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Rating:
Archive Warning:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Series:
Part 1 of Purgando sangre envenenada
Stats:
Published:
2023-11-27
Completed:
2024-07-04
Words:
32,714
Chapters:
2/2
Comments:
6
Kudos:
3
Bookmarks:
1
Hits:
114

Regresando de nuestros arrepentimientos

Summary:

Esta historia participa en la actividad "Bombas para todos… digo regalos para todos XD." del foro El feliz grupo de hambrientos. Amigo secreto: Angie (LoveJooDoh4Ever). Idea 2. Hak x Soo-Won bajo las influencias del alcohol más un time loop (ciclo infinito???): una noche donde bajan la guardia y deciden beber juntos, puede ser serio, comedia, pueden abrir su corazón o darse a palos o ambos xD el problema es que si no lo hacen bien, la noche se vuelve a repetir.

 

Tras un ciclo infinito del que no pueden escapar, Hak y Soo-won deberán superponerse a la violencia que su actual relación les genera para poder escapar. Quizás en el camino encuentren la forma de reparar su amistad.

Notes:

Estoy muy emocionada de finalmente publicar esto. Fanfiction no deja de joder mi formato ¿Y honestamente? En tres días rindo un examen final y tengo estudiar. No tengo tiempo de pelear con el hasta después de mis exámenes. Afortunadamente, el fabuloso AO3 está aquí para salvar el día. XD Esto se escribió en una maratón tratando de lograr Nanowrimo, claramente no va a suceder, pero estoy contenta con el resultado.

PD1. Este texto necesita pasar por un beta que claramente no sea yo XD. Así que si ven algún error, no duden en escribirme. Prometo que lo solucionaré en el futuro.
PD2. Angie ha encontrado un poema que describe perfectamente el desastre que son estos dos. El nombre del poema es PANDORA'S Box de Nikita Gill. Muchas gracias.
PD3. Hoy 29/06/2024 he terminado de revisar de nuevo todo este trabajo para editarlo y esta vez tuve la ayuda de Angie como beta. Así que espero que haya quedado mucho mejor que antes. Ahora solo queda rezar porque AO3 no destroce todo mi formato.
PD4. Pegar cosas en Ao3 con formato es difícil y mas por que este fanfic es tan largo así que lo voy a ir haciendo por partes. Sepan disculpar.
PD5. Me quedan 16 paginas que pegar aquí y corregir el formato. Voy a paso de tortuga. ¿Alguien puede explicarme como rayos publican cosas en Ao3? ¿O cómo trabajan con el formato de la página? Por lo que me tomare un pequeño descanso.
PD6. Por cierto el epilogo ahora esta separado de la historia principal. :D
PD7.Mañana con la vista descansada, le daré un vistazo al fanfic desde el editor de AO3 para arreglar cualquier palabra que se me haya podido pasar por otros medios.

PANDORA'S Box

Loving you was loving war.
When the bloodshed ended,
we couldn't even recognise each other,
our bodies were maps of destruction and pain,
our faces the aftermath
of an entire world in ashes.

We were Pandora's box personified,
it just took opening it up
to realise
how deeply poisonous
we truly were together.

-Nikita Gill-

********************************************

(See the end of the work for more notes.)

Chapter Text

Las miradas no resguardaban en ellas nada más que odio. La tensión podía ser cortada con un cuchillo y, si esta fuera visible, no sería diferente a un miasma altamente tóxico pululando en los alrededores de estas dos personas que parecían querer atravesar al otro con una mirada y no dejar atrás algo más que un cadáver. Expresiones pétreas, junto con posturas rígidas, daban la impresión de estar frente a un par de estatuas de rivales construidas hace décadas. ¿Quién podría decir, salvo por la piel tersa y el compás de sus respiraciones, que no se trataba de algo más que estatuas?

Azul sobre verde, negro sobre rubio, ambos eran el negativo del otro y ellos lo sabían. Un trago de amargura y un dejo de decepción eran solo la punta del iceberg que ocultaban sus miradas, con una historia tan reciente pero intensa que no tenía nada que envidiar a las leyendas antiguas y mitos de conquistas, muerte y devastación. La traición corría espesa y difícil de tragar. Una historia tan antigua como el tiempo y, sin embargo, tan repetida como cada respiración que se daba. Ambos eran jóvenes, pero su odio e ira ya había tenido tiempo de mermar cualquier otra cosa que quedara de ellos. Después de todo, los humanos son tan capaces de amar como de odiar y no siempre conocen la diferencia. Estos dos claramente ya no lo hacían.

La mesa, de superficie lacada, era sencilla y elegante en su diseño, no una pieza de gran tamaño sino más bien mediana. Era curioso como ese pobre objeto tenía que hacer de barrera entre dos sujetos que podrían arrojarla en su furia ciega hacia una pared y erradicarla de la existencia. Sobre ella, y presente como soldados de infantería interponiéndose entre dos potencias, yacía inocentemente un juego de tazas de licor. La jarra estaba abierta y, salvo por ello, intacta. Era un juego de paciencia el ver quien aguanta más sin servir y dar un sorbo del líquido que contenía la jarra. Escapando de la monotonía del encuentro, de la presencia sentada tras la mesa frente a ellos.

Habría sido patético si no hubiera sido triste. Las amistades rotas por la traición y los ideales siempre lo eran.

La habitación donde se encontraban habría sido un maravillosos escenario para un reencuentro emotivo y una reunión largamente esperada. ¿Pero que había que celebrar cuando la otra persona que se encontraba frente a ti, luciría mejor en un ataúd ocho metros bajo tierra y lo más alejadamente posible de tu presencia? Pese a ello, los radiantes rayos de sol que entraban por la enorme puerta que daba a un balcón sobre el agua, delataban en el resplandor sobre la calma cristalina que el amanecer ya había llegado. Los pisos de madera, brillantes y limpios, las paredes ricamente decoradas y los muebles junto a decoraciones refinadas hacían un choque demasiado contrastante en lo que parecía una reunión de guerra, aún más si se consideraba que los asistentes pretendían la aniquilación del otro. El agua inocente solo reflejaba la luz y se quedaba expectante a las acciones de los asistentes cuando podrían haber preferido salir a reflejarse en ella. La inmensa puerta, que ejercía de portal entre ella y los individuos, tan bellamente tallada, no merecía ser ignorada en pos del resentimiento, y sin embargo, ese es lo que este ambiente recibiría por parte de sus habitantes, apatía.

Cansado de la espera inútil y una prueba de resistencia que nada tiene de formidable, prefiriendo cualquier escenario antes que la monotonía del detestable encuentro, el joven de ojos verdes suspira. Tomó la botella y sirvió el licor en su taza. La mirada que le da al chico de cabello oscuro era una poco impresionada, como si el juego de paciencia hubiera carecido en su totalidad de importancia. La ridiculez misma. Sin pensarlo, y con un desinterés marcado, el joven tomó la taza y bebió su contenido. Depositó la taza en la mesa y, frente al muchacho de cabello oscuro, convulsionó y vomitó sangre hasta la muerte.

Un final patético para un hombre patético, esa hubiera sido la opinión si este escenario no se hubiera repetido un sin número de veces antes.

El joven vestido de azul espera, simplemente observa el torso desplomado sobre la mesa. Observa el cadáver con una indiferencia total. Hay cansancio estropeando sus rasgos ahora que el otro se ha ido y se pregunta una vez más de dónde había sacado el veneno. En este punto, el hábito de obtenerlo ya había sido marcado en su rutina durante su tiempo allí y ni siquiera solía conseguirlo siempre del mismo lugar.

El cuerpo se habría visto pacífico si la sangre y demás restos no arruinaran la escena. En el cabello claro rebota la luz del sol que entra por la puerta que daba al lago. Habría sido una escena de ensueño si no fuera por la consciencia de saber que un cadáver era el que se posaba ante él. El paraíso onírico arruinado una vez más por el hombre al otro lado de la mesa. Era un talento natural de Soo-won el convertir sus sueños en pesadillas, al parecer. Se preguntó si el hombre mismo lo sabía siquiera.

Pero no le sorprende que él hubiera tomado la decisión de beber el veneno, las últimas veces no había sido él quien se rindió primero y, honestamente, debe de ser un suplicio el estar en su compañía y a Hak le molestaba admitir que lo entendía. La bola de emociones que se había acumulado en su pecho en el trayecto en los últimos meses había sido una tortura que prefería ignorar, hasta que se vio obligado a estar aquí y reconocerlo. A Hak le molestó que en el fondo, muy por debajo del odio absoluto y la rabia, le doliera que Soo-won prefiriera las pesadillas, interminables y dolorosas, a su incómoda y desagradable compañía. Se preguntó si Soo-won había llegado a sentir lo mismo cuando era él quien bebía el veneno primero para escapar. Al fin y al cabo, era eso lo que seguían haciendo. Escapar. Escapar de su situación y de lo que sentían, del desastre que ahora eran y que Soo-won había ocasionado. Hak se negaba a olvidar eso. Puede que no supieran qué hacían aquí o cómo habían llegado, pero Soo-won era el absoluto culpable de que ahora ambos estuvieran rotos y lejos de cualquier estado de reparación o plenitud. Hak se preguntó superficialmente si alguna vez lo alcanzarían, o si ya era demasiado tarde para albergar alguna fachada de sanación.

Así que simplemente se queda allí. El sol se va moviendo hasta que en algún momento este comienza a esconderse y él solo puede divagar en sus pensamientos. Hak observa el cadáver, se molesta cuando siente que una parte de él duele al pensar que prefiere a Soo-won así, es tan apacible e incapaz de hacer daño. Le recuerda un poco al niño de sus recuerdos, lo que le hace recordar que el niño de sus recuerdos está muerto, igual que el hombre frente a él. O para empezar ni siquiera existió. Es una cosa lamentable, pensar que ese niño soleado y sonriente acabó de esta manera. Pero al mirar el cuerpo desplomado piensa que lo prefiere así, es una compañía hueca y pacífica. Tan anticlimática y destrozada como lo era su amistad ahora. Debía de ser algo extraño que incluso ahora se sintiera a gusto en su presencia cuando no era más que un cadáver. Quieto, pacífico, vacío.

Observa la puerta y el lago a través de ella. Las aguas reflejan los últimos restos de sol. Gira ligeramente la cabeza y ve el cadáver desplomado. Se ve tan pacífico y eso es lo único que quiere en este momento. Esta mímica de una reunión distorsionada no será capaz de ofrecerle eso y aunque las pesadillas no son precisamente su taza de té, tarde o temprano tendrá que enfrentarse a ellas. Siempre lo hacen. Así que toma la jarra de licor y se sirve una taza.

Mira el líquido quieto en ella por un momento antes de recoger la taza y hacer un brindis tenso ante el cadáver, ¿Para qué? Él ni siquiera lo sabe.

Tras beber, deja la taza sobre la mesa. Demasiado cerca de la taza de Soo-won para su gusto, le parece una pequeña burla a su pasado compartido, sin duda.

No tarda en empezar a toser y luego la sangre gotea de su boca. Su puño se empapa de ella y no necesita verla para saber de su existencia por que puede sentirla. El olor a hierro es un hedor que lo abarca todo desde que el cadáver se tornó así y ahora su sangre se une a ese aroma.

Abre los ojos cuando aparta la mano de su boca y, efectivamente, puede ver la sangre empapando la palma, tal como los puntos que empapan su visión. Se mece levemente, el cuerpo temblando, la agonía prolongándose por no más que unos pocos minutos, pero que se extiende por la eternidad en la percepción confundida de Hak. Sus ojos se desenfocan y siente su cuerpo comenzar a temblar con fuerza. Una convulsión, reconoce con sus últimas fuerzas mientras la luz se desvanece y su cuerpo cae para golpear la mesa.

Al final, solo quedan dos cadáveres acompañando el mobiliario de la habitación cuando la luz se desvanece por completo.

***

El veneno es una sustancia peligrosa, pero tiene un talento para proliferar de la nada si se lo deja. Una inocua gota podría acabar con la vida de alguien si se le da la oportunidad y los humanos son expertos en esto de proliferar y emanar veneno de sus poros, de sus palabras, de sus acciones.

A veces es como una planta que crece. En otras es como el viento trasladándose de un lugar a otro. A veces no es más que agua estancada que quizás si dejases circular podría desvanecerse y aclararse. El veneno tiene tantas formas que es imposible evitarlo por completo en tu vida.

La traición es un potente veneno capaz de matar relaciones humanas. A veces las amistades son solo fuentes maravillosas donde crece el veneno hasta que, más tarde, este surge y destroza todo a su paso. Erradicando los vínculos que una vez creíste conocer. Quizás los humanos son los culpables de creer en ese veneno llamado amistad que luego los consume por dentro cuando las diferencias se hacen presentes.

Así que ¿una amistad rota no sería entonces la liberación de ese veneno? Quizás la única manera de liberarlo es romperse, para liberar el agua contaminada y estancada que se halla dentro de todos nosotros. Solo liberando la mala sangre es posible limpiar. Pero nunca nada es tan simple y las rupturas nunca son limpias, basta con cortarse con una zona irregular para que el veneno se expanda y siga contaminando hasta erradicarlo todo. De lo contrario solo tendrás contenedores de veneno pululando por la sociedad. Víboras capaces de erradicarlo todo.

***

Eran dos bonitas figuras de pie en la habitación. Sus miradas iban hacia la enorme puerta que daba al balcón sobre el lago y sus ojos estaban paralizados mirando los reflejos en el agua. Era de suponer que era preferible distraerse de esa forma mientras pretendían que no estaban evitándose. Aunque ciertamente era un desperdicio que no posaran sus ojos en cualquier otro lugar de la increíble habitación.

El espacio era amplio y en el centro, con una vista perfecta hacia la puerta del lago, estaba la mesa lacada. Justo encima de ellas reposaba un inocente juego de sake. En un mueble lateral había muchos otros juegos de té y licor para elegir si el de la mesa no resultaba de su preferencia. Aunque no sería precisamente culpa del juego de copas que los habitantes de la habitación ignoraran su presencia, puesto que nunca era de agrado el beber con aquellos que te generan disgusto.

Había grandes cuadros y pergaminos ocupando las zonas vacías en las paredes y grandes ventanas dispuestas a los lados de la puerta que da al balcón. La madera del suelo era clara y las paredes de un tono rojizo. El tapiz tenía decoraciones pero ninguno se fijaba en los arabescos que había allí, ni en el resto de decoraciones doradas de la opulenta habitación.

Quizás lo único relevante en ella para ambos individuos era la mesa lacada con sus copas, la puerta que daba al porche sobre el lago y la puerta de salida en la pared contraria, la cual ya se habían aventurado a explorar innumerables veces. Eso y la presencia de su indeseable contrario.

Aunque esta habitación era el principal escenario de sus encuentros y, el punto de partida donde siempre aparecían, en realidad la encantadora habitación no podía pertenecer a otra cosa que no fuera una encantadora casa. Tan rica, opulenta y de buen gusto como la habitación ya descrita. Sin embargo, esto no llamó la atención de ninguno de los dos participantes de esta indeseable reunión.

Lo curioso de la casa, más allá de su encanto y el hecho de que era la testigo principal de las terribles reuniones que se efectuaban en su bonito salón, era la gran ciudad desértica en la que estaba situada. La cosa curiosa de esta desértica ciudad era que podían recorrerla de pies a cabeza, de norte a sur, de este a oeste, y sin embargo, sin importar hacia donde caminaran, la ciudad y sus respectivos edificios estaban en perfectas condiciones. Todo era nuevo e impoluto, no había un solo rastro de miseria ni siquiera en la zona residencial de clase baja, pero como era de suponerse por la descripción desértica, no había ni un alma en ella.

Lo más extraño además de la obvia falta de habitantes, era que una vez cruzaban los límites de la ciudad, aparecerían en el otro extremo o incluso en el mismo lugar por el que acababan de salir. No seguía ningún tipo de lógica aparente y tampoco es como que tuvieran las ganas, los medios o la forma de averiguar la manera en que funcionaba la ciudad. Por no hablar de que las frutas de las tiendas no se echaban a perder o que la comida de los puestos callejeros parecía recién cocinada pero sin nadie más allí para efectuar la labor. Ellos simplemente comían y se iban, y en cuanto regresaban la comida desaparecida volvía a estar allí, inocua. Tampoco es como si verdaderamente tuvieran hambre, pero lo cierto es que, en pos de romper la rutina, nada los había detenido cuando respondieron al impulso de tomar algo solo para saber qué pasaría si lo hicieran.

También era cierto que el tiempo funcionaba como le daba la gana en la ciudad. Podían pasar horas y horas, más de un día incluso, según su reloj interno, y todavía habría un sol radiante afuera. O una noche preciosa repleta de estrellas. A veces el día amanecía y al atardecer volvía a amanecer. O el atardecer duraba días y días, y otras veces el tiempo funcionaba normal y se adaptaba a algún horario estacional. Mucho más sol que noche en días calurosos y muchas más estrellas que día cuando hacía frío. Era un fenómeno tan interesante como exasperante y una distracción bienvenida puesto que siempre era bueno tener una distracción cuando salían de la casa para no verse. El problema era que si pasaban demasiadas horas lejos de la casa, incluso sospechaban que días, de una u otra forma se verían obligados a volver. Ellos estarían tranquilamente caminando por una zona de tiendas, áreas residenciales o zonas públicas, para luego doblar una esquina y aparecer en la calle que daba a la casa, sin importar que el mapa careciera de sentido. En otras ocasiones, incluso estarían dispuestos a apostar por ello, la casa se había movido e instalado en una zona aleatoria y diferente de su zona habitual solo para conseguir que regresen a ella, y todo, incluso lago y paisaje incluido, seguiría allí como si nada. Como si la casa no acabara de transportarse y aparecer en una zona extraña de la ciudad donde era imposible tener esas vistas o el lago.

Hablando del lago, era difícil de describir el paisaje pasando la puerta. Era un pasillo enorme que se extendía alrededor de la casa y en un extremo daba a una habitación y en el otro a una pared. Recorriéndolo podían llegar a ver otras puertas o ventanas que daban a otras salas, pero era un pasillo bastante ancho y el barandal de madera, como muchos accesorios agregados a lo largo del mismo, cambiaban dependiendo de por qué zona de la casa pasaban. Luego estaba el hecho de que este se encontraba sobre un lago de agua clara y resplandeciente. Este era extenso pero desde el balcón se podía ver la orilla contraria que daba a un bosque de altos árboles y podían ver unas montañas en la lejanía tras un pequeño hueco entre todo el verde. Lo curioso de la casa es que parecía estar construida sobre el lago mismo, pero cuando ingresaban a ella no había ninguna manera de que esta estuviera en un lago, puesto que la entrada de la casa tenía pegada a sus lados otros edificios y casas Además, de que cuando entraban a estos, ninguno daba al lago o la vista del bosque y las montañas, sino a otras áreas de la ciudad. Hak incluso había bajado al lago una vez y había atravesado el bosque, no sabe por cuánto tiempo, pero las montañas siempre se veían lejanas. Cuando salió, acabó en una zona aleatoria de la ciudad. El escenario era pacífico y hermoso pero su encanto se perdía cuando consideraban la compañía.

En una ocasión en la que entraron a la casa, la mesa no solo tenía un juego de tazas, había una mezcla de tazas de té y licor, pero tras varias ocasiones en las que ambos se negaron a siquiera acercarse, estas comenzaron a intercambiarse por su cuenta cada vez que entraban o salían del salón hasta que solo aparecía sobre la mesa este juego de tazas de sake. Eran raras las ocasiones en las que actualmente estos cambiaban por otro modelos o incluso por un juego de té.

En otras circunstancias, Hak no dudaba que lo consideraba una pena. Ahora solo podría irritarse porque no había forma alguna de que quisiera estar aquí.

***

Había sido muy fácil ser mezquino y cruel. Habían sido cortantes como cuchillos y precisos como una flecha a la hora de hacerse daño. Desde comentarios hasta acciones. A Hak le sorprendía pensar que alguna vez había sido amigo de esta persona y se habían llevado bien, que estaban compenetrados. Ahora solo eran dos personas apuntando a todos los puntos débiles de los demás. Hak no duda ni un momento al salir por la puerta y estrellar su hombro contra el de Soo-won. Él no cree que su sufrimiento o molestias compense alguna vez nada.

*

Llegados a este punto las cosas habían subido de nivel, lo que empezó como empujones e insultos pronto se tornó en violencia. Antes de que se dieran cuenta, alguien fue apuñalado, en otra ocasión, otro fue decapitado. Violencia gratuita para y por nada. Quizás porque al final del día era más fácil.

Así que no es una sorpresa, en este punto ya ni siquiera pueden decir que sean originales puesto que lo han intentado todo. El sake debió haber tenido el paralítico. Hak sabía que lo del veneno regresaría para morderlo más tarde. Si Hak no hubiera conocido una versión tonta de Soo-won, la mirada hueca y la expresión pétrea lo habrían asustado, ahora solo desea con mero aburrimiento que terminara pronto, aun sabiendo que volverían a vivir todo esto de nuevo. Aun así, no puede evitar tener el pequeño impulso de reaccionar, de intentar esquivar aunque sepa que es inútil, puesto que en su cabeza sabe que ya todo está perdido. Su corazón se rompe un poco más, su corazón nunca ha sido el único traidor de la habitación y Hak lo sabe. Hak ve la espada antes de sentirla. Soo-won lo apuñala en el corazón sin duda alguna. Es casi mecánico, y Hak solo tose y la sangre se derrama de sus labios. Luego Soo-won quita la espada como si nada y su expresión ni siquiera se inmuta. Casi parece un muñeco y Hak no es más que un cadáver.

*

A veces Hak deja de sentirse un hombre. Es como si sus instintos más primarios tomaran el control. En momentos así reacciona únicamente con una conciencia animal, no es más que una bestia y puede entender una vez más por qué lo llaman la bestia del trueno. Porque alguna vez se mimetizó tanto con su título. Se pregunta si es así cómo se sienten los dragones cuando usan sus poderes. Como criaturas fuera de este mundo, más allá de la compresión de nadie, como algo más que meros humanos.

Ya ni siquiera sabe que lo detonó pero sabe que no es la primera vez. No recuerda mucho qué fue lo que pasó la primera vez, tampoco recuerda mucho de las otras ocasiones sí se permite ser honesto. Pero cree que quizás es mejor así. De entre los dos, Hak siente que ha sido el más brutal y visceral, no es que le sorprenda, considerando que al final ambos se han asegurado de teñir este lugar de rojo más de una vez. Y no es que dudara de la capacidad de Soo-won para asesinar o ser cruel, pero hay algo en el hecho de que, incluso en un momento tan terrible, Soo-won parezca tan contenido que a Hak le provoca un terrible disgusto. Es como si el bastardo insistiera en seguir manteniendo una máscara que él ya sabe que es falsa. Esto llegaba al punto de estar dispuesto a sacarle esa máscara a golpes.

Aunque incluso entonces, esta era la vez que peor se había puesto. Hak rompió la cabeza de Soo-won contra la mesa, la golpeó repetidas veces. ¿Y honestamente? le asustaba un poco saber que no lo lamentaba. Este lugar los estaba enloqueciendo. No pudo evitar preguntarse qué quedaría de ellos al final.

