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I do want you love for me

Summary:

 Seungmin tiene autismo. Le gustan los dinosaurios, los documentales sobre animales y el café, a pesar de que tenga prohibido beberlo. Creció escuchando que amar no era para él, que nadie querría a alguien como él en su vida porque estaba “enfermo”.

 Christopher detestaba todo lo que rodeaba a Seungmin.
 Lo detestaba a él.
 No soportaba su presencia… hasta que el rechazo empezó a confundirse con algo más difícil de nombrar. El odio se volvió deseo. Y el deseo se convirtió en una necesidad peligrosa de tenerlo solo para él.
 
Christopher aprendió a amar después de haber hecho daño.
 Seungmin aprendió a ser amado después de soportar el dolor.

—No quiero cualquier amor, yo quiero el tuyo. Quiero tu amor solo para mí.

Inspirado en I Love You More Than Anyone de TWICE

Chapter 1: "El autista ese".

Chapter Text

 Christopher maldecía a su mejor amigo por haberse tomado un "jugo de sandía con leche". 

 Era el día en el que hacían los grupos para el trabajo de Estado y Sociedad y la única persona con la que se hablaba en su curso faltó por tener diarrea. No era nada raro para el azabache que su mejor amigo falte por tener problemas intestinales ya que sabía que se la pasaba experimentando con la comida. 

 A su mejor amigo le perdonaba todo, que le haya robado una novia en su primer año de primaria, que lo haya dejado plantado en su primera cita sólo por quedarse dormido y también que lo haya ignorado por varias semanas sin motivo alguno, pero que haya faltado el día en el que se creaban los grupos no merecía perdón. 

—Bang Christopher y Kim Seungmin. —Avisó el profesor y al fondo del salon se escuchó como la cabeza de Chan era golpeada contra su pupitre. 

—Disculpe profesor, ¿Puedo hacer el trabajo con Jisung hyung? —Preguntó Seungmin levantando la mano. 

—Eh~ yo voy a hacerlo con Minho... él... eh~ no vino, pero-. —El mayor lo interrumpió. 

—No Seungmin, no harás otro trabajo de investigación con Jisung y no Christopher, no harás el trabajo con Lee porque está ausente. 

—Pero-. —El castaño no pudo hablar. 

—¿Pero por qué? Usted me puede dar las consignas a mí y yo las hago con él, es fácil, deja al loquito ese hacer su trabajo con su novio. —El mayor lo señaló. —¿Qué? 

—Harán pareja y el trabajo estará bien hecho, porque sino me enojaré y haré que a los dos les nieguen hacer los exámenes de ingreso de cualquier universidad. 

—No puede hacer eso. 

—Sí puedo, con sólo decir que ambos no entendieron completamente los conceptos de Estado y Sociedad pueden quedarse sin graduación, y si no hay graduación, no hay documento que avale que hayan terminado la escuela secundaria. —El profesor sonrió ladinamente. 

—Puedo acusarlo porque me está amenazando. Todo el salón lo escuchó. 

—A todo el que me acuse le pondré un uno. 

—Está abusando de su poder. 

—¿Puedo hacer el trabajo con Nayeon sunbae? —Min levantó la mano. —Ella ya sabe del capitalismo y además no le hace bullying a sus compañeros. 

—No, lo harás con Christopher. 

—¿Qué tal con Jeongyeon noona? Ella tiene linda letra y habla bajito, además su madre hace ricos emparedados de salami y queso para acompañar el té del descanso. —Miró a la muchacha que se sentaba dos filas frente a él. 

—No. Lo harás con Christopher y él lo hará contigo. Punto final. —Siguió con su lista. 

—Pero él le hace bullying a sus compañeros... —Miró al pelinegro y este le sacó la lengua. —El año pasado se la pasaba golpeándome todo el tiempo, en varías oportunidades me hizo sangrar la nariz. —Miró su cuaderno y suspiró. 

—Aunque no seamos pareja, ¿me pasarás las respuestas? —Preguntó su mejor amigo recostando la cabeza sobre su hombro. 

—No, no somos del mismo grupo. —Sonrió mostrando sus dientes. —Profesor. —Levantó la mano. —¿De cuántas hojas el informe? 

—Cincuenta, con una bella introducción y un bello resumen porque no lo leeré todo. —Se levantó a repartir las hojas con las consignas. —Hacen un bello índice, todo en Times New Roman 12 y colocan bibliografía en formato APA séptima edición. —Le dio la hoja al castaño. —También nombre de autores principales y nombre de sus familiares... quiero saber cómo se llamaba la mascota de cada uno y cuantas veces fueron al baño en sus vidas. —Bromeó. 

—¿Quiere un mapa de la ciudad en la que vivieron? —Seungmin anotaba todo lo que el profesor decía. 

—Así es y planos de sus casas, si pueden también coloquen si tenían servicio de agua y de gas y cuánto pagaban de eso. —Rodó los ojos al verlo escribir. —Y eso sería todo, tienen tres semanas para entregar. 

—Agua y gas... listo. —Subrayó todo lo pedido. 

—Todo impreso y ordenado en una hermosa carpeta. Si quieren puntos extras que la carpeta sea de Blackpink así me la quedo y les devuelvo sus inmundos trabajos. —Volvió a su asiento. —¿Que sucede Seungmin? —Preguntó al verlo levantar la mano. 

—Mi hermano Bokie tiene carpetas de Wonder Girls. —Comentó. —¿Le gusta Wonder Girls? 

—No, sólo Blackpink.... Puede que... Sí, está bien, se aceptan carpetas de Wonder Girls también. 

—Bien. —Escribió en su cuaderno y tras finalizar sacó los tapones para sus oidos de su bolsillo, los cuales no eliminaban todo el ruido del ambiente pero le servían para no abrumarse por la fuerte sobre carga sonora que le generaba la campanilla del colegio.

—Bien, eso es todo por hoy. Juntense con su pareja y hablen de lo que haran. —Guardó algunas cosas en su bolso. —Por favor les pido que no se dividan las preguntas y luego junten todo porque será un caos, pue-. —El timbre que indicaba el fin de la clase sonó, interrumpiendo su pedido. —Salgan. 

—Profesor... —Seungmin guardó sus cosas y siguió al profesor. —¿Puedo hacer el trabajo con Jisung hyung? 

—No Seungmin, la última vez que hicieron un trabajo juntos insultaron al Gobierno de diferentes maneras. —El maestro negó. 

—Pero... Christopher es malo... No es como Jisung hyung, Nayeon sunbae o Jeongyeon noona. Él y ellas son buenas personas, no me insultan por tener autismo ni tampoco me golpean. 

—Seungmin-. —Trató de tocar su hombro. 

—Espacio personal. —Se alejó un poco más. 

—Lo siento... —Suspiró. —Hazlo con Christopher, no tengo ninguna nota suya y no quiero ponerle un 1 en su calificación, eres de los únicos del aula que tiene 10 y que hace que sus compañeros entiendan los temas claramente. Lo mismo sucede con Lee Minho, a él lo emparejé con Harai Momo y sólo espero que su desastroso 1 se convierta en un 6. 

—Pero pudo ponerlo con otra persona. 

—Sólo son cuatro las personas que tienen buen promedio, dos de ellas faltaron hoy. —Le sonrió. —Espero que hagas que Christopher se aprenda todo sobre el capitalismo, si lo haces te daré tarea extra así haces en casa. 

—¿De verdad lo dice? —Preguntó emocionado. 

—Así es... Bueno me voy, se me hace tarde. —Le sonrió. 

—Hasta luego profesor Kim. —Hizo una reverencia e intentó correr hasta el sector de su hermano, pero alguien se lo impidió cuando lo tomó de la mochila. 

—Dame las hojas con las consignas. —Pidió Christopher en un tono serio. —Dame las hojas de las consignas. —Repitió una vez le quitó uno de sus tapones. 

—Están a salvo conmigo, debemos u-. 

—Damelas te dije. —Masculló. 

—Pero debemos hacer el trabajo juntos. —Tapó su oreja con la mano. 

—Haré la mitad y luego tú haces la otra mitad, fácil. 

—Así no hay que hacerlo, la manera de ha-. —Fue interrumpido. 

—No me importan tus maneras autistas de hacerlo, yo haré lo que quiera porque es mi maldito trabajo. —Sin permiso alguno abrió la mochila ajena y sacó su cuaderno de allí. —Ten. —Se lo dio y tomó las hojas con las consignas. —Te la devuelvo luego, a más tardar mañana. —Le devolvió su tapón izquierdo y se retiró. 

—Pero... —Kim miró el cuaderno entre sus manos. 

—¿Que haces en medio del pasillo, idiota? Te van a pisar. —Un pecoso se acercó a él. 

—Christopher me quitó las hojas de las consignas que me dio el profesor. —Le dio su cuaderno. 

—Ese maldito. —Lo guardó. —Sólo déjame romperle la cabeza una vez, con una ya será suficiente para hacer que deje de molestarte. —Cerró la mochila y pellizcó la mejilla del menor. 

—Dejame. —Alejó su mano. 

—Pero eres muy tierno. 

—No me toques sin mi permiso. 

—Lo siento bebé. —El mayor todó los ojos. —Ponte tus... Ya los tienes... Bueno ahora vamos a ir a un lugar. —Tomó la mano de su hermano y caminaron a la salida. 

—Todavía no es la hora de salida, salimos a las cinco, son las cuatro y cincuenta y cinco. 

—Minnie, si ya abrieron la puerta quiere decir que ya podemos irnos. —Lo arrastró, literalmente, hasta la salida. 

—Pero está mal, nos puede suceder al-. 

—En estos cinco minutos que faltan podemos pasar por un McDonald's. 

—No, mamá dijo que debiamos ir a casa luego de la escuela. 

—Podemos ir a merendar allí... —Le sonrió. 

—Mi merienda es a la seis. —Le recordó. 

—Podemos comprar y luego-. 

—Mamá dijo-. 

—En Mc Donald venden café... —Seungmin lo miró sonriente y asintió. —Oh, cierto mamá dijo que tenemos que ir a casa luego de la escuela. 

—Puede no enterarse. —Respondió haciendo sonreir a su hermano y caminaron al McDonald's que estaba a unas cuadras. —Bokie, no le dirás a mamá que tomé café, ¿Verdad? 

—No bebé, para nada... —Negó mientras miraba a un chico ingresar al lugar. —Vamos rápido. 

—Quiero café con leche y dos emparedados... 

—Sí sí. Yo también. —Formaron fila tras una pareja de chicos. 

—¿No te dará diarrea otra vez por tomar leche? La última vez dijiste que se te irritó el ano. —El rostro del mayor se puso completamente rojo cuando su crush lo miró. 

—Hola Felix. —Saludó el más bajo, por unos centímetros. 

—Ho-Hola Changbin-ssi. —Musitó y miró mal a su hermano. 

—¿Vienes por el descuento de parejas? —Vio las manos de los menores entrelazadas. 

—Eh~ no... eh~ mi hermano quería café y... eh~ le gusta el café, pero no lo toma porque mi mamá no le deja y... —Rascó su cuello de lo nervioso que estaba. 

—¿Van a ordenar o no? —Preguntó el castaño. 

—Eh~ esta es la fila para retirar deben hacer sus pedidos en aquellas pantallas. —Seo señaló las máquinas. —O por la aplicación y pagan allí. —Señaló la caja. 

—Bien, vamos allá. —Seungmin se llevó a su hermano, el cual estaba más rojo que un tomate. —¿Cómo se usa esto? —Tocó la pantalla. 

—¿Cómo vas a decir eso frente a todos? —Yongbok reaccionó y empujó al menor. —Me hiciste pasar vergüenza. 

—No debes sentir vergüenza por tener diarrea. Es algo normal que tiene el ser humano. —Miró el menú. —¿Y el café? 

—Aquí. —Señaló una esquina. —Ya no quiero café, vamonos a casa. 

—No~ yo quiero café... —Amenazó con llorar. 

—Bien, compremos tu maldito café. —Lo ordenó, tomo el ticket y se dirigieron a la caja. 

—Me siento muy malo, es como esa vez que te dí una galleta a escondidas de la abuela cuando ella me había dicho que no te diera nada. 

—Maldita anciana... —Murmuró y le dio el ticket a una muchacha. 

—Por eso no te quiere, porque la insultas. 

—No me quiere porque no soy hijo de su hijo, por eso, no porque la insulte, vieja horrible. —Pagó y luego fueron al otro mostrador a esperar su pedido. Una vez se lo entregaron tomó la bolsa y el café de su hermano. —Ten, vamonos. 

—Gracias Bokie. —Tomó el café. 

—Espera, sentemonos en una mesa hasta que te lo acabes, mamá nos regañará si te ve con un café. —Fueron hasta las mesas y tomaron asiento en la única que estaba libre. 

—No sé por qué mamá no quiere que tome café, si es delicioso. —Abrió la bolsa con su emparedado. 

—Te pone más loco de lo que estás, por eso no quiere que tomes café. 

—No estoy loco. —Se lo tomó y sonrió. —Debería prohibirtelo a tí, mamá me enseñó una publicación que compartió la tía Jessica que dice que él café aumenta el deseo sexual, debes dejar de tomarlo porque si te masturbas mucho puedes quedarte ciego. 

—No me quedaré ciego, la tía Jessica es una loca, siempre comparte idioteces en su Facebook. Por eso su hijo salió un bravucón. —Le arrebató el vaso a su hermano y tomó un sorbo de su café. —Dijo que ver Naruto en exceso hacía mal a la cabeza y no es verdad yo sigo bien mentalmente. 

—Puede ser cierto. —Se encogió de hombros. 

—No lo es, esa señora está loca y no me importa lo que diga, yo me seguiré masturbando las veces que quiera. No me quedaré ciego por eso. —Escuchó risas detrás suyo y al reconocer una deseó morirse. 

—Eso creo que es verdad, yo rompí mi record de tres en un día y ví puntos negros por todos lados cuando terminé. 

—Vamonos ya. —Se levantó y tomó su mano. —Te odio con todo mi ser. —Lo sacó del lugar. 

—Espera, aún no acabo. —Metió el sobrante de pan a su boca y se acabó el café. —Listo. 

—Te haré lo mismo cuando estes cerca de la niña que he gusta. 

—¿Hacer qué? —Preguntó confundido. —¿Qué me harás frente a Nayeonnie? 

—Le diré que te haces pipí en la cama cuando tomas mucha agua en la noche. 

—No tengo vergüenza de orinarme en la cama, es algo normal del ser humano. Tú lo sigues haciendo. —El pecoso hizo un berrinche en medio de la calle. 

—Le diré a mamá. —Lo siguió jalando del brazo hasta su casa. 

~❃ 

—Te odio con todo mi ser, Lee Minho. —Le aseguró Christopher a su mejor amigo mientras caminaba furioso a casa. 

—¿Que te hice ahora mi amor? —Preguntó el rubio del otro lado de la linea. 

—Por tu culpa el maldito anciano Kim me emparejó con el autista ese. 

—¡¿QUÉ?! —La carcajada del menor se hizo presente. —¡TE TOCÓ HACER GRUPO CON EL BAUTISTA ESE! 

—Sí riete, te irá pero hijo de perra. 

—¿Se harán novios y tendrán hijos retrasados como él? ¿Cómo harán para follar? ¿Te dirá «espacio personal» cuando se la quieras meter? 

—Cierra la boca, que asco. Primero me meto contigo antes de estar con ese retrasado. —Mordió su lengua. 

—Ya te metes conmigo, ¿significa que ahora te follaras a Bautista? Sabes que soy celoso y no pensaré dos veces para volver a encerrarlo en el contenedor de la basura. 

—No me acostaré con ese enfermito, que asco. —Apretó los ojos y negó. —Si quieres puedes volver a encerrarlo en el contenedor de la basura, yo no te ayudaré porque soy una buena persona, si tú no qui-. —La risa sarcástica del menor lo interrumpió. 

—Ay sí, "buena persona". ¿Otro chiste? —Preguntó retoricamente. —Le haces bullying desde que se conocen, le robas sus jugos en el almuerzo, le quitas su almuerzo y lo tiras a la basura, le dices varías cosas horribles y el año pasado lo golpeaste tan fuerte que lo hiciste sangrar, buena persona yo que no le hice todo eso. —Enumeró unas de las tantas cosas que su mejor amigo le había hecho a Seungmin provocando que el mayor sienta algo en el pecho. 

—No sangró porque lo golpeé... mi madrina dijo que le sangraba la nariz habitualmente. 

—Igual le dejaste una marca en la mejilla. 

—Tú le dejaste la marca en la mejilla, yo sólo lo golpeé en la nariz, tú lo usaste como bolsa de boxeo. —La risa sarcástica del menor lo desesperaba. —No hables así de tu hermanito, no debes ser asi con él. —Lo molesto. 

—Guácala, me haría prostituto, como tú, antes de ser familiar de ese. —Fingió una arcada. —Ay, no hablemos del enfermito ese... ¿Quieres venir a mi casa? 

—¿Para que mierda querría ir a tu maldita casa? —Llegó a su hogar. 

—Estoy solo y necesito compañía. 

—Tienes a tus gatos. 

—Otro tipo de compañía... ¿You Know? 

I know, ¿Lee Know? —Sonrió. 

—I know, bitch. 

Daddy, will you punish me? —Ingresó a su hogar. 

—No sé qué dijiste pero me gusta. 

—Pregunté si me castigaras. —Fue a la cocina. —Mami, ¿Puedo ir a casa de Minho? Tiene diarrea y no tiene a nadie que lo cuide. 

—Está bien, ve. —Besó la cabeza de su hijo. 

—¿Puedo dormir allí? 

—Está bien. 

—Gracias mami. —Le dedicó una sonrisa a la mayor y corrió a su habitación en busca de sus cosas. —Báñate, estaré allí en diez minutos. 

—Puedo bañarme o puedes bañarme. 

—Bien, nos bañaremos juntos. —Guardó lo necesario en su mochila. 

—Bien, te espero... Te amo. —Se dijeron al unísono y sonrieron. —Homosexual. —El mayor colgó la llamada con una sonrisa.

Chapter 2: "No somos amigos..."

Chapter Text

 Seungmin despertó al oír su alarma. Sentía los ojos pesados, pero de igual forma los abrió. Cuando intentó moverse sintió como era sujetado de la cintura y suspiró. 

—Bokie~ Suéltame... Es hora de ir a la escuela. —Pellizcó su trasero ganándose quejas por parte del pecoso. —Levántate. 

—Cinco minutos más Minnie.. —Subió una pierna sobre el cuerpo de su hermano. 

—Pero son cinco minutos menos para desayunar y cinco minutos tarde para llegar al colegio. —Siguió pellizcandolo hasta que se libró del mayor. —Al fin. —Dejó sus tapones de oído sobre la mesita de luz y fue al baño. 

—Chinga tu madre Kim Jojo. —Bostezó y se tapó mejor para continuar durmiendo. 

—Es hora del desayuno. —Min salió del baño, le dio una mirada rápida a su hermano y bajó a la cocina, en donde se encontró con su madre. —Buenos días, mamá. —Saludó. 

—Buenos días mi amor, ¡Feliz cumpleaños! Permiso para tocarte. 

—Concedido. —Fue abrazado.

—Te amo mucho mi amor... —Sobó su espalda. 

—Sí, gracias por eso. —La empujó ligeramente para que se separe. 

—¡Ay! ¡Feliz cumpleaños bebé! —Felicitó su padre y lo abazó. —Ay mi bebé... 

—No soy bebé, ya tengo dieciséis. —Forcejeó para liberarse. —Young Soo, suéltame. 

—Todavía eres un bebé para mí. —Besó su cabeza. 

—Young Soo~. —Lloriqueó. 

—Suéltalo. —La mujer jaló el brazo de su esposo para que lo suelte. 

—Pero es mi bebé. —Lo soltó. 

—Sabes que no le gusta, más si no le pides permiso. 

—Ahora no tendrá regalo. —Tomó asiento en la mesa y comenzó a tomar su café. 

—¿Regalo? —Preguntó curioso. 

—Sí, iba a hacer un viaje de dos horas para ir a buscarlo, pero ahora no lo haré. —Le sacó la lengua a su hijo y recibió un ligero golpe en su brazo. 

—Miente te lo daremos igual. 

—¿Qué es? 

—Es sorpresa, no sabrás que es hasta que lo traigamos... —La adulta sonrió. 

—Abrazame y te diré lo que es. —Dijo el mayor. 

—No, gracias. Tu perfume huele horrible. —Hizo una mueca y tomó su chocolate. 

—Me lo regalaste tú. 

—Técnicamente te lo regaló mamá, ella me dio los treinta dólares de los cuales gasté diez dólares en ese perfume en promoción. De todas formas huele horrible. 

—Buenos días. —Saludó Felix bajando por las escaleras. 

—Deja de andar en ropainterior, te vas a enfermar. —Regañó la adulta. 

—Andamos descalzos todo el tiempo y no nos enfermamos. —Fue a la alacena y tomó una taza, acto seguido se preparó un té y tomó asiento junto a su hermano, lo miró un momento y luego gritó. —¡FELIZ CUMPLEAÑOS! —Lo asustó y lo abrazó fuertemente. —Ay, mi bebé ya tiene dieciséis años, a ver el pilin si tiene pelitos. —Molestó tomando su cinturón ganándose un golpe en el mentón por parte del menor. 

—Te dije que no me gusta que me toques así sin previa autorización. —Lo separó. —Además, no tengo por qué mostrarte mis partes íntimas cuando hay más personas cerca. —Se alejó más de él. 

—Sólo bromeo Minnie, no quiero ver tu pilin, que asco. —Sonrió y le guiñó el ojo. 

—Bokie, hoy estás a cargo hasta las nueve. —Avisó el mayor. 

—¿Se van a algún lado o algo? 

—Nos vamos a casa de tu abuela por algo. —Respondió la adulta. 

—Bueno... —Miró a su hermano y sonrió. —Ya sabes lo qué significa... —Subió y bajó sus cejas. 

—Tengo que hacer un trabajo, no podré tener una tarde de karaoke contigo. —El pecoso lloriqueó. —Otro día. 

—Eso vienes diciendo hace dos meses... Minnie~. —Hizo un puchero. —Por favor~. Ya suspendiste la tarde de karaoke de mi cumpleaños por hacer un trabajo. No suspendas esta. La tradición se va a perder. 

—Lo siento, el trabajo es más importante. —Finalizó su desayuno, se levantó y se dirigió a su habitación.  

—Bokie, no molestes más a tu hermano de esa manera. Por favor. Sabes que no le gusta que lo toquen. —La adulta le rogó al pecoso. 

—Sólo juego mamá, además a él le gusta, cuando no lo hago me dice «Últimamente se está yendo tu habito de tocarme mucho sin mi permiso». —Imitó a su hermano. 

—De igual manera deja de molestarlo. 

—Bien, bien, no lo haré más. —Miró su taza y su estómago rugió del hambre. 

—¿Quieres un poco de chocolate y galletas? —Preguntó la adulta. 

—No, así estoy bien. —Se tomó todo su té y se levantó. —Bien, iré a vestirme antes de que Min-. 

—Ya me voy. —El menor salió de la casa. 

—Ya se fue... —Tomó su taza, la de su hermano y las llevó al lavavajillas. —Adiós... —Besó la mejilla de sus padres y los abrazó, acto seguido corrió a su habitación para vestirse. 

—Está así por culpa de tu madre. —Comentó la mujer mirando mal a su esposo. —Ella le dijo que estaba gordo y por eso no come hace días. 

—¿Tú crees? Yo pienso que quiere ponerse lindo para una niña. 

—Nos dijo que le gustaban los niños. —Pellizcó el brazo del mayor. 

—Oh, sí... en su cumpleaños. —Asintió lentamente. —Se está poniendo lindo para un hombre. —Recibió un golpe en la cabeza. 

—La vieja bruja de tu madre le dijo que estaba gordo, por eso él ya no quiere comer, se la pasa tomando té y agua. Iré a hablar con él. —Se levantó como para dirigirse a la habitación de su hijo mayor, pero este salió disparado de la casa, debía intentar alcanzar a su hermano como todas las mañanas. —En la noche lo haré. —Suspiró y regresó con su marido. 

—Hablaré yo con él, a mí me hace caso. —Dijo el mayor sonriendo. 

—Carajo, olvidé mi cartuchera. —Intentó volver.  —No, se hace tarde. —Aceleró el paso viendo como su hermano estaba a unas cuadras de distancia. Seungmin caminaba mientras contaba sus pasos, eso le tomaba su tiempo. —Ay mis piernas... —Se detuvo al sentir como no podía seguir. Sus piernas temblaban y ardían. 

—¿Felix? —Aquella voz hizo que las piernas del pecoso timblen aún más. 

—No ahora... —Lloriqueó. 

—¿Qué haces aquí? ¿No vas a ir a la escuela? —Interrogó Changbin mientras se cruzaba de brazos. 

—Eh~ sí, sólo que intentaba descansar... me duelen las piernas. —Lo miró un momento y luego miró el suelo. 

—Bueno, cuando descanses vamos. 

—Puedes irte, me tomará un tiempo. —Deseó con todas sus fuerzas que el mayor se vaya. 

—No estoy apurado, además quiero hablar contigo de algo. 

—¿Conmigo? —Rió nervioso. —¿De qué? 

—No sé si aceptes... Pero... —Rascó su nuca. —¿Quisieras ser... —Hizo una pausa para pensar en como decirlo, no quería sonar desesperado 

—¿Ser qué? —El cuerpo del más alto era un caos. 

—¿Quieres ser mi compañero para el trabajo de educación sexual? 

—Eh~ ¿yo? —Se señaló a sí mismo. 

—Sí, tú. —Respondió sonriendo. 

—¿Por qué? 

—¿Por qué no? 

—No lo sé... es raro esto... Digo, ¿No lo harás con tus amigos? —Movió ligeramente las piernas. 

—Es grupo de a dos personas, Beomgyu lo hará con Hyunjin y me quedo solo. Ayer traté de ganarme a Beom con una hamburguesa y me rechazó. —Hizo un puchero. —Eres el único, además de ellos, al que le hablo. ¿Quieres hacer grupo conmigo? 

—Bu-Bueno... Mis amigos lo haran juntos... podemos hacerlo. —Jugó con sus dedos. —Eh~ podemos hablar de como lo haremos... Si quieres, claro. —Caminó lentamente. 

—Sí. Tengo una idea para la presentación y dime si te gusta. —Caminaron a la par. 

~❃ 

—Cinco mil ochocientos setenta y dos, pie derecho... —Tal y como lo hacia durante todas las mañanas, Seungmin contó los pasos de distancia que había desde su casa al colegio. Se detuvo en el portón y sacó una libreta de su bolsillo. —Esto multiplicado por el pie izquierdo, daría un total de once mil setecientos cuarenta y cuatro. —Verificó su cuenta con las de los días anteriores y sonrió al ver que eran iguales. —Muy bien. —Se quitó sus audífonos por precaución, se colocó sus tapones para oídos y esperó a que abrieran el portón. 

—Mira, ahí está tu novio. —Molestó Minho señalando al castaño. —Vamos a molestarlo. —Intentó acercarse a él. 

—No, nos meteremos en problemas otra vez... —Tomó del brazo a su amigo. —Quédate aquí. 

—Pero quiero molestar enfermitos. —Hizo un puchero. 

—Oye, loquito. —Llamó y fue ignorado. —Te estoy hablando. —Lo tomó del brazo haciendo que, por instinto, Seungmin cubra su rosto. —Eh~ ten la hoja de las preguntas... —Lo soltó lentamente. —Marqué las que no entendía y te las dejé a tí. —Sacó el papel de su mochila y se lo dio. —Yo ya comencé con mi parte. —Se dio la vuelta para irse. 

—Pero el profesor Kim dijo que debemos hacerlo juntos. —Lo detuvo. 

—Estamos haciendo el trabajo juntos, yo hago la mitad, tú la mitad ¿Bien? 

—Pero así no se realiza un trabajo en grupo. —Retrocedió lentamente cuando el mayor lo miró. 

—¿Y cómo se hace? ¿Con tus metodos autistas? ¿Vemos cómo uno responde una pregunta y luego el otro comienza con otra mientras el otro lo vé? ¿Así hasta terminar? 

—No, ambos hacemos las preguntas juntos. Buscamos la información, la reunimos y armamos las respuestas, así logramos enten-. 

—Esa es una perdida de tiempo, es mejor que cada uno haga por su cuenta las preguntas y luego se juntan. —Tocó la hoja. —Ese es mi correo, envíame un mesaje así te envío el documento con mi parte. 

—Puedo crear un documento y compartirlo contigo, eso hago con mis amigos... —Guardó la hoja. 

—Conmigo no lo harás, no somos amigos y nunca lo seremos, que te quede claro. No seré amigo de un autista. —Empujó su cabeza con un dedo y volvió con su amigo. —Me tiene miedo. —Comentó. 

—¿Por qué lo dices? ¿Tiene razones para que te tenga miedo? —Preguntó irónicamente. 

—Lo tomé del brazo y se cubrió el rostro rápidamente. 

—Pues claro, si a mí me golpean todos los días durante años, obviamente voy a tener un trauma. 

—No es por eso... Seguro en su casa lo maltratan... mis padrinos seguro fingen quererlo. 

—Y si es así, se lo merece, nació defectuoso, sus padres seguro se lo recuerdan constantemente. 

—Puede ser eso... 

—¿Recuerdas esa vez que lo golpeamos y su madre vino? Tenía un cara de bruja. —Fingió no conocer a la adulta. —El viejo de su padre también, parece ser uno de esos típicos señores de las películas que golpean a sus hijos. —Miraron al menor. —De la que me salvé al no tener papá. 

—Sus padres son buenos... —Musitó. 

—Creo que le pegan por enfermo. —Pensaron en las posibilidades. —Mira, ahí va mi hombre. —Dijo tras ver al pecoso. 

—No puedes mirarlo así, es tu hermano. —Lo molestó. 

—Ojalá, así me lo cojo siempre. —Mordió su labio inferior al ver a Felix. 

—¿Y ese enano que está con él? —Se cruzaron de brazos y fruncieron el ceño. 

—Es amigo de Hyunjin al parecer. 

—¿Quién carajos es Hyunjin? 

—Ese maricón del club de arte... el que reparte folletos en todos los sectores... El que siempre está pintando las paredes... El de los dibujos horribles. 

—¿El maricón al cual encerramos en el baño de las niñas el año pasado? —Preguntó. 

—No, ese era más bajo, Hyunjin es más alto que nosotros. —Volvieron su vista a Felix e hicieron una mueca al verlo con Seungmin. 

—Es una lástima que sean hermanos. Hasta él odia ser su hermano. —Dijo Bang y sonrió. 

—Sí... Igual si logramos salir con Felix, estaríamos con él. No con el tarado de su hermano. —Lee subió sus hombros restandole importancia. —Ven, acompañame a la tienda del frente. Quiero unas papas. —Tomó su mano. 

—Son las siete de la mañana. 

—Lo siento, no es mi culpa tener antojos, no es mi culpa embarazarme de tí. —Lo miró mal. 

—Te dije que te tomes el veneno ese. —Bromeó. 

—Te dije que te pongas el maldito condón. 

—Me aprieta. —Sonrió. 

—Compra unos más grandes. —Tocaron el timbre. 

—Son los más grandes que hay... —Se ganó una risa irónica del rubio. —¿De que te ríes? 

—Hola, ¿Cómo está? ¿Me daría una bolsa de papas, un refresco y gomitas de menta, por favor? —Pidió a la mujer que lo atendió. —Listo, paga. —Golpeó el brazo de su amigo. 

—¡¿Por qué yo?! —Exclamó el azabache. 

—Eres el responsable, vamos paga. 

—Te odio. —Sacó su billetera y pagó. —Gracias... Vamos. —Volvió a tomar su mano. 

—Gracias, mi amor. —Besó su mejilla en forma de agradecimiento. 

—De nada, vamos. —Aceleraron el paso hasta ingresar a la escuela. 

—Channie, ¿Cuándo me pedirás que sea tu novio? 

—Eh~ ¿Nunca? 

—¿Por qué? Lo que hacemos es lo que hacen los novios. —Ingresaron al salón. 

—Ya lo sé, pero me gusta ser tu amigo. —Lo abrazó antes de que tomen asiento. —Somos amigos desde pequeños. —Se acomodaron en sus lugares. —Podemos romper nuestra amistad. 

—Hay amigos que fueron novios y que siguieron siendo amigos después de terminar. —Tomó la mano del azabache. 

—Minho~. —Suspiró. —Se volverá incómoda nuestra amistad. 

—Bien, pero luego no te pongas celoso si me consigo un novio. —Pellizcó su mejilla. 

—No lo harás, no tendrás otro novio. 

—¿Por qué no?. 

—Porque eres mío. —Lo abrazó posesivamente y rieron. 

—¿Cuándo no? Los heteros del salón joteando. —Comentó el pelinegro tomando asiento junto a Seungmin. —Ah, pero un chico gay acaricia a otro chico ya es homosexual. —Miró al castaño. —¿Verdad Minnie? 

—No sé de que hablas. —Seungmin acomodó sus cosas sobre la mesa. 

—Deja yo me entiendo. —El pelinegro se acercó más a él. —¿Te sigue gustando Nayeon? —Susurró a centímetros de su rostro. 

—Respeta mi espacio personal, por favor. —Lo empujó ligeramente. 

—¿Te sigue gustando? 

—No tengo porque hablarte de mis sentimientos romanticos hacia una persona, es privado. —Sonrió. 

—Oh, vamos... Minnie~ ¿Somos mejores amigos o no? 

—Los mejores amigos escuchan a sus mejores amigos, tú no me escuchas. 

—Es que... Es aburrido escuchar sobre los dinosaurios, ya pasé esa etapa de mi vida en la que tuve una obsesión con esos bichos. —Intentó tocar su mano pero el menor la alejó. —Lo siento, permiso para tocarte. 

—Denegado. 

—Bueno, así sin contacto... —Jugó con sus dedos. —Vamos cuéntame de tus sentimientos... 

—No lo haré, no te hablaré de mis sentimientos  estás comenzando a ser un desconocido para mí. —Dijo haciendo bufar a Jisung. 

—Pero somos mejores amigos, tu mamá dijo que debiamos estar siempre juntos y que ya eramos como hermanos. No puedo ser un desconocido sólo por no escuchar sobre tus dinosaurios. —Suspiró. 

—¿Por qué de la nada te interesan mis sentimientos? ¿Necesitas algo? 

—No... ¿Cómo crees? —Negó rápidamente. —Leí en una página sobre como hacer un amarre amoroso y... planeaba hacer una pijamada contigo así le hacíamos un amarre para que te ame. 

—Eso no es real, es sólo algo inventa-. —Fue interrumpido. 

—PERO podemos intentarlo... Quiero saber como se hace un amarre antes de morirme. 

—¿Tienes una enfermedad terminal? —El mayor asintió cabiz bajo. —¿Cuándo te mueres? 

—En dos meses... —Lo miró. 

—¿Como se llama tu enfermedad? 

—Eh~ eso no importa, no quiero hablar de eso... ¿Hacemos una pijamada? 

—No. —Respondió abriendo su cuaderno tras ver al profesor. 

—Bien, no te lo pediré más... Podiamos hacer una pijamada con temática de Minions. —Kim miró al chico. —Podemos ver las películas, colorear algunos dibujos... Ponernos mascarillas de Minions... Jugar algún juego de dinosaurios... Hablar mal de ciertas personas y podemos molestar a Yongbok. 

—¿Podemos tomar café? 

—¿Quieres que lleve café a escondidas? —Preguntó con una sonrisa. 

—Sí, sabes que mi mamá me prohibe tomarlo. —Susurró en respuesta. 

—Bien, lo llevaré... y puede que lleve un poco de pastel... —Miró el techo. 

—Por mi cumpleaños, ¿Verdad? ¿Haces esto porque hoy es mi cumpleaños? 

—Eh~ n-no... Claro que no... ¿A quién le importa tu cumpleaños? Yo me estoy por morir y es sólo por eso... Quiero hacerle un amarre a Nayeon. —Sabía que había metido la pata. 

—Oh, bueno... —Miró la pizarra y comenzó a copiar. 

—Bien, estaré en tu casa a las ocho. Me bañaré e iré. —Fue ignorado. —Bien... —Comenzó a copiar, cada tanto molestando a su amigo.

 

Chapter 3: "¿Quieres ir a mi casa?"

Chapter Text

 Las clases finalizaron y como todos los viernes Seungmin se dirigía al club de matemáticas. 

 El club de matemáticas era uno de los tantos clubes a los que se unió. Si fuera por él se uniría a todos los clubes que le gustaban, pero por reglamento los alumnos sólo podían unirse a tres clubes anualmente. Él estaba en el club de literatura, en el de matemáticas y en el de fotografía. 

 Tres días de la semana se quedaba dos horas más en la escuela, a veces cuatro horas más, pero a él no le importaba porque si fuera por él viviría allí. 

—Hola señor Kang. —Saludó al conserje. 

—Hola Seungmin, espera. —Lo detuvo. —Ven. 

—¿Que sucede? —Miró el carrito del hombre. 

—Una niña me dio esto y dijo que te lo debía dar a tí. —Tomó una pequeña bolsa y se la dio. 

—¿Nayeon? —La tomó y la revisó. —¿Sana? ¿Quién es Sana? —Se preguntó mientras miraba la tarjetita. 

—Creo que es una niña de cuarto año. —Respondió. 

—Bien... esto es raro. —Miró su reloj. —Gracias señor Kang.. —Hizo una reverencia y se fue. —Sana... —Susurró y se detuvo en una esquina para leer la tarjeta. —Feliz cumpleaños, espero que lo pases bien. Como no lo sabia que te gustaba te compré algo que creo que te podría gustarte... —Miró extrañado la nota. —Tiene errores gramaticales. —Tomó su libreta y pluma de su bolsillo y corrigió los errores. Una vez lo hizo, escribió una nota. 

"Gracias por el regalo, pero lo puedo aceptarlo. No sé quién eres ni qué intenciones tengas conmigo". 

 Volvió tras sus pasos y fue hasta el hombre nuevamente. 

—Señor Kang. —Llamó. 

—¿Que sucede? —Preguntó el hombre. 

—¿Puede darle esto nuevamente a la niña cuando la vea? No acepto regalos de desconocidos. —Arrancó la hoja de su libreta, la dobló y se la dio junto a la pequeña bolsa. 

—Bien, yo se lo daré. —La tomó. 

—Muchas gracias señor Kang. —Hizo otra reverencia y corrió para llegar a su club tropezandose con Christopher en el camino. —Lo-Lo siento sunbae. —Hizo una reverencia e intentó volver a correr, pero fue sujetado por el brazo. 

—Espera. —Lo colocó frente a él. —Estuve pensando en lo que dijiste de hacer el trabajo juntos. —Hizo silencio un momento pensando en que decir. —Se me dificulta buscar algunas cosas y además por mi supuesto promedio desastroso no estoy como para aprenderme sólo la mitad de todo. 

—¿Quieres que te comparta el documento? —Sacó su teléfono. —Espera que lo creo. —Miró de reojo al mayor y luego hizo lo suyo. 

—Creo que me llegó... —Tomó su teléfono. —Sí... —Hizo una mueca al ver el correo ajeno. —¿Cómo lo haremos? ¿Quieres ir a mi casa? 

—No lo sé... —Miró su reloj. 

—Podemos ir mañana después de clases... 

—Es sábado, lastimosamente no hay clases. —Volvió a mirar su reloj. —Me voy. —Intentó volver a correr pero el azabache tomó su mano. 

—No me dejes con la palabra en la boca, maldito autista. —Lo atrajo a él. —Te espero después del almuerzo. 

—No creo que mi madre me deje, no me deja ir solo a casa ajena... Mucho menos a la tuya. 

—¿Por qué? No es casa ajena es mi casa. Casa de su mejor amiga. 

—Porque cree que tú y Lee Minho me molestaran otra vez. Ambos me hacen bullying, siempre me golpean, me roban el almuerzo o me insultan. Por eso ella no quiere que vaya solo a tu casa. 

—Ya no te robamos el almuerzo, ni te insultamos. 

—Sí lo hacen. Hoy tuve que comerme la comida de Hannie hyung porque Lee Minho arrojó la mía a la basura. —Miró su mano junto a la de Chan y la quitó. —Debo irme, voy diez minutos tarde. —Corrió hasta el aula. 

—Llegas tarde. —Dijo un chico. 

—Lo siento, tuve dificultades. —Tomó asiento y sobó su brazo, Christopher lo había sujetado muy fuerte. 

—Bien, estabamos explicando las derivas de las funciones. ¿Nos podrías decir cual es la derivada de coseno de equis? —Todos miraron a Seungmin. 

—Menos seno de equis. 

—Bien. —El mayor escribió en la pizarra. —Deben tenerlo en cuenta. 

—Lo tengo. —Sacó su cuaderno y comenzó a copiar los ejercicios rápidamente. 

~❃ 

—Me aburrí mientras esperaba que termines de hacer caca, por eso lo molesté. —Dijo Minho mientras trataba de igualar los pasos de su amigo. 

—¿De que hablamos? ¿Tú quieres que nos expulsen? —Bang estaba furioso. 

—No lo haran, las amenazas son precarias, en este país el bullying y el suicidio son cosas normales. No nos pueden expulsar sólo a nosotros, expulsarían a todo el colegio, todos se hacen bullying entre sí. —Tomó la mano ajena. 

—Pero nosotros somos los únicos que molestamos a un chico discapacitado. El resto lo ignora. 

—Felix también lo molesta, a veces lo golpea, le jala del cabello o le grita, también nos pide que lo golpeemos. Somos tres. 

—Él es su hermano, no lo expulsaran por molestarlo, a nosotros sí. Tendremos problemas si seguímos molestandolo, a los maestros no les interesa que molesten a alguien normal, les interesa cuando molestan a alguien discapacitado. 

—Mentira, no les interesa eso. ¿Recuerdas cuando molestabamos a ese niño en sillas de ruedas? Los maestros no nos dijeron nada. 

—Lo recuedo... —Comenzaron a reir. —Pasabamos frente a él caminando exageradamente. 

—¿Qué hacemos con nuestras vidas? —Se detuvieron a medio camino y se miraron. 

—No sé... ¿Quieres ir a casa a ayudarme a limpiar mi habitación? 

—Bueno. —Siguieron caminando. —¿Por qué limpiaras tu cueva otaku? 

—Pensé en hacer algo contigo allí y necesito que todo esté acomodado. 

—Sabes que no me importa hacerte mío en tu chiquero. —Recibió un golpe en el brazo. —¿Luego me darás una recompensa por ayudarte? 

—A ver, ¿Qué quieres?. —Pellizcó su mejilla. 

—Dejame ser el pasivo otra vez. 

—Ya lo fuiste ayer. 

—Ya lo sé, pero me gusta más ser consentido que consentir... Me gusta que me abraces luego de terminar y también me gusta dormir abrazado a ti. —Hizo un puchero. 

—Bien, serás el pasivo otra vez. Pero la última vez. A mí también me gusta ser consentido. —Pasó su brazo tras el cuello del rubio. —Te amo MinMin. 

—Yo también Channie. —Se sonrieron mutuamente y siguieron el camino a casa del mayor. 

[❃] 

 Seungmin y Felix tenían su pequeño momento de karaoke en la sala de su casa. El mayor disfrutaba el momento, en cambió el pequeño, no lo hacía. Cantar era muy aburrido para él, el prefería escuchar las canciones con las voces de los artistas, no sólo el instrumental, el cual no era para nada igual al de las canciones. 

—Vamos, Minnie, esta canción se canta a todo pulmón como si hubiéramos roto con nuestros novios. —El pecoso colocó la pista de Kill This Love asustando a su hermano. 

—Bokie, ya no quiero jugar a esto. —El rubio no lo escuchaba, estaba en su mundo. 

Here I come kick in the door, uh... 

—Bokie~. —Siguió a su hermano con la mirada, estaba bailando mientras se aferraba a su micrófono. 

—Vamos Minnie... ¡LET'S KILL THIS LOVE! Yeah, yeah, yeah, yeah, yeah... —Soltó su micrófono y se dedicó a bailar. 

—Ya pasaron los cuarenta y cinco minutos. —Miró su reloj y arrojó el micrófono al sofá. Cuando estaba por irse a su habitación, el timbre sonó. 

BUT YOU PLUS ME SADLY CAN BE DANGEROUS... OH~ YEAH BABY~. —Realmente estaba sintiendo la canción. 

—Hola. —Saludó Changbin. 

—Hola, ¿Quién eres? —Preguntó el menor mirandolo de arriba a abajo mientras se quitaba uno de sus tapones de oído. 

—Soy Changbin, amigo de Felix. —Le extendió el puño y fue ignorado. —Vine a traerle algunas cosas. 

—Él está cantando y bailando Kill This Love de Blackpink... —Miraron al de pecas. 

Na ottoke nayakan nal gyondil su obso, esso nunmurul gamchun che... —Miró hacía la puerta y se puso completamente rojo. 

—Bravo, bravo. —El pelinegro aplaudió con una sonrisa. 

—¿Que haces aquí? —Dejó el micrófono sobre el mueble de la televisión y lo apagó todo. 

—Vine a traerte los libros y la carpeta con los apuntes que te dije. 

—Oh... No me avisaste que vendrías. —Se acercó a él. —Eh~ Seungmin, ya terminó nuestro momento de karaoke... Sube a tu habitación. —Señaló las escaleras con los ojos. 

—No puedo dejarte solo con un desconocido. 

—No es un desconocido, es un compañero del colegio. 

—Bien, me voy. —Sin despegar la vista del mayor se fue a su habitación. 

—Me da un poco de miedo tu hermano. —Bromeó Seo. 

