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Nuestra

Summary:

Pues nada, un romance poliamor del equipo siete.

Sasusaku, Kakasaku y Narusaku

Notes:

(See the end of the work for notes.)

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Prólogo

 

Sasuke nunca se fue de la aldea, la venganza por su hermano se desvaneció gracias a la ayuda de sus amigos y de su sensei. La oportunidad de encontrarse con Itachi antes de morir por su enfermedad, les permitió que los dos hermanos se perdonaran mutuamente.

Naruto no tuvo el desprecio de la aldea, reconocian que es el hijo del cuarto Hokage. A pesar de vivir sólo, no se sintió así porque tenía a su lado a todos sus amigos y la ayuda de Iruka.

Sakura, con la ayuda de su equipo no tuvo inseguridades. La acompañaron en sus entrenamientos para que se superara antes de que la gran quinta Hokage la aceptara como discípula. Y como sus dos compañeros, éstos también fueron entrenados por los dos Sannin.

Los tres son instructores de sus propios equipos, Sakura pertenece al equipo tres, Sasuke al equipo siete y Naruto al equipo once.

Los tres son considerados como los Shinobis más fuertes de su generación.

Pero el antiguo equipo siete, tienen su secreto. No solo eran amigos, no solo eran compañeros. Sasuke, Naruto y además Kakashi, eran los amantes de Sakura. Un poliamor que surgió mientras pasaba el tiempo, y que como equipo, no excluyeron a su sensei.

 

-- Aaah - aah - ah!!

-- Vamos nena, síguete moviendo así.

Sakura estaba a horcajada del masculino, calbargando encima de él mientras su compañero la tomaba de la cintura. Ambos estaban en el sofá, completamente desnudos. Las embestidas eran fuertes y Sakura gemia de placer, los gruñidos de su acompañante se hizo escuchar al correrse en ella liberando la tensión de sus músculos.

Sakura se dejó caer, todavía sobre él, mientras recuperaba el aliento. Cuando se escuchó abrir la puerta de golpe, sobresáltandola.

-- ¡Mierda Sasuke! ¿Que rayos te pasa? No ves que estoy con Kakashi?

-- vístete, la quinta nos llama. Te espero afuera.

En eso, Sasuke salió enseguida.

Sakura bajó de las piernas de Kakashi, con cuidado -- ya escuchó sensei, debo irme.

-- si está bien.

Sakura caminó desnuda hasta el baño, para tomarse una ducha rápida. Cuando estuvo lista, con todos sus implementos, se acercó a Kakashi quien seguía desnudo en el sofá, ahora viendo televisión. Se inclinó y le dio un beso de despedida, susurrando:

-- nos vemos.

-- cuídate preciosa.

El antiguo equipo siete vivían en la misma casa, excepto Kakashi. Se quedaba con ellos algunas noches, Sakura salió de la casa buscando a Sasuke enseguida.

-- ¿Lista? La quinta nos espera.

-- ¿Sabes para que nos llama?

-- no, pero debe ser para una misión.

Los dos ninjas, se dirigieron enseguida a la torre Hokage caminando uno al lado del otro.

Chapter 2: Felices los cuatro

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Si alguien me hubiera dicho a mis doce años que Sasuke no sería el único hombre en mi vida, de seguro lo hubiera mandado a volar de un sólo golpe. Y es que sí, cuando era una niña para mi Sasuke era mi único amor. Pero ahora, soy una mujer. Una que con el tiempo entendí que mi corazón es muy grande, lo suficientemente grande para amar a tres hombres. Y no a cualquiera, sino a los tres Shinobis más guapos de Konoha. Los amo y ellos me aman, nos compartimos y yo no los comparto, son míos y yo soy de ellos, hemos estado unidos desde que formamos un equipo, y ahora, estamos unidos como uno solo.

Como justo ahora, que tengo a Naruto debajo de mí reventándome el culo con su enorme pene. Y es que le encanta sentir como las paredes de mi ano presionan su verga, sus manos en mis caderas me obligan a cabalgar con fuerza sobre él, hundiendo todo su pene dentro de mí. Mi cuerpo está cubierto de perlas de sudor y mis brazos flaquean soportando el peso de mi cuerpo.

Siento como mi hermoso rubio lleva sus labios a mi espalda succionando cada rincón, dejándome marcada. Sus embestidas me revientan y me encanta, lo hace tan bien que gimiera con fuerza por cada penetración que me da, si no tuviera el grueso y venoso pene de Kakashi en mi boca.

Con su fuerte agarre en mi cabello, Kakashi me empuja mi cabeza hasta su pelvis, haciéndome tragar toda su verga más allá de mi garganta. Mis lágrimas brotan de mis ojos sin control, mientras tomo el aire que puedo.

Dios, tengo una vista espectacular de él. Desde su pelvis, subo mi mirada y recorro su abdomen bien trabajado hasta llegar a su hermoso rostro, encontrándome con esos ojos oscuros que me miran con lujuria.

Sacó su pene y tomo aire rápidamente, abro mi boca para recibirlo de nuevo y continuo mamando. Y es que, a Kakashi le encantan unas buenas mamadas que me esfuerzo para complacer bien a mi hombre, mientras las embestidas de Sasuke me sacuden.

De los tres, Sasuke es el más dominante. Mi hinchada vagina es cogida por él con tanta fuerza, que siento que revienta mi útero. Mis fluidos corren con el de él, y el sonido del choque de su pelvis contra mis labios resuenan en la habitación.

Noto como sus ojos negros se pierden en mis pliegues, manteniendo mis piernas abiertas mientras las sostiene con sus brazos.

Kakashi saca su pene de mi boca, y me permite gemir para mis otros dos chicos. Hecho mi cabeza hacia atrás sintiendo como la lengua de mi sensei lame uno de mis pezones, mientras que con sus dedos pellizcaba mi otro pezón.

-- eres tan perfecta, Sakura -- ronroneó mi hermoso peliplata. Delineando en sus labios una torcida sonrisa llena de perversión.

Estoy tan excitada y me siento sucia, siento arder mi cuerpo y mi clítoris contraerse. Aprieto mi mandíbula y pongos mis ojos en blanco, Sasuke ruge mi nombre mientras Naruto clava sus uñas en mis caderas, llenandome de placer y marcandome como su posesión, una señal de que le pertenezco.

-- ¡Ahhh!! -- gemi, al sentir como Sasuke presionó mi clítoris con su pulgar.

De nuevo, soy tomada por mi cabello por kakashi. Acercó su pene a mi cara y abro mi boca, lo mete con profundidad moviendo sus caderas acompañado de un ronco gruñido. Sacudió mi cabeza de atrás hacia adelante, follandome hasta lo más profundo de mi garganta.

Mis fluidos se escurren hasta mi ano, estoy segura que mojo el pene de Naruto porque siento mi culo húmedo.

-- Estás tan mojada.

-- Oh, Sakura tu culo están rico.

-- nena, que bien lo mamas.

Los elogios de mis hombres encienden más mi cuerpo, no sé cuánto tiempo llevamos así pero ya esperaba que me llenaran de su leche. Quiero tragame todo de ellos, y que me hagan suya nuevamente.

-- ¡Maldición ya estoy por correrme! -- Escuché decir mi hermoso rubio. Manteniendo su agarre en mis caderas.

-- yo también estoy llegando al límite -- masculló mi guapo azabache.

Succiono más el pene de Kakashi para ayudarlo a venirse, y es que los tres siempre querían correrse al mismo tiempo para llenarme de ellos.

-- ¡Aaahhh!!! -- gruñeron los tres, liberándose dentro de mi. Y yo, corriendome con ellos. Un orgasmo compartido, triple, que nos unió en una única y poderosa explosión.

Sus jadeos llenan la habitación mientras yo sentía el torrente cálido de cada uno, dejándome sin aliento.

Kakashi fue el primero en sacar su verga tapándome la boca enseguida con su mano.

-- trágatelo todo preciosa, sabes que no me gusta que desperdicies nada de mí.

Tragué fuerte sin dejar nada en mi boca, abrí grande y saqué mi lengua recibiendo una suave caricia en mi mejilla.

-- buena chica.

Kakashi se aparta, y al instante siento cómo la verga de Sasuke se retira de mí dejando mi vagina palpitando. Con cuidado, él baja mis piernas y justo después, Naruto saca su pene acompañado de un gemido. Me dejo caer sobre la cama exhausta y complacida, el sudor de mi cuerpo comienza a secarse sobre mi piel y mi respiración se regula.

Mis tres hombres se acercan a mi, acostándose en la cama. Me rodean y se acurrucan, ganándose un merecido descanso.

Sasuke, mi azabache, se acostó a mi derecha, mientras que Kakashi, mi peliplata, se acomodó a mi izquierda. Ambos me besaron en la mejilla con ternura antes de apoyar sus cabezas en las almohadas. Naruto, mi rubio, se subió sobre mí, mirándome con esos ojos azules llenos de brillo. Dándome un suave beso en la nariz.

-- Te amamos, Sakura -- susurró con una sonrisa.

-- Y yo a ustedes -- respondí en voz baja.

Naruto apoyó su cabeza sobre mi pecho, haciendo espacio entre mis piernas. Miré de reojo a los tres y cerré mis ojos sintiendome amada, segura y felíz. Y es que nosotros, juntos, somos felices los cuatro.

Chapter 3: Beneficios de tener tres hombres que te aman

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Besos mañaneros:

Con un gran bostezo y un estiramiento de brazos, Sakura se levantó de la cama. Cepilló sus dientes y se lavó la cara. Con la pijama puesta y el cabello mal recogido, salió de la habitación con la idea de servirse una taza de café.

-- ¡Buenos días, Sakura-chan! -- El saludo de su rubio siempre estaba lleno de entusiasmo y acompañado de una sonrisa.

-- Buenos días, Naru... -- fue interrumpida por Naruto, quien, con un movimiento rápido, la tomó por el rostro y le plantó un beso en la boca. Fue un beso corto pero intenso.

-- Me encanta ser el primero del día en besar tus labios.

Sakura sonrió, recibiendo la taza de café que Naruto le ofrecía. Se recargó en la barra de la cocina y dio un sorbo mientras veía a un azabache acercarse, rascando su cabeza y alborotando su cabello. Estaba más dormido que despierto.

-- Buenos días, Sasuke-kun.

-- Buenos días -- respondió el pelinegro, dándole a Sakura un suave y cariñoso beso en los labios -- ¿Dormiste bien?

-- Sí, dormí muy bien.

-- ¿Y desnuda?

-- Tú sabes.

-- Qué rico.

Ambos rieron entre besos. Con la taza en sus manos, Sakura caminó hasta el pequeño comedor sentándose en una de las sillas y preguntando enseguida.

-- Naruto, ¿qué vamos a desayunar hoy?

-- Hoy prepararé mi especialidad...

-- Pan con huevo -- dijeron al unísono Sasuke y Sakura con un tono de obviedad.

-- ¡Oigan, no es mi culpa que no sepa cocinar!

-- No sabes porque no te dejas enseñar -- replicó Sasuke.

-- Mientras no sea ramen instantáneo -- dijo una voz familiar.

-- ¡Kakashi sensei! -- Sakura giró la cabeza rápidamente al escucharlo detrás de ella -- No sabía que estaba aquí.

-- Llegué esta madrugada de una misión. Como mi casa queda más lejos de la torre, preferí venir para acá -- respondió sentándose justo al lado de Sakura, dándole un beso cálido en los labios.

-- Buenos días, preciosa.

-- Buenos días -- respondió ella sonriendo feliz.

Feliz de recibir los mejores buenos días cada mañana.

 

Un viernes:

Sentada en el sofá, Sakura leía tranquilamente su libro favorito. Tenía el día libre y decidió no salir, queriendo disfrutar de un momento a solas.

De pronto, Sasuke entró por la puerta con varias bolsas del mercado -- Ya llegué -- anunció, colocando las compras en la barra de la cocina.
Sakura dejó el libro a un lado y se acercó.

-- Te compré tus verduras favoritas.

-- Gracias.

-- ¿Puedes encargarte de esto? Mis estudiantes me esperan.

-- Sí, está bien. Yo me encargo.

Se despidieron con un beso rápido, y Sakura se dispuso a guardar los alimentos. Apenas había terminado, se sentó de nuevo para retomar su lectura cuando unos suaves golpes en la ventana captaron su atención.

-- ¡Kakashi sensei!

-- Hola -- dijo el ninja que copia, levantando una mano.

-- ¿Cuándo aprenderá a usar la puerta? -- replicó acercándose a él.

-- Estoy de paso, solo vine a traerte el mercado de la semana -- extendió sus manos con las bolsas -- También compré tu pescado favorito.

-- Gracias, yo me encargo de guardarlo todo.

-- ¿Segura? Pensé en ayudarte.

-- Está bien, lo haré yo misma.

-- Entonces aprovecharé de hacer unas cosas pendientes. Nos vemos después.

Sakura asintió con una sonrisa. Tan pronto como el peliplata se marchó, fue a la cocina y nuevamente guardó los alimentos. Al terminar, sonrió con satisfacción al ver la despensa llena.

«Bien, me daré un baño», pensó. Pero antes de poder moverse, escuchó la voz de Naruto.

-- ¡Sakura -chan!

-- Estoy en la cocina, Naruto.

El rubio no tardó en aparecer.

-- ¡Traje el mercado! Te compré frutas porque sé lo mucho que te gustan, ¡de veras!

-- Gracias, Naruto. Déjalo, yo me encargo.

-- Puedo ayudarte.

-- No, está bien. Bastante hacen con traer los alimentos.

-- Jajaja... Pero qué dices, Sakura. Después de todo es nuestra obligación. Además, prometimos cuidarte y esta es una de las pocas maneras -- esbozó una sonrisa mientras llevaba su mano detrás de la cabeza.

Las mejillas de Sakura se sonrojaron, sonrió con timidez sintiéndose profundamente amada.

 

Un día con fiebre:

Preocupado, Kakashi llegó a la casa de sus estudiantes. Se supone que es él, el que siempre llega tarde y hace esperar a los demás. Pero esta vez, sus estudiantes no solo lo hicieron esperar, sino que nunca llegaron.

-- Oigan, chicos, ¿puedo saber por qué no llegaron al campo de entrenamiento?

-- Shh... Kakashi sensei, Sakura ha tenido fiebre toda la mañana.

-- ¿Está enferma?

Sin esperar respuesta, se apresuró a la habitación de la pelirosa, hallándola despierta con un paño frío que Sasuke le estaba colocando en la frente.

-- Hola, preciosa.

Ella apenas sonrió -- Es solo fiebre, ya se me pasará.

-- Bueno, es que no nos gusta verte así. Nos gusta verte como la mujer fuerte que eres.

-- Sakura -- habló Sasuke -- voy a prepararte una sopa, eso te hará bien -- se levantó enseguida y salió de la habitación.

-- Sasuke tiene razón, espero que comas lo suficiente -- dijo el peliplata, sentándose en la cabecera de la cama. Con cuidado, recostó la cabeza de Sakura sobre sus piernas y pasó la mano por su cabello con delicadeza.

