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Refugio en la tormenta

Summary:

Cuando Ike se ofreció a ayudar a su hermana, no se imaginó que una serie de eventos lo llevarían a un encuentro que cambiaría su vida... aunque él no se dé cuenta.

Notes:

¡Te doy la bienvenida al primero de una serie de fanfics sobre la floreciente relación entre Ike y Azura!

Por favor, disfruta tu experiencia, y si tienes algo que comentar, me encantaría leerte.

¡Muchas gracias por leer!

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Búsqueda

Summary:

Buscar flores puede ser más peligroso de lo que parece.

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Era una tarde tranquila en el no muy tranquilo Reino de Askr.

 

Kiran, aquella persona conocida por tener la habilidad de invocar héroes de otros mundos para ayudar a combatir las desventuras que ocurren en Askr, o que le terminan atañendo por alguna razón, ya había terminado de realizar todas las tareas pendientes de ese día, así que le pidió al príncipe Alfonse y a la Comandante Anna autorización para declarar una “tarde libre”, con el propósito de otorgarle permiso a todos los miembros de la Orden de Héroes de realizar lo que tuvieran ganas de hacer, sin ninguna clase de restricciones. El joven príncipe y la comandante lo autorizaron sin dificultades, y para las dos de la tarde, justo después del almuerzo, Kiran anunció a los héroes que dispondrían de una tarde libre.

 

Los héroes que formaban parte de la Orden de Héroes, después del anuncio de su estratega, empezaron a realizar toda clase de actividades: algunos decidieron acudir a la famosa biblioteca del castillo para aumentar sus conocimientos; otros, prefirieron entrenar entre ellos, ya sea con viejos conocidos o héroes con los que apenas empiezan a convivir; unos más, simplemente fueron a descansar, a pasear con sus amigos o familiares al pueblo que está cerca del castillo, o a dedicarle un tiempo a sus pasatiempos favoritos. Todo indicaba que sería una tarde fantástica, ideal para relajarse y elevar la moral de la Orden de Héroes; Kiran esperaba que, al tener un momento para hacer lo que ellos quisieran, todos estarían de un excelente humor para enfrentarse a lo que habría que hacer al día siguiente, como tener que ir al coliseo, a la torre de entrenamiento, u otras actividades que, con el paso del tiempo, se habían convertido en una especie de rutina.

 

En el cuarto de suministros, tres de las más reconocidas sanadoras de la Orden de Héroes, la princesa María, la princesa Sakura, y la joven Mist, estaban aprovechando su tarde libre para hacer inventario de los ingredientes que se necesitan para crear medicinas y tratamientos que los sanadores usan cuando atienden a los heridos o enfermos.

   - ¿Hay suficiente belladona? – preguntó María, mientras tomaba nota en una hoja de papel.

   - Sí, hay un frasco completo. – respondió Mist, que estaba parada en un banquillo, revisando el contenido de los frascos.

   - ¿Hay árnica? – cuestionó Sakura.

   - Veamos… – Mist abrió el frasco con la etiqueta de “Árnica”. – Sí, Sakura. Tenemos árnica.

   - ¿Y salicaria? Es la última planta de la lista. – volvió a preguntar María.

   - El frasco se siente muy ligero, pero veamos. – Mist abrió el frasco, y en su interior, no había ni una sola planta de salicaria. – Es la única planta que ya no tenemos en reserva. – dijo Mist con tristeza, mientras bajaba del banquillo.

   - La usamos toda hace unas semanas, cuando los dos Kris volvieron a intentar cocinar, y algunos héroes sufrieron de intoxicación alimentaria. – explicó Sakura.

   - Tenemos que ir a conseguir más salicaria, porque si volvemos a tener esa clase de emergencias, no podremos ayudar a los enfermos apropiadamente. – exclamó María, con sentido de urgencia en su voz. – Pero no sé dónde crece, porque no tenemos plantada en el huerto del castillo.

   - Recuerdo que la princesa Eir mencionó que crecen cerca de ríos y lagos. También dijo que el último lote que trajo fue cosechado a orillas del río que desemboca en el lago del bosque, así que seguro ahí debe haber. Propongo que aprovechemos la tarde libre, y vayamos a recolectar salicarias, ya que, pese a que está un poco lejos, si vamos juntas, podremos conseguir un buen lote rápidamente. – declaró Mist, con determinación.

 

Mientras las jóvenes planeaban lo más rápido posible su travesía, una de las versiones del hermano mayor de Mist entró al cuarto de suministros, buscándola.