—Debería, a veces se le zafa un tornillo y comienza a gritar, a arrojar cosas, a veces me golepea por cualquier cosa. —Comentó comenzado a bajar la voz intencionalmente. —Eh~ los libros y eso... 

—Oh, sí. —Se quitó su mochila. —Te los traje ahora porque no podré venir mañana, debo ir a la casa de mi abuela. —Se acercó al sofá y apoyó allí su mochila. 

—Oh, bueno. —Se acercó a él. —Tenemos la mis-. —El timbre lo interrumpió y fue a abrir. 

—Hola mi amor. —Jisung lo abrazó. —Ya vine, no es necesario que me sigas apresurando. 

—Seungmin está en su habitación. —Lo empujó. —Ya sabes dónde es. 

—No vine por él, vamos quítate la ropa. —Miró al otro chico. —Em~ Me voy con Minnie. 

—Sí, largo. Antes de que te rompa la cabeza. —Masculló y el mayor, por un día, salió disparado a la habitación de su amigo. —Idiota. —Cerró la puerta. 

—Eh~ Listo. —Changbin se colocó nuevemente su mochila. —Dime cuales enfermedades elijes así elijo las otras, luego intercambiamos las informaciones que recolectamos. 

—Sí, está bien... —Vio la pila de libros y la carpeta. —¿Quieres tomar o comer algo? 

—No, así estoy bien. Ya me voy. 

—Vamos, quédate. —Tomó una de sus manos. —Mira todo lo que trajiste, ¿No tienes sed? —Rogó internamente para que se quedara. 

—Bueno, un poco de agua no estaría mal. —Fueron a la cocina. 

—No tengo agua, tengo jugo de naranja, café... leche. —Subió y bajó sus cejas. 

—Jugo de naranja estaría bien, el café me hace sentir cosas raras. 

—Toma asiento. —Señaló las sillas y buscó los vasos. —A mi el café me hace tener sueño. —Tomó el jugo y comenzó a servirlo. 

—Y según tu hermano, aumenta tu apetito sexual. —Rió. 

—¿Q-Qué? —Dejó los vasos con jugo sobre la mesa. 

—Eso escuché ayer en el McDonald's. —Lo tomó. —Gracias. 

—Sólo bromeaba... Nos molestamos así. —Vio a su hermano. 

—Mis vacitos de Minions. —Pidió el castaño. 

—Búscalos tú. 

—¿Dónde están? —El mayor suspiró y buscó los vasos de su hermano. —¿Y los platitos? 

—Fíjate en los cajones de abajo. —Lavó los vasos. 

—Buscalos y lavalos también. 

—Ayer los lavó mamá. —Se los dio. —Toma y vete, en un momento iré. 

—No, no estás invitado. —Corrió a su habitación nuevemente. 

Oops you're not invited yeah you're not invited. —Canturreó el pelinegro. 

—¿Te gusta el Kpop? —Pregunto el pecoso volviendo a sentarse frente al mayor. 

—Sí, lo escucho cuando tengo esperanzas de vivir. Cuando creo que la vida es hermosa. 

—¿También odias estar vivo? —Comenzaron una cómoda platica. 

~❃ 

—Ya está. —Seungmin colocó el seguro de su puerta y tomó asiento junto a su amigo. 

—Bien, ya sabes que decir si nos descubren, ¿Verdad? —Comenzó a servir el café. 

—SÍ, aunque sea mentir y mentir esté mal. —Miró los vasitos. Su corazón palpitaba rápidamente. 

—Listo, ten tu vaso ahora saco las frituras. —Volcó todo el contenido de su mochila a un lado. 

—Me siento un rebelde... Me siento como esa vez que la profesora de Ciencias de la Tierra pidió cincuenta hojas y le entregué cincuenta y uno. —Se acabó su café y le extendió su vaso amarillo. 

—Sí, Minnie, nadie le entregó cincuenta hojas. —Le sirvió más. 

—A Bokie le da diarrea el café con leche. Hace que se le irrite el ano. —Comentó mientras tomaba un puñado de papas y se las llevaba a la boca. 

—No debe tolerar a la lactosa. —El mayor subió los hombros. 

—Puede ser. —Siguió comiéndo las frituras y tomando su café. 

—Eh~ creo que haber traído café fue una mala idea... —Dijo Han luego de un tiempo. Su amigo comenzaba a portarse diferente. 

—Quiero más. —Se quedó mirando la botella vacía. —Café. —Miró al pelinegro. 

—Ya no hay, no existe más. 

—¿No hay más café? —Ladeo la cabeza. —¿No hay? —El más alto temió por su vida. 

—Sí hay... eh~ sólo que mi mamá me va a avisar cuando tenemos que ir a buscarlo, espera un momento. ¿Sí? 

—Bueno. —Miró el suelo. —¿Ya? 

—No Minnie, me llamará. —Se acercó a él. —¿Quieres tener un rato de belleza en lo que esperamos? 

—No, quiero café. 

—Si no tenemos nuestro rato de belleza no te daré más café. ¿Bien? 

—Bien. 

—Bueno, traje estas mascarillas que encontré en la calle, estaban en una bolsa en la parada de autobuses y lo tomé, también había maquillaje y más cosas de mariquitas. —Colocó todo frente al mayor. 

—Llamar mariquitas a los homosexuales está mal, es un insulto. Se los llama gays u homosexuales. 

—No puede ser un insulto si un mariquita llama mariquita a otro mariquita. —Tomó una vincha. —Permiso para tocarte. 

—Concedido. —Vio como el mayor le colocaba la vincha color rosa en la cabeza. —¿Para qué es esto? —Lo tocó. 

—Para que te ponga la mascarilla y para que tu cabello no caiga en tu rostro. Vamos elije una, son todas blancas lo único de Minions es el empaque. 

—¿Me puedo quedar con una?. —Tomó varios paquetes y le extendió una al pelinegro. 

—Claro, yo no las uso. —Lo abrió. —A ver, cierra los ojos así te la pongo. 

—¿Poner qué? 

—La mascarilla, ¿Qué más? —La pregunta quedó en el aire. —Bien, en veinte minutos nos la quitamos. —Dio pequeñas palmaditas para estirar en algunas partes. —Listo mi rey. 

—¿Quieres que te la ponga? 

—Sí, más tarde, ahora tenemos un rato de belleza. —Se sonrojó y tomó un paquete. 

—Bueno. —Miró su reloj, marcaban las ocho de la noche. —Ya es hora de la cena, iré a ver si ya está lista. —Se levantó, salió de la habitación y corrió a la cocina. —Yongbok, es hora de la cena. 

—Mamá y... —Felix pasó su vista de su amigo a su hermano. —Mamá y papá aún no vienen, ¿Te hago un emparedado? —Se levantó. 

—Sí, has muchos así los comemos con Hannie. —Miró al pelinegro. —¿Aún no te vas? 

—Eh~ no... Tu hermano no quiere que me vaya. Por eso no me deja ir. —Changbin bromeó y rió. 

—Bueno, ahora está ocupado, puedes irte. 

—Seungmin... —El pecoso lo miró mal. —Sube que yo les llevaré los emparedados, ¿Sí? 

—Bueno, pero que se vaya. —Regresó a su habitación. 

—Ignoralo por favor. 

—Creo que tiene razón, ya me debo ir. Mamá me va a regañar por llegar tarde. —Se levantó. —Gracias por el jugo. 

—Espera, quédate un poco más, aún no hablamos de NCT. —Le dio un emparedado. —Come. 

—Gracias... —Le dedicó una sonrisa. —Podemos seguir hablando otro día, ya se hace tarde y me da miedo caminar hasta casa... tienes mi teléfono y mi dirección por sí quieres ir a mi casa... y hablar... Ta-Tambien puedes llamarme y hablamos, los viernes y sábados me quedo despierto hasta muy tarde leyendo mangas. 

—Bien... luego hablamos. —Se miraron un momento. —Te acompañaría a tu casa así no sientes miedo, pero debo vigilar que mi hermano no se robe el café. —Caminaron a la puerta. 

—¿No le dan café? 

—No, porque si toma más de una taza por día se vuelve loco... Está tranquilo por unos minutos y luego comienza a gritar y a golpear al primero que vé. 

—La cafeína le hace muy mal... ¿Y que hacen para controlarlo cuando se pone así? 

—A veces le ponemos los Minions otras veces algún programa de dinosaurios... También lo golpeamos brutalmente y lo atamos en una silla hasta que se tranquilice. —Le guiñó el ojo. 

—Ya estaba por salir corriendo.  

—Nah, no lo golpeamos. Sólo le ponemos los bichos horrendos esos y ya se tranquiliza, a veces se altera viendo eso también, pero eso es otro tema. 

—Wow... Eh~ adiós, gracias por el jugo y por el emparedado. —Lo levantó. 

—De nada... —Se miraron otro momento hasta el que mayor se fue. —Ay, es tan lindo. —Suspiró mientras tocaba su pecho. —Seremos novi-. —Un fuerte grito lo asustó. 

—¡AYUDA~! ¡YONGBOK! —Gritó Han desde el otro piso asustando al pecoso.

Chapter 4: "Me gusta, ¿Y?"

Chapter Text

 Felix corrió a la habitación de su hermano y abrió la puerta rápidamente haciendo que lo primero que vea sea a Seungmin sobre Jisung. El castaño estaba muy enojado, ya habían pasado minutos y el café aún no estaba listo. 

—Minnie, sueltalo. —El de pecas fue al menor y lo tomó de los brazos para tratar de alejarlos, pero era en vano. 

—FIJATE SI TE AVISÓ. 

—TODAVÍA NO ESTÁ, TE LO JURO. 

—¿DE QUÉ HABLAN? —Soltó al más bajo y corrio a la televisión. —¿QUÉ LE HICISTE? 

—NADA, LO JURO, LO TOQUÉ CON SU CONSENTIMIENTO. —Sujetó al menor de los hombros. —Minnie, calmate, ¿Sí? Yongbok se dará cuen-. —Recibió un puñetazo en la boca. 

—¿Y el café? —Volvió a ladear su cabeza. 

—Al fin, maldita sea. —La intro de la película llamó la atención de Seungmin. 

—Anda, ve-. —Han fue golpeado otra vez. 

—Ven Minnie, ven a ver Mi Villano Favorito. —Fue hasta su hermano y tomó su mano. —Vamos. —Le quitó la mascarilla y lo sentó en la cama. —Ahora te traigo los emparedados, ¿Sí? —Seung asintió sin despegar la vista de la pantalla. —Bien. —Fue hasta el pelinegro, lo tomó de la oreja y lo sacó afuera de la habitación. —¿Que le hiciste? ¿Quisiste propasarte con él? 

—No, nada de eso. Tomamos café y se puso así. —Yongbok lo tomó del cuello. 

—¿Qué parte no entendiste de que no debe tomar café? —Masculló. 

—Lo siento, sólo quería complacerlo por su cumpleaños. No sabía que el café lo ponía violento. 

—¿Cuanto tomó? 

—Se tomó una botella de dos litros. 

—Maldita sea... —Lo ahorcó con ambas manos. 

—Ay, el agüita se cae por mí cuello. 

—No me importa. —Presionó más la mascarilla contra su cuello. 

—Yongbok, ¿Que haces? —La adulta miró a su hijo sorprendida por lo que hacía. 

—Le dio ca- ¿Y ese perro? —Miró al pequeño can en los brazos de su madre. 

—Tu abuela nos dio uno de los cachorros que tuvo su perrita hace un tiempo. —Se acercó más a ellos para separar a su primogénito del menor. —Déjalo. 

—Le dio café a Seungmin y se puso más loco de lo que está, ahora está viendo los Minions. 

—Lo siento tía, yo no sabía que le sucedía a Minnie, él me dijo que siempre tomaba un poco. —La adulta suspiró. 

—Ten, llévalo a la cocina con tu padre, haré que se de un baño así se le pasa. —Le dio la mascota al pecoso. 

—Hola... —Lo cargó y fue a la cocina junto con el mayor. 

—Bebé... —Golpeó ligeramente la puerta e ingresó a la habitación. 

—Mamá, Gru adoptó a Margo, Edith y a Agnes para que roben el rayo reductor. —Comentó con una sonrisa. —Le van a robar el rayo reductor a Vector. —Adelantó algunas escenas con el control remoto. 

—Mi amor, ¿No vas a bañarte así luego cenamos? —Acarició su espalda. 

—Sí, después. 

—Tu madrina te hizo un pastel de Minion así lo comes, ¿Quieres soplar las velitas? 

—¿Qué minion? —Preguntó emocionado. 

—Tu favorito. Bob. —Una enorme sonrisa se formó en el rostro del castaño. —También hizo su peluche con un cupcake y dijo que sólo es para tí. 

—¿Puedo comerlo ya? —Se levantó. 

—No, ve a darte un baño porque apestas. —Tapó su nariz jugando. 

—No apesto, me bañé ayer. —Fue a su armario y buscó su ropa. 

—Luego de tu baño de diez minutos baja. —Salió de la habitación cuando el menor asintió. —Ya se metió a bañar. —Miró mal a su hijo y al chico. —¿Qué hacías mientras Jisung le daba café a tu hermano? 

—Eh~ estaba... —Miró al más alto. —Él trajo el café a escondidas y no me dejaron entrar a la habitación. —La adulta miró al muchacho. 

—Eso es mentira tía, le diré la verdad porque este mentiroso me está difamando. —Han aclaró su garganta. —Yongbok, estaba con un compañero de colegio... a solas. 

—¡¿QUÉ?! —El grito del mayor asustó a los menores. —¿Estuviste a solas con un chico en tu habitación, Yongbok? —Se cruzó de brazos. 

—No papá... Estuvimos aquí en la cocina, no estuvimos a solas porque Seungmin interrumpía a cada rato. —Se acercó y lo abrazó. 

—Me alegro. —Asintió. —Luego hablaremos. 

—Pero no haciamos nada... Sólo hablabamos de la tarea. —Miró con odio al chico. 

—Ahorrate tus explicaciones. —El hombre miró con una sonrisa a su esposa, ella sólo se dedicó a negar en desaprobación. 

—Bien, ayúdenme con los platos así cenamos. —La adulta se acercó a las bolsas y sacó los recipientes con comida. 

—Yo no cenaré. —Felix se levantó. —Me daré un baño y me dormiré. —Se fue a su habitación. 

—Yo si quiero comer. —Dijo el pelinegro. 

—No, no hay comida para afeminados. —Bromeó el hombre mientras señalaba el rostro ajeno porque le parecia divertida su expresión. 

—¿Para usted tampoco?. —Con una sonrisa de victoria se levantó a buscar los cubiertos. 

—A este niño le debo mostrar la pistola otra vez así me tiene miedo. 

—No te tiene miedo, nadie te tiene miedo. —La castaña negó. 

—Son las ocho y treinta y dos, la hora... —Seungmin vio al cachorro jugar con una bolsa. —¿Y este perro? —Se agachó y lo tomó. —Hola, ¿De quién es? 

—Es un regalo que teníamos planeado darte hace tiempo, pero esperamos a que crezca un poquito más. —Explicó su madre. 

—Gracias. —Acarició al animal. —¿Cómo se llama? 

—No tiene nombre, puedes pone-. 

—Se llamará Bob... Será nuestro primer hijo con Bokie. —Lo abrazó. —Sí, ¿Verdad? —Le sonrió y luego lo volvió a dejar en el suelo. —Son las ocho y treinta y tres, la hora de la cena fue hace treinta y tres minutos. 

—Es viernes, bebé. Hay que romper las reglas. —El hombre besó la cabeza de su hijo. 

—Rompe tus reglas, no las mías. —Se lavó las manos en el fregadero y tomó asiento junto a su amigo. —Ya pasaron más de veinte minutos, quítate la mascarilla. 

—Si la uso más tiempo seré más lindo. —La risa del adulto fue la única que se escuchó en el lugar. 

—Comamos así luego comemos el pastel. 

—¿Y Bokie? —Preguntó el castaño. 

—No comerá, ya sabes... Igual guardaré un poco de comida por si despierta con hambre en la madrugada. —La mujer separó un poco de comida en un plato. 

[...] 

—Minnie, ¿Puedo comer un poco más de pastel? —Preguntó Han, el cual estaba acostado en el suelo por orden del señor Kim. 

—No, ya duérmete. 

—Pero tengo hambre. —Tocó su pierna. —Por fa... Me estoy por morir. 

—Bien. —Se levantó. —Pero luego te duermes. —El mayor asintió y bajaron a la cocina. 

—¿Tú no vas a... —Encendieron la luz y se encontraron con Felix deborandose el pastel. 

Go giento. —Se disculpó con la boca llena. Limpió la crema de su rostro. 

—Bokie, yo no comí pastel. —Miró tristemente las sobras. 

—Lo siento, tenía hambre... 

—Debiste dejarme un poquito. —Corrió a su habitación. 

—¿Por qué no se puso violento? ¿Por qué no sacó una pistola o un cuchillo? —El pelinegro se acercó al microondas. —Vine en busca de pastel, pero me comeré lo que te dejaron del pollo asado. 

—Es mío. —Tomó el plato y corrió a su habitación. 

—Maldito, ojalá que le de diarrea. —Apagó las luces y volvió a la habitación de su amigo para consolarlo. 

[❃] 

 Era lunes y como siempre Christopher estaba de mal humor. Estaba vez por dos razones. Por el simple hecho de que era el primer día de la semana y también porque Seungmin lo había dejado plantado. Él intentó ser bueno con el menor, pero como este no cooperaba debía recurrir a la intimidación, nuevamente.

 Entonces lo vio, haciendo su rutina de siempre. Cosa que le parecía rara al mayor, ya que él no se veía con la paciencia de contar sus pasos, lo mínimo que llegó a contar las veces que lo hizo fueron veinte, ni un paso más, ni uno menos. 

 Se acercó a él y lo tomó de la muñeca para luego llevarselo a un lugar apartado de los demás chicos, no quería que lo acusen de molestar al "loquito de la escuela". 

—¿Por qué no me avisaste que no ibas a ir? —Precionó el agarre. 

—Lo-Lo siento, no podía. Mi madre no me dejó y además tenía algunos asuntos importantes que-. 

—No me importa, maldito enfermo. —Lo soltó. —Estuve esperandote hasta las seis de la tarde para comenzar el mugroso trabajo, junté mucha información para mostrartela y no fuiste, luego no digas que era yo el que no quería hacer nada. —Se cruzó de brazos. 

—Perdón Sunbae... —Hizo una pequeña reverencia. —Pudiste colocar la información en el documento que te compartí... Yo coloqué algunas notas allí. 

—¿De que servirá eso? 

—Podemos leer y ordenar las respuestas en tiempo real y hacer comentarios. —Siseó del dolor mientras sobaba su muñeca, le dolía mucho. 

—No me sirve, no sé si está bien o no. Tú dijiste de esa forma y ahora que la quiero utilizar te niegas. Decídete como carajos lo haremos y luego avísame. —Lo empujó haciéndolo chocar contra la pared. 

—Tengo el brazo rojo... —Comentó bajando más la manga de su suéter. —¿Cuantos pasos serán de aquí al portón? —Comenzó a contarlos. 

—Oye, ven aquí. —Una muchacha tomó a Christopher de su sudadera y se lo llevó a un costado de la escuela. —Tenemos que hablar. 

—Un hola no vendría nada mal. Digo... ¿Estás en tus días? —Recibió un puñetazo en el pecho. 

—Ahora por eso vete a la mierda, te arreglas solo. —Le arrojo una pequeña bolsa. 

—Bebé... —La mayor le enseñó el dedo del medio mientras se alejaba. —Maldita sea. —Tomó la bolsa del suelo. 

—¿Qué sucedió? ¿Por qué la loca esa se veía enojada? ¿Está en sus días? —Minho se acercó a él. —Buen día, Channie. —Intentó besar su mejilla pero el contrarío se corrió. —¿Que- ¿Y ese regalo? ¿Para mí? —Intentó tomarlo. 

—No te daría algo tan caro a tí. —Suspiró y lo guardó en su mochila. 

—Y yo regalándote cosas caras. —Lo miró con tristeza. —¿Por qué a ella le regalas cosas y a mí no? ¿Es porque ella le agrada a tu madre? ¿Es porque a ella la conoces más tiempo que a mí?

—Sí. —Ingresó al colegio. 

—Idiota, ya vas a... —Su vista pasó a un muchacho pelinegro que estaba comiendo, lo que al parecer era, un pastel de arroz. —Ay, es tan hermoso. —Le dio un último vistazo y corrió en busca de su mejor amigo. —Channie... —Se detuvo al ver como el pelinegro le rogaba a la muchacha. —Ajh, ¿Que tanto quiere con esa fea? —Hizo una mueca y fue al salón. 

—Por favor bebé, te lo pido. —Hizo un puchero. 

—Bien... pero sólo lo hago porque me gusta ver lo desesperado que estás. 

—Gracias. —La abrazó. 

—Ay, suéltame... Tu perfume es asqueroso. —Lo empujó. 

—Huelelo, vamos. 

—Basta o no te ayudo. —La soltó. 

—Te suelto, te suelto. —Se alejó. 

—¿Leíste las notas? En una te corrigió todos tus errores gramaticales. 

—¿De verdad? —Sacó la bolsa de su mochila y miró las notas, haciendo una mueca al ver las correcciones. —Gracias por el regalo, pero lo puedo aceptarlo. No sé quién eres ni qué intenciones tengas conmigo. —Leyó la otra nota y rodó los ojos. —Idiota. —La dobló y guardó en su bolsillo. 

—¿Por qué le regalas una pulsera de cien dólares al chico que llevas molestando desde primaria? —Cuestionó curiosa. —¿Te gusta? 

—No me gusta... Estoy tratando de enmendar todo lo que le hice en estos últimos años... no quiero que cuando sea doctor se enteren que molestaba a un loquito y no me dejen trabajar. 

—No mientas, bebé... —Pellizcó su brazo. —Te gusta, ¿verdad? ¿Por eso lo dejaste de molestar? ¿Por eso todo el tiempo le hablas a la consejera sobre tus sentimientos? 

—Me gusta, ¿Y? ¿Qué harás? ¿Se lo dirás a todos? —Cuestionó levantando ligeramente la voz. —¿Y cómo sabes que hablo de eso con la consejera? ¿Te dijo algo? 

—No, soy su asistente los miercoles y leo los archivos de los niños y los tuyos porque me gusta el chisme. —La castaña sonrió. 

—No leas esas cosas, te acusaré con la consejera. 

—Hazlo, le diré a Seungmin que estás enamorado de él. 

—Tú se lo dices y le digo a tu madre que en realidad no somos novios y que tu supuesta mejor amiga es tu novia. 

—Dile y yo le digo a los padres de Minho que tú deshonraste a su pobre e inocente hijo. Sabes que su padrastro es homofobico y su madre fanática religiosa. —Se miraron mutuamente con una sonrisa maliciosa. 

—Habla y le digo a tu padre lo que haces con el dinero que te da. 

—¿Por qué nos amenazamos?. —Abrazó al menor. —Podemos ser felices con quienes queramos... ¿Verdad?. 

—Así es... —Correspondió al abrazo. —Te daré otra nota así vuelves a darle al señor Kang el regalo. —Besó su frente. 

—¿De verdad te gusta? —Chan asintió. —¿Cómo? ¿Cómo lo supiste? 

—Desde el año pasado se me para cuando lo veo. 

—Que asco Channie. —Lo alejó de ella. 

—A veces me toco pensando en él. 

—Ajh, maldita sea. —Hizo un mueca y negó. —¿Si te gusta por que aún lo tratas mal? 

—Es por su comportamiento, a veces se me olvida que estoy enamorado de un maldito niño autista y lo hago... Destesto escuchar como repite lo que escucha, detesto verlo creerse un genio, un chico listo y puntual, detesto que se crea intelectual, detesto escuchar como habla de dinosaurios como si fueran tan interesantes. —Empuñó las manos. —"Sé crear un documento así lo editamos los dos ña ña ña". —Dijo con la voz chillona. —A veces sólo quiero amararlo a mi cama y hacerle entender que lo detesto, quiero hacerlo mío y que grite-. 

—Que asco, ya entendí. —Sacó la lengua en demostración de asco. —Escribe la nota así se la doy al señor Kang otra vez. 

—Sí... —Tomó una hoja de su agenda y un marcador. Escribió su nota, la dobló y la colocó dentro de la bolsa. —Ojalá lo acepte. 

—Esta vez lo hará, usaste tu papel minion, cuando usas ese papel o se rien de tí o tienes suerte. —Sonrió y se retiró. 

—Ojalá tenga suerte. —Suspiró y se dirigió a su salón de clases. 

"Perdón por los horrores gramaticales, soy extrajero. Por favor acepta mi regalo, si no lo haces me pondré muy triste, la escogí pensando en tí. Te quiero. "

 

Chapter 5: "Podemos ser amigos".

Chapter Text

 Ya casi era la hora del almuerzo. 

 Chan buscaba las palabras que usaría así se acercaba al castaño. Ya quería dejar de usar los insultos y la violencia, sabía que el menor le tenía miedo y eso lo ponía mal. 

—...conmigo. —La voz de su mejor amigo lo sacó de sus pensamientos. 

—¿Qué? —Preguntó ya que no había escuchado nada más que la última palabra. 

—Que no cuentes conmigo en el almuerzo, iré a acosar a alguien. —Sonrió. 

—Igual no iba a comer contigo. Iba a hablar con Seungmin acerca del trabajo. —Subió sus hombros. 

—Ay, novios. —Molestó el menor. —¿Se van a besar y a tocar y luego tendrán hijos retrasados como él? 

—Sí. —Le dio un fuerte golpe en la cabeza. —Deja de emparejarme con él o te mataré a golpes. Idiota. 

—Perdón Channie. —Hizo un puchero y se acercó a él. —¿No quieres matarme a golpes en mi cama? —Susurró. 

—¿Por qué no le dices a Ji-soo que lo haga? —Miró a otro lado. 

—¿Qué? —Recordó algunas cosas. —¿Estás celoso? —Tomó su brazo. —¿Estás celoso porque publiqué eso acerca de Ji-soo hyung? —Fue ignorado. —Hey, Channie... —Tomó su rostro. —¿Estás celoso? 

—No. No somos nada para que lo esté. —Se levantó tras oír el timbre. —Suéltame. —Quitó su brazo bruscamente. 

—Channie~. —Lloriqueó pero nuevamente fue ignorado. —Idiota. —Sonrió, ya entendía a que se debía el comportamiento cortante de su mejor amigo. 

—Idiota... —Musitó y siguió con las vista a Seungmin. Se sentaba en el lugar de siempre, alejado de las demás personas y del ruido, un lugar tranquilo. —Oye... —Llamó y como era de esperarse lo asustó. 

—¿Qué sucede, Sunbae? 

—Eh~ vine a hablar contigo. —Tomó asiento a su lado. —¿Cómo vamos a hacer el trabajo? —Sacó su lonchera de su mochila. —Ya te expliqué hoy a la mañana lo que hice. 

—Sí... —Miró su lonchera. —Podemos hacerlo aquí... Podemos ir a la biblioteca y lo hacemos. 

—Allí no hay Internet. 

—Hay libros. —Tomó un emparedado y lo llevó a su boca. 

—Pero es aburrido transcribir todo, es mejor buscarlo por Internet y copiar y pegar. 

—Pero no debemos copiar y pegar, debemos responder las consignas con lo que nosotros sepamos que está bien. No copiando y pegando. —Bang empuñó sus manos y se calmó. 

—Sí, podemos hacerlo así... —Asintió lentamente. 

—Bueno, podemos ir a la biblioteca en la sexta hora que tenemos libre. 

—Sí... Luego podemos seguirlo... ¿Quieres ir a mi casa? 

—Em~ Hoy tengo taller de literatura y estoy hasta las siete de la tarde. —Rascó su nuca. 

—Oh... ¿Y cuando no tienes taller? Digo, así hacemos el trabajo juntos... porque así se debe hacer, juntos. 

—Espera que lo recuerdo. —Fingió pensar. No quería desobedecer a su madre, pero tampoco quería perderse la recompensa que le esperaba si el malandro de su compañero se aprendía algunos conceptos. —Eh~ mañana no tengo taller... Tampoco el miércoles, pero debo hacer mi visita mensual al cementerio. —Musitó. 

—Bien, podemos ir a mi casa y lo hacemos allí, ¿Qué te parece? 

—Sí, está bien... —Asintió varías veces. 

—Bien. —Celebró internamente y comenzó a comer. 

—Bebé... —Los chicos miraron a Felix. —¿Eh? —Miró confundido al mayor junto a su hermano. —Ten. —Le extendió un cartón de jugo a su hermano. 

—No quiero. —Miró a otro lado. 

—Sí, sí quieres. —Lo dejó en el suelo junto a él. —Adiós, ten cuidado. —Acarició su cabeza, miró al azabache de reojo y se fue. 

—Sopenco. —Seungmin tomó el jugo y lo abrió. 

—Bien... —Volvió a lo suyo. —Entonces... Ahora que hacemos un trabajo juntos... Podemos ser amigos... ¿Qué dices? 

—Antes quería ser tu amigo y tú me golpeabas y te reías de mí, luego supe que tú eras alguien malo. 

—No soy malo... —Tragó pesadamente. 

—Me golpeas desde que tengo uso de razón, siempre me insultas, arrojas mi comida a la basura y te ríes junto a Lee Minho por eso. 

—Eh~ lo... Lo siento. —Tocó su hombro. —¿Podemos ser amigos? 

—No, la última vez que dijiste eso me golpeaste. —Siguió comiéndo. 

—Por favor... No quiero que pienses que soy una persona muy malvada. —Acarició la zona que estaba tocando. 

—Eres una persona malvada, una persona buena no molesta a sus compañeros, no los golpea hasta sangrar. 

—¿Quieres que te diga por qué hacía eso? 

—¿Porque encuentras placer sexual en eso? —Lo miró con una mueca. 

—No... Es porque... —No sabía que decir. —Eh~ quería llamar tu atención. 

—Ya habías llamado mi atención desde siempre. Más cuando rompiste la puerta de la casa de la abuela. 

—No la rompí, ya estaba rota. —Subió un poco la voz. —Yo sólo quise cerrarla y se cayó. 

—¿Entonces no eres super fuerte? —Dejó a un lado su sándwich. —Yo creía que tenías super fuerza y que por eso tiraste la puerta. —Tocó los brazos del mayor. —Tienes musculos, eres super fuerte. 

—No lo soy... —Sonrió y miró a otro lado intentando ocultar su sonrojo. 

—Sí lo eres, si no lo fueras no me dolería siempre que me golpeas o me sujetas del brazo. —Volvió a comer. 

—Perdón... Es que no entiendes cuando te pido que me escuches. —Tomó su brazo, suavemente, y subió la manga de su sudadera dejando ver varías marcas moradas.—¿Esto lo hice yo? —Kim asintió sonoramente. —Lo siento... —Acarició la zona. 

—Ya no duele, no debes acariciar mi brazo. —Lo alejó, le dolían las caricias. 

—No importa. —Le dedicó una sonrisa. 

—Me gustan los hoyuelos de tu mejilla. —Tocó con sus dedos las mejillas del azabache, era algo que quería hacer desde hace tiempo. —A ver, riete. 

—Eh~ no puedo. —Lo empujó para separarlo. —Eh~ te veo en la biblioteca. —Tomó su lonchera y salió corriendo de allí. 

—Bueno... —Siguió comiendo en soledad. 

—Hola. —Saludó una castaña y claramente fue ignorada. —Seungmin. —Llamó ganándose la atención del menor. —Hola. 

—Hola, ¿Cómo sabes mi nombre? —La miró confundido. 

—Soy Sana, estoy en cuarto año del sector C. 

—Creo que tu nombre... —Vio la bolsa que la muchacha le extendió. —Creo que sí. —La miró. 

—Es un regalo por tu cumpleaños, se lo dí al señor Kang para que te lo dé y al parecer se lo devolviste. —Tomó asiento en el suelo junto a él. 

—No acepto regalos de desconocidos. —Se alejó un poco más. 

—Pero no soy una desconocida, venimos al mismo colegio. Usamos el mismo uniforme. No soy una desconocida. —Le dio la bolsa. —Por favor, aceptalo, me tomó mucho tiempo buscar algo que vaya contigo. —Le guiñó el ojo y se levantó. —Espero lo uses. —Se fue, casi corriendo, de allí. 

—Pero aceptar regalos de desconocidos está mal. —Sacó su teléfono y le marcó a su madre. —Hola mamá. 

—Hola mi amor, ¿Que sucede?... estoy en el trabajo. 

—Mamá, una niña me dio un regalo por mi cumpleaños y yo se lo devolví y me lo dio otra vez. ¿Se lo tengo que dar otra vez? —Sacó la caja de la bolsa. 

—Sí dice que te lo regala sería de mala educación rechazarlo. 

—Pero no hay que aceptar regalos de desconocidos. 

—Pero no es un desconocido si van a la misma escuela, tal vez hablaron alguna vez y te olvidaste, no por nada te va a regalar algo. 

—No, nunca olvido un rostro ni una conversación. —Abrió la pequeña caja. —Es una pulsera. —Comentó. —Dice Seungmin y tiene una letra G al final. 

—Tal vez pensó que tu nombre se escribía con NG. —Rió casi inaudible. 

—¿Crees que deba quedarmelo, mamá?. 

—Devuelveselo una vez más y si te lo vuelve a dar es porque realmente quiere que lo aceptes. 

—Está bien. 

—Adiós mi amor, te amo. —Colgó. 

—Es linda... —Vio el papel dentro de la bolsa y lo tomó. —¡Se parece al de mi agenda! —Sacó su agenda de su mochila y comparó los papeles. Ambos tenían a los minions en un costado. Abrió la nota y lo leyó. —Se volverá insoportable si se lo devuelvo otra vez... —Miró la pulsera y se la puso. —Brilla mucho... —La miró un momento y luego tomó un lapiz de su cartuchera para escribir una nota de agradecimiento. 

"Gracias por el regalo, me gusta. Brilla mucho. Es las primera pulsera que me regalan, me gustan las pulseras.

P.D: También tengo una agenda de los Minions con stickers, esta hoja es de ella ツ, la compré en la librería de la calle...". 

[...] 

 Seungmin y Christopher estaban en la biblioteca sentados uno frente a otro. El primero estaba cabizbajo mientras que el mayor lo miraba. 

—Hoy me dí cuenta que tengo algunos apuntes que pueden responder algunas preguntas... ¿Los quieres leer? —Chan sacó un cuaderno de su mochila. 

—Está bien. —Imitó su acción y sacó el suyo. —No sé si quieras leer los míos. —Cambiaron de cuadernos ambos sonriendo tras ver el diseño de este. —Los Minions. —Dijeron al unisono y se miraron. —¿Te gustan? 

—Eh~ N-No... Es un cuaderno que tomé prestado de mi hermana. —Abrió el cuaderno del castaño y comenzó a leer sus apuntes. 

—Oh. —Leyó, o al menos intentó leer, los apuntes del contrario. —Tienes muchos errores gramaticales... Aquí por ejemplo dice, una crisis orgánica es-. —Bang interrumpió su lectura. 

—¿Los errores te impiden entender? —El menor negó. —Entonces leelo en silencio y no me corrijas. —Lo miró mal y siguió su lectura. —Bien que corriges a los demás y tienes errores. —Le enseñó un cuadro. —Orgánica va con H y hegemonía no lleva H y de escribe con J, no con G. —Sonrió. 

—No, «orgánica» no va con H, «hegemonía» sí y va con G, no con J. 

—No, no se escribe así. 

—Sí, mira. —Tomó uno de los libros que había a un lado suyo. —Aquí dice, hegemonía y crisis orgánica. —Le enseñó el índice del libro. 

—Pero yo ví como el profesor lo escribía en la pizarra, además Minho me decía que se escribía así. —Miró las palabras en toda la hoja. 

—No se escribe así. —Siguió leyendo hasta que se topó con una hoja llena de mensajes. —¿Qué tiene que ver que estes excitado con el capitalismo? —Preguntó mirándolo. 

—¿Eh? —Le arrebató el cuaderno. —Carajo, olvidé esta. —Tomó un plumón, tachó el mensaje y le regresó el cuaderno. —Listo. 

—¿Te excita aprender sobre el capitalismo? —Ladeó la cabeza. 

—N-No... Yo no me excito... Ese fue Minho. —Aclaró su garganta. 

—¿Le excita hablar del capitalismo? 

—No, le excita un actor al cual ve todas las noches con su madre por la televisión, piensa en él todo el tiempo y por eso escribe eso en mi cuaderno. 

—Oh... A mí también me gustan algunos actores, me parecen fantásticos... No me atraen sexualmente, pero me parecen fantásticos. —Siguió leyendo las notas del mayor. 

—Sí... a mí también. —Lo miró fijamente un largo rato hasta que volvió su vista al cuaderno ajeno. 

[❊] 

 Felix almorzaba, solo, en el patio de su sector mientras miraba memes en Pinterest. Como sus unicos dos amigos habían faltado tenía que pasar el rato del almuerzo solo. 

 Sus momento de soledad se acabó cuando un pelinegro se sentó a su lado. 

—Creí que comías con tu hermano. —Changbin sacó su lonchera de su mochila. 

—Eh~ no me dejan estar en otro sector, sólo me dejan ir a llevarle sus jugos y luego me obligan a irme otra vez. —Comentó bajando su celular. 

—Oh... ¿Y por qué nunca te veo aquí comiendo?. 

—Porque nunca como en el mismo lugar dos veces. —Rió. 

—Tampoco es un patio tan grande como para comer en diferentes lugares cada día. —Comenzó a comer. 

—Me gusta imaginar que es grande. 

—¿Te gustan las cosas grandes? —Comentó sonriendo. 

—Eh~ N-No... No lo sé... —Tragó pesadamente su emparedado. —¿A tí? ¿A tí te gustan las cosas grandes? 

—No. —Sacó su celuar. —Oye, estuve buscando algunas imágenes... así las ponemos en nuestro informe... pero no sé si estará bien poner algunas... ¿Leíste los apuntes? —Lo miró. 

—Sólo leí una hoja, tuve problemas y no pude concentrarme. 

—¿Que sucedió?. 

—Nada. —Negó. 

—Vamos, cuéntame. Somos amigos. —Lo empujó ligeramente con el hombro en forma de juego. 

—Luego de tu llamada y tu regaño de que porque no comía bajé a la cocina y me comí todo lo que encontré eso incluye al pastel de mi hermano. —Cerró los ojos y negó. 

—¿Y te sientes mal por eso? 

—Sí, lo que me hizo sentir peor fue que Minnie se sintió realmente mal porque no comió su pastel... Ahora dice que ya no somos hermanos y que nunca más me dará una carta en navidad. —Suspiró. 

—¿Le dijiste que no comías hace días y que tenías mucha hambre? Quizás su enojo pueda irse. 

—No, cuando está enojado con alguien no lo escucha. No me escuchará ni aunque le ruegue de rodillas. —Hizo un puchero involuntario. —Ahora en unos días estará más molesto y me espera la paliza de mi vida. 

—¿Es muy violento? 

—Una vez casi me apuñala con un lápiz sólo porque dije que los minions eran feos y que los dinosaurios no fueron reales. 

—Si quieres esconderte de él puedes quedarte en mi casa. Dudo que sepa en donde vivo. —Rieron. 

—Muestrame las fotos y te digo si las puedes poner. —Miró atentamente la pantalla del celular ajeno. 

—Bien, primero está esta... —Le enseñó varías fotografías. —Luego están las más fuertes... —Deslizó la imagen dejando ver un pene cubierto de lesiones. 

—Que asco, estoy comiendo. —Puso mala cara. 

—¿Te da asco un pito y no una lengua con hongos? 

—Tiene una verruga en la punta. —Cerró los ojos del asco. 

—Sí, es un poco asqueroso... también tuene verrugas en las bolas. —Rió. —Mira, así es un pene sano. 

—Ya sé como es un pene sano. O sea, tengo pene. —Miró la imagen, comenzaba a sentir cosquilleos en el cuerpo. —¿De dónde sacaste la foto de un pene? 

—Es el mío. —El rostro del pecoso se puso completamente rojo. —Es broma, en Google pones «fotos de penes» y ya te aparecen las fotos de los pitos de unos sujetos que ni conoces. 

—Yo no puedo buscar eso en la aplicación de Google, no me deja. Busco cosas relacionadas en otra aplicación, una que es para bloquear los anuncios... 

—Seguro tienes algún filtro activado. —Miró la pantalla. —¿Entonces no te gusta la foto de mi pene? —Felix rió. 

—Sí, si me gusta la foto de tu pene. —Rodó los ojos. —¿Me la envías? —Sonrió. 

—Bueno. Espero que aprecies la calidad porque tardé una hora en configurar el enfoque. —La sonrisa del menor se esfumó y miró al contrario. 

—Eh~ creo que esas fotos no puedes poner en el trabajo... Sí la de los hongos en la lengua o las manchas... Esas sí. —Estaba sudando, tenía calor. Su celular acababa de vibrar, el pelinegro le había enviado la foto, su cuerpo era un caos. 

—Bueno, usaremos esas. —Sonrió. —¿Tienes calor? —Tomó una servilleta de su bolsillo y secó al frente del rubio. 

—Eh~ sí... Creo que porque me abrigue mucho. —Se ventiló con las manos. 

—Quítate la sudadera así no te sofocas. 

—Así estoy bien, no te preocupes. 

—Bueno. —Pellizcó la mejilla ajena. —Terminemos de comer así luego te llevo a un lugar. 

—¿A dónde? 

—Empieza con bli y termina con... —Pensó en la palabra. —Blioteca. —Mostró sus dientes. 

—¿Que haremos allí? 

—Buscaremos libros que hablen de como explicarle la educación sexual a unos puertos. 

—Creo que de esos puede haber en donde estan los libros de psicología. 

—Bien, vamos a ir ahí. —Sonrió. —Te cambió una de mis papas por tu emparedado... —El de pecas negó. 

—Oh, vamos... Te la doy en la boca. 

—Bueno. —Se lo dio. 

—Dí AAH~. —Guió una papa frita a la boca ajena. —Listo. 

—¿Me das más? 

—Bueno. —Imitó su acción anterior con cada una, cada tanto deteniendose para comer.

 

Chapter 6: "Tu mamá me odia".

Chapter Text

 Era martes. Seungmin aún seguía enojado con su hermano, ahora ya ni siquiera lo miraba, el pecoso literalmente dejó de existir para él. 

 Seungmin le había pedido permiso a su madre para hacer un trabajo con Christopher, la adulta no se negó a que pase el rato con el chico, al contrario, quería saber lo que el azabache tramaba. Sólo le puso una condición y el menor aceptó. 

—Si el chico que vive aquí te grita o algo tú sólo golpealo, yo no puedo golpearlo porque mamá me quitará mi celular. —Abrió la puerta de su casa. 

—¿Qué chico? —Preguntó mientras ingresaba tras él y se quitaba los zapatos. 

—Yongbok. —Fue hasta su mascota y la acarició. 

—Oh, Felix. 

—Mira Bob, él es Christopher Sunbaenim, él es el que me hace bullying. —Presentó haciendo que el mayor sintiera una presión en el pecho. 

—Ho-Hola Bob. —Saludó y el can movió la cola. 

—Le agradas. —Comentó. —Ya llegué mamá. —Avisó yendo a cocina. —Ya vine. 

—Hola mi amor, ¿y Bokie? —Fueron a la sala en donde se encontró con el azabache. 

—Se quedó con su compañero, ese chiquitito. Castigalo por no venir a casa después del colegio. —Sonrió. 

—No lo haré, luego hablaré con él. 

—Regañalo más por comerse mi pastel. —Miró al mayor. —Mira, vino Christopher Sunbaenim. 

—Hola Chan. —Saludó la adulta. 

—Hola madrina, ¿Cómo estás? —Hizo una pequeña reverencia. 

—Por el momento bien. —Lo analizó con la mirada y luego miró a su pequeño. —Vayan a estudiar en la cocina, en un momento haré la merienda. 

—Bueno. —Caminaron a la cocina y por instinto, Bang los siguió. —Siéntate en donde quieras. —Indicó el menor. 

—Está bien... —Musitó y arrastró levemente la silla para posteriormente dejar su mochila allí y sentarse. 

—Ya puse la cafetera, ahora vuelvo. —Avisó la adulta y salió de la cocina. 

—Tu mamá me odia. —Afirmó el mayor mientras sacaba sus cosas. 

—Ya lo sé. —Imitó su acción. 

—Creo que me echará a patadas si hablo mucho. —Musitó. —Traje mi computadora así editamos el documento a la vez... —Vio a la adulta de reojo y se puso rojo. 

—Espera traeré la mía. —Salió disparado rumbo a su habitación. 

—Chan, Chan, Chan~. —La mujer se apoyó en la silla sobre la cual estaba sentado su hijo menor. —¿Qué planeas? 

—Na-Nada. —Tragó saliva pesadamente. 

—¿Por qué de la nada tratas bien a Seungmin? 

—Eh-Eh... No lo sé... ¿Me agrada? ¿Me cae bien? —Tembló ligeramente, la mirada ajena era muy aterradora. 

—¿Por qué le regalas una pulsera costosa y por qué fingiste ser una niña para dársela? 

—¿Có-Cómo sabes eso? —Tragó saliva pesadamente. 

—Lo acabas de afirmar. —Sonrió. —No sé que planeas, si haces eso para burlarte se él o para tener más razones para molestarlo, pero sea cual sea la razón me aseguraré de darte en donde más te duela, antes no lo hice por consideración a mi mejor amiga, pero ahora no me importará. —Sonrió. —Es broma, aunque... —Comenzó a decirle algo que puso completamente rojo y nervioso al menor. 