-- Oye, Saku, ya es hora de que te tomes el medicamento -- dijo el rubio, que al entrar se llevó la sorpresa de encontrarla dormida -- Pero, Sakura...

-- Déjala dormir, Naruto.

-- ¿y el medicamento? Ya le toca.

-- Se lo tomará después. Por ahora, lo mejor es dejarla descansar.

Ambos shinobis se quedaron viendo a la pelirosa con preocupación, atentos de su cuidado.

 

Un Día de Entrenamiento:

Sakura se puso en posición, lista para el ataque. A una distancia perfecta para aprovechar su agilidad, se impulsó para correr contra Sasuke, Naruto y Kakashi. Pero al hacerlo, tropezó torpemente y cayó al suelo.

-- ¡Sakura! -- exclamaron los tres, acercándose de inmediato.

-- ¿Estás bien?

-- Sí, estoy bien, Sasuke-kun.

-- ¿Por qué te caíste así?

-- Mmm... creo que... -- Sentada en el suelo, revisó su sandalia. La suela se había desprendido, lo que la hizo caer -- Mi sandalia se rompió.

-- Ni modo, así Sakura no podrá entrenar, lo dejaremos para otro día -- comentó el peliplata.

El antiguo Equipo Siete, solía entrenar de vez en cuando solo para pasar el rato. Aprovechaban los pocos momentos que los cuatro estaban juntos para compartir, ya que, Sakura, Naruto y Sasuke como instructores, siempre se encontraban en misiones con sus estudiantes.

Esa misma tarde, luego de ducharse y con una pequeña toalla que apenas cubría su cuerpo, Sakura se encontró en el pasillo a su sensei.

-- Con que aquí estás. Ten, te traje esto.

-- ¿Qué es?

-- Es un regalo.

Sakura abrió los ojos con asombro al ver unas hermosas sandalias.

-- ¡Gracias, Kakashi! ¡Me encantan!

El peliplata sonrió y con las manos en los bolsillos la siguió hasta la sala, donde Sakura se sentó en el sofá para colocárselas de inmediato. Con el pie en punta, lució el calzado.

Sentada frente a su tocador, la kunoichi se secaba el cabello. Kakashi ya se había ido luego de darle su regalo. Por supuesto, no sin antes darle otro más. Al verla solo con la toalla, la tomó y le dio unas fuertes embestidas en el sofá.

Ahora con la vista en el espejo, la pelirosa vio llegar a Naruto, que entraba por la puerta.

-- ¡Sakura-chan! ¡Te traje un regalo!

-- ¿Ah, sí? -- Sakura dejó la secadora a un lado y recibió la caja que llevaba un lazo rojo.

Naruto era muy romántico y detallista, y no dejaba pasar estos pequeños gestos.

-- ¡Naruto, gracias! ¡Son hermosas! -- expresó Sakura con una radiante sonrisa al ver que también eran sandalias.

-- No podía permitir que te quedaras con esas sandalias desgastadas. Déjame, yo te las coloco.

Y así lo hizo. Naruto se arrodilló frente a ella y se las colocó.

-- Se te ven muy lindas -- dijo el rubio que, al levantar la mirada, tuvo una vista perfecta de sus piernas descubiertas y de su intimidad expuesta que la pequeña toalla no lograba cubrir.

-- N-naruto -- musitó Sakura con las mejillas sonrojadas al ver cómo el rubio torcía una sonrisa con picardía.

Él subió las piernas de Sakura a sus hombros y comenzó a lamer todo de ella.

Estando ya por salir, Sakura se topó con Sasuke, que venía entrando.

-- ¿Estás de salida?

-- Sí, quedé en reunirme con las chicas.

-- Te traje esto. No sabía cuál de las dos te iba a gustar más, así que te compré las dos.

-- ¿Qué es? -- preguntó con un brillo en sus ojos.

-- Velo por ti misma.

Sakura, con una sonrisa juguetona, abrió el regalo y su boca se abrió al ver dos pares de sandalias. Una de ellas era de tacón y con un cierre en la parte de atrás.

-- ¡Qué preciosas, me encantan! ¡Gracias, Sasuke-kun!

-- Hmp.

-- Pero, me las probaré después. Le prometí a las muchachas que no llegaría tarde.

Las tomó y se dirigió a su habitación para guardarlas. El Uchiha la siguió y, tras ella, cerró la puerta.

-- S-sasuke-kun...

-- Lo siento, Sakura, pero llegarás algo tarde -- dijo el azabache, desabrochándose el pantalón lentamente.

 

Buenas noches Sakura:

Sakura le había pedido a los tres, que se quedaran en la sala con los ojos vendados. Como una ninja, ella se movía por la cocina mientras los chicos esperaban impacientes.

-- Sakura, ¿ya podemos abrir los ojos? -- preguntó Naruto, inquieto en su asiento.

-- No, Naruto, aún no.

-- ¿Y cuánto más debemos esperar?

-- Ya falta poco -- respondió ella, con una sonrisa en la voz.

-- Hmp... tan impaciente como siempre -- murmuró Sasuke, aunque el ligero movimiento de su pierna delataba que también estaba ansioso.

Finalmente, Sakura se acercó a ellos.

-- Listo, los tres ya pueden quitarse las vendas.

Sin perder tiempo, los tres se quitaron las vendas y se dirigieron al comedor encontrándose la mesa elegantemente preparada. Un mantel blanco impecable, velas encendidas, copas relucientes y en el centro, varios platos llenos de comida. Un festín que solo Sakura, podría haber preparado.

-- ¡Vaya, Sakura-chan! ¿Tú hiciste esto para nosotros? -- exclamó Naruto, con un brillo de asombro en sus ojos azules.

-- Así es. ¿Les gusta?

-- Todo se ve delicioso -- dijo Kakashi, con una sonrisa que se notaba incluso debajo de su máscara.

-- Gracias, Kakashi sensei.

-- ¡Sakura-chan, esto está increíble! Gracias -- expresó Naruto, sentándose de un salto.

-- Sí, Sakura. Gracias -- añadió Sasuke, con una voz más suave de lo habitual mientras se sentaba a su lado.

-- Me alegra que les haya gustado... -- dijo ella, conmovida -- Entonces, empecemos a comer.

Naruto probó un trozo de pescado y cerró los ojos, saboreándolo.

-- ¡Qué rico! ¡Sabe delicioso!

La satisfacción de verlos comer con gusto y aprecio era el mejor regalo que podía recibir Sakura. Se esforzaba por darles lo mejor, ya que ellos siempre la han cuidado y la han amado incondicionalme.

Después de la cena, llena de charla y risas, recogieron el comedor y ordenaron la cocina. Sakura, queriendo ya dormir y descansar, se acercó uno a uno para darles las buenas noches.

-- descansa cariño -- los murmullos y risas bajas de Sasuke y Sakura podían escucharse desde la cocina, mientras Naruto y Kakashi se encontraban en la sala tomando sake.

-- que no Sasuke, hoy no. Quiero descansar -- dijo Sakura saliendo de la cocina sonriendo divertida.

Se acercó a Kakashi y se inclinó hacia a él -- tengo que levantarme temprano para ir al hospital.

-- si entiendo, que duermas bien -- el peliplata se despidió de Sakura con un beso apasionado.

-- sí -- ahora, Sakura se acercó a Naruto, inclinandose hacia a él también -- buenas noches.

-- ¿Segura que no quieres compañía? -- susurró a su oído y tomándola por la cintura.

-- N-naruto -- mordió su labio con timidez.

-- Naruto tiene razón Sakura, después de todo hay que agradecer por la cena -- el azabache se acercó a ella peligrosamente.

Con un movimiento rápido, Naruto la giró y la sentó sobre sus piernas con agilidad. La tomó por sus muslos y abrió sus piernas, dándole una vista a Kakashi y Sasuke de su coño que sólo tenía puesto un pequeño hilo.

-- que suerte que tengas faldas cariño -- susurró el rubio cerca de su oído, seductoramente -- Y bien chicos, Sakura ¿Está mojada?

-- mojada y lista para ser atendida -- respondió Kakashi, frotando su miembro de arriba abajo.

Sasuke se acercó y, al igual que Kakashi dijo -- Bien Sakura, te daremos las buenas noches como lo mereces.

Chapter 4: Corre perra, correeeee

Notes:

Hola, les informo que este capítulo, y solo este, incluye interacción Yaoi. No afecta la orientación de los personajes y la trama principal sigue siendo la misma.

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La sala se había sumido en un silencio espeso, solo roto por el suave zumbido del aire. Sakura estaba sentada en el sofá, con una sonrisa de depredadora, mientras los tres hombres permanecían de pie ante ella.

-- No estás hablando en serio, ¿cierto? -- preguntó Kakashi, rompiendo el silencio con un tono de incredulidad.

-- Sí, Kakashi sensei. Hablo muy en serio.

-- Vamos, Sakura, ¿de qué se trata esto? ¿Es una especie de broma? -- preguntó Sasuke.

-- No, Sasuke. ¿Tienen algún problema con lo que estoy pidiendo?

-- Espera, Sakura chan, ¿por qué de pronto quieres que hagamos esto? Digo, no es algo que tú nos pedirías.

-- Exacto, extrañamente, Naruto tiene razón.

-- ¡Oiga, Kakashi sensei! ¿Cómo que "extrañamente"?

-- Naruto tiene razón, ¿por qué de pronto nos pides algo como esto? -- insistió Sasuke.

-- ¿Y por qué no hacerlo? -- Sakura se cruzó de piernas con una sensualidad descarada, extendiendo sus brazos sobre el respaldo del sofá. Los tres hombres seguían de pie, mirándola -- Es solo una pequeña fantasía que tengo, chicos.

-- Sakura, entiendo que tengas tus fantasías. Pero esto es sobrepasar las cosas.

-- Está bien, Sasuke, entiendo tu punto. Pero es curioso que lo digas tú, cuando fuiste tú el que se ofreció abiertamente que pidiera de cumpleaños lo que yo quisiera.

-- Gracias, genio -- replicó Naruto por lo bajo.

-- Sí, lo dije. Pero no pensé que fuera algo así. Además, tu cumpleaños es en tres días.

-- ¿Y eso qué? Solo estoy adelantando mi regalo -- Sakura le guiñó el ojo con total descaro.

Los tres hombres se quedaron en silencio por un momento, cruzando miradas nerviosas entre ellos.

-- Está bien, les haré un favor -- continuó Sakura -- Si no quieren besarse, pueden tocarse.

-- eso también sería incómodo -- dijo Kakashi.

Sakura se encogió de hombros con aire de despreocupación -- Tomen ustedes la decisión.

-- Chicos, hablemos sobre esto -- dijo Kakashi, haciendo que los tres formaran un semicírculo para hablar en voz baja -- Escuchen, debemos tomar una decisión, y definitivamente no quiero besarlos.

-- Yo tampoco quiero -- respondió Naruto.

-- Bien, porque eso nos deja solo con la opción de tocarnos.

-- ¡Todo esto es culpa de Sasuke! ¡Que haga ésto él solo!

-- ¡Idiota! ¡Yo no pensé que pediría algo como esto!

-- Ya, cálmense. Hagámoslo rápido para salir de esto de una vez. ¿Están de acuerdo?

-- Sí, está bien -- respondió el rubio, resignado.

-- ¿Sasuke?

-- Hmp... ya que.

-- Bien.

Los tres se reincorporaron, quedando de nuevo frente a Sakura.

-- Y bien... ¿qué decidieron?

-- Hemos decidido tocarnos.

-- ¡Excelente! ¡Empiecen de una vez!

-- ¿Qué quieres que hagamos? -- preguntó Sasuke.

-- Pues, quítense la ropa, por supuesto. Pero quédense en ropa interior.

Los tres se miraron, la incomodidad ardiendo en sus rostros. A medida que se despojaban de sus prendas, sus mejillas se tiñeron de un rojo intenso. Al quedar solo en bóxers, sus miembros ya duros se delineaban bajo la tela, y por puro instinto, los tres cubrieron su erección con ambas manos.

-- Por favor, no actúen como si nunca se hubieran visto desnudos.

-- Esto es diferente -- masculló Naruto por lo bajo.

-- En fin. Ya pueden empezar -- dijo Sakura con sensualidad, mordiendo luego su labio inferior.

-- Entonces, ¿quién empieza? -- preguntó Naruto, con la voz tensa.

-- A mí ni me miren, déjenme de último -- replicó enseguida el azabache.

-- ¡Carajo! ¡Naruto, empieza tú!

-- ¡¿Por qué debo empezar yo, Kakashi sensei?!

-- ¡Solo hazlo!

-- ¡Está bien! Lo haré, rayos. Pagarás por esto, Sakura chan -- murmuró la última frase.

-- ¡Espera, Naruto!

-- ¿Qué pasa ahora, Kakashi sensei?

-- Dame un momento -- Kakashi relajó sus brazos, movió su cabeza de un lado a otro e hizo movimientos circulares con sus hombros -- Listo. Ya puedes hacerlo.

-- Bien, aquí voy -- dijo Naruto, llevando su mano al pene de Kakashi -- ¡Oh, maldición! ¡Tengo un pene en mi mano!

-- ¡Cállate, Naruto! No necesitas decirlo.

-- Listo, Sakura chan, ya lo estoy tocando.

-- ¡Así no, Naruto! ¡Hazlo bien! Apriétalo o algo...

-- ¡Demonios, Sakura! ¡Tampoco exijas mucho! -- replicó Kakashi, con un tono de fastidio.

-- ¡Que lo aprietes, Naruto!

-- ¡Ya voy, ya voy! -- gruñó el rubio, cerrando los ojos como si fuera a tocar un kunai caliente. Comenzó a apretar el miembro de Kakashi, aún mirando hacia otra parte, mientras Sasuke soltaba una risa burlona.

-- ¡Tú no te rías mucho, que ahorita te toca a ti! -- exclamó Naruto, haciendo que la sonrisa del azabache se borrara enseguida.

-- ¡Ya basta! No te emociones mucho -- dijo Kakashi, quitando la mano de Naruto de su pene.

-- ¿Kakashi sensei, por qué hizo eso?

-- Eso fue suficiente, Sakura.

Sakura disfrutaba la escena mientras aguantaba las ganas de reír.

-- Sensei, usted está en medio de ambos.

-- ¿Y qué pasa con eso?

-- Toque a Sasuke y a Naruto al mismo tiempo, pero hágalo con sensualidad, así todo divino, para que yo me excite.

-- Sakura, no pidas mucho.

-- No se queje si no quiere que les digan que se quiten la ropa interior.

-- Está bien, lo haré -- Kakashi suspiró. Miró a Naruto a su derecha, cuyo rubor casi competía con el de su cabello rubio, y luego a Sasuke a su izquierda, quien evitaba su mirada con el ceño fruncido.

El ambiente era tan espeso que casi se podía cortar la incomodidad.
Se tomó un segundo y con una decisión forzada, Kakashi extendió su mano izquierda hacia Sasuke y su derecha hacia Naruto. Ambas manos se encontraron simultáneamente con el calor palpitante de los miembros de sus alumnos, que sobresalían de sus bóxers.

