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Indómito

Summary:

En la penumbra de una habitación silenciosa, Anthony está celebrando su despedida de soltero.

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Este es el mismo Anthony de En sus manos.
Vas a encontrar fragmentos de su historia, pero no te confundas: esto no es una historia de amor, ni un romance tradicional.
Esto es deseo, obsesión y ningún rastro de culpa de Anthony.
Básicamente, porno sin trama, aunque hay algo de trama.

y para no olvidar, es Dark Anthony y es un cerdo.

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El primer capítulo es varios años antes de los sucesos de En sus manos, pero también voy a poner algo que sucede en la misma línea temporal de esa historia. No se cuantos capítulos tendrá este fic, pero no serán mucho, a lo sumo 3.

Notes:

Perdón, se que había puesto que iban a ser 3 capítulos pero ahora lo dudo. Solo estoy por dejar ir mi imaginación con esta historia.

Chapter Text

 

La luz dorada y tenue del velador iluminaba y resaltaba su piel color caramelo, esa que tanto le gustaba a Anthony. Era suave y cálida, y no se cansaba de verla completamente desnuda y lista para él.

Ella estaba de rodillas, con las piernas abiertas, y la otra mitad del cuerpo apoyada sobre el colchón. Estaba completamente despeinada —era lógico, había sido una noche larga— y no estaba segura de estar cerca de terminar. Esta era la tercera vez que la tomaba y no parecía saciado.

Se podía ver su coño usado, ahora vacío, brillante por la humedad que le generaba cada penetración. Estaba casi sin aliento, jadeando, gimiendo, apretando las manos contra las sábanas. Aún sentía en la lengua el sabor de su anterior descarga.

Él le apretaba las caderas en cada embestida y ella gemía de placer y dolor.

—Te sientes tan bien... Me encanta lo apretada que estás, a pesar de tanto uso —sus movimientos se volvían más rápidos y profundos. Tenía una fina capa de sudor en la frente y el pecho, sus músculos se tensaban con cada embestida. Las venas de sus brazos se marcaban por el esfuerzo. Su respiración era agitada.

Ella no podía hablar; tenía la mente nublada y la culpa a flor de piel.

Anthony se volvía más feroz, arrancándole gemidos agudos. Se inclinó hacia ella y le dio un beso en la espalda. El sonido obsceno de su miembro entrando y saliendo de su cuerpo llenaba la habitación.

Con una mano, la tomó del pelo para girarle la cabeza, y con la otra torturaba su empapada perla hinchada.

—Mira lo mojada que estás, bebé —le hablaba al oído—. Te gusta cuando te abro este hermoso y apretado agujerito. Te gusta, ¿verdad?

Él estaba en un frenesí. No esperaba una respuesta. De todas maneras, no la recibiría. Los únicos sonidos que salían de ella eran jadeos, gemidos, frases ininteligibles y súplicas.

—Ah... aah... aaahhg... Ant, por favor... para... – No podía terminar una oración. Tenía la voz quebrada.

Él solo se excitaba más con sus súplicas. Le daba más duro, más profundo, hasta que ella no pudo más y se estremeció por completo. Su orgasmo fue como una ola que la golpeó y la zambulló en el mar. De repente no sabía dónde era arriba y dónde abajo.

Anthony apoyó los puños cerrados contra el colchón y fue implacable. No recordaba la última vez que había estado así de duro. Llegó a su clímax y se derramó dentro de ella, llenándola una vez más.

—Festejar mi despedida de soltero con tu culito fue maravilloso, Eddy —exclamó con la voz todavía jadeante.

Ella no dijo nada. No podía. Solo tenía lágrimas en los ojos.