—Ya vine, no encontraba el prolongador, no tengo batería. —Colocó el aparato sobre la mesa, enchufó el múltiple y lo colocó sobre la mesa acto seguido enchufó el cargador por su laptop. —Esperame un momento. —La prendió. 

—¿Te gustan mucho los minions? —Preguntó señalando con la cabeza la tapa del movil ajeno. 

—Sí, son muy lindos. —Sonrió.  

—Entiendo... —Sonrió. —También creo que son lindos. 

—¡¿Quieres uno para tu computadora?! —Preguntó emocionado y revolvió toda su mochila para luego sacar un cuaderno con stickers. 

—No, así está bien. 

—Oh, bueno. —Volvió a guardar su cuaderno. 

—Eh~ puedes darme el que no te gusta. —Se retractó al ver el puchero ajeno. 

—Todos me gustan. —Sacó su cuaderno nuevamente y le enseñó los stickers. —Elije el que quieras. 

—¿Cualquiera? —El menor asintió. —Bien, quiero este de Bob y Tim. —Lo señaló. 

—¿Como sabes que se llaman así? ¿También te gustan?  —Cuestionó entre curioso y emocionado. 

—N-No... eh~ es porque en internet vi que se llamaban así, y que el peluche del Minion chiquito se llamaba Tim, y el minion chiquito se llama Bob. 

—Oh. —Sacó la calcomania y la pegó. —Se ve bien... Hola Bob... Hola Minnie. —Sonrió. —Bueno hagamos el trabajo. —Se puso serio y comenzó a escribir. 

[❊] 

 Felix estaba junto a Changbin armando las cosas para su proyecto. Ambos estaban enfrentados sobre la cama del mayor. El silencio reinaba en la habitación sólo desaparecía cuando uno le enseñaba algo a otro, luego volvía a irrumpir. 

—Terminé. —Avisó Seo enseñando su cartulina. 

—Genial, yo ya termino. —El pecoso subrayó algunas cosas en la suya y luego se la enseñó. —¿Que te parece mi título aesthetic? 

—Es muy lindo... —Acomodó las cosas. —Ya terminamos todo y aún son las... —Miró su celular. —Son las siete y media, ¿Quieres quedarte un rato más? 

—Bueno. —Susurró. 

—Bien, vamos a continuar nuestra charla que dejamos pendiente. —Se levantó y tomó las láminas. 

—¿Sobre los grupos de Kpop? —Lo ayudó y colocaron todo sobre el escritorio ajeno. 

—Así es. —Fue a su armario y sacó un paquete de Doritos de allí. 

—¿Por qué tienes Doritos en tu armario? 

—Porque si los tengo en la cocina mi hermana se los comerá. —Arrojó el paquete a la cama. —Tengo refrescos en mi cajón. —Abrió el cajón de su mesita de luz. 

—También tienes condones. —Rió al ver la caja de profilácticos. 

—Así es. —Sacó dos latas de soda. —Tienes suerte de que Beomgyu no haya venido ayer, por eso ahora te tomarás una coca cola. —Se la extendió. 

—Si no había me podía tomar la tuya. —La tomó. 

—No te la iba a dar. —Tomó asiento en su cama y palmeó su lado. 

—Ibas a quedar como un mal anfitrión. —Tomó asiento a su lado.

—No, podía no decir que tenía refrescos en mi cajón y no te daba. —Agarró el paquete de Doritos y lo abrió. 

—Y yo dándote jugo y un emparedado en mi casa. 

—¡Cierto! Bueno, si sólo tenía una soda y me hacías recordar que me diste jugo de naranja y uno de tus deliciosos emparedados te iba a invitar. —Un ligero sonrojo apareció en el rostro del menor. 

—¿De verdad es rico? Minnie me lo dice siempre y no le creo. A mí no me gustan. 

—Son muy ricos, bueno seguro no lo son y son horribles, pero como para mí que no sé hacer eso, es delicioso. 

—Es solamente pan con jamón y mayonesa. 

—Por eso, por más simple que suene no sé hacerlo. Además todo lo que yo hago me da asco. —Miró al pecoso. 

—Me sucede lo mismo, a mi no me gusta pero a mi hermano sí incluso... —Pensó en algunas cosas. —Voy a aprender a hacer un pastel así compenso el que me comí. —Miró al pelinegro. 

—Puedes unirte al club de pastelería. —Recomendó. 

—Sí, eso haré. —Asintió lentamente. —Eres brillante. 

—No lo soy, si lo fuera esta habitación tendría más luz. —Se levantó a apagarla. —¿Lo ves? No brillo. —Volvió a su lugar. 

—Eres un tonto. —Rió. —Si brillas serías como ese minion que al doblarlo brilla. —Dejó su soda en el suelo y sacó su celular para buscar la imagen. —Este. —Se la enseñó. 

—¿Es porque soy pequeño? ¿Te burlas de mi estatura? 

—Medimos lo mismo, no puedo burlarme de eso. 

—Bueno, tienes razón... —Susurró y dejó a un lado la lata vacía de refresco. —¿Quieres ver algo interesante? 

—No me gusta el porno. —Se adelantó. 

—¿Cómo sabías que te iba a mostrar porno? 

—Ya me dijeron eso antes y me enseñaron esa asquerosidad. —Hizo una mueca, la cual el contrario no pudo apreciar gracias a la falta de luz. —Me gusta leerlo, no verlo. 

—Sólo algunos videos son asquerosos otros no. —Abrió su navegador. 

—No los veré. —Bostezó. —Bien, creo que ya me voy a casa. 

—No~ quédate un poco más. —Tomó su brazo. —No veremos porno, lo juro. 

—Me quiero ir, tengo sueño. Además si me voy podrás ver tu porno tranquilo. —Intentó levantarse. 

—Un rato más y te acompaño, ¿Sí? 

—Bien... —Rodó los ojos. 

—Te acompañaré si vemos medio vídeo. —Susurró. 

—Está bien, veamos tu maldito porno. —Accedió finalmente. 

—Bueno. —Sonrió y tecleó en la barra de búsqueda. —Tengo que usar una VPN para ver el porno, ¿Puedes creerlo? 

—Sí yo tambien... Puedes verlo por Twitter también. Ese es el sitio porno más grande del mundo. 

—No me gustan esos videos, lo máximo que duran son tres minutos. 

—¿De cuantos minutos te gustan ver? 

—De cinco, diez, quince minutos... —Deslizó su dedo por la pantalla. —Depende lo caliente que esté. 

—¿De cuantos minutos verás ahora? 

—No lo sé... unos tres o cuatro. Sólo es para enseñarte. —Colocó un vídeo. 

—Ay no, que asco. —Puso mala cara. —Detesto el vello corporal y los fluidos raros. —Sintió arcadas. —No usa condón. 

—Sí, si acaba dentro habrá problemas. —Rió. 

—Que asco, no puedo ver más. —Miró a otro lado. 

—Eres muy sensible. —Buscó otros vídeos. —Mira, aquí los chicos no tienen pelos en el pene. 

—No lo veré... —Miró la pantalla. —¿También ves porno gay? A mi me gusta este. ¿A tí también? 

—Soy bisexual. —Confesó. 

—Oye... yo no te gusto, ¿Verdad? —Bromeó. 

—¿Por qué todos preguntan eso? —Salió del navegador y apagó su celular. —Ni que fueran tan lindos como para andarles gustando a cualquiera. —No sabía porqué, pero Felix sintió ganas de llorar. —Ser gay o bisexual no significa que te gusten todos los chicos que existen. En el caso de Hyunjin sí, a él le gustan todos lo chicos que vé. 

—¿Ya me puedo ir? 

—¿Por qué tanto quieres irte? —Levantó la voz sin darse cuenta. 

—Me comienzó a sentir incomodo... —Musitó. 

—¿Por qué? ¿Por el porno? 

—En parte. —Se levantó. —Nos vemos mañana en el colegio.  

—Te acompañaré a casa. —También se levantó. 

—No, puedo ir solo, vivo a dos calles de aquí. No me sucederá nada. 

—No me importa en donde vives, te acompañaré igual. —Fue a la puerta y la abrió. 

—Bueno. —Musitó, tomó su mochila y salieron de la habitación. 

—Mamá iré a llevar a Felix a su casa. —Avisó a su madre mientras se ponía los zapatos. 

—Está bien, no te tardes mucho. —Respondió la adulta.

—Está bien. —Miró al pecoso. —Vamos. 

—Sí. —Salieron de la casa. 

—Hace frío... —Comentó comenzado a caminar a la par del menor. 

—Changbin... —Llamó el rubio. 

—¿Que sucede? —Preguntó sonando enojado. 

—Mi pregunta sólo fue en broma... Yo soy gay y sé lo que se siente cuando te preguntan eso, varios chicos me lo preguntaban cuando se enteraban que me gustaban los niños... Perdí amigos por eso. —Comentó. 

—Entonces sabes lo incomodo que es que te pregunten eso y aún así haces ese tipo de bromas. 

—Lo siento... Es que ese tipo de bromas son normales entre personas LGBT... o bueno entre mis amigos lo es. 

—Que bromas más raras se hacen tus amigos y tú. 

—Sí. —Siguieron en silencio hasta que llegaron a casa del pecoso. —Eh~ Gracias por acompañarme. 

—No es nada. —Se dio la vuelta y caminó de regreso a su casa. 

—Adiós... —Susurró. —Mierda. —Abrió la puerta y corrió a encerrarse a su habitación. Se lanzó a su cama y comenzó a llorar. 

—¿Que sucedió? —Preguntó Christopher mirando a Seungmin, el fuerte portazo lo había traído a la realidad. 

—Fue Yongbok. —Respondió. 

—Oh... —Se limitó a responder. 

—Listo, acabé el punto doce. —Avisó. 

—Bien, sólo nos faltan dieciocho preguntas más. 

—Sí, hoy no podremos terminarlas. 

—Aún faltan dos semanas para entregar el trabajo... Tenemos tiempo. 

—Sí, aúnque podemos terminarlo para el jueves. —Guardó el documento. 

—Sí tú quieres... —Juntó sus cosas y las guardó. —Ya me voy. Ya es de noche. —Apagó su laptop, la guardó y se levantó. 

—Está bien, te acompaño a la puerta. —Se levantó y fueron a la puerta. —Mañana tengo mi visita mensual al cementerio, luego podemos seguir. 

—Sí... Podemos ir a mi casa esta vez. —Terminó de colocarse los zapatos. 

—Mamá no me deja, me dijo que si quería hacer un trabajo contigo debía hacerlo bajo su supervisión, tú puedes hacerme algo malo si estamos solos. 

—Ya no te haré nada malo. Lo juro. —Salió de la casa. —Bien, me voy. —Se miraron un momento. —Adiós... —Batalló mentalmente para hacer algo pero le daba vergüenza. —Eh~ nos vemos mañana. —Se acercó a él y besó su mejilla. —Duerme bien. 

—Lo haré. —Cerró la puerta. —¿Por qué me besa? No somos pareja. —Limpió su mejilla. 

—¿Qué sucede mi amor? —Preguntó la adulta. 

—Christopher me besó en la mejilla. No somos pareja para que me bese.  

—Los amigos de besan en la mejilla algunas veces. —Sonrió. 

—No somos amigos, él dijo una vez que no lo era y que jamás sería amigo de alguien con autismo y por eso no somos amigos. —Fue a la cocina y tomó su computadora. 

—¿Entonces ya se fue? ¿No lo invitaste a cenar? 

—Dijo que ya se iba porque era de noche. —Se fue a su habitación. 

—Bien. —La mujer tomó su celular y marcó a su mejor amiga. —Hay noticias... 

~❃ 

—Lo besé... no es algo tan grave. —Chan tenía un caos de emociones dentro. —Su rostro es suavecito. —Chilló. —¿Por qué fui malo con él? —Reflexionó todo el camino a su casa. 

—Channie... —Llamó un rubio cuando lo vio. 

—¿Qué haces aquí? 

—Vine así hablamos, además ya se me quitó la diarrea. —Se acercó a él. —¿Aún estás enojado conmigo? —Intentó abrazarlo. 

—No me toques. —Lo empujó. 

—Channie, era broma eso de que amaba más que a nada a Ji-soo hyung. —Lo abrazó finalmente. —Sabes que el amor de mi vida eres tú. Mi Channie. 

—Dijiste que era el hombre de tus sueños y cambiaste tu foto de perfil que tenías conmigo por una de él. 

—Pero no te puedes poner celoso de un famoso, es alguien que ni siquiera sabe de mi existencia. 

—Pero eso no quita que le jures amor eterno a él y no a mí. Se supone que soy tu amo. 

—Channie a él sólo le juro amor eterno mediante Twitter, a tí te juro amor eterno en persona, frente a frente. —Besó su mejilla. 

—Me tomará un tiempo perdonarte. 

—No importa, con tal de que lo hagas. —Cerró los ojos y se aferró más al mayor. —¿Puedo quedarme a domir? 

—Bueno. —Se separaron. —Ven, entremos. —Abrió la puerta e ingresaron al hogar. 

—Debo contarte del nuevo amigo que hice. —Dejaron sus zapatos a un lado. —Hola Lucas. —Saludó al niño que pasaba por allí y fue ignorado. —Niño horrible. 

—¿Qué amigo? —Subieron a la habitación ajena. 

—Es del sector de Sana, se llama Beomgyu tiene el cabello negro y la carita de un bebé, ayer cuando lo acosé le pedí su número y hablamos. 

—Uy, novios. —Molestó. 

—Ojalá, es hermoso pero me dejó en claro que es hetero. —Se lanzó a la cama ajena. —Hizo un comentario homofobico. 

—¿Qué comentario?. —Se quitó el uniforme. 

—Dijo algo como, «mi vida era mejor antes de conocer a los gays, por su culpa debo controlar mis hormonas». 

—Está diciendo que los gays lo pueden violar, es un idiota. 

—Así es... Pero eso no quita que sea lindo. —Miró al mayor hasta que se terminó de poner la ropa. —Ven, dame besitos. —Estiró sus labios. 

—Espera, quiero hacer pipí. —Fue al baño. 

—Oppa, ya está la cena. —Avisó una pequeña desde afuera. —Inútil. —Abrió la puerta. —Ya está la cena, avísale a Channie y bajen. 

—Bueno, piojosa. 

—Prefiero ser piojosa y no fea como tú. —Le sacó la lengua y salió de la habitación. 

—Channie, tu hermana me dijo fea. Hazme un hijo. 

—Eh~ no. —Se acercó a él. —¿Qué quería? 

—La cena está lista. 

—Oh, bajemos a comer. —Tomó su mano y lo levantó. —Te voy a contar algo. —Le dio un pequeño beso y bajaron a cenar.

 

Tiempo atrás

 Seungmin bajó de su cama y corrió al baño, cerró la puerta y miró con atención el retrete, tomó el papel higiénico y lo arrojó allí, cuando lo vio completamente mojado lo tomó y sorbió el agua que el rollo de papel desprendía. Le parecía refrescante. 

 Mordió el papel y lo comenzó a comer, mojandolo cada tanto en el agua para que se ponga más blando. 

—¡MAMÁ! —El castañito corrió y se escondió detrás de la cortina de baño tras oír el grito de su hermano. —SEUNGMIN ESTÁ TOMANDO AGUA DEL BAÑO, OTRA VEZ. —Miró con asco y repulsión a su hermano. 

—Seungmin, ¿Otra vez? —La mayor suspiró. —Ven, vamos a la cocina. —Intentó acercarse a él, pero el menor comenzó a gritar. —Tranquilo bebé, no te haré nada. Vamos a la cocina a tomar leche, ¿sí? 

—Leche. —Salió corriendo fuera de allí. 

—Bokie, apaga la luz y cierra la puerta así no vuelve a entrar. —Tomó el rollo del suelo, lo desechó y fue a la cocina. 

—Leche, leche, leche... —Repetía el menor mientras trataba de alcanzar el cartón de dicha bebida. 

—Ten mi amor. —La más alta le alcanzó un pequeño cartón de leche. 

—Leche, leche. —Señaló el más grande. 

—Esto es leche, bebé. —Se lo dio y Seungmin lo arrojó al suelo. 

—Leche mamá. —La adulta sonrió y le alcanzó el litro de leche. —Leche. —Corrió a la sala y tomó asiento frente al sofá. 

—Ten, tu Woody así la tomas. —Fue a él y colocó una pequeña taza naranja sobre la pequeña mesa. 

—Woody, mamá. —Miró la televisión mientras se servía la leche cuidadosamente. 

—Ya te lo pongo bebé. —Tomó el control remoto y encendió la televisión. Buscó la película entre todos los archivos que había en la memoria USB, que estaba conectada al televisor, y le dio play. —Listo bebé. 

—Listo bebé. —Min sonrió y se dedicó a ver la caricatura. 

—¿Por qué pones esa cara, mi amor? —Preguntó la señora Kim a su hijo mayor. 

—¿Como puede gustarle Toy Story? Es horrible. —Miró con repulsión la televisión. —Lo ve siempre.

—Para tí puede que sea horrible, pero para él no. —Besó su cabeza. —No lo molestes. —Pellizcó su mejilla. 

—No lo haré, no quiero que le entre lo loquito y me golpee otra vez. —Miró mal a su hermano y se fue a su habitación. 

—Bebé, ¿Quieres galletas? 

—Bebé, ¿Quieres galletas? —Extendió las manos pidiendolas. 

—Ten. —Dejo el plato sobre la mesa de la sala.—Come despacio. —Seung la miró hasta que se fue y luego volvió la vista a la televisión. 

Puki. —Dijo tras mirar las galletas. Se levantó y corrió hasta la habitación de su hermano. —Puki. —Le extendió una galleta. —Mamá. 

—No quiero, que asco. Cometela tú. —Arrojó la galleta al suelo. —Que asco. 

—Que asco. —La tomó y la colocó en la cama. —Mamá. —Volvió a correr hasta la sala. 

—Maldito niño enfermo. —Tomó la galla y se la comió. —Quiero irme de aquí.

 Odiaba a su hermano. Lo odiaba mucho. 

 

Chapter 7: "Es duro y calentito".

Chapter Text

 Seungmin caminaba rumbo al colegio como todas las mañanas. Iba contando los pasos de su pie derecho. Cuando estaba por superar los dos mil miró a un lado, un gran bulto detrás de una roca llamó su atención. A paso lento se acercó a él y lo tomó. Sus ojitos brillaron al ver un pequeño oso de peluche.  

—Es muy lindo. —Siguió su camino a la escuela dejando de contar. —Se le habrá caído a un niño. —Lo revisó para buscarle alguna etiqueta con nombre, pero no encontró nada. —Estás sucio, cuando llegue a casa te daré un baño... Te presentaré con Channie así son amigos. —Lo acarició y sin darse cuenta llegó al colegio. —¡No puede ser! ¡No conté los pasos! —Miró detrás suyo. —No sabré sí el suelo se agrandó. —Suspiró. 

—Mira ahí está tu novio. —Molestó Minho. —Ve a darle otro beso en la mejilla. —Comenzó a reir fuertemente. 

—Cierra la boca, no te lo conté para que lo repitas, idiota. —Jaló su cabello. —Iré a hablar con él. —Fue con Seungmin. 

—Los cuento para saber si es cierto que la tierra se va agrandando, según un canal de YouTube el suelo se va agrandando o se mueve unos milímetros y a veces esto ocasiona... —Dejó de hablarle al muñeco cuando vio al un pelinegro acercarse a él. 

—Hola... —Saludó y miró al peluche. —¿Qué haces? 

—Le cuento la razón por la cual cuento mis pasos a este oso que me encontré a unas calles de aquí. —Se lo enseñó. 

—Wow, eso es cool. —Aclaró su garganta. —¿Hoy tienes club? 

—¿Hoy tienes club? —Repitió y cubrió su boca con ambas manos. 

—Lo estás volviendo a hacer. —Chan mordió su labio inferior de la impotencia. 

—Lo siento... Ya se había ido la ecolalia. —Hizo una reverencia. —Hoy tengo club de fotografía. —Metió al oso en su mochila. 

—Bien... no se podrá... —Susurró. —¿Después quieres comer conmigo?. 

—Está bien. —Asintió. 

—Bueno... adiós. —Lo miró un momento y luego volvió con su mejor amigo, el cual no dudo dos veces en molestarlo.

—Que raro que Sunbae quiera volver a comer conmigo. —Ingresó al colegio tras ver el portón abierto. 

—Maldito niño, ¿Qué carajos le dan en su leche? —Felix comenzó a respirar pesadamente. Otra vez no había podido alcanzar a su hermano. —Siento como las costillas se me acalambran. —Sobó el lado izquierdo en dirección a sus costillas e ingresó al colegio. 

—Ajh, el aire se contaminó. —Dijo una niña haciendolo voltear. —Le deben prohibir la entrada a los gays. 

—¿Algún problema con que sea gay? —Se acercó a ella y golpeó el casillero a un lado suyo. —¿Tienes miedo que me robe a tu novio o qué? 

—Que asco me das. —Lo empujó. 

—Maldita lesbiana. —Sonrió. 

—Pansexual. —Corrigió la rubia. 

—Eres una tortilla, es lo mismo. —Rió.

—Tortilla mi novia. 

—Ni tienes. —Fue golpeado. 

—La tendré y será la japonesa esa que me hace ojitos. —Sonrió. 

—Está en cuarto, ¿como que te hace ojitos? Tal vez siempre que te ve dice "¿Qué quiere esta lesbiana?". 

—No dice eso. Dice, "no soy lesbiana pero me como esa torta". 

—¿Hetero flexible? —Vieron a un chico acercándose a ellos. 

—¿Me llamaron? —Preguntó un pelinegro. 

—No. —Siguieron hablando ignorando al menor. 

—Yo también quiero ser parte se su charla gay. 

—No es gay, es pan. 

—No importa, me gusta hablar de panes. —Los mayores rodaron los ojos.  

—Binnie, ese chiste fue gracioso las primeras cuarenta y ocho veces, ya no es gracioso. —Felix palmeó el brazo del menor. 

—Se parecen a los chistes de ustedes, eso de que a Chae noona le gusta Mina sunbae lo escucho desde que estamos en pri-. —Vio a una muchacha pararse frente a ellos. 

—Permiso por favor, están frente mi casillero. —Habló una pelinegra, con un tono calmado. Pero con un aura oscura rondando su persona. Era tenebrosa. 

—Lo-Lo sentimos. —Los menores se alejaron casi corriendo de ahí, estaban rojos de la pena. 

—Es muy linda. —Susurró el pecoso. —Me hice hetero. —Corrieron a su sector. 

—Soobin te voy a matar. —Masculló la muchacha. —¿Cómo vas a decir eso? 

—Es verdad. —Se encogió de hombros en señal de no importarle. —Siempre bromean con eso. 

—Eso no es bromear, es hablar, ¿no sabes de chistes acaso? —Fueron hasta el salón. 

—Sí sé de chistes. —Susurró y tomaron asiento. 

—No se nota. —La rubia miró al otro muchacho, no quería golpear a su compañero de trabajo práctico. —¿Que tal el trabajo con tu novio? —Molestó. 

—Ayer me dijo que era bisexual y le hice un chiste y se enojó, me llamó feo y me gritó. —Hizo un puchero. 

—Seguro es bisexual por moda, seguro es un hetero de masculinidad frágil. —Miraron al pelinegro ingresar y tomar asiento junto a ellos. 

—Traje las cartulinas así se las enseñamos a la profesora. —Comentó colocandolas sobre la mesa. 

—Eh~ genial. —Se acomodó mejor dándole la espalda a sus amigos. 

—¿Ustedes hicieron cartulinas? —Chaeyoung tomó a Felix del cuello de su uniforme y lo jaló hacia ella. —A ver las cartulinas homosexuales. 

—Toma. —Las tomó y se las dio. 

—Wow, super gay subrayar las palabras... Wow, el VHI es lo que ocaciona el SIDA... Wow, super lindo. 

—Wow esas faltas de ortografía... Wow esa letra chueca y esa mala proporción en los tamaños. 

—¿Siempre son asi de molestos tus amiguitos? —Masculló Changbin. Se le acababa la paciencia y eso que acababa de entrar. 

—Eh~ sólo a veces... —Tomó las cartulinas. 

—Muy bueno, sólo que algunas cartulinas son horrendas. 

—Ay, pues lo siento si no cumple con tus malditas expectativas, maldita bicho raro. —Se se levantó y volvió con sus amigos. 

—¿Qué hacen? Ahora seguro se desquitará conmigo. —El rubio miró a sus amigos. 

—Es sólo una broma... —Los chicos rodaron los ojos. —No se aguanta nada. 

—Ahora seguro me golpeará, si ayer se puso violento ahora lo será peor. —Suspiró y se acomodó mejor. 

—Amiga sal de ahí... —Dijo la pelinegra. 

—Buenos días, disculpen la demora... —La profesora tomó asiento en su lugar y comenzó con la clase. 

[❃] 

 Seungmin y Christopher comían juntos. El primero le hablaba al mayor sobre la extinción de los dinosaurios, mientras este lo escuchaba con pereza, para él era muy aburrido escuchar de eso. Hace tiempo dejó la obsesión con los dinosaurios, más precisamente a los 6 años. 

—Bueno ya cállate. —Lo interrumpió en media explicación. —Digo... ya entendí. No me expliques más. —Fingió una sonrisa. 

—Está bien. —Miró al muñeco entre sus piernas. 

—Eh~ ¿Por qué trajiste a tu muñeco? 

—No es mío, te dije que lo encontré a unas cuantas calles de aquí. Estaba detrás de una roca. —Lo acarició. 

—Cierto... ¿Y le pusiste nombre? —Se acercó más a él. 

—No, no es mío. No puedo ponerle nombre a algo que no es mío. 

—Pero lo encontraste en la calle. —Lo tomó. —Es como cuando encuentras a un perrito en la calle. Está sucio, huele mal y lo llevas contigo. Luego le das un baño, le das de comer, le pones un nombre y lo adoptas. 

—¿Tú adoptaste a Berry? —Preguntó ladeando la cabeza. 

—Así es, la encontré en un callejón hace dos años. Estaba cubierta de lodo y tenía frío, la tomé y la llevé a casa. 

—Wow~. 

—Creció más desde la última vez que fuiste a mi casa. —Comentó. 

—¿Tienes fotos de ella? 

—Sí... algunas... —Sacó su teléfono. —Si quieres verla puedes ir a mi casa... 

—Con verla desde la pantalla es suficiente. —Miró las fotos. 

—Ten, desliza para la derecha para verlas. Iré a tirar esto. —Tomó su basura y se levantó. 

—Wow~ es muy linda... —Exclamó cautivado por la belleza del can. —Parece... —Hizo silencio al ver otra cosa. —¿Por qué tiene fotos de un pene? —Siguió pasando las fotos. —Oh~ es el suyo... Wo~ Es igual al mío. —Su cuerpo cosquilleó. Se sentía raro. 

—¿Ya las viste? —Volvió con él. 

—¿Por qué le tomas fotos a tu miembro viril? 

—¿Qué? —Le arrebató el aparato. —¿Por qué viste eso? Eso no es mío. —Con el rostro completamente rojó apagó su celular. 

—Estaban en tu galería junto a las imagenes de Berry. 

—Que vergüenza... olvida eso. —Tomó asiento y reflexionó acerca de su vida. 

—¿Por qué le tomas fotos a tu pene?  —Volvió a preguntar. 

—Cállate, eso no pasó. 

—Sí pasó, lo ví en tu teléfono. 

—Fue intencional, no quise tomar esas fotos. —No podía mirarlo a la cara. 

—¿Tomaste diez fotos desde diferentes ángulos intencionalmente? 

—Eh~ sí... Estaba probando la cámara. 

—Mentir está mal. 

—Ajh, maldita sea. —Lo miró con una mirada que expresaba su enojo y frustración. —Las tomé para enviárselas a alguien, ¿Contento? 

—¿Sabes lo peligroso que es enviar fotos privadas? ¡Alguien puede publicarlas y te puede hacer daño! 

—No es peligroso si la persona a la que se las envío me envía fotos así. —Rodó los ojos. 

—Debes decirle que enviar esas fotos es peligroso, sobre todo si muestran el rostro como las tuyas. —Terminó de comer. 

—No envío las fotos en las que se ve mi rostro. —Comentó. —Sólo las otras... Las fotos en donde se ven mi rostro sólo son para mí... Me gusta verlas. —Confesó volviendo a ponerse rojo 

—¿Por qué? —Guardó su lonchera y el peluche. 

—No lo sé... me gusta. 

—¿Te gusta verte a tí mismo desnudo? —El mayor asintió. —¿Tienes una especie de autofilia? Eres narcisista realmente. 

—No, no soy narcisista. Ya te lo hice saber una vez. —Lo miró mal. —Me gusta verme desnudo es todo, es mi cuerpo y debe gustarme, lo tendré hasta el día que me muera. 

—¿No sueñas en tener relaciones sexuales contigo mismo? 

—¿Tú quieres que te rompa la nariz otra vez? —Preguntó sonriendo. 

—No, por favor. —Se alejó más. 

—Bien, ya cállate. —Miraron a unos niños pasar a un lado de ellos. 

—¿Yo también puedo tomarme fotos de mi pene? —Preguntó haciendo que el rostro de Bang vuelva a ponerse rojo. Pensar en él haciendo eso lo avergonzaba. 

—S-Sí... si quieres. —Miró a otro lado. —Puedes mostrarmelas a mí así te digo si las tomaste bien. 

—¿Por qué te mostraría las fotos de mi intimidad? 

—Somos amigos... eso hacen los amigos... eh~ esas fotos que viste se las muestro a Minho y el me muestra las de su pene. 

—¿Por qué? 

—Por diversión... ver el pene de tu amigo es algo normal entre heterosexuales... ¿Nunca has ido a un sauna? 

—No, no sé donde hay uno. Siempre le dije a Young Soo que quiero ir a uno y le pedí que me lleve a uno, pero no puede por el trabajo. —Hizo un puchero involuntario. 

—Bueno, allí los hombres están todos desnudos y ven el pene de otros y no es raro porque la mayoría son señores mayores que están casados. 

—Supongo que tienes razón... —Se encogió de hombros. —Entonces si es normal, ¿puedo mostrarte mis fotos? 

—Sí sí, muestramelas. —Contestó rápidamente. 

—Bueno... cuando tenga tiempo me tomaré las fotos. —Se levantó. —Iré al baño, ya vuelvo. —Avisó y se fue. 

—¿Es tan fácil manipularlo? —Tembló ligeramente. —¿Puedo tener fotos suyas si le pido prestado su celular cuándo las tenga? —Sonrió con malicia. 

—Ya vine. —Volvió del baño y tomó asiento junto a él nuevamente. 

—Oye... y si yo te invito a ir a un sauna... ¿Irías conmigo? 

—Antes debería pedirle permiso a mi madre, pero como a ella no le gusta que esté a solas contigo se negará. 

—Podemos ir sin que se entere... Sería un pequeño secreto. 

—Eso es mentir y mentir está mal. 

—Pero no es mentir es sólo ocultarle un secreto... ¿Tú le ocultas secretos a tu madre? 

—Algunos vergonzosos... —Miró el suelo. 

—Bien, este es uno vergonzoso... Eh~ porque implica que estes desnudo. 

—Sí, tienes razón. —Asintió lentamente. —Bueno... podemos ir juntos. —Chan festejó internamente. 

—¿Vamos mañana? 

—Tengo club de literatura. —Notó el gesto triste del azabache y se retractó. —Aúnque seguimos leyendo Hamlet... Ellos siguen leyendo, yo ya lo leí... ocho veces. —Sonrió. 

—Bien, vamos mañana, trae ropainterior y una to-. —El castañito lo interrumpió. 

—Sé lo que se usa en un sauna. 

—Bueno... Estaremos allí las dos horas que dura el club de literatura así no tienes problemas. 

—Está bien. —Asintió lentamente. 

—Bien... —Su cuerpo cosquilleó y tembló ligeramente al imaginar el momento. Pronto tuvo una erección la cual ignoró hasta que se bajó. 

[❃] 

 Era jueves. Chan y Seungmin estaban a dos calles del sauna. El mayor conocía el lugar como si fuera la palma de su mano gracias a su mejor amigo, el cual lo llevó allí una vez para enseñarle la vista y desde esa vez cada tanto iban a hacer de las suyas. 

—Wow... Es increíble. —Comentó Seung ingresando al lugar. 

—Sí, no te despegues de mí. —Ordenó y fueron a pagar en la recepción del lugar. —Bien, tenemos dos horas desde... —Miró su celular. —Desde hace cinco minutos. —Lo guardó. —Ven, vamos a los vestidores. —Lo tomó de la muñeca y casi corriendo se lo llevó al sector de hombres. —Ten, esta es la llave de tu casillero asignado. —Le dio una especie de pulsera que tenía unida la llave del casillero mediante un cable espiralado. 

—¿Aquí pongo mi mochila y mi ropa? 

—Así es... —Fue a su casillero. —Sólo debes cubrirte con la toalla. —Comenzó a quitarse la ropa mientras lo miraba fijamente. 

—¿Dónde está el baño? —Preguntó mirándo a los lados. 

—Quítate la ropa aquí... Todos hacemos eso. 

—Pero me van a ver. —Analizó todo el lugar y tras no ver a nadie se quitó el uniforme. —¿De verdad solo estaremos nosotros dos en una tina? 

—Eh~ sí... Sólo pueden estar dos personas en una. —Se relamió los labios al verlo casi desnudo. Su piel era blanquecina, tal y como se la imaginó. Notó los lunares de su cuello y se mordió el labio inferior, quería besarlos. Quería marcarle el cuerpo con los dientes así todos sabían que le pertenecía solo a é. 

 Posó los ojos en su trasero, esto hizo que au cuerpo se altere. Quería tocarlo, quería hacerlo suyo. No podía contenerse. ¿Cómo podía ser que el menor tuviera un gran y apetitoso trasero y él no tuviera el privilegio de disfrutarlo? Eso debía cambiar. Él debía ser el dueño del culo de Seungmin. 

—Listo. —Guardó su uniforme y tomó su toalla. 

—Quítate el bóxer. —Se cubrió con la toalla una vez estuvo completamente desnudo. 

—Traje otro, puedo mojar este. —Amarró la toalla a su cintura y cerró el casillero. 

—Pero no es divertido así... —Hizo un pequeño berrinche. —Mira, yo ya estoy desnudo. —Se quitó la toalla para enseñarle. —Kim lo miró de arriba a abajo. 

—Tienes músculos. —Se acercó a él. —Wow~ ¿Yo puedo tener músculos así?. —Acarició su abdomen. —Es duro y calentito. —Bang no pudo evitar mal pensar eso. Lo miró a los ojos por unos segundos que se sintieorn eternos. Volvió a la realidad cuando la mano ajena se comenzó a deslizar más abajo del abdomen. 

—Si haces ejercicio puedes tener músculos. —Lo separó, mientras se reía de los nervios. Ya se estaba excitando. 

—Bueno, me quitaré la ropa interior. —Lo hizo, sin necesidad de quitárse la toalla. 

—Eh~ dame que te lo guardo. Ya cerraste tu casillero y debemos apresurarnos a conseguir una tina. —Le arrebató la prenda y la guardó en su casillero antes de cerrarlo con llave. —Vamos. —Tomó la mano del menor para llevárselo al area de baño. 

—Luego devuélveme mi ropa interior. 

—Sí, cuando me duelan los brazos. —Murmuró. 

—¿Qué? —Preguntó confundido y miró a los lados. —Wow~ están todos desnudos. —Comentó al ver a los hombres. Tenía ganas de investigarlos a todos. Había mucha diversidad de penes, podía revisarlos a todos para luego compararlos con el suyo. 

—Mira aquí hay una libre. —Se detuvo. —¿Ves? Dice, sólo dos personas. —Señaló un cartel y el menor asintió. —Bien quítate la toalla. 

—Sí, ahora... —Susurró y se quitó la toalla, rápidamente ingresó a la tina. 

—Mierda. —Musitó y suspiró. Había perdido la oportunidad de verlo completamente desnudo solo por pestañear. Lo miró por un momento, el agua desfiguraba el cuerpo ajeno, lo que le impedía verlo con claridad. 

—¿No te metes? Está calentito. —Dice y lo ve sacarse la toalla. Trata de mirar más allá de su entrepierna, pero no puede levantarse de esa zona. Lo ve ingresar al agua y luego mira su rostro. 

—Sí lo está. —Se acercó a él. —¿Quieres que esté más caliente? —Susurró. 

—No, esta temperatura está perfecta se alejó más de él y comenzó a nadar por toda la tina disfrutando el momento.

 

Chapter 8: "Déjame tocarte un poco más".

Chapter Text

 Ya habían pasado veinte minutos. 

 Chan seguía con una erección que no podía, ni quería, atender. Min seguía chapoteando en la tina mientras reía, todo era muy divertido para él hasta que golpeó su cabeza contra la tina de madera. El fuerte golpe trago de regreso al mayor desde lo más profundo de sus pensamientos. 

—Ay~. —Lloriqueó. —Me duele. —Sus ojos se llenaron de lágrimas, estaba a un pestañeo de comenzar a llorar. 

—¿Que sucede? —Se acercó a él. 

—Me golpeé la cabeza. —Sobó el lugar del golpe. 

—Idiota. —Comenzó a reír. 

—Ya me quiero ir. —Intentó salir de la bañera. 

—No no, espera. —Lo tomó de la mano deteniendolo. —Acabamos de llegar, ven. —Lo atrajo a él. —A ver... Sana sana, colita de rana, si no sana hoy sanará mañana. —Acarició y besó su cabeza. —Listo, sigue nadando. 

—Me sigue doliendo. —Sorbió la nariz. —Eso no me curará, son solo palabras que carecen de sentido. 

—Dice que "si no sana hoy sanará mañana". Mañana ya no te dolerá. —Revolvió su cabello. 

—Tienes razón. —Mojó su rostro. —Bueno, no nos iremos todavía. —Sonrió. 

—¿Luego vamos a merendar? —Acarició su mejilla. 

—Sí. —Sonrió y se acomodó a un lado. —Gracias por traerme aquí. 

—No es nada. —Fue a su lado. 

—Gracias también por dejar de golpearme y de gritarme. —Lo miró. —Ya no tengo pesadillas por eso. —Le dedicó una bella sonrisa. 

—Perdóname por eso. —Acarició su mejilla. —Ya no lo volveré a hacer, lo juro. 

—Gracias. —Recostó su cabeza sobre el hombro del azabache. —También gracias por dejarme ser tu amigo, siempre quise serlo. 

—De nada. —Acarició su cabeza. —Oye... ¿Los au- ¿Tú no tienes como una especie de fobia con que te toquen? —Lo acomodó mejor entre su brazo y Seungmin recostó la cabeza sobre el pecho ajeno. 

—No me gusta el contacto físico, pero sólo con personas que no conozco o con las cuales me siento incómodo... A tí te conozco desde que tengo memoria, me acostumbré a que me trataras mal y me tomarás del brazo, del cuello, del cabello... 

—¿O sea que yo sí puedo tocarte? —Tocó su nariz haciéndolo reír. 

—Sí. —Lo miró. —No me siento incómodo contigo. 

—Yo-Yo tampoco. —Miró su boca, la tenía a unos centímetros de la suya. 

—Sunbae, ¿puedo tocar tus musculos? 

—Sí puedes, sólo si dejas de llamarme así. No me gusta. 

—¿Puedo llamarte Chris? 

—Bueno, también puedes llamarme Channie, así me llama mi familia. —Los ojitos del menor brillaron, siempre quiso llamar así a Christopher. 

—Bueno, Channie. —Las mejillas del mayor se pusieron rojas al igual que sus orejas. —Tú puedes decirme Minnie. Así me llama mi familia. 

—Minnie, me gusta. —Acarició su mejilla nuevamente. 

—¿Ahora puedo tocar tus músculos? —Se colocó frente a él. Con las piernas cruzadas. 

—Sí... Está bien. —Separó sus piernas para que se acerque más. 

—¡Wow~! —Exclamó tras tocar sus brazos. —¿Cómo haces para que estén así de duros? 

—Levanto pesas de cinco kilos todas las mañanas antes de ir a la escuela. 

—¡Wow! Mira tus pectorales. —Colocó la mano sobre sus pechos y los precionó. —Me gustan. —Con sus pulgares acarició sus pezones y lo miró. —¿No tienes cosquillas? —Bang negó. —Genial. —Bajó hasta su abdomen. —Me gusta. —Mirándolo a los ojos bajó sus manos. —Es plano y duro, me gusta. —Acarició su ombligo con un pulgar y fijó su mirada a lo que había más abajo. 

—Faltan los musculos de mi pierna. —Comentó. 

—Sí. —Los tocó. —Wow, son bien duros, si te golpean no te dolerá. —Subió sus manos por los muslos del mayor. 

—Bueno ya. —Lo empujó ligeramente. 

—No~ déjame tocarte un poco más. —Hizo un puchero y amenazó con llorar. 

—Bueno sólo un rato más. —Tragó saliva pesadamente al verlo sonreír con malicia. En su cabeza Seungmin había descubierto como malipular al mayor. 

—A ver tus glúteos. 

—No, eso ya es una zona privada. —Negó. 

—Pero dijiste que podía tocar tus músculos. —Sonó triste. —Los glúteos son músculos también. —Susurró y dejó salir una lágrima. 

—No, no llores. —Secó la lágrima y miró a los lados, tras no ver a nadie mirándolos cedió. —Rápido. —Se dio vuelta poniendo su trasero a disposición del menor, el cual no pensó dos veces en tocarlo. —Carajo. —Se imaginó cosas haciendo que su erección le comience a doler. 

—Me gusta. —Apretó los glúteos del azabache y los acarició. Sin darse cuenta tuvo una erección. —Me gustan tus músculos Channie. —Se alejó de él y tomó asiento a un lado suyo. 

—Sí, a mí también me gusta. —Volvió a tomar asiento. 

—¿Me dejas tocarlos siempre que te lo pida? 

—Claro, puedes tocarlos cuando quieras. Siempre que estemos a solas. —Se acercó más a él. 

—Yo no tengo músculos, pero puedes tocarme si quieres. 

—Bien, te tocaré. —Tocó su nariz. 

—¿Vamos a merendar? Faltan diez minutos para las seís. —Señaló su reloj. 

—Bueno, vamos a merendar. 

—Channie, ¿Tú que haces cuando tienes una erección? —Se acercó a su toalla. 

—Eh~ De-Dejo que se baje sola. —Miró la suya. —¿Por qué? 

—Tengo una y me molesta. —La tomó y se levantó. —Iré al baño un momento. —La colocó alrededor de su cintura y cubrió el bulto con sus manos. 

—Esperame, iré también. —Imitó su acción y fueron al sector de casilleros. —Podemos... —Seungmin se encerró en un cubículo del baño. —Bien, hoy no será. —Fue a ponerse su uniforme. —Me tocará siempre que quiera... —Chilló de la emoción y dio pequeños saltitos. —No pensaré en eso ahora. —Inhaló y exhaló varías veces y se puso la ropa. —Carajo, el boxer de Seungmin. —Lo escondió entre sus cuadernos. 

—Ya vine. —El castaño volvió del baño. —Espera que me ponga la ropa. —Sin pena alguna se quitó la toalla y se secó. Los ojos de Christopher se clavaron en él. Finalmente lo veía completamente desnudo. 

—¿Por qué me miras mucho? —Preguntó risueño. 

—Por nada. —Le guiñó un ojo y siguió disfrutando de su vista. 

—Listo. —Avisó cuando terminó de vestirse y de colocarse los zapatos. —¿Vamos a tomar café? 

—Está bien, vamos a la cafetería que está en la entrada. —Tomó su mochila y la del menor. 

—¡SÍ! Voy a tomar café. —Dio pequeños aplausos. —Quiero un expresso. 

—No creo que vendan ese tipo de café, pero podemos preguntar. —Fueron a la cafetería. 

[...] 

—¿Por qué vas al cementerio? —Preguntó Chan para eliminar el silencio que se formó entre ellos mientras caminaban a casa del menor. —Dijiste que haces una visita mensual. 

—No puedo decirte que voy a hacer, pero sí a quién voy a ver... —Miró el suelo. —Bueno, no voy a ver porque no está físicamente, veo la hurna que contiene sus cenidas, que están en su nicho, por una hora y luego vuelvo a casa. 

—Entiendo que significa ir a ver a alguien en un cementerio. Es algo retórico. 

—Sí. —Asintió. —Voy a ver al tío Taehyuk. 

—¿Para qué? 

—Es secreto. —Respondió haciéndolo rodar los ojos. —¿Tú no visitas a tu padre, Channie? Las Únicas flores que tiene son las rosas que le llevo. —Ladeó su cabeza. 

—No, no me gusta ir al cementerio. Además no sé para qué iría a visitar a alguien que me abandonó. 

—¿Por qué dices que te abandonó? Según mis recuerdos él estuvo con ustedes siempre. Nunca se fue de la casa. No es como Young Soo que nos echó a mi madre y a mí en varías ocasiones y que en otras se fue de la casa con Yongbok... 

—A ver, cuéntame eso. —Pidió para cambiar de tema. 

—Young Soo creía que mi mamá y el tío Taehyuk eran amantes. 

—¿Qué carajos? Son hermanos. —Hizo una mueca de asco. 

—Young Soo se ponía celoso cuando ambos lo excluían de sus charlas profesionales y también le molestaba que el tío Taehyuk hable sobre como era criado Yongbok. Incluso llegó a pensar que yo era hijo del tío Taehyuk y que por eso me quería, por esa razón mamá lo golpeó una vez y luego lo echó de la casa. 

—¿Qué carajos sucede con tu padre? ¿Entonces finje ser ese viejo gracioso y bueno? —Preguntó confundido y asombrado. 