-- ¡Eso sensei, así, así, frotelos!

A Sasuke, la presión firme e intencional de Kakashi lo inundó con una urgencia física que odió al instante. Su respiración se volvió superficial y sus músculos se tensaron. Su cuerpo, en una traición flagrante, reaccionaba con una velocidad alarmante a la mirada de Sakura mientras sentía cómo un fuerte temblor recorrió todo su cuerpo cuando Kakashi apretó la base de su pene.

Al mismo tiempo, Naruto soltó un gruñido ahogado, sus ojos bien cerrados por la vergüenza. La estimulación lo hacía arder y la sensación de ser observado por Sakura hacía que la urgencia fuera casi insoportable.

-- ¡Ya pare! ¡Es suficiente! -- exclamó Sasuke, haciendo que kakashi se detuviera de inmediato.

Incapaces de verse a los ojos, los tres cubrieron de nuevo su miembro con las manos.

-- Chicos, relájense, lo están haciendo bien. Además, ya falta poco para que terminemos con esto, y créanme que este siempre será el mejor regalo de cumpleaños.

-- Sakura, ¿no crees que ya ha sido suficiente? -- preguntó Kakashi, con un tono agotado, pero sin soltar la súplica.

-- Aún no. Sasuke no ha hecho nada. Con él terminamos, ¿están de acuerdo?

-- Sí, está bien. Me parece justo. Terminemos de una vez -- dijo Naruto.

-- Vamos, Sasuke, termina con ésto -- presionó Kakashi.

--De acuerdo. Sasuke, quiero que toques a Naruto.

Sasuke sintió cómo la sangre le ardía en las venas. La orden de Sakura era directa, sin espacio para la réplica. Su cuerpo temblaba ligeramente por el combate entre la humillación y el rastro de excitación que Kakashi acababa de provocarle.

Miró a Naruto. El rubio estaba sonrojado, los labios fruncidos por el esfuerzo de contener un gruñido. Para Naruto, esto era una prueba incómoda; para Sasuke, era una sentencia.

El Uchiha tardó un segundo más de lo necesario, como desafiando la orden con la mirada. Finalmente, cedió. Con un movimiento brusco, llevó su mano derecha hacia el miembro de Naruto.
El contacto fue inmediato y electrizante. Naruto dejó escapar un jadeo esta vez, sus ojos por fin abiertos por la sorpresa y el shock.

Sasuke sintió el músculo caliente y duro bajo la tela del bóxer. A diferencia del toque experto de Kakashi, la presión de Sasuke era torpe y vengativa, con una fuerza excesiva que buscaba castigar a Naruto por ser el receptor de la humillación. Apretó la base con un puño, sintiendo el pulso acelerado.

-- ¡Así no, imbécil! -- se quejó Naruto, aunque su voz sonaba extrañamente aguda y forzada.

-- No te quejes -- masculló Sasuke, pero no soltó el agarre.

-- ¡Así Sasuke! Ahora, ¡hazlo subir! -- ordenó Sakura, con un tono de voz que la hacía sonar más emocionada que nunca.

Sasuke la miró, furioso por estar a merced de su fantasía, pero el temblor en el cuerpo de Naruto bajo su mano era una prueba silenciosa de que Sakura estaba ganando.

-- ¡Ya llegué chicos! -- anunció Sakura, quien entraba por la puerta.

El sonido de la voz, firme y familiar, paralizó a los tres shinobi.

Sasuke soltó el miembro de Naruto al instante, dejando caer su mano con un thud sordo. Kakashi se quedó inmóvil y Naruto parpadeaba frenéticamente entre la Sakura de la puerta y la del sofá.

-- ¿Eh? ¿Qué pasa aquí? -- preguntó la Sakura recién llegada, sus ojos verdes se abrieron de par en par. Mirando fijamente a los tres hombres, semidesnudos y con erecciones notables. Deslizó la mirada hacia el sofá, donde otra mujer idéntica a ella la observaba con una sonrisa nerviosa

-- ¡Esperen! ¡Si tú eres Sakura, entonces... -- Naruto volteó a ver a la mujer sentada en el sofá - ¿quién eres tú?

La Sakura en el sofá, dándose por descubierta, parpadeó con un gesto de fastidio y explotó en una nube de humo.

El jutsu de transformación se deshizo, revelando la identidad de cierta rubia.

-- ¡Ino!! -- exclamaron todos al mismo tiempo.

-- ¡Maldita Ino! ¡¿Qué estabas haciendo con mis hombres?! -- gritó Sakura acercándose a ella, con los puños cerrados y las venas brotando en su sien.

-- ¡Hola Sakura, recordé que debo hacer algo así que debo irme, adiós! -- Ino habló a toda prisa, y antes de que pudieran parpadear saltó por la ventana con la rapidez de una liebre asustada.

-- ¡Más vale que corras perra, porque voy a matarte! -- Sakura no esperó un segundo más. De un salto ágil, salió por la ventana y corrió a toda velocidad detrás de su amiga. Dejando en la sala desconcertados y avergonzados a Naruto, Sasuke y Kakashi que seguían semidesnudos cubriendo sus erecciones. Sus rostros estaban teñidos de un rojo intenso, clavando su mirada en el suelo.

-- Oigan, chicos, hagamos un juramento -- dijo Kakashi, rompiendo el silencio con un profundo suspiro de resignación -- Juremos que jamás volveremos a hablar sobre esto. Y que nadie más debe saberlo, jamás.

Naruto y Sasuke asintieron al mismo tiempo, sin alzar la mirada. Pero en eso, Naruto soltó una carcajada llevando sus manos detrás de la cabeza.

-- Jajaja, no sé ustedes, pero a mí me gustó.

-- ¡Cállate! -- gritaron Kakashi y Sasuke al unísono, sellando así el pacto de su humillación compartida.

Chapter 5: ¿Un bebé?

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-- ¡Ah! ¡Aah! ¡Sí!

-- ¡Ah! ¡Qué rico!

 

-- ¡Así, Naruto, así!

Sakura gemía de placer. Sus pequeñas tetas golpeaban el cristal húmedo, y el vaho de su aliento empañaba la mampara. Con la espalda arqueada y los pies en puntillas, levantaba su culo mientras Naruto la sostenía firmemente por el cuello. Sus estocadas, fuertes y profundas, hacían rebotar sus nalgas ya rojas por las marcas de sus manos contra su pelvis.

Naruto azotó sus redondas nalgas de nuevo, provocándole un grito. Con la otra mano, metió dos dedos en la boca de Sakura. Ella los succionó con desesperación mientras él continuaba penetrándola con esa fuerza brutal. Sacó los dedos húmedos y sin avisar, los deslizó en su ano. Sakura gimió sintiendo cómo sus músculos se contraían instantáneamente. Ahora, con su polla reventando su hinchada vagina y sus dedos penetrando su culo, Naruto la poseía por completo.

El agua caliente de la regadera llenaba de vapor la pequeña ducha, sus cuerpos desnudos y mojados se fundían con el sudor. Naruto, sintiendo cómo llegaba al límite, retiró sus dedos y la tomó por sus caderas con una fuerza dominante, hundiéndose por completo en ella. La penetró con una rapidez feroz, sintiendo como llegaba al clímax a punto de desbordarse.

-- ¡Naruto! -- gritó Sakura justo antes de correrse.

El rubio cerró sus ojos con fuerza y tensó la mandíbula al liberar todo su semen dentro de ella, soltando un gruñido bestiar. Se quedaron así, por un instante, recuperando el aliento. Lo sacó despacio y al dejar salir el glande, un rastro de fluido caliente escurrió por el muslo de Sakura.

Naruto se acercó a ella y la tomó por su cintura, bajó la cabeza hasta su hombro y depositó un beso suave y húmedo.

-- Eres increíble, Sakura chan -- murmuró, su voz ronca y cargada de afecto.

Ella giró la cabeza para alcanzar sus labios, y se encontraron en un beso lento, profundo, que no buscaba la excitación, sino el consuelo y la conexión. Sakura acarició su nuca con ternura, saboreando el momento.

-- Tú también, Naruto -- susurró ella, su aliento suave contra su boca.

Él la separó un poco, solo lo suficiente para ver su rostro. Sus ojos azules brillaban con amor incondicional.

-- Vamos, hay que limpiarnos. Yo te baño.

Sakura sonrió, tomando la mano de Naruto con delicadeza. Era una oferta de cuidado y mimo que la conmovió.

-- Yo también voy a bañarte -- respondió con una dulce firmeza.

Sin más palabras, Naruto la guio bajo el chorro caliente de la ducha. Entre besos y caricias, sin dejar de mirarse y tomados de la mano, tomó el frasco de shampoo de Sakura y comenzó a aplicarlo suavemente sobre su cabello rosa, mientras que ella pasaba el suave jabón por su pecho.

-- Oye, Sakura chan. Esta mañana estuve hablando con Shikamaru ¿a que no adivinas qué me dijo?

-- No lo sé, ¿qué te dijo? -- preguntó, ahora pasando el jabón por el hombro de Naruto con una caricia.

-- Me dijo que Asuma sensei va a ser padre.

Sakura dejó de frotar el jabón y alzó las cejas, sorprendida -- ¿Kurenai sensei está embarazada?

-- ¡Sí! Y Shikamaru está muy emocionado por eso ¡De veras!

-- Seguro. Asuma sensei es como un padre para ellos -- dijo, reanudando su caricia -- Después del baño iré a ver a Ino, debe estar muy emocionada también.

Naruto pausó la caricia en su cabello en seco -- ¿Ino? Creí que no le hablabas después de lo que nos hizo.

Sakura puso los ojos en blanco -- Naruto, no tengo la culpa de que ustedes tres hayan caído en su trampa ¡Son unos tontos!

La mirada fulminante de Sakura lo había silenciado. Naruto infló las mejillas con un puchero, sin poder replicar.

 

Sasuke, Kakashi y Naruto observaban desde lo lejos cómo Sakura e Ino caminaban juntas. Las dos kunoichis hablaban animadamente y compartían risas. Cosa que molestaba a los tres.

-- Mírenlas. Allá van. Como si nada hubiera pasado -- masculló el azabache con indignación.

-- Sakura es una traidora, después de lo que nos hizo Ino se atrevió a seguir tratandola -- se quejó el rubio.

-- Bueno, supongo que así son las mujeres. Se pelean y luego se vuelven a hablar -- dijo Kakashi, con su habitual actitud relajada y las manos en los bolsillos, ocultando su molestia.

-- ¡Pues yo espero que Sakura le haya dado primero su merecido!

-- Olvídenlo. Quedamos en que no hablaríamos más sobre ese asunto -- dijo el peliplata, dando fin al tema.

 

Sakura e Ino llegaron a un pequeño local donde solían pasar el rato, buscando un momento tranquilo acompañado de un té humeante. Después de que Naruto le contara sobre el bebé de Kurenai y Asuma, Sakura había ido directamente en busca de Ino, sabiendo que la rubia estaría feliz por su sensei.

-- Estoy tan emocionada. En cuanto me enteré, salté de alegría. Debiste vernos, estamos todos felices por la noticia -- Ino tomó un sorbo de su té, con una sonrisa genuina.

-- Ya me lo imagino -- dijo Sakura, asintiendo -- Por eso vine a verte.

-- Sabes, Sakura. Estos son los momentos que hacen que mis esperanzas se mantengan.

--¿A qué te refieres?

-- Bueno, al igual que tú, también quiero encontrar a alguien con quién hacer mi vida... aunque por supuesto que sería uno, no tres -- soltó una pequeña risilla burlona.

-- Supongo que si Shikamaru nunca hubiera conocido a Temari, tú y él hubieran terminado juntos.

-- ¡Ay, no, ¿cómo crees?! Shikamaru es mi compañero, mi amigo.

-- Yo también pensaba así de Naruto y Sasuke, y míranos ahora -- comentó Sakura tan natural, haciendo que Ino la mirara con una ceja levantada.

-- Aún me sorprende cómo llegaron a eso, sobre todo por Kakashi sensei. Me alegra ser tu amiga, porque solo yo sé sobre esto, y lo disfruto.

-- ¡Y vaya que lo disfrutas, Ino Puerca! No creas que he olvidado lo que les hiciste a ellos.

-- Ay ya, solo fue una agarrada de huevos, que drama. Además, fui respetuosa, no dejé que se quitaran la ropa interior.

-- Jum -- masculló Sakura, cruzándose de brazos mientras la miraba con el ceño fruncido.

Ino se inclinó un poco sobre la mesa, con un tono más serio y pensativo.

-- Pero, sabes, Sakura, ese día me di cuenta de algo. Esos tres están dispuestos a hacer por ti lo que sea.

Sakura esbozó una sonrisa lenta, llena de orgullo y satisfacción -- Sí, lo sé... Soy muy afortunada de tenerlos. Por eso me esfuerzo tanto en cuidarlos.

Ino se quedó mirándola por un instante, sonriendo con picardía -- Oye, Sakura... ¿Te imaginas que tengas un hijo de ellos tres al mismo tiempo?

-- Eso es imposible, Ino.

-Sí, sé que es imposible. Pero imagínate, un niño con el cabello blanco como Kakashi, los ojos azules como Naruto y la piel blanca y la sonrisa de Sasuke. Sería hermoso.

-- Espera ¿Y yo qué? ¿Acaso los genes de la madre no cuentan?

-- Sakura, dije que sería hermoso, no que sería perfecto.

-- Jum... Estoy segura de que ellos preferirían que nuestros hijos se parezcan a mí.

-- ¿Entonces ustedes ya lo han hablado?

-- ¿Qué? ¡No! Nosotros no estamos interesados en tener hijos.

-- Por ahora. Sakura ¿sabes lo problemático que será cuando esos tres decidan ser padres, verdad?

-- ¿Por qué sería problemático?

-- ¿Cómo que por qué? Cuando esos hombres quieran ser padres, se pelearán por ser el primero.

-- ¿Tú crees?

-- Por supuesto. Los hombres son muy competitivos. Y si te pones a pensar, los tres necesitan restablecer su clan.

-- No había pensado en eso. No creo que tampoco ellos lo hayan pensado, digo, no me han dicho nada.

-- No, aún. Pero lo harán en algún momento. Y es ahí, Sakura, donde entra la pregunta ¿A quién de los tres se lo darás primero?

-- ¿Un bebé? -- susurró. Quedando inmóvil, con la imagen de los tres hombres y un bebé resonando con fuerza en su cabeza.

Chapter 6: El regalo de nuestro aniversario.

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Nota: La siguiente escena del baile fue escrita para ser disfrutada con el ritmo lento de la canción "Glory Box" de Portishead, si así lo desean.

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Las luces se atenuaron y la música comenzó a sonar, lenta, profunda y abiertamente erótica.

Glory Box.

Sentados en el sofá, con los vasos de whisky en la mano, los tres se preparaban para recibir a Sakura.

Frente a ellos, un tubo de metal, solitario y brillante que esperaba ser dominado. Un foco suave iluminaba ese único centro, creando un escenario inevitable.