*

En este punto tenía que admitir que eran un poco patéticos. Tras los periodos de excesiva violencia siempre llegaba un punto en que se ignoraban por completo y luego el ciclo volvía a comenzar. Pequeños actos mezquinos e intrascendentes que poco a poco escalaban, y luego todo acababa de la forma más brutal posible, hasta que volvían a empezar, una y otra vez. El ciclo había empezado de nuevo para ellos, así que los pequeños actos que seguían a ese momento de perdición tras la excesiva violencia volvían a ellos como un boomerang.

Hak se había caído al lago, el como no era importante, pero por supuesto que Soo-won se burló de ello y a Hak simplemente lo había enojado. Estaba dispuesto a salir de allí solo por tirar a Soo-won balcón abajo.

*

Habían vuelto a caer en esto, a Hak ya no le sorprendía. Observó a Soo-won ahogarse en su propia sangre con indiferencia. Cuando el cuerpo se desplomó él simplemente tiró el cuchillo que estaba en su mano. El rojo se acumulaba bajo sus pies como el lago que podía ver a través de la puerta que daba al balcón. Sin embargo, la vista no era en lo absoluto pacífica y el hierro inundó sus fosas nasales. Hak sabía que no tendría un respiro en las horas siguientes.

*

En este punto su mezquindad no era diferente a la de un par de niños. Soo-won y Hak habían comenzado a discutir, el altercado se volvió algo físico y la mano de Soo-won se estrelló contra la jarra de licor cortándose en el proceso. Hak se preguntó si era realmente satisfacción lo que sentía cuando vio la sangre gotear. Aun con eso no puede evitar emitir una mueca burlona. En este punto apostaría que ambos ya estaban perdidos y lejos de cualquier forma de salvación.

***

La habitación estaba empapada en sangre y los cuerpos, si es que los restos podrían llamarse así, no hacían más que acumularse en diferentes partes de la habitación, no quedaba un solo cuerpo completo. No había más que miembros rotos, descompuestos y arrancados decorando el espacio.

Las vísceras no hacían más que una decoración espantosa cual guirnaldas en un festival y las manchas de sangre pintaban cuadros abstractos en los suelos y paredes.

*

Soo-won lo apuñaló por la espalda, eso ni siquiera debería ser una sorpresa considerando lo que sabe. Soo-won es un traidor. De igual manera lo hace enojar, después de todo, sabía que el maldito bastardo lo tenía en el. Ni siquiera debería haberse sorprendido.

*

Hak no tiene ni idea de lo que pasará con la casa, ni le importa. Solo sabe que se irá y se mantendrá lejos de ella por tanto tiempo como pueda. Había tirado licor y aceite por todas partes y había dejado caer una vela encendida en la puerta al salir. Piensa que se alegra cuando se aleja lo suficiente como para no escuchar gritos. En realidad no sabe lo que siente.

*

Hak había deseado tanto tiempo atrás que Soo-won se quitara la fachada de contención. Lo irritaba esa manía suya de parecer incapaz de matar un insecto. Pues ese pensamiento al final había vuelto para morderle el trasero. Soo-won le había arañado los ojos. Para ser más precisos, le había arrancado un ojo. Ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar antes de sentir la espada atravesando su caja torácica. Cae al suelo y escupe sangre. Antes de perder la conciencia por completo escucha la respiración agitada y fuera de control, casi como si sintiera horror. Hak piensa que el bastardo se lo merece, y entonces… Nada.

*

Hak lo está estrangulado, ni siquiera recuerda la cantidad de veces que acabó con Soo-won de esta manera. Pero no quiere pensar en la primera vez que lo hizo. La primera vez que mato a Soo-won. Está comenzando a sentirse como si su rabia estuviera mecanizada. Lista para aflorar únicamente en esta clase de momentos. Hay algo tan íntimo en estrangular a alguien, la cercanía se vuelve asfixiante. Es una parodia enfermiza del afecto. Sus manos presionan con fuerza y el cuerpo debajo de él se retuerce. Las uñas se le clavan en las muñecas pero su agarre no cede y él mismo cierra los ojos para no mirar. Se siente extraño, ligero y pesado al mismo tiempo, sobre todo cuando el otro cuerpo deja de luchar. Hak siempre se dice a sí mismo que nunca volverá a matar a Soo-won de esta manera otra vez. Le resulta confuso el no poder cumplir esa promesa. Después de todo es solo un parodia de lo que tenían, no es más que doloroso lo cerca y lo lejos que están a la vez.

*

Soo-won lo mira retorcerse como si fuera un insecto, el veneno le quema por dentro y lo destroza, pero incluso entonces nada en la vista parece perturbar al tipo. Hak se promete a sí mismo que se lo devolverá. Y así, la próxima vez es él quien envenena a Soo-won y aunque se pregunta por qué rayos ambos siguen con esta farsa cuando claramente carece de sentido, no negara la satisfacción que siente al verlo retorcerse. Quizás es por eso que lo disfruta Soo-won, aunque Hak no pretenderá que entiende a su ex mejor amigo.

***

Hak no duda al respecto. Sabe con certeza que si cualquiera supiera lo que está pasando aquí todos les preguntarían por qué no lo detienen. ¿Qué es lo que sucede en realidad cuando ambos no son más que cadáveres? La respuesta es muy simple, sufren pesadillas. Terribles pesadillas. Mucho peores que las escenas que se ven obligados a actuar y presenciar en estos continuos asesinatos. Pero lo cierto es que estas pesadillas son interminables, y Hak siempre preferiría estar el mayor tiempo posible en una habitación ignorando a Soo-won que reviviéndolas. El problema es que tarde o temprano tienen que matarse entre sí. Sobre todo porque no se soportan y parecen ser incapaces de hablar entre sí. Por tanto, cuando la tensión es demasiado alta y la compañía se siente excesivamente tóxica, las pesadillas se vuelven una compañía aceptable. Hasta que las viven. Y entonces recuerdan porque prefieren la compañía del otro en su lugar.

No tiene ni idea de que es lo que ve Soo-won en sus propias pesadillas, y a Hak le gusta pensar que no le importa no saberlo, pero lo que sí sabe es que Soo-won es igual a él. Prefiere su compañía por más mortífera que esta resulte a las imágenes tortuosas que posiblemente le muestren.

Así que básicamente mueren, sufren interminables pesadillas, despiertan de nuevo en aquella habitación, se toleran hasta que vuelven a matarse entre sí y el ciclo continúa, una y otra y otra vez.

Hak lleva mucho tiempo pensándolo en este punto (¿O quizás sea poco tiempo? Él en realidad no lo sabe) pero ambos son verdaderamente patéticos.

Las pesadillas siempre vuelven, en ellas lo ha perdido todo una y otra vez. Incluso a Soo-won. Pero perder a Yona, perder a los dragones, a Yun, perder a su tribu, a Tae-yeon, a Mundok, y al Il, frente a sus ojos, una y otra y otra vez, lo destroza. Lo detesta de una forma que es difícil de explicar. En otras ocasiones el cadáver de Il se halla a sus pies, es él quien lo mató y en otras, le jura lealtad a quien una vez fue su amigo para matar a Il y a Yona. Y es eso lo que más lo destroza por dentro. Son verdaderamente patéticos.

*

Entonces Hak abre los ojos y se levanta. Está en la habitación con la mesa lacada. Frente a él, está Soo-won, quien se ve tan aturdido como Hak se siente. Ambos están parados frente a la mesa al centro de la habitación y, esta vez, las tazas están rellenas de licor como si estas supieran que lo necesitan tras las escenas que acaban de presenciar. El juego de beber está intacto, no hecho añicos, tal como lo dejaron en su último encuentro. La enorme puerta que da al balcón está como siempre, abierta, y el lago refleja una interminable cantidad de luz. Se ve hermoso y apacible y Hak solo puede pensar en que el destino se está riendo en su cara. Hak y Soo-won son separados solo por 5 miserables metros, la mesa puesta entre ambos, la única división que es tangible a otros ojos pero no la única división que los separa. Aunque el ojo experto quizás sea consciente de que hay algo más que la mesa. Hak sabe que no va a durar.

Dicho y hecho, todavía puede sentir las palmas recubiertas de sangre aunque sabe que no hay nada en ellas. Sus manos han acabado tantas veces empapadas con la sangre de Soo-won que se siente como una segunda piel en este punto, aunque él sabe que sus manos están limpias, porque está corriendo en medio de un sueño, tras asesinarlo, está corriendo en una pesadilla. Ni siquiera es capaz de saber por cuánto tiempo ha estado corriendo. Está corriendo para llegar a tiempo a salvar a Yona durante esa fatídica noche en que Soo-won destruyó su mundo. Pero no llega a tiempo y el cadáver de Yona y sus ojos huecos son los que lo miran fijamente. Y entonces sin fuerzas que lo sostengan, cae al suelo.

Hak entonces abre los ojos, la cálida luz del sol lo ilumina pero el sol se siente frío y se sobresalta, el cadáver de Yona es una visión que quiere sacar de sus ojos. Sus ojos muertos lo persiguen. Sin embargo, al mirar al frente, la expresión hueca de Soo-won lo recibe y se hace consciente de la similitudes entre ambos primos y Hak lo odia.

***

Para ser claros, no tenía ni la más remota idea de que hacían aquí. Un día se fue a dormir y cuando se despertó estaban allí, en el salón de aquella casa con la mesa lacada y la puerta que daba al balcón y al lago. En esos momentos tenían tiempo de ver la ciudad por su cuenta o pasar el tiempo intentando tolerarse y no matarse entre sí, lo cual, como no tardaron en descubrir, no era posible en absoluto (o quizás sí tardaron, la percepción del tiempo era extraña aquí). Puesto que ambos tenían que morir para que la situación avanzará, la civilidad había perecido poco después. Ya que cuando uno de ellos moría, el tiempo seguía como si nada, se quedaban estancados con un cadáver en medio de la nada y esa era una realidad perturbadora. O al menos lo suficiente como para que estuvieran dispuestos a morir para no quedarse solos o recuperar la compañía cuando despertaran de las pesadillas.

La parte divertida, suponía Hak, era que sin importar lo que hicieran, ambos escenarios eran horribles. O convivían con su peor enemigo día y noche hasta no soportarlo más y matarlo, o estaban siendo constantemente perseguidos por interminables tortuosas pesadillas sacadas de sus más grandes miedos y traumas, lo cual no era en absoluto apetecible. La peor parte era que no podían escapar del hecho de saber (y que el otro supiera) que habían tenido que acabar también con sus propias vidas. El hecho es que había momentos en que las pesadillas parecían preferibles, hasta que las experimentaban y, entonces, lo único que querían era correr y olvidarse del dolor. Estaban dispuestos a hacer lo que sea en pos de escapar de ello, la compañía de su mayor enemigo parecía entonces lo más aceptable, pero en realidad no era tan fácil. Nunca lo era.

Tarde o temprano uno acabaría con los nervios de otro y las cosas se saldrían de control. Pasaría suficiente tiempo para que se confiaran y olvidarán lo terrible de las pesadillas. El suficiente tiempo en solitario, lejos, en un pueblo fantasma y, entonces, ver a las personas que amaban, aunque sea de la forma más indeseable, parecería tentador. Hasta que lo revivieran una y otra vez y recordarán que no deberían haber subestimado las pesadillas.

Hak había comenzado a notar que perderse en sus pensamientos era algo fácil en ese primer instante en el que abría los ojos y luego se encontraba mirando a Soo-won. El escapismo en cualquier forma era bienvenido en su nueva normalidad. No sabia que eran en este punto, a Hak se le ocurre comparar su situación a una pelea de perros con apuestas. Eran el entretenimiento de alguna entidad superior. Tampoco estaba seguro de si ese pensamiento lo reconfortaba o no. El problema es que las peleas terminaban cuando alguien moría y lo divertido aquí parecía ser que sin importar las veces que morían esto no parecía tener un final inminente. Más bien todo lo contrario. Lo cual significaba que eran incapaces de identificar qué era exactamente lo que esta situación exigía de ellos o incluso si es que eran totalmente ineficientes a la hora de cumplirlo. De lo contrario, a Hak le gustaba pensar que ya se habrían ido a casa.

También había que tener en cuenta lo extraño de la situación respecto a la ciudad vacía. Sus límites extraños e imposibles de definir, los vasos de licor que a veces era un juego de té, a veces llenos y en otras ocasiones vacíos. A veces Hak y Soo-won se despertaban en la habitación y ambos estaban de pie a cinco metros de distancia, otras veces estaban sentados frente a frente en la mesa lacada y en otras ocasiones ambos estaban en el suelo. Sin embargo nunca estaban en posiciones diferentes, si uno estaba en el suelo el otro también lo estaba. Supuso que era la manera que tenía este “mundo” de promulgar la igualdad.

Pero mirando a Soo-won a los ojos, se da cuenta de que no pueden escapar sin importar lo que hagan. Están atrapados aquí con la compañía indeseable del otro. Y el uno al otro es lo único que tienen. Y eso que al inicio pensó que las cosas no podían ponerse peor, pero lo hicieron. Él y Soo-won se las arreglaron para hacerlo peor. Cuando comenzaron a matarse entre sí abrieron una caja de pandora en la que ni siquiera deberían haber pensado. Que más bien ni siquiera debería haber existido. Llegaron al punto de matarse seguido y se desgastaron al punto de que estaban dispuestos a tolerarse durante semanas (al menos Hak sospechaba que pudieron haber sido semanas, el tiempo aquí era una maldita locura) solo para no tener que revivir las pesadillas, las cuales los estaban desgastando más de lo que su compañía y sus continuos asesinatos podían hacerlo.

Sorprendemente, Hak ya no recuerda muchos de esos primeros asesinatos. Llegados a este punto, se habían insensibilizado a ellos pero la realidad era que esas primeras veces fueron impactantes. Desvelaron cosas de sus naturalezas de las que no eran conscientes, o querían fingir que no eran conscientes, y además en su caso solo podía recordar lo principal, la rabia que precedía al shock, el llanto que proseguía al horror y la realización de lo que había hecho. Era aterrador de una manera que era difícil de explicar y luego simplemente se dedicó a enterrar bajo capas y capas de indiferencia y odio el trauma que esto le había provocado. Hak se preguntó si cuando saliera de aquí, él dejaría de preocuparse por su propia vida o si matar sería un motivo de gran indiferencia para él. En cualquier caso, le asustaba. Le asustaba mucho en lo que se estaba convirtiendo, las cosas que este lugar está haciendo con su mente, como jugaba con ellos y los retorcía. Además lo asustaba lo que esta clase de lugar podría hacer con Soo-won, si este ya es lo suficientemente cruel como para matar al rey en el cumpleaños de la princesa y casi ejecutarla luego de descubrirlo ¿En que clase de monstruo se convertiría cuando este martirio acabará? ¿Cuán más similar a su padre podría volverse ese hombre, qué tan monstruoso? ¿Qué tan monstruoso era él y qué tan monstruoso era Hak?

Hak recuerda cómo se quedó en shock cuando descubrió que había matado a Soo-won. Como sus manos temblaban y su respiración no era capaz de funcionar como debía. El cadáver era una especie de burla cósmica o lo que fuera, ya ni siquiera recuerda cómo murió tras eso, su primera muerte aquí. Hak creería que recordaría algo tan impactante pero hubo veces peores, tan infinitamente más horrorosas que su mente había preferido salvaguardar el recuerdo de esas en lugar de las primeras veces. Sin embargo, tras las pesadillas él no era diferente de un animal rabioso buscando a su presa. Estaba enloquecido del dolor, del miedo, de lo que era capaz de hacer si se lo dejaba suelto, de en qué tipo de criatura se convertiría si veía el cadáver de sus seres queridos. Y así, intentando escapar a las pesadillas para intentar salvar a sus seres queridos, volvió a matar a Soo-won en una rabia ciega.

Después de entonces, Soo-won no dudó en intentar asesinarlo, no sabe cuántas veces Soo-won acabó con él antes de que Hak pudiera volver a ponerle las manos encima. Para entonces no había estado más que en un colapso en espiral hacia abajo, lo más terrible había sido que no había sido más que el comienzo de una larga travesía lamentable que, poco a poco, lo había ido corrompiendo y oscureciendo. Quebrando sus esperanzas.

Hak tiene muy grabado en su mente un recuerdo que le parece doloroso y vergonzoso a partes iguales. Recuerda haber matado a Soo-won en medio de esa espiral decreciente y haber acabado llorando abrazando su cadáver. El consuelo no existía en este mundo retorcido y corrupto, y el miedo a lo que era capaz de hacer lo abrumaba de formas que no entendía. En ese estado no era capaz de enfrentarse a las cosas que las pesadillas podían mostrarle por lo que se quedó allí, con el cadáver de quien una vez fue su mejor amigo. Deseando que las cosas pudieran volver a ser lo que fueron, maldiciendo y agradeciendo a partes iguales que la persona que atravesará este infierno con él fuera quien había sido el cadáver del bastardo en sus brazos. No quiere ni pensar en lo que habría sucedido si fuera otra persona. Esa fue la vez que más tiempo pasó en la ciudad tras matar a Soo-won. Llegar a sufrir las pesadillas no había sido un proceso fácil y no era en lo absoluto algo que quisiera rememorar para elaborar detalles, pero recuerda a la soledad mordiendo su piel y la cordura que le quedaba arañando su mente con tal de que recobrara el sentido. Había sido algo que él sabía que se quedaría con él para siempre.

Tras eso, las cosas se intensificaron. Hak estaba convencido de que llegados a ese punto no habían estado verdaderamente cuerdos, habían perdido el sentido y la dirección de sí mismos. Se habían vuelto crueles y vengativos porque lastimar primero era lo que los mantenía a salvo de sufrir lo peor o eso es lo que habían pensado. Soo-won se había recobrado de la violencia sin sentido primero, Hak no tiene ni idea de cómo, pero luego de que lo hiciera para Hak había sido fácil seguirlo. Le había permitido ver la manera de cortar la cadena y ahora sabía cómo hacerlo. Le avergonzaba que en el fondo se encontraba verdaderamente agradecido por ello.

Pero había sido entonces, antes de ese corte de la cadena y la claridad asomando, donde se habían vuelto más crueles y animales. Las extremidades no habían permanecido intactas mucho tiempo y ser rabiosos y vengativos parecían ser las únicas dos fuentes conductoras de su comportamiento. Hak había decapitado a Soo-won una vez solo para que a la próxima oportunidad Soo-won lo partiera a la mitad de pies a cabeza. Para entonces el dolor no se sentía tanto como la sorpresa del ataque o la forma de asesinato.

Lo vicioso podía con ellos más de lo que ellos podían consigo mismos. En una ocasión, Hak noqueo a Soo-won apenas se despertó, lo ató a una roca y lo tiró al lago y se olvidó de él. Luego él, estúpidamente, cayó también al lago y murió. No fue divertido en absoluto.

En otra ocasión, Soo-won se las arregló para que una gran cantidad de peso le cayera encima, Hak estaba seguro de que fue picadillo en el suelo, y dado que Hak fue enterrado por cosas como venganza, la próxima vez acabó enterrando a Soo-won vivo. Esto era demasiado perturbador para que Hak pensara en su mente que esto era como un juego de niños, donde ambos buscaban tener la mayor venganza. Por supuesto, Hak realizó su “bromita” de la casa en llamas. Y la próxima vez Soo-won lo prendió fuego vivo y Hak sintió que podía ver el parecido con su padre. Maldito bastardo rencoroso.

Al final de todo eso se agotaron, no les quedaba más maldad para ofrecer, hasta que luego descubrieron que les quedaba mucha, pero por un tiempo las cosas estuvieron pacíficas. Sin embargo ese periodo había hecho mella en ellos. Una increíble indiferencia a la muerte se había asentado en sus conciencias y a Hak no podía importarle menos.

***

En cuanto Hak abre los ojos sabe que no puede quedarse aquí. La habitación lo asfixia de una manera que no tiene ni idea de cómo explicar. Por lo que abre los ojos, se levanta de la silla frente a la mesa, da media vuelta y se va. No puede quedarse dentro de esa casa.

Por su parte, Soo-won está demasiado perdido en su cabeza como para que le importe o siquiera note cuando Hak se retira. Se queda mirando la mesa con una expresión ligeramente indiferente trazando con su dedo una línea invisible sobre la madera lacada. Hak y Soo-won habían vuelto a destrozar la mesa en uno de sus altercados, era ridículo lo fácil que les resultaba destrozar el mobiliario. La mesa una vez más estaba impecable y algo en su impoluta perfección lo molestaba. Era ridículo como él y Hak no eran diferentes de esta mesa, no importaba la forma en que fueran destrozados siempre volvían a estar en perfectas condiciones. Pero Soo-won todavía lo recuerda, el tacto de la mesa quebrada, de las muescas en la madera y sabe perfectamente donde estaba trazada esa línea. Quizás ese era el único tipo de línea que Hak y él sabían trazar. Un sendero de destrucción y muerte. Caos en su máxima expresión.

Siempre habían trabajado bien juntos, parece que incluso para destrozarse entre sí, esa verdad no cambiaba.

Para empezar él nunca le había temido a la muerte, sabía que iba a morir. No era lo suficientemente estúpido e inconsciente para pensar en tener una larga vida feliz. Había pensado morir en el campo de batalla por su padre. Luego por una enfermedad que corría en su sangre, luego con el peso del reino sobre su cabeza, tanto si el golpe de estado daba sus frutos o no. Para empezar nunca le había temido, pero en el fondo sabía que le importaba, no lo suficiente para querer impedirlo, pero lo suficiente para conseguir sus objetivos antes de que el reloj sobre su cabeza se vaciara. ¿Ahora? Ahora ya ni siquiera le importa.

***

Hak caminaba por la ciudad como un hombre sin destino aparente, vagaba como un fantasma y vagabundeaba como un hombre sin objetivos. Ni siquiera supo cuánto tiempo pasó. Se preguntó si podía vagar para siempre en esta ciudad interminable. Era un lindo sueño para tener. Se preguntó si siquiera había un propósito para algo de esto, él ya no lo creía. Así que con las dudas atestando su corazón, Hak vagó por la ciudad sin un objetivo aparente más allá de moverse para no pensar, en lo cual no estaba teniendo éxito aparentemente. Lo único que podía hacer en este lugar desierto era vagar y pensar.

A Hak le molestaba. No sabía desde hacía cuánto tiempo estaban allí en realidad, pero lo que era peor era el hecho de no saber para qué estaban allí siquiera. Si había instrucciones a seguir cuando ingresaron a este lugar se las habían perdido desde el minuto uno.

A Hak le molestaba, quería volver a casa, quería irse de aquí. Prefería estar en cualquier lugar menos aquí con Soo-won.

Mucho menos para simplemente matarse o sufrir pesadillas. Una vez pensó que matar a Soo-won lo haría sentirse mejor, que con ello toda esa rabia, miedo y tristeza se irían, pero no lo habían hecho. Seguían allí, habían crecido, se había convertido en algo ajeno a él mismo y lo odiaba. Antes se hubiera negado a rendirse ante algo así, antes parecía una época más sencilla de su vida incluso con todo sus problemas ¿Ahora? Ahora solo estaba cansado.

***

Dobla una esquina y allí está otra vez, al parecer su tiempo de vagar había terminado. La calle habitual y, en el centro, la casa. Una vez más está en la puerta de la misma. Ni siquiera tiene la fuerza para alejarse, por lo que coloca su mano en el picaporte y simplemente la abre.

***

Había momentos en que el agotamiento se asentaba en sus huesos, aunque sabían que pasaría, en momentos así, parecía que se quedaría allí de forma permanente.