—Así es. Él sólo es bueno y ama a Yongbok. Varías veces dijo que yo no era su hijo porque estaba enfermo, que soy alguien defectuoso. Por eso no lo considero mi padre, aunque compartamos el mismo ADN, él no me considera su hijo. Así que el rechazo es recíproco. —Suspiró. No del cansancio, sino por haber hablado muy rápido. —Por eso Yongbok cree que yo estoy enfermo siempre, su papá se lo dice... No su padre biológico, porque él ya está muerto... Sabes a lo que me refiero... 

—Es un maldito anciano, tenía la osadía de ir a casa sonriente y fingir que tenían una familia feliz. 

—No entiendo como se puede fingir eso... ¡Parece que es otra persona! 

—Viejo idiota... —Empuñó sus manos. 

—Llegamos. —Avisó Seung cuando llegaron a su casa. —Gracias por todo lo de hoy Channie. 

—No es nada Minnie. —Acarició su cabeza y jugó con el lóbulo de su oreja. —Me alegro de que lo hayas pasado bien. —Suspiró. 

—Sí, gracias. —Le dedicó una hermosa sonrisa. —Adiós. —Besó su mejilla. —Mamá dijo que los amigos de besan en la mejilla. 

—¿De-De verdad? —Tartamudeó mientras se ponía rojo. 

—Sí. —Le dio una última sonrisa. —Adiós. —Entró a su hogar. 

—Me besó. —Tocó su mejilla y comenzó a saltar de la emoción. —No me volveré a bañar. —Caminó rumbo a casa, iría a llorar y a disfrutar de la ropa interior ajena. 

—¿Por qué llegas temprano del taller de literatura?. —Preguntó Félix y fue ignorado. —Maldito mocoso te romperé la cabeza, algún día me necesitaras. —Siguió mirando su vídeo. Estaba aprendiendo a hacer pasteles. 

[...] 

 Chan llegó a casa, saludó a su madre, y a sus hermanos, y corrió a su habitación. Colocó el seguro de su puerta, apagó la luz, se deshizo de su ropa y se lanzó a su cama junto con su mochila, revolvió todo el interior de esta y tomó el boxer color azul del menor. 

—Te amo. —Lo besó. —Me darás los mejores momentos de mi vida. —Se acomodó en medio de la cama y comenzó. 

 Subia y bajaba su mano derecha lentamente mientras inhalaba todo el olor corporal del castaño. En su mente se repetía las imágenes del chico sin ropa. Había visto su cuerpo completamente desnudo desde varios ángulos así que eso hacía que su imaginación vuele. 

 Cuando sintió su límite paró y abrió los ojos. Miró el techo un momento y luego miró su mesita de luz, allí tenía su lubricante, haría más cosas ya que había visto todo y era libre de imaginar. Tomó el pomo y colocó una gota del gel semitransparente sobre sus dedos, indice y corazón, los guió a su entrada y acarició esta con ellos. 

—Sí~ carajo... —Ingresó uno. —Seungmin... —Olió con más intensidad la prenda. —Me encanta. —Simuló pequeñas embestidas con su dedo hasta que se cansó y metió el segundo. —Minnie... —Dejó la ropainterior sobre su rostro y atendió su intimidad. Sus dedos entraban y salían de su interior cada vez más rápido. 

—Channie~ adivina quien soy. —Dijo Minho del otro lado. —Hoy es jueves de pelea familiar así que vengo a dormir contigo. —Chan paró y se levantó rápidamente. Que su mejor amigo venga le venía bien. 

—Entra. —Abrió la puerta haciéndolo pasar. 

—Huele a sexo. —Comentó. 

—Quítate la ropa y cógeme. —Volvió a cerrar la puerta. 

—Acepto. —Arrojó su mochila a un lado y se quitó la ropa. —¿Que te tiene tan caliente? —Comenzaron con los besos. 

—Seungmin. No me hables. —Lo llevó hasta la cama y lo tumbó allí. 

—Maldito Bautista. —Tocó el trasero del mayor. —¿Qué hizo para que estes así? 

—Luego te digo. —Tomó el lubricante y colocó una gota en la palma de su mano, acto seguido impregnó el pene del rubio con ella. El miembro ajeno lentamente se iba endureciendo. 

—Espera, hagamoslo de perrito. —Propuso, Chan asintió y se acomodó dejando su trasero a disposición de su mejor amigo. 

—Vamos MinMin, mételo. —Tomó el boxer ajeno y lo colocó a un lado de su rostro. 

—Ya voy Channie. —Frotó su intimidad por la entrada ajena e ingresó completamente sin previo aviso. —Carajo, se siente tan bien. —Las pesadas respiraciones se hicieron presentes. 

—Minnie... así... —Pegó su nariz a la prenda y cerró los ojos imaginando a su mejor amigo como el chico que, de alguna manera, le gustaba.

[❊]

 Felix tenía un momento a solas con él. Estaba estresado y sus amigos no eran de ayuda, ellos sólo le recomendaban cosas sin sentido. Quería un descanso de todo y de todos, en especial de Changbin, el cual no paraba de tratarlo mal. En el día le gritó, lo insultó y lo empujó para que se quite de su camino. El mayor comenzó a ser un patán para él. Pasó de ser la persona más bella, a ser un completo 

—Idiota. —Se sumergió completamente en la tina. Varios segundos después salió. —Lo odio tanto. —Se levantó, tomó su toalla y salió del baño. Secó su cuerpo y se lanzó a su cama. Cuándo estuvo apunto de dormirse su teléfono sonó. —Maldita sea. —Se arrastró hasta la mesa de luz y lo tomó de allí. —¿Bueno?. —Respondió con pesadez. 

—Hola... —Saludó cierto chico. 

—¿No tuviste suficiente y me volverás a gritar? —Se acomodó mejor y cerró los ojos. 

—Eh~ no llamaba para eso... Eh~ ¿Cómo se dice? —Preguntó riendo. —Quiero disculparme contigo por como te traté hoy... Tenía algunos problemas y me desquité con el primero que ví. Lo siento. 

—No acepto tus mugrosas disculpas, que tengas problemas no justifica que le grites, llames maricón, homosexual y putito a alguien que no te hizo nada. Cuando tengo problemas no ando haciendo eso. —Frunció el ceño del enojo. 

—Lo siento, te prometo que no fue intencional... nunca le gritaría a alguien tan bueno como tú. 

—Nunca lo gritiría a alguien ña ña ña. Vete a la mierda maldito Minion. —Vio su puerta abrirse. —¿Qué quieres?. —Siguió a su hermano con la mirada hasta que lo vio tomar un cargador. —Pide permiso. 

—Es mío. —Salió de la habitación. 

—Tonto. —Sonrió. Aunque fueran dos palabras el pecoso estaba feliz de que su hermano le haya vuelto a hablar. 

—¿Qué puedo hacer para que me perdones? No quiero que estes enojado conmigo. 

—Jódete, haz eso, jódete y te perdono. 

—Bueno... ¿Cómo hago eso? —Preguntó inocentemente haciendo que el pecoso sonría. —Eso es diferente al termino "que te jodan"... 

—Pues si no sabes joderte buscate a alguien que te joda. —Se acomodó mejor en la cama. 

—Está difícil... Soy activo, no me pueden joder. Será una pena no ser jodido... No podré ser perdonado. 

—No, no lo serás. Deja de molestar. —Colgó. —Idiota. —Miró el techo y volvió a responder cuando su teléfono sonó. 

—¿Si te canto una canción me perdonas? 

—A ver, cantame una de Taylor Swift. 

—Fácil... We were jet set, Bonnie and Clyde oh oh... na na na a a a a.... ña ña ña a getaway car a left you motel bar. Listo. 

—No entendí nada, pero cantaste mi canción favorita. —Sonrió. —Te perdono. 

—Gracias gracias, te lo agradezco. 

—Sí, ¿cuál gracias? Me debes una bolsa de Doritos. 

—Estás de suerte, traje eso. 

—Sí y una de esas Coca Cola calientes, me gustan porque no tienen gas. 

—Sí, también traje eso. 

—¿Ok? 

—Bien, ya que me perdonas, ¿Me dejas pasar? Hace frío. —Felix corrió a la ventana y vio al mayor parado afuera, junto a la puerta. 

—¿Qué carajos haces aquí? —Corrió en busca de ropa. 

—Te dije que tenía problemas y nada, necesitaba de tu perdón... ¿Pijamada? —Tiritó del frío. 

—¿Por qué no avisas? —Arrojó el teléfono a la cama y se puso un pantalón de pijama, una sudadera y bajó rápidamente. —¿Por qué carajos no avisaste? —Preguntó luego de abrir la puerta. 

—No tenía en mis planes una pelea familiar. —Rió e ingresó a la casa del menor. 

—Al menos pregunta antes de venir. —Señaló con la cabeza el lugar en donde estaban los zapatos. 

—¿Puedo avisarte después de venir? —Sonrió apenado. 

—Idiota... sube iré a preguntarle a mis padres si dejan que te quedes. —Fue al comedor. —¿Mamá se puede quedar a dormir Changbin? Es que tiene unos problemas familiares. 

—Está bien mi amor... —Dijo la adulta. 

—¿Ese quien es? ¿Es tu novio? —Interrogó el mayor. 

—No papi. —Fue hasta él y lo abrazó. —No es mi novio. —Besó su cabeza. —Es sólo un amigo que tiene problemas familiares. 

—Bien... pero duerme en el suelo, yo iré a ver a cada rato si lo hace, si no lo hace lo arrojaré por la ventana. —Lo señaló con un dedo en señal de advertencia. 

—Sí, dormirá en el suelo. No entramos los dos en la cama. —Sonrió. —Gracias... Buenas noches. —Corrió a su habitación. —Dijeron que sí, pero si duermes en el suelo. 

—Gracias. —Le dedicó una sonrisa, un tanto fingida. 

—No dormiras en el suelo porque hay pelos de Bob por todos lados y no quiero que mis sábanas se ensucien. —Volvió a la cama. 

—¿Dormiré contigo? 

—Sí, pero sólo lo harás hasta las tres de la mañana, luego tendras la cama para tí solo porque me voy a dormir con Minnie. —Se acomodó y palmeó a un lado suyo. 

—¿Por qué? —Fue con él, antes sacando las cosas se su mochila. 

—Porque tengo pesadillas y lo voy a abrazar. 

—Oh~ pero puedes abrazarme a mí... digo, si quieres. —Le extendió una lata. 

—No, te sentirás incómodo. —La tomó. 

—No creo... —Miró sus pies. —Mis padres volvieron a pelear y no aguanté estar allí, por eso vine a molestarte. —Comentó. 

—No molestas. 

—Fuiste mi última opción ya que los padres de Hyunjin no quieren que lleve amigos a casa y los padres de Beomgyu me odian porque le rompí la nariz a su hijo mayor. —Rió. 

—Cuando necesites un lugar a donde ir ven aquí, aquí estarás cómodo. Siempre y cuando te portes bien porque a papá no le importará sacar su pistola para hacerte entender que aquí te debes portar bien. —Rieron y se miraron. 

—Gracias. —Musitó. 

—No es nada. 

—Sí lo es, es mucho. —Recostó su cabeza sobre el hombro del pecoso. —Si no me perdonabas tenía que ir a dormir bajo un puente porque conociendo a mis padres seguirán hasta la madrugada. 

—Pero te perdoné. —Acarició su cabeza. 

—Gracias. —Levantó la vista. —Gracias por perdonarme y también por ser un buen amigo. —Se acercó lentamente a él. 

—De nada. —Cortó la distancia y se besaron.

 

Chapter 9: "Quiero ser tu bebé".

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 Changbin rompió el beso cuando sintió que se le acababa el aire. Respirando pesadamente miró al menor el cual estaba sonrojado y con los labios brillosos a causa de la saliva. Acarició su mejilla y siguió besándolo. 

—Espera... me quedo sin aire. —Felix separó al mayor. —Dame unos segundos. —Rió. 

—Está bien. —Tomó un poco de soda y luego dejó la lata sobre la mesa de luz. 

—Listo. —Imitó la acción anterior del pelinegro y volvieron a besarse apasionadamente. 

—Me gusta el sabor que tiene tu boca. 

—Es bálsamo de cereza y pasta dental de meta. —Sonrió. 

—Me encanta. —Volvió a unir sus labios con los del pecoso, esta vez posicionándose sobre él. El beso subía de intensidad mientras las manos de los chicos exploraban el cuerpo del otro. 

—Espera, espera. —Lo alejó. —Está tomando otro rumbo. 

—¿Tú quieres eso? —Con un ligero sonrojo en las mejillas, el menor asintió. —Bien, lo tomará. —Se quitó la sudadera junto a su camiseta. —Toca si quieres. —Tomó la mano ajena y la apoyó a su cuerpo. —Quitate la ropa. —Desabrochó su cinturón. 

—Sí. —Se deshizo rápidamente de las únicas dos prendas que tenía. 

—Vaya... —Sonrió ladinamente. —Me gusta lo que veo. —Se quitó el pantalón y lo arrojó a un lado, tomó el elástico de su ropainterior y lo bajó lentamente. 

—Más rápido. —Apuró el menor. 

—Bien. —Se lo quitó y lo arrojó a un lado de la cama. —Sigamos. —Se acomodó entre sus piernas y volvieron a besarse. 

—Hyung... Es mi primera vez... ¿Me dolerá? 

—No lo sé, también es la mía. —Besó su pecho. —Prometo que haré lo posible para que no te duela mucho. —Acarició su rostro. 

—Gracias. —Miró su erección. —¿Me dejas hacer eso? 

—¿Que cosa? —El rubio hizo un gesto con las manos y la lengua. —Oh~ bien. Hazlo. —Tomó asiento a un lado suyo. 

—Avísame cuando te vengas. —Tomó la intimidad ajena y, antes de llevarla a su boca, frotó por su rostro y besó. 

—¿Quieres que eso termine dentro tuyo? —Con cierta vergüenza, Felix asintió. —Bien, terminará dentro tuyo. —Soltó un gemido agudo cuando sintió la lengua ajena en su glande. —Carajo. —Colocó sus manos sobre la cabeza ajena y jugó con su cabello mientras recibía placer. 

[...] 

 Ya era de mañana y Felix despertó. 

 Su cuerpo, más bien, su trasero le dolía, al igual que su espalda baja. Le dolía como el mismísimo infierno. Jadeando y gimiendo del dolor se acercó a su mesita de luz. Con dificultad cogió un pequeño frasco y lo sacudió levemente para saber si había algo allí, cuando lo confirmó, lo tomó. Sacó dos píldoras pequeñas, las cuales siempre le ayudaban para cualquier tipo de dolor y ahora esperaba que no lo decepcionen. 

—Hyung... —Pronunció con la voz rasposa. —Carajo, no tengo agua. —Miró la botella de agua a un lado de su cama e hizo una mueca. —Maldita sea. —Se levantó y a paso lento se dirigió al baño, le dolía mucho. 

—¿Ya despertaste? —Preguntó Seo tras verlo ingresar al baño. 

—Sí. —Se acercó al lavabo a tomar agua de allí. 

—¿Te duele? —Acarició su trasero. 

—Como la mierda. —Suspiró. 

—Lo siento... —Besó su mejilla. —Si no lo hubiera hecho rápido tal vez no te dolería. —Lo abrazó. —La próxima no te dolerá. 

—No te preocupes... —Lo miró desde el reflejo del espejo. —¿Dijiste próxima? 

—Sí... Digo... Eso hacen los novios siempre que estan a solas... ¿No quieres? —Hizo un puchero. 

—¿No-Novios? —Se sostuvo del lavabo para no caerse. 

—Sí, te lo pedí ayer cuándo estábamos comiendo los Doritos, después del sexo. —Acarició su abdomen. —¿No quieres? 

—Creí que bromeabas... —Se dio vuelta. —Sí quiero. —Tomó su rostro. —¿Tú quieres ser mi novio? 

—Sí, sí quiero. —Se besaron apasionadamente. —Felix... Acabas de despertar y ya tienes una erección. —Tocó su intimidad. 

—A veces tengo erecciones mientras duermo... Minnie les dice «erecciones matutinas». —Rió. 

—Sé que te duele... pero... ¿Quieres hacerlo otra vez? —Posó sus manos en el trasero del pecoso. 

—¿Quieres bañarte? 

—¿Tenemos tiempo? —Salieron del baño y vieron la hora en un teléfono. —Tenemos veinte minutos. —Lo tomó de la cintura.

—Vamos. —Volvieron al baño. 

—Le haré el amor a mi novio en la ducha. —Comenzó a besar su mentón y subió a su boca. —Vamos bebé, prepara el agua. 

—Llámame así otra vez. 

—Bebé. —Susurró y fue besado otra vez. 

—Te amo, bebé. —Lo soltó y fue a abrir las llaves del agua. 

—Me hace sentir bichos en mi interior tenerte desnudo frente a mí. —Seo fue hasta, su ahora, novio y lo abrazó por la espalda. —Eres sólo mío, de nadie más. —Beso su hombro derecho. 

—Soy sólo tuyo, de nadie más. —Cerró los ojos cuando el mayor comenzó a explorar su cuerpo con la mano. 

—Todo tu ser me pertenece, bebé. —Susurró en su oído haciendo que la piel del pecoso se erizara. 

—Tú también me perteneces... Papi... 

—Así es, también soy solamente tuyo... Mi Yongbokie. —Besó su cuello. 

—Mi... —Volvió a la realidad, se había dejado llevar. —Changbinnie. —Lentamente ingresaron bajo la ducha. 

—Te haré cosas que jamás he hecho y que jamás te han hecho. —Lo cargó. —¿Quieres, bebé? 

—Sí papi. —Lo besó y jadeó fuertemente cuando Changbin lo apoyó por la fría pared. —Empieza, no tenemos tanto tiempo. —Comenzaron con lo suyo. 

~❃ 

—Ya me voy. —Seungmin se despidió y salió de su casa. —Bien comencemos con... —Levantó la vista del suelo cuando vio una sombra cubrir sus pies. —¡Channie! —El cuerpo del nombrado cosquilleó. 

—Hola... Vine a buscarte así vamos juntos al colegio... Eh~ acabo de llegar ahora, no estoy parado aquí desde las seis y cuarto. —Jugó con sus pulgares por el nerviosismo. 

—Bueno, vamos. —Sonrió y comenzó a caminar mientras contaba sus pasos. 

—¿Por qué cuentas tus pasos? —Preguntó curioso. 

—Quiero saber si la tierra sigue como ayer, puede que se haya estirado un poco... doce... trece... 

—Pero eso es algo absurdo... La Tierra no se estirará... 

—Puede hacerlo algún día. —Siguió. 

—Eres raro... —Se detuvieron al final de la calle. 

—Esta cuadra tiene doscientos noventa y cuatro pasos con el pie derecho. —Comentó. —Serían... quinientos ochenta y ocho con ambos pies. 

—Oye... de aquí son como diez calles... ¿Te las pasas contando todos los pasos? —El menor asintió. —¿Todos los días? 

—Así es. 

—Wow~ que raro eres. —Cruzaron la calle y lo volvió a escuchar contar. —Oye, ¿Y no es más fácil contar los pasos que hay en una cuadra y multiplicarlo por las otras? ¿O comprar un reloj que tenga un contador de pasos? 

—Hacerlo así es aburrido. Me aburre. 

—A mí me aburre caminar y escuchar como cuentas... Yo quiero charlar. 

—Bien, sólo por hoy multiplicaré las cuadras y sumaré el resultado que obtengo por multiplicar las calles. 

—Bien. —Acercó su mano al rostro ajeno y acarició su mejilla. 

—¿Por qué me acaricias? —Ladeó la cabeza. 

—Eres lindo, te pareces a un pequeño bebé. 

—No soy un bebé. —Se cruzó de brazos y frunció el ceño demostrando disgusto. —Ya tengo dieciséis. No soy un bebé. 

—Eres pequeñito, eres un bebé. —Pellizcó su mejilla. —Yo cumplo diecisiete en unos días. 

—Eres un viejo. —Sonrió y borró su sonrisa al verlo serio. —Es un decir Channie, no eres un viejo... 

—No lo soy. —Sonrió. —Además de Minnie te diré bebé, porque eres uno. 

—¡No lo soy! —Se detuvo. —No soy un bebé. —Lo empujó. 

—Sí eres un bebé, estás haciendo un berrinche. 

—No soy un bebé, no estoy haciendo un berrinche. —Lo golpeó ligeramente. —No me llames más así. No soy un bebé. 

—Bien no lo haré... Aunque me gusta ese apodo para tí, eres lindo y tierno como un bebé... Pero no quieres no te llamaré bebé.—Lo miró de reojo. 

—No, no quiero. 

—A los que me dejen llamarlos bebé les puedo dar café. —Las pupilas del menor se dilataron. —Debo buscar a alguien que quiera que yo lo llame bebé. 

—Yo Channie, yo... A mí, dime bebé Channie. Yo quiero ser tu bebé. —Lo tomó del brazo. 

—Bien, tú serás mi bebé. —Tocó su nariz haciéndolo reír. 

—Gracias... ¿Y mi café? 

—Eh~ luego de salir te compraré uno del McDonald, te lo daré cuando salgas de tu taller de matemáticas. 

—Bueno. —Sonrió cerrando los ojos. —Gracias Channie. 

—De nada... Bebé. —Volvió a acariciar su mejilla. 

—¿Tú eres como mi papi? —El rostro del mayor se puso completamente rojo. —¿Te llamo papi Channie o papi Chris?. 

—No me llames papi en la calle o donde haya gente... —Aclaró su garganta. —Llamame papi cuando estamos solos. Yo también te llamaré bebé, así no nos molestan. 

—Está bien, Channie. —Llegaron al colegio. 

—Oh, allí está Minho... Iré con él. —Corrió tras ver a su mejor amigo. 

—Bueno. —Sacó su libreta para anotar la cantidad de pasos, no estuvo contándolos en voz alta, pero si en su cabeza. 

—Minho... —Chan llegó hasta el rubio. 

—La próxima vez que quieras irte temprano de tu casa avísame así me despierto contigo. No sabes la vergüenza que sentí al desayunar solo con tu familia, no pude desayunar bien, sólo dos tasas de chocolate y ocho tostadas pude comer por la vergüenza que me daba pedir más. —Abrazó al mayor. —No me vuelvas a dejar por ese loco. 

—No lo llames así. —Acarició su espalda. —Aceptó que lo llame bebé. —Comentó emocionado. 

—Que bien, ahora follen. —Jadeó cuando el azabache lo golpeó en la espalda. —Pideselo con una excusa, es muy fácil de manipular. Literalmente hiciste que se desnude frente a tí. 

—Eso es diferente.  

—Sólo dile, Bautista mi pene está raro y leí en Google que si lo meto en el trasero de alguien puedo curarlo, ayúdame. Y cuando lo acepte se la metes y le das duró hasta que hable en ingles. 

—Idiota. —Jaló un mechón de su cabello. —Eso sería violación. 

—No lo es si él acepta. 

—No voy a hacer eso. —Negó varías veces. 

—Bien, haz lo que quieras. —Le restó importancia y siguió acurrucandosé entre los brazos del mayor. 

—Channie abraza a sus amigos... —Susurró Seungmin y seguió mirando la escena. —Yo quiero un abrazo suyo. —Musitó y miró el portón cuando abrió. 

[❃] 

 Era la hora del almuerzo. Chan y Seungmin comían juntos nuevamente. Estaban lejos del alboroto que generaban los demás estudiantes. 

—¿Quieres uno? —Preguntó el pelinegro enseñándole su lonchera. 

—No, gracias... tengo los míos. —Sonrió. 

—¿Por qué no quieres comer mis emparedados? Aunque se vean horribles saben delicioso. —Siguió insistiendo. 

—Bueno. —Tomó uno. —Come uno del mío. Los hizo el hijo de mi madre. 

—Gracias. —Comieron mientras se miraban y dedicaban sonrisas. —Oye... ¿Qué le sucedió a Felix? No viene a este sector desde hace días. —Sacó tema de conversación. 

—Creo que no le dejan venir aquí. No me importa. —Subió su hombros. —Ojalá no verlo nunca. —Empuñó sus manos. 

—¿Por qué? ¿Te hizo algo? 

—Sí, es una persona muy mala. 

—¿Qué te hizo? —Una sombra cubrió a ambos. 

—Ten... —Felix le extendió un jugo a su hermano. —Uno para tí también. —Con el rostro completamente rojo Bang tomó el cartón de jugo. 

—Gra-Gracias. —Miró el jugo, era de un sabor que no le gustaba mucho, pero no eso no le importaba ahora. 

—Ya vete. 

—Ya me voy, loquito. —Le arrojó un beso. 

—Lo detesto en estos momentos. —Se tomó el jugo. 

—Minho morirá de la envidia. —Susurró el pelinegro mientras guardaba el jugo en su mochila. —Bien... Olvidé que estaba diciéndote. —Volvió a mirar al castaño. —¿Quieres ir a mi casa mañana? 

—¿Para qué? 

—Así continuamos con el trabajo. 

 Seungmin lo recordó. Sabía que se olvidaba de algo, esto no le había sucedido nunca. Rápidamente asintió con la cabeza aceptando la invitación. Chan festejó internamente. 

—Podemos empezar a primera hora así lo terminamos para el mediodía o para la tarde. 

—Está bien... —No aguantó y rió de los nervios. —¿Te paso mi dirección? 

—No es necesario, las veces en las que fuí bastaron para que memorice como llegar. —Sonrió mostrando los dientes. —Hoy le pediré permiso a mis padres. 

—Está bien. —Se acercó más a él. —Cuando terminemos podemos ver una película... 

—Iré sólo para hacer el trabajo, lu-. —Lo interrumpió. 

—Podemos ver Mi Villano Favorito 3. —Vió como las pupilas del menor se dilataban. 

—Sí, podemos verlo. —Abrazó el brazo del pelinegro. —Sólo si terminamos temprano. 

—Sí... o también podemos tomarnos un descanso y verlo. 

—Está bien. —Le sonrió. —Eres el mejor. 

—Lo soy. —Sonrió ladinamente. 

[...] 

 Christopher escuchaba como su mejor amigo se quejaba de las clases de matemáticas, estaba tratando de decirle que Seungmin iría a su casa el sábado pero no encontraba el momento adecuado ya que el rubio hablaba sin parar. 

—No. —Negó fuertemente asustando al mayor. —No sé ni resolver mi vida y me piden resolver X. Lo peor es que lo hago todo mal, cuando tiene un cuadrado le pongo una raiz a la letra y un módulo a los números, soy un idiota. —Tomó aire para seguir hablando. 

—Seungmin irá mañana a casa. —Dijo rápidamente. 

—Oh, bueno... Pasaremos la mejor tardes de todas. —Lo miró con una sonrisa. 

—Eh~ esa es una forma indirecta de pedirte que te vayas. 

—¡¿Por qué?! 

—Porque tú sólo lo vas a molestar, no quiero que se estrese o se incomode. 

—Oh, vamos... —Hizo un gesto de tristeza. 

—No, ya lo dije. 

—Bien, busca a otro que te ayude a conquistar a tu maldito enfermo. —Soltó su mano y se cruzó de brazos. 

—Tú ni me ayudas, cuando hablamos de él te la pasas insultandolo y siempre debo golpearte para que te calles. 

—Pero te ayudo... Yo fuí el de la idea de que lo lleves al sauna ese, yo fui el que te dijo que debes robarle un beso y decirle que los amigos hacen eso, yo fui el que te dijo que te aproveches de su confianza y lo toques de más. 

—Sí ya lo sé... pero tus ideas son un poco... —Hizo una mueca. 

—Son geniales, ahora se me ocurrió una. 

—A ver, dime. —Rodó los ojos y suspiró. 

—¿Para qué? Si me echaras de igual manera de tu casa. —Subió sus hombros. 

—Vamos, dime. —Acarició su mejilla. —Si me gusta dejaré que te quedes en mi casa. 

—Bien. —Volvió a tomar su mano. —Lo que debes hacer es ponerlo celoso conmigo. —Sonrió con malicia cuando el contrarío le pidió más detalles.

 

Chapter 10: "Besame".

Chapter Text

 Eran las seis de la mañana del sábado. Seungmin estaba tocando el timbre de la casa Bang. Estaba listo para hacer el trabajo. Antes de salir de su casa le había mandado un correo al pelinegro avisándole que estaba por irse, pero claramente no fue leído por obvias razones. 

—Hola Seungmin. —Saludó la mujer sonriéndole al menor. 

—Hola madrina, vengo a hacer un trabajo con Channie. —Avisó sonriendo. 

—Em~ Christopher debe estar por el quinto sueño... Pero pasa. —Lo invitó a pasar. 

—Gracias. —Dejó sus zapatos a un lado de la puerta. 

—Iré a despertar a Chris. Toma asiento. —Señaló el sofá. 

—Está bien. —Obedeció y miró fijamente la televisión. 

—Channie, hijo... —Golpeó la puerta del mayor de sus hijos. —Chris. —La abrió e ingresó. —Chris... —Lo sacudió. —Christopher, vino Seungmin. 

—Hoy es sábado mamá. —Se dio vuelta y abrazó al rubio, el cual parecía estar en un sueño profundo. 

—Levántate. —Tapó su nariz hasta que lo despertó. 

—¿Qué sucede mamá? —La miró con pesadez. 

—Seungmin te está esperando hace horas allí abajo y tú no bajas. —Se cruzó de brazos. —Vamos, ponte ropa, lávate y baja. —Salió de la habitación. 

—¿Seung...? —Abrió los ojos completamente y saltó de la cama. —Carajo, carajo. —Buscó su ropa interior por debajo de la cama y no la encontró. Levantó la sábana y se la vio puesta a su mejor amigo. —Maldito. —Fue hasta el armario y buscó qué ponerse. 

—¿Quieres desayunar? —Le preguntó la mujer al castaño. 

—No gracias, ya desayuné en mi casa. 

—Vamos, aceptame una taza de café mientras que esperamos a Christopher. 

—Bueno. —Se levantó y fue con ella a la cocina. 

—Toma asiento... —Preparó todo. —¿Cómo está tu madre? Hace tiempo no la veo. 

—No sé como está emocionalmente. Pero parece que está bien. —Lo recordó. —Oh, muchas gracias por el pastel. 

—No es nada, ¿Te gustó? —Preparó las tazas. 

—Sólo comí a Tim, Yongbok se comió todo el pastel a mitad de la noche. —Se cruzó de brazos. 

—Ese niño. —Sonrió. 

—Es muy malo, yo había dejado una revanada para comerla con el desayuno y él se la comió. —Negó. —Por eso ya no somos hermanos. 

—Pero es sólo un pastel... —Sirbió las bebidas. —Luego te haré otro. 

—Gracias. —Miró la taza que la adulta colocó en frente suyo. —¿También tienen tazas de Minions? —La tomó y olió la bebida. —Huele muy bien. —Sopló un poco y comenzó a tomarlo. 

—Esa taza es de Christopher. —Comentó con una sonrisa. 

—Me gusta. —Siguió tomando el café, pronto Chan de hizo presente. —Hola Channie. —Saludó. 

—Ho-Hola Minnie. —Aclaró su garganta. —Eh~ voy a desayunar y luego hacemos el trabajo... —Miró su taza y fue a la alacena. Hizo una mueca y tomó una de las tazas "aburridas" que había allí. 

—¿Cómo te trata Christopher, Seungmin? 

—Ya no me hace bullying, ya no me golpea ni tampoco me insulta. Ahora es bueno. —Sonrió. —Ahora me deja ser su amigo. 

—Me alegro que ya no te haga nada. Sabes que si te hace algo puedes venir y decírmelo así lo golpeo. 

—Está bien, vendré y te diré. 

—Mami... ¿Y las galletas? —Preguntó Chan luego de haber revisado toda la alacena. 

—Pregúntale a Minho y a Lucas, ellos estuvieron aquí comiéndose todo en la madrugada. 

—Maldita sea. —Musitó. —Moriré de hambre~. 

—No si te haces unas tostadas. 

—No sé hacer eso... ¿Me las haces? —Rogó juntando sus manos. 

—No, hazlas tú. —Bang comenzó a murmurar. —Y haz para tus hermanos también, en cualquier momento se van a despertar. 

—Sí... —Con mala gana, hizo las tostadas. 

—Haz para Seungmin también, dice que quiere tres y sin orillas, puedes ponerle un poco de mantequilla de maní y mermelada. 

—Bueno. —Miró al castaño y le guiñó el ojo. 

—Bien, debo ir a trabajar. —La mujer se acabó su café. —Estás a cargo. —Besó la cabeza de su hijo y colocó su taza en el lavavajillas. 

—Adiós mami. 

—Adiós. —Acarició la cabeza del pelinegro y se despidió, desde lejos, del castaño. 

—Bien... —Tenemos la casa sólo para nosotros, hasta las diez, luego los niños se levantan y molestan. —Tomó asiento frente a él. —¿Cómo estás? 

—Bien, ¿Tú? 

—Todavía tengo sueño. —Se levantó y tomó asiento a su lado. —¿Por qué viniste tan temprano? —Recostó su cabeza sobre el hombro ajeno. 

—Te dije que podíamos empezarlo a primera hora así lo terminábamos para el mediodía. —Le recordó. 

—Pero es muy temprano. —Lo abrazó de la cintura haciendo que se exalte. —¿Que sucede?. 

—Nada, sólo me tomó por sorpresa esto. —Siguió tomado su café hasta que se lo acabó. 

—¿Quieres más café? 

—Sí por favor. 

—Bien, espera que el agua se caliente y te lo hago. —Lo miró, su cuerpo cosquilleaba por tener tan cerca al menor. —Eh~ Que linda pulsera. —Dijo cuando Seungmin lo miró. 

—Me lo regaló una niña por mi cumpleaños. —Se la enseñó mejor. —Es linda, aunque tiene una falta de ortografía, Mi nombre es Seungmin, no Seungming. —Le enseñó una letra. 

—Esa no es una G, es una C. —Tomó la muñeca ajena. —Dice Seungmin más C. —Le enseñó el pequeño signo que tenía la pulsera. 

—Sí, tienes razón. —Lo miró bien. —¿Cómo te diste cuenta? 

—Lo ví varías veces en tu muñeca y lo analicé. —Se sonrojó. —El agua ya está lista. —Se levantó, antes tomando la taza amarilla. —El café que compra mi mamá es descafeinado, ¿Te gusta igual? 

—Mientras sea café. —Se encogió de hombros. 

—Bien. —Preparó todo y volvió a la mesa con las bebidas y las tostadas. Se dirigió al refrigerador y tomó la mantequilla de maní junto con la mermelada de allí. —¿Cuantos quieres, bebé? —Volvió a tomar asiento junto a él. 

—¡Dos! —Respondió emocionado. —¿Te digo papi? —Susurró haciendo que el cuerpo de Christopher cosquillee. 

—¿Quieres llamarme papi? —Lo miró y asintió. —Llámame papi entonces. 

—Está bien, papi. —Le dedicó una sonrisa. 

—Ten bebé. —Le dio una tostada. 

—Gracias papi. —Siguió desayunando. 

—Ay, ¡Channie! ¡¿Me haces una?! —Su pequeña  hermana se acercó a él. 

—Hazte tu sola. 

—Malo. —Lo miró mal. —Hola, oppa. ¿Me recuedas? Soy Hannah. —Saludó a Seungmin. 

—Hola. Hannah, te recuerdo. 

—¿Que haces aquí tan temprano? 

—Vete a tu habitación, mamá me dijo que no debes salir de allí hasta las diez. —La empujó ligeramente. —Vete. 

—Bueno, me voy. —Le sacó la lengua y volvió a su habitación. 

—Le dije a mamá que no la recoja de la calle y no me hizo caso. —Bromeó. —La encontramos en la calle cuando era pequeña. —Dijo al ver la confusión en el rostro del menor. 

—¿Sus otros padres la abandonaron en la calle? —Ladeó la cabeza. 

—Sí y mi madre, como muy buena persona que es, la adoptó. —Rió. 

—Wow~. 

—Ten, come otra. —Le preparó otra tostada. 

—Gracias papi. 

—No me llames papi todo el tiempo porque me dan ganas de darte leche. —Susurró cerca de su oído. 

—¿Puedes darme un poco? —Chan lo miró asombrado. —Mi café está muy caliente. 

—Oh... está bien. —Rió nerviosamente y se levantó en busca de la leche. 

—Gracias. —Agradeció. 

—No es nada bebé. —Acarició su mejilla y luego su cabeza. 

—¿Por qué me tocas mucho? 

—Porque pareces un cachorrito pequeño y me dan ganas de acariciarte y besarte a cada rato. 

—Pero no me besas. 

—¿Quieres que lo haga? 

—Sí, besame, menos en la boca. Mamá dice que sólo las parejas se besan en la boca y que está bien que un amigo te bese en la mejilla. —Explicó. 

—Te daré besitos entonces. —Tomó su rostro y besó sus mejillas. 

—Channie, hace cosquillas. —Rió ligeramente. 

—¿Te gustan mis besitos? 

—Sí, hacen cosquillas. 

—¿Me quieres dar besitos tú? 

—¿Quieres? —Bang asintió. —Bueno, te daré besitos. —Se acercó a su rostro y dejó un sonoro beso en su mejilla izquierda. —Haré lo que tú hiciste. —Lo tomó de las orejas y manejó su rostro a su antojo. Besó sus mejillas, su frente y su mentón, cuando levantó la mirada sus labios se rozaron. —Listo, te dí besitos. —Le dio una gran sonrisa. 

—Gracias. —Acarició su rostro una última vez. —Desayunemos. —Ocultó su erección con su mano izquierda y con la otra tomó su desayuno. 

[❊] 

 Felix despertaba entre los brazos de su novio. A Seo le venía bien que sus padres se peleen todos los días ya que tenía una excusa para visitar a su novio en la noche y también recibir su amor como consuelo. 

—Buenos días mi amor... —Se levantó y tomó su rostro. —Bebé.... —Le dio un beso. —Despierta. 

—Bebé, cinco minutos más... —Lo miró un momento y volvió a cerrar los ojos. —Vamos, déjame abrazarte un poco más. 

—Hoy es día de limpieza y si papá me ve en la cama me regañará. —Pellizcó su trasero. 

—Dijiste «me regañará », o sea que sólo lo hará contigo. A mi no. —Cubrió su rostro con la sábana. —Ve y limpia, luego vuelve. 

—Bebé~. —Lloriqueó. —Vamos, ayúdame así terminamos rápido. 

—¿Qué me darás a cambio? —Lo miró. 

—¿Qué quieres que te dé? —Acarició su rostro. 

—Unos besitos no vendrían para nada mal. 

—Bien, te lo doy. —Se besaron. —No me lavé la boca, es asqueroso lo que hacemos. 

—¿Que importa? Hicimos cosas más asquerosas. —Lo tomó de la muñeca y lo atrajo a él, lo recostó sobre su brazo y lo cubrió con la sábana. —¿Te digo una cosa asquerosa que hicimos? —Lo abrazó. 

—A ver, dime. 

—Te chupé el pito y tú a mí y luego nos besamos. ¿No es asqueroso?. 

—No lo es... —Negó. 

—Bueno, besarnos con el mal aliento matutino tampoco es asqueroso. 

—¿No te molesta?

—Me molesta más no recibir un beso de buenas días que sentir tu mal aliento. —Le dio un beso esquimal. —Te amo. 

—Bien luego no te quejes. —Acarició su rostro. —También te amo mi amor. —Se miraron y sonrieron. —Parece un sueño tener a mi crush de toda la vida desnudo en mi cama. 

—Parace un sueño estar en la cama del chico que me hizo dudar mi sexualidad. —Acarició su abdomen. 

—A ver, ¿Cómo hice eso?. 

—Bien, te lo cuento. —Se acomodó mejor. —Fue hace dos años en la clase de arte, ¿Recuerdas cuando la maestra nos dijo que debiamos hacer retratos?. 

—Sí, ¿Me dibujaste a mí?. 

—No, me la pasé mirando tu trasero toda la clase y no hice nada, por eso reprobé. —Lo acarició. —Llevabas el pantalón de tu uniforme pegado a tu cuerpo y hasta llegué a pensar que si te veía la entrepierna adivinaria tu tamaño. 

—Recuerdo ese día. —Sonrió. —Yo llevaba el pantalón de Seungmin porque el mío se rompió en la parte trasera y como Minnie tenia dos usé el de él. 

—Bueno esa es la historia de como me hice bisexual. De tanto ver tu trasero moverse se me paró. 

—A mí se me paró por la fricción y la presión que daba contra mi entrepierna, estuve con una erección todo el día. —Rió 

—Debiste mostrarmela así me enamoraba más de tí

—De echo, cuando salíamos y te agachaste a recoger algo y sin querer tropesé contigo. Apoyé mi entrepierna en tu culo. —Confesó haciendo que Changbin se levante y lo mire asombrado. —Esa imagen tuya agachado la usaba para darme placer. —Confesó con un sonrojo. 

—Yo sentí algo duro detrás mío y pensé que fue Hyunjin. —Tomó su rostro. —Creí que tenía sus episodios hormonales. —Lo besó. —Era tu pito. 

—Sí... —Tuvo al mayor sobre él. —Bebé, ahora no... debemos limpiar. 

—Sólo nos besaremos. —Colocó sus manos a los lados de la cabeza del pecoso. —Aunque muero por tenerte dentro mío. 

—Bueno... escupe tu mano y preparame. 

—Usaré la boca. —Sonrió ladinamente y bajó hasta la intimidad ajena. —Ve mojando tus dedos. 

—O podemos hacer el sesenta y nueve y ahorramos tiempo. 

—Tienes razón mi amor. —Se dedicaron miradas e hicieron lo suyo. 

[❃] 

 Eran las diez de la mañana y todos los pequeños se despertaron. Como si estuviera planeado corrieron a la cocina en busca de comida. Minho, tras ver a Seungmin, sonrió con malicia. 

—Vino mi mejor amigo, el Bautista. —Intentó acercarse a él pero Chan se lo impidió. Lo tomó de la muñeca y lo acercó a él. 

—Cuidado con lo que haces. —Susurró y lo soltó. 

—Hola oppa, soy Lucas ¿Me recuerdas? —Saludó el menor de los Bang. —¿Qué haces aquí? ¿Eres amigo o novio de Channie oppa? —Interrogó. 

—Hola Lucas. Sí, te recuedo. Vine a hacer un trabajo con Channie y soy amigo de Channie. —Respondió. —Y el «oppa» sólo las niñas lo usan, los niños usamos el 'hyung' con los niños más grandes. 

—Me gusta más llamarte oppa a tí y a Channie. —Sonrió mostrando los pocos dientes que tenía. —Channie, tengo hambre. —Se recostó sobre la mesa y miró a su hermano. —Hazme hotcakes. 

—Hazte tú solo. —Respondió e ignoró su llanto falso. 

—Channie yo también quiero hotcakes. —La niña tomó el brazo de su hermano. 

—Yo también quiero. —Su mejor amigo lo abrazó por la espalda. 

—Hazlo tú. —Miró al rubio. —Los tuyos son más ricos. 

—Pero yo soy un invitado, no debo cocinar. —Se acercó a su boca y el mayor corrió el rostro. —Además el loquito este también quiere hotcakes. —Miraron al castaño el cual ignoraba todo a su alrededor y sólo se dedicaba a hacer el trabajo. 

—Minnie... —Chan tocó su pierna llamando su atención. —¿Quieres comer hotcakes? —Los menores y Minho estuvieron atentos a su respuesta. 

—No, no tengo hambre. —Se quejaron fuertemente. 

—Vamos, dí que sí. —Lee soltó al mayor y se acercó a él. —Tú también comeras. —Pusó sus manos sobre sus hombros asustandolo. 

—Haz los hotcakes tú. —El pelinegro separó al contrario de su 'bebé'. —Sólo ustedes los comeran, también pueden hacer tostadas y dejan de molestar. —Los menores bufaron. 

—Ya querrás que te ayude otra vez. —Minho se cruzó de brazos y de acercó a la cocina para hacer el desayuno. 

—¿Estás bien?. —Acarició la espalda del menor al verlo tenso. 

—Sí... Sólo tenía miedo de que me vuelva a golpear. —Musitó mirando de reojo al rubio. 

—Ya no lo hará, te lo prometo. Si lo hace yo lo golpearé peor. —Miró a su amigo, este subió sus hombros en señal de no importarle. 

—Gracias Channie. —Susurró. 

—No es nada. —Le sonrió dejando ver sus hoyuelos. 

—Parecen dos cráteres de la luna. —Finalmente hizo lo que siempre quizo hacer. Tocar sus hoyuelos. Colocó sus dedos índice en las mejillas del mayor. —Rie otra vez. —Pidió. 

—Bueno. —Rió forzadamente y comenzó a sudar. 

—Ew, se van a besar. —Lucas tapó sus ojos. 

—A ver, besense. —Pidió Hannah. 

—No habrá beso, maldita mocosa. —Chan se alejó del castaño y pellizcó a su hermana. 

—¡Ay! Le diré a mamá. —Puso mala cara y sobó su brazo mientras sollozaba. 

—Dile, no me importa. —Le sacó la lengua cual niño pequeño. 

—Channie... —Kim tocó su pierna. —Terminé el punto veinte. —Le enseñó la pantalla. 

—Genial, espera que termino de arreglar el veintiuno. —Tecleó rápidamente en su computadora. 

—Bueno. —Miró a los pequeños, estos los miraban atentamente. Por instinto, les sacó la lengua y los hizo reír.

 

Chapter 11: "Me gusta Channie".

Chapter Text

 Los menores y Minho desayunaban ruidosamente en la cocina. Cada tanto peleaban y luego hacían silencio. Los gritos, asustaban a Seungmin y lo desconcentraban. Chan sólo les gritaba para que hagan silencio, pero los menores seguían. 

—Lucas se orina en la cama. —Dijo Minho comenzando a reir junto a la niña. 

—No es cierto. —El menor amenazó con llorar. 