La música continuó, lenta, con la voz sensual y sexy de la cantante. Los tres pares de ojos se oscurecieron de lujuria al fijarse en la silueta que hacía aparición.

Sakura.

Cubierta de pies a cabeza por una bata de seda blanca que resbalaba sobre sus curvas, solo se distinguía su refinado mentón y la línea provocadora de sus labios. Caminó lentamente hacia el tubo, balanceando sus caderas con elegancia y con su mano experta, se agarró del metal con firmeza inclinando su cuerpo mientras caminaba en círculo.

Se detuvo, quedando frente a ellos. Su pelvis se movía sensualmente de un lado a otro.

Con sus manos, lentas y llenas de intención, desató el nudo de la bata, la abrió lentamente y la deslizó sobre sus hombros. La tela de seda cayó al suelo con un susurro íntimo, dejándola expuesta solo con su lencería blanca.

El pecho de los tres subió y bajó pesadamente.

Naruto llevo la mano a su boca, rozó con los dedos sus labios y mentón, manteniendo la mirada en ella. Sin parpadear, absorbía cada detalle de su esbelto cuerpo. Kakashi se inclinó hacia adelante, sus ojos grises, oscurecidos por la admiración la recorrían de arriba abajo, apretando inconscientemente el vaso en su mano. Sasuke se quedó inmóvil, con la mirada seguía el balanceo de sus caderas, activando su Sharingan con la misma lentitud de la música.

Sakura impulsó su cuerpo y sus piernas se elevaron del suelo, giró con fluidez y arqueó su cuerpo trabando con firmeza sus rodillas al metal, quedando de cabeza. Su larga cabellera rosa, caía de cascada, dándola una hermosa figura a los tres.

Invirtió su cuerpo, liberando sus piernas de la barra. Con solo el agarre de su mano, giró lentamente extendiéndolas en el aire.

Naruto entornó su boca perdidamente fascinado por el dominio de la mujer que amaba sobre ese metal. Sasuke rompió su inmovilidad, su puño se cerró sobre su muslo con el deseo de terminar con esa distancia para tomarla. Kakashi, con una exhalación audible, sonrió incrédulo, recorriendo cada parte de ella.

Lentamente, Sakura comenzó a deslizarse hasta llegar al suelo. De rodillas, apoyó su espalda al metal y con sus manos aferrándose al tubo sobre su cabeza, balanceaba su cuerpo con la música. Deslizó su mano desde el centro de sus pechos hasta su abdomen plano, lamiendo sus labios.

Se sentó en el suelo y, como un arco abrió sus piernas. La tela de su lencería blanca se estiró, ofreciendo una vista completa de su entrepierna, revelando su intimidad.

Se inclinó hacia adelante y su cabello cayó cubriendo su rostro. Pegó su torso al suelo y elevó su trasero mientras sus pies quedaban de puntillas. Con un movimiento rápido se incorporó, echando su cabeza y cabello hacia atrás. Sus ojos se fijaron en Kakashi, y con pasos lentos, caminó hacia él con sensualidad.

Kakashi se tensó, y el calor de su cuerpo se elevó en cuanto ella se detuvo frente a él. Sakura subió a sus piernas a horcajada, lo tomó del cuello de la camisa y tiró con fuerza, atrayéndolo hacia ella. Kakashi hundió su nariz en el pliegue de su pecho y rozó sus labios mientras sus manos la aferraban desesperadamente por la cintura. Sakura se arqueó hacia atrás con una sensualidad lenta, mientras sus caderas se mecían sobre sus piernas.

Con la mano en el pecho de Kakashi, le dio un suave y firme empujón golpeando su espalda contra el sofá. Se bajó de sus piernas con gracia y se dirigió a Naruto con giros provocativos, cayendo con sensualidad sobre su pecho. Lentamente, dejó caer su cuerpo, deslizándose entre sus piernas. Naruto jadeó con la boca abierta en el instante en que los labios de Sakura rozaron su erección. Sin mirar atrás, Sakura se incorporó con un impulso rápido y caminó hacia Sasuke con la sensualidad de la música.

Se sentó en su regazo y apoyó su espalda contra el pecho duro del Uchiha. Tomó sus manos y las llevó sobre sus senos, sin dejar de mover sus caderas. Sasuke cerró los ojos y hundió su rostro en su cuello, inhalando su aroma. 

Ella se levantó, dejándolo con el intento de besarla. Caminó a la barra y por última vez, giró en él. Se deslizó al suelo justo cuando el sonido de la canción se desvanecia, y con el agarre del tubo arqueó su espalda apoyando su cabeza al suelo. Con su pecho agitado, fijó la mirada en aquellos tres pares de ojos que la devoraban con lujuria hambrienta. Acercándose a ella.

Sakura lo sabía. El baile había terminado, pero la noche para los cuatro, apenas comenzaba.

 

Chapter 7: Sospechas

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Sakura se encontraba en el laboratorio, manipulando con precisión la mezcla química junto a Ino, quien anotaba datos mientras hablaban animadamente sobre lo bien que salió el aniversario con los chicos.

- Vaya, sí que fue un aniversario potente.

Sakura soltó una risita baja.

- Sabes, Ino, te confieso que no es fácil estar con tres hombres. Agradezco el día en que me convertí en ninja médico, de no haber sido así ya estuviera en coma.

- Jajajaja... ¿No que tu corazón es grande para amar a los tres? Pues, ámales.

- Hablo en serio, Ino.

- No, pues, que sufrimiento... Pero mira el lado positivo, los tres te consienten.

Sakura sonrió divertida ante el comentario de su amiga.

Los minutos fueron pasando y Sakura miraba el reloj de pared con inquietud, un detalle que Ino no tardó en notar.

- ¿Sucede algo?

- Le prometí a Sasuke y a Naruto que llegaría a tiempo para la cena. Pero Lady Tsunade necesita esto terminado y aún falta demasiado.

- Vete tranquila, yo me encargo de lo demás.

- ¡¿Qué?! Pero Ino, es mucho trabajo.

- Bueno, entonces ya sabes que me debes una.

Los ojos de Sakura se iluminaron - ¡Ino, eres la mejor! - exclamó, inclinándose para darle un abrazo a su amiga.

Pero en su movimiento repentino, chocó con el borde de la mesa haciendo que el recipiente del químico se derramara sobre su mano desnuda.

- Rayos - exclamó Sakura, asegurando el recipiente en la bandeja de contención.

Ino se acercó de inmediato -- No es corrosivo, pero igual ve a lavarte enseguida, y no te toques la boca ni frotes tus ojos.

- Si ya lo sé - respondió Sakura, pero la prisa de la cena regresó -- No hay tiempo. Ya me voy, ¡de verdad te debo una!

Sakura salió del laboratorio, cerrando la puerta tras de sí.

- ¡Espera, Sakura! ¡No seas imprudente! - gritó Ino, sabiendo que su amiga no la escucharía.

 

Mientras, en casa, la cena ya estaba lista. Naruto y Sasuke esperaban junto a la mesa cuando su preciada pelirosa entró por la puerta. Sakura, la que ilumina sus ojos y sus vidas, la que hace que sus corazones palpite con fuerza, aquella que solo con su presencia derrama felicidad, la que los hace sonreír involuntariamente. Y detrás de ella... Kakashi.

Naruto y Sasuke hicieron una mueca de desagrado casi idéntica.

- ¿Qué? ¿Qué pasa? - preguntó Kakashi incrédulo al ver las caras de fastidio de sus estudiantes.

- Kakashi sensei ¡quítese! Opaca la luz de Sakura cuando entra - protestó Naruto.

- ¡Naruto, no le digas eso! - exclamó Sakura.

- oh vaya... - suspiró Kakashi, dejando caer los hombros con un fastidio que rozaba el hastío.

- Kakashi sensei y yo nos encontramos en el camino, así que decidió acompañarme hasta aquí.

- Hmp... Que bueno que preparé comida de más - interrumpió Sasuke -- mientras se quitan las sandalias, iré a servir.

Y así hicieron, luego de eso los cuatro se sentaron a la mesa. Disfrutaban de cada bocado, sobre todo Sakura. El guiso de Sasuke estaba particularmente sabroso esa noche. Un poco de la espesa salsa de miso, se quedó adherida en los dedos de Sakura y totalmente despreocupada, los llevó a su boca para lamerlos.

Pero justo en el momento de hacerlo, Sakura se puso de pie bruscamente llevando una mano a su boca, saliendo disparada hacia el baño.

Naruto, Sasuke y Kakashi se quedaron inmóviles en la mesa. Se miraron con preocupacion al escuchar los sonidos inconfundibles de las arcadas de Sakura que resonaban desde el pasillo. Los tres se levantaron al mismo tiempo, y se dirigieron al baño.

- ¿Estás bien, Sakura? - Sasuke fue el primero en preguntar.

Tras unos segundos de silencio, Sakura respondió.

- Sí, ya salgo. Sigan comiendo.

Los tres se miraron un instante, y por un momento vacilaron, pero terminaron cediendo y se dirigieron nuevamente al comedor. En cuanto tomaron asiento, el peso de las miradas de los tres se cargó de sospecha.

Naruto miraba a Sasuke y luego a Kakashi. Sasuke miraba a Kakashi y luego a Naruto, con su calma habitual Kakashi miró a ambos alumnos y la pregunta que no se atrevían a nombrar quedó flotando en el aire.

La idea absurda y maravillosa, se había instalado en sus mentes.

- Al parecer, Sakura no se siente bien - comentó Kakashi, rompiendo el silencio con una voz que intentaba sonar casual.

- Así parece - respondió Sasuke.

Los tres tomaron un sorbo de sus bebidas, mirándose de reojo.

- Es claro que algo más hizo que la comida le causara náuseas - continuó Kakashi, con un tono más serio.

- Sasuke ¿le pusiste algo a la comida que le hizo daño a Sakura? - preguntó Naruto, con un tono acusador.

- Por supuesto que no. Pero tal vez le coloqué otra cosa... en otra parte - Sasuke ladeó una sonrisa con arrogancia.

- No has sido el único, Sasuke - intervino Kakashi.

- No, pero está de más decir que la sangre Uchiha predomina.

- Por encima del Hatake, jamás.

- Claro, lo dice el que cuenta con un Sharingan prestado.

- Este Sharingan tiene más historia que tú, pero eso es cosa aparte.

- ¿Por qué hablan como si yo no estuviera aquí? ¡Es claro que el linaje Uzumaki es superior!

- Lo dice el Uzumaki que heredó el cabello rubio - espectó Sasuke.

- Sí, me parezco a mi padre ¿Y ustedes qué? No tienen mezcla de otro clan fuerte - contraatacó Naruto.

- Los Uchiha, aunque se involucren con otros, su linaje seguirá siendo dominante. Así que no deberían sorprenderse de que un Uchiha esté en camino.

- No deberías estar tan seguro, Sasuke. No quiero que te sorprendas cuando veas a un niño con cabellera blanca.

- Oiga Kakashi sensei, no es por ofender, pero las posibilidades están entre Sasuke y yo. Digo, somos jóvenes y usted está viejo.

Sasuke contuvo una risa fugaz que logró escapar de su garganta. Kakashi lo notó, entrecerró su ojo visible hacia Sasuke y luego giró para enfrentar a Naruto.

- Jóvenes, siempre confunden la cantidad con la calidad. Mi cuerpo está perfectamente calibrado mocoso, no me descartes.

- ¡Calibrado o no, algo es seguro! - determinó Naruto, golpeando la mesa con las manos abiertas.

- ¿Eh? - expresaron Kakashi y Sasuke sorprendidos.

- ¡Recuerden mis palabras ustedes dos! ¡Yo seré el padre porque tengo el pene más grande!

- Por favor, dime que no dijiste lo que escuché - dijo Kakashi cubriendose la cara con una sola mano.

- Qué idiota - musitó Sasuke, sin dignarse a mirarlo.

- ¡Cállate, Sasuke! - replicó Naruto en voz baja, cuidando que Sakura no escuchara.

- Interesante argumento Naruto... Pero demasiada longitud sin potencia - sentenció kakashi como burla.

- Además, hasta donde yo he visto, no tienes mucho que presumir - afirmó Sasuke con absoluta calma y superioridad.

«Malditos Uchihas, se creen mejores que todos»

- «¡¿Kurama?!»

«¡TÚ CALLA!» - la voz del Kyūbi retumbó en la mente de Naruto - « ¡¿ya olvidaste que yo también he hecho gritar a Sakura?! »

«No, pero...»

«¡Nuestra hembra está unida con el Jinchūriki de Nueve Colas, está claro que ese bebé es nuestro! ¡No dejes que esos dos te humillen!»

«si, es cierto »- Naruto asintió regresando al debate con determinación - ¡Escuchen bien! ¡Si Sakura tiene un bebé, es natural que sea mío!

- Tu única naturaleza es la estupidez - espetó Sasuke frunciendo el ceño.

- que infantiles, el padre de ese niño debe ser alguien maduro. Por eso el bebé es mío.

- ¡Cállese! ¡Usted más que un padre sería como un abuelo! - replicó Naruto, señalando a su antiguo Sensei.

- Vaya, eso fue incómodo. Espero no haberlos preocupado - dijo Sakura, entrando nuevamente al comedor con una sonrisa forzada.

Los tres hombres se reincorporaron de inmediato. Naruto bajó su brazo acusador con rapidez, Sasuke regresó a su habitual inexpresividad y Kakashi se enderezó, tomando una postura de seriedad absoluta. El enfoque de los tres regresó a Sakura al instante, fingiendo que nada había pasado entre ellos. Ahora, su única preocupación era su estado.

- ¿Ya te sientes mejor? - preguntó Sasuke mientras ella tomaba asiento.

- Estoy bien, nada de que preocuparse.

- ¿Estás segura, luces algo pálida? - insistió Naruto.

- Si, estoy bien. Por cierto... ¿Que era ese escándalo que tenían?

Los tres se incomodaron. El silencio cayó sobre el comedor, pesado y espeso. Sakura notó enseguida las posturas rígidas que optaron cuando cada uno se concentró en su plato y evitaban cruzar sus miradas. Los conocía, supo que algo y muy estúpido había pasado.

- ¿Okey, me dirán que paso?

- No es nada, Sakura. Solo estaba preocupado por tu estado - respondió Naruto tomándole una mano con cariño.

- ¿Mi estado?

- Sí, así es. Por eso, a partir de ahora yo cuidaré más de ti - afirmó Sasuke.

- Yo hablaré con la Quinta para que reduzca tu trabajo. Debes descansar más - intervino Kakashi, con un tono protector.

Sakura esbozó una sonrisa rígida, más incómoda que divertida - Vamos, chicos, no exageren. No estoy enferma.

- Sé que no estás enferma, pero es mi obligación protegerlos - concluyó kakashi.

- ¿Protegerlos? ¿A quiénes?

Sasuke dejó su té con un golpe seco que resonó en el comedor. Lanzando una mirada filosa a Kakashi y sorprendiendo a Sakura.

- Ya le dije que es mío - afincó Sasuke cada sílaba, con la voz baja y peligrosa.

