Work Text:
Los diferentes tipos de socios estaban reunidos en aquella sala de juntas, cada empresario ahí sentado representando millones y millones en los números de su capital, Johnny veía atento los expedientes que sus trabajadores les habían extendido a cada uno de sus socios como base a la planeación del proyecto.
La atención de todos estaba sobre el estudio de mercado que había sido realizado por su despacho, los números y porcentajes iban y venían en el proyector de la sala, donde el contador de en frente se movía mientras le explicaba a todos desde los impuestos, depreciación, producción, venta y ganancias del negocio que estaban por iniciar.
John al ser el CEO mantiene una expresión seria pero segura, aun si él no era el que exponía debía dar una expresión de seguridad a todos, dando de vez en cuando asentamientos a las cifras que iban apareciendo, al igual que lo hacían los ejecutivos situados a sus costados.
Él estaba sentado en la punta de la mesa de la gran sala de juntas, luciendo un impecable traje gris. Todo en él se veía perfecto, desde sus zapatos limpios, pasando al reloj plata en su muñeca haciendo juego con su vestimenta, hasta su cabello negro pulcramente peinado hacia atrás.
Era un día importante, no se podía permitir ninguna falla con los ejecutivos de la empresa Kim, conseguir ese proyecto solo aumentaría el renombre de su despacho, por lo que discretamente cada cierto tiempo su vista viajaba de la pantalla al rostro de aquellos hombre, queriendo descifrar la más mínima de sus expresiones.
Todo parecía ir bien, en el peor de los casos él se levantaría y tomaría el poder de la palabra, pero sus propios contadores tenían todo bajo control, en especial Mark Lee, quien se desplazaba por la sala mostrando más y más estados financieros, hablando con tanta seguridad que a ningún hombre parecía quedarle duda alguna. Hasta Johnny sentía que en ese momento podría fírmale una hoja en blanco y ni él se daría cuenta.
Fue así que después de dos horas donde se expuso las inversiones de cada hombre a futuro, al final el proyecto fue firmado y autorizado para que su despacho llevara los asuntos contables y financieros de la sociedad Kim.
Sellando su trabajo, uno a uno de sus ahora socios fue saliendo del salón, dejando únicamente a sus contadores, quienes de igual forma se veían contentos, y como no, las ultimas semanas todos en el despacho habían estado trabajando hasta altas horas de la noche. Johnny debía reconocer el desempeño de sus contadores, se lo merecían.
─Hicieron un gran trabajo, los felicito a todos, esta de sobra decir que las comisiones de este proyecto serán de ustedes ─Johnny terminó por recoger su carpeta para dirigirse a su oficina, al levantarse abrocho su traje, no sin antes llamar a su secretaria ─Haerin, archiva por favor todos los papeles, mañana a primera hora quiero que lleves todo ante fiscalía.
─Si, señor Suh.
La chica anotó como pudo algo en su libreta para después salir con prisa del lugar. Johnny de igual forma emprendió rumbo a la puerta más calmado, pero en medio del camino no pudo evitar dirigir la mirada al rubio que estaba inclinado sobre su laptop, concentrado en guardar los archivos y en apagar el proyector. Y tal vez fue muy intenso con su mirada porque al segundo el menor levantó el rostro para conectar su mirada con él.
─Mark... ─llamo sereno, no queriendo dejar en evidencia lo mucho que lo destabilizó su simple mirada ─Hiciste un gran trabajo, gracias.
Sin más Johnny salió, dejando a todos confundidos, especialmente al mencionado. Mark se quedo en silencio, nuevamente sintiendo esa sensación fría en su pecho, no entendía el por qué de su agradecimiento, es decir, es su trabajo o al menos de eso se quería convencer, no quería pensar que fuera por otra cosa.
─Vaya, eso si fue raro, ni cuando todos le llevamos un pastel a Suh por su cumpleaños nos dijo gracias ─hablo Jaemin queriendo hacer reír a todos ─¿O es qué acaso te traes algo con el jefe, Markie?
─No digas idioteces ─golpeo a su amigo por sus tontas burlas ─Sabes muy bien que solo estoy aquí porque mi padre me obliga.
─Ah no me golpees, era broma insensible.
Jaemin sobo su brazo como si en verdad le doliera, Mark aún lo veía molesto, estaba preparando su puño por si el coreano se atrevía a decir otra bromita. Por suerte Yeri notando la situación cambió la conversación, así sus compañeros parecieron ignorar lo sucedido hace un momento, pero todo lo contrario a él.
"Solo por eso estoy aquí"
Mark repetía lo mismo en su mente, ajeno a todo a su alrededor. Quería... ¡no!, debía convencerse a sí mismo que así era. Con toda su cabeza hecha un lío terminó por suspirar para volver a concentrarse en lo que estaba haciendo antes de que Johnny arruinará otra vez su estabilidad.
Como pudo termino de ordenar para después dirigirse a su lugar de trabajo, Mark se sentó en su silla, observo cansado los documentos y facturas que se acumulaban en su escritorio, quería matarse, cada maldito número se había vuelto una pesadilla.
El sentimiento abrumador lo volvió a invadir, estaba harto, su vida era un desastre, y el cansancio de la oficina era aún peor al saber que el mayor de sus problemas estaba ahí, ignorándolo sin ningún remordimiento, siendo frío y distante, fingiendo que entre ellos jamás hubo algo, que solo eran jefe y empleado, no lo soportaba, su corazón duele de tanta indiferencia por parte de Johnny.
En este punto maldecía a todos los vientos el día que conoció a Johnny y como por ser el chico caprichoso que siempre ha sido, termino trabajando ahí. Odia a su yo del pasado que convenció a su papá para que lo ayudara a entrar al despacho de Suh cuando recién se había recibido como contador.
Pero bueno, aunque el flechazo que tuvo por el mayor fue uno de los motivos por los que decidió trabajar ahí, también lo había sido por lo importante que es trabajar ahí, era bien sabido que los mejores contadores y auditores de Seúl son de ahí. Mark no tuvo que saber más para decidir que el quería pertenecer ahí, y si, tal vez recibió ayuda de su padre que también es de los abogados con mayor prestigio de la ciudad, por lo que no fue difícil lograr que su padre le consiguiera un puesto.
Es por eso, que por más que se sienta morir, debe fingir total indiferencia hacia Suh, no quiere decepcionar a su padre, le prometió trabajar ahí por lo menos dos años y él lo cumpliría, no se dejara vencer por nada ni por nadie... ni siquiera por Johnny.