—Sí es cierto, yo sentí el olor a orina cuando pase por tu habitación. —El chico comenzó a llorar escandalosamente ganándose burlas por parte de los mayores. 

—¿Que sucede? —Preguntó Chan al ver como su hermanito se iba corriendo. —¿Que le hicieron? 

—Minho oppa dijo que se orinaba en la cama. —Acusó la niña. 

—Minho~. —Miró al rubio, este lo ignoró y siguió desayunando. —¿Que te dije de molestar a Lucas con eso? Sabes que no lo puede controlar. 

—No me dijiste nada. —Subió sus hombros. 

—Sí lo hice. —Llevó su mano a la entrepierna ajena y la precionó. 

—No lo recuerdo. 

—Te lo dije cu-. —La pequeña lo interrumpió. 

—Oppa, ¿Por qué tocas el pilin de Minho oppa? —Preguntó y el mayor retiró su mano de allí rápidamente. 

—Eh~, es porque... —Pellizcó a su amigo para que lo ayude. 

—Porque le gusta mi pilin, por eso. —Recibió un golpe en el brazo. —Auch, tan fuerte no. —Lo miró mal mientras sobaba su brazo. —No tocó mi pilin, tocó mi pantalón. Él sabe que está mal tocar el pilin de las demás personas. 

—Sí, eso está mal. —Asintió rápidamente. 

—Bien... eso es raro... —Miró confundida a los mayores. —Terminé. —Se levantó. —Llamaré a Lucas. —Se fue. 

—¿Cómo vas a tocarme el pene frente a tu hermana? Eso está mal. —Regañó riendo. 

—Idiota, deja de comportarte con un niño ya tienes pelos en el pito, ya no eres un niño. 

—No tengo pelitos. —Le enseñó. —Dijiste que no te gustaban y por eso los corto. —Susurró. 

—Pero tienes. —Miró un segundo a Seungmin y al verlo concentrado metió la mano. —Deja de comportarte como un niño, por favor. —Lo acarició. 

—Está bien Channie. 

—Te amo... —Musitó. —No me hagas enojar. —Le dio un piquito. —Termina de desayunar y vuelve a dormir, te despertaré cuando este listo el almuerzo. —Retiró su mano de la intimidad ajena. 

—Está bien... —Aclaró su garganta y siguió con su desayuno. —¿Qué me ves? —Le preguntó a Seungmin, el cual había visto todo y no entendía lo que sucedía. 

—N-Nada. —Volvió su vista a la computadora. 

—Me sigue teniendo miedo. —Sonrió. 

—Channie, acabé el punto veintiséis. —Avisó y suspiró del cansancio. Sus ojos le dolían al igual que su espalda y trasero. 

—Genial sólo nos faltan cuatro puntos. —Intentó besar su mejilla pero el castaño corrió su rostro. 

—¿Podemos terminarlas luego? Me duelen los ojos. 

—Claro. —Llevó una mano al rostro ajeno y con su pulgar acarició la mejilla del menor. 

—Bien, ya me voy. Hoy es día de limpieza y Young Soo se enojará si no lo ayudo a limpiar. —Guardó el documento y apagó su laptop. 

—No~ quédate... No te vayas. —Tomó su mano. —¿No vamos a ver Mi Villano Favorito 3? 

—No sé... —Kim quería irse porque se sentía incómodo, pero también quería ver la película ya que en su casa no la podría ver hasta que termine de limpiar y ordenar la casa. 

—Por favor, haré palomitas así las comemos mientras vemos la película. 

—Está bien. —Asintió. 

—Bien bebé, espérame un momento. —Se levantó y se dirigió a su habitación dejando al menor con el rubio. 

—¿Que planeas hacer con Channie? —Se sentó a su lado. 

—Veremos una película. —Respondió cabizbajo. 

—Respondeme algo... —Se acercó más a él. —¿A tí te gusta Channie? 

—N-No, Channie y yo sólo somos amigos. A-Ademas a mí me gustan las niñas. 

—Que bien, porque Channie y yo tenemos algo y no quiero que tú lo arruines. Ví como dejabas que te bese y eso no me gusta. —Tocó su hombro haciendo que se asuste y comience temblar. —Sí tú no te comportas como si estuvieras coqueteando con mi Channie, yo dejaré de golpearte y de molestarte. ¿Entendido? 

—S-Sí Sunbae. —Asintió.  

—Bien, seremos mejores amigos. —Revolvió su cabello. 

—Sunbae... Tú y Christopher Sunbaenim... ¿Son pareja? 

—Así es, somos novios desde hace meses. ¿Por qué? ¿Eres homofobico? ¿Te gusta mi novio? 

—N-No, por nada. Sólo preguntaba por curiosidad. —Apretó los ojos cuando el mayor acarició su mejilla. —Mi hermano es gay y lo acepto, no soy homofobico. —Comentó. 

—¿Tú eres gay? —El castaño negó. —¿Entonces no te gusta Channie? 

—Christopher Sunbaenim es sólo un amigo con el cual hago el trabajo de Estado y Sociedad, no me gusta. —El contrarío lo soltó. 

—Bien, no puedo desconfiar de tí. —Sonrió al verlo triste. —Bien, adiós Bautista, iré a dormir otra vez. —Llevó su taza al fregadero y subió a la habitación de su mejor amigo. —¿Qué haces? —Se acercó a él. 

—Busco la memoria en la que está la película. 

—¿Qué película? 

—Mi Villano Favorito 3. —Siguió revolviendo sus cajones. 

—¿No se la habías dado a Hannah? —Se lo recordó. 

—Cierto. Lo olvidé. —Fue a él y tomó su rostro. —Gracias, te amo. —Le dio un beso. 

—Luego me agradeces como se debe. —Le dio una nalgada. 

—En la noche. —Salió de la habitación y fue a la de su hermana, tras conseguir la memoria bajó. —Perdón no encontra... —No encontró a Seungmin. —Oye mocoso, ¿Y Seungmin? —Le preguntó a su hermano. 

—Se fue, el tío Soo lo llamó y se fue. —Siguió desayunando. —Oí que le dijo que si no volvía lo iba a castigar. —Rió. —Por suerte no tenemos papá. 

—Pero ibamos a ver una película. —Miró la memoria en su mano. —Maldita sea. —Salió de la cocina. 

—Channie, ¿Puedes cocinar arroz? —El pequeño fue ignorado. —Ahora le diré a mamá que estaba tocando el pilin de Minho oppa. —Sonrió. 

[...] 

—¿Que sucede bebé? —Preguntó el adulto acercándose a su hijo. Lo habia visto muy desanimado desde que había vuelto. 

—Nada. —Siguió guardando los adornos en una caja. 

—Vamos bebé, dime. Soy papi. —Lo abrazó. 

—No lo sé. —Correspondió el abrazo. —Channie tiene novio y no sé como me hace sentir eso. 

—¿A tí te gusta esa tal Channie? 

—Young Soo, Channie es Christopher Sunbaenim. No me gusta. —Lo miró. 

—Oh~ bueno... Ya pensaba que tenías celos de que él tuviera novio. —Acarició su espalda sonriendo al no ver reacción alguna. 

—No siento celos, siento algo que no sé como describirlo... El pensar que Channie besa las mejillas de alguien más y llama bebé a alguien más que no soy yo me hace sentir raro. 

—Channie y tú, ¿Tienen algo? 

—Sólo somos amigos. 

—Bien... entonces no sientes celos románticos hacía él. —Peinó su cabello. 

—No siento celos, no estoy inseguro de nada... Sólo me siento raro. —Pegó su cabeza al pecho de su padre. —¿Tú sentiste esto alguna vez? 

—Sí, ven te cuento cuando. —Fueron al sofá y tomaron asiento. —Recuestate. —Palmeó su pierna izquierda y el menor recostó la cabeza en ella. —Fue cuando tenía tu edad. 

—¿Aún lo recuerdas? —Lo miró. 

—No te pases de listo niño. —Tapó su nariz haciéndolo reir. —Yo tenía tu edad, y la niña tenía catorce años. Nosotros éramos mejores amigos, siempre estábamos juntos, ibamos a la iglesia juntos, a la escuela juntos, hacíamos todo juntos. Un día ella conoció a un extranjero guapo, según ella, de hermosos ojos, según ella, de pecas en el rostro que parecían constelaciones, según ella, y me dejó por él. 

—¿Cuantos años tenía el extranjero? 

—Tenía diecisiete, era nuevo en la cuidad. —Suspiró. —Bueno, esa niña comenzó a jugar con él y comenzó a hacer todo lo que hacía conmigo. Le pedía ayuda a él para hacer su tarea, lo invitaba a cenar, le preparaba el almuerzo e iban de la mano al colegio y a la iglesia. 

—¿Eran novios? 

—Sí, pero yo no lo supe hasta que le reclamé por haberme dejado plantado el día de nuestra cita. 

—¿Y que hiciste? 

—Lloré y fuí a golpear a ese tipo, luego esa niña toda fea y despeinada me dijo que ya no eramos amigos y terminamos nuestra amistad. No le hablé por mucho tiempo, siempre la veía de la mano con su noviecito y me daba impotencia, sólo quería asesinarlo, quería robarle la escopeta a mi abuelo para ir a matarlo, pero no pude. No quería que ella me odie más. 

—¿Y luego? —Lo miró atentamente. 

—Cuando ella cumplió veinte se casó con el extranjero ese y a los pocos meses quedó embarazada y tuvieron un hijo. —Lo miró. 

—¿Y que sucedió luego? ¿Ya no sabes que sucedió con ella? 

—Luego de que naciera su hijo me la encontré en la panadería de mi abuelo y volvimos a hablar... luego una cosa llevó a la otra y nos hicimos amantes. 

—¿Le fue infiel a su marido? 

—Según ella, le estaba pagando que haya tenido un hijo con otra mujer... —Se encogió de hombros. —Un tiempo después, se enteraron que ese hombre tenía una enfermedad mortal y murió cuando el niño cumplió un año... Esa niña fea y yo nos casamos... y nos enteramos que estaba embarazada otra vez por-. 

—¿No existían métodos anticonceptivos en esa epoca? 

—Sí existían, sólo que hubo un fallo en algunos cálculos. Bueno, en conclusión, esa niña loca y yo nos casamos y vivimos felices. 

—¿Y cuando conociste a mamá? ¿Quién era esa niña? 

—Ajh, esa niña loca que nunca se peinaba es la misma que nos está mirando desde la puerta. —Seungmin miró a su madre. —Hola mi amor. —Sonrió. 

—Pero... ¿Y el otro hijo? ¿Lo regalaron?

—El otro hijo es el mismo que le está gritando a su amigo en este momento. —Hicieron silencio y escucharon los gritos de Felix. 

—Es Yongbok... —Musitó asombrado. 

—Sí y para que tengas una idea gráfica, su padre se veía exactamente como él. Sólo que mi Bokie es más lindo y sus pecas si parecen constelaciones, no como las de ese idiota. 

—No hables así de un muerto. —Se acercó a su hijo. —¿Cómo llegaron a esa historia? —Tomó asiento a un lado de su esposo y acarició la cabeza del menor. 

—A Minnie le gusta Christopher. —La adulta miró al chico en busca de una explicación. 

—No me gusta, somos amigos. —Frunció el ceño e hizo un puchero. 

—Pero me dijiste que te pusiste celoso de que tenga novio. 

—¡No me puse celoso! —Se levantó. —Eres muy mentiroso, mentir está mal. —Se fue a la cocina en busca de agua. 

—¿Que te dijo? La verdad. —La castaña miró a su marido. 

—Me dijo que no sabe como sentirse porque Christopher tiene novio. —Tomó la mano de su esposa. —Mi amor, ¿Crees que es buena idea que lo dejemos convivir con Christopher? 

—Sí, ya no le hará nada. 

—No lo sé... Es que... sabes lo que pasamos con él cuando tenía esas pesadillas y no quería que nos acerquemos a él. Tengo miedo de que le hago algo que desencadene eso otra vez. —Sonó angustiado. 

—Tranquilo, Jessica y yo venimos estudiando el comportamiento de Christopher desde hace unos meses. —Besó su mejilla. —Creeme que no lo volverá a lastimar, confía en nosotras. 

—Ustedes dos son las mismas que, junto con ese idiota, dijeron que Bokie tenia complejo de Edipo homosexual. 

—Fue un error. Queríamos saber porque Bokie no tuvo complejo de Edipo... —Rió —Pero luego nos dijo que era gay, así que acertamos en lo de homosexual. 

—Tú lo que querías saber es porqué Bokie me quería más a mí que a tí. Eso querías saber, por eso lo diagnosticaste con un complejo todo raro. 

—Seungmin... —Hizo silencio y pensó en algunas cosas. —Seungmin tampoco tuvo complejo de Edipo. —El mayor rodó los ojos. 

—¿Algunos de los hijos de Jessica tuvo complejo de Edipo? ¿Por qué no los investigan a ellos? 

—Christopher tuvo complejo de Edipo hasta que murió su padre. Él sintió interés hacia su padre y se interesó en ser como él. Básicamente tomó a su padre como su hombre ideal. A su madre la tomó como una directa investidura sexual de objeto y a su padre como una identificación de lo que toma por modelo. Cuando murió su padre, él tomó el rol de... —Miró al mayor mientras pensaba en diferentes cosas. —Debo comentarle de mi hipótesis a Jess. —Se levantó y corrió a su habitación. 

—No entendí nada. —Miró a su hijo mayor. 

—¿De que hablaban? —Se acercó al mayor y lo abrazó. 

—Del complejo de Edipo. —Correspondió el abrazo del menor. —Tu madre me comentaba que alguien tuvo complejo de Edipo hasta que su padre murió. 

—Que asco... Yo no tuve eso, ¿Verdad? 

—No, pero tu madre dice que tal vez tuviste complejo de Edipo homosexual. —Rió. 

—¿Por qué? 

—Porque eras más cariñoso conmigo que con ella y como peleaban por mí le dio una de sus cosas de psiquiatra y te diagnosticó. 

—Pero complejo de Edipo es sólo para las madres... No existe el Edipo homosexual. Sería edipo inverso en todo caso. 

—En su momento tu madre, la desquiciada que tiene como mejor amiga y su maldito hermano dijeron que tenias complejo de Electra, pero no entendí que sucedió y dijeron que el complejo de Edipo ahora es para niños y niñas. 

—Que asco, eso es... —Hizo una mueca. —A lo que venía. —Tomó el rostro del mayor y le dio un pequeño beso. —Papi, ¿Puedo ir con Changbin al cine? —Hizo un puchero. 

—Luego de que limpien todo el ático y el sótano hablamos. —Se levantó. —Hasta que eso no quede ordenado no saldrán. —Besó su frente. 

—Pa~. —Lloriqueó. —Dile a Seungmin que haga algo también, se fue a su habitación a recostarse. Que al menos limpie el sótano, ahí está toda su sangre él debe limpiar eso. 

—Ahora mismo iré a regañarlo por no limpiar. —Fue en busca del menor de sus hijos. 

—¿Que dijo mi suegrito? —Changbin corrió hasta su pareja. 

—Quiere que terminemos de limpiar el ático y el sótano, luego nos dirá si nos deja salir o no. Sólo limpiaremos el ático porque en el sótano está la sangre de Seungmin. 

—Bien, limpiemos. Aún es temprano. Si lo hacemos rápido terminaremos para las siete. —Le dio un beso. —Vamos, allí no se escuchará nada de lo que hacemos. —Tomó su mano. 

—Es limpiar... 

—Limpiaremos luego de descansar. —Corrieron al ático. 

—Vamos a limpiar, luego de que limpies los muebles y tu refrigerador con sangre te podrás acostar. —El adulto trataba de levantar a su hijo. 

—Déjame Young Soo... no quiero limpiar... Quiero estar aquí. —Se escondió bajo sus sabanas. 

—Vamos bebé... sirve para despejar la mente y para olvidarte de los celos que se apoderan de tu ser. 

—Young Soo, no siento celos... 

—Hablemos seriamente, quiero que me mires. —El menor descubrió su rostro. —¿Tú sientes algo por Christopher? 

—Young Soo... —Lloriqueó. —Me gusta Channie. —Comenzó a llorar. 

—¿Y por qué llorar bebé? —Fue hasta él y acarició su cabeza. 

—Porque a mí me gusta Nayeon, me gustan las niñas, no los niños. —Sollozó fuertemente y volvió a cubrir su rostro. —No me gusta ver que Channie bese a Lee Minho, no quiero escuchar como dice que lo ama. No me gusta eso. 

—Bebé... —Suspiró y acarició sus cuerpo por sobre la sabana. Sabia lo que sucedería y ya estaba preparado para eso.

 

Tiempo atrás

 Dos hermanos estaban sentados en el sofá de la sala uno frente a otro mirándose mientras se tomaban de las manos. Habían peleado y su madre los castigó obligandolos a estar juntos el resto del día, además les había advertido que el primero que no hacía lo que pedía sería privado de lo que más quería. 

 Felix de ver a su padre y Seungmin de sus enciclopedias de dinosaurios y reptiles. 

—Bokie, ¿Sabes? Tomar tu mano me da cosquillas, hace que mi estómago cosquillee. —Comentó el menor tras analizar, por varios minutos, a su hermano ya que quería saber cual fue la razón de que este le grite. 

—A mi me da asco tomarte la mano. Seguro no te las lavaste después de ir al baño. —Hizo una mala cara. 

—Sí me las lavé. Durante veinte segundos como debe ser. Usé un poco de tu jabón para manos porque mamá compró otra marca que no es la que yo utilizo. Esta marca no tiene mucha información en su prospecto y no quiero utilizarla. Además contiene Lauril sulfato de sodio y según leí en una página web, es peligroso para el medio ambiente y también para la salud. ¡También tiene efectos cancerígenos! 

—¿Usaste mi jabón? —Olió su mano. —Me gusta el olor a arándanos. 

—¡A mí también! Mamá siempre me compra de arándanos porque huele bien. Ese aroma es el que me gusta. 

—Wow, me encanta preguntar. ¿Sabes? 

—¿De verdad? Pregúntame algo. —Se acercó más a él. 

—¿Por qué naciste? ¿Por qué naciste enfermo? 

—Son dos preguntas, las responderé por orden. —Hizo silencio un momento. —Nací gracias a que mamá y papá tuvieron relaciones sexuales, eso hizo que el óvulo de mamá sea fecundado por un espermatozoide de papá, que fue seleccionado por el óvulo de mamá. Fuí gestandome durante ocho meses y nací el 22 de septiembre. Según mis cálculos mamá quedó embarazada en marzo, en la semana del diez al quince, o sea que nuestros padres tuvieron relaciones sexuales uno de esos días hábiles. 

—¿Qué? —No entendió nada. 

—Y la segunda pregunta... —Pensó un momentó. Él no estaba enfermo, la última vez que le había dado fiebre había sido hace casi dos meses. —No estoy enfermo. No tengo fiebre, gripe o alergias. 

—Sí, sí lo estás. Por eso eres raro. Por eso antes comías papel de baño con agua del retrete. —Puso una cara de asco. 

—No lo estoy. —Miró sus manos entrelazadas. —Bokie, ¿Has visto como las niñas de tu colegio van de las manos? ¿Podemos ir así cuando yo vaya al colegio contigo? 

—No, nunca iras a un colegio. Eres un loco. Tú seguirás estudiando aquí en casa y por eso no tendrás amigos. 

—Yo quiero amigos. —Susurró. —Quiero hacer una pijamada como las de la televisión. 

—Nunca tendrás amigos. Nadie quiere ser tu amigo. 

—¿Tú tienes amigos Bokie? —El mayor sintió como su estómago burbujeaba, él tampoco tenía amigos ya que en el colegio los niños lo molestaban. 

—Muchos, más de cien amigos. —El castañito estaba asombrado. 

—Wow~ Bokie, yo también quiero tener más de cien amigos. 

—No los tendrás. —Le sacó la lengua. 

—Bueno. —Miró sus manos entrelazadas. —Yo quiero un amigo para hablarle de dinosaurios. Nadie me escucha cuando lo hago, papá mira su computadora, mamá su libro y tú me gritas cuando lo hago. ¡Pero si tengo un amigo eso no sucederá! 

—Sí lo hará, nadie quiere escuchar de dinosaurios. Son a aburridos y dan asco, ya se murieron, además no se sabe si existieron. —El más bajo intentó hablar. —LOS huesos esos seguro son creados para que creas que existieron. No lo hicieron. —Se encogió de hombros. 

—Sí lo hicieron, existieron hace más de 75 millones de años. —Musitó. 

—¿Quién sabe? No hay un señor que tiene 75 millones de años para que lo diga. Eso es todo mentira. 

—¿A tí no te gustan los dinosaurios, Bokie? 

—Ya te dije millones de veces que no. No me gustan, me dan asco. 

—Bueno, dejaré de hablarte de ellos para siempre. —Hizo silencio y comenzó a pensar de que podía hablarle a su hermano. 

—Ojalá. —Suspiró. 

—¿Ya se llevan bien? —Preguntó la mujer acercándose con una bandeja. —Vengan, es hora de merendar. Luego siguen con el castigo. —Yongbok soltó la mano del menor y tomó asientos en el suelo para luego comenzar a comer. 

—Mamá, a Bokie no le gustan los dinosaurios y no quiere que le hable de ellos. También dice que a las personas no les gusta ¿Que hago?. —La miró. 

—A ver. —Tomó asiento a su lado. —A veces el hablar mucho de algo hace que a una persona deje de gustarle el tema. Por eso no puedes hablarle de dinosaurios a todo el mundo, hay personas a las que les da miedo y por eso no hablan de ellos o a otras a las que les da asco porque piensan que huelen mal. Por eso no les gustan los dinosaurios a algunas personas y si tú le hablas de ellos se enfadaran contigo. 

—¿Y si a alguien le gustan? 

—Pues primero le preguntas y si te dice que sí pueden hablar de dinosaurios. 

—Oh~. —Descartó a muchas personas que conocía a las cuales podía hablarle de dinosaurios. —Al tío Taehyuk le gustan los dinosaurios, él habla conmigo de ellos. Él me escucha. 

—Bueno, si a él les gustan puedes hablarlo con él. Pero primero pregúntale si le gustan. 

—Sí le gustan mamá, su dinosaurio favorito es el Triceratops. 

—Bueno, pueden hablar de dinosaurios. —Acarició su cabeza ocasionando que el menor se aleje, no le gustaba. —Vamos, toma tu merienda. 

—Sí. —Tomó asiento junto a su hermano y bebió su leche en silencio. No sabía de que hablar con él.

Chapter 12: "Serás sólo mío".

Chapter Text

 Seungmin tenía un dilema. No sabía que hacer ya que había dicho que le gustaba Christopher pero no tenía sentimientos romanticos hacía él, sólo lo quería como amigo, al igual que quería a su hermano o al igual que quería a su pequeño perro. No veía al mayor como un hombre al que pueda amar, no sentía las famosas mariposas que usualmente siente cuando ve a la niña que le gusta. 

—Se me hace tarde. —Escuchó decir a su hermano desde afuera. 

 Ignoró que debía ir a la escuela y sólo se acomodó mejor para seguir durmiendo. No quería ir para que el mayor lo llame «Bebé», para que lo acaricie y para que lo bese, no quería confundirse más. 

—Bob... —Tomó asiento y abrazó a su pequeño perro. —No quiero que me guste Channie, tampoco quiero que bese y llame por apodos a Lee Minho. Solo quiero que lo haga conmigo, somos amigos... ¿Qué debería hacer? —Su mascota lamió su rostro. —No puedo darle besitos. No me gusta. —Vio la puerta que fue abierta violentamente. 

—Audi-. —Félix se quedó quieto en la puerta al ver a su hermano aún en la cama. —¿Qué haces aquí? 

—¿Qué haces tú aquí? Se toca antes de entrar. —Lo miró mal. 

—Quería tomar algo que me olvidé. —Miró el suelo. 

—Aquí no dejaste nada, vete. 

—¿Por qué estás aquí y no en la escuela? —Se acercó a su mesita de luz. 

—No es de tu incumbencia. —Vio lo que sacaba a escondidas de allí. —Esos son mis audífonos. —Se los arrebató de la mano. 

—Prestamelos. —Se lo quitó. 

—Son míos, los tuyos los rompiste cuando jugabas Mario Kart. —Se los volvió a sacar y los escondió bajo su almohada. 

—No los rompí... se me desconfiguraron, es eso. 

—No me importa, no usarás los míos. —Negó y se volvió a acostar. —Vete. 

—Pero antes me los prestabas. —Hizo un puchero. 

—Antes, cuándo eras mi hermano. Ya no lo eres, ahora eres un desconocido. —Apagó la luz. —Vete de aquí. 

—Bebé~. —Dejó su mochila en el suelo y se acostó a tu lado. 

—Vete, no tienes permiso de acostarte en mi cama. —Lo golpeó. 

—Pero es nuestra camita. —Lo abrazó, aguantandose los golpes. 

—Ya no lo es, largo. —Comenzó a gritar. 

—Estoy en el club de pastelería. —Comentó haciendo que el menor pare y lo mire atentamente. —Estoy aprendiendo a hacer pasteles, aún aprendo a como hacer el merengue y como preparar el molde. 

—¿Para qué? 

—Para hacerte otro pastel y para que me perdones. —Acarició su rostro. —No me gusta que mi bebé minion esté enojado conmigo. —Pellizcó su mejilla. 

—No quiero nada que provenga de tí. —Lo empujó. 

—Bebé~. —Se aferró más a su cuerpo. —Por favor, me estoy esforzando. Esas clases duran tres horas y son dos días seguidos. Quiero aprender a hacer un pastel así me perdonas. 

—No te voy a perdonar jamás, ese era mi pastel. Tú tuviste el tuyo en tu cumpleaños. Te comiste incluso las revanadas que guardé. —Comenzó a llorar y pegó su cabeza al pecho del mayor. 

—Bebé~. —Lo acarició. —Perdóname, de verdad lo siento... —Cerró los ojos. —Te haré un pastel de Bob, pero... —Alejó al perro que se aventó sobre él. —Pero ese será para tí sólito. ¿SÍ? 

—No quiero. 

—¿Y si lo hago de café con chocolate? —El castaño lo miró, tenía los ojos cubiertos de lágrimas. —También te dejaré tomarte dos tazas de café con él. ¿Sí? 

—¿Me lo prometes? 

—Si bebé, te lo prometo. —Secó sus lágrimas. 

—Bueno, esperaré por mi pastel. —Correspondió al abrazo. —Cuando lo hagas y me lo des te voy a perdonar. 

—¿De verdad bebé? —Besó todo el rostro de su hermano. 

—Ya, sueltame. —Alejó su rostro. 

—Perdón. —Sonrió. —Te amo Minnie. 

—Que bien. —Cerró los ojos. 

—Ahora... ¿Por qué no quieres ir a la escuela? 

—Me siento mal. 

—Mentir está mal. —Lo imitó. 

—No estoy mintiendo estoy mal de verdad. 

—A ver, cuéntame que te sucede. 

—No, debes irte a la escuela. 

—Si no vas tú, no iré yo. —Se levantó a quitarse el uniforme. 

—¿Qué haces? —Lo miró confundido. 

—Me preparo para acostarme, abrazarte y escucharte. —Sólo con ropainterior, volvió a la cama. —Vamos bebé, cuéntame que te sucede. 

—No, tú le dirás a todos. —Se recostó sobre su brazo derecho y lo abrazó de la cintura. 

—No, no le digo a nadie de lo que nosotros hablamos, es un secreto de hemanos mejores amigos. Vamos dímelo. —Jugó con su cabello para tranquilizarlo. 

—Le dijiste a nuestros padres sobre que me daba placer. No sabes guardar secretos. 

—No se los dije, sólo te mentí. ¿Acaso crees que no investigarán quién te enseñó eso? —Negó. —Nunca les cuento nada a ellos porque se los contarán a las tías y luego lo sabrá toda la ciudad. —Besó su cabeza. —Sólo te amenazo así dejas de portarte mal. 

—Ya no lo hagas. Dejaré de portarme mal. —Frotó su rostro por el pecho del pecoso. 

—Ya no lo haré bebé. Lo prometo. —Acarició su brazo. —¿Quieres contarme que te sucede? —Seungmin suspiró y comenzó a contarle todo lo que habia sucedido con Christopher desde que comenzaron a hacer el trabajo. —Te gusta el chico que te hace bullying. 

—Ya no me hace bullying, él me dijo que somos amigos y que jamás lo volverá a hacer y que sólo lo hizo para llamar mi atención. —Sorbió la nariz. —Bokie, no quiero que me guste él. A mi me gusta Nayeon. 

—Tranquilízate, tal vez solamente estás confundido... —Acarició su espalda. —Tal vez las acciones de ese idiota hicieron que te confundas. Mañana hablaré con él. 

—No, no lo hagas. Déjame resolver esto solo. 

—Pero ese tarado juega con tu salud mental. Si tiene novio no debe andar besando en la mejilla y llamando «bebé» a otro. Además no puede llamarle bebé a mi bebé. 

—Sí puede hacerlo. —Rió. —Me gusta que me llame bebé. Cuando lo hace siento como mi cuerpo cosquillea y siento mi rostro caliente. 

—Estás enamorado de él. —Revolvió su cabello. —Quizás aún no sepas que sientes por él, pero luego lo descubrirás. —Tapó su nariz. —Yo tengo novio. —Comentó. 

—¿Quién es? ¿Mamá y papá saben? —Interrogó mientas se levantaba. 

—Es Changbin y no, mamá y papá no saben. —Lo tomó del brazo y lo volvió a acostar. —Ya sabes lo que no debes decir. 

—¿Cómo sucedió? 

—Sucedió una noche cuando vino. Comimos nachos, nos besamos y nos acostamos. —El menor estaba asombrado. 

—¿Quién recibía? 

—Que te importa. —Rió nerviosamente. 

—Vamos, dime. —Hizo un puchero y amenazó con volver a llorar. 

—Yo recibí. —Susurró. 

—¿Y te dolió? ¿Cómo fue? ¿Qué sentiste? ¿Se cuidaron? ¿Crees que Changbin me deje investigar su cuerpo? 

—Tú llegas a pedirle a mi novio que se deje tocar por tí y te mato. —Amenazó. 

—Necesito saber si su cuerpo es igual al mío, no haré nada más... no quiero que me asesines. 

—Minnie, todos los varones tenemos el mismo cuerpo. No eres el único chico con pilin. 

—Pero los cuerpos son diferentes. Quiero saber como es su cuerpo. 

—No vas a ver a mi novio desnudo, ni tampoco le vas a tocar el pito. —Negó. 

—Es para una investigación, le haré lo mismo que hice contigo. 

—No, si quieres tocarle el pito a alguien, consiguete un novio y tocale el pito a él. 

—Pero Christopher ya tiene novio. 

—Buscate a otro. —Un chico se le vino a la cabeza. —¿Por qué no le pides ayuda a Jisung? Siempre anda caliente. Aprovecha. 

—Ya lo revisé, muchas veces. 

—Bien, pues... Sigue haciéndolo, ese tiene cara de hacer cosas raras con su pene. 

—Christopher dejó que toque sus músculos y sus glúteos, más adelante puedo investigar su miembro. —Comentó. 

—Tú trasero lo investigará si andas de curioso. —Le dio una nalgada. 

—¿A qué te refieres? —El pecoso sólo negó. —Dime. 

—Sólo ignoralo... ¿Qué haces? —Se sobresaltó al ver como su hermano le bajaba la ropa interior. 

—Dijiste que ya te acostaste con Changbin, quiero investigar un cuerpo impuro. 

—Eh~ ¿Sí escuchaste que él me la metió? —Vio como el castaño arrojaba el bóxer a un lado. 

—Así es, por eso quiero ver algunas cosas. 

—No, espera... ¿Qué haces? —Seungmin sonrió. 

[❃] 

 Chan caminaba a casa de Seungmin. Le había resultado extraño que haya faltado ya que nunca lo hacía, ni siquiera los días de lluvia. No sabía porqué le llevaba los apuntes si al otro día se los podía pasar, era algo extraño que pasó por su cabeza. Tal vez sí sabía por qué lo hacía pero se negaba a aceptar lo que le había dicho su mejor mejor amigo. 

«Ese loquito te tiene a sus pies.» 

—Ho-Hola madrina... Vengo a traerle los apuntes a Seungmin. —Avisó enseñando su cuaderno. —Como hoy no fue creí que quizás lo-. 

—¿Seungmin no se fue al colegio? —Preguntó confundida. 

—N-No, por eso vine a traerle los apuntes de hoy... 

—Pero aquí no está. Estoy aquí desde las tres de la tarde y no lo escuché. —Abrió completamente la puerta. —Pasa. 

—¿Tal vez durmió la siesta? —Dejó sus zapatos a un lado. 

—No, él no duerme la siesta. —Negó. —Ven, sigueme. —Cerró la puerta y subieron al segundo piso. —Bebé, ¿estás ahí? —Golpeó la puerta antes de abrirla. —¿Qué haces aquí? ¿Por qué no fuiste al colegio? —Se acercó a él y tocó su frente. 

—No quería ir. —Susurró severamente. 

—¿Por qué? —Acomodó el cabello del menor. 

—No quería ver a Christopher, es todo. —La adulta miró al nombrado. 

—¿Es por lo que hablamos? —El castaño asintió. —Bien... ¿Y que hago con el Christopher que está parado del otro lado de la puerta? —Seungmin lo vio y se escondió bajo las sábanas. 

—Dile que no estoy. 

—Ya te ví... —Dijo el azabache sonriendo. 

—No estoy, vete. 

—Vine a traerte los apuntes de hoy... Hoy tuvimos matemáticas, física, biología, estado y sociedad y psicología... La maestra de psicología explicó cosas raras sobre el psicoanálisis y tomé nota de todo lo que dijo. 

—No quiero. 

—¿Que cosas raras dijo la maestra? —Preguntó la adulta. 

—Eh~ habló sobre deseos sexuales y dio diferencias entre sexualidad y genialidad, también dijo que los niños tienen complejo de Edipo cuando son pequeños y que según Freud para que haya un deseo debe haber algo reprimido y dijo que todos tenemos fantasías sexuales. —Se puso completamente rojo. 

—Eso es verdad. —Miró a su hijo, el cual había sacado la cabeza para mirar al muchacho. —Iré a hacer chocolate, ya casi son las seís. —Miró su reloj. —Ya los llamo. —Le hizo señas al chico para que se acerque. 

—Permiso... —Ingresó a la habitación del menor, boquiabierto miró todo el lugar. Todo estaba bien ordenado y limpio, también había posters de dinosaurios y de Minions en una pared lo que hacía que la habitación no se vea tan aburrida. —Wow, me gusta tu habitación. —Lo miró, se había vuelto a esconder. —¿Que sucede Minnie? ¿Por qué te escondes?. —Dejó su cuaderno a un lado. 

—No quiero verte. 

—¿Por qué? ¿Te hice algo?. —Se arrodilló frente a la cama y miró fijamente el bulto bajo la sábana color amarilla. 

—Tú y Lee Minho son novios y tú sólo haces que me confunda. Me das besos, me acaricias y me llamas bebé, ¿Por qué lo haces si tienes novio? —Su voz se quebró a tal punto que comenzó a llorar. 

—Bebé... ¿Quién te dijo eso? —Se acercó más y tocó lo que supuso que era su cabeza. 

—Lee Minho, me dijo que deje de comportarme como si estuviera coqueteando contigo porque no le gusta, yo no estoy coqueteando contigo, somos amigos. 

—Minnie. —Quitó las sábanas y lo vio cubierto de lágrimas. —Mírame. —Tomó su rostro. 

—No quiero. —Tapó su rostro con sus manos. 

—Bebé~ Minho y yo no somos novios, si lo dijo fue sólo para molestarte. Sólo somos mejores amigos, a mí no me gusta él. 

—¿Lo dices en serio? —Lo miró. 

—Sí bebé, lo digo en serio. —Secó sus lágrimas. 

—¿Entonces tú y Lee Minho no son pareja? —El mayor negó. —¿Pero por qué lo besaste en la boca y tocaste su pene? 

—Yo-Yo no hice eso. 

—Lo hiciste el sábado cuando estábamos haciendo el trabajo. Le dijiste que lo amabas y lo besaste, también le tocabas el pene. 

—Hay una explicación para eso. —Pensó en algo creíble. —Lo besé sí, pero en el mentón al igual que te beso a tí. Le dije que lo amaba porque eso hago, lo amo como amigo. 

—¿Y por qué tocaste sus genitales? 

—No le toque el pito, que asco... Le hice recordar que estaba usando mi ropa. 

—Mentir está mal. —Miró a otro lado. 

—No te estoy mintiendo, bebé... —Se acercó a su mejilla y la besó. —Créeme, te lo pido. 

—Primero jurame que no eres novio de Lee Minho 

—Lo juro. —Acarició su cabeza. 

—Ahora prometeme que no le darás más besos y que tampoco le dirás que lo amas. 

—¿Por qué me haces prometer esto? —Preguntó confundido. 

—Porque debo asegurarme de que lo cumplas. Juralo. 

—Lo juro bebé. 

—Bien, ahora prometeme que serás sólo mío. —El cuerpo de Bang cosquilleó. 

—Sí, seré sólo tuyo. 

—Bien, ya me siento mejor. —Sonrió. —Ven, acuéstate a mi lado. —Hizo un espacio. 

—Bebé, ¿Estabas celoso? —Dejó su mochila a un lado de su cuaderno y subió a la cama. 

—No, sólo no me gustaba ver como besabas a Lee Minho. Yo creía que era especial por recibir tus besitos pero cuando ví eso ví que no lo era. —Hizo un puchero. 

—Tú eres especial para mí. —Lo abrazó. —Eres más especial que mi familia. —Se miraron a los ojos. —Tú eres la razón por la cual voy todos los días a la escuela. —Se acercó lentamente a él. 

—Channie, besa-. —Un carraspeo los interrumpió. Chan saltó de la cama y, golpeando su pie derecho contra la mesita de luz ajena, se paró frente a ella. 

—La merienda está lista. —La mujer avisó guardando su celular. Los había fotografiado. 

—Ya vamos... —Seungmin se levantó. —Vamos a merendar. —Miró su mano y tomó su muñeca. 

—No, yo ya me voy. Sólo vine a traerte mis apuntes. —Fue hasta su mochila y tomó su cuaderno. —Devuélvemelo cuando quieras. Es el que uso para las notas, no el que uso en clases. 

—Quédate. —Rogó. —Vamos a merendar. 

—Ya debo irme... 

—Por favor Channie... —Amenazó con volver a llorar. 

—No puedo. —Una lágrima bajó por la mejilla izquierda del menor. —No llores, me quedaré. —La secó. —Me quedaré a merendar contigo. 

—¡Sí! —Miró a su madre y salió corriendo de la habitación junto con el mayor. —Toma Channie. —Le alcanzó una taza y tomó asiento a su lado. 

—Gracias bebé. —Vio a la adulta y bajó la vista avergonzado. 

—Bebé... —Repetió la adulta tomando asiento frente a ellos y sirviéndose del chocolate que preparó. —¿Se llaman por apodos... cursis? 

—Sí, yo lo llamo papi. —Bang se quemó con la bebida. 

—Vaya... ¿Tienes algún fetiche con eso, Christopher? 

—N-No madrina. —No podía mirarla a los ojos por la vergüenza que tenía. 

—¿Por qué dejas que Seungmin te llame «papi»? 

—N-No lo-. —El menor lo interrumpió. 

—Porque soy su bebé, por eso. —Respondió con una sonrisa. 

—¿A tí te gusta serlo? —Su hijo asintió. —Bien... si a tí te gusta. —La adulta miró al menor, ya tenía más cosas para estudiar sobre él. Carraspeó llamando la atención de ambos y comenzaron una charla acerca de la educación sexual.

 

 

Chapter 13: "¿Me quieres manosear?"

Chapter Text

 Era el día de la entrega de notas. 

 Christopher y Seungmin estaban sentados juntos por orden del profesor. Ambos cada tanto se miraban y sonreían. El mayor entrelazó su mano con la del contarío ganándose toda su atención. 

—Es para darte fuerzas. —Susurró y sonrió. 

—No es necesario. —Quitó su mano y estuvo pendiente al profesor, el cual decía las calificaciones mientras les devolvía las carpetas a los chicos. 

—Harai y Lee. —Se paró frente a los menores. —Creo que trabajar con Minho te trajo consecuencias. —Entregó la carpeta. —Un nueve. 

—Wow. —MinHo le arrebató la carpeta a la niña. —Así se siente ser un nerd... 

—Sí. —Le quitó la carpeta nuevamente. 

—El grupo Han-Choi. —Entregó la carpeta. —Me gustó ese resumen. —Miró a la niña. 

—No, yo no hice el resumen, fue Jisung. —Avisó. 

—¿Qué? ¿Le sorprende que no haya insultado a nadie? —Preguntó el pelinegro. 

—No, me sorprende que hayas hecho algo bien... Un diez. —El menor tomó la carpeta y miró a su amigo. Este le enseñó su pulgar. —Bien... Bang y Kim... —Se paró frente a ellos y negó. —Todo mal hecho. —Le entregó la carpeta al castaño. —Sólo les subí un punto por la carpeta de Wonder Girls... un dos. 

—¡Ha! —Todo el salón miró al responsable de ese grito. Minho. 

—Deben esforzarse más la próxima vez. —Se fue. 

—¿Pero que hicimos mal? —Chan tomó las hojas. —Literalmente hablamos de todo lo que el pidió. —Miró la nota en la portada del trabajo. —¿Qué? ¿Un diez? ¿Por qué dijo un dos? 

—No sé, pero a mí siempre me dice que tengo una mala nota cuando no es así. —Miró el numero diez de color verde y sonrió. 

—Bien, escuchen. —Todos miraron al adulto. 

—Las próximas dos clases son las últimas antes del cierre de calificaciones. —Todos celebraron. —Y ademas de la tarea que les dí van a hacer un último trabajo para saber si aprueban. —Todos bufaron. —Este trabajo es más extenso. Así que pueden volver a hacerlo en grupo, elijan a sus compañeros. Es grupo de hasta tres.  —Comenzó un alboroto en toda la clase. 

 Seungmin tapó sus oídos y apretó sus ojos tratando de contar ovejas. Lo hacía siempre que había mucho ruido en el salón de clases y no llegaba a colocarse sus tapones de oído a tiempo o si estos no podían aislar el ruido completamente. Sus compañeros a veces lo miraban mal al no saber que hacía. Por otro lado, Chan y su mejor amigo se miraban mientras asentían. Ellos harían grupo. 

—Eh~ iré... —Miró al menor y frunció el ceño cuando lo vio con la cabeza pegada en la mesa y con sus manos en sus orejas mientras murmuraba cosas. —Minnie... —Tocó su espalda y sintió la breve vibración de su cuerpo causada por su voz. 

—Silencio. —Pidió el profesor ya cansado. —Se puede buscar compañero sin hacer tanto escándalo, es sólo levantarse y asercarse a él o a ella y pedirle hacer duo. —Todos asintieron lentamente y sigueron en silencio. 

—Minnie... —Jisung se acercó a él. —Minnie, ya está. —Acarició su cabeza. 

—¿Ya? —El mayor asintió. —Gracias... —Destapó sus oídos. 

—¿Qué sucedió? ¿Por qué se tapó los oídos? —Chan estaba confundido, nunca lo había visto hacer eso. 

—Estaba contando minions disfrazados de oveja mientras temblaba y se tapaba los oídos porque le divierte. —Respondió el menor de forma irónica. 

—¿Por qué temblaba? 

—Maldita sea, ¿Acosaste a un autista por años y nunca te tomaste un minuto para investigar lo que les sucede? —Tomó la mano del menor. —Va-. 

—¿Y tú que sabes? Ni lo conoces tanto, este es tu maldito segundo año aquí. —Lo miró mal. 

—Somos mejores amigos desde que somos niños, ¿Por qué crees que se la pasó pegado a mí desde que vine? —Lo miró de la misma manera. —Siempre me habló del infeliz que lo lastimaba y lo hacía llorar todo el tiempo, sé de lo que hablo. —Levantó al contrarío. —Vamos a nuestro lugar. 

—No, él hace el trabajo conmigo. —Tomó su otra mano. —Se sentará conmigo. 

—Ya no hacen el trabajo juntos por obligación ahora ya no está obligado a hacerlo con un maleante. 

—Que él decida. —Lo soltaron y se cruzaron de brazos esperando la respuesta del menor, el cual miraba a una niña que parecía estar sola. —Minnie, elije. 

—Nayeon. —Susurró y fue a ella. —Hola Nayeonie, ¿Quieres hacer el trabajo final conmigo? 

—Hola Seungminnie, sí quiero. —Sonrió mostrando sus dientes de conejo y lo invitó a sentarse. —Jeongyeon y Momo lo harán juntas así que pensaba en hacerlo sola porque no me gustan los grupos de tres. 

—Pero el profesor dijo que es un trabajo muy largo. No lo podrías terminar jamás. —Sonrió. 

—Pero si me desvelaba lo podía hacer. Pero ahora que lo haré contigo no me desvelaré. —Chocaron puños. Las mejillas de Kim estaban ligeramente rojas. 

—¡Ha! No hará el trabajo contigo. —Han sonrió. 

—Tampoco contigo. 

—Eso no me importa, con tal de que esté lejos de tí y de ese otaku apestoso de Lee ya me conformo. 

—¿Te gusta Seungmin o qué? 

—No, sólo somos amigos... Aúnque creo que me pedirá ser su novio muy pronto, hoy a la mañana me pidió permiso de tocar cierta parte y luego de salir de esta cárcel iremos a su casa y lo hará. —Le dedicó una sonrisa falsa y se fue. 