Kakashi apretó su entrecejo y su ojo visible se estrechó. No respondió, pero su expresión transmitía claramente que no aceptaba su declaración.

- ¡No digas estupideces, Sasuke! - exclamó Naruto.

- ¡¿Qué pasa con ustedes?! ¡Se están comportando como tontos!

- ¡Sakura! -- Naruto se giró hacia ella con desesperación - ¡Dile a estos dos que yo soy el verdadero!

- ¿El qué? - preguntó confundida, su mirada fué de Naruto a Sasuke.

- No, Sakura. Diles que soy yo - repuso Sasuke, manteniendo su mirada fija en Naruto.

- Por mí no tienes que hacerlo, ambos sabemos que soy yo - intervino Kakashi con su tono habitual.

- ¡Ya quisiera usted, Kakashi sensei! - atacó Naruto.

- ¡Basta! Puedo saber, ¿De qué rayos están hablando?!

- ¡De nuestro bebé, por supuesto! - exclamaron los tres al unísono. Haciendo que Sakura quedara inmóvil e incrédula en su asiento.

Su cerebro, tardó unos segundos en procesar la palabra: Bebé.

- ¿B... B-bebé? - balbuceó, parpadeando varias veces. Seguido, sacudió la cabeza para salir de su "trance".

- ¿De cuál bebé hablan? Yo no estoy embarazada.

Los tres abrieron ligeramente sus bocas. La sorpresa de su respuesta tan simple y tan definitiva, los dejó completamente expuestos.

- Pero... nosotros vimos cómo la salsa miso te causó náuseas - aseguró Naruto.

- Sí, Sakura. Escuchamos claramente cómo vomitabas - añadió Kakashi, un poco confundido.

Sakura apretó el puente de su nariz con un gesto evidente de exasperación.

- Para empezar, a mí la comida no me hizo daño - aclaró, con la paciencia agotada - Tuve un incidente en el laboratorio con un químico y recordé que no me lavé las manos. Así que fui al baño para inducirme el vómito y expulsarlo antes de que hiciera efecto. ¿Ahora lo entienden?

Los tres se quedaron completamente mudos, y más que sorprendidos, se sintieron como idiotas. La idea de un bebé, la pelea sobre el tamaño del pene, el linaje, la propiedad... todo se derrumbó ante la simple y vergonzosa realidad de que Sakura estaba lidiando con una emergencia médica menor, causada por su propia imprudencia.

- ¿No era más fácil que solo te enjuagaras la boca? - preguntó Sasuke, su voz seca.

- No iba a arriesgarme, Sasuke - replicó Sakura, cruzandose de brazos -- No quería que me diera dolor estomacal.

- Oye, Sakura, aún así... ¿cómo puedes estar tan segura? - insistió Naruto, recuperando su esperanza terca - Hace mucho dejamos de usar condones.

- Es cierto, y tampoco te hemos visto tomar pastillas anticonceptivas - corroboró Sasuke, uniéndose a la línea de razonamiento obstinado.

- Que no las tome no quiere decir que no me cuide - Sakura levantó un poco su brazo izquierdo y flexionó ligeramente el bíceps - ¿Ven esta diminuta sombra que se nota dentro de mi brazo?

Los tres se inclinaron hacia adelante, enfocando su mirada en el mismo punto de la piel de Sakura.

- No se ve nada - dijo Kakashi, con un tono plano.

- Como sea - Sakura bajó el brazo con un bufido - Me coloqué un implante subdérmico.

- ¿Y qué se supone que sea eso? - preguntó Sasuke.

- Es un anticonceptivo - explicó Sakura con voz profesional - tiene una efectividad del 99.9%, por lo que es estadísticamente imposible que esté embarazada.

- Quiere decir que mientras tengas eso dentro de tu brazo, ¿No puedes quedar embarazada? - preguntó Kakashi, con una pizca de desilusión resonando en su voz.

- Así es.

- ¡Oye, Sakura! ¡No debiste hacer eso! - protestó Naruto.

- ¡DE NO HABERLO HECHO, ME TENDRÍAN COMO CONEJA! - gruñó Sakura, haciendo que los tres se encogieran.

Naruto infló sus cachetes, desviando la mirada, sintiéndose profundamente regañado y decepcionado de perder sus esperanzas paternas.

- Oh, vaya... me siento tan estúpido - soltó Kakashi, dejando caer sus hombros mientras exhalaba un largo y audible suspiro de vergüenza.

Acto seguido, Sasuke como Naruto imitaron el suspiro de Kakashi, un sonido colectivo de profunda y humillante decepción que resonó en el comedor.

- Eto... -- Sakura rompió el silencio con su tono repentinamente tímido, sus mejillas ahora rosadas como su cabello -- H-hmm... d-de, de eso estaban hablando ustedes?

Ella mantuvo la mirada baja, pero luego la alzó con un esfuerzo visible, clavando sus ojos verdes en el rostro de los tres.

- Quiero decir... ¿Ustedes, ustedes quieren ser padres?

La pregunta, tan sencilla y tan directa después de todo el caos, cayó como una pluma en medio de la tempestad, silenciando el comedor por completo. Los tres hombres quedaron absolutamente mudos, sus expresiones se llenó en una ola de profunda timidez, ocultando sus rostros sonrojados.

No se atrevieron a responder de inmediato, pero el silencio no era de indecisión; era de anhelo y vulnerabilidad. Los tres compartían la misma imagen mental, una pequeña figura que llevara su sangre, con el cabello rosa de Sakura.

Naruto fue el primero en ceder a la emoción, rascándose la mejilla con un rastro de nerviosismo. Manteniendo la sonrisa que le nació, genuina y un poco torpe.

- bueno Sakura yo... La verdad es que yo sí quiero - respondió Naruto, con su voz apenas audible pero cargada de una dulzura inusual.

Sakura exhaló un suave suspiro, sorprendida por la vulnerabilidad y la honestidad de Naruto. Una oleada de calidez la inundó, y la tensión de su rostro se fundió en una sonrisa tierna y genuina. Luego, dirigió su mirada expectante hacia Kakashi, invitándolo a hablar con el silencio de sus ojos verdes.

Kakashi, que había estado observando la reacción de Naruto, se intimidó sutilmente ante el foco directo de Sakura. Se aclaró la garganta y enderezó su postura, respondiendo de inmediato.

- Yo... Yo me siento preparado. A tu lado, me siento seguro de tener una familia.

Las palabras de Kakashi conmovieron a Sakura hasta el núcleo. Se sintió especial y deseada, como el pilar firme que ellos necesitaban. Su sonrisa se amplió, pero antes de que pudiera responder, giró su rostro ya completamente sonrojada, hacia el último hombre: Sasuke.

Sasuke estaba visiblemente incómodo. Sus ojos negros evitaban el encuentro con la mirada expectante de Sakura. El silencio se prolongó hasta que la tensión fue insoportable. Finalmente, exhaló con resignación y alzó la vista solo para ver el rubor en la cara de Sakura, lo que lo hizo sonrojar aún más intensamente.

- Yo quiero una niña... - declaró, haciendo una pausa, y por primera vez su rostro reflejó algo parecido a la vulnerabilidad pura - Ya tengo nombre para ella.

La última confesión cayó en el comedor con la suavidad de un pétalo, solidificando el anhelo compartido. Sakura sintió que su corazón se desbordaba; sus ojos se humedecieron por la conmoción ante la absoluta, inesperada, y tierna certeza del deseo de los tres hombres. El ambiente se cargó de un silencio cómodo y profundo, desprovisto de toda tensión o ridículo. Naruto sonreía abiertamente, sus ojos brillantes fijos en Sakura, y Kakashi inclinó levemente la cabeza, su ojo visible transmitiendo una calidez serena. En ese silencio, el amor que los unía se manifestó como una fuerza tangible. Los tres la miraban con una devoción sin fisuras, y Sakura les devolvió la mirada sintiéndose completa y dichosa. La felicidad, simple y pura, resonaba entre los cuatro.

«Oye, mocoso. No te olvides de mí. Dile a Sakura que yo también quiero ser padre» - resonó la voz profunda y seca de Kurama dentro de la mente de Naruto.

- «¡Pero, Kurama, ¿qué dices?!» - exclamó Naruto en su mente.

«Solo dile» - insistió el Kyūbi con impaciencia.

- ¡Jajaja! - Naruto estalló a carcajadas, llamando la atención de los demás y rompiendo el silencio armonioso - ¡Sakura chan! ¡Kurama quiere que te diga que él también quiere ser padre!

Sakura abrió sus ojos jades, primero con una impresión absoluta, antes de que una risa sonora comenzara a burbujear en su pecho. Empezó con una risilla suave, que escaló rápidamente a una risa fuerte y contagiosa. Al ver su arrebato de hilaridad, Kakashi y Sasuke fueron incapaces de contenerse. La risa de Sakura se apoderó de ellos; primero fue una sacudida silenciosa en Kakashi y una ligera sonrisa de burla en Sasuke, que pronto se convirtió en carcajadas abiertas. Naruto se unió con más fuerza, y los cuatro rieron con el alma, compartiendo un momento cálido, caótico y feliz que sellaba su inusual familia.

Mientras la alegre risa llenaba la casa, el momento de armonía que se sentía invulnerable, se rompió en el exterior. Escondido entre las sombras profundas de los árboles, una figura ANBU enmascarada los observaba sigilosamente a través de la ventana. La figura permaneció inmóvil, sus ojos se enfocaban en la escena interior, absorbiendo cada detalle de la reunión familiar. De pronto, el ANBU se desvaneció con una rapidez fantasma, como si su cuerpo se hubiera convertido en humo, dejando solo el susurro del viento como testigo de que alguien o algo, había estado allí.

Notes:

Hola 👋🏻 me encantaría saber que te está pareciendo mi historia.

Chapter 8: La ausencia de Sakura

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Han transcurrido cuatro semanas desde que Naruto, Sasuke y Kakashi revelaron ante Sakura sus deseos de ser padres. Nadie volvió a tocar el tema, sellándolo como un pacto mudo y dándole a Sakura el espacio necesario hasta que se sintiera preparada.

Así, entre misiones, entrenamientos con sus estudiantes y largas jornadas en el hospital, los cuatro continuaron con sus rutinas. Se movían en las sombras de una cotidianidad, manteniendo la fachada de una normalidad que protegía su inusual vínculo de todas las miradas de Konoha.

Fuera de la Torre Hokage, Naruto y sus estudiantes se despedían de Hinata. En las últimas semanas, bajo las órdenes de Tsunade, Hinata se había convertido en un apoyo recurrente en las misiones del equipo once. Esa cercanía forzada había alimentado en la Hyūga una frágil confianza, permitiéndole acortar la distancia con el rubio al que siempre había amado en silencio.

- N-Naruto-kun... - susurró Hinata, acercándose con timidez mientras los alumnos de él los observaban. Su mirada perla se fijó en la forma en que él movía el brazo -- Durante el camino de regreso noté que tu hombro está algo dislocado. Puedo... puedo ayudarte con eso.

- ¿Eh? ¿Mi hombro? - Naruto soltó una carcajada distraída, frotándose la nuca con la mano sana.

- N-no sé si lo sabes, pero he estado practicando algo de ninjutsu médico - continuó ella, juntando sus dedos con nerviosismo - No tengo problema en curarte aquí mismo, si me dejas.

- ¡Oh, gracias, Hinata! - respondió él con una sonrisa brillante que, por un segundo, la hizo ilusionar. Pero sus siguientes palabras cayeron como un balde de agua fría -- Pero no te preocupes, Sakura-chan se encargará de eso en cuanto la vea. ¡Nadie cura mejor que ella, de veras!

El entusiasmo de Naruto al pronunciar el nombre de Sakura con devoción hizo que Hinata sintiera un pequeño vuelco en el pecho; una mezcla de admiración y una punzada de desánimo que intentó ocultar tras una sonrisa forzada.

- Hmn... sí, claro. Tienes razón - asintió ella, dando un paso atrás mientras sentía que, a pesar de estar cerca, Naruto siempre pertenecía a otro lugar - Supongo que nos veremos después, Naruto-kun.

Se retiró, dejando a Naruto esperando ansioso a que su verdadera médica lo atendiera.

- Vaya, usted sí que sabe ser "amable", sensei - soltó Kaito con tono burlón, recibiendo al instante un golpe en la cabeza de parte de Sora.

- ¡Cállate! ¿No ves que tiene prisa por ir a ver a Sakura-sensei? - le recriminó la niña. Luego, se giró hacia Naruto con una sonrisa cómplice y una mirada que lo decía todo - ¿A que sí, sensei?

Naruto, lejos de incomodarse, soltó una risa ligera mientras se rascaba la mejilla, confirmando con el gesto lo que Sora ya sospechaba por pura intuición.

- Así es, chicos. Iré ahora mismo al hospital, así que asegúrense de ir a descansar. Es una orden.

Tras una breve despedida, los alumnos se alejaron entre bromas, dejando a Naruto libre para encaminarse a su verdadero destino.

Mientras, en el restaurante Ichiraku. El olor del ramen imprenaba el espacio, Sasuke ya tenía su tazón frente a él y comía con parsimonia, manteniendo su habitual silencio. A su lado, Kakashi observaba su propia ración, dejando que el humo golpeara su máscara sin hacer el más mínimo intento por bajarla. Parecía estar más interesado en el ambiente que en los fideos que se enfriaban frente a él.

- ¿No podías esperar a llegar a casa? - soltó Sasuke finalmente con voz baja, sin apartar la vista de su tazón.

Kakashi apoyó los codos en la barra y lo miró de reojo, con esa expresión perezosa de siempre.

- Vaya, qué poca cortesía, Sasuke - respondió Kakashi, soltando un suspiro teatral - ¿Es que ya no podemos compartir un momento entre maestro y alumno lejos de casa? Un poco de convivencia pública no le hace daño a nadie.

Sasuke detuvo sus palillos a mitad de camino. La pausa se prolongó lo suficiente para que el ruido de los platos de Teuchi en el fondo fuera lo único que se escuchara.

- Habla de una vez - insistió el Uchiha, dejando los palillos de lado y girando levemente el rostro hacia él - ¿Para qué querías que nos viéramos aquí?

Kakashi no se movió. Mantuvo su postura relajada, pero su mirada se agudizó por un instante. Con un movimiento casi imperceptible de los ojos hacia el reflejo de un vaso de agua, indicó una posición en los tejados lejanos.

- Supongo que ya te habrás dado cuenta - respondió, su voz ahora era un susurro que apenas lograba escapar de la tela de su máscara.
Sasuke no necesitó mirar atrás. Mantuvo la vista al frente, pero su mandíbula se tensó sutilmente.

- Lo detecté hace unos días - respondió Sasuke con frialdad - no es de las fuerzas regulares de la Quinta.

- No - confirmó Kakashi, volviendo su atención al tazón - Es de la Raíz.

Por otra parte, en el hospital. Naruto terminaba de ajustarse su chaleco táctico, probando la movilidad de su hombro con una mueca que rápidamente se transformó en una sonrisa de alivio. Sakura, a su lado, guardaba algunos instrumentos médicos con la precisión de quien ha hecho eso mil veces.