Podían quedarse allí sentados por horas, ignorándose. Demasiados cansados para atacarse mutuamente, demasiado cansados para pelear con ellos mismos. Pero a veces eso no era suficiente, la miseria ama la compañía y la soledad es un aliciente poderoso, incluso para intentar limar asperezas con tu mayor enemigo, si es que se podía llamar así a sus pobres interacciones.

Hubo momentos particulares en los que no dudaban en conversar. Eran conversaciones cortas, aunque más bien era que alguien decía algo y el otro hacía un gesto afirmativo demostrando que escuchaba. A lo sumo respondían un monosílabo si la situación era lo suficientemente desesperada para requerirlo. Al final los seres humanos anhelaban la compañía y por muy torcida que esta compañía fuera, los asesinatos no compensaban en absoluto esa necesidad, por lo tanto, en algunas ocasiones conversaban, si es que podían llamarlo así.

En general estas conversaciones tenían dos resultados, o el tiempo se alargaba de manera eterna hasta que se iban por su cuenta, y más tarde volvían a sentarse así, discutiendo hasta que alguno de los dos detonaba o tenía una discusión e inmediatamente detonaban.

Hak se sorprendió un poco al darse cuenta de que ya no eran capaces de dialogar. Dialogar parecía una opción tan lejana ahora, ¿Cómo demonios debía dialogar con la persona que lo cortó por la mitad?

Así que simplemente se sientan, en silencio. Las tazas de licor están llenas una vez más y la puerta que da al balcón deja entrar una luz cálida y agradable. Si alguien los viera de afuera parecerían una mímica de una reunión social cálida y agradable. Claramente no lo eran en absoluto, esto era después de todo, la paz antes de la tormenta.

Hak no está muy seguro sobre qué conversan en realidad. Uno menciona que ya está cansado de estar aquí, el otro dice que se siente igual, lo que debería convertirse pronto en un puente de vinculación se quema tan pronto como dicen otra frase más. Después de todo, ya no saben cómo mantener una conversación entre si.

Lo que sí sabe, es que al final logra presionar lo suficiente a Soo-won como para que este explote y arroje su taza al otro lado de la habitación. Es curioso para él pensar que una vez creyó que Soo-won realmente tenía paciencia, quizás fue así en algún momento ¿pero ahora? La pequeña taza vuela y pasa rozando el costado de la cabeza de Hak antes de hacerse añicos contra la pared, si es que el ruido es una indicación, él no lo sabe, puesto que se levanta bruscamente de la mesa a devolver la ofensa.

El resultado al final es obvio, puesto que al final del día ambos acabaron tiñendo todo de sangre y destruyendo más mobiliario que luego reaparecerá ante sus ojos como si aquí no hubiera sucedido nada. Pero si hay algo que puedan sacar de todo esto es que fue una de las muertes más dolorosas y desordenadas que tuvieron. Si esto fuera el mundo real no habrían podido sacarse la sangre de los nudillos en días.

***

Con el tiempo, discutir se volvió inevitable. Eran supremamente incapaces de ignorarse. Por lo que cientos de pequeñas conversaciones y estallidos tuvieron lugar. Fue otra forma de arrojarse veneno a la cara, Hak supone.

*

—No creo que alguna vez hayas sabido siquiera lo que es la lealtad. Ni siquiera eres capaz de pensar en algo que no seas tú mismo.

—Eso es rico viniendo de ti, considerando que eres el único general que abandonó a su tribu en medio del caos, cuando se suponía que eras la próxima gran promesa generacional. Al menos yo estuve dispuesto a hacer lo que fuera necesario por mi tribu, incluso si eso significaba mancharse las manos de sangre.

*

Hak debería haber considerado un avance el hecho de que al menos comenzaran a darse oraciones completas, pero el hecho era que desde que responden con oraciones completas solo eran capaces de ser aún más horribles de lo que ya eran. ¿Cuántas caras aún peores podía tener alguien escondidas en su interior? Sobre todo cuando lo más horrible ya parecía haber salido a la luz.

*

—No puedo creer que hayas sido capaz de matar al rey Il. Estoy dispuesto a admitir que fue un rey de mierda, sobre todo teniendo a todos socavándolo pero era un buen hombre y no era débil. Si la gente hubiera estado más dispuesta a tenderle la mano, las cosas podrían haber sido diferentes. En su lugar, decidiste que no te gustaba la situación y actuaste por tu cuenta poniendo a toda su tribu en su contra.

—No voy a hablar con un hombre que no entiende nada de política y sobre todo que es incapaz de ver a través de la lealtad ciega. Ese siempre ha sido tu mayor problema, no estás dispuesto a ver más allá de lo superficial o de lo que te conviene. Tuviste tu oportunidad de hablar, quejarte o hacer algo al respecto y lo perdiste en el momento en que decidiste dejar tu cargo.

*

Hak llevaba mucho tiempo pensando que eran patéticos, en este punto la verdad es que era un hito impresionante su capacidad de dar vueltas y vueltas en círculos y simplemente tirarse lo peor que estuviera a su disposición en la cara.

*

—Bien, tienes razón. Estas en lo correcto ¿Eso es lo que querías escuchar? Al menos yo no fui el bastardo infeliz que le regaló una horquilla y actuó como alguien incapaz de matar una mosca mientras planificaba como ejecutar a su padre esa noche. Puede que yo haya cometido muchos errores, pero tú tampoco estás exento de ellos y al menos yo no fui tan cruel como para hacerle eso a alguien que, además de ser tu familia, te adoraba. Pudiste haber escogido cualquier fecha importante pero eso no cambia el hecho de que elegiste ese día y lo peor de todo es que no dudaste siquiera a la hora de intentar ejecutarla también. Entonces ¿Por qué? ¿Por qué regalarle la horquilla cuando ibas a destrozarla minutos después?

*

Hak debió de sentir satisfacción cuando Soo-won no le respondió nada. En su lugar él no fue capaz de sentir nada. Otra cosa más que Soo-won había arruinado.

*

—Puedes quejarte sobre mi carácter y mis decisiones todo lo que quieras. Eso sigue sin significar nada. Al menos al final del día cuando había que hacer algo, yo no dudé en hacer lo necesario para ayudar. En su lugar todo lo que tú eres, es un ser incapaz de ver más allá de su propia nariz y Yona. Todo lo que importa en esta situación es que ella sufrió y que el pobre rey Il está muerto. Que te traicioné. Pobre de ti, ¿Te das cuenta de lo egocéntrico que suena?

—Al menos podemos decir que verdaderamente me importa algo y moriría por eso. Tú, por otro lado, no eres capaz de sentir simpatía por nadie. Si decirte a ti mismo que lo hiciste para ayudar, te permite dormir por las noches, bien por ti. Pero la realidad sigue siendo que no dudaste en traicionar a tus amigos más cercanos y matar a tu tío. Si esa no es la línea que trazas ¿Entonces dónde está tu límite Soo-won? ¿Qué tan fácil te es usar a alguien y luego desecharlo cuando ya no sirve a tu propósito? Si ni siquiera puedes cuidar de aquellos cercanos a ti sin considerarlos una molestia, entonces cómo puedes asegurar que es en pos de ayudar a los demás. ¿A cuantos más vas a aplastar en base a esa declaración?

*

Hak y Soo-won habían trazado líneas que no pasarían sin importar lo que sucediera en el pasado. Pero este lugar los había dejado tan rotos y desmoronados que al final del día ya no eran compatibles o siquiera reconocibles como las personas que alguna vez trazaron esos límites. Al final, eso solo significaba que actuaban como niños por pura mezquindad. Caminaban como niños descalzos sobre montones de vidrios rotos ignorando la consciencia del daño.

*

—Ciertamente te pareces a tu padre, y a juzgar por lo que he oído de él, no en las cosas buenas, o al menos las pocas que se dijeron. Puede que Il haya sido un mal rey, pero al menos no fue un mal hombre. Al menos no tuvo el descaro de enviar la cabezas de prisioneros de guerra volando de regreso a Xing. No es difícil saber de quién es la culpa en todo ese conflicto ¿Verdad?

*

Al final no era extraño que únicamente expulsaran veneno puesto que eso era todo lo que tenían para dar. ¿Pero qué sucedería cuando ni siquiera les quedase eso?

***

Estaban cansados. Eso era jodidamente obvio, ninguna cantidad de peleas, discusiones o altercados cambiaría eso. Se estaban desgastando. Cuando se estrellaron por primera vez y se rompieron en trozos, muchos de esos trozos salieron volando lejos de sí mismo pero todavía se sentían al alcance. Con cada muerte, con cada pelea, con cada pesadilla, más piezas comenzaron a caer de ellos y a convertirse en polvo que luego se llevó el viento. Por lo que no era ilógico que estuvieran cansados.

Ninguno había descubierto porque estaban aquí, tampoco como salir o cual era la lógica del ciclo en el que estaban atrapados. Solo sabían que la muerte no era permanente y que no había ningún lugar lejano al que escapar para alejarse de la presencia del otro. No era divertido, más bien era denigrante.

Así que aquí estaban. Sentados en la bonita mesa lacada que había sufrido tanta muerte y destrucción como ellos y que sin embargo seguía manteniéndose impoluta. Por lo que esa vez, casi sin pensarlo o quererlo, rompieron la rutina. La mesa tenía una jarra de sake con copas servidas. Así que por una vez se sentaron y bebieron haciéndose compañía en perpetuo silencio. Pero no era como aquellas veces en que comenzaban a pelear hasta volverse físicos o los momento en que ignoraban tanto como podían la presencia del otro. Esta vez no había más en ellos que reconocimiento. Reconocimiento de su propio cansancio y del que estaba justo a su lado.

¿Por qué hacemos esto?

Esa era la pregunta tácita que resonaba en el aire.

Cuando Soo-won lo mira a los ojos con la luz de la luna entrando por la puerta abierta y las ventanas, Hak no ve nada ahí. No hay furia, no hay rabia ni enfado. Ni siquiera hay compasión. Solo están allí sentados, reconociendo en silencio que ya no tienen nada para dar, que ya no tienen nada que el otro pueda tomar de ellos, a golpes o no. Y quizás esa es la admisión más valiosa que tiene para ofrecer, sobre todo porque ambos no han podido causarse nada más que daños con sus acciones y palabras.

La falta de movimiento y la falta de sonido es quizás lo más revelador. Es también lo más apropiado.

¿Qué les quedaba por dar si ya no había veneno corriendo por sus venas?

¿Qué eran entonces?

Finalmente estaban huecos y rotos, quizás era momento de empezar a reparar.

Si ya habían visto al otro en su peor momento, entonces ¿Qué más les quedaba por ver?

Y así, en medio de la noche con el silencio interrumpido únicamente por el servir de copas de sake, se plantó una especie de tregua. Una rendición silenciosa.

Me rindo. Ganaste.

Quien es el ganador es un misterio que ambas personas aún tardarían en comprender. Si es que la perdición podía llamarse de alguna manera victoria.

Quizás era hora de hacer lo que no habían hecho desde que llegaron aquí por primera vez.

Comunicarse.

***

Las conversaciones no empezaron con el pie derecho. Ya no estaban acostumbrados a la interacción y ya no se sentían capaces de dialogar como personas normales. Su “comunicación” había consistido en la interacción de sus puños contra el cuerpo del otro o el uso de cualquier otro medio capaz de causar daño. No eran dados a la cultivación de vínculos o a la creación de una conversación. No estaban seguros de si ellos serían capaces de construir tal cosa.

Pero la violencia sin sentido no los había llevado a ninguna parte, y al menos ahora tenían sake para amortiguar su conversación, y a pesar de la borrachera, esta no conseguía evitar que vaguen en círculos.

*

En un principio cada conversación se siente como un campo minado. Los intentos de iniciar una o la búsqueda de respuestas tendía a llevarlos a la falta de las mismas y a terrenos yermos donde nada crecía.

Es así como Hak una vez se atreve a hacer una de las preguntas que tanto lo acosaban desde esa noche. Esta vez sin ninguna acusación.

—¿Por qué le regalaste la horquilla a la princesa?

“¿Por qué le diste un regalo que la hizo feliz justo antes de matar a su padre, poco antes de destruir por completo su mundo?”. No se dice.

Hak ni siquiera suspira cuando Soo-won no le responde.

*

Conversar es difícil cuando todos sus intentos culminan en puntos muertos. Nunca había entendido hasta entonces lo complicadas que eran las interacciones humanas. Pero eso no les molesta. Saben que llevará tiempo. Hasta entonces se contentan con hacer preguntas y decir declaraciones al aire. Saben que serán escuchados incluso si no reciben respuestas.

*

No recuerda cómo surgió la conversación, solo sabe que de un momento a otro Mundok fue el tema a tratar. Fue asombrosamente fácil y difícil al mismo tiempo traer un nombre de su pasado compartido y de su presente actual. Hubo algo dicho y la falta de respuestas durante horas acompañados del suave sonido de las copas de sake al volver a la mesa, pero al menos se sentía como una forma de avance.

—Mundok estaba sumamente decepcionado tras el golpe. Cuando lo vi después de que desapareciste me dijo que me había considerado un nieto…

La implicación de la traición que efectuó en sus vidas esparciéndose como un virus no se dice, pero se implica. Soo-won destruyó todo su circuito de relaciones en el proceso. Se preguntó si tras eso alguien podía confiar en él o si siquiera él podía confiar en alguien.

Hak no es capaz de responderle, no tiene nada que decirle y cree que cualquier cosa que diga no podrá ser tomada como otra cosa más que crueldad casual. Pero se da cuenta de que nunca lo había pensado. Mundok no solo perdió a su nieto y a Yona, una niña a la que había apreciado. Sino que también perdió a uno de sus amigos y a otro chico al que había considerado un nieto. Visto así entendía por que Soo-won lo había llamado egocéntrico. Las acciones de Soo-won realmente destruyeron más de una vida esa noche. Pero hasta ese momento, Hak no había sido consciente de cuan cierto era.

*

—Realmente me arruinaste ¿sabes? No se si alguna vez estuviste consciente de que algo así sucedería o no, pero no tienes idea de lo difícil que fue volver a confiar en los demás. El aceptar formar nuevas relaciones y conocer a nuevas personas sin…

Sin pensar que te traicionarían.

Por que si un amigo de la infancia de hace años es capaz de destrozarte así ¿Qué tan terrible sería entonces el trato de un extraño en comparación?

Soo-won lo mira y hay algo diferente en sus ojos, aunque Hak no puede decir que. En realidad no pude identificar nada aparte del vacío que ambos comparten. Por un momento pareciera que él iba a disculparse. En su lugar solo asiente.

Hak considera que eso es suficiente, no sabe qué haría si Soo-won se disculpara. Probablemente todo el progreso que han hecho tolerándose se habría ido a la basura. Sin embargo el reconocimiento, eso… eso es algo que Hak no esperaba, y aunque no compensa nada, le da algo de paz a Hak, porque si Soo-won es capaz de aceptar que hizo mal, entonces eso quiere decir que hay algo más que un monstruo en su ex mejor amigo.

No está seguro si era culpa lo que había en sus ojos verdes ensombrecidos, pero se conformará pensando que había aceptación y comprensión en ellos, y quizás eso significa que están avanzando hacia alguna parte.

*

—Me encontré con Yona en la tribu de la tierra, antes de la rebelión de la tribu del fuego o nuestro encuentro en la ciudad de Suiko.

Hak no puede evitar mirarlo ante eso, pero Soo-won no lo mira. Sus ojos estaban perdidos mirando hacia el lago a través de la puerta abierta y el sol parecía iluminarlo dándole una imagen lejana y difusa. Hak había sospechado algo en ese entonces, después de haber visto a la princesa tan rara, pero sus sospechas sólo pudieron quedarse en eso. Antes habría reaccionado con rabia, ahora solo se sienta y escucha. Primero porque no sabe cómo sentirse y segundo porque quería saber lo que había ocurrido.

—Nos chocamos a mitad de camino y no nos reconocimos hasta que colisionamos —Soltó una risa amarga pero no miró a Hak—. Joo-doh nos encontró y cubrí a Yona con mi capa. No tenía idea de lo que él haría si la viera, así que le di la excusa más ridícula del mundo para que se fuera y Yona no dudo en tomar mi espada. Ni siquiera pudo terminar de sacarla antes de que me diera cuenta.

Hak no se sorprende por esta confesión. No le parece descabellado que la primera acción de Yona tras encontrarse con el asesino de su padre fuera vengarse, pero poniendo las cosas en perspectiva, explicaba por que ella estaba más tranquila y menos precipitada la próxima vez que lo vio. Porque la rabia no la había consumido o los sollozos desmoronaron su cuerpo.

Después de todo, si te intoxicas las suficientes veces con un veneno te vuelves inmune a él.

—Le dije que entendía que quisiera matarme pero que no podía permitir que lo hiciera en ese momento. Aún había mucho que hacer por el reino y no estaba seguro de lo que pasaría si otro rey hubiera muerto tan pronto después del anterior. Así que la dejé allí y me fui.

Soo-won baja la cabeza, su mano traza una grieta invisible en la madera como si no hubiera estado hablando de un tema tan pesado como su reencuentro con la hija de su víctima.

Hak esperó pero Soo-won no ofreció nada más. Parecía tranquilo con la idea de que su mano trazara la madera impoluta y sus pensamientos se perdieran dentro de su cabeza. A pesar de eso, Hak tenía preguntas. Preguntas que no estaba listo para ofrecer en voz alta. No sabía si alguna vez lo estaría.

¿Por qué no te la llevaste?

¿Por qué no la asesinaste?

¿Por qué la ocultaste de Joo-doh?

¿Por qué te permitiste bajar la guardia lo suficiente para que ella tomara tu espada?

¿Por qué no permitiste que te asesinara?

Le dijiste a Yona que no era el momento para que te asesinara. Eso significaba que de presentarse el momento y la oportunidad ¿De haber sido el momento, dejarías que te asesinara?

Si ese no era el momento entonces ¿cuándo?

Hak no esperaba el pequeño sentimiento que lo embargó entonces, enterrado en las capas de vacío, el enfriamiento en sus huesos y el alivio.

*

Los días y noches pasaban. Eran lentos y perezosos en su transacción pero a ninguno de los dos les molestaba. No estar furtivamente cazándose y acechando., El haber detenido los asesinatos, significaba que ya no estaban siendo permanentemente perseguidos por pesadillas. Eso también significa que se habían visto envueltos en una extraña monotonía, pero no tenían hambre ni sed y el sake había sido una excelente compañía hasta el momento.

Había días en que el silencio era su mejor compañero y días en que solo lanzaban declaraciones al aire, no esperando el perdón o la comprensión, sino más bien buscando liberar la presión que se había fraguado en sus pechos, pero había otras veces en que querían conversar. Anhelaban la interacción humana normal, pese a que fuesen incapaces de brindarse eso entre sí. Entonces en esos días, pocos y lejanos, se permitían hablar del tema más ligero que cruzara por sus cabezas y lo mantenían hasta que se volvía demasiado cercano a casa. Era entonces cuando la incomodidad y el silencio volvían para instalarse durante días o cambiaban de tema y seguían adelante hasta agotarse.

Así es como habían acabado hablando de Kan Tae-jun. Si a Hak le hubieran dicho hace años que ese sujeto habría sido el único tema estable que necesitaría para poder entablar una conversación con su mejor amigo, se habría reído y enviado a esa persona con un médico.

Ahora se encontraba agradecido con el dulce tonto que adoraba el suelo sobre el que caminaba Yona, por ser ella, y no por cualquier tontería de Hiryuu. Él que se había reconstruido a sí mismo en un hombre respetable.

—Lo juro por dios, si alguien me hubiera dicho alguna vez que ese tipo era capaz de madurar, no lo habría creído. —Hay una pequeña sonrisa en la voz de Hak mientras habla.

—Las personas cambian, sobre todo cuando se ven obligadas a pasar momentos traumáticos o difíciles.

Queda implícito en el aire, que Yona había pasado por lo mismo, así que el silencio se instala por un momento entre ellos y es Soo-won quien vuelve a romperlo.

—Él se veía particularmente devastado en aquel entonces.

Entonces, cuando Tae-jun tratando de hacer cumplir la orden de captura, buscando sus propios beneficios, los tiró por un acantilado hacia una aparente e inminente muerte. Pero Hak no quiere que la conversación muera, así que continua.

—Él no parecía él mismo entonces —susurra Hak.—. Juro que cuando vio a Yona parecía haber alcanzado la iluminación o haber vivido una clase de renacimiento. El idiota no pudo evitar meterse en problemas de todas formas y tuvo que correr a detener el ataque que él mismo en su estupidez inició, ¿Puedes creerlo? Podrían haberlo matado. —Finalizó con un suspiro.

Y Soo-won sonríe, no es en absoluto como sus antiguas sonrisas, pero ahora pueden hacer más que simplemente mirarse con rostros de piedra y la variedad en la interacción se aprecia.

—Puedo. Me imagino que el general Kyoga no dudó en enviarlo allí con la intención de que lo mataran o de que volviera en sí mismo.

—Pero es bueno ¿sabes? Me alegra que algo bueno haya salido de todo eso. Y al reino no le vendrían mal otros hombres y mujeres como Tae-jun.

Personas que pueden cambiar, ver más allá de sus propios errores y caminos y decidir levantarse para hacer lo correcto. Eso les brinda esperanza.

No es un gran tema, pero les funciona y les permite seguir hablando durante unas horas y cuando se callan, el silencio es cómodo en lugar de opresivo.

Hak hace el recordatorio de encontrar una manera de agradecerle cuando salgan de aquí y lo guarda en el fondo de su mente.

*

—Yo no quería ser rey. Acabe siéndolo más por las circunstancias que por elección y si hubiera podido planear el golpe y quedarme tras bambalinas haciendo trabajo logístico, lo hubiera hecho.

Hak no se sorprende, tras todas las conversaciones que han tenido, comenzó a imaginarlo, pero a su vez, no miente al decir que hay una pequeña parte de él que sí lo hace. Soo-won, después de todo, era el príncipe que debía casarse con Yona y gobernar Kouka mientras él les servía, en los sueños de la infancia de Hak. Pero se da cuenta de que la idea de ayuda que Soo-won prefiere darle al reino no es compatible con la forma en que funciona la política o el puesto de monarca.

—Creo que quizás se te debió ocurrir un suplente antes del golpe, te ataste la soga tu mismo al cuello. —Hak lo dice como lo que es, una verdad, aunque Soo-won hace una mueca.

—No es como si alguien hubiera querido escucharlo. Se lo dije al Hakuryuu cuando ocurrió el incidente de los fuertes en Sei y me miró como si me hubiera crecido una segunda cabeza.

Hak no pudo evitar sonreír, podía imaginar a Kija haciendo precisamente eso. La víbora albina era una constante respecto a sus creencias, por lo que escuchar eso de quien era el enemigo número uno de la princesa debió haber sido chocante.

Sin embargo el asunto de los fuertes en Sei no es algo de lo que se atrevan a hablar, su comunicación a través de una pared no es algo que se atrevan a insinuar, ni mucho menos mencionar su trabajo conjunto para rescatar a Lili. Las heridas aún están muy frescas. Por lo que Hak no duda en cambiar de tema.

Ahora tienen conversaciones normales. Eso, piensa Hak, es el mayor progreso hasta ahora y no piensa arriesgarlo exponiendo heridas demasiado frescas.

*

—Hubo una vez mientras buscábamos al Seiryuu en que Yona casi muere. Creo que es el segundo momento en mi vida donde me he sentido más inútil.