─Vamos por un café, anoche no dormí nada por estar actualizando las anuales ─Renjun se asomó a su escritorio, su rostro tenía su expresión irritada habitual ─Necesito un trago de cafeína urgente.
Mark lo vio con un puchero en el rostro, él también necesitaba un trago, pero debía primero subir todo a sistema, no quería otro problema como el mes anterior donde por poco deja sin contabilidad a toda una empresa.
─Debo terminar esto primero, acabo como en... no sé, una hora quizás ─hojeo la carpeta en sus manos, sabiendo que ni loco eso lo hacía en una hora.
─Oye, llevo casi 15 horas trabajando seguidas, ten un poco de compasión por mi. Vamos, no me hagas arrastrarte.
─No es que no quiera, tengo que...
─Espera, tengo una idea ─su amigo le había quitado la carpeta de la manos cuando salió al pasillo corriendo ─¡Jeno!
Gracias a la pared de vidrio, Mark pudo ver al chino detener a Lee Jeno, un contador que trabaja en el área de auditorias. Observo confundido como su amigo parecía hablar coqueto con el alto, la expresión del chino había cambiado a una sonriente, Mark negó teniendo una idea de lo que hacía su amigo y lo pudo confirmar cuando Renjun le entregó la carpeta a Jeno que parecía demasiado embobado por su amigo, asentía feliz a todo lo que el bajito le decía. Sin más Renjun se dio vuelta y regreso con él.
─Ya esta, Jeno hará el trabajo ─el bajito sonrío orgulloso de si mismo.
─No puedo creerlo Renjun, ¿Qué le dijiste?
─Nada malo obviamente, deberías estar agradeciendo que te quite unas horas de trabajo, mal amigo.
─¿Qué tal si alguien se entera? Me pueden reportar ─Mark ya podía ver en su mente todos los escenarios posibles en donde terminaba en la cárcel por esos simples papeles.
─Claro que no, nadie se va a enterar, y mejor vámonos ya, antes de que eches a perder mi arduo trabajo de convencer a Jeno.
El rubio suspiro resignado antes de tomar su saco para salir junto a Renjun del edificio.
[...]
─Ya cálmate, no va a pasar nada porque salgamos una hora del trabajo ─el chino le dio un golpecito en el hombro, al ver que Mark no parecía prestar atención a lo que decía.
Ambos chicos se encontraban en una cafetería a unas calles del edificio, el lugar era muy bonito y acogedor, tenía esa sensación hogareña, algo que definitivamente era difícil ver en esa parte de la ciudad, en donde la mayoría de cafeterías cercanas eran repetitivas. Sin darse cuenta Mark volvió a recordar cuando la conoció por primera vez, y para su desgracia aquel recuerdo venía acompañado de Johnny.
─No es eso, es solo que... ya sabes en que pienso ─giro su rostro a la mesa vacía del fondo donde tantas veces Mark había estado con él.
Renjun conocía bien la historia de esos dos, sabia los motivos tontos por lo que esa relación había dado fin y ciertamente creí que eran estúpidos, quería tanto ir y golpear a su jefe por ser un idiota y estar haciéndose sufrir a ambos, y si, porque Renjun ha sido testigo de como en cada junta, pasillo y elevador los ojos de Johnny buscan desesperados a Mark, y por el brillo en ellos podía ver ese cariño sincero.
Lastimosamente Mark nunca podía ser testigo de la mirada de Johnny buscándolo, en la mente del rubio creía firmemente que lo que alguna vez fue, ya había quedado en el olvido.
─Tal vez él aún te quiere, Mark─Renjun dijo con sinceridad pero Mark negó riendo.
─Para nada, y por eso lo odio ─se tallo los ojos frustrado y despeino su cabello en el proceso ─Lo peor es que ni siquiera se si lo extraño, siempre me hacia enojar con esa expresión tonta en su rostro, aunque como me encantaba cuando me hacía reir... Pero lo nuestro siempre estuvo mal, nunca dejaba de repetirlo... en fin te juro que estoy contando los meses para largarme.
Enojado se llevó a la boca una porción grande de su panquecito, importándole poco si moría atragantado ahí, mejor para él, así al menos su muerte le pesaría a Johnny, que cargue con eso en su conciencia.
─Yo creo que lo que necesitas es una buena follada para olvidarlo.
─Renjun, por dios, cállate ─el rostro de Mark se puso pálido al ver a un grupo de señoras comenzar a criticarlos ─No puedes estar gritando esas cosas y no, no necesito eso.
Claramente Renjun lo ignoro, y como si nada volvió a cuestionar la vida amorosa y sexual de su amigo.
─¿Y por qué no? Tu mismo me dijiste que su relación inicio por eso mismo, solo ve y búscate otro tipo que te la meta.
─Ni si quiera se porque estoy hablando esto contigo ─los murmullos a sus espaldas incrementaron, avergonzado comenzó a susurrar ─Y tampoco es como si tuviera con quien, me la vivo en la oficina, apenas y tengo tiempo para dormir.
─Mentira, ahí esta Yukhei, desde que entró se la ha pasado rogando por tu atención. Dale una oportunidad y quien sabe, puede que te haga olvidar a ese tipo.
─No lo sé... ─Mark mordió su labio, no estaba muy convencido, ya había aprendido la lección de meterse con alguien del trabajo ─Somos compañeros de trabajo, además ¿Qué tal si Johnny se da cuenta? no quiero problemas.
─Ay Mark, pues que se joda, deja de preocuparte por lo que él piense.
[...]
Las cortinas cubrían los grandes ventanales de su oficina, de tal manera para no dejar a oscuras el lugar. La luz que entraba era perfecta e iluminaba su escritorio como a él gustaba, porque todo en su vida debía salir como él lo planee, a Johnny jamás le ha gustado tener cosas sin organizar o hacer algo que no tengo un propósito positivo.
Como ahora CEO de su propio despacho era algo de lo que siempre se ha basado, Johnny es un hombre exitoso, de una familia importante, graduado de la mejor universidad, era obvio el tipo de hombre el cual se había convertido, serio, imponente, perfeccionista.
Por eso mismo es conocido como uno de los mejores contadores, muchas empresas buscan asociarse con él, alguien así no podía tener algún defecto.
John revisa meticulosamente los contratos en su escritorio, lee con precisión cada establecimiento para estar completamente seguro que el acuerdo es favorecedor. Estaba tan concentrado en meditar cada terminó cuando la puerta de su oficina fue abierta sin aviso.