- Gracias, Sakura-chan. ¡De veras, eres la mejor! - exclamó Naruto, haciendo girar el brazo recuperado para demostrar que no quedaba ni rastro del dolor.

- Es mi trabajo, Naruto - respondió ella, aunque sus ojos brillaban con un afecto que intentaba mantener a raya -- Qué suerte que pudiste encontrarme en un momento libre.

Naruto echó un vistazo hacia la puerta entreabierta, notando que el ajetreo habitual de camillas y enfermeras era casi inexistente ese día.

- Veo que hoy el hospital te está dando un respiro. Casi no hay nadie afuera.

- Siempre hay expedientes que revisar o medicinas que preparar, pero sí -- admitió Sakura, cruzándose de brazos y permitiéndose un suspiro de relajación -- Hoy el día está siendo extrañamente tranquilo. Es un alivio poder atenderte sin tener que salir corriendo a una emergencia.

- Bueno, no te quitaré más tiempo Sakura-chan -- Sakura asintió -- ¡Nos vemos en casa! - dijo Naruto, encaminándose hacia la salida con su energía de siempre.

Sakura lo despidió con la mano, observando cómo su espalda desaparecía por el pasillo. Se quedó allí, de pie, disfrutando de ese último rastro de calidez que Naruto siempre dejaba a su paso.

Minutos más tarde, el ambiente en Ichiraku se había distendido por completo. Los tazones vacíos de Sasuke y Kakashi descansaban sobre la barra, señal de que la conversación sobre la Raíz había quedado atrás, reemplazada por una charla trivial con Teuchi. El cocinero reía ante las ocurrencias de Kakashi, mientras limpiaba la barra.

Fuera, antes de que el sonido de unos pasos fuera perceptible. Kakashi entornó el ojo, reconociendo al instante el chakra escandalosa y vibrante que se dirigía hacia ellos a toda velocidad. Las cortinas del local se abrieron de golpe, dejando entrar el resplandor de la tarde y el grito entusiasta de Naruto exigiendo su tazón de ramen.

- ¡Viejo! ¡Un tazón grande con extra de cerdo! - gritó Naruto, entrando como un torbellino antes de frenar en seco al ver quiénes estaban sentados allí - ¡Ah! ¡Kakashi-sensei! ¡Sasuke! ¿Qué hacen ustedes aquí sin mí?

Fue en ese preciso instante, mientras el rubio se acomodaba en el taburete, cuando Kakashi notó un cambio casi imperceptible en la presión del aire exterior; la presencia de aquel que los acechaba se desvaneció en un parpadeo, satisfecho al ver al equipo reunido. El Jounin no dijo nada, pero intercambió una mirada fugaz con Sasuke antes de relajarse de nuevo en su asiento.

De regreso en el hospital, Sakura caminaba por el pasillo hacia su consultorio, lista para darle fin a su jornada. Pero antes de que pudiera dar un paso hacia su consultorio, una ráfaga de aire agitó ligeramente su bata médica y en un parpadeo, un ANBU apareció frente a ella en la clásica postura de mensajero.

- Sakura Haruno - dijo el enmascarado con voz neutra - Los Honorables Consejeros solicitan su presencia de inmediato en la sala de juntas. Es una convocatoria de carácter urgente.

Sakura no se inmutó, como jefa del hospital y kunoichi de élite; estaba acostumbrada a que las llamadas de los altos mandos, aunque poco frecuentes, eran parte de sus responsabilidades con la aldea.

- Entiendo. Iré enseguida - respondió ella de forma automática.

El ANBU asintió brevemente y con la misma velocidad con la que llegó, se desvaneció en un estallido de velocidad, dejando el pasillo nuevamente en silencio. Sakura exhaló un suspiro, se quitó la bata para dejarla en su consultorio y se preparó mentalmente para atender el llamado de los ancianos de la aldea.

Ajenos al peso de esa convocatoria, Kakashi y Sasuke, aunque ya habían terminado, se quedaron con Naruto mientras el sol comenzaba su descenso tras los rostros de piedra de los Hokage. La charla fluyó sin prisa; Naruto relataba con gestos exagerados su regreso de la misión y su paso por el hospital, omitiendo deliberadamente cualquier detalle que pudiera romper la frágil normalidad que tanto les costaba mantener.

Mientras Teuchi servía rondas de té para acompañar la sobremesa, las sombras en el interior de Ichiraku se alargaron por la llegada de la noche. Sasuke observaba el vapor de su té en silencio, sumido en sus propios pensamientos sobre la Raíz, Kakashi lo notó, así como notó que tal vez, Naruto seguía ajeno a la situación.

La oscuridad ya se había adueñado por completo de la aldea, dejando que solo la luz cálida de los puestos de comida iluminara el camino de regreso. Finalmente, los tres se pusieron en pie, agradeciendo al viejo cocinero antes de salir al aire nocturno de Konoha. Caminaron en un silencio cómodo hasta llegar a un punto donde Kakashi se despidió con un gesto perezoso, dejando que Naruto y Sasuke continuara su camino.

Al llegar a su casa, la falta de luz principal y el silencio absoluto delataron el vacío. Naruto, con su energía aún intacta, se dirigió al pasillo de las habitaciones con pasos rápidos.

-¡Sakura-chan! ¡Ya estamos en casa! -exclamó, deteniéndose frente a la puerta de ella.

Dio un par de toques rítmicos en la madera, esperando el habitual regaño de Sakura por el ruido o su voz suave dándoles la bienvenida. Pero no hubo respuesta. Naruto pegó el oído a la puerta por un segundo, frunciendo el ceño al no detectar movimiento alguno en el interior. Tras un par de golpes más, desistió y regresó al comedor, rascándose la nuca con extrañeza.

- Qué raro... Al parecer Sakura sigue en el hospital - comentó Naruto, sentándose a la mesa frente a Sasuke.
Sasuke, sin embargo, no levantó la mirada. Sus ojos estaban fijos en una pequeña nota.

-No está en el hospital - soltó Sasuke con voz neutra.

-¿Eh? ¿Y entonces?

- Dejó una nota - respondió el Uchiha, deslizando el papel hacia el centro para que Naruto pudiera leerlo - Dice que salió con su equipo a una misión de emergencia fuera de la aldea y que no sabe cuánto tiempo estará fuera.

Naruto leyó las líneas apresuradas con una mueca de decepción, le pesaba no haber podido despedirse de ella. Sasuke, por su parte, mantuvo la vista en la nota un momento más antes de asentir, para él, aunque las misiones de emergencia eran parte de su realidad como ninjas, el silencio de la casa simplemente confirmaba que esa noche no habría cena grupal ni charlas pendientes. Sin darle más vueltas, ambos se retiraron a sus habitaciones dejando la nota sobre la mesa, resignados a la ausencia de Sakura hasta su regreso.

Chapter 9: La Misión del Equipo Tres

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Después de recibir el mensaje del ANBU, Sakura se dirigió enseguida a la torre Hokage. Caminó por los pasillos con paso firme hacia la sala privada donde la esperaban los ancianos. Al llegar a las pesadas puertas de madera, dos guardias le permitieron el paso sin decir palabra. En el interior, la penumbra era apenas combatida por unas pocas lámparas de aceite, iluminando los rostros surcados de arrugas de Koharu y Homura, quienes estaban sentados con una rigidez casi ceremonial.

- Sakura, agradecemos tu prontitud - comenzó Homura, entrelazando sus dedos sobre la mesa.

Sakura se detuvo frente a ellos, manteniendo una postura respetuosa e inclinando brevemente la cabeza.

- Me informaron que es una convocatoria de carácter urgente - respondió Sakura con voz clara.

Koharu tomó un pergamino sellado y lo deslizó sobre la madera pulida hacia ella.

- Se trata de un asunto delicado de salud pública y diplomacia - explicó la anciana con tono monótono - Ha surgido un asentamiento irregular en las fronteras del País de la Lluvia. Personas desplazadas que han levantado una comunidad sin recursos ni infraestructura. Los informes indican que un virus desconocido está diezmando a la población y tememos que, dada la cercanía con nuestras rutas comerciales, se convierta en una epidemia que alcance a Konoha.

Sakura frunció levemente el ceño - Un brote en una zona de invasión... - murmuró - Si no tienen personal capacitado, el riesgo de propagación es altísimo.

- Precisamente. Debido a la inestabilidad política con el País de la Lluvia, no podemos enviar un contingente militar - continuó Homura -- Aquí tienes los salvoconductos y permisos especiales firmados para que tú y tu equipo de estudiantes puedan cruzar la frontera sin ser interceptados. Se te ha asignado a un miembro de la unidad ANBU llamado Sai, quien posee habilidades de infiltración y reconocimiento; él los esperará en la frontera de Amegakure para guiarlos y darles los detalles tácticos.

Sakura tomó los documentos, pero un pequeño detalle la hizo dudar. Observó los sellos de los pases por un segundo antes de levantar la vista.

- Entiendo la gravedad de la situación, honorables consejeros... Pero, si me permiten la pregunta, me resulta inusual que la Quinta no me haya convocado personalmente para una misión de este rango. Ella suele supervisar directamente cualquier despliegue médico de emergencia.

El silencio que siguió fue denso. Koharu y Homura intercambiaron una mirada fugaz, una chispa de frialdad cruzando sus ojos antes de que Homura respondiera con una calma ensayada.

- Tsunade se encuentra atendiendo asuntos críticos de la Cumbre de Kages en este momento - dijo él, entrecerrando los ojos- ¿Existe algún inconveniente en que este Consejo ejerza su autoridad para proteger la salud de la aldea, Sakura? ¿O acaso cuestionas nuestra capacidad para gestionar una crisis sanitaria?

Sakura sintió un nudo de incomodidad en la garganta y bajó la mirada, sintiéndose repentinamente imprudente ante la jerarquía de la aldea.

-No, en absoluto. Les ruego me disculpen, no fue mi intención ser irrespetuosa -- se apresuró a decir, haciendo una breve reverencia -- Acepto la misión. Saldremos de inmediato.

- Bien. La rapidez es esencial - concluyó Koharu. Sakura hizo una última reverencia y se dió la vuelta para retirarse sin notar que, tras cruzar las puertas, el eco de un bastón golpeando el suelo reveló la silueta de Danzō. Se colocó a un lado de los consejeros, observando las puertas cerrarse.

Después de salir de la torre, a Sakura le tomó apenas unos minutos llegar al campo de entrenamiento donde sus tres estudiantes la esperaban bajo la sombra de un árbol. En cuanto los vio, acortó la distancia con paso firme.

- ¡Sakura-sensei! - exclamó Takeo al verla llegar, poniéndose de pie de un salto -- ¿Para qué nos envió a llamar?

Sakura se detuvo frente a ellos y les mostró el pergamino con el sello oficial.

- Preparen sus mochilas, tenemos una misión de emergencia fuera de la aldea - les informó con seriedad.

Los ojos de Ren se iluminaron de inmediato mientras daba un paso al frente.

- ¿Una misión real? - preguntó con una mezcla de sorpresa y entusiasmo - Sensei, siempre vamos como apoyo en la retaguardia de otros equipos... ¿Esta vez nos ocuparemos nosotros solos?

- Así es.

- ¡Por fin! - añadió Saki, ajustándose sus guantes - Ya era hora de demostrar que el equipo tres no solo sabe poner vendas, sino que también podemos pelear en el frente si es necesario.

Sakura soltó una pequeña risa, contagiada por la energía de sus alumnos, aunque sus ojos mantenían la cautela médica.

- No se emocionen demasiado con el combate - les advirtió con una sonrisa suave -- Se trata de un brote viral en una zona civil. Es una emergencia sanitaria; si todo sale bien, no tendría por qué haber enfrentamientos. Nuestra prioridad es salvar vidas, no buscar pelea.

- Aun así, no la defraudaremos, sensei - dijo Takeo, golpeando su puño contra la palma de su mano.

- Escuchen bien - ordenó Sakura, recuperando el tono firme de mando - Quiero que equipen absolutamente todas sus herramientas, tanto el arsenal ninja completo como sus kits médicos avanzados. En una zona desconocida, todo cuenta y nada sobra. Prepárense para cualquier escenario.

Los tres asintieron al unísono con determinación.

- ¡Sí, sensei!

- Tienen exactamente cinco minutos para recoger su equipo y despedirse. Nos vemos en la entrada principal; no lleguen tarde - concluyó ella.

 

Sakura entró en la casa con movimientos rápidos y precisos. Sin perder tiempo, se dirigió a su habitación y cambió su atuendo médico por el uniforme táctico de Konoha. Se ajustó el chaleco y las protecciones, se miró al espejo un segundo para recoger su larga cabellera rosada en una coleta alta.

Al asomarse por la ventana, notó el atardecer, la noche se aproximaba y no podía perder tiempo.

- No podré verlos - susurró para sí misma.

Un rastro de tristeza cruzó su rostro al pensar en Kakashi, Naruto y Sasuke. Quería despedirse, explicarles que debía partir, pero las órdenes de los consejeros habían sido claras. Con un suspiro, tomó un trozo de papel y escribió unas líneas apresuradas, dejando una nota sobre su misión de emergencia con su equipo. Dejó el papel sobre la mesa del comedor, donde sabía que no pasaría desapercibida, y salió de la casa sin mirar atrás.

En poco tiempo llegó a la entrada principal, sus tres estudiantes ya estaban allí, jadeando levemente por la carrera pero con el equipo completo a sus espaldas.

- Todo listo, sensei - dijo Ren, en cuanto la vió llegar.

- Bien, el camino es largo. Debemos avanzar lo más que podamos antes de que la noche caiga por completo -- instruyó ella - ¡Andando!

Sin más dilación, los cuatro saltaron hacia las copas de los árboles, convirtiéndose en ráfagas de movimiento que se alejaban velozmente de los muros de Konoha. Sakura lideraba el avance, concentrada en el camino y en la seguridad de sus alumnos, quienes ahora dependían enteramente de ella.

 

El viaje inicial fue intenso, pero al caer la noche, el equipo se detuvo en un claro protegido por densos matorrales. A pesar del cansancio físico, el ambiente alrededor de la pequeña fogata era de una armonía vibrante. Takeo y Saki compartían raciones mientras comentaban, entre risas bajas y gestos animados, las técnicas que esperaban poner en práctica. La emoción de ser, por primera vez, los protagonistas de una misión de tal importancia les devolvía las energías.

Sakura los observaba con una sonrisa maternal, sintiendo un profundo orgullo. Verlos así, tan decididos y unidos, le confirmaba que el esfuerzo de los entrenamientos había valido la pena.

- Deben descansar ahora - les ordenó con suavidad -- Mañana continuaremos con el paso y no podremos detenernos... - hizo una pequeña pausa mirando a los alrededores -- Es un lugar seguro, así que confío en que podrán dormir tranquilos.

- ¿Alguna vez ha estado en ese país, sensei? - preguntó Ren sentándose a su lado, observando el fuego.