El primero es un hecho que pesa firmemente en sus conciencias.

—La cueva se había derrumbado y ella no tenía manera de salir, pensé que iba a quedarse sin oxígeno.

Por primera vez, hay té en lugar de sake en la mesa, y Hak no está seguro de si es la mejor idea para tener estas conversación pero aun así lo hacen.

—En ese momento le pedí al rey Il que no se la llevara.

Hak no sabe por qué dijo eso, ni siquiera sabe si a Soo-won le importa. Pero llevaba mucho tiempo en su cabeza y necesitaba expulsarlo de su pecho. Es una de las pocas veces en las que Soo-won no le contesta, ahora se han acostumbrado a darse una respuesta por más escueta que sea.

Pero él lo mira a los ojos y no hay juicio ni lástima allí, sino compresión. Por primera vez desde esa horrorosa noche Hak siente que puede entender a Soo-won. Aun así siente la necesidad de excusarse.

—Se que pensaras que es estúpido pero…

—Tenías dieciocho años y acababas de perderlo todo Hak, no es estúpido. Te aferraste a la única fuente que sentías que era confiable en el nuevo mundo que habitabas, incluso si esta se encontraba en un hombre muerto. Después de todo lo respetabas.

Hak no sabe cómo tomar la respuesta de Soo-won, y por un momento desea que haya sake en lugar de té. Pero cuando las horas en silencio pasan y el aire no se siente opresivo, Hak cree que está más cerca de la versión de Soo-won que cree fue su amigo de la infancia.

Y quizás la mejor respuesta que puede darle Soo-won es el silencio mientras lo escucha atentamente hablar del trauma que él mismo le ocasionó.

*

Las conversaciones son más fáciles para ellos ahora. Siguen evitando el elefante en la habitación pero ambos saben que tienen tiempo. Ellos aún no están listos para hablar sobre el tema. Eso no significa que no puedan merodear a su alrededor.

Así que aunque la noticia le sorprende, no le sorprende que finalmente Soo-won le revele algo.

—El rey Il mató a mi padre.

Lo deja caer un día, de la nada. Y Hak solo puede abrir sus ojos mientras lo mira con la boca abierta. Soo-won pasa su dedo perezosamente por el filo de su taza de té sin beber. No parece que quiera decirle nada más. Así que aunque tiene preguntas, con el enigma sentado frente a él siempre hay preguntas, no presiona para obtener respuestas.

Y sin embargo siente que uno de los eslabones de las cadenas que lo mantiene alejado de Soo-won se rompe.

*

Parece ser que están en temporada de revelaciones difíciles. Se permiten simplemente dejarlas caer sin esperar una respuesta del otro lado, no están listos para eso, pero confesarlo les da un poco de libertad y calma la angustia que parece existir en ellos desde antes del comienzo de esta experiencia.

El sake ha regresado a ellos, y las verdades crudas se sueltan como una venta de frutas de oferta en el mercado.

—Quería que fueras rey. —Hak se siente un poco mezquino al decirlo, sabiendo ahora que no es lo que Soo-won deseaba.

Soo-won, en otra de sus etapas contemplativas, parece reaccionar un poco ante la declaración. Apoya su codo en la mesa y su barbilla en su mano y mira Hak. No hay juicio en sus ojos pero ciertamente lo está analizando ahora, por lo que Hak se permite seguir.

—Mi idea era que te casarías con Yona y gobernarían Kouka juntos y yo podría servirles como su mano derecha. Podríamos habernos quedado todos juntos y hacer de Kouka un lugar mejor. —Hak entiende ahora por qué Soo-won mira tanto hacia la puerta del lago. Dar sus confesiones al lago es mucho más fácil que mirar a alguien que puede hacerte daño y al que tu puedes causárselo.

—Suena como una idea terrible—dice sin juicio.

—Lo es, porque el problema es que te habría odiado. Tarde o temprano me habría amargado por el hecho de que estabas casado con Yona y ella no te interesaba en lo más mínimo, y ella sufriría a causa de tu desinterés. Sin importar lo emocionada que estuviera por ser tu esposa en un inicio. Y tarde o temprano habría acabado odiándote. —Suelta una risa y no puede evitar girarse a mirar a Soo-won quien lo mira con una sonrisa cansada—. Suena irónico ¿no?

Hak no puede evitar pensar que, sin importar lo que hicieran, habrían acabado yendo en círculos.

—El problema es que siempre te las arreglas para hacer mis sueños realidad de la manera más horrorosa posible. Quería que fueras el rey, no quería que tuvieras a Yona, quería trabajar contigo y quería salvar a Kouka. Así que lo que consigo es que hagas un golpe de estado y destroces mi mundo entero pero no te lleves a Yona, que obtengas la estúpida corona de la forma más terrible mientras me acusas de tus crímenes, por lo que claramente te estoy ayudando, y luego me embarco en un viaje en el que básicamente ayudo a Kouka, lo que significa indirectamente trabajar contigo cuando lo único que quería era matarte.

Hak siente que podría llorar diciendo todo esto y sin embargo lo único que consigue es que la mirada de Soo-won se suavice. Hak por un momento cree que le pedirá disculpas, pero le agradece internamente cuando no lo hace.

—Eres un maldito bastardo. —No hay nada de veneno en la voz de Hak cuando lo dice y en su lugar Soo-won sonríe.

Es entonces cuando este llena su taza de sake y eleva su copa hacia Hak.

—En vista de que no podemos escapar del resultado, supongo que solo nos queda brindar por que no haya sido peor.

—Eres capaz de hacerlo peor, bastardo.

Hak suena molesto pero realmente no lo está, aún con todo, levanta su copa.

—Por la mierda que nos espera sin importar lo que pase.

—Por todos los horribles futuros que vendrán —lo secunda Soo-won.

Sus copas chocan y ambos beben. Es la primera vez que brindan juntos desde aquella fatídica noche.

*

—Lo único que quería era que Kouka prosperará.

Acostumbrado a las declaraciones espontáneas en este punto, Hak no se sorprende, enarca una ceja y mira a Soo-won instándole a continuar mientras gira los restos de té de su taza.

—El punto era convertir a Kouka en la potencia más fuerte del continente. Quería crear algo que ni Kai pudiera erradicar.

La confesión se siente importante y pesada en Soo-won. Hak ahora sabe que todas sus palabras tiene un subtexto y que en esta declaración hay muchos secretos escondidos basado en cosas que Soo-won aun no le ha dicho. Esto fue solo el primer paso de muchos.

—Bueno, no se tú pero hasta donde sé, Yona y tú han estado haciendo un trabajo decente. Pero espero que no montés ninguna clase de circo con los dragones para conseguir tu plan. —Es tanto una advertencia como una amenaza y Soo-won lo sabe.

—No te preocupes, dan la impresión de que sería una muy mala idea usarlos para hacer política. Los dragones me interesan en el aspecto de que los cuentos de la infancia se vuelven realidad. ¿Puedes creer que la mano de uno de ellos crece de un tamaño increíble llena de escamas? Va en contra de todo lo que me han enseñado y es increíble.

Hak entonces suelta una carcajada, es la primera vez en meses… Casi había olvidado esta parte de Soo-won, una parte de él que lo llenó de fascinación y admiración cuando era niño. La parte más infantil y curiosa que hacía que, junto a otras cualidades, Hak lo considerara el mejor candidato para ser rey.

—La víbora albina se avergonzaría mucho si lo escuchara —suelta con una sonrisa.

—Bueno, supongo que lo puse incómodo con mi petición de ese entonces.

—¿Oh?

Así pasan la tarde más animada que han tenido desde que llegaron aquí. Habían recolectado todas las piezas y ahora sólo quedaba unirlas.

***

Ambos estaban una vez más cara a cara. El periodo de ira y violencia física había pasado, el periodo de ignorarse mutuamente y limitarse a existir también lo había hecho y el periodo de interactuar de manera violenta también lo había hecho. Ahora estaban en la etapa de hablar de forma civilizada, pero cuando se acabara ¿Qué pasaría? Después de todo, no había un final a la vista para la situación en la que se encontraban, ni tampoco alguna pista mágica había aparecido para iluminar su camino respecto a lo que debían hacer.

El cansancio estaba una vez más mermando sus fuerzas y la poca determinación que alguna vez habían logrado recoger. Al final, era siempre lo mismo. Habían renunciado con gusto a las pesadillas pero la monotonía empezaba a hacerles frente y no tenían las fuerzas, ni las ganas de abandonar la casa donde se daban todas sus interacciones.

Su estado los había vuelto nuevamente irritables y eso era algo que no se podía evitar. Porque después de todo, pese a su civilidad, ambos habían seguido ignorando el elefante en la habitación como si no les quedase otra opción. Quizás era hora de aceptar que tienen esa opción.

—Para empezar no tiene ninguna clase de sentido que ambos estemos aquí. Tengo que regresar, Yona y los demás me necesitan.

—Y me lo dices como si yo fuera el culpable de nuestra situación.

—Bueno, ciertamente no te veo tratando de cambiarlo, ¿Qué pasó con todo eso de hacer de Kouka un lugar mejor? —Soo-won solo hizo una pequeña mueca ante las palabras de Hak.

—Estás olvidando que yo acabé aquí, en la misma situación que tú. ¿Crees que si yo fuera el culpable de todo esto me habría sometido a lo que pasamos? ¿Seriamente? Te creí más listo que esto Hak.

—Bueno, creo que eres capaz. Fuiste capaz de jugar al inocente durante el cumpleaños de la princesa antes de matar al rey. Así que si, te creo capaz de mentir y manipular. ¿Qué no harías por tus objetivos? Tirarnos a mi y a Yona, solo puede ser la punta de la montaña ¿Debería preguntarme qué más has hecho que no haya notado?

—Estás siendo irracional y por si lo olvidabas, yo no soy quien está conviviendo tranquilamente con algo que no debería ser más que un cuento para dormir. Esta situación roza lo absurdo de lo irrazonable.

—Claro que ahora intentas echarme la culpa, ¿No es exactamente lo mismo que hiciste ese día? ¿Matar al rey y cargarme con el cadáver? Habría muerto por ti sin pensarlo dos veces, pero al final terminaste enseñando tu verdadera naturaleza y decidiste darme algo peor que la muerte.

—¡No todo se trataba de ti! —grito Soo-won—. Además, eso no tiene nada que ver con esto. Simplemente estamos dando vueltas en círculos, una y otra vez. ¿Por qué siempre volvemos a lo mismo?

—Oh no lo sé, ¿quizás porque uno de nosotros se equivocó de forma irremediable? Tengo el alivio de informarte que no fui yo —gruñó Hak—¿No se supone que tú eras un genio? ¿O solo usas tu maldita cabeza para planear el asesinato de tus parientes?

—¿No se supone que eras el general más joven y fuerte de esta generación? Estoy seguro de que puedes usar tus impresionantes habilidades para llegar a una respuestas ¿O acaso fue todo gracias al nepotismo? No sería sorprendente teniendo en cuenta cuanto idólatras al rey Il.

—No te atrevas a mencionar su nombre. Ten al menos la decencia de mantener su nombre fuera de tu boca —dijo Hak mientras se paraba.

—¿O qué Hak? ¿Qué podrías hacerme? ¿Qué más podrías hacerme que no hayas hecho ya? ¿Qué más podemos hacer que no hayamos hecho ya? Matarnos no nos llevó a ninguna parte y quedarnos aquí como estatuas pretendiendo civilidad aún menos. Entonces dime, si soy tan incapaz de tomar buenas decisiones entonces ¿Qué harías tú?

Con eso Hak se quedó sin poder dar una respuesta, con la boca ligeramente abierta después de haber intentado soltar alguna clase de réplica, pero no le llegó nada. Después de todo, al igual que Soo-won, él no lo sabía. Y en medio de esa frustración habían vuelto a discutir como niños, en lugar de hacer a un lado sus diferencias en pos de poder salir de aquí. Salir de aquí y regresar con su familia era la prioridad en lugar de airear todos sus problemas con Soo-won ¿Cómo rayos alguna vez fueron capaces de trabajar juntos? Incluso cuando aún lo único que querían era ver correr las entrañas del otro habían podido acoplarse a la perfección para salvar a Lili ¿Cómo demonios lo habían conseguido? No habían tenido que conversar, eso es seguro.

El problema fundamental que tenían Hak y Soo-won es que ambos eran incapaces de comprenderse y comunicarse. Ya no saben qué esperar del otro, lo único que tenían el uno del otro era la imagen que había existido con ellos desde antes del golpe y la que había existido tras el golpe de estado. No habían intentado trabajar juntos ni una sola vez.

De hecho no habían intentado más que destrozarse y, llegado el caso, soportarse en una misma habitación, pero eso es todo. Sus conversaciones hasta el momento fueron una excusa para no tener que realmente comunicarse y más tarde para evitar sentirse solos y mantenerse solo. Quizás era momento de que ambos hicieran lo que mejor sabían hacer una vez (o que incluso aún sabían hacer) y dejasen a un lado las diferencias. Hak sabía que entre los dos podían solucionar este problema. Pero el problema real que les impedía solucionar esto era que ya no podían confiar fundamentalmente entre sí.

Esto no era como el rescate de Lili donde una mirada tenía que ser lo único suficiente. Eso era más complejo y necesitaban al Hak y al Soo-won de antes de que todo se fuera a la mierda para lograrlo. Así que eso es exactamente lo que tendría que hacer, la confianza y los secretos tenían que ser depositados sobre la mesa para que el otro los tomara, los viera y los aceptara antes de poder solucionar nada.

Ante esto, Hak suspiró. Soo-won lo miraba con una mirada enfurruñada desde su lado de la mesa aún sentado y Hak volvió a suspirar agarrándose el puente de la nariz, mientras luchaba por liberar su enojo.

—Mira, te propongo un trato. No saldremos de aquí dando vueltas en círculos, en eso tienes razón. Por tanto deberíamos llegar a una tregua. —Hak lo miró esperando una respuesta mientras Soo-won lo miraba para luego dirigirle una mirada amarga mientras sonreía.

—Trato.

—Espera ¿por qué demonios te ríes? —Si Soo-won llegaba a transformar esto de nuevo en una discusión, Hak lo arrojaría directo al lago.

—Nada, te pareces a Joo-doh.

—Bastardo —Gruñó Hak, frunciendo más el ceño. Él estaba tratando de ser serio aquí y el imbécil…

—¿Lo ves? Son esencialmente lo mismo— le respondió con una sonrisa engreída mientras levantaba su taza de té y le daba un sorbo.

—Lo juro por dios, si vuelves a decir algo así…— Y entonces Hak lo pensó, y se horrorizó al notar que se estaba comportando como el general de la tribu del cielo. Ante su rostro de horror, Soo-won se rio.

Hak entonces reflexionó y se dio cuenta de lo difícil que lo tenía Joo-doh al tener que lidiar con Soo-won, no debía de ser nada fácil. Hak lo compadeció.

—Bueno, considerando que a él si lo escuchas, finjamos que soy él…

—Solo la mitad del tiempo

—¿Qué?

—Solo lo escucho la mitad del tiempo, la otra mitad no le queda más que maldecir y seguirme.

—Lo juro por dios, no tengo ni idea pero estoy seguro de que no le pagas lo suficiente al pobre bastardo —ante eso Soo-won volvió a reír.

Hak desearía tomar prestada una página del libro de Joo-doh para saber como rayos soportar a Soo-won, ya que el ya no tenía idea. Supuso que si iban a hacer esto tendría que aprender a hacerlo de nuevo. Le tenía un nuevo respeto a su versión más joven y, al parecer ahora también, al general de la tribu del cielo.

Con un suspiro añadió algo importante.

—Voy a dejarte en claro solo una cosa, que esté dispuesto a trabajar contigo no significa que esté dispuesto a perdonarte.

—Lo sé —lo dijo tan plácidamente que Hak lo duda.

—Bueno, entonces…

***

Hak y Soo-won tuvieron una larga conversación, en la que establecieron términos ridículos y cosas que Hak ya no recuerda. Cree que estaba un poco borracho y eso afectó su memoria. Su nueva realidad era que le era imposible soportar a Soo-won el cincuenta por ciento de las veces sobrio, vaya novedad.

Aun con eso, ambos estaban de acuerdo en que debían de establecer un mínimo de confianza antes de hacer cualquier cosa y dado que tenían todo el tiempo del mundo, al parecer, ¿Qué mejor que aprovechar la oportunidad? No perdían nada por probar.

Así que tras mucho tiempo, finalmente se sentaron y hablaron.

*

—Creo que te entiendo, no estoy muy feliz por eso, pero entiendo que hayas querido vengar a tu padre. Lo entiendo porque yo…

Hak no era capaz de terminar su oración, pero no era necesario, el final estaba claro.

“Por que yo también quería matarte”

Soo-won sonrió de manera amarga pero no se inmutó. Hak comenzaba apreciar eso, saber que había algo más en Soo-won que sus sonrisas y risitas tontas. Lo hacían alguien más real, menos perfecto. Traía a colación recuerdos de su infancia y porque ante todo le había gustado tanto este chico. Soo-won siempre había sido brillante, pero el sol también puede quemar. Eso es algo que aprendió gracias a Yona, y después de todo, Soo-won era su primo.

No significaba que lo perdonaba por matar al rey Il, pero este era un buen primer paso en su “tregua”. Y de manera extraña, eso le hacía sentirse más cercano a Soo-won.

*

—¿Recuerdas cuando hablamos de Tae-jun?

—Uhm.

—Él no tenía órdenes de perseguirlos, solo fue por que le parecía una gran idea perseguir a Yona, traerla de regreso y montar su propia rebelión —Soo-won se rió de manera seca—. Él ni siquiera tenía idea de lo que planeaba su padre. Que él nos había ayudado en nuestro golpe y que estaba planeando el suyo propio.

Hak no tenía idea de cuál era el punto al que quería llegar Soo-won pero supuso que lo descubriría tarde o temprano y que este era el punto del ejercicio para establecer confianza. Ambos debían escucharse mutuamente.

—Al final no estaba en sus planes que se cayeran por un acantilado, quizás tú sí ¿pero Yona?

—Eso lo devastó —aseguró Hak, entendiendo el punto.

—Como te habrás dado cuenta, ustedes dos tenían una orden de captura y Tae-jun prácticamente los había matado así que...

—No debió de ser nada divertido —dijo Hak con una sonrisa. Por mucho que hubiera cambiado, en ese entonces Tae-jun se lo merecía.

—Apareció luciendo como un muerto en vida, pensé que iba a decirme que se murió su padre, no que había desobedecido órdenes y los había perseguido hasta su muerte. —Soo-won había vuelto a mirar su copa de licor, al parecer le resultaba más fácil no mirar a Hak mientras confesaba algo. Hak en un inicio pensó que lo hacía para mentirle, ahora está convencido de que lo hace porque el propio Soo-won no quiere reconocer las verdades que dice—. Me entregó un paño con el cabello de Yona y me dijo que se habían caído por un acantilado. Supongo que es entonces cuando Yona se cortó el cabello.

—Lo hizo para salvar mi vida. El resultado fue ambos cayendo por el borde del acantilado —confesó Hak con una mueca, no le gusta recordar esa particular caída.

—Kye-sook estaba muy concentrado en gritarle a Tae-jun pero, honestamente, ninguno de los dos estaba prestando mucha atención. Todo el mundo se había encargado de decirme que ustedes dos estarían mejor muertos y lógicamente hablando yo también lo sabía pero… Siempre pensé que habría una forma de lograr lo que quería sin que tuvieran que morir. Y luego Yona descubrió el cadáver de su padre y se suponía que tenía que matarla. Esperaba que ella corriera, no había nadie en el corredor así que podría haber corrido, pero ella no se movió. Kye-sook llegó y ya no tenía ninguna negación plausible. Luego… supongo que estaba funcionando por pura adrenalina esa noche y por un momento pensé que harías bien en matarme, así no tendría que lidiar con eso. Entonces Min-soo los salvó y ustedes corrieron y yo me convencí de que podrían correr para siempre. Si fuera necesario siempre podría traerlos de regreso, cuando todo el mundo no me dijera que sus cabezas eran necesarias por el bien del reino, incluso si ustedes me odiaran.

—Y entonces apareció Tae-jun —señaló Hak para luego beber de su copa.

—En un principio no quería creerlo. Es decir, había conseguido exactamente lo que me había propuesto, ustedes estaban muertos, se supone que eso era un problema resuelto y sin embargo...

—No fue satisfactorio —se burló Hak

—En lo absoluto. —Soo-won se rió de forma amarga—. Luego se suponía que tenía que seguir adelante, y honestamente pensé que me lo merecía. ¿Qué rayos esperaba que pasara cuando puse una orden de captura sobre sus cabezas? Pero siempre has sido más grande que la vida y tienes la capacidad de lograr cualquier cosa, así que realmente creía que podrías con cualquier cosa.

—Soy un humano ¿sabes? Fue más bien un milagro el haber sobrevivido a caer de un precipicio.

—Lo sé. Sin embargo, cuando supe que Yona estaba viva me alegré. Sé que no se alineaba con mis objetivos en lo absoluto pero realmente sentí alivio. Incluso si eran una molestia para el plan no quería que murieran. A diferencia de Il, no se lo merecían.

—¿Tan difícil te es decir que en realidad te importa?

—No es que no me importe, es que no puede importarme. No debería, complicaría demasiado las cosas. Así que me alegra, saber que mi fe en ti no estaba injustificada. Me alegro.

Hak pensó que era extraño. Saber esto es extraño para él, no sabe dónde encajar esta pieza de información en el gran misterio que es para él ahora Soo-won, pero él también se alegra de que todos aún estén vivos.

—En ese momento te quería muerto —dice mientras baja su taza—. En la tribu del agua. Pero ahora me doy cuenta de que no quería que murieras. Quería matar al monstruo en que te habías convertido, destruir a quien destruyó nuestro mundo, y aun con todo eso, todavía quería de nuevo a mi mejor amigo.—Soo-won no le responde, no tiene que hacerlo.

Finalmente habían dado otro paso. Habían admitido algo que no podían siquiera admitir para sí mismos. A partir de ahora todo debería ser más fácil.

*

—Lo que nunca he podido entender es por que le diste esa horquilla a Yona. —Hak lanzó la declaración al aire esperando obtener alguna clase de respuesta pero él sabía que las posibilidades de eso eran mínimas, sin embargo había una confesión que tenía que hacer, así que si podían obtener una respuesta en medio de eso también entonces sería genial. Sin embargo sabía mejor que hacerse esperanzas.

Tal como lo supuso Soo-won hizo una mueca. Sin embargo eso no lo detuvo de seguir hablando.

—Yona la conservó durante mucho tiempo y en esa época yo no quería hacer nada más que romperla. Y no pretenderé entender por qué la conservo, pero creo entender por qué era tan difícil deshacerse de ella. Creo que en el fondo ninguno quería dejarte ir, así como tú no querías admitir que no querías que muriéramos.