Levanta la vista molesto por ser interrumpido, estaba pensando seriamente en recriminar a quien sea que se atreviera a entrar sin una autorización previa.
─Sin duda ya se me había olvidado la cara de culo que siempre traes.
─Yuta ─dijo, al ver a la persona que como si nada llegó a sentarse frente a su escritorio ─¿Qué diablos haces aquí?
─Si gracias, yo también me alegro de verte ─el japonés ríe ignorando su pregunta ─Hombre, llevo casi un año sin verte, al menos finge alegría.
─Estoy ocupado, así que vete y pide una cita con mi secretaria ─regreso su atención a sus papeles, al ver a su amigo levantarse e ir a servir dos vasos de whisky de su licorería.
─Mejor jodete y bebe esto ─dejo su respectivo vaso sobre los papeles, conocía a Yuta y sabia que no se iría, así que terminó por suspirar resignado al tomar el vaso y dar un trago.
El japonés también le dio un trago a su bebida, contento por el sabor del alcohol, ambos comenzaron a hablar, contando principalmente cosas del trabajo que involucraba ambas de sus empresas. Yuta era dueño de una empresa automotriz internacional por lo que el despacho de Johnny se encargaba de llevar en orden sus pagos de impuestos comercial, llevaban muchos años conociéndose por lo que eran muy buenos amigos, tanto que cada uno sabía de sobra la vida privada del otro. Por lo que, ahora que Yuta había vuelto recientemente de su luna de miel, no soportaba las ganas de saber todas las novedades en la vida de su amigo.
─Veo que a este paso Sicheng te va a llevar a la quiebra ─Johnny reía al ver las fotos de todos los lugares lujosos donde Yuta había llevado a su esposo.
─Para eso trabajo, es la vida que se merece el amor de mi vida, todo lo que mi amorcito quiera se lo cumpliré.
El alto frunció su rostro al escuchar el apodo romántico. Eso de que cuando el amor llega a tu vida te vuelves un idiota es real, con solo comparar al Yuta de hace unos años, en donde el japonés jamás se acostaba dos veces con la misma persona y que decía que el matrimonio no estaba en su planes.
Johnny en serio no podía creer como alguien se podía meter tanto en tu ser que te volvías otro. Bueno, tal vez si lo sabia, experimento esa misma sensación con Mark, misma razón por la que terminó con todo. Sus simples acostones se volvieron algo más fuerte, algo nuevo que no quiso seguir.
─Cuando entre al edificio me encontré con Mark, parecía muy sorprendido de que le estuviera hablando, sigues saliendo con él, ¿no?
─Nunca salimos realmente, era solo sexo y no, desde hace meses ya no estamos involucrados ─volvió a tomar un trago a su bebida queriendo quemar su garganta al tener que decirlo en voz alta, solo pensar en el rubio lo destabilizaba ─Solo es mi empleado.
─Tu si que eres idiota.
Johnny quiso callar a su amigo por insultarlo pero en el fondo hasta el mismo sabía que se lo merecía, si era un idiota.
─¿Por qué diablos hiciste eso? Ese chico te quería y te puedo asegurar que tu también lo quieres ─Johnny se llevo las manos al rostro exasperado, no quería escuchar.
─¿Y tu que sabes? Te crees experto en este tema solo porque te casaste. No porque te enamoraste de Sicheng a mi me tiene que pasar lo mismo.
─Entonces, dame una buena razón por lo cual lo terminaste.
─Su padre en uno de mis socios más importantes, me pidió contratarlo y yo accedí ¿Qué crees que hubiera dicho si se enteraba que me la pasaba cogiendo a su hijo?
─¿Qué iba a decir de que? Ambos son adultos ─el japonés terminó su bebida de un trago ─Más bien solo te acobardaste, tanto te gusta ese chico que preferiste botarlo a quedarte con él.
Yuta lo vio serio, no le importaba si Johnny se molestaba con él, alguien debía decirle sus verdades, el mismo había sido testigo del amor en los ojos de Johnny cuando estaba con Mark.
─No estaba bien, lo de Mark y yo era un error.
El japonés se levantó de su silla cansado de hablar con alguien tan terco, que él mismo se de cuenta de lo que perdió, solo espera que cuando lo haga no sea demasiado tarde.
─Tu sabes lo que haces. Me voy, solo venía a entregarte unas fotografías como recuerdo de mi boda ─Yuta le extendió un sobre largo ─Espero que esto tampoco lo botes.
Sin más salió de su oficina dejando al alto con sus problemas. Su cabeza comenzó a doler de solo revivir todos los recuerdos que paso con su adorable rubio.
Cansado tomo el sobre, cuatro fotografías cayeron sobre su escritorio, las tomo con una ligera sonrisa, en la primera aparecía con Yuta brindado, a pesar de todo Yuta era de sus mejores amigos y le alegraba verlo feliz. En las otras fotos se mostraba diferentes momentos de la boda, rió al recordar lo alcoholizado que terminó ese día, finalmente llegó a la última foto y sintió su corazón paralizarse un segundo al verse a sí mismo con Mark. Recuerda ese momento, él no se quería tomar esa foto pero el más pequeño lo había arrastrado a la cámara, en la foto Mark sale sonriendo tomando su mano pero él ni siquiera estaba viendo a la cámara, sus ojos estaban en Mark, lo estaba viendo a él, y sino fuera por la fotografía ni el mismo creería la forma en la que sus propios ojos se iluminaban al verlo.
Tomo la fotografía en sus manos, deteniéndose a ver a Mark, se veía tan lindo y tan alegre, su cabello rubio se veía precioso ondulado y su sonrisa era más que hermosa. Mark siempre había sido totalmente lo opuesto a lo que él buscaba en una pareja, entre más lo piensa más se cuestiona el como llegó a involucrarse con el menor, era desastroso, rebelde, caprichoso. Jamás lo obedecía, siempre hacia su voluntad, pero de alguna manera eso le encantaba. Pero también es muy inteligente, gentil, risueño a su manera porque todo lo hacia reír, esto ultimo siempre les causaba problemas en momentos serios.
Siempre salía con personas que irónicamente hacían todo por complacerlo, siempre seguían el régimen que él establecía en sus parejas sin oponerse, pero con Mark... terminaba haciendo todo lo que se negaba hacer con otros, y aunque lo suyo inicio por el sexo, para Mark jamás fue un impedimento para hacer lo que quería. Se veían todos los días en la oficina y los fines de semana tenían citas por toda la ciudad y fuera de esta, se habían ido de vacaciones tantas veces, y hasta fueron juntos a la boda de Yuta y Sicheng.