- No - respondió Sakura con naturalidad - Es un territorio muy cerrado, por eso es un privilegio que nos hayan confiado estos pases.

- ¡No se preocupe, Sakura-sensei! - exclamó Saki, acomodando su mochila como almohada - demostraremos de qué es capaz el Equipo Tres.

Sakura sonrió y poco a poco, las voces se apagaron, quedando solo el susurro del viento entre las hojas. Mientras dormían, Sakura se quedó un momento más despierta, contemplando las brasas que se extinguían lentamente. Se sentía en paz, tenía una misión importante y un equipo brillante a su cargo. Con un último pensamiento puesto en que todo saldría bien, se dispuso a descansar, dejándose envolver por la tranquilidad de la noche.

Mientras tanto, en la aldea, el silencio se sentía más denso que de costumbre.

En su habitación, Naruto se removía entre las sábanas, incapaz de encontrar una posición cómoda. No era la primera vez que Sakura partía en una misión, pero la casa se sentía extrañamente fría sin el sonido de su voz o el rastro de su presencia en la cocina. Miró hacia el techo, con una mano sobre el pecho, sintiendo una nostalgia prematura que no lograba explicar. Ella acababa de irse, pero el vacío que dejaba era un abismo que lo mantenía alerta, con los sentidos tensos, como si su instinto le gritara que algo en el orden de su mundo se había roto.

A pocos metros, tras la pared que dividía sus espacios, Sasuke permanecía sentado en la oscuridad de su cama, con la espalda apoyada contra el respaldo. No intentaba dormir; simplemente observaba la nada, con la mirada perdida en las sombras de la habitación. Sus ojos analíticos repasaban mentalmente cada trazo de la caligrafía apresurada que había visto en el comedor. Había algo en la brevedad de aquel mensaje, en la forma en que el destino la había arrastrado fuera de casa sin una despedida personal, que le causaba una inquietud casi imperceptible pero constante. Un presentimiento amargo se instalaba en su garganta, la sensación del inicio de una distancia que no sabía si podría acortar.

Lejos de allí, en otro punto de la aldea, Kakashi intentaba concentrarse en las páginas de su libro icha icha. Sin embargo, por primera vez en mucho tiempo, las páginas carecían de sentido. Con un suspiro de resignación, cerró el libro y lo dejó sobre la mesa, sintiendo el peso de un cansancio que no era físico.

Se sentó en el borde de la cama y desvió la mirada hacia la ventana, fijándola en la luna plateada que brillaba sobre Konoha. Kakashi aún no sabía que Sakura no se encontraba en la aldea, pero aún así, el aire de la noche le traía un mensaje diferente. Una punzada de preocupación le oprimió el pecho, una señal de advertencia que su instinto de shinobi veterano no podía ignorar.

Cerró los ojos, dejando que la sombra de una duda helada se instalara definitivamente en sus pensamientos.

«Tengo un mal presentimiento».

Chapter 10: Reunión

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Por la mañana, Kakashi llegó al hospital en busca de Sakura. El rastro de inquietud lo había mantenido despierto toda la noche, pensando en ella. Se dirigió directamente a su consultorio, pero al encontrarla vacía comenzó a buscarla en las rondas de la mañana, sin éxito. En los pasillos, detuvo a una de las enfermeras que solía trabajar codo a codo con la pelirosa.

- Disculpa, ¿has visto a Sakura? - preguntó Kakashi, manteniendo su tono casual.

- No señor, no se ha reportado hoy. Es extraño, pero quizás esté con la Quinta.

Sin perder un segundo agradeció, se dio la vuelta y salió del hospital. Con un movimiento ágil, saltó hacia los tejados en dirección a la casa que ella compartía con sus antiguos alumnos; tal vez aún se encontraban ahí, con Sasuke y Naruto.

Mientras tanto, en la Torre. La puerta de la oficina principal se abrió de golpe, revelando a una Tsunade cuya expresión de agotamiento era evidente. Entró arrastrando los pies, con los hombros caídos y un gesto de fastidio que ni siquiera su orgullo de Sannin podía ocultar.

- ¡Maldita sea! - exclamó, dejándose caer pesadamente sobre su silla, que gimió bajo su peso - Si alguien vuelve a mencionarme el presupuesto de reconstrucción o los tratados de comercio, juro que renunciaré hoy mismo.

Sin perder un segundo, abrió el cajón inferior de su escritorio y extrajo una botella de sake que mantenía estratégicamente oculta tras unas carpetas de informes.

- ¡Lady Tsunade! - gritó Shizune, entrando tras ella con un montón de papeles y una expresión de horror - ¡Apenas son las diez de la mañana! No puede empezar a beber ahora, tiene que comportarse. Usted es la Hokage, el pilar de la aldea, no puede simplemente...

- Lo que soy es una mujer con dolor de cabeza - la interrumpió Tsunade, quitando el tapón de la botella con un movimiento experto - Solo será un trago para soportar la tarde.

Sin embargo, el tapón no llegó a tocar la mesa cuando un golpe seco en la puerta interrumpió el momento, y antes de que Tsunade pudiera reaccionar, Shikamaru entró con su habitual aire de desgana, aunque sus ojos reflejaban una seriedad inusual.

- Quinta, lamento interrumpir su... descanso - dijo el joven Nara, lanzando una mirada fugaz a la botella - pero los ancianos, Koharu y Homura, exigen su presencia en la sala de reuniones de inmediato. Dicen que es un asunto que no puede esperar ni un minuto más.

- ¿Ahora? - gruñó ella, dejando la botella sobre la mesa - No he tenido noticias de ellos en toda la semana y ahora tienen tanta prisa... ¿Qué demonios quieren esos dos tan temprano?

Se puso de pie con un suspiro largo, ajustándose su capa verde. Algo en el tono de Shikamaru le decía que no sería una reunión rutinaria sobre asuntos de la aldea.

- Vamos de una vez - ordenó Tsunade a Shizune, con la mirada endurecida - Veamos qué es lo que tanto les urge a esos viejos.

En el puesto de Ichiraku, Kakashi, quien se había encontrado con Sasuke durante el camino, se hallaba ahora sentado junto al joven Uchiha frente al humeante mostrador. Mientras esperaban sus raciones, Sasuke le explicó que Sakura se había marchado a una misión de emergencia médica con su equipo de estudiantes la noche anterior. Al escucharlo, Kakashi soltó un suspiro de alivio y se relajó; aquella pequeña inquietud que lo había acosado desde la madrugada era, al parecer, solo su habitual preocupación cada vez que ella salía de la aldea.

- Con que a una misión, eh... - murmuró Kakashi - Ya veo. Supongo que por eso sentía ese peso en el pecho.

- Dejó una nota. Parece que la Quinta tenía prisa por enviarla - comentó el Uchiha, bajando un poco la voz - Pero hay algo que me resulta molesto, Kakashi. ¿Has notado que la vigilancia sobre nosotros ha desaparecido?

Kakashi entrecerró su ojo visible, recuperando por un segundo su seriedad.

- Sí. El ANBU que solía seguir nuestros pasos ya no está. Es como si hubiera perdido el interés en nosotros... o tuvieran algo más importante que hacer.

Apenas terminaba de decir esto, cuando el silencio del local fue roto por un estruendo. Naruto entró corriendo como si su vida dependiera de ello, sin saludar y sin detenerse; dio un salto sobre el mesón donde Teuchi servía el ramen y se ocultó detrás, agachándose a los pies del sorprendido cocinero. Kakashi y Sasuke se quedaron mirándolo con una mezcla de sorpresa y absoluto desconcierto.

- ¡No digan nada! ¡Si Hinata pregunta, no estoy aquí! - susurró Naruto, tratando de hacerse lo más pequeño posible.

- ¿En serio te estás escondiendo de un Hyūga? - soltó Sasuke con tono plano y cargado de ironía.

Naruto lo miró desde el suelo, confundido por un segundo, mientras que Kakashi por su parte, solo pudo soltar un suspiro de resignación.

- ¿Y por qué te escondes de ella? - preguntó el Uchiha incrédulo, con una ceja levantada.

Pero antes de que Naruto pudiera responder, la figura de Hinata apareció caminando con calma por la calle frente a Ichiraku. Se detuvo un segundo, mirando hacia el interior del puesto. Kakashi y Sasuke adoptaron una indiferencia absoluta, manteniendo una charla trivial en voz baja, fingiendo que no había un ninja rubio escondido. Hinata, con una pequeña sonrisa que delataba que sabía perfectamente quién estaba ahí, simplemente asintió a modo de saludo hacia ellos y continuó su camino tranquilamente.

- Ya se fue, Naruto - dijo Kakashi, aún sin terminar de entender lo que pasaba.

Naruto salió gateando detrás del mostrador y se sentó de un salto en el taburete vacío junto a Sasuke.

- ¿ qué fue todo eso? - preguntó Sasuke, observando a Naruto mientras se sentaba.

- ¡Rayos! desde que la vieja Tsunade ha puesto a Hinata en nuestras misiones, esa chica está muy insistente.

- ¿De qué hablas? - insistió el Uchiha, impasible.

- No sabría cómo explicarlo. Hinata es mi amiga, pero ahora actúa muy extraño, me sigue a todas partes y... ¡es desesperante! - Naruto suspiró -- ¿Por qué seguimos ocultando lo nuestro con Sakura? Todo sería más fácil si todos supieran que ella es nuestra pareja.

El ambiente se volvió pesado de repente. Kakashi, que había estado escuchando en silencio, se enderezó en su asiento y cruzó los brazos sobre el pecho, fijando su mirada en Naruto.

- Sabes que no podemos hacerlo público, Naruto - dijo Kakashi con voz suave pero firme - Traería demasiados problemas. La aldea, y el mundo ninja en general, no están preparados para aceptar una relación así.

Naruto frunció el ceño, disgustado.

- ¡Pues al diablo con lo que la gente esté preparada para aceptar!

- Debes pensar en Sakura - intervino Sasuke, cuya mirada se había vuelto sombría - Ella sería la más afectada. Por el simple hecho de ser mujer, sería la más señalada, juzgada y criticada por los demás. No voy a permitir que la desprecien por nuestra culpa.

- Además - añadió Kakashi, mirando seriamente a su alumno rubio - también existe el riesgo de su seguridad. Si alguien quisiera atacarnos a cualquiera de nosotros tres, irían por ella primero para llegar a nosotros. Es el blanco más expuesto si nuestra unión se hace oficial.

Naruto apretó los puños sobre sus rodillas - Sí, ya lo sé... - murmuró finalmente, bajando la mirada - Pero, aun así, desearía poder hacerlo público. Quisiera caminar con Sakura de la mano por la aldea sin tener que esconderme de nadie.

Kakashi extendió su mano, colocándola con afecto sobre el hombro de Naruto.

- Te entiendo, Naruto. Créeme que al igual que tú, nosotros también deseamos lo mismo.

El camino hacia la sala de reuniones fue inusualmente silencioso. El eco de las sandalias de Tsunade golpeando el suelo era el único sonido que rompía el aire denso, un ritmo constante que delataba su irritación, pero también su autoridad. Shizune caminaba un paso detrás, apretando contra su pecho a tonton. Al llegar frente a las grandes puertas, Tsunade se detuvo en seco. No necesitó abrirlas para saber que algo andaba mal, sentía el cambio en la presión del ambiente del otro lado de la puerta. Vaciló un poco, y luego enderezó la espalda, exhaló el último rastro de cansancio y recuperó la mirada de acero. Con un movimiento potente, empujó ambas puertas de par en par.

Allí estaban ellos, sentados con la rigidez de dos estatuas de piedra, Koharu Utatane y Homura Mitokado.
Sus rostros, surcados por las arrugas, no mostraron ni una pizca de emoción ante su entrada. No hubo saludos cordiales, ni el respeto que se le debe a una Hokage. Solo dos pares de ojos que la observaron con una calma absoluta, una calma que a Tsunade le supo a una sentencia ya dictada antes de que siquiera abrieran la boca

Caminó hacia la mesa y se detuvo frente a ellos - Aquí estoy - sentenció Tsunade, cruzándose de brazos - Ahora hablen. ¿Qué es eso tan urgente por lo que me han llamado con tanta insistencia?

Chapter 11: Las verdaderas intenciones de los ancianos (I)

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El aire en la sala de reuniones estaba viciado, impregnado de una rigidez burocrática que Tsunade tanto despreciaba. Frente a ella, Koharu y Homura permanecían impasibles. La Hokage no se sentó; mantuvo su postura firme declarando su autoridad en sí misma.

- Ahórrenme los preámbulos - sentenció Tsunade, cruzándose de brazos - ¿Qué es eso tan urgente que requiere mi presencia inmediata?

Homura no respondió de inmediato. Sus ojos se desviaron lentamente hacia la figura que permanecía un paso por detrás de la Hokage.

- Shizune - pronunció Koharu, con una voz que cayó sobre la sala como una orden de expulsión - Lo que vamos a tratar solo le compete a la cabeza de la aldea. Retírate.

Shizune se tensó, apretando a Tonton contra su pecho. Sus ojos buscaron los de Tsunade esperando una negativa, una orden de quedarse que no encontró.

- Está bien, Shizune - murmuró Tsunade sin apartar la vista de los ancianos - Espérame fuera. No tardaré.

Con una reverencia rígida, Shizune retrocedió. El eco de sus pasos al salir y el pesado estruendo de la puerta doble al cerrarse marcaron el inicio de la verdadera hostilidad.

- Y bien... - instó Tsunade, rompiendo el silencio con una nota de impaciencia - Ya estamos solos. Hablen de una vez.

Homura entrelazó sus dedos sobre la mesa, ajustándose las gafas con una lentitud calculada.

- Como líderes, nuestra visión debe trascender el presente. Konoha se sostiene sobre sus pilares, y actualmente, tres de esos pilares están en riesgo de desmoronarse por negligencia. Hablo de los linajes.

- Los clanes Uzumaki, Uchiha y Hatake no son solo nombres en un registro -- intervino Koharu, cuya voz era como el crujir de hojas secas -- Son el patrimonio genético de esta aldea. Los Kekkei Genkai y las reservas de chakra que poseen son activos militares que no podemos permitir que se extingan o, peor aún, que se diluyan en una descendencia mediocre. Debemos asegurar que los futuros herederos nazcan de uniones que fortalezcan la aldea.

Tsunade arqueó una ceja, sintiendo una punzada de irritación - ¿Linajes? ¿Me han hecho venir para hablar de genética?

- Hablamos de que es nuestro deber asegurar que los mejores shinobis nazcan de raíces fuertes -- continuó Homura -- Niños con linajes puros y Kekkei Genkai poderosos. Y para lograr eso, debemos erradicar las distracciones. Como tu estudiante, por ejemplo.

Tsunade parpadeó, guardando un silencio tenso mientras procesaba la mención. El nombre de su discípula, lanzado con tanta frialdad en medio de una charla sobre genética y activos militares, la descolocó por completo.

- ¿Sakura? - repitió, pasando del desconcierto a una rigidez defensiva en un solo parpadeo - ¿Qué tiene que ver ella?