—Ajh, maldi... —Recordó las palabras anteriores de su profesor y corrió a la mesa de la muchacha. —Seungmin. —Lo llamó sacándolo de su fantasía. —Puedo hacer grupo con ustedes. 

—No, a Nayeonie no le gusta los grupos de-. 

—Sí, claro. Entre más mejor. —Le dedicó una gran sonrisa falsa. 

—Gracias. —Le sonrió a la muchacha, le guiñó el ojo a su bebé, y volvió a su lugar mirando con una sonrisa de victoria a cierto pelinegro. 

—Dijiste que no te gustaban los grupos de tres. —Ladeó su cabeza tratando de entender lo que había sucedido. 

—Sí, pero quiero saber que tan inteligente es Christopher. 

—Es inteligente, pero tiene muchas faltas de ortografía. 

—No importa, se las corregimos. —Le dio palmaditas en la mano. 

—E-Está bien. —Sus orejas se pusieron rojas. —¿Quieres almorzar conmigo hoy? 

—No puedo, lo siento. Iré al sector de una amiga para almorzar con ella. —Hizo un puchero. —Lo siento mucho. 

—No importa, no te preocupes. —Le sonrió. —¿Pero no te diran nada si vas a otro sector? 

—No, paso desapercibida. Además sé como pasar de un sector a otro como espía. 

—Wo~ ten cuidado porque pueden darte una sanción. 

—No te preocupes Seungminnie. —El cuerpo del menor era un caos y su rostro lo demostraba. 

[...] 

—Al fin te apareces niño feo. —Felix tomó a su hermano del brazo y lo abrazó. —Mientras dormía en mi clase de biología soñé que unos aliens te llevaban y que no podía dormir más contigo. —Se aferró a su cuerpo. —Me levanté gritando y la maestra me puso una sanción. 

—Bokie, sueltame nos están viendo. 

—Que me importa. Que vean cuanto amo a mi bebé. —Besó su mejilla. 

—Bokie~. —Lloriqueó. 

—Bueno ya. —Sonrió. —Ten, hoy no había de manzana y te traje uno de naranja. 

—No me gusta de naranja. 

—Te lo tomarás igual, no me importa. —El menor negó. —Si no lo haces te besaré otra vez. —Se acercó a él. —Besito a mi bebé Minnie. 

—Me lo tomo, mira. —Le colocó la pajilla y lo tomó poniendo mala cara al sentir el gusto agrio. 

—A ver, abre la boca y exhala, quiero oler. —El más bajo lo hizo. —Bien, lo tomaste. —Sonrió. —Te quiero. 

—Ya vete. 

—Dime que me amas y me voy. 

—Te van a regañar si sigues-. 

—¡Kim a tú sector! —Vociferó un preceptor. 

—Ya voy, mi bebé me va a decir que me ama. —Le dio una rápida mirada al adulto. 

—Bokie~. —Lloriqueó. 

—Bien, sólo por hoy lo dejo pasar, nos vemos en casa. —Besó su frente y se fue con el preceptor, el cual lo regañó. 

—Al parecer tu hermano te quiere mucho. —Dijo Bang acercándose al menor y tomando asiento junto a él en el suelo. 

—Lo hace y es muy molesto. —Bufó. —Odio el jugo de naranja y me obliga a tomarlo. —Se lo extendió al mayor. —¿Quieres? Sólo tomé un sorbo. 

—Gracias. —Lo tomó. —¿Por qué es cariñoso así contigo? ¿Te atacó sexualmente y quiere evitar que lo digas? —Bebió el jugo y puso mala cara, el sabor era más agrio de lo normal. —Es muy ácido. 

—Sí, por eso odio el jugo de naranja. No es dulce como el de manzana. —Abrió su lonchera y tomó un emparedado. 

—Mira, anoche hice albóndigas de pollo. ¿Quieres un poco? —Le enseño su recipiente con comida. 

—Bueno y te daré uno de los emparedados que hizo mi hermano. —Levantó uno y esperó a que el azabache le diera de sus albóndigas para luego colocar el emparedado en su lonchera. 

—Gracias. —Dijeron al unísono. —Ten, come con esto mientras yo como el emparedado. —Le dio un tenedor. 

—Gracias. —Clavó la bola de pollo y la llevó a su boca. —¡Está delicioso! —Las mejillas del mayor se pusieron rojas. —Cocinas muy bien. 

—No lo hago... —Miró el suelo con vergüenza. —Mis hermanos siempre me lo dicen pero no les creo. —Mordió el emparedado. 

—¿Por qué? Es delicioso. —Se acabó sus albóndigas. —Sería más ricas comerlas con arroz. 

—Quise traer el arroz que sobró de anoche, pero Lucas se lo comió con todos los aderezos que había en el refrigerador. —Rió. —Por eso sólo traje las albóndigas solas. 

—Yo siempre traigo emparedados, de pollo, jamón, queso, de huevo y tomate y de crema de maní. —Le dio una mordida a uno. 

—¿No te aburre comer siempre lo mismo? 

—No, es delicioso y fresco. No es aburrido. —Le dio otro. 

—Gracias. —Cerró los ojos intentando reconocer el sabor. —Este es de pollo y queso. 

—Este también. —Le enseñó el que estaba comiendo e hicieron silencio por un largo momento hasta que el mayor habló. 

—¿Quieres ir a mi casa hoy? 

—¿Para qué? —Lo miró. 

—No lo sé... podemos merendar y hacer alguna tarea juntos... Yo tengo tarea de matemáticas para hacer. 

—Yo no tengo ninguna tarea. —El pelinegro hizo un puchero. —Te puedo ayudar a hacer tu tarea. —El mayor asintió rápidamente. —Si me dejas tocar tus músculos otra vez. 

—Sí, claro. 

—No lo volví a hacer desde que fuimos al sauna y quiero saber si son más duros ahora. 

—Claro, vamos a mi casa y lo hacemos allí. —Gritó internamente. 

—Claro. —Sonrió.  

—Entonces... —Se acercó más pegando su brazo con el del castaño. —¿Me quieres manosear? —Susurró. 

—No, sólo quiero palpar tus musculos. Manosear es tocar con la intención de propasarse y yo no haré eso. 

—Yo te dejo hacerlo. —Subió y bajó sus cejas de manera sugestiva. 

—De igual manera no lo haré, sólo palparé tus músculos tal y como lo hacen los doctores. 

—Está bien. —Acarició su cabeza. —Bebé. —Besó su mejilla. 

—Aquí no Channie, nos verán. —Sonrió avergonzado y empujó ligeramente al mayor. 

—Luego te daré más besitos. —Sonrió. Tomó el jugo y lo bebió. 

[...] 

 Christopher y Seungmin llegaban a casa del primero. Ambos estaban emocionados, el menor por hacer tarea, y tocar al mayor, y el azabache por ser tocado por el menor. 

—Hola Berry. —Saludó a la perrita que se acercó corriendo a ellos. —¿Cómo estás? —Se agachó y la acarició. 

—Le agradas, no besa a todos. Sólo a los que les agrada. —Dejó sus zapatos a un lado de la puerta y vio la pequeña caja que su madre usaba para guardar las llaves de su auto, al no verlas sonrió. —Ven, vamos a mi habitación. 

—Adiós Berry. —Se despidió y siguió al mayor, el cual le hizo un gesto de silencio. Confundido obedeció hasta que llegaron. 

—Los chicos estan aquí y no quiero que nos molesten. —Le colocó seguro a la puerta. —Aprovecharé y me cambiaré de ropa. —Comenzó a desabrochar la camisa de su uniforme. 

—¿No te da vergüenza desnudarte frente a mí? —Preguntó mirándolo fijamente. 

—Ya nos vimos desnudos en el sauna, ¿No lo recuedas? —Arrojó su uniforme a la cama. 

—Cierto... No lo recordaba. —Miró su entrepierna. 

—Ven, toca mis musculos. 

—¿Recuedas que yo también te dije que podías tocar mis músculos y nunca lo hiciste? —Se acercó a él. 

—Tienes razón, a ver quítate la ropa así lo hago. 

—Sí. —Musitó y lo hizo. Dejó su ropa doblada a un costado y volvió a pararse frente al pelinegro. —Ya está. —Se miraron un momento. 

—Ven a tocar mis musculos. —Seungmin se acercó a él y tocó sus brazos, su corazón latía rápidamente y su respirar se descontrolada a un ritmo lento. —¿Te gustan, bebé? 

—Sí papi. —Pasó sus manos su espalda, luego a pecho y abdomen. —Me gusta mucho tu cuerpo. —Se agachó. 

—¿Que harás? —Sonrió con picardia. 

—Tocaré tus muslos. —Lo miró. 

—Hazlo. —Acarició su rostro. 

—Listo. —Subió lentamente. —Cada vez están más duros tus músculos. —Susurró. 

—Faltó mi trasero. 

—Sí. —Se pegó a su cuerpo y tocó su trasero. —Me gustan mucho, son bien suaves. —Sus manos se amoldaron a los gluteos del mayor. 

—Sólo tú puedes tocarlos así. —Nuevemente lo tenía a centímetros de su boca, tentado a besarlo. 

—Es sólo mío entonces. —Sonrió. 

—Lo es, bebé. 

—¿Puedo hacer esto? —Metió sus manos dentro de la ropainterior. 

—Claro que puedes, sólo que eso hará que tenga una erección. 

—Es normal tener erecciones. —Acarició la zona.—Es muy suave tu piel, Channie. —Pegó su cabeza al hombro ajeno y cerró los ojos. —Es como abrazar una nube. —Inhaló todo el aroma del contarío. 

—Tú piel también es suavecita. —Correspondió al abrazo. 

—Tócame. —Lo soltó. —Toca mis musculos. 

—Está bien, bebé. —Imitó la acción anterior del castaño haciendolo temblar levemente. —También tienes una erección. —Comentó con una sonrisa. 

—Es normal. 

—Sí lo es. —Lo abrazó haciendo que las erecciones de ambos se toquen. 

—Ah~ Channie... —Gimió. —Me duele. 

—Tranquilo, luego podrás solucionar eso. —Bajó la ropainterior ajena hasta dejar su trasero descubierto. —Me encantan tus glúteos. —Los acarició y apretó a su gusto. 

—¿Son los únicos que te gustan? 

—Si bebé, nunca había tocado unos así de suaves y lindos. —Caminó lentamente hasta el espejo para mirar lo que hacía. —Me encanta. 

—Channie... sigue... —Se recostó sobre su hombro y cerró los ojos mientras se dedicaba a respirar pesadamente. Le gustaba ese calor que sentía en su rostro y cuerpo, al igual que las cosquillas. Le gustaba que su Channie lo toque de esa manera.

 

 

Chapter 14: "Te amo".

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 Christopher seguía torturando el trasero de Seungmin mientras este se dedicaba a gemir y a disfrutar del momento. Le gustaba que el mayor lo toque con tanta delicadeza y también le gustaba oír el latir de su corazón. Sin duda le gustaba el pelinegro. 

—¿Te gusta bebé? 

—Si papi... —Lo miró. —Sigue por favor. 

—Está bien. —Siguió mirando el espejo mientras tomaba posesión de los glúteos del castaño. —Bebé, ¿Te molesta si hago esto? —Separó sus cachetes haciendo que se exalte. 

—N-No, hazlo... —Tragó saliva pesadamente. 

—Gracias. —Lo hizo nuevemente y su cuerpo cosquilleó aún más. El ver la pequeña entrada del menor lo hacía imaginarse cosas. —Bebé, déjame ser el dueño de tu culito. 

—Claro Channie. 

—Gracias. —Siguió. Se acercó más al espejo para ver mejor. Le encantaba todo y su erección se lo decía. —Me encanta bebé. —Relamió sus labios. —Vamos a la cama. 

—Bueno... —Ambos estaban rojos a causa del calor. 

—Ven, acuéstate sobre mí. —Se recostó y pronto tuvo al menor sobre él. —Quítate el bóxer. —Pidió en un susurro. 

—Channie, no podemos tener sexo... Somos amigos. —Lo miró. 

—No tendremos sexo bebé, es sólo para que estés más cómodo mientras te toco. —Acarició su rostro. 

—Está bien. —Obedeció y con dificultad se deshizo de su ropainterior. —Listo papi. 

—Bien, ahora puedo tocarte mejor. —El menor volvió a recostar su cabeza y él volvió a tocarlo. Su mano exploraba todo el trasero ajeno, sus dedos acariciaban su entrada haciendo que esto haga jadear fuertemente a Kim. —¿Te gusta, bebé? 

—Sí Channie. —Subió un poco más al sentir la erección ajena precionarse en su abdomen. —Quítatelo también. —Lo bajó lentamente. 

—No puedo, estas desnudo tambien y podemos tocarnos y esas cosas raras. 

—Tienes razón. —Siguió con la mano en la prenda. 

—¿Si me pongo un condón? —El menor asintió. Tenia las mejillas rojas al igual que las orejas. 

—Bien, espera. —Estiró un brazo hasta su mesita de luz. —Carajo, no alcanzo. 

—Espera, yo te quitaré la ropainterior mientras tú buscas el condón. —Se separó de él y bajó su bóxer viendo como su erección saltaba, su cuerpo volvió a temblar, necesitaba tocarla para investigar. 

—Listo. —Lo tomó. —Espera bebé. —Lo abrió y se lo colocó bajo la atenta mirada de Seungmin. Chan pensó en usar un condón ya que creía que si eyaculaba y lo manchaba, el más bajo lo iba a ver como un pervertido. 

—Sigue por favor. —Se volvió a recostar sobre él y sintió el miembro ajeno en su trasero. —Channie, no. —Lo miró. 

—No lo haremos bebé, tranquilo. Sólo me frotaré, ¿Sí? Así disfrutamos más. 

—Bueno, hazlo. —Volvió a cerrar los ojos disfrutando las cosquillas que le proporcionaba el miembro ajeno a su trasero. 

—¿Te gusta, bebé? —Kim asintió sonoramente. —A mí también me gusta. —Siguió hasta que sintió su límite, pensó que se lo merecía y eyaculó sin miedo. 

—Channie, se siente calentito. 

—Es que me vine, bebé. 

—Oh~. —Exclamó. —Sigue. 

—Con gusto... ¿Me puedo quitar el condón? 

—Claro, haz lo que quieras. 

—No lo digas muchas veces porque voy a hacer lo que quiera con tu trasero. —Con dificultad se quitó el condón y lo arrojó al suelo. —¿Lo sientes bebé? 

—Sí papi. —Lo miró otra vez. —¿Me das un condón? 

—Claro. —Le dio una nalgada y tomó otro condón. —Toma... ¿Quieres que te lo coloque? 

—Sé hacerlo. —Se levantó, abrió el pequeño paquete brillate y bajo la atenta mirada del mayor se colocó el condón. 

—¿Me harás lo mismo que te estoy haciendo? 

—No, es para evitar eyacular a causa de la fricción que le da tu cuerpo a mi pene. —Volvió a recostarse. —No quiero mancharte. 

—No te preocupes bebé, manchame. 

—Sigue Channie. —Volvió a cerrar los ojos. Su intimidad presionaba el abdomen del más alto creando fricción cada vez que se movían. —Ah~ no aguanto. —Llegó al clímax gimiendo fuertemente. Apretó los ojos y abrió ligeramente la boca, Bang trató se acercarse a él para besarlo, pero no pudo, el cansancio le ganó. 

—¿Acabaste? —Le dio pequeñas nalgadas para que se levante. 

—Sí, eyaculé... perdón. —Tomó asiento a un lado y se quitó el condón delicadamente. 

—No pidas perdón. —Tocó su muslo. —Es normal. 

—¿Es normal eyacular sobre el abdomen de tu amigo? 

—Sí. —Le quitó el condón de las manos. —Al igual que es normal eyacular sobre el trasero de tu amigo. —Se acercó a él y besó su hombro. 

—Si es normal ¿Podemos hacerlo siempre? 

—Claro que sí. Esto es un faje de amigos. —Arrojó el condón al suelo y lo abrazó. —Siempre que quieras tendremos nuestra sesión de amor de amigos, ¿Quieres? 

—Sí, sí quiero. —Asintió abrazando con su brazo derecho el cuello del contarío. 

—Bien, la tendremos siempre que quieras. 

—Gracias papi. —Besó su mejilla. 

—¿Quieres acostarte un momento? 

—Sí, estoy cansado. —Se acostó entre los brazos del mayor. 

—Bebé... —Llamó el azabache en un susurro. —Te quiero. 

—Yo-Yo también te quiero Channie. —Se miraron y sonrieron. —Eres mi mejor amigo. 

—Tú también lo eres. —Le dio un beso en la nariz. 

—¿Por qué a Lee Minho le das besos en la boca y a mí no? —Recibió un beso en la boca y su rostro volvió a ponerse rojo. 

—¿Quieres otro? —Asintió con vergüenza y lo recibió. 

—Channie, prometeme que sólo me querrás a mí. —Pidió tras separarse de sus labios. 

—Lo prometo bebé. Sólo te querré a tí. —Besó su cabeza. —Tengo hambre, ¿Quieres café con leche y galletas?

—¡Sí! —Se levantó rápidamente y buscó su ropa interior. 

—Bebé, las marcas de mis manos están en tu trasero. —Comentó con una sonrisa ladina. 

—Oh~ seguro es porque mi piel es muy palida. —Sonrió y se puso su uniforme. 

—Seguro es por eso. —Buscó su ropa. —Anoche estaba pensando en tí y se me ocurrieron un par apodos para llamarte, ¿Te los digo? 

—Sí, por favor 

—Bien estaba pensando en llamarte cachorrito porque te ves como un hermoso perrito y Bob porque eres lindo y tierno como Bob. 

—Me gusta, llamame así. —Se acercó a él. —Yo también pensaré más apodos para tí. —Besó su mejilla. 

—Llámame bebé también, me gustaría que me llames así. 

—Bebé. —Sonrió. —Channie, ahora eres mi bebé. 

—Y tú eres mi papi, me debes dar leche. —Revolvió su cabello. —Vamos a merendar. —Le dio un pequeño beso más. 

—Me gustan tus besitos Channie. —Suspiró. 

—Son solamente para tí, cachorrito. 

—Gracias bebé. —Se dieron un último beso y bajaron a la cocina. 

—Bebé, eso que hicimos no debes decírselo a nadie. 

—Ya lo sé Channie, es un secreto de mejores amigos. No se lo diré a nadie. —Le dedicó una gran sonrisa. 

—Bien, yo tampoco le diré a nadie. —Se separó del menor tras escuchar los gritos de sus hermanos cada vez más cerca. 

—¡Seungmin oppa!  —Lucas corrió hasta él. —¿Cómo estás? ¿Me quieres ayudar con mi tarea de literatura? —Cuando el más alto asintió salió corriendo en busca de sus cosas. 

—Hola oppa. —Saludó la niña. 

—Hola Hannah. —Saludó con una sonrisa y miró al mayor el cual negaba mientras miraba a su hermana. 

[...] 

—Hasta luego cachorrito. —Se despidió Bang tras dejar al menor en la puerta de su casa. El chico había hecho mucha tarea y estaba feliz, y exhausto. 

—Hasta luego bebé. —Pensó en si acercarse a él para darle un beso o si besarlo en la mejilla. No pudo pensarlo mucho porque el mayor se adelantó. 

—No debes pensarlo mucho, si quieres besarme hazlo. —Acarició su rostro. 

—Me da vergüenza... —Musitó. 

—No te tiene que dar vergüenza bebé, somos amigos. —Revolvió su cabello. 

—Tienes razón. —Se acercó y le dio un pequeño beso. —Adiós. 

—Adiós bebé, te amo. 

—Yo también Channie. —Sonrió. —Uno más así duermes bien. —Le dio un beso más largo. —Ya, adiós bebé. —Colocó la clave de su puerta e ingresó a su hogar. 

—Lo amo tanto. —Christopher chilló y fue rápidamente a su casa. Debía escribir todo lo que sucedió en su diario. 

—¿Por qué te ves tan feliz? —Cuestionó Felix. —¿En el club de fotografía te hicieron fotografiar memes? Oh, espera... No fuiste al club de fotografía. —Se paró frente a él de brazos cruzados. 

—Me olvidé que hoy tenía club de fotografía. —Rió nervioso. —La próxima semana iré. —Intentó pasar a un lado de su hermano. —Bokie, déjame pasar. 

—¿Dónde estabas Seungmin? 

—No es tu asunto. 

—Sí lo es, según nuestros padres soy tu tutor mientras ellos no están. Así que es mi asunto saber dónde mierda estabas. 

—Estaba con Channie. —Sonrió. 

—¿Qué hacías con ese delincuente? 

—No es un delincuente. Fui a su casa para ayudarlo con su tarea, también ayudé a su hermano. 

—¿Ayudar a ese maleante es más importante que tu club de fotografía? 

—Sí. —Se encogió de hombros. 

—Le diré a tus padres que vas a dejar la escuela por seguir a un drogadicto. 

—Le diré a los tuyos que te besas con tu amigo. 

—Le diré a los tuyos que tuviste sexo con Christopher. —Los ojos de Seungmin se llenaron de lágrimas. 

—Bokie, yo no hice eso... —Que su hermano lo acuse de esa manera le rompía el corazón. Dejó salir sus lágrimas y corrió a su habitación, en donde se encerró. 

—Bebé, era broma. —Fue tras él y golpeó la puerta. —Sólo jugamos y lo sabes. 

—¡No debes acusarme de cosas que nunca hice! —Se escucharon sus sollozos del otro lado. 

—Bebé, perdón. Déjame pasar así te pido perdón. 

—¡Vete Yongbok! 

—Bebé~. 

—¡QUE TE VAYAS! —Algo impactó contra la puerta asutando al pecoso. 

—Bien, luego hablamos. Te quiero. —Suspiró y fue a su habitación en donde pegó un fuerte grito al ver como su novio subia por su ventana. —¿Qué carajos haces? ¿Por qué no tocas el timbre? —Lo ayudó a levantarse. 

—El auto de tu padre se estacionó frente la casa cuando estaba llegando y bueno, me trepé. —Le dio un beso. —Tú Binnie te extraño, bebé. 

—Bien, dile a Binnie que espere. —Lo empujó. —Mi papá siempre entra a mi habitación y si me ve con ropainterior frente a tí, te cortará el pene. 

—Vamos ponte ropa, no quieres que tu papá me corte tu juguete, ¿Verdad? —Le dio una nalgada. 

—No digas juguete. —Sonrió. —Dí... Comida... Objeto favorito... Lo que te gusta y esas cosas. 

—Pero decir juguete está bien, tú juegas con él siempre que dormimos juntos. —Tomó la mano del menor y la colocó en su entrepierna. 

—Bien, si tú dices que tu maldito pito es un juguete, pues, es un juguete. —Terminó de vestirse y su padre abrió la puerta. 

—¿Que hacen con la puerta cerrada? —La abrió completamente. 

—Perdón señor, la cerré porque le quería enseñar a Yongbok mi herida de apéndice y no quería que Seungmin la viera y se asustara. —Se acercó al mayor. —¿Quiere verla? —Levantó ligeramente su sudadera. 

—No, gracias. —Negó y miró a su hijo mayor. —Puerta abierta Bokie. 

—Si papi. —Le dedicó una sonrisa al mayor y cuando se fue miró a su novio. —¿Qué herida? ¿Cómo se te ocurrió eso tan rápido? 

—Estaba pensándolo para tí. —Le enseñó un raspón en su abdomen. —Me caí de la bicicleta de Hyunjin. 

—¿Ibas sin camiseta o qué? 

—Al salir volando se levantó ligeramente mi ropa y caí en el suelo y me gané un raspón. 

—Idiota... —Acarició su estómago y le dio un pequeño beso. —Vamos a darnos amor los diez minutos que dura el baño de mi papá. —Lo tumbó a la cama y se posicionó sobre él. 

—Bokie, te haré mío. —Desabrochó su cinturón rápidamente. 

—Eso quiero. —Bajó su short y su ropainterior de un solo jalón. 

—Carajo no aguanto más. —Escupió su mano y pasó la saliva por su erección. —Vamos bebé montame. 

—Claro bebé. —Tomó el miembro de su pareja y lo guió a su entrada lentamente. —Binnie~. —Comenzó a respirar pesadamente. 

—Bokie~. —Bajó más su pantalón. 

—Aunque duela no me importa. —Apretó los dientes por el dolor y comenzó a dar pequeños saltitos. 

—Bebé, no te lastimes. 

—No lo haré bebé... Ya me acostumbré a tí. —Dio un gran sentón, el cual le hizo sentir un pequeño pinchazo en su espalda baja. —Ah~. 

—Mi amor, detente. Me vengo. —Avisó y al pecoso no le importó, siguió hasta que su novio acabó. —Bebé, tú me harás precoz. 

—Perdón es que me gusta la sensación. —Siguió moviéndose haciendo temblar ligeramente al mayor a causa del cosquilleo en su zona baja. 

—Bebé, el semen se desliza por mi pierna... 

—Ya termino mi amor. —Dio unos saltitos más y se detuvo. —Listo bebé, tú solamente dime en donde y te lo doy. 

—Primero espera que te limpie, luego nos acomodamos la ropa y luego lo echas en mi cara, ¿Sí? 

—Sí mi amor. —Sonrió y se levantó. —Aquí están los pañuelos. —Se tumbó boca abajo en la cama. 

—Espera me limpio yo... listo. —Acomodó su pantalón y tomó más pañuelos. —No hay nada que me guste más que hacer esto. —Limpió al de pecas. 

—¿Es sarcasmo o es algo raro que tienes? —Lo miró con una sonrisa. 

—Es un fetiche... Creo. —Finalizó su trabajo dándole una nalgada. 

—Nuevo fetiche desbloqueado, limpiar tu semen del trasero a tu novio. —Rió y se levantó a buscar su ropa. 

—Creo que no es fetiche... Creo que es morbo. ¿Es morbo? —Se recostó de costado. 

—No... No lo sé, abré la boca. —Subió a su cama y se posicionó a horcajadas sobre su pecho. —Espera unos segundos a que se me vuelva a parar. 

—Vamos amamantame. 

—Deja de decir eso, es asqueroso. No quiero pensar en bebés cuando tenemos sexo. —Lo miró mal mientras atendía su erección. 

—Pero eso es lo que haces, amamantas a tu bebé. A mí. —Sacó la lengua y tocó el pene ajeno con ella. 

—No digas bebé en el sexo. Suena raro. 

—¿De eso no viene el Daddy Issues? Llamar bebé al que follas. 

—No es daddy issues... cierra la boca que ya viene. —Subió la velocidad de sus movimientos. —Ábrela. 

—¿Qué estoy haciendo? —Sonrió divertido. 

—Cierra la boca. —Acercó más su pene a la boca del pelinegro. 

—¡Yongbok! —Los menores miraron al mayor que estaba parado en la puerta. 

—Se-. —La semilla de su novio le impidió seguir. 

—Papá, no es lo que parece. —Guardó su miembro y se levantó de inmediato. 

—Abajo. Ahora. —Se dio vuelta y bajó. 

—Carajo, me va pegar. —Felix miró a su novio. 

—Creo que deberías cambiarte los pantalones. —Le señala el mayor. Tenía una gran mancha en la entrepierna. 

—Puta madre.  —Bufó y se acercó a él para beaarlo antes de cambiarse los pantalones. 

 

 

Chapter 15: "Me gustas".

Chapter Text

 Felix escuchaba el sermón de su padre mientras rodaba los ojos por todo lo que decía. El mayor hablaba de enfermedades, embarazos involuntarios y de problemas legales. Luego de un momento los menores no sabían de que estaba hablando porque comenzó a decir numeros. 

—¿Que sucede?—Preguntó la señora Kim acercándose a los muchachos. —Hola bebé. —Besó la cabeza de su hijo. 

—Encontré a Yongbok y a su supuesto amigo teniendo sexo. 

—Cariño, ya están gra-. —La interrumpió. 

—Con la puerta abierta. —La mujer miró seriamente a su primogénito. 

—No tuvimos sexo... —El pecoso golpeó el brazo de su novio. —Diles. 

—Sólo eyaculó en mi boca. —El pelinegro vio la mirada asesina de su pareja y tragó saliva pesadamente. 

—Eso es sexo, tenía todo su pilin dentro de tu boca. —Los menores rieron. —¿De qué se rien? 

—Yongbok, ¿Que te dijimos de experimentar tu sexualidad con la puerta abierta? 

—No puedo cerrar mi puerta cuando estoy con Binnie porque papá la abre y me regaña si la cierro. No puedo estar a solas y tener intimidad con mi novio porque siempre tengo que mantener la puerta abierta. —Se cruzó de brazos. —Estaba aprobechando sus diez minutos de baño para poder avanzar con mi novio. 

—Pero esa no es la manera... podrían haberse encerrado en el baño o en el armario a hacer esas cosas en un lugar en donde no los vea nadie. 

—No les des ideas. —Pidió el adulto. 

—¿Que sucedería si en lugar de tu padre Seungmin los veía haciendo eso? —El pecoso sonrió irónicamente. —Preguntaría a cada momento y hasta intentaría hacerlo co-. 

—Seungmin sabe muchas cosas sobre la sexualidad, no es un chico idiota. Cuando le dije que Changbin era mi novio me habló de las enfermedades y me hizo preguntas que ni siquiera sé de dónde habrá sacado. Sí el hubiera visto eso no haría otra cosa más que ignorarme. 

—Puede que Seungmin haya aprendido esas cosas, pero está también el que lo quiera experimentar con las personas, sabes como es tu hermano. Hace todo lo que ve. 

—Papá, Seungmin tiene dieciséis, se masturba desde los doce porque una vez descubrió que tocando su pene puede sentir placer, me lo dijo... —Recordó que fue él quien le enseñó eso. —Entre nosotros dos, él ya experimento su sexualidad al máximo. Él me habló de muchas cosas que hizo y yo sólo me masturbo porque me da pereza a hacer lo demás. 

—¿Qué cosas te dijo que hizo? —Preguntó la mayor. 

—Pregúntenle a él, ya no digo más nada. 

—¿Dónde está tu hermano? 

—Lo regañé por faltar al club de fotografía y se fue llorando a su habitación... —Se encogió de hombros. 

—¿Le diste su jugo? 

—Si y no me fuí hasta que se tomó un sorbo y me respiró en la cara. —Rodó los ojos. 

—¿Sabes si se lo tomó todo? —El menor hizo silencio. 

—Con ese sorbo ya habrá tomado un poco de su antidepresivo... —La adulta negó y subió a la habitación de su hijo. 

—Debiste obligarlo a to-. —El grito de Félix interrumpió al hombre. 

—¡Ya! No puedo estar dos horas esperando a que se tome todo su jugo, el preceptor es muy molesto y siempre me pone reportes por estar en ese sector. No es mi culpa que en el supermercado no haya jugo de manzana. No puedo estar lidiando con mis problemas y con los problemas de mi hermano enfermo. —Se levantó. 

—Siéntate, aún no terminamos de hablar. 

—Si, ya lo hicimos ya escuché suficiente. Es mi problema si mi novio me contagia de Clamidia, Sífilis y esas cosas de Ladillas. Ya escuché eso mil veces en la escuela y hasta hice un proyecto acerca de eso. Ya estoy grande para ser regañado por tener intimidad con mi novio. —Tomó la mano de Seo y lo levantó. 

—No te estoy regañando por tener intimidad con tu novio. —El más alto se acercó a su hijo y acarició su cabeza. —Te estoy regañando por ser un descuidado. Esas cosas no se hacen con la puerta abierta, esas cosas se hacen cuando estan solos y con el seguro puesto. 

—¿Qué seguro puesto? Si no nos dejas cerrar la puerta. —Quitó la mano de su padre bruscamente. 

—Si hubieras dicho que Changbin es tu novio y no tu amigo, te hubiera dejado cerrar la puerta. 

—No, no lo harías. Si te decía que Changbin era mi novio él ya tendría una orden de restricción. 

—¿Por quién me tomas? No le haría eso al novio de mi hijo. 

—Lo harías, a veces eres un desquiciado y eres muy sobreprotector con nosotros. En realidad conmigo, no con Seungmin. No estás detrás suyo prohibiendole tener novio, él está enamorado del chico que lo dejó en terapia intensiva en primero de secundaria. ¿Por qué no estás detrás suyo prohibiendole ver a ese mal nacido? ¿Por qué en lugar de estar detrás de un chico que ni siquiera es tu verdadero hijo no cuidas al que sí es tu hijo? Cuida de él que no está bien de la cabeza, no de mí. —Se llevó a su novio a su habitación y le colocó seguro a la puerta. 

~❃ 

—Mi amor... Soy yo... ¿Me quieres abrir? —La señora Kim siguió golpeando la puerta hasta que escuchó como el menor sorbia la nariz cada vez más cerca de ella. 

—Ya está... —Volvió a su cama y se acostó. 

—¿Que sucede mi amor? —Fue hasta él y tomó asiento a su lado. Llevó una mano a su cabeza y la acarició. 

—Bokie llamó delincuente a Channie, Channie no es un delincuente. Él no roba, no se ve como un ladrón. —Volvió a llorar. 

—Ya sé mi amor, él no es tan malo como para robarle a los demás. —Acarició su rostro. —¿Sólo eso te dijo? —El castaño negó. 

—Dijo que yo dejaré la escuela para estar con Channie y lo llamó drogadicto. Channie no es drogadicto mamá, él no consume droga. —Sorbió su nariz. 

—Ya lo sé bebé... —Suspiró. 

—También dijo que les dirá a ustedes que yo tuve sexo con Channie y es mentira, Channie y yo sólo somos amigos. Los amigos no tienen sexo, no son pareja. 

—Ya lo sé bebé. —Peinó su cabello con los dedos. —Yo hablaré con él y le pediré que no vuelva a decir eso de Channie, ¿Sí mi amor? —El menor asintió. 

—Channie ya no es malo, ahora me quiere. Me prometió que jamás me volvería a lastimar y le creo, él es muy bueno conmigo. —Cerró los ojos. 

—Bebé, ¿Quieres tomar una píldora pequeñita? —Revolvió con su mano izquierda el cajón de su hijo y tomó un pequeño frasco. 

—No, no quiero. —Tapó su boca y cubrió su rostro con la sábana. 

—Sólo una, es para que no te duela la cabeza y también para que no estes triste. 

—No, no quiero. No estoy enfermo. 

—Ya lo sé, pero es sólo para que puedas dormir bien y sin dolores de cabeza. —Tomó la botella de agua que estaba a un lado suyo. 

—No quiero mamá. 

—Sólo por esta vez, ¿Sí? Esta es la última vez que lo tomas. Ahora me llevaré el frasco de píldoras. 

—¿Me lo prometes? —La miró. 

—Sí mi amor. —Le sonrió. —Toma. —Le dio la pequeña cápsula amarilla y la botella con agua. Apretando los ojos, Seungmin se la tomó. 

—Ya está. —Exhaló pesadamente. 

—A ver la boca. —Tras corroborar que su hijo se haya tomado el medicamento se levantó. —Ahora hablaré con Bokie así deja de hablar mal de Christopher. 

—Gracias mamá. —Cerró los ojos al recibir un beso en la cabeza. 

—Te avisaré cuando esté lista la cena. —Avisó, salió de la habitación y se dirigió a la suya. —¿A qué acuerdo llegaron? —Le preguntó a su esposo, el cual miraba un partido de tenis en su tableta. 

—Me dijo que cuide a mi verdadero hijo y no de él y eso haré. Ya no evitaré que lo regañes por todo lo que hace y no hace, ya no seré cariñoso y atento con él, ¿Para qué serlo con él también si puedo serlo sólo con Seungmin? El cual, según él, es mi único hijo. —Subió sus hombros. 

—Hablaré con él. —Suspiró. 

—No, déjalo. Tiene razón, debo cuidar mejor a mi hijo y debo alejarlo de ese maleante. 

—¿Tú también? Seungmin está llorando en su habitación porque Yongbok le dijo que Christopher era un drogadicto, un ladrón y no recuerdo que cosa más, si tú vas con Seungmin a prohibirle ver a Christopher se pondrá peor. 

—Pero Bokie y yo tenemos razón, Christopher es una persona mala. Hoy recordé esa vez que lo empujó por las escaleras del colegio y quedó en terapia intensiva porque golpeó su cabeza muy fuerte, casi lo mata. 

—No sé si lo recuerdas, pero Christopher también cayó por las escaleras al cual, según los profesores, un niño más grande empujó haciendo que caiga junto con Seungmin. 

—No me creo eso, yo sigo con mi teoría de que al ver que no se movía se tiró también por las escaleras, él sólo se rompió un brazo y una pierna, Minnie se quedó en el hospital un mes porque no reaccionaba. —Negó varías veces. —Tú y Jessica terminen ese intento de emparejamiento que empezaron. No seré testigo de como vuelven a lastimar a mi hijo. 

—Tú sólo hazlo, separalo de su Channie y vas a tener que volver a aguantar sus gritos todas las noches, ahora sí no podrás ir a otra cuidad a pedirle a mi madre que le teja otro Channie en una noche. Debes sentirte bien que tu hijo al fin consigue lo que siempre deseó. —Ingresó al baño. 

—No depende emocionalmente de ese chico. Hasta hace unas semanas ni siquiera hablaba de él. —Murmuró. 

[❃] 

 Ya había amanecido. Seungmin bajó a desayunar, tenía mucha hambre ya que no había cenado porque se había quedado dormido por razones que desconocía. 

—Buenos días. —Saludó a su madre y tomó asiento en su lugar de siempre. 

—Buenos días bebé, ¿Que tal dormiste? —Preguntó la adulta. 

—Bien... sólo que me duele mucho el cuello. —Sobó el lugar. 

—Quizás es porque dormiste mal. 

—No, es porque dormí sin almohada. —Tomó las galletas del frasco que había en frente suyo. —¿Y Young Soo? —Preguntó al percatarse de la ausencia del adulto. 

—Está en el baño, según él tiene barba y se la quiere afeitar. —La adulta rodó los ojos. 

—Oh~. —Miró las tazas a un lado suyo. —¿Por qué hay una taza más? —Preguntó confundido. 

—Es para el novio de Yongbok. 

—¿Ya saben que Changbin es su novio? —Mojó una galleta en su chocolate. 

—Sí, nos enteramos ayer. 

—Que bien. —Vio a los mayores bajar. 

—Buenos días. —Saludaron los menores y sólo recibieron respuesta por parte de la adulta. —Mamá, ¿Hoy puedo ir al cine con Changbin después de la escuela? —Preguntó el pecoso. 

—Pregúntale a tu padre. Yo te dejo ir, pero el tiene la última palabra. —Tomó su café mientras miraba la mueca de su hijo. 

—Mamá... —Llamó Seungmin y luego negó, sabía que era en vano pedir algo. 

—¿Qué sucede? 

—Nada importante. —Se acabó su desayuno. —Ya me voy. —Corrió a dejar su taza en el lavavajillas y subió a su habitación en busca de su mochila. 

—Buenos días bebé. —Saludó el mayor al verlo salir de su habitación. 

—Buenos días, Young Soo. Adiós Young Soo. —El intentar correr no lo libró de los besos de su padre. —Young Soo, suéltame~. —El adulto lo soltó. 

—Es sólo un besito. —Rió. 

—Me despeinaste todo. —Lo miró mal y bajó. 

—Deja de hacerle eso. —Pidió su esposa. 

—Si no lo hago me dirá «últimamente se te está olvidando darme besos sin mi permiso» otra vez. —Tomó asiento en la mesa. 

—Lo dice para que sepas que se te está quitando esa costumbre, no para que lo hagas llorar otra vez. —La mujer golpeó el brazo del mayor. 

—Eh~ papá... —Llamó Felix ganándose la atención del hombre. —¿Puedo ir al cine con Changbin después de la escuela? 

—No lo sé, haz lo que quieras. No sé porqué pides permiso. Siempre haces lo que quieres. —Subió sus hombros. 

—¿Puedo o no? —Vio a su madre asentir. —Bien, volveremos a las diez o doce. —Fue ignorado. —No volveremos a dormir porque mañana es sábado. 

—¿Quieres quedarte en la calle?. —El pecoso asintió a la pregunta de su novio. —Pero hace frío. 

—No si me pongo muchos abrigos. —Sonrió. 

~❃ 

—Ciento veintiséis, ciento veintisiete, cien-. —Seungmin chocó contra un pelinegro. —Lo siento. —Levantó la vista y sus ojitos brillaron. 

—Hola bebé. 

—Channie. —Sonrió. —Buenos días. —Le dio un piquito. 

—Bueno días... —Sonrió. —Que hermoso es empezar la mañana con un beso de mi bebé. —Le dio uno también. 

—Channie, estamos en la calle. —Miró a los lados y al no ver a nadie suspiró. —No hay nadie. 

—Claro que no lo hay, son las seís de la mañana. —Comenzaron a caminar rumbo al colegio. —¿Cómo dormiste, cachorrito? 

—Bien, sólo que desperté con un fuerte dolor en el cuello por no dormir con la almohada. 

—¿Quieres unos masajitos? —Acarició su cuello. 

—No, no es necesario. Bebé. 

—Bien, no te daré masajitos entonces. —Hizo un puchero. —¿Quieres ir a casa hoy? 

—Hoy tengo club de literatura y mañana de matemáticas, no podré ir. 

—Oh~. —Miró el suelo tristemente. 

—Otro día. —Sonrió. 

—Sí, otro día... —Musitó. 

—Channie, ¿Podemos hablar de lo que hicimos ayer? —Tocó su brazo. 

—¿Es algo malo? —Su corazón comenzó a latir rápidamente. 

—No, quiero preguntarte como se sintió tu cuerpo. Quiero saber si sentiste lo mismo que yo. —Bang suspiró y asintió. 

—Bien, te diré todo lo que hiciste que mi cuerpo sienta en esos treinta minutos. —Comenzó a contarle todo. Con lujo de detalles. 

—¿De verdad te gustó? 

—Claro bebé, me gusto acariciar al amor de mi vida. —Las mejillas del menor se pusieron rojas. 

—¿Soy el amor de tu vida? 

—Claro, me gustas mucho... Como amigos, claro. —Acarició su mejilla derecha. 

—¿Te gusto a pesar de que tenga autismo? 

—Claro bebé, me gustas mucho. 

—Tú también me gustas Channie. 

—Que bueno bebé. —Dejó un sonoro beso en su mejilla. 

—¿Cómo te sentiste emocionalmente cuándo te frotaste por mi?. —Preguntó alejandolo ligeramente. 

—Me sentí en cielo por la felicidad. —Comenzó a contarle todo lo que pasó por su cabeza al momento de hacer eso con él, ignorando su propósito. Decirle indirectamente que era su cumpleaños.

 

 

 

Chapter 16: "Amigos intimos".

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 Dos amigos, almorzaban como siempre. Estaban en silencio ya que no tenían tema de conversación, o bueno uno de ellos sí tenía, pero el otro no quería oír de dinosaurios. A Seungmin le molestaba el silencio que se formó entre ellos, comenzaba a creer que se aburría de él y al verlo sacar su celular se alarmó, nunca lo sacó estando con él. 

—¿Qué juegos tienes en tu celular? —Preguntó acercándose más al mayor. 

—Tengo el Mobile Legends y el Candy Crush. —Se los enseñó. —¿Tú cuál tienes? 

—Minion Rush, Minecraft, el Sudoku y también tengo el Movile Legends, aunque sólo me lo descargué para ver como era pero no puedo ingresar en él porque no sé como se hace una cuenta. —Le enseñó su carpeta de juegos. 

—¿Te creo una? —Preguntó con una sonrisa. 

—Sí por favor. —Le dio su teléfono. 

—A ver. —Ingresó a la aplicación y esperó un momento. —¿Tienes Facebook así lo emparejamos con esa cuenta? 

—No, mamá dice que no debo tener Facebook aún. Estoy muy chico para eso. —Negó varías veces. 

—Te haré una cuenta, pero secreta. Tu madre no debe enterarse, ¿Sí? Si te pregunta sólo niega. 

—Eso es mentir. Mentir está mal. 

—No es mentir... Eh~. —Miró a su alrededor. —Sería mentir si la haces tú, pero si la hago yo no sería mentirle. —Comenzó con su trabajo. 

—Bueno, supongo que tienes razón. —Miró atentamente lo que hacía el mayor. 

—No le tienes que decir a tu madre que yo te hice una cuenta de Facebook, este será otro secreto de amigos. 

—Bien. —Miró la pantalla. —¿Alguna vez haz pensado en que tipo de amigos somos? —Preguntó. 

—Eh~ somos amigos normales, no lo sé. Amigos y ya. —Finalizó la creación de la cuenta. 

—No existen los amigos normales. Están los amigos falsos, protectores, los tóxicos, los amigos íntimos, los amigos con derechos y los mejores amigos. —Enumeró cada uno levantando un dedo. —¿Qué tipo de amigos somos? 

—No lo sé... Amigos... ¿Que tipo de amigos crees que somos? 

—No lo sé, no sabía de eso hasta hace unas horas. —Lo meditó. —Creo que somos amigos íntimos. —Bang cubrió ligeramente su rostro, algunas personas que pasaban los miraron un momento. 

—¿Por qué amigos íntimos? Nosotros no hacemos esas cosas... —Se estaba poniendo rojo. 

—Sí lo hacemos. 

—No lo hacemos no lo digas, es raro. Creerán cosas raras. —Creó la cuenta del juego. 

—¿Pero por qué? Somos amigos íntimos, nos conocemos desde niños, conozco tu casa, conoces la mía, conozco a tu familia, conoces a la mía, eso es lo que hace un amigo intimo, irrumpir en la intimidad del otro. 

—¿Intimidad en que sentido? ¿Qué intimidad quieres irrumpir como mi amigo? 

—¿La de la confianza? No sé que tipos de intimidades hay, nunca me tomé la tarea de buscar sus tipos y características. 

—¿Confianza? ¿En qué sentido? 