Cuando conoció a Mark le había parecido un chico precioso, de eso no tenia duda lo mucho que le había encantado, por eso cuando su socio el abogado Lee le hizo un trato laboral para su hijo, lo tuvo que pensar, porque él no era de contratar contadores sin experiencia mucho menos recién graduados, pero ciertamente vio potencial en el chico, con solo verlo en aquella cena, supo que debía tenerlo, pero sin duda no tenía planeado hacerlo de esa manera.
Mark fue la relación que más se le salió de las manos, por eso llegó al punto en el que tuvo que detener todo, ellos ni siquiera eran pareja, pero todo su circulo social creían lo contrario, por eso mismo no podía seguir con Mark, debía olvidarse de él.
Decidido tomó la fotografía y la arrojo al último cajón de su escritorio, pero antes de que lo pudiera cerrar su mirada regreso al Mark de la fotografía, lo extrañaba...
Tengo que olvidarte, Mark. Lo haré.
Levantó el rostro con determinación para después cerrar el cajón en donde se juraba a si mismo dejar todo lo relacionado con Mark, no lo volverá a buscar, lo va a dejar por fin atrás.
[...]
Johnny apretó enojado el lapicero contra su mano, su rostro habitualmente relajado y serio estaba transformado a una expresión fría y molesta, sus cejas se fruncían con cada segundo en el que presenciaba la escena de Mark hablando y riendo demasiado cerca con el supervisor de costos, Wong Yukhei.
El tipo ese sostenía por momentos la mano de Mark, de su Markie. Tal acción parecía no incomodar al rubio, al contrario, reía contento de lo que sea que le estuviera diciendo, no estaría tan alterado sino viera lo feliz que parecía Mark en corresponder los tontos intentos de coqueteo.
Estaba tan enfadado que ni se percato de cuando la junta fue concluida, fue hasta que Haerin, su secretaria, lo sacudió ligeramente para tener su atención, al parecer llevaba más de 15 minutos sentado ahí solo en la sala de juntas.
Sacudió su cabeza ligeramente para alejar los pensamientos asesinos, de igual forma trato de respirar para tranquilizarse, pareció funcionar pero cuando sus ojos volvieron a la dirección en donde se encontraban Mark, toda la paz que había podido reunir se esfumo al ver a Mark besarse con el otro hombre.
Yo lo mato.
No podía creerlo, él siempre ha sido un hombre que jamás actúa bajo un impulso, pero ahora parecía que algo lo controlaba, un sentimiento que jamás había experimentado de odio lo invadió al ver esa escena, su cuerpo solo se movió para detener eso, la ira lo estaba quemando tanto que sintió como sus nudillos dolieron al hacerlos puño.
Cruzo el pasillo ignorando los llamados de su secretaria, sus pensamientos estaban inundados en Mark, que solo podía concentrarse en llegar y separarlo de ese hombre.
─¡Mark!
El rubio al escuchar su nombre salto asustado haciendo que se separará de Yukhei, sintió su espalda sudar frío al reconocer la voz detrás de su espalda, le dio una ultima mirada asustada a Yukhei antes de por fin girarse.
─¡Que diablos se supone que esta haciendo, Wong! ─la mandíbula de Johnny se tensaba en cada palabra, su ira solo aumento más al ver a Yukhei nervioso tomar la mano de Mark ─¡Tengo que repetirte las reglas de este corporativo!
Sin poder evitarlo, el escándalo se hizo evidente para toda el área, los demás contadores observan en silencio asombrados el como Johnny explotaba y perdía poco a poco la compostura.
─Señor Suh, nosotros no estábamos haciendo nada malo solo nos...
─¡Están prohibidas las relaciones amorosas entre trabajadores, lo saben bien! ─su enojo era dirigido únicamente a Yukhei, el rubio permanecía atrás, jamás había visto a Johnny enojado.
─De la misma área señor, Mark y yo no lo somos, no hemos incumplido nada.
Los intentos de defensa por parte de Yukhei parecieron sólo hacer todo peor, a los ojos de Johnny eso era una burla a su despacho, de no ser porque aun mantenía un gramo de cordura ya le habría soltado un golpe al chino.
─Estas despedido, tienes hasta hoy para dejar la oficina y sacar tus cosas ─el rostro de ambos chicos perdió color, Yukhei permanecía atónito al igual que todo el mundo que no podían creer que Johnny estuviera corriendo a uno de sus mejores contadores ─No te quiero aquí.
Yukhei soltó la mano del rubio, sin ninguna opción le dio una ultima mirada para después salir del lugar. Mark quería intervenir, debía hacer algo, no era justo, pero justo cuando iba hablar fue Johnny quien lo detuvo.
─Y tu Mark... ─el castaño lo vio asustado, al verlo así en otra ocasión el alto hubiera cambiado el tono de su voz, pero la sangre le hervía de solo recordar a su Mark besarse con otro ─A mi oficina ahora.
Quiso negarse, el menor quería decirle enfrente de todos que era un idiota pero sabia que debía guardar las apariencias, después de todo tampoco quería crear un chisme que saliera en portadas, su propia reputación era primero. Así que con resignación salió tras de Johnny para ir a su oficina, los murmullos de sus compañeros invadieron el lugar, Mark respiro hondo, no quería pensar en todo lo que empezarían a decir de él, tenía que ayudar a Yukhei de alguna manera.
Subió en silencio hasta el piso donde se encuentra la oficina de Suh, al llegar se dio cuenta que la secretaria del alto no se encontraba en su puesto, quizás había salido por pendientes, eso pareció ser bueno, con nadie cerca Mark podría decir todo lo que llevaba tiempo guardando.
─Cierra la puerta ─hablo Johnny apenas habían dado un paso dentro.
─¡No tenias que hacer eso, Yukhei no hizo nada! ─esta vez no solo Johnny era el molesto.
─¿Nada? ¡Ese idiota te estaba besando, Mark! ─sus nudillos se tensaron al recodar esa escena.
─Para tu información soy un adulto, y yo puedo salir con quien quiera. Tu y yo no somos nada.
─Lo haces para molestarme, ¿verdad? ─tallo su rostro frustrado ─¿Disfrutas verme así?
─No todo tiene que ver contigo, Johnny ─Mark se acerco a él, importándole poco que Johnny fuera mucho más alto, levanto su rostro para retarlo con la mirada ─Yukhei es un gran hombre, me quiere y al menos él sí sabe lo que busca.
