Chapter Text
En otra parte, casi en el centro de la población de Hillsa…
Jared se había internado en el edificio, mismo que tenía entre las habitaciones más altas una especie de cuartos de archivo. En esos varios voluntarios del campamento de la Cruz Roja y la mayor parte de los heridos se habían refugiado, pero no pudo subir a buscar a Jensen.
Estaba con otros dos de los hombres de al-Asán, preparándose a defender el edificio en una de las habitaciones bajas, cuando una fuerte explosión los alcanzó.
Uno de los proyectiles del grupo terrorista había hecho blanco en el edificio.
Jared y los otros dos hombres se levantaron de entre una nube de polvo y algunos escombros. El americano se revisó rápidamente, encontrando que no estaba herido. El impacto sólo lo había aturdido un poco.
Escuchó gritos aterrorizados de las habitaciones superiores del edificio, y corrió hacia allá. Sin embargo, al alcanzar uno de los corredores, se encontró con dos terroristas.
Peleó a puño limpio, sin oportunidad de usar el arma que llevaba. El entrenamiento militar y los tiempos que había dedicado en la Academia junto a Jensen en la práctica de varios deportes y técnicas de defensa le fue demasiado útil. Dejó fuera de combate a ambos tipos, desarmándolos al dejarlos inconscientes.
-¡¡Vigílenlos!! –ordenó a otro de los hombres de la resistencia, sin recordar que no le entendían, y se apresuró al escuchar más gritos.
Tuvo de pronto la impresión de que si se habían encontrado con esos hombres, tal vez había más en el interior del edificio. Subió de varias zancadas los escalones, llegando a una habitación en la que habían abierto la puerta a la fuerza. Jared no alcanzó a apuntar su arma contra el intruso, pero el disparo que escuchó fue desde otra parte de la habitación. El terrorista cayó abatido, mostrando a quien le había disparado, salvando por segundos a Jared de ser asesinado.
Rodeado por los asustados voluntarios, así como otros heridos, mujeres y niños, Jensen estaba sentado en la camilla, sosteniendo el arma con la mano derecha, temblorosa, pero levantada con determinación. Sus ojos verdes mostraron una rara expresión al verlo. Entonces, abatido por el esfuerzo, volvió a recostarse, obligando a todos los presentes a reaccionar.
Jared se apresuró a llegar con él, entre asustado y esperanzado a que hubiese recuperado la memoria.
-¡Jen!
El herido apenas le sonrió de lado, respirando con algo de dificultad. Aun se veían los estragos de la fiebre en él.
-Hey, Pada-algo. Estuvo cerca…
Jared se detuvo de golpe al escucharlo. Al no haberlo llamado por su apellido le indicaba que su condición seguía igual. No lo recordaba.
-Soy Jared, y mi apellido es Padalecki- le reprochó, desilusionado-. No es tan difícil recordarlo, Jen. Te lo aprendiste el primer día que nos conocimos.
Jensen lo observó, haciendo un movimiento negativo con su cabeza.
-N-no puedo recordarte. Lo siento…
Jared suspiró, volteando hacia la puerta. Aun no estaban a salvo, así que decidió volver a la resistencia.
-O.k., veremos esto después. Cuídate, yo voy a estar abajo, esperando refuerzos.
Poblado de Hillsa, Irak.
Dos horas después, con la rendición de los terroristas…
Finalmente, con los refuerzos norteamericanos, los habitantes de la pequeña urbe irakí fueron rescatados de una inminente masacre.
-Teniente Padalecki - el coronel Morgan alcanzó a Jared cuando éste regresaba al edificio en donde había localizado a Jensen.
-Coronel –Jared lo saludó con una ligera sonrisa en su rostro-. No tiene idea del gusto que me ha dado verlo de nuevo.
-Imagino que sí. ¿En dónde está el capitán Ackles?
-Eh… creo que sigue en el edificio de allá – le señaló el lugar, viendo que entre varios soldados sacaban camillas y refugiados-. Si es que no se lo han llevado. Se estaba recuperando la última vez que lo vi.
-Son buenas noticias- Jared asintió, bajando un poco la vista. Ambos caminaron hacia el edificio-. Aunque creo que no piensa lo mismo.
-Oh… bueno. Estuve pensando en que no quiero quedarme aquí mientras Jensen va a ser llevado a casa, a recuperarse de sus heridas. Tal vez sea tiempo de que me prepare para el examen de piloto de combate. Quisiera intentarlo con los los F-22, o tal vez con los Ghost. Incluso, podría apuntarme al programa espacial…
Morgan lo escuchó con más atención. Tal parecía que había algo de desilusión en la forma como lo había dicho.