—No lo sé... Tú el jueves pasado cuando almorzabamos me dijiste que no llevabas a nadie a tu casa porque te da vergüenza tu familia pero a mí me llevaste, me tienes confianza, yo te lleve a mi casa también porque te tengo confianza, sé que no te robaras nada ni que tampoco harás algo malo. 

—¿O sea prácticamente estás hablando de una relación de confianza que se basa en la confianza y no en otra cosa? 

—Sí, algo así. —Seungmin asintió confundido y el mayor suspiró. 

—Menos mal. —Le dio el teléfono de regreso. —Listo. 

—Gracias. —Miró asombrado el juego. —Wow~ ¿Y cómo se juega? 

—Mira... Eh~. —Se acercó más a él. —Tú tienes que tocar aquí y elegir el modo en el que quieras jugar, pero por ahora solo puedes jugar en el modo clasificaría, jugando aquí podrás subir de rango mientras más estrellas ganes. —Lo apretó. —Te llevará a este apartado en donde te empareja con otros jugadores, cuándo crees que estás listo precionas iniciar y ya. —Explicó. —Luego te llevará a este lugar donde están los jugadores de tu equipo, tú tienes que elegir el jugador con el que quieres jugar. 

—¿Y cuál es la finalidad? ¿Para qué se juega? ¿Es como el Minion Rush que corres y vas coleccionando minions? —Lo miró. 

—No, juegas para matar a los personajes de otras personas y para derribar las torres del enemigo. —Seleccionó un personaje al azar. —Sigue la linea que te dice el tutorial. 

—¿Por qué debo matar y destruir las torres de otros? —Vió al personaje. Era una chica y tenía un arco en la mano. 

—Porque son rivales, gana el que destruye la torre central del otro. —Tomó el teléfono del menor. —Si matas a muchos ganas más puntos. 

—¿Las personas que mato se mueren en realidad? —Lo miró con los ojos abiertos por completo.

—No, solo en él juego. —Respondió para calmarlo. —Ojalá matarlos en la realidad. —Susurró para sí mismo. —Mira, con este te mueves, con estos controles atacas. —Se lo devolvió. —Como tú matas también habrá personas que te maten a tí en el juego. Por eso debes aprender a jugar bien. 

—Entiendo. —Miró bien el teléfono y movió su personaje. —Mira Channie, los estoy matando. 

—Sí, debes matar a esas cosas también. Pero de eso se encargan los minions de tu equipo. 

—¿Hay minions aquí? 

—Son esas cosas azules que disparan contigo. —Respondió. —Ya te estan atacando. —Señala. 

 Min se alteró y comenzó a tocar todos los botones. Christopher lo miraba y reía. 

—Bebé mira, lo maté. —Sonrió y le enseñó su celular. —¿Ahora qué? 

—Sigue, hasta destruir una torre. 

—Bien. —Continuó. Estaba, de alguna manera, excitado. Le gustaba la adrenalina. 

—Cuándo tengas el HP bajo escondete en un arbusto y presiona este botón verde. —Se lo señaló. —Es más rápido que regresar a la base. —El más bajo asintió y siguió jugando con suma concentración. El pelinegro acarició su cabeza y acercó su nariz a ella para inhalar su aroma. 

—Minnie. —Los chicos levantaron la vista. —Ten, es de manzana. —Felix le extendió un cartón de jugo a su hermano. Chan lo miró, se veía más lindo de lo usual. 

 Seungmin no respondió y se dedicó a mirar la pantalla de su teléfono. 

—Yo se lo doy... —Chan lo tomó por él y lo colocó en medio de sus piernas. 

 Sin más que decir o hacer, Felix se fue. 

—¿Por qué la torre me dispara? —Fue ignorado. —Oh, esta cosa me está matando... —Su corazón se acerleró y se calmó cuando logró ir más allá de la torre. —Casi me saca toda las cosas verdes. 

—Es muy lindo. —Vio al pecoso irse y se quedó pensando en él por un momento. 

 No sabia por qué su amor hacía Seungmin desaparecia cuando veía al chico, a él le gustaba Seungmin, pero tambien le gustaba Felix y cuando veía a uno se olvidaba de la existencia del otro. Tenía un dilema en su cabeza. Quería estara con los dos. 

—Channie. —Le enseñó su pantalla, haciendolo volver a la realidad. —¿Gané? —Preguntó emocionado. 

—Eh~ sí. —Asintió mirando lo que le mostraba. Su equipo había perdido. 

—Wow~ se sintió muy bien, sólo que mis manos sudan mucho y me duelen los dedos. —Sopló sus manos. 

—Regresas al lobby así. —Le enseñó. 

—Bien... entiendo. —Musitó. 

—Eh~ ya está por terminar nuestra hora de almuerzo, ¿Vamos al salón? 

—Sí, vamos. —Tomó su lonchera y la guardó en su mochila. 

—Entonces... —Pensó en que preguntarle. —¿De verdad no puedes ir a mi casa luego? 

—No, ya te dije que tengo club de literatura. —Le dio su teléfono al mayor al no entender lo que sucedía. 

—Cierto. —Musitó tristemente. 

—¿Para qué quieres que vaya? —Salió del juego y apagó su teléfono. 

—Porque sí, quiero pasar el rato contigo. Somos amigos y quiero estar contigo un rato más.... Es como un regalo-. 

—¿Y por qué no invitas a Lee Minho? También son amigos. 

—Minho hoy no vino y por eso no tendré a nadie para hablar camino a casa... son veinte minutos a pie. —Ingresaron al salón. 

—Yo no puedo ir. —Tomó asiento en su lugar. 

—Bien... Eso fue incómodo. —Chan se sentó en su lugar y lo miró. —Vamos~, dime que sí~ quiero pasar mi cumpleaños contigo. —Musitó y bufó al no ver la reacción ajena. 

—Buenos días clase. —Saludó un profesor ingresando al aula. —Bueno, al parecer todos aún siguen almorzando. —Tomó asiento y miró a Seungmin, el cual levantó la mano. —Sí, Seungmin. 

—¿Va a corregir la tarea que dejó? —Algunos chicos se quejaron. 

—Sí, puedes acercarte con tu cuaderno. —Con una sonrisa el castaño se levantó. —Ven acércate más, te preguntaré algo. —Susurró y el menor obedeció. 

—El trabajo en parejas que hiciste con con Bang, ¿se realizó parejamente o alguno de los dos hizo más que el otro?. —Preguntó. 

—Se hizo parejamente señor, aunque yo hice un doble trabajo al corregir sus faltas de ortografías y sus errores gramaticales. 

—Entiendo... —Asintió y comenzó a corregir. —Aquí tú tienes una falta de ortografía. —Sonrió. —Cinco puntos menos. —Bromeó. —Bien, me gusta tu redacción, sólo que no me gusta la forma en la que te refieres al país... aunque sepamos como es, no es apropiado decir en una tarea que es un país que se preocupa más por ciertas cosas que por el bienestar de sus habitantes. —Tomó un marcador verde de su estuche. —Un uno Kim, esfuérzate más en la próxima. —Le devolvió su cuaderno en donde había un enorme número diez de color verde con dos signos de más, del mismo color, obviamente. 

—Lo haré. —Sonrió y volvió a su lugar con una sonrisa. 

—Si Kim, que es un maldito come libros, se saca un uno, no me imagino cuanto me sacaré yo con mi maldita tarea. —Murmuró un muchacho y se levantó a entregar su cuaderno. 

—¿El resto? —Preguntó el adulto sacando un bolígrafo rojo para comenzar a poner unos en su lista. —Que vergüenza. —Comenzó a ponerlos y corrigió al muchacho. —Bien hecho Kang, un siete, pero como eres de los únicos que entregó un ocho más. —Le dio su cuaderno de regreso. 

—¿Qué? ¿Esto es real? —El muchacho volvió a su lugar. —Hey, Kim mira. —Le enseñó su cuaderno al menor desde lejos y le sacó la lengua en forma de burla.  

—Mira el mío. —Le enseñó el suyo y el contrarío se ofendió. 

—Bien comencemos con la... —El hombre vio a Christopher acercarse a él. —¿Qué sucede Bang? 

—Eh~ le voy a entregar mi trabajo. —Dejó su cuaderno y el de su mejor amigo sobre la mesa. —Este es de Minho, me lo dio anoche para que lo entregue por él, le dio diarrea por merendar sandía con leche tibia y por eso no vino. 

—Esto es algo extraordinario, Lee y Bang entregando un trabajo, veamos el desastre que me tienen preparado. —Tomó asiento y miró los cuadenos. El azabache se moría de la vergüenza, todos su compañeros se reían de él. —¿Por qué tu cuaderno está completo?. —Preguntó y lo miró un momento. —Estos trabajos no están corregidos. —Pasó las páginas una por una. —¿Los completaste recientemente? 

—No, ya los tenía hecho desde el primer día... —Musitó. 

—¿Y por qué no viniste a que los corrija? Mira tu nombre en la lista, esta todo en rojo. —Le señaló el primer nombre de la lista. 

—Es que me da vergüenza levantarme, en este momento me están mirando todos... —Jugó con sus dedos. 

—Ignora esos pensamientos y también ignora a las personas que digan algo de usted. —Comenzó a corregir el cuaderno ajeno. —Suerte te levantaste antes del cierre de notas porque luego de eso no se podía hacer más nada para cambiar tu uno. —El adulto se sorprendía por las respuesta bien claras y concisas del menor, creyó por un momento que Seungmin le había hecho la tarea, pero sabía que esas no serían las respuestas del chico. —Si tus reflexiones contenían insultos al igual que las de Seungmin diría que él hizo este trabajo. —Sonrió y le colocó una nota. —Uno menos, faltan seis más. Tome asiento porque esto tardará un poco. 

—Sí. —Se sentó en una silla libre de la primera fila. —Las reflexiones de Minho contienen insultos. —Comentó y el mayor asintió, de alguna manera ya lo sabía. 

—Bien, esto es algo raro, ¿Quién diría que uno de los revoltosos del salón es inteligente? Yo pensaba que carecían de cerebro. —Le extendió su cuaderno. 

—Ignoraré que me llamó descerebrado. —Lo tomó. 

—Por las manchas de la tapa ya sé que voy a ver algo horrible. —Comentó y abrió el cuaderno de Minho. —¿A Lee también le gusta Blackpink o le gusta la señorita Choi?. —Enseñó la primera hoja del cuaderno ajeno. —Dice; 'Jisoo te amo', 'Jisoo más Minho igual a Doongie Soonie y Dori', 'Jisoo mi amor', 'Jisoo pateame', 'Channie pasame la respuesta dos C' y... —Carraspeó e hizo silencio. 

—Mierda... —Chan cubrió su rostro. Su mejor amigo lo iba a golpear por exponerlo así. Las risas obviamente no se hicieron faltar. 

—Oye... —Una muchacha que estaba sentada detrás suyo tocó su hombro. —Yo no le gusto a Lee, ¿Verdad? 

—No, él hablaba del actor Kim Ji soo. No de tí. 

—Ay, que alivio. —Suspiró y tocó su pecho de manera dramática. —Imagínate gustarle a uno de los maníacos del aula. —Le dijo a su amiga. 

—Bien... —El maestro terminó de corregir el cuaderno del rubio. —Me enteré de cosas que no quería saber, leí cosas que no quería leer, pero de todas formas los trabajos están bien. —Se lo dio al pelinegro. —Dígale al señor Lee que estan muy bien sus trabajos y que siga así, usted también y también digale que deje de escribir notas en sus márgenes o que si lo hace que luego las borre. 

—Sí señor. —Se levantó e hizo una pequeña reverencia antes de volver a su lugar. —Maldito idiota, le dije. —Sacó su corrector y comenzó a borrar las pequeñas notas. Las cuales algunas decían; 

"Me duele el culo" - "Se me paró y me quiero masturbar" - "Channie acaricia mi entrepierna" - "Channie, déjame tocar tu pito" - "Quiero que Ji soo hyung me amarre a la cama y me haga su puta, ¿tú no?" - "Pintame como una de tus chicas francesas" - "Te la chuparé hasta que tu pito desaparezca" - "Vamos tócame, nadie nos ve" - "Tócame como tocarias al bautista ese". 

 Chan suspiró y terminó su trabajo. Todas las notas de ese cuaderno el rubio las había escrito sólo para molestarlo en los momentos en donde todo estaba tranquilo en el salón. El menor quería ver si su mejor amigo era de gritar si se enojaba,aún no lo había comprobado. 

 Guardó el cuaderno ajeno y se dedicó a oír la clase, cada tanto mirando al castaño al cual seguía pidiéndole telepaticamente que acepte ir a su casa con él. 

 

 

Chapter 17: "Amorcito".

Chapter Text

 Seungmin iba a casa de Christopher, junto con este. El pelinegro le había insistido en los recreos y lo convenció cuando le dijo que le enseñaría a jugar a cierto juego. Con una sonrisa de victoria en su rostro Chan abrió la puerta de su casa dejándolo pasar. 

—Hola Berry. —Saludó a la perrita que corrió a ellos cuando escuchó la puerta. —No puedo cargarte, le prometí a Bob que no cargaría a otro perrito que no fuera él, lo siento. —Dejó sus zapatos a un lado de la puerta. 

—Bob no se enterará si la cargas. —Bang tomó a su mascota y se la dio al menor. 

—Se enterará, me olfateará. —Acarició al animal. —Eres muy bonita Berry. —Le dio un beso y la bajó nuevamente. 

—Vamos a mi habitación. —Subieron las escaleras. —Deja tu mochila donde siempre. —Arrojó la suya a un lado de su cama. 

—¿Crees que termines de enseñarme antes de las seís? 

—Eh~ son las cinco y media... no creo. ¿Que sucedía a las seís? 

—Es la hora de mi merienda. 

—Oh~ cierto... puedo enseñarte a jugar, podemos merendar y luego seguimos jugando... 

—Bueno. —El mayor sonrió. 

—Bien, ven, acomódate así empezamos. Primero debemos configurar todo. —Se acostó y pronto tuvo al menor a su lado. 

—Tu cama es muy suave... —Le dio su celular al mayor y cerró los ojos. 

—La clave. —Seung levantó el pulgar y por instinto el mayor lo tomó y lo acercó al lector de huella. 

—Ponle tu huella también así no se te dificulta en algo. —Bostezó. 

—No es necesario. 

—Creeme que lo es. 

—Bien, lo haré. —Fue a configuraciones y a seguridad. —¿Tu pin cuál es? 

—Cero, nueve, dos, uno. 

—Bien... —Registró su huella y aprovechó a agendarse también ya que ninguno tenía el número del otro. —Listo, ya registré mi huella y me envié un mensaje así tenemos nuestros números. —Rió nerviosamente y lo miró. —¿Seungmin? —El chico se durmió. —Debí suponer que estabas cansado, por eso estabas bostezando. —Lo tapó. —Te ves tan lindo mientras duermes. —Se acercó lentamente a él y le dio un pequeño beso. 

—Yo también... —Murmuró. 

—Te amo tanto. —Acarició su cabeza y suspiró. 

 Tomó nuevamente el teléfono del menor e ingresó al juego, tras configurar los controles salió de él y chismoseó su planificador. Pestañeó varías veces tratando de asimilar lo que veía, el chico había planificado todo lo que haría durante medio año. Desde citas con doctores, hasta evaluaciones. Tenía todo en orden en una aplicación. Vio el número 3 en el calendario, estaba su nombre allí junto con un emoji de globo. Al parecer el menor sí sabía de su cumpleaños. Con una sonrisa salió de la aplicación y siguió mirando todo. 

 Había carpetas con apps para diferentes cosas, desde apps para editar fotos, hasta aplicaciones para pedir comida. Todo estaba ordenado por color y en orden alfabético. 

—Sería una pena que mueva unas aplicaciones. —Sonrió ladinamente. —No soy tan malo. —Se fue a Google y revisó su historial llevándose una gran sorpresa. —Pequeño pervertido, te gusta el porno. —Puso cara de asco y salió de allí. —No tienes nada interesante en tu teléfono. —Lo miró un momento y su vista volvió al aparato cuando vibró. —Bokie... A ver de que hablas con tu hermoso hermano. —Entró a la aplicación de mensajería. —¿Quién es ese? —Leyó nuevamente el mensaje. —'Un tal Jaehyun me preguntó porque no estás en el club de literatura...' ¿Quién es Jaehyun? —Lo miró y volvió su vista al teléfono. 

 Ingresó a la información de contacto, le tomó captura a la fotografía del pecoso y se la envió, junto con su número, vería esa foto todas las noches antes de dormirse y de ser posible la imprimiría, también se la vendería a su mejor amigo. 

—Ambos son hermoso, desearía estar con los dos. —Ojeó todo el chat de los hermanos. —Le diré a tus padres que ves porno, yo le diré a tus padres que te autocomplaces viendo fotos de niños, yo le diré a tus padres que tú lo haces con porno, yo le diré a tus padres que eres homosexual. —Leyó la pequeña discusión y rió. —Eres un pervertido. —Creó algunas notas, apagó el celular y lo colocó sobre su mesita de luz. Se acercó le lentamente a él, lo abrazó y cerró los ojos. 

—Espacio personal... —Seungmin lo empujó ligeramente y le dio la espalda. Christopher se acercó más a él, pasó su brazo bajo la cabeza ajena y lo volvió a abrazar. Estaban haciendo cucharita. 

—Mierda, se me paró. —Alejó su entrepierna unos centímetros del trasero ajeno. —Somos amigos. —Volvió a apoyarse a él y jadeó. —Te amo tanto Minnie. 

[...] 

 Seungmin despertó, tenía la boca seca y le dolía la garganta. Abrió pesadamente los ojos y guió su vista a su abdomen, en donde sentía una leve presión, y al ver un brazo suspiró. Su hermano se había vuelto a meter a su cama sin permiso, según él. 

—Bokie, depierta. —Llevó su mano izquierda a la pierna ajena y la palmeó. —Vete antes de que me enoje, además es muy incomodo sentir tu erección matutina en mi trasero. —Siguió tocándolo. —Vamos, despierta. —Pellizcó su trasero y rió al escuchar el quejido ajeno. —Vamos, vete. 

—Dejame un rato más. —Dijo Christopher asustandolo. 

—Channie, ¿Qué haces en mi cama? —Se dio vuelta quedando frente a él. 

—Estás en mi cama bebé, te quedaste dormido en mi casa. —Le dio un pequeño beso. 

—Creí que estaba en mi casa. —Miró a todos lados. 

—Cachorrito, ¿Quieres merendar? 

—Sí bebé. —Se levantaron. —¿Configuraste el juego? —Acomodó su ropa. 

—Así es y también puse algunas cosas en tu teléfono de lo que tú te debes dar cuenta sólito. —Tocó su nariz y le alcanzó su celular. 

—Lo haré rápido. —Salieron de la habitación y se encontraron con un niño. 

—Hola oppa. —Saludó el pequeño pelinegro. 

—Hola Lucas. —Devolvió el saludo levantando una mano. 

—¿Ya te vas? 

—No, se que-. —El menor interrumpió a su hermano. 

—Genial, ¿Puedes ayudarme a hacer mi tarea de literatura?

—Bueno. —El más bajo festejó. 

—No molestes mocoso. 

—Ven oppa, vamos al comedor. —Lo tomó de la mano. —Como Channie no me ayuda en las tareas, porque es un mal hermano y papá, no sé si lo que hago esta bien o no. 

—Yo te ayudaré, no te preocupes. —Tomaron asiento. —A ver, muéstrame. 

—Mira, corrige estos análisis de oraciones para saber si están bien. —Le dio su cuaderno. —Luego corrige esto y esto. —Señaló algunas cosas. 

—Es muy fácil. —Comenzó con su trabajo. 

—No lo hagas Minnie. —Chan miró mal a su hermano. 

—Déjalo que me ayude, aquí nadie lo hace. —El menor hizo un puchero. 

—¡MAMÁ~! ¡LUCAS ESTÁ HACIENDO QUE SEUNGMIN OPPA LE HAGA LA TAREA! —Gritó una niña alertando a su madre y asutando a los mayores. 

—No, no, no. —La adulta corrió de la cocina al comedor. —Hola Minnie. 

—Hola madrina. —Saludó con una sonrisa. 

—¿De que hablamos? Tú solo debes hacer tu tarea. 

—No estoy haciendo que me haga la tarea, le estoy diciendo que la corrija. 

—Tiene razón, me pidió que lo corrija porqué dijo que Channie no lo ayuda en sus tareas. —Siguió con su trabajo. 

—Sí lo ayudo... sólo cuando no tengo tarea. 

—Nunca me ayudas, siempre te la pasas acostado en tu cama tocandote el pene, ¿por qué no vuelves a tu cueva, otaku apestoso? —El mayor fue hasta su hermano y lo tomó del cuello. —¡MAMÍ, MAMÍ AYÚDAME! 

—Channie~ déjalo. 

—Me insultó y ahora se morirá por eso. —Presionó su agarre. —Despídete de tu familia mocoso. 

—Ya, suéltalo. —La adulta golepeó al mayor de sus hijos con lo primero que vio, la cartuchera del menor. 

—Mamí~ él me insultó. —Lloriqueó. 

—Insultalo tú también, no lo asesines. Yo no crié a un asesino. Crié a un homosexual. —Molestó a su hijo. 

—Mamá~. —La miró pidiéndole que se calle. La adulta rodó los ojos y volvió a la cocina. 

—Oppa, ¿Sabías que a mi hermano le gustan los chicos? —El chico volvió a ser sujetado del cuello. En cambio Seungmin no prestaba atención, sólo se enfocaba en la tarea. —Mamá, mamá, no puedo respirar. 

—¿Que dijimos de esto? ¿Eh? No se lo hay que decir a nadie porque te romperé la cara. —Masculló el pelinegro. 

—Pero si Seungmin oppa es tu novio, no es nadie. —Comentó la pequeña. 

—E-Él no es mi novio. —Soltó al chico y fue a ella. —¿Que dijiste? Repitelo. 

—Que Seungmin oppa es tu novio. —Sonrió. —Los ví abrazaditos en tu cama, mamá también lo hizo. 

—Eh~ eso es mentira... eso e-. —Seungmin habló interrumpiendo al mayor. 

—Está bien, sólo que tienes muchas faltas de ortografía. —Le dio su cuaderno al menor. 

—Gracias oppa, te amo. —Tomó su cuaderno. —Te daré un cupcake que me dieron en el colegio. —Sacó de su mochila un paquete todo aplastado. 

—No lo quiero, se ve asqueroso. 

—Te lo estoy dando como agradecimiento... —Amenazó con llorar. 

—Nadie quiere tu apestoso cupcake. —Christopher lo tomó y lo arrojó por la ventana. 

—Mamá~. —Fue en busca de su madre. 

—Quédate aquí bebé, iré a hacer café así merendamos. —Besó la cabeza del castaño y fue a la cocina. 

—Oppa, ¿Tú y Channie oppa son novios? —Preguntó la niña, la cual vio todo. 

—No, sólo somos amigos. —Sonrió. 

—Creí que eran novios. —Entré cerró los ojos mientras pensaba en algunas cosas. 

—Minnie, mamá dice que son las ocho y cuarto y que ya está lista la cena. —Kim se levantó rápidamente. 

—Ya debo irme. 

—Quédate a cenar y luego te llevo. 

—No, mamá me castigará por llegar tarde. —Negó, estaba asustado. Seria la primera vez que recibiría un castigo. 

—No te preocupes. —Miraron a la adulta que venía con los platos. —Ya le avisé y me dijo que está bien. 

—¿Ya lo ves? —Seung lo pensó y luego asintió. 

—Ven a ayudarme con los cubiertos. —La mujer se llevó a su hijo. 

—Ven oppa, debes sentarte junto a tu novio. —Lucas lo llevó hasta una silla. 

—Channie no es mi novio, sólo somos amigos. —Tomó asiento. 

—¿A tí no te gusta ni un poquito? —Susurró. 

—No puedo hablarte de mis sentimientos. 

—Sólo mueve la cabeza. 

—A tu lugar mocoso. —El azabache jaló a su hermano del cabello. 

—Ay, me duele. —Se fue a su lugar de siempre. —Ojalá Seungmin oppa no te ame. —Se encogió en su lugar cuando el mayor amenazó con golpearlo. 

—Tranquilos, quiero una cena tranquila. —La adulta comenzó a servir la comida. 

[...] 

—Ya llegamos. —Avisó Seungmin. 

—¿Tan rápido? —Miró a los alrededores y corroboró que era la casa del menor. —Eh~ bien... adiós.—Lo llevó hasta la puerta. 

—Adiós bebé... —Le dio un pequeño beso. 

—Adiós Cachorrito. —Le devolvió el beso. 

—¿Quieres un abrazo, papi? 

—Sí bebé. 

—Bien. —Rodeó el cuerpo ajeno con sus brazos. 

—Me encanta este abrazo. —Lo correspondió. 

—Channie, tu corazón late muy bonito... —Cerró los ojos. 

—¿De verdad? —Sobó su espalda. —Puede que lata así por tí, no lo sé. 

—¿Late así con tus otros amigos? —Lo miró. 

—Sólo contigo, porque eres mi amorcito. —Revolvió su cabello y lo separó. —Bien, entra. Ya tengo frío y me quiero ir a mi casa. —Lo empujó levemente. —Vamos, entra a tu casa. 

—Ya voy, ya voy. —Sonrió. —Gracias por traerme y por invitarme a cenar. 

—No es nada. —Le guiñó el ojo. 

—Sí lo es, es mucho para mí. —Ingresó a su hogar. —Adiós, no vemos mañana en el colegio. 

—Sí, adiós. —Levantó la mano y una vez la puerta se cerró se sintió mal. Suspiró y emprendió viaje de regreso a su hogar. 

—¿Por qué llegas a esta hora Kim Seungmin? —Felix lo miró cruzado de brazos. —¿Dónde estabas? 

—No tengo porqué darte explicaciones a tí. 

—¿Sabes que mamá te castigará? 

—Hablaré con ella. —Fue a la cocina en donde estaban sus padres conversando mientras tomaban un té. —Hola mamá, hola Young Soo. Ya vine. —Tomó asiento con ellos. 

—Hola bebé, me alegro que llegues bien. La próxima vez avisanos. 

—Lo siento, es que me quedé dormido. 

—Bebé, ¿Tú y Christopher son novios? —Preguntó el adulto peinando su cabello con su los dedos. 

—No, sólo somos amigos. —Tomó su muñeca y la alejó de él. 

—Sabes que puedes decirnos, no te juzgaremos ni nada. —Acarició su mejilla. 

—Ya lo sé, pero no somos novios. Sólo somos amigos. Él me quiere y yo lo quiero. —Sonrió. 

—Bien, sabes que cuando quieras decirnos que son novios puedes hacerlo, ¿Verdad? 

—Sí. —Se levantó. 

—¿Y qué hicieron hoy por su cumpleaños? 

—Nada, Channie odia su cumpleaños porque el tío Taehyuk murió un tres de octubre y él odia esta fecha, por eso mi madrina no le hace una fiesta ni tampoco tiene pastel porque Channie se enfadará. —Le explicó. 

—¿Aún no supera la muerte de ese? —Preguntó mirándo a su esposa. 

—Eso no se supera de la noche a la mañana, mucho menos si la culpa de lo sucedido te persigue. —Dijo la menor. 

—Solo digo... Se murió hace como ocho años, ya se debe superar. —Rodó los ojos. 

—Como espero que tu madre se muera está noche así te pregunto en ocho años si ya superaste su muerte. 

—Retira lo dicho. —La miró mal. 

—Que su vaca la patee y salga volando. Que se ahogue con leche. —Hizo una mueca. 

—Ah, ¿sí? Pues al menos ella si se muere ahora no será polvo como tu maldito amante. —Sonrió. 

—Será polvo también... Bueno si es que su cuerpo entra en el horno. —Tomó de su té con una sonrisa, dejó a su marido sin palabras. 

—Iré a bañarme, buenas noches. Sigan peleando aquí. —Dijo el menor y se fue a su habitación. 

—Tengo miedo, mi amor... No quiero que Christopher lo lastime... —Dijo el hombre tomando asiento junto a su esposa. 

—Viste la foto, alguien que lo quiere lastimar no va a abrazarlo de esa manera. —Dijo la castaña. 

—Es que... —Suspiró y luego sonrió. —Mi bebé no pidió permiso para llegar tarde a casa, es la primera vez que llega tarde, está sonriente y me llamó papá de una manera tan linda... —Amenazó con llorar. 

—Nuestro bebé está enamorado. —Se miraron y negaron con una sonrisa. 

—Ese chico llega a hacerle algo y lo castraré. 

—No le hará nada. 

—¿Es todo? —Miraron al pecoso. —¿No le darán un castigo como a mí por llegar tarde? ¿No le prohibiran salir por una semana? ¿No van a gritarle? 

—¿Qué haces aquí? ¿No te ibas con tu novio al cine? —Preguntó su madre. 

—Ya no quise ir. —Se encogió de hombros. —Respondanme. —Los adultos suspiraron. 

—A tí los únicos castigos que te dimos fueron porque nos hablaste mal en diferentes ocasiones y esos castigos, a los que tú llamas, fueron sólo avisos precarios. Nunca te prohibimos salir y mucho menos te gritamos, siempre te hablamos en un tono neutro. 

—Pero a mí me amenazan con dejarme sin celular y a él no le hacen eso. 

—Si le decimos que le sacaremos el celular nos lo dará y dirá el porcentaje de un país en donde se implementa ese castigo y si funciona o no. Con él no funcionan los castigos. —El mayor negó. 

—También nos dirá que otro tipo de castigo podemos implementar. —Comentó la adulta. 

—Él siempre ve como me regañan a mí y como a él no le dicen nada me falta al respeto. Me Responde mal cuando le pregunto algo y siempre me trata como si fuera menor que él. 

—Tú buscas esas cosas, sabes que no debes molestarlo porque lo harás llorar y sabes que él es rencoroso. —El hombre se levantó y lavó su taza. 

—Él llora por todo, es muy sencible... Incluso llora mirando los minions. Llora cuando dos de ellos se molestan. —Hizo una mueca. 

—Y aún así lo molestas hasta hacerlo llorar. —El mayor negó. —Vete a dormir si no vas a salir, mañana hay escuela. 

—Me iré a dormir cuando yo quiera. —Se fue a la sala. 

—Me arrepiento de haber evitado que caiga a ese pozo. 

—¿Nos ves que está buscando tu atención? —Preguntó la menor. —No le diste un beso cuando te fuiste en la mañana no lo abrazaste ni siquiera cortaste su carne en la cena. 

—No creo que necesite eso... Yo tampoco vería necesario que un anciano que no es mi padre me diera amor y me cortara la carne porque no sé usar las tijeras. —Secó sus manos por su camiseta. 

—Ve y habla con él. 

—No, iré a dormir porque estoy cansado... Antes molestaré a Minnie... Ya que no puedo darle amor al único de mis hijos que lo recibía, intentaré darle amor al otro. —Miró un momento el suelo. —A Bokie le daba doble amor, el que se merecía y el que no puedo darle a Minnie. —Asintió lentamente y subió a la habitación del menor de sus hijos, ignorando al pecoso que miraba la televisión recostado en el sofá.

 

Tiempo atrás

 Era el primer día de escuela de Seungmin. 

 Había estado emocionado por ir a una escuela de verdad y dejar de estudiar en casa con la maestra amargada que tenía. Además de estar emocionado, estaba nervioso. Tenía un nudo en la garganta y sentía como si unas mariposas revolotearan en su interior. Él claramente sabía que no habían insectos en su interior, tenía más que sabido que solo eran sus intestinos moviéndose a causa del miedo. 

 Cuando la maestra lo invitó a pasar, comenzó a sudar. Limpió su frente con su pequeño pañuelo e ingresó al salón. Cabizbajo caminó hasta el frente de todos y se quedó allí esperando indicaciones. 

—Bien clase, como les comenté, hoy tenemos un alumno nuevo. —Le comentó la adulta a todos los niños. —Este es su primer día en una escuela ya que él había estudiado en casa durante estos años. —Todos los niños se asombraron. —Presentate. 

—So-Soy KiSeumin. —Jugó con sus pulgares. —Te-Tengo siete. 

—Maestra. —Una niña levantó la mano. —¿Por qué tiene siete? Este es un salón para niños de ocho y nueve años. 

—Lo que sucede es que Seungmin inició la primaria desde casa a la edad de cinco años y no a los seis como la mayoría de ustedes. —Explicó. 

—Pero es un bebé, debe estar en segundo. —Hizo una mueca. 

—No es un bebé, aquí ya nadie es un bebé. —Señaló una mesa vacía para que el menor tome asiento. 

—Permiso. —Fue hasta ella y se sentó. 

—Bien, como les mencioné la clase pasada hoy hablaremos de la Gran Guerra... —Comenzó a dictar la clase. 

—Oye... —Susurró un chico castaño tocando a Seungmin con su lapiz y asustandolo. 

—Ho-Hola. —Saludó dandose vuelta y mirando su mesa. 

—Tú eres un retrasado, ¿Verdad? —Preguntó. —¿Por eso la maestra dijo ayer que eras alguien especial? 

—N-No, no tengo ningun retraso. —Ladeó la cebeza. 

—Ay no te hagas, alguien normal no estaría como idiota. —Tocó su brazo haciendo que se sobresalte. —Sólo te toqué el brazo... —Lo miró mal. —Eres un loquito.  

—No lo soy, estoy en mi sano juicio. —Le dio la espalda. 

—Si lo eres. —Despertó a su compañero, el cual dormía sobre su pupitre. —Channie, mira ya vino el niño retrasado y tiene miedo a que lo toquen. —El pelinegro levantó la vista y miró al menor. 

—Ajh, maldita sea. Tengo que soportarlo aquí también. —El mayor bufó. 

—¿Lo conoces? 

—Sí, siempre está detrás de mi papá. Es el idiota que mi papá dice que tiene... esa enfermedad que haces que estés mal de la cabeza y que tenga miedo si te tocan. 

—Entonces sí es un loquito. —Rió. —¿Cómo se llama? Dijo algo como «KiSeumin». 

—Es Seungmin. —Rodó los ojos. 

—Que feo nombre, parece caca de pajaro. —Se miraron y rieron. —¿De verdad tiene miedo si lo tocan? —Lo tocó haciendo que se exalte. —Es de verdad... Channie, ¿Quieres tomarlo del brazo en el recreo para saber si se desmaya por el miedo? 

—Sí quiero. —Chocaron puños. —Que asco de colegio, dejan que los enfermitos mentales vengan a estudiar. 

—Seguro no sabe leer. 

—Seguro no sabe contar. —Los amigos rieron. 

—Seguro apenas sabe escribir, se parece a tí. 

—No me compares con una persona defectuosa. Que no sepa escribir bien en este idioma no quiere decir que este mal de la cabeza. —Lo empujó ligeramente. 

—A ver, escribe en idioma canguro. —Pidió mirando su cuaderno. 

—Es inglés, idiota. —Le enseñó cómo escribía. 

 Por otro lado, Seungmin escribía lo que la maestra explicaba. Su anterior maestra le había explicado sobre tomar notas en clase y lo practicó por varios meses hasta que aprendió. Era fácil para él, sólo era escribir con sus propias palabras lo que decía la maestra en clases. 

 Le gustaba la escuela, le gustaba ver a los chicos a su alrededor. Le gustaba el olor del lugar y también le gustaba el uniforme. Sólo esperaba hacer amigos y ser feliz allí, tal y como lo enseñaban en las caricaturas que veía. 

 

 

Chapter 18: "Eres especial".

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 Christopher miraba la fotografía del Chat de Seungmin y reía mientras se imaginaba en que había pensado el menor a la hora de tomarse la fotografía, creía que sin duda tendría una buena amistad con Minho ya que, al parecer, a ambos les gustaba jugar con los filtros. 

 Como estaba aburrido trató de iniciar una conversación con él, pero el menor sólo leyó su mensaje y lo ignoró. Insistió pero seguía sin recibir respuesta, se cansó y lo insultó de mil maneras diferentes. Super ofendido intentó dormirse, pero no pudo ya que algunos malos recuerdos venían a su cabeza. Entonces tuvo que recurrir a su plan de siempre, llamar a su mejor amigo. 

—Sí, ven y pasa por la tienda y compra cosas para comer. 

—¿Volviste a dormir la siesta? —Se escucharon pasos. 

—Sí y ahora estoy despierto y me estoy estresando por no poder dormir. 

—Mami, ¿Puedo ir a dormir a casa de Channie? —Preguntó a su madre. 

—No, ya es muy tarde. No iras a molestar a casa ajena. —Dijo la adulta. El rubio puso el altavoz. 

—Tía, ¿Puedes dejarlo venir? Necesito contarle algunas cosas. 

—¿Cosas cómo qué? —Preguntó la mayor. 

—Tía~ cosas de chicos... Ya sabes... —Sabía que la adulta no cedería fácilmente. —Le hablaré de mi novia y le pediré consejos. —Apretó los ojos. —Sabes que él tuvo muchas novias. 

—No lo sé, ya es muy tarde y tu madre se puede molestar. 

—No lo hará... Por favor~. —La adulta lo meditó. —Además lo obligaré a hacer algunos resúmenes de los libros que nos obligan a leer. 

—Bien, pero nada de cosas raras. 

—No, nada. —Dijeron al unísono. 

—Bien, ve. —Bendijo a su hijo y este corrió a su habitación a guardar cosas. 

—¿Llevo condones? —Susurró. 

—¿Para qué? No los usaremos. Ambos sabemos que no tenemos nada, ¿para qué quieres comprar? —Abrazó su almohada. 

—Es para que el semen no nos ensucie. Es molesto tener que limpiarse luego y también tener que cambiar las sábanas, sabes que yo quiero dormir luego de eso, no quiero sostener tus malditas almohadas. 

—Bien, los usaremos... no compres, tengo unos aquí, sólo usé dos... 

—¿Me estás engañando Bang Chan? 

—Sí y ven ya porque me muero del aburrimiento. 

—Ya voy... —Se oyó el sonido provocado por los cierres de su bolso. —Listo mi amor, ya voy.  

—Que asco, no me llames así. 

—Perdón bebé, no lo vuelvo a hacer. 

—Papi, prometelo. 

—Lo prometo bebé... Le da leche. 

—Se la toma. 

—Le da una nalgada. 

—Gime fuertemente pidiéndole más. 

—Se la mete sin babita. —Rieron. —Adiós mami, ya me voy. —Besó a su madre y salió de su casa. —Gime para mí putita. 

—Tú eres la putita, apúrate. Ya estoy esperandote. 

—Siempre estás esperándome desnudo... Bien voy a colgar porque creo que me van a asaltar. 

—Bien Daddy, te espero aquí. —Colgó. —Bien, pasaré una linda noche. —Suspiró. —Seungmin... Volveré a pensar que eres tú. —Buscó la ropa interior del menor, que tenía dentro de una bolsa hermética en su cajón, y la olió. —Se va tu olor. —Cerró los ojos. —Necesito otro bóxer tuyo. —Recordó el día en el que tuvo un momento con el castaño y suspiró. 

 Miró el techo se su habitación mientras recordaba a detalle todo lo que vio, tocó y escuchó en su habitación aquel día. Cuando estaba dejándose llevar por la imaginación sintió como su puerta era abierta. 

—Hola perra, ¿no me esperabas? —Preguntó el menor arrojando su mochila al suelo. —Feliz cumple. —Fue a él y besó su mejilla. —¿Por qué tan pensativo? —Se acostó a su lado y se tapó. —¿En quién piensas o qué? 

—Estoy pensando en Seungmin... —Musitó. 

—¿El Bautista ese? ¿Qué sucede con él? —Se acercó más a él. 

—Nada, sólo que cada vez me gusta más y siempre que lo hacemos me lo imagino a él. 

—Lo sé, escucho como gimes su nombre. —Lo abrazó. 

—Cada vez es más lindo y siempre me dan ganas de pedirle que sea mi novio, pero no quiero romper nuestra amistad, él dice que sólo somos amigos. —Suspiró pesadamente. —¿Qué trajiste para comer? —Preguntó tratando de pensar en otra cosa. 

—Papas y a mí. ¿Te apetece? 

—Conejo con papas, me gusta. —Se acercó más a él. —¿Se puede repetir? —Negó rápidamente dispersando una imagen de su cabeza. 

—Primero prueba si te gusta. —Minho bajó ligeramente su pantalón y su bóxer. 

—Ya lo probé varías veces. —Se acercó a su entrepierna. —Y me gusta. —Tomó su miembro y mirándolo a los ojos, lo metió a su boca. 

—Vamos, cometelo todo bebé, es solo para tí. —Acarició su cabello. —¿Te gusta? ¿Te gusta chuparle la polla a tu papi? —El azabache  asintió. —A papi también le gusta que se la chupes. —Tomó su pene y lo frotó por el rostro ajeno. 

—Papi déjame chuparlo. —Con su lengua trataba de seguir la intimidad ajena. 

—Bien, hazlo. Preparalo para más tarde. —Christopher asintió y siguió con lo suyo. Lee se quitó su sudadera junto con su camiseta y bajó sus pantalones con dificultad gracias a que el más bajo no lo soltaba. Cuándo ya estuvo completamente desnudo dejó que el contrarío le hiciera lo que se le plasca. 

[❃] 

 Seungmin despertó completamente sudado en medio de la madrugada. Había tenido una pesadilla un poco extraña pero eso no quitaba el terror que había sufrido. 

 Soñó que unos demogorgones vestidos de payasos lo perseguían por toda la ciudad y que se lo comían lentamente a la vez que lo torturaban diciendo incoherencias tales como que el número de Euler no era un número racional sino que era un número entero o que los números negativos tenían raíces y que estas eran números positivo. Fue una tortura sin fin hasta que pudo despertar, segundos antes de orinarse en la cama. Corrió a la habitación de su hermano y al no poder entrar golpeó la puerta.  

—Bokie, ábreme. Soy yo... Déjame dormir contigo por favor, los demogorgones del circo me van a comer. 

—No, vete. —Dijo el pecoso, el cuál seguía viendo series importandole poco la hora. 

—Por favor Bokie... Somos hermanos, sálvame. 

—¿Por qué no le pides a tu «papito» que duerma contigo? Pidele a él que te salve. 

—Bokie, por favor. —Sorbió la nariz. 

—No te abriré y es mejor que te escondas porque pueden estar detrás de tí. Encierrate en tu habitación. 

—Hyung... Por favor. —Siguió forcejeando con la puerta hasta que se rindió. Volvió a su habitación y se encerró allí. Se escondió bajo las sábanas esperando que todo pase. —No, no. —Cerró los ojos y tapó sus orejas. La vibración de su teléfono lo asustó y sacó una mano de las sábanas para buscarlo, cuando lo tomó lo metió con él. —La linea de ayuda al suicida. 

 Desbloqueó su teléfono y miró las notificaciones, tenía varios mensajes de Bang. Los leyó todos y sonrió al ver una imagen de un Minion, para ser más exactos de Bob, su Minion favorito. No entendía como pasó de hablarle bien a insultarlo y luego a hablarle bien nuevamente

 Por un momento creyó que su amigo era bipolar o algo, porque de un mensaje que contenia todo el odio del mundo a otro en el cuál hablaba del amor, sólo habia una diferencia de dos minutos. 

 Le deseó buenas noches y le envío un corazón. Salió de la aplicación de mensajería y buscó el número de la línea de ayuda, a la cual (en el pasado) llamaba de vez en cuando para charlar sobre cosas y para preguntar sobre como ayudaban a las personas, algunos operadores ya lo conocían gracias a qué hubo un tiempo en el que llamó todas las noches durante casi un mes, esto hizo que su familia llegue a pensar que quería autolesionarse y se preocupen bastante, en especial su hermano, el cual no se despegó de él en ningún momento. 

 Marcó y esperó a que lo atiendan. 

–Espere un momento por favor. —Dijo una voz del otro lado y se oyó una melodía, la cual Seungmin detestaba. 

—Ajh, otra vez. —Colgó. Sabía que no le responderían en un buen tiempo y que se volvería a quedar dormido de tanto esperar y escuchar esa melodía. —Bokie~. —Marcó a su hermano y este colgó de inmediato. —No~. —Fue a su chat y cuando intentó escribirle, le entró una llamada de Chan. Rápidamente la aceptó y pegó el aparato a su oreja. —Channie... —Suspiró. 

—¿Que haces despierto a esta hora, bebé? Mañana hay escuela. 

—Tuve una pesadilla y no puedo dormir... ¿Que haces tú despierto a esta hora? 

—Estoy tratando de dormir... ¿Qué soñaste? —Preguntó genéricamente. 

—Soñé que los demogorgones que trabajaban en un circo me perseguían y que yo estaba en el upside down y que luego me capturaban y me comían. —La risa del mayor se hizo presente. —Lo peor fue cuándo dijeron que la raíz cubica de menos nueve era tres... Está mal. Los números negativos no tienen raices. También dijeron que el número de Euler era un número entero, ¿puedes creerlo? El número de Euler es un número racional, es un número muy largo al igual que Pi, solo que el número de Euler es 2,718, resumido y el número de Pi es 3,141. —Bufó. 

—¿Hablas de los monstruos que aparecen en Stranger Things? 

—Sí, ¿También la viste? —Se acomodó mejor. 

—Sí bebé, también ví el detrás de cámaras y en algunas escenas sólo son personas con disfraces y en otra no son nada porque son efectos que se hacen en computadora. 

—¿Me lo juras? ¿Me juras que no son reales? 

—Te lo juro bebé, yo también les tenía miedo pero luego ya no. Te enviaré el link del video así lo ves... así dejas de sentir miedo. 

—Gracias... Eres el mejor amigo del mundo. —Se destapó. 

—No lo soy... ¿Qué harás mañana? Es sábado. 