El mayor chasqueo su lengua, negó enfadado por la indirecta de Mark, le jodia tanto todo. Volvió a bajar su mirada al menor, sus ojos estaban hechos furia, lo veían con odio, todo en el menor estaba a la defensiva.
─¡Yo también te quiero! ─respondió alterado, su corazón retumbó en su pecho al escucharse decir aquello, sabia que estaba arriesgando mucho con eso, pero ya estaba harto de todo.
─¿Qué?
El rostro de Mark nuevamente cambió a uno de sorpresa, sus ojos parecieron llenarse ligeramente otra vez de ese brillo. El bajito iba decidido a golpear a Johnny y renunciar en ese momento, importándole poco su padre, pero ahí estaba otra vez Johnny, destabilizando todo su ser con solo unas palabras.
─Te quiero Mark ─repitió ─No puedo olvidarme de ti, te necesito, a ti y a tu personalidad que tanto adoro, no tolero verte con alguien más.
Por primera vez desde que conoció a Mark fue sincero, conectó su mirada con el rubio mientras terminaba por acercarse más a él. Acorralo al bajito entre la pared y su cuerpo, Johnny lo veia desde arriba, estaba por tomar su rostro entre su mano, cuando el menor le volteo la cara con una cachetada.
─No creas que esto lo va a resolver todo, aun estoy molesto contigo.
─Esta bien, creo que me merecía eso ─su mejilla comenzó arder, vaya que Mark sabia golpear, giro de vuelta su rostro haciendo una nota mental no hacerlo enojar.
Volvió hacer el intento de tocar a Mark pero el menor está vez giro su rostro, cruzando sus brazos sobre su pecho para intentar empujarlo el cuerpo del alto, aunque era inútil porque ni siquiera logró moverlo un poco.
─Vamos Markie, lo siento ¿ok? Lamento haber tenido que llegar a esto, no sabes lo difícil que fue obligarme a dejarte ir, pero por más que lo intente no pude hacerlo y menos al verte con alguien más.
─Quiero que recontrates a Yukhei, solo así te perdono.
─Ni lo pienses, no quiero a ese tipo cerca de ti, se atrevió a besarte en mi cara ─la mandíbula de Johnny se tenso con solo mencionarlo.
─De hecho fui yo quien lo beso, así que si alguien va a recibir un castigo ese debería ser yo.
─¿Y me lo dices así? ─los ojos del menor lo veían desafiante, sin ningún temor por Johnny ─¿Por que lo defiendes tanto?
Mark rió divertido, ver así a Johnny le resultaba muy divertido, era tan controlador que jamás lo había visto perder el juicio, quería ver hasta donde llegaba su autocontrol.
─¿Estas celoso? ─se burlo al ver como Johnny intento inmediatamente negarlo ─Lo defiendo porque es lo justo y también... porque besa muy bien.
Todo el cuerpo de Johnny ardió, ardió en enojo y celos, los celos que tanto se negaba aceptar. En un movimiento brusco tomo los brazos de Mark, para abrirlos y pegarlo a él, el menor intento zafarse pero todo pensamiento en él murió cuando el aliento caliente de Johnny golpeó su cuello.
─Tu eres mío, Mark ─gruño sobre su oído ─Todo tú me pertenece, y yo soy el único con el derecho de besarte.
No pudo hacer o decir nada cuando Johnny lo tomo del mentón para jalarlo a su altura y estrellar sus labios con él, ambos suspiraron satisfechos, porque los dos llevaban anhelando ese momento por mucho tiempo. El beso no parecía tener un orden en específico, solo buscaban sentirse, estaban desesperados, sus labios se movían saboreando todo a su paso.
Los suspiros del menor comenzaron a salir al sentir cada vez más acalorado el beso, sus pies apenas tocaban el suelo, Johnny había bajado su otra mano a su cintura jalandolo hacia arriba y pegando sus entrepiernas. Al sentir sus manos libres, Mark enredo sus brazos en el cuello del mayor, se aferro a su cuerpo mientras acariciaba y enredaba su cabello entre sus dedos.
Johnny lo besaba tan bien, lo hacía olvidar de todo a su alrededor, parecían encajar tan bien con el otro, como si ambos hubieran sido creados solo para estar con el contrario. En este punto Mark agradeció decir tal mentira sobre Yukhei, porque jodidamente, nadie besa como Johnny, el mayor lo apretó más a él, haciendo que jadeara al sentir su lengua invadirlo, sin perder el tiempo Mark enredo su lengua con la contraria, estallando en emociones al sentirse dominado, le encantaba esa sensación y ahora lo era mucho mejor porque Johnny lo besa enojado, quizás queriéndole probar que él besaba mejor que Yukhei.
El beso tomo mayor fuerza, sus lenguas se enredaban dejando pequeños hilos de saliva al tener que separarse por aire, Mark jadeo necesitado, llevaba meses sin ser besado en serio, meses sin Johnny, sin que él lo tocara.
─Señor Suh... ─hablo Mark arrastrando las palabras, Johnny sonrió al escucharlo hablar en su tono mimoso.
─Dime cariño, lo que sea lo tendrás.
─Te quiero a ti... tócame.
No tuvo que repetirlo dos veces cuando Johnny lo tomo de la mano para arrástralo hasta atrás de su escritorio, esta vez la mirada de ambos era de lujuria y necesidad, sus labios se volvieron a unir en un beso hambriento, los labios de Johnny se movían junto a los de él en un compás intenso y duro, el cuerpo del mayor lo empujaba levemente contra el escritorio al mismo tiempo que sus manos bajaron de su cadera a su trasero, Mark jadeo al sentirlo apretar. La ropa comenzaba a incomodarlo, el calor en su cuerpo subía entre cada contacto desesperado de sus bocas.
─Mi Mark... mío, eres solo mío.
El rubio sonrió respirando agitado, sus ojos brillaron felices antes de volver a cerrarlos cuando Johnny bajo sus labios por su cuello, llenándolo de pequeñas mordidas y chupando la mayor piel pálida expuesta, el aroma de Mark lo invadió completamente, quería sentirlo, y convencerlo que únicamente se pertenecen.
Como pudo jalo el saco del menor, se lo quito y lo arrojo al suelo, aflojo su corbata y desabrocho los primeros botones de su camisa. Estaba por subir a Mark encima de su escritorio cuando fue el más pequeño quien lo empujó atrás, cayó confundió sobre su silla, iba a cuestionar pero entonces Mark se abrió de piernas para sentarse en su regazo.