- Tu falta de rigor como maestra y Hokage ha permitido que una situación vergonzosa crezca bajo tu propia nariz -- soltó Koharu con desdén -- Mientras nosotros velamos por el futuro, tu discípula, Sakura Haruno, se ha convertido en una mancha para la reputación de esos tres hombres.

Tsunade dio un paso al frente, con la mirada encendida - ¿De qué demonios están hablando?

- Hemos recabado información suficiente. Tu estudiante se ha involucrado de manera múltiple e impropia con Naruto, Sasuke y con su propio antiguo maestro, Kakashi Hatake. Se ha convertido en la amante de los tres, una conducta desvergonzada que Konoha no puede permitirse, menos aún de una civil sin linaje cuyos genes no aportan nada al prestigio de esos clanes.

El impacto de las palabras dejó a Tsunade en un blanco absoluto. La imagen de Sakura vinculada a los tres la dejó fuera de base, incapaz de procesar si aquello era una calumnia o una realidad que se le había escapado de las manos.

- Veo que ni siquiera lo sospechabas - continuó Koharu con una sonrisa de suficiencia - Es una vergüenza, Tsunade. Una mujer sin apellido, una simple hija de civiles cuyo mayor mérito es haber tenido la suerte de que tú te fijaras en ella. Ella no es digna de esos hombres. Es una deshonra para sus clanes que daña el futuro de Konoha por un capricho sentimental.

- ¡Cierren la boca! - rugió Tsunade, golpeando la mesa con un puño que hizo crujir la madera -- ¡Cuidado con cómo hablan de ella! Sakura es la mejor ninja médico que ha dado esta aldea desde mi propia formación. Ha salvado la vida de cientos. Su fuerza, su intelecto y su valor son superiores a cualquier apellido heredado. Ella es un pilar de esta aldea por mérito propio, no por lo que lleva en las venas. Es una mujer fuerte, una heroína y...

- Tsunade.

El nombre fue pronunciado por Homura con una autoridad tan pesada y tranquila que el grito de la Hokage murió en el aire. No hubo necesidad de levantar la voz. El silencio que siguió fue total.

- Respóndeme a esto con honestidad - continuó Homura, sin apartar la vista - ¿Quién sería Sakura Haruno hoy en día si tú no la hubieras tomado como discípula?

Tsunade entreabrió los labios. La pregunta la golpeó donde más le dolía, en el orgullo por su alumna.

- Como dijimos - continuó Homura - no es más que una civil con suerte. No tiene linaje, no tiene sangre especial, no tiene nada que ofrecer al futuro de la aldea más que mediocridad genética. Esa es la realidad.

Tsunade apretó los dientes, sintiendo la humillación ajena como propia. Pero antes de que pudiera replicar, Koharu retomó el hilo con una indiferencia gélida.

- Hiashi Hyūga está plenamente de acuerdo en que Naruto Uzumaki es la pareja legítima y necesaria para su hija Hinata. Una unión que unificaría el poder de dos de los linajes más antiguos. Respecto a Kakashi, sabemos que será más difícil de persuadir; no es un secreto que es el futuro candidato a Hokage. Compartir a una mujer de la manera en que lo hace no es la imagen que el mundo debe tener de un líder. En cuanto a él, no permitiremos que se degrade compartiendo a una mujer de ese nivel. Eventualmente, buscaremos una alianza externa digna de su calibre, alguien como Mei Terumī de la Niebla; su Kekkei Genkai de lava sería una adición fenomenal al arsenal de la aldea. Pero por ahora, nuestra prioridad es asegurar a los otros dos.

Tsunade soltó una risa amarga, intentando ocultar su vulnerabilidad.

- Si eso que dicen es cierto... ¿qué les hace creer que Naruto, Sasuke o Kakashi la dejarían por un estúpido decreto?

- Ya no hay lugar para esa mujer en sus vidas - sentenció Koharu -- en cuanto al Uchiha, ya hemos movido las piezas necesarias. Hemos enviado los informes a la mujer conveniente para él. De hecho... ella ya viene en camino.

Tsunade sintió un nudo de angustia cerrándose en su garganta.

- ¿Ella? ¿De quién están hablando?

Homura entrelazó sus dedos sobre la mesa. Sostuvo la mirada de la Hokage dejando que la tensión se volviera insoportable, para luego sentenciar.

- Hablo de Karin Uzumaki.

Chapter 12: Las verdaderas intenciones de los ancianos (II).

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El nombre de Karin Uzumaki quedó flotando en el aire, denso y asfixiante. Tsunade sintió un frío recorrerle por la espalda; no era solo el hecho de que hubieran elegido a alguien para Sasuke, sino la certeza de que el engranaje ya estaba en movimiento y ella había sido la última en enterarse.

- ¿Viene en camino? - su voz salió más baja de lo que pretendía, casi un susurro que cortó el silencio de la sala.

- Tsunade, trata de entender nuestra posición - dijo Koharu con esa voz monótona y carente de cualquier rastro de humanidad -- Entendemos que esto te resulte repentino, pero debes ver más allá de tus afectos personales. Lo que buscamos es la estabilidad.

Homura asintió, manteniendo una calma que resultaba insultante.

- Desde que el linaje de la aldea se volvió una cuestión de seguridad nacional, las cosas han cambiado. No te confundas - sentenció con voz seca - La aldea no puede permitirle el lujo de esperar a que tus "sentimientos" o los caprichos de tus subordinados se alineen con la realidad política.

Tsunade no respondió. Se quedó inmóvil, observándolos con una mirada tan fija y gélida que resultaba más intimidante que cualquier estallido. Los escuchaba hablar como si fueran ruidos lejanos, procesando la frialdad de su manipulación.

- ¿Y qué esperan de mí? - escupió finalmente, con una brevedad cortante.

- Esperamos que seas la Hokage que Konoha necesita - respondió Homura con firmeza - Y eso implica poner orden en casa. Sabemos que Sakura es como una hija para ti... y precisamente por eso, te pedimos que intervengas. Esa... relación que mantiene con esos tres hombres no solo es indecorosa, es un obstáculo.

- Entendemos que tienes un apego emocional por tu discípula - continuó Koharu -- pero eso te está nublando el juicio. Sakura no es más que una civil. Útil, sí, pero genéticamente irrelevante para el futuro de los grandes clanes.

Tsunade sintió una punzada de rabia ante la palabra "irrelevante", pero mantuvo el control. Ya no quería discutir. No quería darles argumentos que ellos pudieran manipular.

- Es la mejor ninja médico de esta aldea - fue lo único que soltó, defendiendo lo indiscutible.

- Y seguirá siéndolo, siempre y cuando entienda cuál es su lugar - replicó Homura sin inmutarse - Y ahí es donde entras tú. Si realmente la aprecias, le ahorrarás una humillación pública. Habla con ella hoy mismo. Dile que sea inteligente y que se aparte; convéncela de que su "relación" con ellos no tiene futuro ante las leyes de los clanes. Si ella se retira por voluntad propia, será más fácil para Karin y Hinata ocupar su lugar sin resentimientos.

Koharu sostuvo la mirada de Tsunade, dando por terminada la instrucción.

- Confiamos en tu criterio, Tsunade. Deja que las cosas fluyan, si tratas de advertir a los muchachos o de sabotear estas uniones, lo tomaremos como una señal de que ya no eres capaz de priorizar a Konoha sobre tus afectos. Y sabes perfectamente lo que eso significaría para tu cargo.

Tsunade los miró por última vez con una fijeza que dejaba claro que los consideraba despreciables. Estaba más que dispuesta a abandonar esa habitación cargada de hipocresía.

- Ya escuché suficiente - interrumpió. Su voz no fue un grito, sino un tono bajo, seco y cargado de un veneno que hizo que el aire en la sala se volviera pesado.

Se marchó bajo sus propios términos, dándoles la espalda como respuesta definitiva a sus exigencias. Salió de la sala a grandes zancadas, con la capa ondeando tras ella. Al abrir la puerta de un tirón, se encontró con Shizune quien aguardaba tensa en el pasillo con una expresión de angustia.
Tsunade ni siquiera se detuvo. Pasó por su lado como un vendaval de furia contenida.

- Vámonos, Shizune - ordenó sin mirar atrás.

- Pero Lady Tsunade, ¿la reunión...?

- Se acabó. Andando. Tenemos trabajo - sentenció la Hokage con una firmeza que no admitía réplicas.

Shizune no necesitó más explicaciones. El aura que desprendía la Quinta era suficiente para saber que cualquier palabra de más sería un error. De pronto, Tsunade se giró hacia ella con urgencia.

- ¡Shizune! Localiza a Sakura. Que venga a mi oficina de inmediato. No me importa lo que esté haciendo, la quiero aquí ya.

Shizune parpadeó confundida, pero reaccionó de inmediato con la eficiencia que la caracterizaba.

- S-Sí, por supuesto.

- ¡Y otra cosa! Que Sasuke, Naruto y Kakashi no sepan que la he enviado a buscar.

- S-Si, claro, como ordene.

Shizune se apresuró a cumplir la orden, mientras Tsunade se alejaba dejando tras de sí un vacío gélido en el corredor.

Tras la estrepitosa salida de Tsunade, el aire en la sala parecía haber recuperado su quietud sepulcral. Homura y Koharu permanecieron en sus sitios, imperturbables, como si la furia de la Hokage no hubiera sido más que un viento pasajero. De las sombras de un rincón, el sonido rítmico de un bastón contra el suelo anunció la presencia de quien había estado escuchando todo desde el anonimato.

Danzō se acercó a la mesa, revelando su rostro vendado.

- Tsunade tiene razón en algo - dijo Danzō con su voz seca y carente de emoción - Sasuke, Kakashi y Naruto no cederán fácilmente a nuestras órdenes. Sus voluntades están demasiado ligadas a esa mujer.

- Es por eso que nuestro plan no puede fallar - respondió Koharu, entrelazando sus dedos sobre la mesa - Enviar a Sakura al País de la Lluvia fue la mejor opción. Es un territorio donde la autoridad de la Quinta no tiene peso; un lugar donde su jurisdicción no tiene alcance.

Homura asintió, mirando los informes que Sai había filtrado.

- Todo indica que ese país está bajo el control de ciertos individuos que protegen su frontera con un régimen implacable. No sabemos con exactitud quiénes son, pero los informes sugieren que nadie sale de allí con vida si no es por su voluntad. Es el lugar perfecto para que alguien desaparezca.

- Es una pena, en cierto sentido - comentó Koharu con una frialdad absoluta - Sakura es una gran shinobi, excepcional. Difícilmente Tsunade podrá entrenar a alguien más que logre conseguir el Byakugō. Es alguien importante para la aldea, pero su sacrificio es necesario.

- Solo con ella muerta, el Uchiha, el Jinchūriki y Kakashi permitirán que otras mujeres se acerquen - sentenció Danzō con firmeza - Durante su luto, en medio de su pena, serán vulnerables. El dolor es el mejor terreno para sembrar nuevas lealtades. Solo así bajarán la guardia y permitirán que la heredera Hyūga y la chica Uzumaki ocupen ese lugar.

- Pero ella es fuerte - observó Homura con cautela - Existe el riesgo de que logre dar batalla a esos individuos y aunque resulte herida, puede encontrar una forma de escapar y regresar.

- Por eso no fue sola - intervino Danzō con una sombra de sonrisa cruel - Enviarla con sus estudiantes fue la mejor decisión. Sakura es una mujer de instintos protectores; si los ve en peligro, no podrá pelear con comodidad. Su prioridad no será salvarse a sí misma, sino mantenerlos a ellos con vida, y eso la hundirá. Sus alumnos son su mayor vulnerabilidad.

Danzō golpeó una vez más su bastón contra el suelo, enfatizando sus siguientes palabras.

- Y en caso de que intenten retroceder, Sai tiene órdenes claras. Su trabajo es mantener al equipo dentro de las fronteras de ese país. No permitirá que escapen. Si es necesario, él mismo eliminará a los estudiantes para asegurar que Sakura se mantenga distraída, preocupada y atrapada. Para cuando se dé cuenta de que los pases que le entregaron son falsos y que no tiene forma legal de salir, ya será demasiado tarde.

- Al final, será solo otra tragedia - concluyó Homura con una indiferencia aterradora - Un equipo más que falló en una misión de alto riesgo y murió cumpliendo su deber. Diremos que cayeron en acción, con honor. La aldea llorará a sus camaradas caídos y nosotros... nosotros simplemente seguiremos adelante con la reconstrucción de los clanes.

- Exacto - añadió Koharu - Una pérdida lamentable para la aldea, pero necesaria para su futuro. El resto del mundo solo verá a otros camaradas perdidos en la guerra. Nadie hará preguntas.

- Que así sea - finalizó la anciana - Por el bien de la estabilidad. Por el bien de Konoha.

Tsunade se encontraba en su despacho, de pie frente al gran ventanal. Observaba la aldea, tratando de calmar los latidos de su corazón.

A su lado, Shikamaru revisaba unos informes de logística, hablando sobre los turnos de guardia y los suministros de la semana. Su voz era un murmullo constante, pero Tsunade no escuchaba ni una sola palabra. Estaba sumida en un silencio tenso, esperando que la puerta se abriera y Sakura apareciera con su habitual sonrisa.

De pronto, Shikamaru se detuvo a mitad de una frase. Notó la rigidez en los hombros de la Quinta y la forma en que sus ojos miel estaban fijos en la nada, ignorando por completo el trabajo.

- ¿Tsunade- Sama? - preguntó Shikamaru, arqueando una ceja - ¿Se encuentra bien?

Ella no respondió. Ni siquiera parpadeó.

Fue entonces cuando la puerta se abrió de golpe, rompiendo el trance. Shizune entró jadeando, con el rostro pálido y las manos vacías.

- ¡Lady Tsunade! - exclamó agitada - No encontré a Sakura en ninguna parte. Y al hospital no ha llegado durante el día.

Tsunade se volteó con una lentitud que denotaba una alarma creciente.

- ¿Qué? - soltó con una mezcla de sorpresa y molestia - ¿Y en dónde se supone que está esa niña?

Shikamaru, que hasta entonces solo observaba, intervino con su tono perezoso pero ahora cargado de una confusión.

- Tengo entendido que partió a una misión.

Tsunade clavó su mirada en él, sintiendo que el suelo se movía bajo sus pies.

- ¿Misión? - repitió - ¿Qué misión?

- A la que usted la envió, supongo - respondió él, extrañado.

Los ojos de Tsunade se abrieron con una sorpresa que rara vez mostraba.

- ¿Que dices? Yo no he enviado a Sakura a ninguna misión - sentenció finalmente, sintiendo un vacío en el estómago.

Shizune y Shikamaru se miraron entre sí, compartiendo un destello de inquietud. Una sola pregunta martilleaba la cabeza de la Hokage, una que la llenaba de un presentimiento oscuro: Si ella no la había enviado... ¿quién lo había hecho y con qué propósito?

Notes:

Hola pecaminosos...

La narración cambiara dependiendo como quiero enfocar el capítulo. Sólo quería decirles eso, nomás