-¿Está seguro de eso, teniente? Significaría regresar a meses de entrenamiento, lejos de su casa.
-Lo sé, pero si quiero hacerlo, el momento es ahora, antes de que sea más difícil.
Morgan lo detuvo, viéndolo con una seria expresión.
-Teniente, supe por algunas personas que su apoyo a la defensa de la población fue muy valiosa. No va a dejar que el temor de ver al capitán Ackles lejos de usted le gane ahora.
Jared enrojeció al oírlo. Pero no iba a cambiar de idea.
-Señor, el capitán Ackles no me recuerda; ni cuando nos conocimos, o lo que ha sucedido en todos estos años, así como el tiempo que estuvimos en el portaaviones. El médico que lo atendió me aclaró que tal vez nunca llegue a recuperar la memoria. El golpe fue demasiado severo, y no sabe si reaccionará con el tiempo.
-Pero no es algo seguro…
-Jensen tiene otros planes, y yo no entro en ellos -le interrumpió con voz dolida.
Morgan asintió, dándose cuenta que Padalecki había tomado la decisión más sensata. Aunque eso no le agradaba mucho.
-Entiendo. Firmaré su traslado cuando lleguemos a la base.
-Gracias, coronel.
Retomaron su camino, sin percatarse que el líder del movimiento de resistencia permanecía cerca de ellos, y había escuchado parte de la conversación. Sin perder tiempo, se dirigió rápidamente hacia el helicóptero al que habían llevado a Jensen. Llevaba el oso de peluche que había recuperado del edificio.
Jensen lo había tirado al levantarse para dispararle al atacante, y por el movimiento que se había hecho al llegar los soldados al edificio, el muñeco quedó olvidado entre los muebles volcados del lugar.
Alcanzó el aparato antes de que éste remontara el vuelo, y pidió que lo esperaran un momento. Se subió, buscando a Jensen, y al encontrarlo, le extendió el oso. El americano lo vio con extrañeza.
-Escucha. Tu amigo se arriesgó demasiado por ti, por lo que significas para él. No vas a dejarlo solo ahora. No se lo merece.
Jensen parpadeó varias veces, agarrando el oso de peluche sin despegar la vista del iraquí.
-¿Q-qué…?
-Tienes qué esforzarte- su mirada clara buscó algún indicio de que algo provocaba en el americano, sin éxito-. Debes recordarlo.
Uno de los soldados le indicó que tenía que bajar del aparato, pues debían irse.
-Señor, nos está retrasando.
El iraquí entonces decidió forzarlo.
-Escúchame bien, americano. Si lo dejas, te juro que iré a buscarlo y me quedaré con él. No me importa lo que llegue a pasar contigo, o lo que llegues a pensar de eso. Padalecki no se merece un desaire. Quedas advertido.
Dicho esto, se bajó del helicóptero sin quitarle la vista de encima a Jensen.
El aparato despegó, mientras el piloto veía alternadamente al iraquí y al oso. Realmente algo había ocurrido, y los recuerdos empezaban a agolparse en su cabeza.
Apretó inconscientemente al oso de peluche al recordar breves imágenes de Jared ante él, sonriéndole mientras hablaban, mientras compartían momentos muy especiales para ambos. Las dos veces que se habían besado de manera furtiva, aun negando lo que sentía por el temor a ser echado del ejército. Y finalmente, el beso salvaje en la plataforma del portaaviones, así como la disculpa truncada antes del incidente del misil.
Fue como un cubetazo de agua fría.
-Jay… -Mientras el helicóptero subía, Jensen se incorporó con dificultad, y con cara de pocos amigos enfrentó al guerrillero. Su mirada había cambiado radicalmente, mostrando una expresión airada-. ¡Si te le acercas, te mato!
El iraquí sonrió ampliamente al ver que había surtido efecto. Entonces, decidió alertarlo. Gritó para hacerse escuchar. Jared y Morgan se acercaban a toda prisa al lugar, aun buscando a Jensen.
-¡Descuida, no lo haré! ¡Pero debes evitar que se vaya! ¡Acaba de decírselo a ese hombre que está con él!
Jensen no alcanzó a decir nada más. El enorme aparato subió con mayor rapidez, alejándose entonces del lugar.
Los otros dos americanos llegaron agitados, pero no pudieron hacer nada.