«Hubo una vez en que por error la bolsa donde se encontraba la horquilla acabó colgando de una rama en un acantilado. Todos hicieron un gran alborozo al respecto para recuperarla antes de que Yona se enterara que se había caído y yo… Todos se enteraron que tú fuiste quien se la dio y que Yona no podía deshacerse de ella por el motivo que fuera. Acabe saltando literalmente a un acantilado para rescatar esa bolsa. Cuando me arrastró la corriente y yo no salí, los demás enloquecieron y saltaron tras de mí. Si no hubiera tenido cuidado podría haber muerto —Se burló—. En ese momento más que nunca recordé que lo que más odiaba era que ese día, sabiendo que en unas horas matarías al rey Il, le dieras la horquilla. No puedo entender cómo podías haber visto la felicidad en el rostro de la princesa y no sentir nada. No vacilar ni un poco. Por mucho que te gustase la gente, no estabas atado a ninguno de nosotros y destruirnos parecía algo tan fácil para ti. Así que ¿por qué? ¿Por qué darle felicidad a la princesa solo para arrebatarsela más tarde?»

Soo-won no lo miro, la evasión en este tema era tan tajante que a Hak le desconcertaba ¿quizás Soo-won… tampoco sabe por qué lo hizo? o quizás, no quiere reconocerlo.

“No es que no me importe, es que no puede importarme. No debería, complicaría demasiado las cosas.”

—Si éramos una molestia para ti entonces ¿por qué…?

—No eran una molestia. —La voz de Soo-won es tan dura que Hak retrocede un poco. Había un ceño fruncido en su rostro, pero eso no significaba que pudiera entender lo que significaba esa expresión.

Hak sentía algo de lástima por Soo-won, era un persona brillante pero tan alejada de las personas, de lo que estas son fuera de su utilidad o potencial, que casi se aisló a sí mismo. Quizás esas eran buenas cualidades para un rey, pero lo hacían una persona lamentable y un amigo terrible.

—El ver que eras capaz de ser amable con ella y hacerla feliz para luego estar dispuesto a matarla, al rey e incluso a mi… Eso dolió Soo-won. Te dije que podía entender por qué querías venganza, ese nunca fue el problema. Podría haber encontrado mil excusas y justificaciones para tus acciones. Lo que no entiendo es ¿Porqué le diste esa horquilla?

Hak casi quería suplicar una respuestas, pero Soo-won solo desvió la cara y se negó a responder y Hak se sintió decepcionado. Por cada paso que daban hacia adelante, retrocedían cinco más ¿Acaso alguna vez podrían encontrarse a mitad de camino?

Esa tarde transcurrió en silencio y ninguno de los dos habló durante las horas siguientes. Habían vuelto sobre sus pasos y no tenían ni idea de cómo habían avanzado la primera vez, por eso lo único que les quedaba era esperar.

*

El silencio duró unos días y fue Hak quien se atrevió a romperlo. Al principio Soo-won no comentaba mucho, era como si hubiera vuelto a quedarse mudo, como en el inicio de sus interacciones pero ahora, poco a poco, la calma se había establecido de nuevo hablando de cosas tontas. Hasta se habían aventurado fuera de la casa. Al final estaban sentados en el balcón sobre el lago. Las aguas estaban tranquilas y el sol se reflejaba de forma bonita en el agua cristalina. Era pasado el mediodía y podía escucharse el movimiento de las hojas bailando gracias al viento.

Él y Soo-won habían vuelto a caer en un silencio cómodo y no tenían necesidad alguna de romperlo. Durante un tiempo Hak era el único en comenzar las conversaciones pero, últimamente, Soo-won se había aventurado un poco en intentarlo. No era timidez ni desinterés, quizás había un poco de desconexión, después de todo, Soo-won tendía a perderse dentro de su propia cabeza y soportar durante más horas el silencio que Hak. A él le hubiera encantado poder abrir su cabeza y descubrir cómo funcionaba, pero había roto varias veces la cabeza de Soo-won matándolo en el proceso y nunca descubrió nada. Además, existía la posibilidad de perderse dentro de su cabeza y esa era una idea tan fascinante como aterradora. Así que Hak prefirió dejarlo tranquilo. Su ex mejor amigo tarde o temprano volvería a su vieja rutina de agradables charlas anteriormente establecidas.

—¿Sabes? Una vez me dijiste que me parecía a mi padre en medio de una de nuestras discusiones.

Ambos estaban sentados con las piernas cayendo por el borde del balcón, con sus pies a poca distancia del agua. Sus brazos estaban apoyados en uno de los barandales bajos mientras que Hak tenía sus brazos estirados hacia atrás sosteniendo su torso con la cara al sol, como un gato perezoso preparado para la siesta. Si el silencio no fuera tan fuerte, Hak se habría perdido el comentario.

—¿Qué hay con eso? —Hak recordaba esa discusión en particular, no había sido bonita.

—Lo curioso es que no eres la única persona que me compara con él, y sin embargo todo el mundo que lo conocía no deja de buscar cualquier similitud que se alinee con la idea que tenían de él o sus acciones, o de buscar las razones por las que no soy lo suficientemente como él.

—Y eso te molesta —Concluyó Hak.

—Yona lo usó para atacarme cuando ocurrió todo el conflicto con Xing—dijo Soo-won con una suave risa, pero había algo doloroso en su expresión y Hak hizo una mueca, podía imaginarse cómo salió eso. —Lo divertido de todo es que la gente lo usa para atacarme. El no ser lo suficientemente parecido o el serlo demasiado. Me hablan como si no fuese consciente de cuáles fueron exactamente sus acciones o motivos, como si solo fuese un niño siguiendo la estela dejada por su padre sin reflexionar en lo que hizo o sus consecuencias.

—Entonces eres consciente de que tu padre no es lo que nadie califica como un buen hombre —explicó con calma.

—Dime algo Hak,en todo este recorrido que han dado por el reino, ¿Yona conoció las consecuencias de las acciones de su padre? —Hak no entendía cuál era el punto de la pregunta de Soo-won, pero asintió de todas formas.

—Y aun así ella todavía lo ama y lo respeta ¿No? Mi caso es exactamente el mismo. El problema es que si hago algo que la gente considera heroico se atribuye a mi semejanza con él y si hago algo que se considere malo, sucede lo mismo, y al final dara igual, por que significa que estoy “demasiado obsesionado o cegado por el amor por mi padre” como para darme cuenta. Puedo ser mi propia persona y eso es algo que no parecen entender. Amaba a mi padre, no lo niego, todavía lo extraño, ni siquiera habría dudado si se trataba de morir por él, pero que lo ame no significa que no tomaré decisiones diferentes o similares a las suyas por el bien del reino, no significa que no sea consciente de las cosas malas que él hizo o que ignore sus consecuencias. Sabía que la relación con Xing iba a ser tensa, incluso que podía degenerarse hasta el punto de causar una guerra. Pero eso no significa que habría mandado cabezas volando a las naciones enemigas. Eso tampoco significa que me privaré de usar estrategias militares necesarias por el bien de la victoria de Kouka. Si no puedo asegurar la estabilidad de este reino, entonces tampoco puedo asegurar la estabilidad de un reino vasallo. Es sentido común.

—Así que, básicamente me dices todo esto, para decirme que estas enojado por la doble vara ¿correcto? —Soo-won solo coloco su cabeza sobre sus brazos y miró el lago, por lo que Hak suspiro—. Los problemas entre tu y Yona deberán solucionarse entre ustedes, pero si te sirve de algo lo lamento, no debí compararte con tu padre sin el contexto completo.

Hak no cree que esté listo para perdonar a Soo-won por lo que hizo, ni siquiera para disculparse por asesinarlo mientras estaban aquí. Pese a todo, siempre le dolió cuando Soo-won usó al rey Il en su contra, por lo que no le sorprende que la mención de su padre sea lo mismo para Soo-won, así que no duda en disculparse.

Yona y Soo-won lo tienen difícil, tenían que cargar con el legado de estos dos hombres y lo único que eso traía consigo era consecuencias. Se alegró de que Mundok fuera su figura paterna, no había más que cosas buenas que decir sobre él, pero sabía que para aquellos dos no debía de ser fácil.

—No estoy enojado contigo.

—Es bueno saberlo —se rio Hak—. ¿Eso significa que estás enojado con los demás? —la falta de respuesta de Soo-won lo hizo volver a reír, ante lo que este último soltó un suspiro.

—Había olvidado lo molesto que podías llegar a ser —dijo con cansancio levantado su cabeza.

—Me sorprende que lo hayas olvidado, considerando que te hicimos la vida imposible escapando de tu maravilloso plan de matanza.

—Hay días en que me siento agradecido con su supervivencia, hoy no creo que sea uno de esos— Eso hizo reír aún más a Hak.

Fue una buena tarde, también fue la primera vez que ambos pudieron reírse juntos de una de las mayores tragedias de sus vidas.

*

—Creo que recorrí más de Kouka en un solo año de lo que lo hice en toda mi vida. Lo cual es una locura en retrospectiva, y acampar fue divertido. Creo que te pierdes mucho atrapado entre cuatro paredes.

—Creeme, Joo-doh amaría que me quedase atrapado entre cuatro paredes —comenta con una sonrisa.

Están nuevamente en la sala de la mesa lacada. La mesa tiene un elegante juego de té y el té es una mezcla que huele dulce y particularmente floral, la cual puso a Soo-won de buen humor.

Que extraño, ahora Hak puede notar cuando Soo-won está de buen humor. El té es bueno, aunque no su favorito, y la conversación era ligera y divertida una vez más. Para Hak era extraño, se sentía como una conversación que habría tenido antes del golpe de estado.

—Considerando la cantidad de veces que nos hemos encontrado él no debe apreciarlo. Dime algo ¿Para qué querías ser rey si únicamente vas a estar vagabundeando? ¿En qué momento haces el papeleo?

—Para tu información yo no quería ser rey y además soy extrañamente eficiente haciendo el papeleo —Hak puso los ojos en blanco puesto que se lo imaginaba—. Pero mi definición de orden no encaja con la del resto y mi oficina parece más una almacén de papeles arrugados y libros viejos que otra cosa, por lo que si falta algún documento aquí o allá no es que ellos puedan decirlo.— Hak se atraganto un poco con el té ante esto último.

—Debí haberlo imaginado, considerando que eres el chico que prácticamente se ganó a los barrios bajos siendo un niño. Es una lastima, uno de mis mayores consuelos era imaginarte pudriéndote bajo todo el papeleo. Debe de haber mucho considerando el estado del reino y esperaba que no volvieras a ver la luz del sol en meses.

—Por desgracia para ti, me he ocupado de convertir mis viajes en un trabajo de “documentación”, además de una manera de consultar con los líderes locales el estado del territorio y las expectativas que parecen tener de la corona.

—¿Lo ves? Siempre destrozas mis sueños.

—¿Entonces? ¿Qué te ha parecido tu año de vagabundeo? Tiene que haber alguna buena historia en medio de la cotidianeidad.

—Reclutar a los dragones fue una experiencia para rememorar, si alguien me hubiera dicho cuando reclutamos a la víbora albina que los consideraría familia, lo habría enviado con urgencia a un médico.

—Todos parecen tener personalidades bastante únicas.

— Si montásemos un circo tendríamos bastante éxito, aunque no lo cambiaría por nada. ¿La corte apesta tanto como antes?

—Debería ser una respuesta el que me la pase vagabundeando y visitando a líderes locales en su territorio, es más fácil tolerarlos en pequeños grupos que a todos juntos, pero si quiere una respuesta, sí, lo hace. Condenaste a Tae-woo a una compañía terrible.

—Tiene al abuelo para guiarlo, estará bien —descartó Hak tomando un sorbo de su té con una sonrisa—. Me llena de paz saber que te quedaste atascado con la gente terrible y yo con la genial, me hace darme cuenta de que el karma si existe.

—No estaría del todo de acuerdo. Los generales han sido todos bastante interesantes y los viajes a las diferentes tribus me han presentado a una serie de personas bastante variopintas.

—Ah sí ¿Por ejemplo?

—El viaje a la tribu de la tierra fue un viaje del cual al general Joo-doh no le gusta hablar. No puedes sacarle una sola palabra sobre el tema a menos que le ofrezcas sake—Suelta Soo-won.

—Ahora tengo curiosidad ¿qué rayos sucedió allí?

—Bueno, había escuchado muchas cosas horribles sobre la tribu de la tierra, como el tráfico de personas a Kai a manos de Kumji en Awa. Me alivia saber que ustedes se encargaron de eso, pero cuando me topé con Yona, había llegado para investigar el asunto, fue un alivio que ya todo estuviera hecho.

—Pensé que estarías decepcionado, te quitamos tu trabajo y no tenias nada que hacer.

—En realidad me preocupaba el problema, y no me importaba mucho quién arreglará el asunto siempre y cuando se solucionara. Además considerando lo que pasó en la capital no puedo decir que estuviera decepcionado. Aunque el general Joo-doh se quejó de que únicamente hubiéramos hecho un viaje a una tribu para jugar juegos de guerra.

—¿Cómo que juegos de guerra? ¿Qué hiciste?

—Básicamente visitamos Chi’shin donde la industria minera estaba en picado, la gente admiraba de sobre manera a un general que lo único que hacía era desfallecer de aburrimiento en su palacio al no haber guerras, mientras su esposa se apropiaba de un par de terrenos de su castillo para cultivar té. El mismo que estamos tomando de hecho —Hak enarco una ceja ante esto pero lo dejó continuar—. El general Gue-tae no me considera la gran cosa, diría que el general estaba bastante decepcionado conmigo. Pero luego básicamente le impuse hacer turismo por la capital, lo que él consideraba una gran pérdida de tiempo, lo que solo demostraba que yo era un niño que solo jugaba y bebía té. —Soo-won contaba todo esto con una sonrisa de oreja a oreja.

—Puedo imaginar que eso no le gusto mucho ¿eh?

—Tengo entendido que no paraba de compararme contigo y el difunto rey. De todas formas me las arreglé para organizar en una semana unos juegos de guerra a los que invitamos a dignatarios extranjeros, puse a Yuh-no a servirles de su pequeña producción de té y a escoger la ropa de los ejércitos ficticios . ¿Sabías que toda la capital usa una cola de caballo como peinado popular por que son fieles admiradores de su general?

—Puedo imaginarlo, aunque nunca me hubiera esperado eso de la gente de la tribu de la tierra, escuché que eran sumamente leales.

—Leales se queda corto, le hacen una increíble competencia a la tribu del viento en lo que respecta en servir a su general. El caso es que iniciamos un juego de guerra en el que yo lidere un ejército y el general Gue-tae otro y bueno, sencillamente me dediqué a dar algunas instrucciones aquí y allá y correr por el campo.

—Y eso no les gusto nada—Sonrió Hak.

—La gente estaba muy entusiasmada, aunque el general no se lo tomó bien, me persiguió con furia cuando se dio cuenta de que todo era una estratagema y me enfrentó cuando solo quedaba él en pie de los miembros de su ejército. Mientras tanto, Yuh-no se encargó de contratar pintores que estaban captando todo el enfrentamiento. El general Gue-tae es muy fuerte, no tuve ninguna posibilidad.

—Mentiroso.

—Está bien, podría haber tenido alguna posibilidad si no me hubiera tropezado y eso le hubiera permitido al general Gue-tae romper el plato sobre mi cabeza.

—¿Llevaban platos en la cabeza? Espera ¿cómo que te tropezaste? —preguntó Hak atónito.

—Llevábamos pequeños platos de té en la cabeza que tenias que romper para ganar puntos con un montón de reglas raras al respecto —explicó con un encogimiento de hombros—. Y me tropecé porque había mucho polvo y la ropa escogida por Yuh-no era un poco inconveniente, aunque hasta el último momento el general creyó que yo me había tropezado a propósito.

—Eres capaz.

—En realidad me tropecé, pero fue conveniente. Aunque él insistió en que me levantase para pelear de nuevo, afortunadamente me salvé, me habría hecho picadillo si lo dejara. Al final, todo el ejército del general Gue-tae perdió, pero reunieron suficiente puntos para ganar los juegos de guerra y las joyas de las minas, que no tenían valor, se popularizaron porque fue lo que el general vistió durante su victoria, por lo que el negocio minero se reactivó y el té de Yuh-no se convirtió en un artículo de lujo codiciado en el extranjero, lo que ayudó a la economía local. La tribu y el general estaban más motivados y como ya no tenía nada más que hacer, me fui directo a Awa.

—En realidad lo planeaste todo ¿no? —comentó poco sorprendido Hak.

—Me gane el respeto del general Gue-tae y ayude a la capital, lo cual era el objetivo así que diría que fue un éxito —comentó con un encogimiento de hombros—. Además me gané un suministro de té infinito de por vida ya que la señorita Yuh-no no deja de enviarmelo.

—Estoy empezando a pensar que tu objetivo en todo esto fue obtener té gratis, lo cual no sé si te deja mejor o peor parado.

—Es un buen té. —Hak solo pudo poner los ojos en blanco.

—Me alegra que te divirtieras mientras nosotros tratábamos un caso de trata casi hundimos un barco lleno de víctimas en el agua, obtuvimos la ayuda de piratas locales y reclutamos a Jae-ha, quien no paraba de decir que no vendría con nosotros y sin embargo aquí estamos.

—Jae-ha es el dragón verde ¿correcto? —Hak asintió— Parece un buen tipo.

—Lo es, cuando evitas pensar que es un pervertido exhibicionista que intentó reclutarme para su grupo de piratas y que básicamente me planteo las condiciones de reclutamiento en un burdel mientras yo intentaba hacer la compra de provisiones por que era el único normal en el grupo, aparte de Yun, y no iba a enviar a Yun a explorar una ciudad claramente corrupta. —Soo-won solo se rio.

—Yo creo que es un hombre divertido.

—No lo conoces.

—Me lo tope brevemente en la tribu del agua antes de encontrarme con Yona y su grupo. Me ayudó a destrozar botellas de licor adulterado del propietario de una posada para obtener información del Nadai. Hicimos un buen número, casi me siento mal por el propietario.

—Lo juro por dios, tu y él son dos personas que no me gustaría que se conocieran, tendría jaquecas diarias.

—Hablas como Joo-doh.

—No quiero parecerme a ese hombre, muchas gracias. Aunque pensándolo bien ya has interactuado con todos. Además ¿Qué estabas haciendo fingiendo ser el guardaespaldas de Lili?

Soo-won simplemente se rio.

—Mientras hacía mis rondas para solucionar problemas, escuché sobre el Nadai así que fui a la tribu del agua. Acabe salvando a Lili de unas personas que la molestaban con un paraguas. No preguntes como, porque honestamente no recuerdo toda la conversación, pero yo necesitaba información y una tapadera y ser el guardaespaldas de Lili me dio ambas, así que… — Hak suspiro.

—Estoy empezando a entender a Joo-doh, eres un maldito dolor de cabeza.

—Al pobre hombre le diste una paliza en medio de tu furia ciega hacia mi. Él solo estaba haciendo su trabajo. —Hak hizo una mueca.

—Voy a tener que disculparme por eso ¿no?

—Lo dejo a tu criterio, por mi parte supongo que le debo una disculpa a Lili. La metí en un montón de problemas, aunque honestamente ella sola se metió en ellos siguiéndome.

—¿Entonces ha conocido a Ogi?

—No quiero hablar de eso —confesó Soo-won de forma lamentable.

—Ahora definitivamente quiero escuchar esa historia —dijo con socarronería.

Pasaron el resto del tiempo hablando de cómo fueron sus encuentros con Ogi, como fue el reclutamiento de los dragones, sus formas de lidiar con la tribu del fuego y pequeñas anécdotas tontas de sus viajes. Hak sentía que estaban una vez más en los viejos tiempos.

Él no quería que terminara.

*

—Hak

—¿Uhm?

Ambos estaban caminando por la ciudad esta vez. Estirar las piernas no iba a hacerles daño y el cambio de escenario podría darles más temas de conversación, lo cual no estaba mal.

—Sobre la horquilla…

Los pasos de Hak se congelaron y él se quedó quieto, estaba pasos por delante de Soo-won pero aun así, se negaba a mirar a su espalda. El silencio se prolongó en una agonía imborrable, y una vez más, fue Hak quien tuvo que ceder y dar un paso adelante para romperlo.

—¿Qué pasa con eso? —No estaba enojado, pero su voz sonaba baja y cansada. Como si el peso del mundo hubiera caído sobre sus hombros.

Soo-won cerró la boca. Era difícil formular las palabras que tanto había querido decir.

—Yo…—suspiró y luego su voz sonó estable de nuevo—. Me preguntaste una vez por qué le di la horquilla. Sobre cómo fui capaz de entregársela antes de matar a su padre…

Hak quería golpear algo. Se sorprendió que ahora Soo-won no fuera lo primero que se le viniera a la mente, una pared estaría bien.

—Fue precisamente por eso.

Eso sacó a Hak por completo de su estupor rabioso.

—¿Qué? —Se dio la vuelta bruscamente y miró a Soo-won con una expresión de afectación. Soo-won se ve incómodo, una vez más evitaba su mirada.

—Quería verla feliz, solo una vez más, antes de matar a su padre.

—¿De qué demonios estás hablando? —gritó Hak. Las palabras de Soo-won carecían de sentido para él.

Soo-won cerró los ojos y suspiró, su cuerpo entero se desfiguró con la acción. Se veía más pequeño y cansado, pero finalmente abrió los ojos y lo miró. Vaya novedad.

—Cuando la madre de Yona murió ella estaba devastada, pero estaba intentando ser fuerte por su padre. Cuando Yona lo perdiera sabía que también sería devastador, no tenía idea de si ella volvería a sonreír después de eso, si el luto la destruiría o si lo superaría. De cualquier forma, era difícil saber cuánto iba a tomar o si los volvería a ver, a cualquiera de ustedes dos. Fuera lo que fuera a lo que nos llevase el golpe de estado, tanto las probabilidades de éxito o de fracaso… Era obvio que una vez eso sucediera ustedes dos ya no estarían conmigo. Nunca fue el plan que se enterara pero quizás lo descubriría tarde o temprano, así que no me hice expectativas de lo contrario. Tampoco sabía si sería capaz de mirar a Yona a la cara de nuevo tras matar a su padre, así que…

Hak simplemente se quedó allí mirando estupefacto.

—Tenías razón. Fue cruel y egoísta.

Hak observó a Soo-won, había culpa en sus ojos. Hak pensó que preferiría que Soo-won no lo mirara, era más fácil cuando no sabía lo que Soo-won estaba sintiendo. Incluso entonces se desvió del camino y siguiendo sus instintos, golpeó una pared. Soo-won simplemente lo miró.

Hak se fue después de eso. Soo-won no lo siguió.

Se recuperaron, eventualmente.

*

No había sido fácil, la confesión de Soo-won hizo una grieta más en su frágil amistad, pero visto que habían estado trabajando en reparar las grietas anteriores, no fue un gran cambio. A Hak al menos le dio algo de paz saberlo, aunque seguía enojado con Soo-won. No se trataba de olvidar lo que hizo Soo-won, sino de dejar pasar el agua debajo del puente para poder salir de aquí.

Entonces había vuelto allí, con sus pies cayendo por el balcón sobre el lago. Entonces, Hak y Soo-won estaban perdidos en sus pensamientos pero al menos ya no se evitaban, aunque hablar había vuelto a ser difícil. Un paso adelante, dos hacia atrás, seguía siendo una mejoría a como estaban las cosas. Pero Hak era consciente de que no podían seguir así para siempre por lo que suspiró y habló primero una vez más ¿Por qué siempre tenía que ser él?

—Cuando éramos más jóvenes me dijiste que yo era tu meta.

El comentario hizo que Soo-won girase su cabeza para mirarlo, pero su expresión era indescifrable. A Hak no le importo. Miró el lago una vez más y siguió hablando. Quería sacarse esto del pecho.