—Haré tarea todo el día, resumiré los libros de psicología y los de literatura así estoy listo para cualquier examen final o trabajo evaluativo. 

—Que aburrido... ¿No quieres salir a dar un paseo? 

—No, prefiero quedarme en mi casa. 

—¿Y si vamos al cine? 

—No me gustan los lugares con mucha gente, además no creo que la película que me gusta esté en los cines. Hace cuatro años salió la última. 

—Salió una nueva película de los Minions. En dónde Gru es pequeño. —Comentó. 

—¿De verdad? —Tomó asiento en la cama. —¿No me estás mintiendo? 

—No bebé, es verdad. Se estrenó esta semana, creo que el miércoles... Quiero verla, ¿Tú? 

—Sí, le diré a mi madre que me lleve el domingo después de que vuelvan de la iglesia. 

—Podemos ir nosotros... Te dije que yo también quiero verla... Tengamos una salida de amigos. 

—No sé si me dejen ir, a mi madre no le gusta que vaya solo a un lugar con mucha gente. 

—No iras solo, iras conmigo... Tu madre me conoce, si quieres le pediré permiso. 

—¿De verdad lo harías?. 

—Así es. Somos amigos, eso hacen los amigos. 

—Gracias Channie, ¿A que hora nos iremos? 

—¿Qué te parece a las... —Hizo silencio un momento mientras pensaba en los horarios. —¿A las cinco? Podemos ir a un McDonald a merendar y luego ver la película, ¿Quieres? 

—¡Sí!. —Asintió emocionado. —Gracias. 

—No es nada. Prepárate como a las cuatro de la tarde, iré a pedirle permiso a tus padres y luego nos vamos, podemos pasar a los juegos y luego vemos la película. 

—Sí, sí, está bien. 

—Bueno, ahora vuelve a dormir así no te quedas dormido. 

—Sí, lo haré. —Estaba muy emocionado. 

—Bien, descansa cachorrito. 

—Tú también, bebé. —Hicieron silencio un momento. —Channie... 

—¿Que sucede? 

—Te amo. Eres especial para mí. Gracias otra vez. 

—No es nada ya te dije... —Se sonrojó. —Vamos duerme, luego hablamos. —Se despidieron y colgó. —Me dijo que me ama... —Chilló. —También te amo. —Sonrió y acarició el cuerpo de su mejor amigo, el cual, al parecer, dormía como si no hubiera un mañana. 

—Se aman. —Murmuró acomodándose mejor entre los brazos del mayor. 

—Si lo hacemos. 

—Gays... —Los ronquidos se hicieron presentes. 

—Lo amo tanto. —Colocó su teléfono en su mesa de luz y cerró los ojos, pronto cayó en un profundo sueño. 

[❃] 

 Seungmin despertó y corrió al baño a alistarse. Cuanto más rápido baje, más rápido obtendrá el permiso para ir con su Channie al cine. Estaba muy emocionado, nada le podría quitar la enorme sonrisa que se formó en su rostro. 

—Buenos días. —Se acercó corriendo a sus padres. 

—Buenos dias bebé. —Saludaron los mayores. —¿Que sucede bebé? ¿Por qué estás tan expresivo? 

—¿Mañana me dejan ir al cine con Channie? 

—Claro bebé. —Dijo la mayor. 

—Gracias mamá. —Sonrió y miró a su padre. 

—No lo sé... No me gusta la idea de que vayas al cine con Christopher, ese es el lugar en donde los adolescentes se besan y se tocan. —Lo miró, tenía un puchero y los ojos cristalizados. —Te dejaré ir con Christopher si me das un abrazo y un beso. —El menor no lo pensó dos veces y abrazó a su padre. 

—Gracias Young Soo. —El corazón del mayor se acerleró cuando recibió su primer beso proveniente de su hijo menor. Unas pequeñas lágrimas bajaron por sus mejillas. 

—Mi bebé, te amo tanto. —Se aferró al cuerpo de su hijo. 

—Ya está Young Soo... Sueltame... Young Soo, sueltame. 

—Perdón mi amor. Lo siento. —Sorbió su nariz. —Desayuna... —Miró a su esposa. —Me dio un besito aquí. —Tocó su mejilla. 

—Sí, lo ví. 

—A mí me dio un besito y a tí no. —Sacó la lengua en forma de burla. 

—Me da un besito siempre en el día de las madres y en mi cumpleaños. 

—¿Por qué a mí no me das un besito en el día del padre y en mi cumpleaños? —Miró al menor. 

—Porque no me gusta darte besos, tu perfume huele feo. —Arrugó la nariz. 

—Luego iremos a una perfumería y me elijes uno que a tí te gusta, no uno que tu madre compre, ¿Sí? —Seung asintió. —Bien, me darás muchos besitos. —Acarició su cabeza. 

—Tu cumpleaños es en ocho meses y el día del padre es en nueve. —Mojó su galleta en su leche. 

—No me importa esperar mucho por un besito tuyo. —Miró al menor y sonrió. 

—Esperalo. —Sonrió mostrando sus dientes. 

—Lo haré bebé. 

—Ya me voy. —Corrió a dejar su taza en el lavavajillas y subió a su habitación. 

—Mi amor, anoche me abrazó hoy me dio un besito y me volvió a abrazar... Hagamos que se case con Christopher. 

—Todo a su tiempo. 

—Es que nunca quiso corresponderme un abrazo y luego ese chico hace que sus sentimientos cambien y me abraza y me besa... Ahora sólo espero a que venga a abrazarme siempre que quiera permiso para salir con Christopher. —Suspiró, era mucha emoción para muy poca hora del día. 

Mi ibrizi y mi llimi papiti... —Imitó Felix mirando mal al adulto desde la escalera. —Ahora cuando no te quiera cerca suyo otra vez no me vengas a buscar. —Lo miró mal una última vez y volvió a subir a su habitación, no iría a la escuela. No lo veía necesario.

 

 

Chapter 19: "Tocalo".

Chapter Text

 Christopher caminaba a casa de Seungmin. Ya habían acordado todo un dia antes y sólo estaría faltando pedirle permiso a los mayores. 

 Con cierto nerviosismo tocó la puerta y luego de unos segundos un castaño la abrió. Con mucha emoción lo tomó de la manga de su sudadera y lo llevó al comedor, en donde sus padres tomaban el té mientras hablaban de sus respectivos trabajos. 

—Ya vino Channie. —Avisó. 

—Buenas tardes. —Saludó e hizo una reverencia. 

—Buenas tardes Christopher, ¿que haces por aquí? —Preguntó la adulta fingiendo no saber lo que sucedía. 

—Eh~ no... yo... —Se armó de valor y lo preguntó. —¿Puedo ir con Seungmin al cine? 

—No. —Dijeron los adultos. 

—Ah bueno, gracias. —Hizo otra reverencia. 

—Mamá, ustedes me dejaron. —Seungmin sonó triste y empuñó sus manos. 

—Es broma bebé, sí pueden ir. —Dijo tras ver como su hijo estaba por ponerse violento. —Sólo les daremos algunas reglas. 

—Sí madrina, las que quieran.  —La mayor rió. 

—Bien, la primera, no se alejen del otro si van al baño, vayan juntos, si van a hacer un reclamo vayan juntos, no se alejen del otro para nada. —Miró al pelinegro y este asintió. —Segunda, no pelees con los niños si llegan a tener pensamientos distintos a los tuyos. —Tocó la nariz del menor. —Y tercero, nada de drogas porque si huelo mariguana en tu chasqueta Kim Seungmin te voy a echar a patadas, ¿entendiste? —Bromeó y el menor asintió asustado. —Bien, sólo eso. —Besó la frente de su hijo. 

—Yo voy a hablar con Christopher. —El adulto caminó a la cocina y Bang por instinto lo siguió. 

—¿Qué le va a decir? —El castaño intentó ir junto a ellos, pero su madre se lo impidió. 

—Sólo le dirá algunas cosas, no te preocupes. —Acomodó su cabello. —¿Vas a portarte bien con Christopher? 

—Sí mamá. —Asintió con una sonrisa. 

—Bien, avísame cuándo estén de regreso. Si Christopher te dice vamonos, ¿tú que le dices? 

—Vete tú, maldito engendro. 

—No. —Palmeó su hombro. —Mira que no dejaré que vayas. 

—Lo siento, no lo diré. No lo diré. 

—Bien, recueda la ley de salida con otras personas. Síguela al pie de la letra porque te demandaré y tu papá te dará un castigo. —El menor volvió a asintir asustado. 

—Vamonos... —Susurró Chan, el cuál volvió rojo de la cocina. —Nos vemos, lo traeré antes de la cena. —Hizo otra reverencia y pronto salieron de la casa. 

—¿Qué le dijiste? —Preguntó curiosa la mujer. 

—Algo entre yerno y suegro. —Recibió un golpe en el brazo. 

—Nada, solamente le dí reglas y le dije que tiene y no tienen que hacer. También le dije que le cortaría el pene si Seungmin dice que lo besó, tú sabes que lo haré, no me da miedo usar la motocierra para castrar a ese niño. 

—Christopher no le va a hacer nada. 

—No importa, hay que amenazar a los yernos desde el primer día para que no se pasen de listos.—Tomaron asiento nuevemente. 

—¿Por qué no amenazaste a Changbin? 

—No es necesario. Yongbok sabe lo que hace ya está grande. 

—¿Qué harás si le rompe el corazón porque lo engañó? 

—Le diré a John que venga a sus sueños para consolarlo, tal vez no aceptará el consuelo de alguien que no es su padre, así que sólo su verdadero padre podrá consolarlo... 

—Tú actitud es peor que la de él. No me sorprende que sean iguales. 

—No somos iguales, no es mi hijo. —Miró ofendido a una esquina. La castaña sólo rodó los ojos. 

 Por otro lado Felix, el cual iba de salida, comenzó a llorar tras escuchar esa última oración, la cual había bastado para que su corazón se rompiera aún más. Nunca creyó escuchar eso del hombre que más amaba en su vida, nunca imaginó escuchar a su padre decir eso. 

~❃ 

 El silencio reinaba entre los dos amigos, los cuáles caminaban al centro comercial ya que el menor se negó a ir en transporte público y como estaban a cuarenta minutos caminando decidieron ir a su ritmo, ni tan rápido ni tan despacio. 

—Estás lindo... —Dijo el pelinegro rompiendo el silencio. 

—Gracias, saqué la idea de Pinterest, busqué «atuendos de hombres para usar en una cita» y apareció uno igual a este. —Sonrió. —Tú también estás lindo. 

—Gracias, yo también saqué la idea de Pinterest. Busqué algo como «atuendo para primera cita no tan formal hombre» y aparecieron varios y me quedé con este, lo mejor fue que la ropa del chico era exactamente igual a la mía. Lo copié a la perfección. —Volvieron a hacer silencio hasta que llegaron. —Vamos a comprar las entradas y luego vamos a los juegos, ¿Quieres? 

—No, ahí hay mucho ruido y luces... ¿Podemos ir a merendar? 

—Está bien... Pero no es tu hora de merienda. —Se acercaron a la boletería. 

—Ya lo sé, pero luego querré merendar en medio de la película y si no meriendo me enojaré. —Se cruzó de brazos. 

—Está bien, iremos a comer no te preocupes. —Acarició su mejilla. —¿Una hamburguesa? 

—Sí, una cajita feliz. —Sonrió y por un momento conectó la mirada con la del mayor, luego volvió a ver su boca, la cual le gustaba, ya que se asemejaba a un corazón. 

—Bien, una cajita feliz. —Tocó su nariz con un dedo y le guiñó el ojo. 

—¿Luego podemos ir a la librería? Quiero ver si hay algún libro nuevo de dino... de reptiles. —Su vista se fue a una cabellera rubia que conocía bien. Vio a su hermano junto a su novio. 

—Bueno, iremos... —El corazón de Chan se rompió cuando vio a su crush de la mano con otro chico, era muy lindo para estar sólo tanto tiempo. 

—Hola Minnie. —Saludó Changbin, el cual fue llevado casi a rastras por su novio, quien miró a su hermano con todo el odio del mundo. 

—Hola Seo Changbin. —Lo miró. —Están de las manos. —Vio la mano del mayor y la tomó. —Channie, ¿Los amigos también se pueden tomar de las manos? —Preguntó trayendo de regreso al contrario. 

—¿Qué? —Miró su mano. 

—Si los amigos también se pueden tomar de las manos. —Caminaron al ver que la fila se movía. 

—A-Algunos lo hacen... —Comenzó a sudar e intentó alejar la mano ajena. 

—Bien, te tomaré de la mano. —Sujetó su agarre. 

—Bu-Bueno... —Se acercaron a la ventanilla. —Hola, dos boletos para los Minions por favor. —Pidió a la muchacha. —Una pregunta, ¿Hay alguna promoción que contengan vasos o juguetes de los Minions? 

—Sí, la hay. Está el combo de cubo de palomitas y vaso coleccionable, ese tiene un valor de veinte dólares. Tam-. —No la dejó terminar.  

—Quiero dos de ese, por favor. —Soltó al chico. 

—Bien, serían cincuenta dólares en total. —Recibió el dinero del muchacho. —Con esta orden pide su combo Minion en el candy bar de las salas. —Le extendió las entradas. —Disfruten la película. 

—Muchas gracias. —Tomó los papeles. —Vamonos. —Los guardó y volvió a tomar la mano del menor.  

—¿Qué es eso del combo Minion? —Preguntó curioso mientras ladeaba la cabeza. 

—Es una oferta en donde venden un cubo de palomitas o un vaso de los Minions. Lo mejor es que son de plástico y se pueden volver a reutilizar. 

—Yo quiero uno. 

—Ya lo compré, un combo para tí y otro para mí. —Pellizcó una de sus mejillas. 

—Gracias Channie, eres el mejor amigo del mundo. —Le dedicó una sonrisa mostrandole los dientes. 

—No es nada. —Caminaron a la sección de comida rápida. 

[...] 

 Ambos pequeños estaban regresando del cine. 

 Para los dos la salida fue grandiosa. Comieron, tomaron helados, compraron libros y hasta se tomaron fotos. "La cita perfecta", se repetía el mayor en su cabeza. 

 Todo era muy lindo hasta que llegó el momento de despedirse. Ninguno quería soltar la mano del otro, se sentían cómodos y no querían perder esa comodidad. 

—¿Adiós? —Susurró el castaño. 

—Sí... adiós. —Se miraron un momento. —Ahora sí, adiós. —Siguieron mirándose. 

—¿No te vas? 

—Sí, ahora me voy.  —Se soltaron. —Nos vemos el lunes en el colegio. —Acercó su rostro a él y depositó un beso en sus labios. 

—Adiós. —Tocó el su boca y sonrió. Lo tomó de su brazo e Imitó su acción, no sabía por qué pero le gustaba sentir una especie de cosquilleo en su cuerpo. 

—Adiós. —Dijo por milésima vez. 

—¿No te quieres quedar a cenar? —Tomó su mano nuevamente. 

—No tengo hambre, con las hamburguesas, las papas y las palomitas ya me llené. —Tocó su estómago. —¿Tú no? 

—Sí, me duele un poco el estómago por comer mucho... —Hizo un puchero. 

—Te pasa porque eres un glotón, te comiste dos hamburguesas tú solo. —Tocó su nariz con un dedo. 

—Es que si comía mucho no me daría ganas de ir al baño a media película. —Miró la puerta de su casa. —¿Te quieres quedar a dormir? 

—¿Puedo? 

—Deja que le pregunto a mis padres, espérame aquí, mientras puedes avisarle a tu madre. —Se adentró a su hogar. 

—¿Por qué quiero estar pegado a tí? —Se cuestionó mientras sacaba su teléfono y le marcaba a su madre. —Hola, mami... 

—¿Qué le hiciste Christopher? —Preguntó la adulta del otro lado de la linea. 

—Nada, sólo llamaba para pedirte permiso así duermo en casa de Seungmin. 

—Oh, bueno... Está bien. Creí que llamabas porque le habias hecho algo a Seungmin. —Rió. —Vuelve antes del mediodía. 

—Sí mami, te amo. —La adulta colgó. —Esperaba mi "yo también" maldita vieja. —Guardó su teléfono. 

—Bebé... —Seungmin llegó a él. —Dijeron que sí. —Sonrió. —Haremos una pijamada como las de las películas. —Tomó su mano libre y casi corriendo lo metió a la casa. Lo llevó a su habitación y se encerraron allí. —¿Quieres ver otra película? ¿Una de terror? —Dejó sus cosas sobre su escritorio. 

—Estoy cansado... ¿No te molesta si nos dormimos? —Colocó su vaso coleccionable junto con el del castaño. 

—No, para nada. —Se fue a su armario. —¿Quieres que te preste ropa así duermes? 

—Eh~ sí... 

—Desde ya te comento que yo duermo en ropa interior, así que no te incómodes. —Tomó una camiseta y un short deportivo. 

—Yo duermo desnudo. 

—¿También duermes en ropa interior? —Le extendió las prendas. 

—No, duermo completamente desnudo. 

—¿Como un recién nacido? —El azabache asintió. —Wow~ que cool. —Miró el suelo. —Si quieres puedes dormir desnudo. No me importa. 

—¿No te molestará? 

—No para nada, yo dormiré en ropainterior. —Se quitó la ropa. —¿De que lado vas a dormir? —Miró un momento el torso desnudo ajeno. 

—En cualquier lugar. —Un poco nervioso bajó sus pantalones. 

—Debes elegir un lugar. —El pelinegro señaló el lado derecho. —Bien. —Se acostó y lo miró atentamente. Su estómago burbujeó al verlo desnudo nuevamente. Quería tocarlo otra vez. 

—No me mires. —Dejó su ropa sobre el escritorio. 

—Lo siento, es que me gusta tu cuerpo. —Lo miró de arriba a abajo. 

—Basta. —Corrió y se metió bajo las sábanas. 

—¿Me dejas acariciar tus músculos otra vez? —Se acercó a él. 

—Está bien... —Rió nervioso. 

—Gracias Channie. —Besó su mejilla y comenzó a tocar sus músculos. 

—De nada bebé. —Estiró su brazo izquierdo y el menor se recostó sobre él. 

—Es genial, ahora tu abdomen parece más duro. —Bajó lentamente la mano. 

—¿Que haces? —Susurró. 

—Quiero tocar tu pubis. —Lo acarició. —También es duro y los vellos que salen raspan. —Levantó la sábana para ver mejor. —¿Por qué no tienes vello púbico? 

—Porque no me gusta. —Comenzaba a ponerse rojo. 

—A mí tampoco me gusta, pero según Google su función es protegernos de baterías. —Siguió acariciando la zona. 

—Bebé, no me toques ahí... —Susurró. —Soy un chico y soy sensible en esa zona. 

—Ya lo sé papi, por eso te estoy acariciando allí. —Lo miró. —¿Me dejas tocar tu pene? —Musitó avergonzado. 

—¡¿Qué?! —Preguntó tras no haber escuchado bien. 

—Si me dejas tocar tu pene. No es nada raro... Sólo quiero ver si es igual al mío. 

—S-Sí... Tocalo, bebé. —Acarició su cabeza. 

—Gracias Channie. —Quitó la sábana. —Parece más grande que el mío. —Lo tocó con ambas manos haciendo gemir al pelinegro. —¿A tí tampoco te circuncidaron? —Tomó asiento y lo miró mejor. 

—Perdón, se me paró. 

—No te preocupes, a mí también. —Bajó el prepucio ajeno dejando al descubierto su glande. —Sí, al parecer todos los penes son iguales al mío. —Se levantó para poder anotar sus observaciones en su cuaderno. 

—¿Cuantos penes tocaste? 

—Sólo tres, el de Jisung hyung, el de Yongbok y ahora el tuyo. —Se volvió a sentar a su lado. —Los tres son iguales al mío. —Siguió tocandolo. 

—¿Te dejaron tocarles el pene? —Preguntó poniendo mala cara. 

—Sí, Jisung hyung sintió un poco de vergüenza, pero luego se bajó los pantalones. Y Yongbok me deja tocarle el pene siempre. Lo palpo desde que tiene trece años.  —Acarició sus testiculos. —Wow~ Los míos, los de Bokie y Jisung hyung son más pequeños. —Bajó un poco más su ropainterior ya que su erección le molestaba. —Gracias Channie. —Se recostó sobre su brazo nuevamente. 

—De nada bebé. —Temblando ligeramente se volvió a tapar. Era mucho para él. 

—¿No te molesta si me saco el bóxer? Es que me aprieta. 

—Quítatelo, no me importa, además ya nos vimos desnudos varias veces. 

—Cierto. —Se deshizo de su bóxer. —Listo. 

—¿Se te paró? —Tembló levemente. 

—Sí, tengo erecciones todo el tiempo. 

—¿Puedo tocarlo? —Se acercó más a él. 

—Tocalo, pero despacito, me duele. 

—Ya lo sé bebé, lo haré despacito. —Lo tomó y sintió como el calor recorría todo su cuerpo. 

—Ah~ Papi... me haces cosquillas. —Gimió casi inaudible. 

—¿Quieres que te ayude a bajar tu erección? —Susurró. 

—No, eso es algo que sólo yo puedo hacer. 

—También puedo ayudarte... Yo ayudo a Minho y él me ayuda a mí, los amigos hacen eso. —Besó su mejilla y sintió lo caliente del rostro ajeno. 

—Bueno, ayúdame y yo te ayudo, bebé. 

—Está bien cachorrito. —Acercó su mano a su boca y la escupió, acto seguido volvió a tomar el pene del castaño. 

—¿Por qué haces eso? —Gimió fuertemente y tapó su boca. 

—Es para no lastimarte, bebé. —Comenzó a darle placer. 

—Channie... me gusta mucho... —Cerró los ojos y pegó su rostro al cuello ajeno. 

—Me alegra que te guste bebé. —Subió la velocidad de sus movimientos lentamente. 

—Ah~ voy a eyacular. —Avisó y acabó en la mano del pelinegro. —Lo siento, te daré pañuelos. —Intentó levantarse. 

—No, no lo hagas. —Acercó su mano a su rostro y olió la semilla ajena. —Huele bien. —Con su lengua tomó un poco del semen. —Sabe bien. 

—Eso salió de mi pene, más específicamente de mi próstata. ¿Por qué lo tomas? 

—Quería probar. —Tomó su miembro y comenzó a darse placer. 

—Dejame a mí. 

—Bien. —Dejó que el menor lo toque. Lamió el restante de semen de su mano y luego acarició la cabeza de Seungmin. 

—¿Te gusta Channie? ¿Lo hago bien? 

—Me encanta bebé, lo haces increíble. —Besó su mejilla. 

—¿Por qué pusiste mi semen en tu pene? 

—Para no usar mi saliva. 

—Ooh~. —Miró lo que hacía, le gustaba. Siguió con sus movimientos un momento más. 

—Ah~ bebé, me vengo... —Eyaculó manchando las manos y el abdomen ajeno. 

—Channie mira. —Le enseñó sus manos. 

—Sí bebé. —Acarició su mejilla. —¿Quieres tomarlo? 

—¿Puedo probar? 

—Claro bebé. —Sonrió al verlo lamer su mano. —Mira hay en tu adomen. Déjame tomar eso. —El castaño asintió y bajó hasta su estómago donde lamió su semilla y finalizó besando la pubis del menor. —Listo. 

—Channie, no sabe a nada, está caliente y huele feo. —Se levantó. —Iré a lavarme las manos. —Se levantó y fue al baño siendo seguido por el mayor. 

—Mi pene quedó pegajoso. —Comentó acercándose al lavabo. 

—El mío no. —Tras lavarse, volvieron a la cama y se abrazaron. —Gracias por esta experiencia Channie, me gustó mucho. 

—De nada bebé. —Besó su cuello. —Cuando quieras más dímelo. 

—Sí, ví muchas cosas en videos y quiero hacerlas contigo. 

—Bien, las haremos todas. Pero ahora hay que dormir. 

—Sí, buenas noches Channie. —Le dio un último beso y se acurrucó entre sus brazos. 

—Buenas noches, mi amor. —Lo miró. 

—Me gusta que me llames por muchos apodos lindos, me hace creer que me amas. 

—Lo hago bebé, te amo con todo mi corazón. —Besó la comisura de sus labios. 

—También te amo papi, eres el mejor amigo del mundo. —Cerró los ojos y poco a poco se durmió. 

—Te amo bebé. —Besó su frente y miró la lámpara a un lado de la cama. No la alcanzaba como para apagarla así que la ignoró.

[𓆱] 

—Tú sabes la condición de Seungmin así que no intentaré explicarte. —Christopher asintió. —Ahora dime... —Se apoyó en el refrigerador de brazos cruzados. —¿Que intenciones tienes con él? 

—No tengo ninguna mala intención. Esta sólo es una salida de amigos, él me dijo que le gustaban los Minions y como a mi también me gustan iré a ver la película con él. Sólo somos amigos. —Jugó con sus pulgares. 

—Sí, ajá. Eso me dijo Yongbok y resulta que terminó acostándose con su amigo en la primera salida al cine que tuvieron. —Se acercó al menor y posó su mano sobre el hombro de este. —Te pido que no quieras llegar más lejos con él tan pronto, él puede reaccionar mal si te sobrepasas de alguna forma. 

—Padrino, yo no amo a Seungmin. Sólo lo aprecio como amigo. —Claramente menía. 

—Me pasó con su madre y ni bien murió su ex esposo nos casamos. —Rió y murmuró algunas cosas. —El caso es que, al parecer Seungmin te quiere y por eso aceptó porque usualmente él nunca acepta salir con otras personas que no seamos nosotros ni siquiera con su hermano acepta salir. —Palmeó el rostro ajeno. —Sólo hazlo llorar y te cortaré el pene, te lo meteré por el trasero y lo fotografiaré. 

—N-No lo haré señor.  

—Eso espero. —Sacó su billetera. —Ten así compras las entradas y algunas cosas. —Le extendió el dinero.  

—No hace falta, yo lo invité. Yo pagaré todo. 

—No, para nada. Ten. —Tomó su mano y colocó allí el dinero. —También comprale cualquier cosa que llama su atención. Cuándo pasa por la librería del centro comercial siempre hay un libro nuevo acerca de dinosaurios que llama su atención. —Revolvió su cabello. 

—Bien, lo haré señor. —Guardó el dinero en su bolsillo. 

—También puedes comprar condones asi hacen algún rapidin en algun callejón, no creo que les lleve tanto tiempo, se nota que eres de los que tienen el pene pequeñito y que acaban ni bien la meten. —Bromeó haciendo que el rostro del chico se ponga rojo. —Vamos. —Lo empujó hasta la salida de la cocina.

 

 

Chapter 20: "Mi amor".

Chapter Text

 Bang Chan dormía plácidamente. Estaba soñando que estaba abrazando al amor de su vida y se decían cosas lindas. Ese sueño cada vez se tornaba más real, los fuertes dolores en el brazo y la incomodidad en su cuello cada vez eran más realistas. Entonces despertó. 

 Seungmin dormía plácidamente acurrucado a él. La imagen que tenía del menor en ese momento era la más bella. 

—Mi amor, despierta. —Susurró. —Bebé. 

—¿Qué sucede? —Preguntó un poco asutado y tranquilizandose al ver a su Channie. —Buenos días bebé. 

—Buenos días mi amor. —Le dio un beso. 

—Channie, no me llames «mi amor». No somos pareja, somos amigos. —Bostezó. 

—No me importa yo quiero llamarte mi amor porque te amo, eres mi amorcito. —Las mejillas de Seungmin se pusieron rojas. 

—También te amo Channie, tú eres mi amorcito. —Sonrió y lo besó. 

—Te amo tanto Minnie. —Acarició su espalda. —Si no me crees pregúntale a mi pilin. 

—No llames pilin al pene, está mal llamarlo así. —Miró la entrepierna ajena. 

—Pero suena más lindo llamarlo así... —Sonrió. —Tocalo. 

—¿Puedo hacerlo otra vez? 

—Claro bebé, tú tocalo cuando quieras, no pidas permiso ni nada. Sólo hazlo. 

—Gracias bebé. —Lo tocó. —Tú también puedes tocar el mío cuando quieras. 

—Gracias bebé, lo haré. —Acarició su cabeza. 

—Mi... —Pensó un momento. —Mi amor. —El corazón de Chan latió rápidamente. —¿Puedo hacer algo? —Soltó el miembro ajeno 

—Claro que sí mi amor, lo que quieras. —Sonrió. 

—Sólo haré lo de un vídeo, nada más. 

—Sí bebé, hazlo. 

—¿No te va a incomodar? —El mayor negó. —Bueno... —Lo empujó ligeramente haciendo que se recueste boca arriba. —¿Puedes separar las piernas por favor? 

—¿Así? —Vio al castaño levantarse y posicionarse sobre él. —¿Qué haces, bebé? —Lo miró con una sonrisa. 

—Quiero saber como se siente hacer sexo oral. —Volvió a tomar el miembro ajeno y acercó su boca a él. —¿Es normal entre amigos? 

—No, será normal entre nosotros. —Abrió su boca y ahogó un jadeo cuando sintió la boca ajena en su intimidad. 

—Channie, sabe bien. —Lamió el glande del azabache como si fuera un cono de helado. 

—Mi amor, ¿Puedo chupartela también? 

—Sí hablas del sexo oral, comúnmente denominado "mamada" sí, puedes hacerlo cuando quieras, bebé. —Metió todo el miembro del muchacho a su cavidad bucal y luego de unos segundos lo sacó. —Sabe bien, me gusta mucho. Es mejor de lo que muestran en los vídeos. —Pasó a los testículos y los lamió, cada tanto metiendolos a su boca. 

—Bebé, ¿Quieres tener sexo después? 

—¡Sí Papi, sí quiero! —Lo soltó y lo miró mientras asentía. 

—Bien, sigue y ahora lo haremos. —Sonrió, se ganó el cielo. 

—Bebé, hagamoslo ahora por favor, quiero sentir esa sensación. 

—Está bien bebé, te daré lo que quieras porque eres un hermoso cachorrito. —Sonrió y tomó asiento. —Recuestate que te prepararé. 

—Sí. —Rápidamente se acomodó en el otro extremo de la cama y separó las piernas. —Mi amor, hazlo. 

—Bebé, me encanta tu trasero. —Lo tomó de las piernas y lo levantó ligeramente. —¿Quieres esto?—Frotó su erección por la entrada ajena. 

—Ah~ Channie, mételo por favor. —Rogó, pero el mayor se negó. 

—No, te lastimaré bebé. —Acercó su boca a la entrada de su Minnie y comenzó a besarla, pasó su lengua sobre ella y la torturó con sus labios. Seungmin era un mar de gemidos, lo único que hacia era taparse la boca, no le gustaba esos sonidos que hacía. —Me encantas Kim Seungmin. —Escupió y acercó un dedo. Frotó con su dedo indice su entrada y luego lo metió. —¿Otro dedo, bebé? 

—Channie, mete tu pene. —Kim estaba desesperado. 

—Espera bebé. Yo también quiero sentirte, pero no quiero lastimarte. —Metió otro dedo y luego lo sacó. Lamió todo el trasero del castaño y volvió a pasar su miembro por él. —Mi amor, ya lo meteré. 

—Gracias Channie... —Reprimió un grito con sus manos cuando sintió como el pene del chico ingresaba en él. 

—Mi amor ya casi. —Ingresó un poco más y se asustó cuando el menor se movió violentamente. —¿Qué sucede? 

—Duele mucho... —Se levantó. 

—Perdón. Puedo ingresar un poco más despacio... 

—Sí... —Volvió a recostarse y a sentir como el mayor ingresaba completamente en él. —Ah~ Channie, duele mucho. —Lo miró. —No importa, embisteme y hagamoslo en diferentes posiciones. 

—Lo haremos bebé, a su tiempo. —Salió unos centímetros y lo embistió fuertemente haciéndolo jadear por el dolor. 

—Así bebé, hazlo así. 

—Claro bebé. —Lo volvió a hacer una y otra vez hasta que se cansó y se desplomó sobre el más bajo. 

—Aún no eyaculas, Channie. 

—Ya lo sé mi amor, sólo me cansé un poco. —Respiró pesadamente. 

—Puedes acostarte y podemos hacer la posición del jinete... Según vídeos de denomina "montar", te montaré Channie. 

—Bien, suena bien. —Salió de su interior, se acostó y pronto tuvo al castaño brincando sobre él. —Bebé, más despacio, te vas a lastimar. 

—Mi amor, esto se siente muy bien, gracias por hacerlo conmigo. —Lo besó mientras movía su cintura. 

—Minnie, sigue. Estoy por correrme. —El chico obedeció y atendió su erección. 

—Bebé, todo esto lo ví en los videos porno. ¿Te gusta como lo hago contigo? 

—Si bebé, me encanta. —Sintió su límite cerca. 

—Ah~ Channie, estoy sintiendo mi límite... —Eyaculó manchando el adomen, pecho y cuello del mayor. Su entrada se contrajo haciendo que presione el pene del pelinegro. Un pequeño movimiento más bastó para que acabe también. 

—Me vine. 

—Siento tu semen caliente en mi interior... —Sonrió. —Voy a seguir. —Apoyó sus manos en el abdomen ajeno y movió la cintura en círculos. 

—Bebé pareces todo un profesional haciendo esto. —Acarició sus piernas. —Me encantó. —Limpió su semilla con la mano y la tomó. —Me encanta tu esencia. 

—Gracias mi amor. —Se levantó. —De perrito. 

—Bebé, espera. Mi erección ya se va. 

—Bebé, de perrito. Quiero que acaricies mi trasero mientras me metes tu pene. 

—Bien, de perrito. —Tomó la caja de pañuelos y se limpió. Como era la primera vez del menor era normal el accidente, a él no le importaba.  —Primero te voy a limpiar, expulsa todo mi semen. —Limpió la parte externa de su trasero. 

—No, mételo y eyacula otra vez, quiero que eyacules siempre así te tengo en mi interior. 

—Está bien. —Exhaló y se posicionó tras suyo. Vio la entrada ajena y su cuerpo estalló a causa de la excitación, él era el responsable de su dilatación. Eso le encantaba. —Espera ya se está poniendo duro... Listo. —Volvió a ingresar en él. 

—Channie, hazlo duro, hazme tuyo. 

—Lo haré mi amor, lo haré. —Comenzó embestirlo nuevamente. 

—Ah~ Channie, así, más fuerte... Ah~ sí papi así. 

—Sí bebé gime para mí, vamos hazlo. —Los gemidos del menor lo volvían loco. —¿A quién le pertenece tu culito? 

—Sólo a tí papi, es sólo tuyo. Hazlo más fuerte. 

—Lo haré bebé. —Lo tomó de la cintura y pronto el sonido de las pieles chocar se hizo presente. 

[...] 

—Mi amor... —Susurró el castaño llamando al mayor. 

—¿Que sucede bebé? —Respondió el azabache en el mismo tono bajo. 

—¿Ahora somos mejores amigos? ¿Así como Lee Minho y tú? 

—No mi amor. —Lo abrazó mejor. 

—¿No quieres ser mi mejor amigo? —Lo miró tristemente mientras hacía un puchero. 

—No bebé, porque mejor amigo suena muy normal. Nosotros somos super amigos, nuestra relación es especial. —Las mejillas de Kim se pusieron rojas y una sonrisa apareció en su rostro. 

—Me gusta ser tu super amigo Channie. —Frotó su rostro por el pecho ajeno. 

—A mí me gusta ser el tuyo mi amor. —Tocó su trasero. —¿Te gustó? ¿Te gustó ser jodido por mí? 

—Bebé, me encantó ser jodido por tí. Quiero que lo hagas siempre. Quiero que me acorrales en una pared y me des duro. 

—Bebé, ¿De dónde sacaste eso? —Preguntó con una pequeña sonrisa. 

—Bokie tiene una aplicación llamada Wattpad y lee historias con idols de kpop y cuando leí una leí eso. —Respondió sonriente. 

—Tu hermano es un cochino. —Comenzó a besarlo. 

—¿Cómo supiste que el nombre internacional de Bokie era 'Felix'? —Preguntó sacando tema de conversación. —Nadie lo llama así. 

—En el colegio lo escuché presentarse así y lo conozco como Felix, no me gusta llamarlo Yongbok... no es lindo para gemir. 

—¿Por qué gemirias el nombre de mi hermano? ¿Sientes algo por él? 

—No mi amor, Felix no me gusta de esa manera me da asco. —Dijo al ver sus ojos cristalizados. —Por el único chico que siento algo eres tú. —Tocó su nariz. —Tu nombre es hermoso para gemir. —Min sonrió. —¿Por qué Felix siempre te da jugos a la hora del almuerzo y no te lo pone en la mochila un día antes? ¿No salen juntos de aquí? 

—No salimos juntos de aquí porque él duerme hasta tarde. —Se acercó más a él. —Mamá compra los jugos y se los da a él para que me los dé, yo lo veía absurdo porque podía darmelos a mí, pero luego no me importó porqué podía verlo un momento. A veces se quedaba conmigo hablando y luego se volvía a su sector pero luego dejó de hacerlo. —Miró una caja de jugutes sobre su armario. —Los jugos que me lleva tienen medicamentos, no sé porque me los dá, pero de igual manera me los tomo. 

—¿Cómo que medicamento? 

—Sí, probé el jugo de manzana y no es tan dulce como el que él me da. Es un poco agrio pero no tanto, el que Bokie me da es muy dulce. 

—¿Pero por qué te da medicamento? 

—No lo sé, él a veces me dice loquito, cree que estoy mal de la cabeza o algo. —Cerró los ojos. —¿Podemos dormir otra vez? Quiero que me abraces todo el día. 

—Son las... —Miró su teléfono. —Las nueve de la mañana. —Lo desbloqueó. 

—¿Quieres desayunar? 

—Espera, primero quiero una foto con el amor de mi vida. —Abrió la camara. —Ven mi amor. 

—Mi amor, estoy despeinado. —Cubrió su rostro con la sábana. 

—No importa, sólo yo la veré. 

—Está bien, tómala. —Se pegó más a su pecho. 

—Eres tan lindo bebé, la pondré en el fondo de pantalla. 

—Bebé, lo verán tus amigos y se burlaran de tí... 

—Si se burlan de mí no son mis amigos. —Bajó su teléfono. —Además mis unicos amigos saben que me gustas tú, si ven la foto sólo me dirán, "Ah, ¿ya le diste un besito?". 

—¿Cuántos amigos tienes? 

—Dos. MinHo y Sana. —Seungmin ladeó la cabeza. —A ambos los conoces. 

—Sólo a Lee Minho, pero el nombre Sana me resulta familiar. 

—Ella es la niña a la que le pedí que te diera esta pulsera. —Tomó su muñeca. 

—¿Qué? ¿Tú me regalaste esta pulsera? 

—Sí mi amor, se la dí a Sana para que se la diera al señor Kang y luego él te la diera a tí. 

—¿Por qué no me la diste tú? 

—Porque me daba vergüenza... —Hizo un puchero el cual fue besado por el menor. 

—Eres un tontito. —Sonrió. —Gracias por el regalo, me gusta mucho, nunca me la quito. 

—No es nada mi amor, ahora sí te daré tus regalos yo mismo, no usaré intermediarios. 

—Gracias bebé, yo también te daré regalos. —Se levantó. —Vamos a desayunar. 

—¿Puedes caminar? —Se levantó también. 

—Así es. —Tomó su ropa y se la puso. 

—Mi amor... —Se acercó a él y lo abrazó de la cintura. 

—¿Que sucede mi amor? —Abrazó su cuello. 

—Cuando me vaya, ¿Me quieres dar este boxer que estas usando? —Sonrió. 

—¿Para qué? 

—Así lo huelo cuando te extraño. 

—Está bien bebé, tú dame el tuyo así lo huelo siempre. 

—Bien, te daré uno cada semana y tú me devuelves el otro. 

—¿También me das una camiseta tuya? Es que quiero experimentar lo que sienten las muchachas de las películas al usar la camiseta de sus novios. —Las mejillas del mayor se pudieron rojas. —No somos novios, pero somos super amigos. 

—Claro mi amor. —Fue a buscar su camiseta. —Pontela. Te la regalo. 

—Gracias Channie. —Se la colocó y saltó a sus brazos. —Eres el mejor amigo del mundo. 

—No es nada mi amor. —La subió mientras acariciaba las piernas del castaño. —Te ves sexy con esto. —Tocó su trasero. —Vamos a desayunar. 

—Si. —Se dieron un pequeño beso y siguieron poniendose la ropa. —Bebé, te daré una camiseta. —Dijo al verlo ponerse su sudadera sin una camiseta debajo. 

—No bebé, dejalo. 

—Te enfermeras. 

—No lo haré, no te preocupes. —Le guiñó el ojo. 

—Me encanta tu camiseta Channie, huele a tí. Todos los días la usaré. 

—Me alegro de que te guste. —Besó su frente. —¿Por qué usas un pantalón en tu casa? ¿No andas en ropainterior? 

—Sí lo hago, a veces ando desnudo.

—Quítatelo. —Se acercó a su oído. —Puedo tocarte en el desayuno. —Susurró haciendo que Kim tiemble ligeramente. —Quédate sólo con mi camiseta. 

—Sí bebé. —Arrojó el pantalón del pijama y su ropainterior al otro lado de la habitación. —Vamos a desayunar. —Salieron de la habitación. —¿Quieres ver a Bokie? 

—Eh~ no... 

—Está desnudo porque duerme desnudo. —Se acercó a la puerta de la habitación de su hermano. 

—Sí, quiero verlo. 

—Bueno. —No tuvo que forcejear ya que estaba abierta. —Él siempre duerme los domingos hasta las tres de la tarde, porque se duerme a las siete de la mañana por ver series gays. —Se acercaron al pecoso, el cual roncaba. 

—¿Le puedo ver el pilin? —Preguntó. 

—Claro. —Levantó la sábana dejando expuesto el cuerpo de su hermano. —Todos los hombres tenemos el mismo pene. —El cuerpo de Christopher cosquilleaba sin duda estaba en un sueño. —Bueno, vamos a desayunar. —Lo volvió a tapar. —Vamos Channie. —Tomó su mano y lo sacó de la habitación del rubio. 

—Me gusta su pito. —Dijo mirando al menor, este estaba serio. 

—No te tiene que gustar el pene de mi hermano, sólo el mío. —Se cruzó de brazos. 

—Perdón bebé, sólo bromeaba. —Tocó el miembro ajeno. —Me gusta el tuyo. 

—Eso espero. —Bajó por las escaleras y fue a la cocina. 

 A media platica y a medio desayuno, Felix bajó de su habitación. Unas voces lo habían despertado de su sueño y no pudo volver a domir por el hambre que tenía. Al bajar se encontró con su hermano y el pelinegro riendo. 

—¿Que hacen juntos un domingo y tan temprano? Los domingos no se estudia. —Tomó una taza para prepararse un café. Por otro lado Chan miraba su trasero, estaba asombrado de que el pecoso no sienta vergüenza al verlo allí. 

—Estamos desayunando. —Contestó el castaño. 

—No me digas. Si no me lo dices no me doy cuenta. —Rodó los ojos y miró al mayor, el cual lo miraba casi boquiabierto. —¿Qué? ¿Nunca viste un pene o qué? 

—Em~. —Carraspeó. —Iré al baño un momento. —Miró a Seungmin y corrió a la habitación de este. 

—Que asco, se irá a tocar pensando en mí. 

—Si no quieres que te vean desnudo ponte ropa. 

—Estoy en mi casa, puedo andar desnudo si quiero. Además me siento cómodo con mi cuerpo, no me importa si me ven desnudo. —Se encogió de hombros. —¿A que vino? ¿Mamá y papá saben que vino? 

—Sí, ellos me dieron permiso para que duerma aquí. 

—¿Qué? ¿Y no te hicieron usar el colchón inflable? Sigue en mi habitación. 

—No, nos dejaron dormir juntos. —Sonrió al ver de regreso al pelinegro. 

—Pero a mí me daban reglas si dormía con mi novio. —Los miró mal. 

—Channie y yo no somos novios, por eso nos dejan dormir juntos. 

—A mí no me dejaban dormir con Changbin incluso si les decía que eramos amigos. —Sonrió irónicamente. —Que no se haga notar el favoritismo. 

—No creo que sea favoritismo. —Dijo Bang. —Quizás sea confianza... tal vez ellos crean que tú les mientes y por eso te ponen reglas. 

—No les miento a mis padres. —Miró mal al más alto. 

—Sí lo hiciste Bokie, les dijiste que Changbin era tu amigo cuando eran novios. Sabes que papá sabe cuando le mienten. 

—Bien, le mentí. Pero sólo fue esa vez... 

—Mentir está mal. —Se acercó más a Chan. —Bebé, ¿Quieres una galleta? 

—Claro bebé. —Abrió la boca y se la comió. 

—Tú también le mentiste a nuestros padres. —Miraron al pecoso. —Le dijiste que este delincuente es tu amigo cuando en realidad es tu novio. 

—No es mi novio. Es mi amigo. —Lo abrazó. —¿Verdad mi amor? ¿Somos amigos? 

—Sí mi amor, sólo somos amigos. —Acarició su espalda. 

—Se están diciendo "mi amor". —Los señaló. —Le diré a papá. 

—¿Qué cosa?. —Ladeó la cabeza 

—Que tú y este drogadicto son novios, te castigará y no te dejará verlo nunca más. —Sonrió. 

—No te creerá. —Dijo Bang. —¿Verdad mi amor? 

—Sí, mi amor. —Se besaron. 

—Se los diré en este momento. —Golpeó la mesa y se levantó en busca de su celular. 

—¿Lo hacemos aquí? Se me paró. 

—Vamos al cuarto de lavado, siempre quise tener sexo allí. —Susurró el menor. —Vamos. —Tomó su mano y corrieron al cuarto de lavado.