-Creo que iba en ese… - afirmó Jared mientras intentaba recuperar el aliento-. Ahora… hasta que esté en la base, coronel.
-Entonces debemos irnos también. La mayor parte de los heridos ya han sido llevados a la base en Bagdad, así que no hay más por hacer aquí.
Jared asintió, y se dispuso a ir detrás de Morgan, pero el iraquí lo detuvo.
-Padalecki, espera- el americano volteó al escucharlo, sonriéndole levemente-. No te he dado las gracias por apoyarnos.
-No agradezcas. Todo salió bien, además tu gente recibirá ayuda.
-Mayor razón para agradecerte. Pero no es todo lo que te iba a decir. Tu amigo y tú tienen algo pendiente.
-¿Ah, si?
-Será mejor que te vayas, o te dejarán aquí- al-Asán se le acercó, y en un sorpresivo gesto, lo abrazó efusivamente, a manera de despedida-. Gracias por todo. Mi gente está en deuda contigo.
Jared le sonrió un tanto incómodo. Se separó de él y se apresuró a alcanzar a Morgan.
Base de la Fuerza Aérea Estadounidense.
Bagdad, en la zona militarizada.
Justo en el momento en que el coronel Morgan y Jared se dirigían a la base, después de haber bajado del helicóptero, Jensen los alcanzó.
Caminaba con bastante dificultad, seguido por uno de los soldados de la sección de enfermería. A pesar de eso, llevaba al oso en una mano, y se veía molesto.
-¡Padalecki!
Jared se detuvo, asombrado. Acababa de llamarlo por su apellido sin ningún esfuerzo. Morgan también se detuvo.
-¿Me llamaste Padalecki? ¡Jensen, estás recordando!
Sin contestarle, el piloto llegó con él y sorpresivamente le asestó un puñetazo en la cara, mandándolo al suelo. Jensen se mantuvo de pié con dificultad, sujeto por el oficial médico. Morgan intentó interponerse entre ambos oficiales, extrañado por la actitud de Jensen.
-¡Capitán, basta!
Jensen levantó su mirada iracunda hacia el superior, y le sonrió con ironía. Jared se dolía del golpe recibido en la nariz. Sangraba ligeramente.
-¡¿Qué pasa contigo, Jensen?! ¡Seguro me rompiste la nariz!
-¡A callar! - Medio ignorándolo, el piloto habló al coronel-. Señor… mi copiloto, el teniente Padalecki presenta heridas de guerra. Deberá enviarlo a casa también para su recuperación.
Morgan los vio a los dos, tratando de entender. Aunque su rápido pensamiento le hizo sospechar que Jensen se había recuperado y buscaba mantener a Jared a su lado. Sonrió levemente, asintiendo.
-Capitán Ackles, no era necesario hacer eso. Su copiloto y yo ya habíamos acordado que él lo acompañaría en su viaje de regreso, y que permanecería en la base de entrenamiento para obtener su licencia. Firmaré el traslado de ambos para que puedan irse lo más pronto posible.
-Gracias, señor – agradeció Jensen, y acto seguido, volteando a ver a Jared, le reclamó lo que el iraquí le había dicho-. Si ese tipo con el que hiciste migas llega a parársete enfrente, te muelo a golpes, Jay. Te dejo solo por unos días, y mira lo que haces.
Aunque adolorido, Jared sonrió al escucharlo.
Jensen había vuelto, lo había reconocido.
Ahora tendría su oportunidad.
Esa noche, después de la última revisión médica y a unas horas de abandonar la base…
Jensen terminó de guardar sus pertenencias, cuando escuchó que alguien tocaba a la puerta del dormitorio. Al voltear, sonrió al ver a Jared ahí, con una enorme gasa pegada al puente de la nariz. Ambos se habían duchado y rasurado, recuperando su aspecto pulcro y militarizado, perdido en las inclemencias del tiempo pasado en la montaña.
-Luces bien, a pesar del pegoste – le dijo a manera de burla, señalándole la gasa.
-Gracias a ti, payaso- respondió Jared, entrando al dormitorio, en tono de reclamo-. Hubiera sido suficiente con decirle a Morgan. Sabes que él hubiese hecho lo necesario sin que tuvieras que llegar a golpearme.
-Vamos, Jay. No es más que un golpecito. Si no me hubieses provocado...
-¡Ah, entonces el culpable soy yo!
-En parte- Jensen dejó lo que hacía al ver el puchero que hacía el otro, e intentó cambiar la conversación-. Tenemos una plática pendiente, Jay.