—No entendía cómo alguien como tú podría fijarse en mí y pensar “ese es mi objetivo”. Pensé que tenía que estar a la altura de la expectativa, por lo que estudié y entrené como un loco pensando en que siempre debía mantenerme en ese pedestal. —Esos días se sentían tan lejanos. En aquel entonces Soo-won…

Era su mundo.

—No creo que seas consciente de lo mucho que significabas para mi o de la forma en que moldeaste mi vida, creí que si te convertías en rey todo estaría bien. Creí que serías la persona indicada porque tu manera de ver el mundo era tan amplia y yo me aferré a eso. Luego me di cuenta de que si eras capaz de matar al rey Il para alcanzar tus metas, entonces también serás capaz de mucho más. Destruiste mi mundo en una noche y ni siquiera dudaste. Me dejaste atrás.

Soo-won lo miraba con los ojos abiertos, no parecía capaz de entender o creer las palabras de Hak. Era como si esta declaración hubiera logrado sacudir sus bases. Hak se preguntó si eso era posible, y si lo era ¿Qué significaba eso para él?

—Puede que yo fuera tu meta pero tu eras mi futuro y ahora no sé lo que eres. Eras mi mejor amigo, mi familia. Creí que no habría fuerza en este mundo capaz de separarnos pero resulta que si. Tú fuiste capaz de destruirnos y estoy furioso, te odio por eso pero incluso entonces… aun te extraño. No puedo borrar más de 10 años de mi vida porque tú decidiste ser un imbécil.

—Lo siento.

—No te digo esto para que te disculpes. No quiero tus disculpas, eso no va a arreglar nada. Te lo digo porque tienes que hacerte cargo de las consecuencias. Quiero que seas consciente de lo que destrozaste. —Gruño Hak.

—No te mentí en ese entonces, cuando te dije que eras mi meta. Te admiraba Hak, en ese entonces solo quería ser como tú.

—Bueno, fallaste, yo no habría matado al rey Il.

—No, por supuesto que no. —Soltó con una risa amarga, sus brazos se recostaron en la barandilla del balcón—. Ambos crecimos Hak, me di cuenta de que ser como tú era imposible. Y creo que a la larga, esa es la mejor decisión para todos. Sin embargo eso no significa que no sigas siendo un ejemplo a seguir.

—Yo no estaría del todo seguro—dijo Hak con duda, pensando en cómo permitió que su furia lo dominara, en cómo lastimó a sus amigos en un momento de dolor cuando Yona demostraba mil veces ser más fuerte que él, sin permitir que el dolor la corrompiera. Sin que las expectativas le impidieran hacer lo que era importante y necesario.

Hak deseaba tener a Yona aquí, ella sabría que es lo que debían de hacer. Pero Yona no estaba aquí, así que Soo-won y él eran los únicos para caminar sobre los pedazos rotos de su amistad y lo que sea que ambos hayan estado construyendo en este último tiempo.

—Por mi parte voy a entrar —dijo Hak—. Estoy demasiado sobrio para esto, prohíbo que hagamos cualquier confesión demasiado trascendental en las próximas horas hasta que haya ingerido cualquier cosa con alcohol.

—¿A menos que estés ebrio?

—Entonces haz lo que quieras, estaré demasiado ebrio para notarlo —soltó con desgana.

Soo-won se rio.

Hak creía que por muy doloroso que fuera, esto estaba bien. Purgar las emociones y pensamientos negativos no podían dañarlos más de lo que ya estaban.

*

Pasaron unos agradables días de paz luego de sus terribles confesiones. Ninguno de los dos parecía querer sacrificar la nueva paz que habían conseguido.

Hak y Soo-won estaban una vez más sentados alrededor de la mesa lacada, bebiendo sake. El ambiente era tranquilo, la luna entraba por la puerta abierta y las ventanas y los grillos podían oírse en medio del apacible silencio nocturno.

En momentos así, Hak olvidaba que alguna vez había odiado a quien fue su mejor amigo. Olvidaba también los que ocurrió en la primera mitad de su estadía aquí, como la crueldad era la moneda de cambio común. Sentado aquí, en paz con Soo-won olvidaba las luchas y lo difícil que era todo fuera, en el mundo exterior que habían dejado sin aviso y al que no sabían como volver. Porque incluso si la paz aquí con Soo-won le resultaba dulce y reconfortante, aún no se equiparaba a lo que había conseguido con su familia, porque Yona, Yun y los dragones eran eso, su familia. Y Soo-won… él ya no sabía en qué categoría estaba, ya no era su enemigo, no era su mejor amigo. Era complicado, no era diferente de un miembro fantasma perdido en una guerra. Ansiaba recuperarlo y aun así tenía que vivir con la nueva realidad.

—Hak.

La suave voz de Soo-won lo llamó desde el otro extremo de la mesa. Hak había estado tranquilo, pero había una inquietud en él en el momento en que Soo-won lo llamó. Tenía el presentimiento de que las palabras de Soo-won cambiarían su visión del mundo.

—Tengo una confesión que hacer.

La respuesta de Hak ante sus palabras fue beber su bebida de un golpe y rellenar su copa. Soo-won lo miró con los ojos abiertos, cuando abrió la boca para hablar Hak lo calló.

—No, no, espera. Estoy demasiado sobrio y tus confesiones por lo general tienden a dejarme con muchas ganas de golpear algo, o furioso o queriendo matarte. Así que considerando el historial, estoy demasiado sobrio para esta conversación.

Con eso dicho, Hak bebió copa tras copas, cuando llegó a la cuarta Soo-won lo miró con una ceja arqueada.

—Definitivamente no estoy ebrio pero tampoco estoy sobrio, ¿debería inclinarme un poco más hacia la ebriedad o puedo quedarme así?

—Honestamente no lo sé, pero no tengo pensado repetir esto de nuevo por la mañana así que si lo olvidas es tu problema.

Hak hizo una mueca ante eso y se sirvió otra taza, relleno la taza de Soo-won por que estaba vacía, aunque presentía que no iba a tocarla, y dejó la botella vacía en un extremo de la mesa, mientras acercaba otra botella nueva sin abrir.

—¿Algo más que tengas que hacer? ¿Algún dios antiguo al que tengas que rezar? —se burló Soo-won.

—No lo hago, solo dilo.

—Estoy comenzando a arrepentirme de haber abierto mi boca.

—No puedes arrepentirte.

—En realidad si puedo hacerlo.

—Soo-won. —La voz de Hak fue tan contundente que Soo-won lo miró con ambas cejas arqueadas. Hak hizo un pequeño gesto con su copa para que prosiguiera ante esto Soo-won suspiró.

—No realice el golpe de estado por vengarme de Il. Sé que no lo parece, pero si hubiera querido vengarme de él no habría involucrado a Yona o realizado mi venganza durante un día donde el castillo estaría inusualmente lleno de gente y las probabilidades de que me descubrieran fueran más grandes. Tampoco aceptaré que digas que fue conveniente y por tanto maté dos pájaros de un tiro, es decir el trono y la venganza. Me dijiste que podría haberme casado con Yona para obtener el trono, incluso Mundok me lo dijo, pero el rey Il jamás lo habría aceptado.

—No estoy de acuerdo, si todos hubiéramos insistido, con el tiempo podría haberlo hecho.

—Exactamente por eso, no contaba con mucho tiempo si lo que quería era ayudar a impedir que Kouka se siguiera consumiendo.

—No sabía que eras alguien tan impaciente, y si vas a negarlo, entonces permíteme decir esto por muy insensible que suene. La situación ya era crítica para cuando tomaste el trono, estoy seguro de que la gente podía esperar un poco más. Después de todo, tomó un tiempo después de tu coronación para que Xing y Sei nos atacaran.

—No es una cuestión de impaciencia, es una cuestión de tiempo, además de que tampoco quería casarme con Yona. Si hubiera sido estrictamente necesario y no hubiera tenido ninguna otra opción entonces lo habría considerado, pero entonces las presiones por conseguir un heredero habrían sido mayores y constantes. Habría habido otra excusa para que me quedara en el palacio en pos de hacerle compañía a Yona, aún más después de la muerte de su padre. Obviando el hecho de que no creo que Yona hubiera estado feliz de estar casada con el asesino de su padre, si es que llegaba a descubrirlo, me niego a dejar un heredero biológico, sería inconveniente a largo plazo y un juego de azar con el destino del que me niego a ser parte.

—No te entiendo. —Hak lo soltó muy seriamente, realmente no entendía las excusas de Soo-won, a lo que este suspiro.

—No, sé que no.

—No, en serio Soo-won. No me pareces la clase de persona que hace un berrinche por no querer casarse, a lo sumo esa sería Yona y creeme habría estado encantada de casarse contigo. Entiendo que habría sido incómodo tener que tener un heredero con una chica que conoces desde la infancia y por quien no sientes ese tipo de afecto pero…

—Il nunca lo habría permitido.

—Eras la mejor opción, tarde o temprano habría tenido que ceder.

—No, no lo era y él lo sabía precisamente. Además yo no quería ser rey, fue una opción que tuvimos que tomar porque era la mejor que teníamos en ese momento, aunque todos los demás se alegraron por ello, yo jamás lo quise.

—¿Por qué no habrías sido la mejor opción? Mira si estas haciendo esto en busca de halagos entonces…

—Por que Il no quería un nieto que proviniera del linaje del hombre que mató a su esposa, o un yerno que posiblemente le diera un heredero enfermo y que probablemente morirá a pocos años de asumir el cargo, si no es que el heredero pasaba por lo mismo también, dejando a Yona para dirigir el reino por su cuenta sin ninguna clase de apoyo o conocimiento fuera del ser una reina títere. Y si llegase a salir a la luz la información sobre el rey Hiryuu, las cosas podrían haber empeorado aún más. Habría sido catastrófico Hak.

Hak miraba a Soo-won con la boca abierta. Su mente corría a grandes velocidades reinterpretando las oraciones de Soo-won, una y otra vez. Sin embargo no podía encontrarles sentido, no quería encontrarles sentido.

—¿De qué estás hablando?

—Sabes de lo que estoy hablando.

—No, no lo hago.

Hak no podía haber sacado las conclusiones correctas, él no podía estar en lo correcto, entonces por lógica debería de estar equivocado.

—¿Qué sabes sobre el rey Hiryuu, Hak?

La pregunta lo dejó descolocado ¿Qué rayos tenía que ver eso con esto?

—Claramente no estoy sacando las conclusiones correctas, así que deja de dar vueltas y explícamelo.

—El rey Hiryuu tuvo cinco hijos. Uno claramente heredó el trono, el resto, bueno, no es tan importante, pero se usaron sus matrimonios como medio de alianzas políticas. Realmente no es relevante de qué línea vinieran pero, llegados a un punto el ser hijo del linaje te hacía automáticamente elegible para el trono. Los sacerdotes y la parte religiosa de Kouka lo avalaban, y el resto… Bueno, digamos que era inconveniente para la política, así que eso llevó a una pequeña guerra civil con el objetivo de extinguir el linaje. Se supone que este desapareció y el trono pasó de mano en mano por las diferentes tribus hasta que los descendientes de Hiryuu volvieron a aparecer, porque para empezar no habían muerto sino que se habían escondido. Como te imaginarás eso trajo otra ola de muertes descontroladas. Así que los pocos descendientes restantes se escondieron y permanecieron así. Con el secreto de su orígenes y ascendencia muy bien guardado. Tanto así, que hasta los sacerdotes creyeron que el exterminio fue total.

—¿Cuál es el punto de la clase de historia, Soo-won?—preguntó con molestia Hak. Soo-won solo le dio una sonrisa amarga.

—Durante la época del reinado del rey Joo-nam, los sacerdotes tenían mucho poder y se llevaban bastante bien con Il. Mi padre por principio los odiaba. El hecho de que el poder de tomar decisiones serias que afectaban al reino se tuviera que compartir con hombres que para empezar no se sabía decir si era o no charlatanes, en su opinión, era peligroso. El punto es que los sacerdotes y mi padre no se llevaban bien, pero dentro de todo habían conseguido funcionar sin tener que toparse entre sí.

—Y eso cambio o tu padre no habría cometido un genocidio. —El comentario salió con saña, sabía que Soo-won no había sido el culpable, pero pensar en los sacerdotes los hizo pensar en Ik-soo y en cuanto ese hombre probablemente tuvo que sufrir durante la persecución que se hizo. Persecución que se hizo a por órdenes de lord Yu-hon, el padre de Soo-won.

Ante el comentario, Soo-won no pudo evitar hacer una mueca.

—No me hagas caso, sigue. Quiero llegar al punto de todo esto.

—Bueno… Es un poco difícil de explicar. Mira, hay algo que muchos de los descendientes de Hiryuu tienen en común, es un defecto hereditario, así que aunque muchas personas se salvan de tenerlo, no significa que sus hijos o nietos lo hagan. Esa es la enfermedad carmesí. Al final, eso es lo que permitió que los descendientes pudiesen probar que aún estaban vivos. Por lo que lidiar con una enfermedad terminal junto con constantes ataques con el fin de exterminarlos, no era una situación adecuada para el mantenimiento de la línea, así que se escondieron e hicieron un excelente trabajo. Hasta que una joven, tras perder a su padre por la enfermedad, se las arregló para arruinar eso —Soo-won acabó su discurso con una nota triste.

Hak solo miró su copa y le hizo un gesto a Soo-won para que siguiera mientras tomaba un sorbo de su copa, mirándolo por encima del filo de la copa. Soo-won, por su parte, tomó la copa entre sus manos pero no bebió su contenido.

—Esta chica tuvo un encuentro con mi padre que le valió un viaje al castillo por cuestiones que no vienen al caso, pero allí entabló una relación con mi padre y conoció a Il. Ella terminó por irse y cortó todo contacto, porque consideraba peligroso arriesgar a su familia y su secreto por un hombre que básicamente acaba de conocer, pero mi padre la esperó. Al final, acabaron estando juntos y mi padre prometió guardar el secreto. Pese a todo él quería mantener a los sacerdotes lejos de mi madre y ella estaba de acuerdo, hasta que terminó yendo al templo con el rey Il y bueno... Esos hombres no eran charlatanes en absoluto, supongo que para algunos está de más decirlo, pero creo que es importante aclararlo. Al final, los sacerdotes terminaron descubriendo donde estaba la familia de esta chica y mi padre, queriendo mantener la promesa que le hizo a la madre de la joven, los exterminó. La madre de la chica se suicidó por la culpa y ella no pudo volver a mirar a su familia a los ojos sin enfrentar el hecho de lo que su futuro marido era capaz de hacer por ella. —Soo-won parecía nostálgico y perdido mientras hablaba, su voz sonaba amarga y su dedo recorría el filo de la copa mientras hablaba.

Hak estaba inmerso en la historia. Suponía que como esta chica había sido fuente de tantos problemas, el general Yu-hon la dejó y se casó posteriormente con la madre de Soo-won, pese a que esta era una historia lamentable, Hak no entendía el verdadero punto. ¿Esta era acaso su manera de decirle que involucrarse con Hiryuu o sus descendientes en este caos era una mala idea?

—El rey Joo-nam se enfadó, pero como revelar la verdad podría haber fracturado la relación entre la familia real y el pueblo y llevado a todos a un caso masivo, la información se ocultó como una brecha entre la familia real y los sacerdotes, lo que llevó a su exterminio. Mi padre era querido por la gente de Kuuto, lo que ciertamente permitió que la historia fuera más creíble, ya que estas personas se encargaron de difundir esta versión por su cuenta, no se necesito nada más que un comunicado de parte de la familia real. Todos estaban convencidos de que si mi padre lo había hecho por el reino, entonces él tenía razón. Como te imaginarás, el rey Il estaba devastado. En la corte lo ridiculizaron y los sacerdotes eran personas preciadas para él. Todo esto fracturó la relación entre el rey Il y mi padre. Claramente la joven, actual prometida de su hermano, y principal causante de este desastre a sus ojos, no se salvó de su desdén y resentimiento. Esta joven era mi madre.

Hak, dejó caer su copa en cuanto Soo-won dijo esto. No es que hubiera sido difícil de deducir, pero había estado tan enfrascado intentando encontrar cual era la relación de la historia con su situación y el por qué Soo-won se la contaba, que había pasado por alto los detalles que desvelaban lo obvio en la verdad.

Hak no tenía ni idea de que decirle a su mejor amigo.

—Soo-won…—A este último no pareció importarle y siguió contando su historia.

—Como te imaginarás las tensiones crecieron. Las acciones de mi padre no le prohibieron su boda, pero claramente lo dejó fuera de la elección para el trono. Si esto era algo de lo que era capaz por la mujer que amaba, entonces el rey Joo-nam no quería arriesgarse a saber lo que pasaría si alguna vez el reino y su futura esposa se vieran amenazados de forma simultánea, por lo que barriendo el desastre debajo de la alfombra, nombraron sucesor a Il. Pero Il tenía un pequeño secreto guardado. Una de las jóvenes sacerdotisas del templo fue salvada del fuego por él, Kashi, quien más tarde se convertiría en esposa de Il y en la madre de Yona. Ella le contó a Il una profecía y le dijo que ambos serían padres de la futura reencarnación del rey Hiryuu.

Hak ya no tenía su copa en la mano de lo contrario habría vuelto a tirarla.

—Y así, en esa clase de contexto, nací yo. Mi madre descubrió a Kashi cuando ella estaba embarazada de Yona. La recordaba de los días en que el rey Il la presentó a los sacerdotes y le prometió a Il y a Kashi guardar el secreto, aunque Il seguía enojado con ella. Cuando finalmente nació Yona, el rey Il se opuso firmemente a que me reuniera con ella, desde entonces ya me tenía un fuerte resentimiento, aunque no fuese realmente contra mí, sino contra mis padres a quienes culpaba por arrebatarle lo que más le importaba. Al final parece que Kashi lo hizo entrar en razón, y así acabe interactuando con Yona años después. De todas maneras, Kashi predijo que Yona sería Hiryuu, y al parecer no se equivocó, pero para mi madre esto fue devastador porque ¿Cuál era el propósito de mantener una línea de sangre, si Hiryuu nacería fuera de ella? Kashi también predijo que al parecer mataría a Il. Vaya cosa curiosa que decirle a un hombre cuando su supuesto asesino es un niño. No desconfío de Kashi, más bien pienso que ella y mi madre fueron víctimas en todo este desastre porque mi padre e Il nunca supieron lidiar con sus problemas. Pero sé que esta opinión es algo que se obtiene viendo las cosas desde afuera.

—Aun así mataste a Il. —Recriminó Hak.

—Por supuesto que te fijarías en eso. —Rió con desdén Soo-won—. El caso es que la enfermedad se hizo presente y mi familia se mudo del castillo para estar en un ambiente más propicio para la salud de mi madre. Años después, Kashi moriría viniendo a visitarla. Il estaría convencido de que la mató mi padre pese a que cuando lo confrontó lo negó, y luego lo mató apuñalando por la espalda tirándolo por el cordón de las montañas que rodean Kuuto, el tan curiosos accidente. El problema es que Kye-sook vio todo y se lo dijo a los seguidores de mi padre, los cuales querían inmediatamente crear una revuelta.

»Lo impedí de puro milagro, porque una revuelta era lo mínimo que necesitaba el reino en ese momento, pero dejé en claro que si Il resultaba un buen gobernante lo dejaría pasar. Después de todo mi padre estaba dispuesto a apoyar a Il y respaldarlo, aún si los demás no lo hacían. Creí que debía honrar eso incluso si los demás no querían. Mi madre intentó convencerme usando a Yona como excusa, pero seamos honestos, en este punto si Yona y yo hubiéramos tenido que ser prescindibles por el futuro del reino, ella y yo hubiéramos sido los primeros en morir. Así que le di el beneficio de la duda a Il durante diez años, lo cual en opinión de muchos fue un error. Mi madre, que estaba devastada por la muerte de mi padre y la enfermedad haciendo estragos, no duró mucho más. Antes de morir se aseguró de delatarme con Il, quien sorprendentemente no hizo nada. Pero cuando lo mate, se aseguro de aclarar que él lo sabía todo y que esperaba que Hiryuu acabara conmigo. Mi madre dejó su diario contando todo este desastre, por lo que no me sorprende que un montón de detalles de este conflicto se hayan perdido y solo tengo sus palabras y una carta que el rey Il nunca le envió como única evidencia del asunto« .

—Sabiendo todo esto ¿aún así lo matate? —dijo Hak estupefacto.

—Si el rey Il resultaba ser un buen gobernante estaba dispuesto a encerrar el asunto en un cajón y olvidarlo. No significa que lo perdonaría, pero estaba dispuesto a enterrarlo bajo la alfombra. Por si no lo notaste, eso es lo que suele hacer mi familia.

—Y es lo que habrías intentado hacer con el asesinato del rey Il si Yona no te descubría.

—Probablemente. —Le dio la razón.

—Espera, si tu problema en primer lugar era el tiempo quiere decir que… —Hak no se atrevía a terminar la frase, él solo podía mirar a Soo-won. Él le estaba sonriendo con la sonrisa más amarga de todas, luego tomó su copa y bebió un trago.

Soo-won se estaba muriendo.

—Lejos de lo que puedas imaginar, no soy lo suficientemente cruel como para tener un hijo al que legarle esto, o mucho menos hacer pasar por esto a Yona o a alguien más. Y ni hablar del hecho de que podría morir cuando él es joven, sin asegurarle una buena educación que le brinde la oportunidad de ser un gobernante en condiciones. De nada me sirve alguien con sangre real si este es incapaz de gobernar. Así que prefiero a alguien competente como candidato al trono. Lo demás, bueno, siempre puede arreglarse —explico Soo-won casi con desinterés, como si estuviera hablando del clima y no del futuro.

—Te estas muriendo. —Pese a que Hak había matado a Soo-won innumerables veces, cada vez más cruel y terrible que la anterior, las palabras sabían a ceniza en su lengua.

—Si.

—¿Y me lo dices así? —gritó Hak poniéndose de pie.

—¿Preferirías que no te lo dijera? —preguntó con sorpresa.

—No, es decir, sí. Ese no es el punto. Te estás muriendo. Causaste un jodido golpe de estado y estás arreglando este reino a contrarreloj porque te estas muriendo. —Hak caminaba de un lado al otro, rascando violentamente su cabello y gruñendo sus palabras.

—El lado bueno de que ustedes me odiaran era pensar que cuando murieran ustedes se alegrarían por ello. Si no tienes a nadie que se preocupe realmente por ti, significa que nadie se sentirá mal por tu muerte. Fuera del inconveniente que lleva perder un gobernante, no dejar un heredero significa que no dejaré a un huérfano que será susceptible a los consejos de personas “supuestamente confiables” —explicó tranquilamente Soo-won.

—¿Puedes callarte? —grito Hak

—¿Por qué?

—¿Por qué? ¿Cómo qué por qué? Te estas muriendo, deja de racionalizar esto como si…

“Como si no significara nada. Como si no hubiera acabado perdiéndote en primer lugar. Como si nuestro mundo no fuera a ser destruido.”

—Hak, la muerte es un proceso natural, nos llega a todos. —Soo-won habló como si estuviera intentado explicar un concepto difícil a un niño.

—No uses ese tono conmigo. —Gruño Hak. Su garganta tenía un nudo y sintió que podría llorar. Joder, él estaba enojado. Si Soo-won quería destruirlo había conseguido dar en el blanco—. Que esté enojado contigo no significa que te quiera muerto.