Johnny gruño, sintiendo como Mark presionaba su erección, levantó su rostro y lo tomo del mentón, iniciando otra vez a besarse de manera feroz, en este punto el choque de sus bocas era tan desordenado que sus labios comenzaban a sentirse maltratados.
Mark restregó su cadera ligeramente contra la entrepierna de Johnny, soltó un jadeo al sentir lo duro que ya estaba el contrario, siguió moviendo sus caderas, haciéndolo con mayor fuerza entre cada caricia que Johnny le daba. El alto lo sostenía de la cintura con sus grandes manos que casi lo abarcaban por completo, moviéndolo de igual manera sobre sus piernas, sus labios seguían chocando, llenando todo de saliva.
─Te mueves tan bien cariño, amo tu culo ─susurro sobre sus labios, mientras sus manos apretaban su trasero por encima de su pantalón ─Creo que me voy correr de solo tenerte encima.
─Mejor hazlo en mi boca.
El mayor quedo estático, sin procesar trago saliva al ver a su hermoso rubio levantarse y ponerse de rodillas frente a él, con esa simple vista su pene se endureció más.
─Quiero chupártela ─susurro el menor mientras desabrocha su cinturón, seguido abrió el cierre del pantalón solo lo suficiente para tener acceso, el bulto se marcaba en su ropa interior, Mark sonrio para si mismo entusiasmado. Sus ojos brillaron cuando finalmente bajo la última prenda y el pene de Johnny se alzó, grueso, largo y con las venas marcadas, se lamio los labios al ver pequeñas gotas de presemen bajar por la rojez de su glande.
Sin más Mark lo tomo con una mano, rodeo la base para comenzar acariciarlo lentamente. Johnny ya estaba demasiado excitado, la dureza de su miembro lo delataba, no mentía cuando le dijo que estaba por correrse, el menor sonrió por eso, le complacía saber que Johnny lo deseaba tanto que con solo besarse lo había prendido.
El rubio le sonrió inocente desde abajo al mayor, Johnny sabia que la vergüenza no existía en Mark, desde que lo conoció él no era de ponerse tímido ni porque tuviera su pene enterrado, porque aunque tuviera una carita tierna, la realidad es que es un demonio disfrazado de cordero. John soltó un jadeo cuando finalmente Mark se inclino a darle una lamida, su pequeña lengua había rodeo más que increíble su glande.
El sabor salado invadió su lengua, Mark saboreaba el presemen, sonrió una vez más para después bajar por completo a chupar el pene, su boca se abrió para recibir la extensión pesada. Su cabeza se comenzó a mover de arriba abajo, al mismo tiempo que su lengua se empujaba tratando de abarcar lo mejor posible.
─Ah Mark... ─gruño extasiado al sentir la calidez rodearlo.
Johnny tiro la cabeza hacia atrás mientras lleva su mano a la cabeza del rubio, acaricio sus cabellos para hacerle saber lo mucho que lo disfruta, el menor siguió emocionado de hacer llegar a Johnny, controlando su respiración para no ahogarse, ambos estaban inmersos en el otro disfrutando el momento, cuando unos golpes en la puerta los interrumpió.
A una velocidad increíble Johnny arrastro su silla hasta pegarse al escritorio y tratar de esconder abajo de este al menor, Mark quedo atrapado entre el escritorio y las piernas del mayor, en esa posición era prácticamente imposible que lo vieran.
Mark maldijo a quien sea que los haya interrumpido, estaba disfrutando tanta chupársela a Johnny. Escondido ahí abajo únicamente podia ver al mayor, quería quejarse pero opto por solo guardar silencio mientras veia al al alto arreglarse ligeramente su saco y su cabello, para así tratar de disimular. Entonces escucho a Johnny decir un adelante, solo esperaba que Johnny echara a la persona, no pensaba irse sino era cojeando.
Con eso en mente y aun caliente recordó que Johnny aún debía pagar todos los meses que lo dejo sólito. Una idea cruzo la cabeza de Mark, al verse atrapado y pensando que nadie lo podría ver ahí, decidió seguir con su labor, sonrió al saber que tal vez haría enojar a Johnny, que se joda, su venganza será verlo sufrir. Mark se acomodo para volver a tomar el miembro y llevarlo a su boca, levantó su mirada divertido al ver a Johnny ponerse rígido en su asiento, comenzó a mover su boca, lubricando con su saliva la base, sus mejillas se hundieron para succionar la extensión caliente.
Estaba tan concentrado que ni siquiera se había puesto a escuchar quien era la persona ahí, lo primero en lo que pensó fue en que quizás era la secretaria de Johnny por eso cuando escucho su nombre en la conversación paro en seco al reconocer la voz de Yukhei.
─Puedo entender que me despida pero aunque me corra, no voy a tolerar que haga algo contra Mark.
Yukhei había ido ahí para defenderlo, ahora Mark se sentía un poco culpable, dirigió su vista a Johnny quien lucia de nuevo molesto.
─Las cosas con él las voy a tratar únicamente con Mark, no contigo, así que retírate Wong.
Johnny trataba de no perder nuevamente la cordura, pero era difícil decifrar si era por la presencia del chino o por Mark ahí abajo.
─Bueno, ya que estoy despedido no le debo ningún tipo de respeto ¿cierto? ─su forma de hablar amable cambio a una déspota ─Conozco bien la relación que tuvieron, así que puedes dejar de fingir, hablemos claro, Mark me interesa y mucho.
El mayor enarco una ceja enfadado, sabia perfectamente el interés de Yukhei por su Markie, de estar en la situación anterior ya se hubiera levantado a darle un golpe, pero bueno, los escenarios cambian y él ahora era quien tenía a Mark y no solo besándolo sino abajo de sus piernas chupándoselo.
Con eso en mente sonrió egocéntrico dejando confundido al otro, Johnny bajo su mano hasta llegar a la cabeza de Mark y empujarlo hacia su pene, el rubio quien desde hace unos segundos se había quedado quito se sobresalto por la acción, quiso detener a Johnny pero este solo comenzó a empujar de arriba abajo su cabeza, y la solo idea de moverse para quitarse podría hacer que se delatara, y si con solo escuchar la conversación ya estaba muy avergonzado, no quería ser atrapado así.
─Mi relación ─enfatizó arrogante ─Habla en presente, porque Mark y yo seguimos juntos.
