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Las aguas se calmaron, la joven criatura observaba su alrededor, esperaba que nadie la hubiera seguido hasta aquel lugar.
Al no ver ningún espía, la sirena subió a la pequeña isla en medio de la nada, ahora asomada fuera del agua, usando sus pulmones para respirar el aire de la superficie, revisaba si había algún alma allí.
- No veo a nadie.. ¡Bien!
Terminó de salir, se movió un poco para, en caso de necesitarlo, estar cerca del agua, pero lo suficientemente alejada para permitirse secarse.
¿Por qué la criatura marina hacia eso?
En su reino era un ente de la más baja clase, no poseía la belleza para tener una buena vida en su comunidad, y por ello tampoco se le tenía permitido hacer mucho.
Cantar, por ejemplo.
Incluso si esa acción era una media de protección ante los terrestres, el canto mortal de las sirenas las protegía de cualquier amenaza.
Pero si eran consideradas horribles a la vista, preferían que las cazaran. O incluso darlas como alimento a las más altas clases, algo que para los más bajos era todo un honor.
Las sirenas habían sido criadas así, era su cultura.
- Si sientes mi amabilidad,~♪ este cálido sentir no iría jamás ~♪...
Calló al oír algo acercarse por el mar, casi por instinto, se hundió lo más que pudo en el agua.
Detalló un pequeño barco, no era parecido al de aquellos piratas que buscaban su magnífica especie para cazarlas, sacarles las escamas y aletas, para después venderlos.
Era más bien algo...
Sus pensamientos se interrumpieron al ver cómo llegó a la isla, curiosa, revisó la superficie, con una desendiente distancia.
Un chico, quizás de su edad o menor, bajaba de la barca y empezó a encaminarse en el conjunto de tierra.
- No es tan grande como creímos...- murmuró él- Aún así es bastante amplio
La sirena se le acercó, ese pequeño humano se había alejado mucho de la orilla, apenas y desde esa roca se veía el pueblo humano del que venían tantos piratas.
El chico empezó a tararear en lo que exploraba todo en el terreno.
- ¿Que debería hacer?...- murmuró ella, indecisa
- Según el joven cerca hay sirenas- habló el humano nuevamente
Estaba muy cerca de donde ella se encontraba, lo que la asustó y llevo a ocultarse tras una roca, cómo olvidando por completo que podía respirar bajo del agua.
- Tsukasa seguro querría ir a ver si es cierto -su voz era triste, la sirena se asomó un poco, viendo la expresión ida del chico- tch, cómo si existieran - apretó sus puños apartando su vista, molesto más con el que con cualquiera- ¿Por qué sigo recordando? Demonios
Aún si dijo que ella y su especie no existía, la criatura se preocupó por el humano.
"¿Por eso no le he cantado?"
Se alzó un poco más, si bien ya había visto antes otros terrestres, era la primera vez que tenía la oportunidad de analizar su comportamiento. Era emocionante, en definitiva no quería simplemente matarlo y perderse la oportunidad.
Un leve disturbio en el agua la hizo ser consiente, ella no debía estar ahí, y su amiga seguramente la estaría buscando.
Se adentró al agua, viendo si la estaban rastreando, y en efecto, ahí estaba la pelimorada.
- ¡Nene-chan!
Si ella la veía y subía, y notaba al humano, ella como una de las más hermosas sirenas del reino, le cantaría ¡Lo mataría!
- ¡No!- gritó saliendo del agua, llamando la atención del niño humano
Salió del mar por completo y se arrastró lejos, ignorando todo, esperando que la de escamas púrpuras no la encontrara.
- ¿Q-que?
Al darse cuenta de su error, cubrió su boca, voltando violentamente al ser con piernas, tenía miedo de lo que está criatura le podría hacer, pero también temía lo que su amiga podría hacerle o decirle a ella por haber salido así.
- ¿U-una sirena?
Cerró con fuerza sus ojos, sus latidos incrementaban al oir como el chico se le acercaba.
- ¡¿Eres real?!.. ¡Eres!
Esperando lo peor, casi grita al sentir cómo la tomó por sus hombros.
- ¡Te encontré! - gritó emocionado
- ¿E-eh?
- ¡Quiero oírte cantar!- dijo aún más feliz
- ¿Eh?- eso la confundió enormemente ¿Que no sabía que podía morir?
- Por favor...
La sirena tragó seco, esos ojos dorados del humano parecían brillar con una enorme intensidad.
"No puedo matarlo..."
Negó efusivamente con su cabeza, para luego quitar las manos del humano de ella.
- Así que es eso...- el humano suspiró, al revisar su rostro se notaba una inmensa tristeza
- ¿Qu-- - otra vez se cubrió su boca al darse cuenta de su potencial error
- ¿Tampoco me puedes hablar?.. bueno sería una mejor pregunta si sabes hablar mi idioma..
La sirena asintió su cabeza, quizás no podía resolver una duda exacta, pero al menos dejaba claro que podía entenderlo.
- ¿Entonces si hablas mi idioma?- asintió - ¿No puedes hablarme?- negó - ¿Por qué-- no... Es difícil pensar una pregunta con esta limitante
La chica inclinó su cabeza, el de ojos ambarinos la miró directamente.
- ¿Tienes un nombre?
Aquello la desconecto, los de baja clase no tenían derecho a un nombre, aunque claro, sus padres no eran tan feos como ella, por lo que tenía un apellido, y su amiga le solía llamar con un mote, por lo qué... Asintió con duda.
- ¿Me lo puedes escribir? Aquí hay arena..- el chico escribió su nombre en un texto que a la chica le era completamente indescifrable
Ella escribió en su lengua, pues es la única forma de escritura en su reino. El rostro del humano le dejó claro que obviamente no entendía.
- Ehh... ¿Segura que no me puedes decir nada?
"No estoy segura.." simplemente asintió
- Mi nombre es Yugi Amane... Te llamaré Hanako, si no te molesta
La sirena alzó sus hombros, de todas formas solo sería un apodo más.
Su boca se sentía seca, quizás demasiado, volteo al agua, ya estaba llegando a su límite, sus pulmones ya no podían brindarle la ayuda necesaria para sobrevivir.
El humano, ahora reconocido como Yugi Amane, notó aquello, la cargó, ganando la oportunidad de oír un grito de la criatura, se acercó más a la orilla y la puso en el agua.
- supongo que debes irte... Me gustaría verte otra vez, Hanako...
El chico se encaminó a su bote, preparandose para irse también.
- Adiós...- murmuró
La sirena volvió al fondo, quedándose quieta, permitiendo a sus branquias absorber todo el agua que su cuerpo necesitaba.
- Fue tan raro... ¿Yugi Amane?¿Hanako? Los Humanos son tan raros...
- ¡Ahí estás!- la voz de la pelimorada la alertó
- ¡Aoi!
- ¡No me vuelvas a hacer eso! ¡Ya me había preocupado!
- Lo lamento
- Vámonos
[...]