-Si, por eso he venido.
Jensen entonces se le acercó sonriente, y antes de decirle cualquier cosa, cerró la puerta y la aseguró.
-Bien. Entonces, discutamos – sin aviso lo alcanzó por la camisa, jalándolo hacia sí, acercándolo demasiado a su rostro. Con sumo cuidado le quitó la gasa de la pequeña cortada en la nariz -. Hemos aplazado esto por mucho tiempo. Pienso que es suficiente.
-Yo también.
-Alguien debería arrestarte por crecer tanto -Jensen lo jaló más, tratando de apresar sus labios, y volvió a recriminarle – no te alcanzo…
-Eso tiene arreglo…
Jared se inclinó un poco sobre Jensen, abarcando su cintura con cuidado de no lastimarlo. Lo acarició aun sobre los vendajes mientras le rozaba levemente los labios con los suyos, reconociendo su tacto, aspirando su aroma, hasta que finalmente cerró el contacto, apresando ávido su boca en un beso ansioso, liberador.
Se besaron largamente, reconociéndose al principio con cierta timidez de parte del menor, y mientras avanzaban en ese reconocimiento, las caricias se profundizaron aun más.
Jensen exploró con su lengua la boca de Jared, mientras sus manos abrían la camisa en movimientos algo torpes, buscando el contacto con la piel de su torso. Jared casi se dejó caer contra la pared, permitiéndole a Jensen un contacto mucho más cómodo cuando éste soltó sus labios, pero no lo dejó. Recorrió con la punta de la lengua la barbilla del alto copiloto, obligándolo a levantar la cabeza para bajar sin ninguna dificultad por su cuello, recorriendo en el movimiento agitado de la nuez del otro la excitación que le estaba provocando.
No se detuvo. Siguió bajando en un camino imaginario hasta su pecho, dividiéndolo al llegar al esternón del otro, guiando su lengua hacia uno de sus pezones erectos, alcanzándolo en un contacto cálido y húmedo. Jugueteó con él, apresándolo finalmente en su boca mientras sentía los dedos largos e inquietos de Jared abriéndose paso en su cabello, en la parte trasera de la cabeza, acariciando su cuello y nuca.
Los ligeros gemidos que logró arrancar de la garganta de Jared provocaron en su piel una sensación electrizante. Su vientre también sufrió al escucharlo.
Jensen entonces alternó el juego, apoderándose por turnos de ambos nimbos que se levantaban desafiantes, mordisqueándolos apenas con un roce, mientras sus manos también bajaban hacia los costados del cuerpo de su copiloto, alcanzando la carne firme aun sobre la tela gruesa del pantalón. Estrujó un poco el trasero de Jared, causando un sobresalto en el otro.
-Hey, ¿qué haces?
-Pruebo primero, Padalecki – le respondió sin cambiar de posición, viéndolo desde la mitad de su pecho, con una sonrisa pícara dibujada en su expresión-. Jay, eres…
-¡WOW!
-¡WOW!
De pronto, ambos dieron un leve respingo al tiempo que soltaban una exclamación de sorpresa. Se vieron a los ojos por algunas fracciones de segundo, hasta que Jensen preguntó.
-¿Qué pasó?
-Me rozaste…
-¿Yo? ¡Tú fuiste el que me rozaste primero!
Al mismo tiempo, ambos voltearon hacia abajo, justo a donde las entrepiernas se habían tocado en medio de las primeras caricias de reconocimiento. Entonces se echaron a reír.
-Creo que vamos bien- dijo Jensen, abrazándolo mientras buscaba otra vez su boca, hablando entre ligeros contactos de sus labios-. Y creo… que sé en dónde… podré alcanzarte sin dificultades…
Sin decir más, manteniendo al menor entre sus brazos, lo jalo directo a la cama. Al pasar junto al interruptor de la luz, de un manotazo, Jensen apagó la lámpara principal. Una luz proveniente del corredor no dejó que el lugar quedara totalmente a oscuras.
Jared quedó sobre él, y lo ayudó a deshacerse del uniforme, despojándose al mismo tiempo del suyo, quedando ambos desnudos entre las sombras de la habitación, apenas alcanzando a vislumbrar sus siluetas. Pero no hacía falta nada más.
Mientras mantenía sus labios cautivos con los suyos Jared conoció nuevas sensaciones cuando Jensen de pronto lo sujetó y lo tumbó en la cama, cambiando posiciones. El mayor besó cada centímetro de su cuerpo, provocando un curioso éxtasis al morder sus pezones, al recorrer su vientre con sus labios, al hacerlo suyo antes de permitirse poseerlo físicamente.