Mark mentiría si dijera que ver celoso a Johnny no lo ponía caliente, la mano en su cabeza no se había dejado de mover, la punta del miembro ya tocaba su garganta, haciendo un desastre con su boca, la saliva había comenzando a escurrir por los costado, sus ojos se comenzaron a nublar por la excitación, en este punto ya no le importaba ser escuchado por Yukhei.
─Mientes, Mark no tiene que ver contigo desde hace meses, de ser así no me hubiera dejado besarlo.
El rostro de Johnny se tenso, la presión en su pene estaba siendo difícil contener, la boca de Mark estaba haciendo un gran trabajo ahí abajo, ya ni siquiera eran consciente de lo que decía el otro.
─Al carajo Wong, lárgate, no te quiero cerca de Mark.
Johnny bajo la vista encontrándose a Mark con las mejillas sonrojadas, sacando su pene de su boca para darle unas lamidas alrededor de su glande, la saliva se pegaba a su miembro dejando un camino húmedo que lo unia a los labios rojos de Mark, era una imagen demasiado obscena.
─No me voy a ir hasta que...
El sonido de un jadeo se escucho en la habitación proveniente del escritorio, Yukhei vio confundido el lugar, giro si rostro tratando de buscar el origen pero lo que sus ojos encontraron fue una prenda en el suelo que rápidamente reconoció como el saco de Mark, sorprendido volvió su mirada a su ex jefe quien parecía perdido con la cabeza hacia atrás, respiraba agitado en su silla. Yukhei se quedo callado al escuchar otro jadeo salir del escritorio, no tuvo que pensar mucho para con eso darse una idea de lo que ahí estaba pasando, y lo confirmó cuando con un simple vistazo pudo observar cierta cabellera rubia moverse entre las piernas de ese hombre. El chino susurro una maldición que apenas les importo a los otros dos, enfadado giro sobre sus talones dispuesto a salir de ahí.
─Cierra la puerta, imbécil ─dijo Johnny divertido al verlo desaparecer por la puerta ─Carajo mí amor... ─arrastro su silla hacia atrás dejando salir al menor del escritorio ─Debería darte un premio.
Johnny tomo entre su mano su pene, Mark hizo un puchero al ya no sentir la dureza entre sus labios pero cambió al ver a Johnny masturbar su miembro sobre su rostro, el mayor dio unas cuantas sacudidas complacido, Mark abrió la boca y sacó la lengua para recibir la descarga de semen.
El rostro de Mark se pinto de líneas blancas de caliente semen.
─Maldición ─Johnny lo vio tragar gustoso, su visión estaba ligeramente borrosa por la sensación de su orgasmo. Mark le sonrió coqueto, tenía el cabello despeinado, sus mejillas sonrojadas y respiraba agitado.
─Lo hiciste apropósito, querías que nos escuchará.
─Tal vez ─acerco su rostro para limpiar sus mejillas, recogió las gotas de semen con sus dedos, y los llevo a la boca del menor que sin quejarse lamio.
La excitación aún no desaparecía de sus cuerpos, ambos rostros reflejaban lo necesitados que estaban, querían más. Johnny con la mirada profunda, tomó a Mark de la barbilla para hacer que se levantará, lo beso con intensidad importándole poco sentir el sabor de su propio semen en la boca contraria, jalo más ansioso sus labios atrayéndolo más a él.
En medio del beso y perdido de todo, lo levanto sin problema cargándolo del trasero, Mark jadeo aferrándose a sus hombros, sin separarse lo llevo a la pequeña sala en su oficina, lo recostó sobre el sofá y continuo besándolo, sus labios chocaban desesperados al igual que sus lenguas, entonces las manos de Johnny bajaron de inmediato por su cuerpo, deteniéndose para quitar su pantalón y sus zapatos, su ropa cayó al suelo junto a su ropa interior, quedando el rubio desnudo de su parte inferior.
El alto se separó para quitar su propio saco y arrogar su corbata, se detuvo admirar la bonita vista, sus ojos recorrieron a Mark, quien lo veía con esos ojitos brillosos, sus mejillas sonrojadas, sus labios rojizos, su camisa blanca con apenas unos botones abrochados dejando a la vista su abdomen delgado, y sus hermosas piernas desnudas, Johnny volvió a ponerse duro al ver a Mark sonreír coqueto al mismo tiempo en que le abrió las piernas, su entrada pequeña y cerrada se mostró.
Johnny gruño enloquecido, acaricio sus piernas, deteniéndose en apretar sus muslos que al instante quedaron con la marcas de su mano, sonrió al sentir su piel suave y caliente, sus dedos recorrieron el camino de los pequeños lunares en sus muslos, había extrañado verlos, eran hermosos. El cuerpo de Mark parece una completa obra de arte, le fascina pensar en todas las veces en que ha besado los lunares de su rostro y cuello pero sus favoritos siempre seran los que únicamente él puede apreciar y adorar, como lo son los de sus piernas, muslos, pecho y espalda.
─Luces tan adorable así, ni parece que eres un niño caprichoso.
Mark soltó un quejido al sentir sus piernas ser más abiertas, Johnny se inclino y empezó a tantear con sus dedos su entrada, estaban húmedos por la saliva, Mark respiro agitado anticipando la invasión.
─Pero soy tu niño mimoso Johnny... ¡Ah! ─soltó un gemido cuando uno de los dedos se hundió en su cavidad de golpe.
Johnny comenzó a moverlo con trabajo, al parecer la ausencia le había afectado, olvido lo apretado que Mark siempre fue, el rubio respiraba pesado también para él estaba siendo difícil, Johnny tomo con su otra mano el miembro de Mark, lo masturbo buscando relajar al menor.
Mark cerró los ojos dejando caer su cuerpo sobre el sillón, dejando a completa merced su cuerpo a Johnny, quien no había dejado de masturbarlo y mover los ahora dos dedos en su trasero, el mayor sacaba y metía sus dedos buscando aflojarlo, al mismo tiempo en que el miembro del menor comenzaba a escurrir por toda la actividad previa
Con todas las sensación en su cuerpo, Mark termina por correrse al sentir un tercer dedo en su interior, los hilos blancos caen en su vientre, ensuciando parte de su corbata.
─Que sucia imagen eres cariño, que dirían los socios si te vieran así... tan desastroso ─susurro sin detener de mover sus dedos, su propio pene dolía por la presión
─Johnny... ─jadeo sintiendo sus piernas temblar por la fuerza en que los dedos del mayor jodian su entrada ─¡Ah! Por favor, follame.