   - Mist, aquí estabas. – dijo Ike, con su característico tono estoico.

   - ¡Hola, hermano! – lo saludó gratamente Mist.

   - ¡Buenas tardes, General Ike! – dijeron al unísono María y Sakura.

   - Ya les he dicho que no necesitan llamarme así, niñas. – respondió a las jóvenes princesas. – Mist, Titania te está buscando. Me dijo que necesita tu ayuda para curar a Seth de una herida que sigue sin sanar.

   - Por favor, discúlpame con ella, hermano, pero mis amigas y yo estamos por salir a una expedición.

   - ¿Expedición? – cuestionó Ike a su hermana. – ¿A dónde van a ir?

   - Vamos a la orilla del río, a recolectar salicarias, General. – respondió María.

   - ¿El río que termina en el lago del bosque?

   - Así es. – contestó Sakura. – Iremos juntas, no se preocupe por Mist.

 

El espadachín observó con detenimiento a su hermana y sus amigas; aunque sabía que las tres eran valerosas y perfectamente capaces de ir hasta el lejano río sin ayuda alguna, su instinto de hermano mayor no podía permitirle a su pequeña hermana ir tan lejos, y relativamente desarmada.

   - Tengo tiempo libre. Yo puedo ir a recolectarlas. – él ofreció sin un ápice de duda.

   - No es necesario, Ike, nosotras podemos ir. – le dijo Mist, con un ligero tono de molestia.

   - Lo sé, y me ofrezco a ir, no porque no crea que ustedes no puedan, sino porque es posible que sea más fácil y rápido que vaya una sola persona. Además, si se tienen que mover para conseguir más plantas, la posibilidad de que alguien se pueda lastimar, o peor aún, separarse del grupo y perderse, es mucho mayor.

   - … ¿Estás seguro de que realmente tienes tiempo para ir? – cuestionó Mist a su hermano.

   - No te lo ofrecería si no pudiera hacerlo. Sólo explícame qué tipo de planta es la que necesitan, la buscaré, y si la encuentro, traeré todas las que pueda.

 

Mist volteó a ver a sus amigas, y pudo entender el punto de vista de su hermano; aunque las tres se habían vuelto más fuertes desde que llegaron a Askr, también era cierto que las tres eran de complexión pequeña, y sus armas principales, los bastones sanadores, incluso después de haber sido tratados en la refinería para aumentar su poder ofensivo, seguían palideciendo frente a armas que habían sido diseñadas para el combate desde el principio. Pese a que la expedición era con fines pacíficos, el poder de las tres sanadoras combinado tal vez no sería suficiente si un grupo de bandidos las confrontaba.

   - María, Sakura… ¿qué opinan?

   - Bueno… – empezó a contestar María. – El General Ike es uno de los miembros de la Orden de Héroes más valorados, y Kiran lo lleva al combate con bastante regularidad. Eso significa que tiene mucha experiencia en combate.

   - Es cierto. – confirmó Sakura. – Y además de la experiencia, el General Ike ha salido muchas veces del castillo. Seguro que conoce bien el terreno, y puede llegar más rápido que nosotras a la orilla del río.

 

Mist volvió a girar su cabeza y, su mirada regresó hacia su hermano; la versión de Ike que las chicas, y muchos otros héroes, llamaban “General Ike”, era aquella a quien su estratega llamaba “Ike legendario”, para diferenciarlo del resto de sus variantes. Era mayor que los demás Ikes por unos tres o cuatro años, más desarrollado física y emocionalmente, y sus rasgos se parecían mucho más a los de Greil, el padre de ambos, que en el resto de sus “hermanos”.

   - De acuerdo, hermano. Tú ganas. – dijo Mist, con un tono de decepción en su voz.

   - Te agradezco, Mist. – respondió Ike a su hermana.

 

El espadachín notó la tristeza de su hermana al reconocerse como “no tan fuerte”, y bajó su cabeza ligeramente; él puso su dedo índice derecho, en forma de gancho, debajo de la barbilla de Mist, para levantarla suavemente, y mirarla a los ojos.

   - No estés triste, por favor. – le pidió Ike con una ligera sonrisa y una mirada cariñosa, del tipo de miradas que reservaba para ella y para quienes eran cercanos a él. – Nunca se es demasiado fuerte o poderoso como para no pedir o aceptar ayuda. Ni siquiera yo lo soy. Sé que puedes creer que estoy menospreciando tu fuerza, pero jamás he dudado de ti y de lo que eres capaz de hacer, y lo único que quiero es ayudarte y cuidar de ti.