Conoció la aterciopelada calidez de la boca de Jensen en un toque sumamente erótico cuando éste decidió ir más deprisa. Jared estuvo a punto del colapso cuando sintió que su amante reemplazaba su boca por sus dedos, para ocupar la lengua en seguir un camino más que íntimo, recorriéndolo casi con veneración.
Se sintió en el paraíso cuando la lengua de Jensen lo invadió. Intentó no moverse mucho para no lastimar al otro en algún movimiento rudo, pero después de varios segundos de pelear con su sensatez, ésta terminó huyendo cuando el piloto logró sincronizar el movimiento de sus dedos con el de su lengua en él.
Jared se abrió a Jensen casi sin sentir, permitiéndole llegar aun más profundo. Gimió ante la intensidad del juego, y de no ser porque Jensen lo detuvo, hubiese tenido un ruidoso y algo apresurado éxtasis.
-Hey, con calma- se levantó un poco, alcanzando otra vez sus labios, rozándolos con delicadeza, mordisqueando su maxilar mientras continuaba acariciándolo en un movimiento lento y voluptuoso-. No hemos llegado ni a la mitad.
-Ou… es que no puedo…
-Shhh, espera. Aun no.
Jensen casi adivinó el sonrojo en sus mejillas. La tenue iluminación que le llegaba desde el corredor le permitía ver brevemente sus expresiones, aumentando en él su propio deseo.
Jensen lo preparó, torturándolo hasta el momento en que decidió hacerlo suyo. Fue entre palabras dichas al oído y caricias delicadas, buscando aminorar el dolor de la pertenencia. Jared lo mordió en un hombro mientras Jensen se adentraba en él, pero no se detuvieron.
Al sentirse totalmente inmerso en la palpitante calidez de Jared, Jensen se sintió completo.
-Tanto tiempo, Jay… tanto tiempo…
Esta vez fue Jared quien lo hizo callar, empujándolo un poco para levantarlo y buscar su boca, instándolo a continuar.
En poco tiempo ambos se acoplaron en un lento y cadencioso movimiento, extasiados por el mar de sensaciones que los inundaban. Pronto se sumergieron en una placentera vorágine, hasta que se fundieron literalmente en un éxtasis compartido.
Jensen se dejó caer sobre él, exhausto, jadeante, bañado en sudor, pero con esa extraordinaria sensación de estar completo, de sentirse correspondido. Levantó un poco su cabeza, observando a Jared, que continuaba con los ojos cerrados y los labios entreabiertos, tratando de controlar su agitada respiración.
Fue la imagen más deseable que pudo haber presenciado.
Sonrió, besando a su amante en la mejilla, y volvió a recostarse, abrazándolo estrechamente. Aun seguían unidos, compartiendo esa extraordinaria intimidad después de la entrega, en silencio.
Jared abrió los ojos un poco, y sonrió al ver al oso de peluche abandonado en la silla del escritorio que complementaba el mobiliario del dormitorio.
Ya no lo extrañaría, ni hablaría con él más.
“Buenas noches, señor Smeckles. Fue un gusto conocerte.”
Ya no era necesario. Tenía a quien le había dado vida a esa idea, y lo que era mejor, correspondía ahora a sus sentimientos.
Volteó hacia su compañero y en un breve arrebato, besó su frente sobre los vendajes.
-Jen, eres extraordinario.
-Eso ya lo sé- dijo Jensen con tono adormilado-. Duérmete ya. Nos iremos casi de madrugada, y no quiero arrastrarte al avión, Jay.
-Sí, capitán - le respondió con una ligera sonrisa en sus labios, abrazándolo estrechamente-. Buenas noches, señor Ackles. Me alegra haberte encontrado.
Jensen sonrió también, acurrucándose en su pecho, dejando que el ahora suave compás del corazón de Jared lo arrullara.
-Si, yo también me alegro. Buenas noches, Jay.
Era lo que había deseado durante tantos años.
Ahora pelearía por conservarlo. Incluso contra todo un sistema si era necesario. Porque nadie le haría renunciar a lo que tenía con Jared. Ni el gobierno, ni toda la jerarquía militar de los Estados Unidos, menos aun intrusos con pinta de iraquíes agradecidos.
Pelearía contra todo eso, y saldría bien librado, porque no estaría solo en esa batalla.
Jared lo respaldaría.
No por nada eran un gran equipo.