—El tú de hace un tiempo atrás no estaría de acuerdo.

—Cállate, solo cállate, maldita sea. ¿Por qué no nos lo dijiste antes? Podríamos haber… podríamos haberte ayudado… —La voz de Hak sonaba espesa y no dudaba que estuviera llorando, eso no quitaba que siguiera furioso, pero arremeter contra Soo-won ya no parecía la mejor idea.

—¿Ayudarme a qué? ¿A morir en paz? Olvídalo, es una idea horrible. Esto era inevitable. Revisando los registros familiares el tiempo es de tres a cuatro años para sucumbir una vez empieza, no es raro. Mi abuelo materno duró mucho más, pero él fue una excepción porque permaneció en cama mucho tiempo, y me niego a dejar de vivir mi vida solo por la probabilidad de ganar un par de días. Prefiero estar fuera trabajando, para mejorar el desastre que es nuestro reino, a quedarme sentado esperando el final —gritó poniéndose de pie mientras encaraba a Hak. Este no recordaba oír tanta rabia en la voz de Soo-won, la única vez que realmente recuerda, es esa noche, cuando mató al rey Il.

—Te estás muriendo. —Hak no podía parar de repetir esto, pensaba que mientras más lo dijera menos real sería, Soo-won se cansaría y le revelará que esto era un broma.

—Por si no lo notaste, ya lo sabía. Acabo de decírtelo.

—Tú también estás enojado por esto.

—Por supuesto que me molesta. ¿Crees que me hace feliz pasar por esto, que fue mi elección? Hubiera preferido morir en un campo de batalla peleando por mi padre que sucumbir a esto, pero esta es la realidad. Yo no quería ser rey, Hak. Someterme al estrés que eso conlleva, es la peor decisión en mi situación, pero alguien tenía que hacerlo. Así que pondré todo de mi hasta que esto acabe conmigo, si eso al menos resulta en que Kouka sobreviva. Al menos es algo por lo que vale la pena morir. —El final del discurso de Soo-won se quebró junto con su voz.

Ambos estaban de pie ahora, las copas y las jarras de licor abandonadas, mirándose de frente con los rostros más tristes y devastados que habían portado alguna vez.

Esto no significaba que perdonaba a Soo-won, pero al menos daba un poco de perspectiva. Después de todo, la gente desesperada toma medidas desesperadas. Hak solo desearía haber sabido para poder tomar decisiones diferentes.

Sin poder evitarlo, levantó una mano y la posó sobre el brazo de Soo-won, sintiendo la carne sólida debajo de las capas de su ropa. Él aún era real, él seguía siendo parte de este mundo ¿Por cuanto más?

Al final, ambos regresaron a la mesa y bebieron. Bebieron porque eso es lo único que podían hacer, porque el peso de la verdad terminó por volver aún peor aquella noche de pesadilla en sus recuerdos, sabiendo ahora todo lo que había detrás. Soo-won había revelado y vuelto tangible una verdad que no dejaba de perseguirlo.

—Por eso le diste la horquilla ¿No? —dijo con voz ronca. Soo-won solo levanto la cabeza en su dirección, su flequillo ensombreció sus ojos y la luz de la luna proyectaba sombras sobre él, envolviéndolo en la oscuridad—. Si el luto de Yona durará más de un año y tú murieras, no tendrías la oportunidad de volver a verla feliz.

Soo-won bajó la cabeza hacia a su taza, pero su reflejo parecía algo que evitar por lo que giró la cabeza hacia un lado, sin responder. Sin embargo, la falta de respuesta era reveladora.

—Maldición —soltó con rabia.

Después de eso, Hak llenó sus copas toda la noche. No pararon de beber hasta el amanecer.

*

La revelación de Soo-won los había abierto en carne viva. La noche del golpe ellos acabaron con heridas supurantes y mal cocidas que se habían infectado hasta comenzar a devorarlos. Tras los asesinatos y su tregua habían reabierto esas heridas para quitar todo el veneno y poner costuras preventivas, pero su falta de cuidado había permitido que parte de la infección prevaleciera. Esa noche habían reabierto sus heridas de la forma más visceral y se comprometieron a quitar todo el veneno que aún quedaba, sin dejar rastro. Pero la herida aún no podía cerrarse, debían asegurarse de que el veneno se quedará afuera permanentemente.

—Me convencí una vez de que tras esas noche, tú y yo jamás podríamos recuperar lo que teníamos y sin embargo… Aquella vez en los fuertes de Sei… —Hak no pudo terminar su oración, porque Soo-won había soltado una risa.

—En aquel momento cuando te pedí una señal no esperaba que demolieras una pared entera ¿sabes? —Hak no pudo evitar sonreír al recordarlo.

—La señal tenía que ser lo suficientemente obvia para que la vieras o escucharas sin importar la distancia, yo diría que fue un buen trabajo.

—Sigo defendiendo que es una prueba de nuestros actuales problemas de comunicación, pero fuera de eso fue un excelente trabajo. La cara de los generales no tenía precio.

Hak bebió un sorbo de su copa y casi se atragantó con ella. Ambos estaban de buen humor.

—Y luego vino el desastre con Lili. —recordó Hak—. Es una de las personas con más agallas que he visto en mi vida. ¿Sabías que la capturaron protegiendo a Yona?

—¿Sabías que se aprovechó de su recuperación para intentar recibir atención del general Gue-tae? Su enamoramiento es una cosa curiosa.

—Bueno, al menos vivió para internarlo, si no hubiéramos estado ahí…

¿Quién lo hubiera pensado? Incluso entonces cuando el odio era lo único que tenía para unirlos, su lazo aún era fuerte.

—Fue una ocasión memorable, y aun con ello, espero no tener que pasar por algo así nunca más. Fue un alivio cuando te vi del otro lado del campo de batalla. Sabía que sería capaz de llegar hacia ella, sino habría sido una gran pérdida.

—Sabía que ibas a lanzar en el momento en que gritaron que la colgaran. Yo solo mire en tu dirección y lo sabía. Sabía que tenía que correr porque daría en el blanco. Reconozco que cuando la adrenalina pasó, me sentí enojado conmigo mismo. Me molestaba que incluso odiándote pudiéramos trabajar juntos y entendernos a la perfección. Tampoco se me pasó que Joo-doh consideró que era una buena oportunidad para ejecutarme. —Finalizó Hak con burla.

—Según sus propias palabras, eres una amenaza, y hay momentos en que me inclino a estar de acuerdo.

—Vaya, gracias.

—No lo habría dejado ¿sabes? Habría encontrado alguna excusa para detenerlo. Afortunadamente, el general Gue-tae ayudó. Y me alivia que nada haya sucedido. Además fue un momento de mucho estrés para todos, me alegra de que las cosas hayan salido como lo hicieron y no peor.

—Visitaste a Lili después de eso ¿no?

—Si, y no fui en lo absoluto la visita que ella quería ver, pero de todas formas me alivió que ella estuviera bien.

—Ella es una persona interesante, me alegra que Yona la tenga en su vida.

—No te mentiré, por el momento ella no es más que una fuente de problemas. Todo el mundo creyó que intenté rescatarla porque estaba enamorado de ella y no porque fuera un asunto político.

—Bueno, es una buena candidata a reina. Es asertiva, decidida y también es guapa. Si van a presionarte para que te cases, ella es una buena opción. —Enlistó Hak con una sonrisa.

—No me hagas pensar en eso. Lili pasó tiempo en el castillo después y lo único bueno de tenerla cerca, aparte de la compañía, fue que las conversaciones sobre matrimonio se detuvieron porque creían que teníamos algo —confesó Soo-won con cansancio.

—¿La pobre Lili está al tanto de que la estabas usando?

—Por supuesto que lo sabe. Lili dijo muchas cosas ese día. Estoy esforzándome por olvidarlas todas.

—Una persona que finalmente puede ponerte nervioso, necesito ver eso en persona.

—Para.

—Pero me alegra. Después de todo, nos esforzamos para que nuestro trabajo en equipo fuera impecable. Me alegra que este no se haya visto afectado incluso si nos odiamos.

Soo-won entonces levantó su copa.

—Por nuestras pequeñas bendiciones, entonces.

Hak hizo tintinear sus copas y luego bebió. Él estaba seguro de que finalmente estaban en buen camino, un sólido camino directo a arreglar su amistad.

*

—Cuéntame sobre ellos —pidió Soo-won—. Todos ustedes se ven tan cercanos y admito que me da curiosidad. Siempre has atraído a personas interesantes.

—Eres uno para hablar.

—Si, pero tú literalmente recorriste el reino entero en compañía de leyendas. Me da curiosidad.

—¿No será que estás intentando reunir información sobre sus puntos débiles para reclutarlos? —comentó Hak con sospecha, aunque lo dudaba, solo se estaba metiendo con Soo-won.

—En absoluto, los quiero lo más lejos del poder posible. Si la gente empieza a pensar que las soluciones caerán mágicamente del cielo porque estamos bendecidos o algo así, el crecimiento y restauración del reino caerá en picado. Pero no puedo negar que me da curiosidad, nuestros cuentos de infancia prácticamente caminan entre nosotros y son personas reales. Quiero saber algo más que la información que te da una simple leyenda, ellos deben ser personas más allá de ser los elegidos del poder de los dioses.

—Uhmm, déjame ver. Shin-ah, el dragón azul, tiene una ardilla. Se llama Ao y es la cosa más adorable del mundo. Es el animal con más personalidad que he conocido en mi vida, incluso más que Gulfan, pero no dejes que sepa que dije eso o vendrá a cazarme en busca de retribución.

—No lo creo, Gulfan te adora.

—Bueno, ciertamente no quiero que Gulfan y Ao se encuentren. Gulfan podría atacar y eso sería una catástrofe.

—Debidamente anotado.

—Kija es… es una víbora albina. Es ingenuo y es fácil meterse con él, a su vez parece la peor idea hacerlo porque pues, puede reaccionar y destruir todo a su paso.

—Es sumamente sobreprotector con ustedes dos ¿lo sabías?

—Cuando regresé en sí después de que lo golpeé mientras intentaba atacarte en la tribu del agua, me dijo que sus heridas eran por rascarse la picadura de un mosquito.

—Eso es extrañamente dulce. —Soo-won recostó sus brazos en la mesa y luego depositó en ellos su cabeza.

—Y bien ¿Cuál es tu historia detrás de tu creencia de su sobreprotección?

—Bueno, entablamos una conversación durante el problema de los fuertes de Sei. Dejó bastante en claro su postura respecto a mi. Sin embargo, fue lo suficientemente amable de dejarme tocar su garra.

—A puesto lo que sea a que eras como un niño emocionado ante eso.

—Me enorgullezco de decir que me contuve bastante.

—Pff. Luego está Jae-ha, el hermano mayor autodesignado de no ser por la aparición de Zeno, ya te explicare luego —dijo ante la ceja arqueada de Soo-won—. Es una buena persona, aunque también es un pervertido y puede ser un bufón si se lo propone, igual que tú. Es la persona que creo se llevaría mejor contigo.

—Pasé un momento fantástico con él destrozando botellas como te he contado, así que no lo dudo.

—Para haber dicho tantas veces que no se uniría a nosotros y que no había forma de que cambiase de opinión terminó literalmente siguiéndonos a escondidas mientras nos íbamos. También perteneció a un grupo de piratas en Awa y fue quien nos avisó sobre Kumji.

—Un hombre de muchos talentos.

—Bueno, también es un coqueto y un músico ocasional, si quieres verlo así.

—Tengo el presentimiento de que te llevas mejor con él de lo que dejas ver.

—Es un mejor amigo de lo que fuiste tú, así que no tengo quejas.

—Me alegra —suelta junto con una carcajada.

—Más te valía. Después está Zeno, simplemente apareció un día mientras almorzábamos y se quedó. Los dragones tuvieron que confirmar que era el dragón amarillo o no lo hubiéramos creído. Es un dulce y tranquilo joven de diecisiete años que habla en tercera persona. No hay mucho que agregar— explicó quitando importancia al asunto.

—Claro, y yo soy una blanca paloma —Soo-won agregó rodando sus ojos.

—Exacto. Y luego tenemos a Yun. Joven, genio, guapo, principal motivo del sustento y de que hayamos llegado tan lejos en nuestros viajes, sus talentos son tan variados como sus virtudes y su cocina es razón suficiente como para hacer todo lo que él diga. Es la madre del grupo y no se aceptan discusiones, aunque él suele decir que no somos más que un grupo de bestias. Cosa que no admitiré en su cara, pero estoy de acuerdo.

—Estoy empezando a pensar que debería compadecerlo un poco. Soportarlos debe ser toda una prueba de paciencia.

—Creo firmemente que te volveríamos loco en una semana, pero ese es nuestro problema. De todas formas, la parte importante es que aparte de ser el principal motivo por el que seguimos vivos y avanzamos sin contratiempos, es que él es el principal responsable de todo el crecimiento de Yona, aparte de ella misma. Considerando que es el más joven del grupo eso no está nada mal.

—Un genio guapo en toda regla.

—Creo que él y tú podrían llevarse bien. Aprendió a tolerar a Yona pese a que ella era de la realeza. Considerando que por momentos posees sentido común, él podría llevarse bien contigo. Aunque por principio todos te odian, porque te odiamos.

—Encantador —dijo Soo-won con cansancio.

—Si, tú te lo buscaste.

—Lo sé.

—¿Y tú? ¿Qué hay de ti? ¿Con que reemplazaste mi increíble presencia y la compañía de Yona?

—Para empezar no te remplacé, más bien te quite de en medio y te guarde en una caja en lo más profundo de mi mente donde no tuviese que pensar en ello.

—No sé si eso es halagador u ofensivo, pero como sea.

—Bueno, no hay muchos cambios. Esta Joo-doh, y luego está Kye-sook quien…

—¿El sujeto espeluznante?—Soo-won hizo una mueca ante las palabras de Hak.

—Si, ese. Aunque no creo que le agrade el comentario, es un buen asesor. Luego está Hiury, el cual ya conoces.

—Tu maestro de espada, un sujeto aterrador.

—Yo no lo veo así, pero si insistes, aún está a cargo de mi seguridad. Una vez Lili se quejó de que ésta era muy laxa solo porque no podía ver a un solo guardia y empezó a estrangularme para probar un punto. Casi la asesina. —Fue el turno de Hak de hacer una mueca.

—No sé que habrás hecho para que considere oportuno estrangularte pero probablemente te lo merecías. —soltó Hak.

—Honestamente, Lili es una compañía bastante grata cuando ignoras todos los problemas que causa.

—Y una futura esposa muy posible por lo que veo —Se burló.

—Hak.

—¿Qué? Es una broma ¿Por qué te sonrojas? ¿Qué no me estás diciendo? —insistió emocionado.

—No tú también, ya lo he dicho mil veces, no quiero casarme. A menos que sea estrictamente necesario, no lo haré.

—Y nunca dije que tenías que casarte sí o sí con Lili, solo que ella podía ser una posibilidad. ¿A dónde se está yendo tu cabeza Soo-won?

Soo-won sólo pudo quejarse, lo que generó muchas carcajadas de Hak. Finalmente sentía que podía reírse con total libertad con Soo-won, sin ninguna clase de peso en su pecho.

De cualquier forma, lo alegraba. Así que, tal como si estuvieran de nuevo en sus años de infancia, Hak se burló de Soo-won un poco más.

*

Aunque no lo admitieran en voz alta. Ambos admitían que quizás ya era tiempo de dejar todo atrás y perdonarse. No necesariamente tenían que olvidar el daño que se habían hecho, pero podían seguir avanzando y tratar de ser mejores.

Se debían al menos una segunda oportunidad.

***

Hak y Soo-won estaban una vez más sentados en aquella mesa lacada, sus copas estaban llenas de sake pero intactas y la luz del amanecer entraba por la puerta que daba al lago mientras este captaba la luz. Era una escena pacífica, y una parte de Hak desearía que Yona estuviera aquí.

—Te perdono.

—¿Qué? —Soo-won sonaba tan desconcertado que si Hak hubiera podido, se habría reído del y de su expresión. Pero Hak tenía algo importante que decirle a Soo-won, podría burlarse de él más tarde.

—Te perdono — repitió.

Soo-won parecía un pez con su boca abierta y expresión atónita. Honestamente, Hak no pudo contener su sonrisa.

—Sin embargo tendrás que arreglar tus problemas con Yona por tu cuenta, no pienso ayudarte. —Con eso, Soo-won pareció recobrar la compostura por lo que no tardó en responderle.

—Eso es injusto, considerando que si Yona te lo pidiera no dudarías en interferir.

—Bueno, si ella me lo pid,e tendré que tomar una decisión entonces, por ahora te informo que no pienso intervenir.

—Por ahora. —Hak asintió y Soo-won rodó sus ojos—. Aun así no sé por qué me perdonas. Estás olvidando que casi te asesiné, incluso intenté matar a Yona.

—Espero que no te sientas orgulloso de eso, pero si, lo recuerdo perfectamente.

—Maté al rey Il.

—No tengo problemas de memoria, Soo-won.

—Me detestas.

—Te dije que te perdono, ¿Es tan difícil de aceptar?

—Hak, estaba dispuesto a dejar que tú y Yona se pudrieran. Les mentí directamente en la cara. No puedes simplemente perdonarme.

—Puedo y lo haré. Eso no significa que olvide de lo que eres capaz y lo que hiciste. Ciertamente tendré que ir con cuidado contigo. Sí, te perdono, que tú no seas capaz de hacerlo es una cosa totalmente diferente.

Soo-won estaba estupefacto ante el comportamiento y las palabras de Hak. Hak se reiría un poco de su estupefacción e incredulidad si la situación no fuera tan seria.

—No entiendo. —Hak no pudo evitar suspirar ante eso.

—Nunca te consideré una persona estúpida.

—Lo que dices no tiene sentido.

—Sé que tienes el mal hábito de subestimarme pero yo tampoco soy estúpido. Y estoy en mis plenas facultades. Sé que no parece creíble para ti, considerando que clamaba por matarte, pero ya he superado esa etapa y ahora con contexto y comunicación soy capaz de entender tus acciones. No significa que estas me gusten o que siquiera las apruebe. Nos hiciste vivir un infierno, pero eso no significa que no pueda perdonarte y elijo hacerlo. Haz lo que quieras con eso, yo por mi parte exijo que te disculpes por todo el desastre que causaste.

—Una disculpa no compensaría nada —susurró Soo-won.

—Bueno, puedes buscar maneras de hacerlo cuando salgamos de aquí, y también podrías empezar por disculparte. —Honestamente Hak sentía que esta conversación daba vueltas en círculos.

—No creo que disculparme arregle nada Hak. Lo que te hice a ti y a Yona…

—No, pero sigue siendo un buen primer paso y por lo que tengo entendido, aunque estas de acuerdo en que tus acciones eran necesarias para tu objetivo, aún sientes culpa ¿No? Quizás disculparte sea una manera de aliviar eso, y además… nadie quiere morir con arrepentimientos — Aunque le costaba decirlo, era una de sus razones de peso para perdonar a Soo-won, no quería estar enojado con él cuando muriera. No quería que se fuera antes de que pudieran arreglar las cosas—. No sé tú, pero por mi parte quiero recuperar a mi mejor amigo.

Hak no recordaba una sola vez en que hubiera visto a Soo-won tan afectado por algo. Ni siquiera en medio de sus pláticas más desgarradoras.

—Aceptar no va a matarte Soo-won, a diferencia de un montón de otras decisiones que has tomado. —Soo-won no pudo evitar soltar una risa ante eso.

—Está bien, si, tú ganas. Acepto tus disculpas y por lo que vale, lo siento. —La voz de Soo-won sonaba quebrada, como si estuviera conteniendo sus ganas de llorar.

—¿Lo ves? No fue tan difícil. Ahora deberíamos planear como salir de aquí, aunque quizás nos convenga planear primero como arreglar el desastre en que nos metiste. Podríamos…

El discurso de Hak se vio interrumpido por un ruido. Allí, en la esquina más alejada de la mesa, habían aparecido dos cuchillos, eran finos y no muy llamativos. Lo curioso era que incluso el mango parecía de metal. El sonido del metal cayendo contra la mesa fue lo que los sobresaltó.

Era la primera vez, desde que llegaron aquí, que este lugar les daba algo con ellos allí presentes para contemplarlo aparecer. Nada extraño o fuera de lo normal tendía a suceder, las cosas solo cambiaban luego de que uno de ellos matara al otro y luego se suicidara. Cuando retornaban de las pesadillas que traían esas muertes, el lugar estaría impecable nuevamente, y quizás hubiera un juego de té diferente en la mesa o un juego de sake.

Hak y Soo-won se quedaron allí sentados, mirando los dos cuchillos. Sin saber qué más hacer o cómo interpretarlo. Lo único que había cambiado entre ellos era el estado de su relación, ellos ya no eran enemigos, eran más bien amigos que tenían varios asuntos pendientes que arreglar.

Hak quería romper algo, este estúpido lugar los había traído aquí para que a la fuerza arreglaran sus diferencias pero ahora que lo habían hecho no le bastaba, quería algo más de ellos, la pregunta era qué.

Ambos habían muerto en innumerables ocasiones estando aquí, tanto por la mano del otro como por la suya propia. Cada vez que lo hacían, regresaban. No fue hasta que entendieron que la violencia no los llevaría a ninguna parte que se detuvieron, y no fue hasta que arreglaron las cosas que este lugar les ofreció cuchillos.

¿Cuál era el punto, el secreto, el misterio a descubrir?

¿Qué es lo que este lugar quería conseguir de ellos dos?

—Hak. —La voz de Soo-won temblaba, estaba pálido como un fantasma. Él le había revelado que mientras estaban en este lugar no había sufrido ningún síntoma, por lo que descarta el hecho de que su palidez se debiera a eso. Por el contrario, Soo-won, quizás, ya había encontrado la respuesta y Hak no creía que fuera a gustarle.

—¿Qué? ¿Has adivinado para qué son los cuchillos?

—¿Cuál es la única forma que teníamos para salir de aquí?

—Por si no lo has notado, no hemos podido salir de este lugar.

—No, me refiero a la clase de circunstancias que tenían que cumplirse para que no estuviéramos en el pueblo o en la casa, en cualquier lugar fuera de aquí.

—Bueno, si no estábamos aquí, estaríamos sufriendo nuestras peores pesadillas tras asesi…—Hak cerró la boca. Soo-won no podía tener razón.

Pero Soo-won lo miraba aún más blanco si cabe, sus labios cerrados en una línea muy fina y con una desesperación muy presente en sus ojos.

—No —susurró Hak.

Esa no podía ser la solución, por otro lado, para que las pesadillas llegaran, ambos tenían que morir, por lo que quizás, si ambos murieran quizás saldrían fuera de este lugar. Pero Hak se negaba a matar a Soo-won.

Así que con determinación recogió uno de los cuchillos de la mesa y lo llevó a su garganta.

—Espera. No…

Cortó sin dudar.

Las pesadillas vinieron a él sin demora, tal como lo habían hecho entonces. El tiempo siempre había sido difícil de calcular en este lugar, pero tras empezar a platicar un ciclo de día, tarde y noche se había hecho cargo, lo que dio una sensación de pseudo normalidad. Las pesadillas se habían convertido en un recuerdo lejano y ahora había regresado a correr entre ellas. Hak apreciaba el hecho de que hubieran sido lo suficientemente maduros para detenerse y así no caer en su espiral tormentosa.