   - Lo sé. – respondió ella. – Te quiero mucho, Ike. – le dijo Mist a su hermano esbozando una sonrisa. – Gracias por pensar en mí y en ofrecerte a ayudarme.

   - Iría hasta el fin del mundo por ti, hermana. – respondió, y alejó su dedo de su rostro.

 

Ike y las chicas salieron del cuarto de suministros, y mientras ellas le describían la apariencia y propiedades de las salicarias, así como la forma en la que deben ser cosechadas para aprovecharlas de manera óptima, se dirigieron hacia los jardines del castillo para abordar a su estratega, quien estaba tomando el té de la tarde en compañía de Leif y Nanna, con el propósito de avisarle que Ike saldría un rato para buscar las plantas.

   - ¡Muy bien, Ike! – le dijo Kiran al héroe cuando le contó que iría a las cercanías del río. – Te agradezco que me estés avisando. Sólo te pido, por favor, que vuelvas antes de que sea de noche, como una medida de seguridad.

   - Espero volver antes del anochecer. – él le respondió. – Gracias por tu apoyo.

   - ¡Gracias a ti! Te estaremos esperando.

 

Finalmente, Ike, Mist, María, y Sakura, se dirigieron hasta la puerta del castillo, para despedirlo. María y Sakura le agradecieron al espadachín por sus esfuerzos, y volvieron a ingresar al castillo, dejando a los hermanos solos.

   - ¿Vas a estar bien? – preguntó Mist con preocupación.

   - Te prometo que me mantendré a salvo en todo momento. – Ike acarició la cabeza de su hermana. – Volveré pronto.

   - ¡Gracias! ¡Y vuelve con cuidado! – le dijo Mist a su hermano mientras éste se alejaba.

 

Ike, equipado con su confiable Ragnell, la cual llevaba sólo por si acaso, empezó a caminar con un paso acelerado, en dirección hacia el sur del castillo de Askr. El río al que debía ir era estrecho, pero profundo y caudaloso; éste atravesaba una pradera y, además, contaba con una extraña peculiaridad: a diferencia de la mayoría de los ríos, que al final desembocan en los océanos, ese río, por alguna razón indefinida, desembocaba en un lago ubicado en el corazón de un bosque, al sur de Askr. Nadie conoce la razón del porqué ocurría ese fenómeno natural, pero, en un mundo donde la magia existía, los eruditos del reino especulaban que debía existir alguna razón sobrenatural para que ese suceso ocurriera, sin tener pruebas contundentes que pudieran confirmarlo.

 

Había pasado cerca de una hora, y el héroe legendario ya había avanzado una distancia considerable, tan larga que ya no podía ver el castillo. Aún había suficiente luz de sol, cuando, por fin, su vista empezó a distinguir una alfombrilla púrpura en medio del verdor.

   - ¡Ésas son! – dijo para sí mismo, mientras aceleraba su paso.

 

Ike se acercó rápidamente a la orilla del río, y arrancó una de las florecitas moradas que se encontraban creciendo en la orilla del río. La examinó con detenimiento, y recordó las especificaciones que Mist y sus amigas le dieron sobre las salicarias; al revisarla, pudo determinar que definitivamente esas flores violetas eran las que estaba buscando.

 

El hombre de cabello azul estaba por tomar el mango de su espada, pero antes de que pudiera acercar su mano a éste, las palabras de su hermana retumbaron en su cabeza: “Necesitamos toda la planta, incluyendo la raíz”. Bajó su mano, y, un poco decepcionado, se agachó y empezó a recoger, de una por una, todas las salicarias que podía tomar.

 

Las fue poniendo en una bolsa turquesa que Mist le prestó, evitando que se maltrataran entre ellas, cuando repentinamente… la sombra que restaba proyectando en el suelo desapareció, y una fuerte racha de viento empezó a soplar detrás de él.

 

Notes:

Datos de interés:

• Empecé a escribir este fanfic el 10 de diciembre de 2021, y lo terminé el 27 de julio de 2022.
• El título de esta historia está inspirado en una línea de la canción "Perhaps love" de John Denver.
• Las salicarias son flores reales y, como lo señalé en este capítulo, se puede usar para tratar enfermedades estomacales.
• En el lenguaje de las flores, las salicarias representan la búsqueda de paz y tranquilidad.
• Aprovechando la flexibilidad del idioma español, deliberadamente escribí a Kiran sin señalar su género porque, primero, Kiran somos todos, así que puede tener el género que el lector prefiera asignarle, y porque su género no es relevante para la trama.

¡Muchas gracias por leer!