Cumpliendo su pedido, Johnny retiro sus dedos, para terminar por desabrochar su pantalón, tomo su pene, que se levanta hinchado y duro sombre su abdomen marcado, le dio unas sacudidas con la mirada fija en Mark, observo el semen en el vientre del rubio, entonces soltó su miembro para tomar entre sus dedos el semen y llevarlo a su propio pene y mezclar sus fluidos.
─Eso... eso es muy sucio Johnny ─el menor no era de sonrojarse por timidez pero ver a Johnny usar su semen como lubricante lo hizo dudar de si mismo.
Johnny simplemente le sonrió engreído, volvió a separar sus piernas mientras posaba el glande en su entrada, rozando contra ella, fingiendo entrar, acabando con su paciencia. Finalmente se hunde en su cálido interior, penetrando su agujero, llegando de una estocada a rozar su punto. Mark gime fuerte al sentirse tan lleno, había olvidado la sensación del pene de Johnny en su interior, su espalda se dobla ligeramente debido al placer.
El mayor gruñe igualmente complacido por la calidez envolverlo tan apretado, respira agitado y lleva las piernas al pecho de Mark, doblandolo empieza a embestir con rudeza, Mark trata de cerrar su boca para no ser tan ruidoso, aun es consciente que están en la oficina de Johnny y por más que quiera formalizar una relación con el mayor en sus planes no está ser sorprendido gimiendo. Muerde sus labios, pero de nada sirve, sus gemidos llenan el lugar al sentir el pene grande follar su entrada haciendo sonidos de chasqueos al golpear su trasero desnudo.
El olor a sexo se extiende en la oficina, los músculos de Johnny se tensan haciendo que vean más marcados, y combinado con el sudor en su cuerpo solo lo hace lucir más caliente. El alto vuelve a sostener sus piernas, las separa para hundirse más él y penetrarlo, Johnny jadea dirigiendo su vista a la entrada arruinada de Mark, esta roja al rededor suyo, pero sin problema se traga su pene. Entra y sale del menor con fuerza escuchándolo gemir y soltar quejidos cada que su próstata es abusada por su glande.
Mark le da esa mirada excitada, sus labios están húmedos e hinchados que sin pensar baja su rostro para besarlo, sus labios se mueven desesperados, enredando sus lenguas, creando hilos de saliva uniendo sus bocas para nuevamente romperse al besarse ansiosos. Las embestidas no se detienen, el pene de Johnny entra y sale de su cuerpo sin detenerse haciendo que Mark suelte sus gemidos en su boca, mientras el rubio recibe los duros empujes dentro de él.
─Dentro de ti se siente tan bien ─Johnny azotó su culo sacando un lloriqueo a Mark, que lo veía con la vista llorosa, las lágrimas bañaban su rostro haciendolo lucir más excitante.
─¡Ah! ¡Si Johnny! ─jadeo temblando, sintiendo su punto ser abusado ─¡No pares... Ah! ¡Justo ahí!
Johnny le dio otra palmada y siguiendo lo dicho, lo penetro una y otra vez, creando un vaivén intenso al hundirse en él. Tomo a Mark de las caderas marcando sus dedos por la fuerza, lo mantuvo con firmeza mientras el menor se dejaba follar feliz, mientras gemía por las sensaciones, el pene de Johnny se enterraba haciendo que sus sentidos se nublaran, estaba llegando a su limite.
Con voz rota finalmente soltó su segunda corrida sobre su vientre al llegar al nivel máximo de excitación, llenando otra vez de fluidos su cuerpo.
Al verlo llegar, Johnny busco también terminar, nublado de placer sintió como el interior de Mark se apretaba más por los espasmos en su cuerpo, volvió a embestirlo con dificultad al moverse. Jode unas cuentas veces más su entrada para después expulsar y llenar su agujero de semen, su orgasmo lo golpea tan intenso que Johnny se queda quito disfrutando la sensación de llenar el interior del menor, y le es inevitable darse cuenta del pequeño bulto que se forma en el vientre de Mark, el rubio es tan delgado que al final no le sorprende.
Mark respira pesado al momento en que Johnny sale de él, inmediatamente comienza a sentir el semen salir de su entrada, manchando aun más sus muslos.
De pronto el ambiente cambia, como si la burbuja en la que estaban hubiera sido explotada por el golpe de la realidad. Ambos están callados, sin saber realmente que decir o hacer, una parte de Mark quiere lanzarse a los brazos de Johnny y besarlo pero su temor a ser rechazado lo acobarda a quedarse quito.
─¿Como lo hiciste? ─el alto descansa sentado en el piso, respira agitado con la vista en el menor.
─¿Qué cosa? ─Mark mantiene los ojos cerrados, indeciso de verlo a la cara.
─No puede dejarte, me tienes atado... desde el primer día en que te vi me hice adicto a ti.
Solo silencio hubo, Mark no estaba muy seguro que responder a eso, tenía miedo que Johnny lo echará y que todo esto solo había sido por un arranque.
─Te amo Mark ─confesó.
Mark se levantó de golpe, cosa de la que se arrepintió al sentir el dolor en su trasero, pero se obligo a ignorarlo.
─¿Hablas en serio? ─los ojos del menor se iluminaron, llenos de ilusión y amor.
Johnny también se levantó, asintió a la pregunta del menor tomando su rostro entre sus manos.
─Perdón por tener que llegar a esto, es mi culpa, ni yo sabia lo que quería cuando te conocí ─acomodo tras su oreja su cabello ─Pero lo que ahora sí sé, es que no te quiero lejos de mi, te amo Mark.
Aquellos ojos adorables se llenaron de lágrimas, lágrimas de felicidad por escuchar lo que tanto deseaba, su corazón latió fuerte en su pecho, con esas simples cosas sabia que el amor se debe sentir así, porque si así era entonces el también amaba Johnny, lo amaba demasiado.
─Yo te odio ─dijo Mark riendo con una sonrisa enorme en el rostro, para después lanzarse a besarlo.
Johnny lo atrapo entre sus brazos, rodeo su cintura y correspondió más que feliz el beso, Mark soltó una risa, contento por todo, ignorando por completo que estaba lleno de fluidos, tal vez después se preocupe en como saldrá de ahí sin morir de vergüenza con los demás contadores, por lo mientras besara hasta que quiera a su tonto gigante.
Y finalmente ambos se entregaron a sus sentimientos, sin importar si era correcto o no su relación, porque ambos juntos son un error perfecto, tan bueno y tan incorrecto. No les importaría equivocarse si el final es estar juntos....