Y Hak y su desesperación habían vuelto a caer en ellas.

No sabe cuánto tiempo corrió o cuánto tiempo duró su tormento pero cuando finalmente reabre sus ojos en el salón de la mesa lacada, el alivio inundó sus sentidos como nunca lo había hecho antes. Frente a él, de pie, se hallaba Soo-won, sus ojos parecen también haberse abierto recientemente y sus expresión era una extraña mezcla entre melancolía y dolor. Hak no pudo evitar correr para tomarlo por los hombros para confirmar que era real.

—Volvimos ¿No? —Había sido inevitable para él hacer la pregunta. Soo-won solo asintió con la cabeza sin mirarse. El solo dirigió su mirada a un lago reluciente que podía verse por la puerta perpetuamente abierta—. ¿Qué pasó? ¿Qué hiciste?

—Después de que… te cortaste la garganta pasaron las horas sin que apareciera nada, así que… Me di cuenta de que era lo mismo que en situaciones anteriores. Sobrevivimos a las pesadillas y aquí estamos de nuevo. Lo que significa que la otra opción es matar al otro. Pero quizás los tiempos deberían alinearse o será lo mismo que pasó ahora.

Soo-won hablaba con un tono plano y apacible, parecía estar perdido en su cabeza de nuevo y a Hak lo asustaba un poco, pero sus palabras lo asustaban más.

—No, me niego. —La respuesta de Hak fue simple e inamovible—. Me niego a asesinarte. No lo haré de nuevo.

—Tu rabia asesina nos vendría muy bien en este momento, en realidad.

—¡No bromees con eso! —gritó Hak.

Hak no pudo evitar caminar de un lado a otro por la situación, la apacible habitación lo molestaba y ponía en carne viva sus nervios. Soo-won por su parte era una estatua, parado en un quietud total con sus ojos bajos y fijos en el agua.

—Tiene que haber otra forma de salir de aquí.

—No la hay. —Soo-won sonaba tan derrotado y tan seguro al mismo tiempo que rompió el corazón de Hak.

En el fondo, Hak sabía que no podía, incluso si fuera con la intención de volver a ver a Yona, no podría matar de nuevo a Soo-won. Era un peso demasiado grande como para cargar en su consciencia.

—¿Entonces qué hacemos? —Hak ya no tenía fuerzas para luchar. Si este era el único camino disponible entonces Hak se negaba a recorrerlo.

—Planificar. Tenemos que pensar en algo para cuando salgamos de aquí. Podrías ser una buena distracción, por lo menos podría ayudar a mentalizarnos. —Soo-won tenía esta expresión de calma que Hak ahora sabía que era una mentira, una máscara que usaba cuando la situación no era menos que horrorosa y terrible.

—¿Qué pasa si todo esto es un sueño? ¿Qué pasa si esta es nuestra imaginación jugándonos una mala pasada? ¿Qué pasa si ya estamos muertos? ¿Qué hay que planea…

—Hak —Lo interrumpió Soo-won—. Precisamente por eso tenemos que planificar.

Hak detuvo su andar ansioso y se dio cuenta de que era cierto. Si salen de aquí ¿Qué harían? Afuera aún eran enemigos y el reino seguía desmoronándose. Morir era algo por lo que habían pasado múltiples veces y, aunque no le gustaba pensar en matar a Soo-won, quizás planificar les diera tiempo de pensar en una manera diferente de salir de aquí.

—Está bien, te escucharé, pero te advierto que intentaré encontrar una forma diferente de salir de aquí.

Soo-won suspiro, pero al menos accedió y se sentó con él en la mesa.

—Entonces, primero que nada, si nos vamos de aquí ¿Cómo probaremos que lo que vivimos fue real?

—¿Aún tienes el cabello cortado de Yona? Podría creerte si me lo mostraras. —Soo-won hizo una mueca.

—Lo dejé en el mismo lugar donde reposa el cuerpo de Il como anterior rey. Creí que Yona querría estar con su padre si no encontraba su cuerpo.

—Entonces hay que pensar en otra cosa. ¿Quizás simplemente mencionarlo?

—Eso podría funcionar mejor. Complicarnos la vida con esto no vale la pena. Si lo recordamos y fue real, genial, de lo contrario no tiene sentido hacer esto. Además ¿Qué deberíamos hacer? ¿Un código secreto, atar una cinta roja en Gulfan y enviarlo a buscarte?

—Eso podría funcionar. —Se burló Hak débilmente

—Ni en broma.

Al menos ahora estaban intentando tener un plan, era mejor que simplemente dedicarse a perder la cabeza por algo inevitable.

***

Habían planificado durante horas. Habían desechado idea tras idea y habían perdido horas de planificación despotricando o intentando encontrar otra manera de salir de ahí. Nada realmente había funcionado.

Así que aquí estaban, tan vacilantes y dudosos como la primera vez que el filo de las cuchillas brilló en la luz ante sus ojos. Con el miedo corriendo por sus venas reemplazando a la adrenalina. Mientras la desesperación e impotencia hacían estragos en los remanentes recuperados de su cordura.

Y así, sin tener más que enfrentar los hechos, estaban sentados en el piso frente a frente con la mesa lacada como soporte, la puerta que daba al lago como siempre estaba abierta, reflejando la luz de la luna en el agua. Habría sido una vista preciosa si no tuvieran que enfrentarse a la tragedia a la que tenían delante.

¿Cómo había sido tan fácil antes? ¿Cómo no habían temblado ante la sangre y la desesperación del otro? ¿Cómo pese a la devastación emocional habían conseguido destruirse como si nada? Ahora de tan solo recoger los cuchillos les temblaban las manos de rabia, de miedo, de impotencia.

Hak miraba el reflejo de sus ojos en el suyo y su ceño fruncido se profundizaba.

—Hak.

Ante eso Hak levantó la vista y un dedo de Soo-won se presionó contra su entrecejo.

—Te convertirás en Joo-doh si sigues así. —Se burló Soo-won, aunque su sonrisa era débil.

—Ja, haría falta mucho para llegar a ser como ese sujeto, por no hablar de la cicatriz en el rostro.

—Si quieres podemos arreglar eso, estos cuchillos deberían servirnos para algo.

—No te atrevas. —Se quejó apuntando a Soo-won con su cuchillo.

—Supongo que podemos decir que vamos por buen camino. —Rio Soo-won empujando con su dedo la punta del cuchillo de Hak.

Era raro e incómodo. Hak no sabía cómo tomarse esto, Soo-won parecía cansado y más dado hacia el humor morboso. Hak se preguntaba si finalmente había perdido la cabeza y estaba haciendo un buen trabajo disimulando.

Hak estaba enojado, ¿Por que no pudieron salir de aquí antes, cuando matarse había sido tan fácil como respirar? Ellos podrían haber sido libres hace tanto tiempo, él podría haber vuelto con Yona, Yun, Jae-ha, Kija, Shin-ah, Zeno. Pero si lo hubiera hecho, no habría arreglado su amistad con Soo-won. Habría perdido a su mejor amigo para siempre y Hak no estaba seguro de decir que estaba de acuerdo con eso.

Miró a Soo-won, a una persona que perdería en los próximos años si sus cálculos son correctos, y se preguntó una vez más por qué el destino les dio la suerte que les ha tocado. ¿Por qué, una vez más, sus sueños se cumplían de la peor manera posible? La muerte de Soo-won le llegaba cuando ya no la quería y era inevitable. Incluso si sobreviven a esto, Soo-won aún terminaría muerto.

Quizás su yo pasado se habría alegrado por la noticia, pero a Hak no le avergonzaba admitir que incluso esa versión de sí mismo odiaría el final que le tocaba a Soo-won. Simplemente no era justo. Hak aún no había aprendido a acostumbrarse a vivir en un mundo que no lo era.

Y Soo-won no había aprendido a vivir en un mundo que le probase que podía confiar en alguien más que en sí mismo. Hak no podía evitar pensar que eran tan patéticos como el primer día que acabaron aquí. Si no era la furia carcomiéndolos, era la desesperación. Hak estaba harto de ser arrastrado y destruido por las decisiones de los demás, él no pidió nada de esto y sin embargo aquí estaba. Una vez más, luchando por su vida, porque eso era lo único que el mundo le permitía hacer.

Vivir su vida era una mentira bonita que le gustaba decirse para continuar mientras se dedicaba a luchar y sobrevivir.

—Hak, ya es hora.

En momentos así, veía por que Yona y Soo-won eran primos y como la sangre corría más espesa de lo que les gustaría. Pese a sus crianzas radicalmente diferentes y a sus medios para conseguir sus metas, sus ideales grabados en piedra en sus corazones no eran tan diferentes como le había gustado a Hak decirse al principio de todo esto.

El cuchillo de Hak, estaba firme en su mano, pero en el momento en que el filo rozó el cuello de Soo-won, él ya no pudo mantenerlo en su mano. La punta del cuchillo de Soo-won había arañado su cuello, en medio de toda su devastación eso ni siquiera era notable.

—No puedo, no puedo, yo…—dijo mientras se ponía de pie.

Hak quería correr, siempre peleaba y seguía en pie incluso cuando la situación era terrible, ¿Por qué ahora no podía hacer algo tan simple como matar a una persona?

Porque no era tan simple.

Matar a su mejor amigo, al que ha aprendido odiar en los últimos meses y perdonar en el último tiempo, no era tan simple.

Porque podía recordar el cuerpo de Soo-won sangrando, o como su cuerpo se enfriaba entre sus brazos después de que lo mató estrangulándolo y la presión fue demasiado para él, al punto de derrumbarse.

Hak no podía matar a consciencia a Soo-won cuando ya no lo odiaba. Sobre todo cuando sabía que sin importar lo que hiciera Soo-won acabaría muerto.

Soo-won se había acercado a él, lo había tomado por los hombros y había detenido su incesante caminata. Hak no pudo evitar sacárselo de encima, no soportaba estar cerca de Soo-won sabiendo lo que tenía que hacer.

—No tenemos que hacer esto, podemos buscar otra manera…

—No hay otra manera Soo-won. Solo esto. Solo esta jodida broma —Gruñó Hak mientras observaba los cuchillos en el suelo, derribados. Su filo brillando a la luz de la luna como si les sonrieran burlonamente. Hak lo odiaba.

Soo-won se quedó callado, no tenía nada que decirle y tampoco podía consolarlo. No había manera amable de decirle que no había problema alguno en que lo asesinara, que ya lo había hecho antes, que lo había deseado.

Hak no pudo evitar llorar, era silencioso, y apacible. No era más que una estatua de pie ante la luna lejana, impávida. Llegar a Yona no debería ser tan difícil, no debería costarle tanto, debería poder terminar esto rápido y sin embargo aquí estaban. Hak pensó que ese era el chiste de todo esto, ¿Por qué no lo matas ahora cuando te lo piden, cuando incluso te dan los medios para hacerlo y no tienes que afrontar las consecuencias? Por supuesto que les pidieron hacerlo cuando ya ninguno de los dos quería formar parte de nada de esto.

Debería ser fácil, sabiendo que saldrían. Al menos ellos creían que saldría sin ninguna clase de lesión, pero no podían asegurarlo, no sabían nada y no había manera de saber, estaban solos. Érase una vez, Hak pensó que estar solo con Soo-won era razón suficiente para no entrar en pánico, porque ambos trabajando juntos podían lidiar con cualquier situación. Luego cuando todo empezó, maldijo que él fuera su única compañía, hasta que empezaron los intentos de asesinatos. Ahora que todo estaba arreglado, lo agradecía, solo para odiarlo una vez más. Al final del día, lo que Hak más odiaba era que incluso si Soo-won sobrevivía a esto, no sería por mucho tiempo.

—Hak tienes que parar —dijo Soo-won—. Puedo oírte pensar desde aquí y esto no está ayudando a ninguno de los dos. No debería ser tan difícil, lo hemos hecho antes, esto puede ser una muerte rápida y tenemos que regresar.

Por Yona, por el reino.

Hak una vez pensó que haría hasta lo imposible por llegar a Yona. Ahora le avergonzaba que eso fuera tan difícil, porque así como Yona, Soo-won también era una debilidad, su debilidad. Habían sido una vez las dos personas por la que moriría y viviría. Ahora había más, pero incluso entonces, estos dos todavía siguen siendo un eje central del que no podía escapar sin importar cuanto corriera.

—No puedes pedirme que haga esto. No puedes estar tan entusiasmado por matarme…—susurró.

—¿Crees que realmente disfruto esto? —Atacó Soo-won—¿Crees que realmente quiero hacer esto, qué esta es mi elección? Si pudiera encontrar otra alternativa, la tomaría con gusto Hak, pero la vida no es justa, las cosas no siempre van como uno quiere.

—¿Eso es lo que te dijiste cuando mataste a Il?—Hak sabía que era un golpe bajo, pero arremeter era lo único que podía hacer y Soo-won era el único que estaba aquí. Parece que después de todo, seguía siendo fácil para él causarle daño.

—¿Cúal es tu maldito problema? Crees que eres el único que está sufriendo. No lo sacrifiqué todo para quedarme aquí, tengo que volver. Tienes que volver.

—¿Cuánto más vas a sacrificar por este reino? ¿Cuándo vas a detenerte? ¿Cuánto más vas a arrastramos hasta el fondo contigo? Puede que tú lo hayas escogido, pero yo no lo hice. Nunca pedí nada de esto, nunca quise nada de esto.

—¿Entonces por qué no me matas y terminas con esto para siempre? Podrías salir de aquí y cortar lazos conmigo para siempre, no tendrías que hacer nada de lo que acordamos, incluso podrías convencer a Yona y al resto de irse. Si tan molesto estás ¿por qué no puedes matarme?

—¡Porque no quiero que mueras! —gritó Hak. Admitirlo se sentía como una puñalada en la que retiraron pronto el cuchillo.—. No importa si te mato ahora, porque de todas formas morirás.

—Por si no te has dado cuenta Hak, esa no es una gran preocupación. Antes me mataste sin dudarlo e incluso cuando salgamos de aquí, la gente muere todo el tiempo. La mayoría ni siquiera lo elige. Podría caerse una parte del castillo mañana y morir igual, incluso si no tuviera la enfermedad. Mañana podrías caer por un acantilado o ser apuñalado. Elijo vivir porque sé que no podré hacerlo por siempre. Y aunque no lo creas, te encuentras en la misma situación. La única diferencia es que yo tengo otra causa de muerte de la que no podré escapar, incluso si el resto de opciones no me alcanzan antes. —Soo-won se había acercado a él durante todo este discurso. Una vez más estaba ocupando el mismo espacio—. Voy a morir, y honestamente no me importa. Me preparé para morir cuando realicé el golpe, lo hice cuando fue la rebelión de la tribu del fuego y lo hice durante la guerra con Xing. He estado preparado para dar mi cabeza a este reino si eso es lo que quieren. No tengo nada que perder.

—Nos perdiste. Nos desechaste y ni siquiera nos diste la opción.

—El mundo no me está dando una opción con esto tampoco. La igualdad, la justicia, son ideas que creamos los humanos, Hak, pero no nos aseguramos de cumplirlas. Estoy trabajando para que en este reino nos acerquemos un poco más. Están haciendo lo mismo. Si me muero, Yona y tú tendrán que seguir con esto. No hay otra opción. Esto es lo mismo. Si tengo que salir de aquí por el reino, entonces morir de nuevo no es un problema. —La voz de Soo-won estaba quebrada, al final incluso él podía llorar.

—Eres un idiota. A pesar de lo listo que la gente dice que eres, en realidad eres un idiota.

—Lo sé.

—No tenías que hacerlo todo solo.

—Lo sé.

—No tenías que dejarnos atrás —Rugió Hak—. Puede que tú y Yona sean así de altruistas, pero me considero alguien egoísta. Doy lo mejor de mi por las personas que amo y quiero cuidarlas, el resto podría quemarse.

—Siempre fue algo que admire de ti. A diferencia de mi padre quien llevó sus acciones al límite por alguien a quien amaba, tú intentas ayudar a los demás por eso mismo. Eres un ejemplo de todo lo que yo jamás seré. La sangre corre demasiado espesa después de todo.

—Alguien tenía que ser el egoísta ya que ustedes dos no iban a serlo.

—Te lo agradezco, equilibraste las cosas —dijo con una risa débil.

Hak entonces lo abrazó. Ellos eran reales, esta tragedia era real, estaban destinados a terminar muertos por las manos del otro y a resurgir después de eso. Hak pensó que eso era una mierda, pero aquí estaban.

Cuando finalmente soltarse no significó dejar de respirar, Hak tomó los cuchillos, se acercó a Soo-won y le ofreció el suyo. Esta vez fue Soo-won quien vaciló con el objeto que estaba en sus manos.

Hak recordó una vez, cuando todavía su mundo no se desmoronaba, en el que le dijo a Soo-won que se casara con Yona y se volviera rey. Hak le dijo que entonces sería su mano derecha. Soo-won había actuado raro, había dejado la cabeza en su hombro y le había expresado lo maravilloso que sonaba su sueño. Hak no sabía que había clavado un cuchillo en su corazón y lo había retorcido, ahora lo hacía y lo odiaba.

Así que tomó la determinación y se acercó a él por última vez en quien sabe cuanto tiempo.

—Escucha, pase lo que pase, tú y yo nos volveremos a ver, y no acepto un no por respuesta, y cuando lo hagamos, ninguna represalia tomada aquí podrá ser usada en nuestra contra.

—¿Eso significa que no podré hacer bromas morbosas sobre asesinatos?

—Te mataré si lo haces.

Ambos rieron. El espacio se había acortado.

—Hak, si las cosas resultan mal entre Yona y yo, prométeme que interferirás —Hak casi interfiere ante eso, pero Soo-won lo interrumpe—. Ya la he lastimado lo suficiente. Si no soy capaz de detenerme, entonces sácala de allí. Tenías razón, ninguno escogió esto y que haya elegido quemarme no justifica que los arrastre a los dos.

—Lo haré, aunque supongo que eso significa que también tengo que detener a Yona si se pasa de la raya. Tengo que ser neutral, ¿recuerdas? —Se burló Hak.

—Si—Soo-won rio.

Sus frentes estaban juntas, sus ojos cerrados, sus corazones tranquilos, Solo un poco más, solo un dolor más y todo habría acabado.

—Hak.

—¿Qué?

—Sigo pensando que no deberías perdonarme.

—Sigo pensando que eres un idiota y no hay cura para la estupidez. Si yo tengo que vivir con ello, entonces tú también puedes. —Soo-won solo suspiró.

—No eres quien para decir eso.

—Tendremos que entrenar a Gulfan para que no ataque a Ao, sería un caos si se come a la pobre ardilla.

—Te estoy dejando a cargo de eso, no quiero más crímenes a mi cargo.

—Bastardo.

—Has dicho algo parecido a eso antes.

El silencio que siguió a la plática sin sentido era prueba de que no podía evitar retrasar lo inevitable.

—Hak.

—¿Qué?

—Lo siento

—Eso ya…

—Y gracias.

Hak abrió los ojos, vio que Soo-won lo miraba, y por primera vez volvía a ver a su mejor amigo. Finalmente pudo entender lo que escondían sus ojos. Entonces Hak asintió.

Los cuchillos se elevaron hacia el cuello del otro. La mano de Hak frente al cuello de Soo-won, la mano de Soo-won frente al cuello de Hak. Con sus ojos fijos y llenos de determinación ambos se movieron.

Una vez más habían pintado el mundo de rojo.

***

A veces, para que el veneno sea completamente exterminado y la infección curada, se deben abrir las viejas heridas. Cuando lo haces duele, al igual que cuando rompes un hueso para volverlo a colocarlo en su sitio. No hay una forma bonita de romper para reparar. Siempre conlleva sufrimiento y dolor.

Los hombres nos hemos encargado de vivir en un mundo donde todo conlleva dolor. Hemos hecho que nada valga la pena si no duele.

Quizás ese es el motivo por el que hacemos sufrir a los que amamos. No apreciaríamos la falta de dolor si no lo experimentamos.

Quizás para que algo pueda perdurar tienes que destruirlo, para que al reconstruirlo sea algo más fuerte, apreciado y perdurable.

Porque cuando se termine y te destroce, entonces sabrás si valió la pena o no.

Ya habían arrasado y dejado el suelo yermo, lo habían curado de la destrucción fatídica de esa noche. Finalmente algo había podido comenzar a crecer.

***

Hak se despertó. Estaba en la carpa con todos los dragones durmiendo a su alrededor. Era pacífico y cálido. Él lo había extrañado tanto.

Él se había ido a dormir esa noche y luego despertó en aquel extraño bucle de tiempo. Parecía que en realidad el tiempo no había pasado, era la misma noche. Hak aún no podía creerlo.

Noches antes de esta, las pesadillas lo habían asolado. Cada una más grotesca y más violenta que la anterior. Las mismas pesadillas que había revivido y tratado de esquivar tras cada asesinato. Todos se preocuparon por ello. Cada noche era más difícil conciliar el sueño, hasta que llegó a esta. Quizás esa longeva pesadilla que incluye los asesinatos y a Soo-won no habían sido más que un sueño. Producto de una falta de sueño y un estrés terrible.

Habían sido meses, se había sentido así, pero en realidad no habían pasado más que unas pocas horas. Si está era la clase de noches de sueño que tendría Hak de ahora en adelante, estaba comenzando a resignarse.

Con la duda y el cansancio pegándose a sus huesos, Hak salió de la tienda intentando no molestar a nadie. Se sentía ansioso y en guardia, había sido una pesadilla loca. Miró hacia la tienda de campaña donde descansan Yona y Yun, y tuvo el repentino impulso de ir hacía allá, de confirmar que Yona estaba bien. Pero se contuvo. Él debía calmarse primero, así que con paso vacilante se dirigió al arroyo que estaba cerca de su campamento. La luna reflejada en el agua le recordaba a las vistas que podían verse en el lago de aquella casa.

La vista lo desconcertó. No era solo el reflejo del agua lo que llamaba su atención.

Hak miró más de cerca y allí, de manera muy desvanecida, en su cuello había una fina línea blanca, como si algo lo hubiera cortado. Su mano se deslizó hacia su cuello, pero no había herida alguna ni sangre, solo esa desvanecida cicatriz.

Hak contuvo el aliento, luego tuvo que obligarse a soltarlo. Escuchó un ruido y levantó la cabeza.

En una rama del otro lado del arroyo, estaba sentado Gulfan. Él graznó en cuanto lo miró. Hak podía identificar a ese pájaro sin importar el lugar. Hak recuerda entonces que le había dicho su ubicación a Soo-won, en caso de que tuvieran que encontrarse, parece ser que él lo había recordado porque Gulfan estaba allí.

Sin embargo, lo que llamó la atención de Hak, fue que una de sus garras había un listón rojo. Hak no pudo evitar reír, aun con las negativas de Soo-won a la idea, allí estaba.

Hak estaba eufórico, a su vez solo quería hacerse una bola y quedarse allí. Todo fue real.

Lo asustaba y lo emocionaba a partes iguales. Lo enfurecía y lo entristecía.

Hak sabía que ya no tenía muchas opciones. Por lo que bebió agua, se mojó la cara y luego se puso de pie en dirección a la carpa de Yona, tratando de encontrar una manera de probar que no estaba loco. Gulfan lo siguió volando.

Cuando llega allí, Hak planta sus pies firmes en el suelo. Suspira y se dispone a llamar.

—Princesa.

Su voz suena a través del silencio de la noche.