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Language:
Español
Stats:
Published:
2025-09-03
Updated:
2025-11-30
Words:
2,431
Chapters:
3/?
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9
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54
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795

THE RISE OF THE STRONG DRAGONS

Chapter 3: 01. THOUGHTS OF A QUEEN

Chapter Text

Aemma sabía que por más que quisiera, no podría evitar su propia muerte. Pero tenía exactamente un mes antes de que ese día llegara.

Así que, en su confinamiento, lo único que pudo hacer fue planificar y conspirar.

Necesitaba asegurar la posición de su hija como heredera y futura reina. O por lo menos, asegurar que ella tendría el apoyo necesario para que Rhaenyra pudiera asegurar su trono por sí misma.

Y sabía que solo había tres personas en todo el reino que se asegurarían de ello: Daemon, Rhaenys y su hermana Amanda.

Daemon amaba a Rhaenyra más que a su propia vida; aún sin sus visiones de un futuro que esperaba no se hiciera realidad, sabía que él haría lo posible para que su sobrina ascendiera al trono. Y si de Daemon dependía, la sangre de Otto Hightower jamás llegaría a tocar el Trono de Hierro.

Rhaenys era la otra persona que tenía en mente. Criada para ser reina, aprendió los deberes de heredera de su propio padre antes de que Jaehaerys decidiera dejarla de lado. Ella tenía el carácter, la inteligencia y la sabiduría que una reina debería de tener, y con suerte, sería capaz de transmitírselo a Rhaenyra.

Amanda había sido para Aemma en muchas ocasiones más una madre que una hermana. Fue una de las pocas personas en oponerse a que Aemma se casara tan joven, y cuando eso fue inevitable, Amanda la siguió a Desembarco del Rey y se volvió su dama de compañía principal. Ella había rechazado muchos matrimonios con casas prominentes por seguir al lado de su hermana, y fue solo en su casi cuarta década de vida que contrajo nupcias con Lord Garlan Tarly, volviéndose su segunda esposa y madre de su hija Myrella. Amanda había sido por años su mayor apoyo en la corte, hasta que por el veneno de Otto Hightower fue despedida de sus deberes en la corte.

Su hermana siempre abogaba porque se le concedieran más deberes reales a Aemma, los deberes que le correspondían como Reina Consorte, y cuando Aemma misma no podía realizarlos, era Amanda quien se encargaba de dirigir la corte de damas y de mantener las labores domésticas del castillo. Amanda Arryn llegó a tener más influencia en la Fortaleza Roja de la que a Otto Hightower le gustaba, especialmente cuando Amanda estaba constantemente insistiéndole a Viserys de que Rhaenyra necesitaba más damas de compañía acordes a su estatus de princesa del reino y única hija de los reyes.

Otto no quería perder la influencia y el lugar de su hija al lado de la princesa. Por eso le llenó la cabeza a Viserys de palabras sobre cómo Amanda había usurpado el lugar de Aemma en todo menos en el nombre, y Viserys, el tonto que era, le creyó.

Por eso Aemma estaba dispuesta a jugar el papel de la frágil reina que solo buscaba la compañía de la única hermana que aún le quedaba en los difíciles momentos antes del parto.

Pero antes, Aemma necesitaba planificar los eventos que sucederían después de su muerte.

Rhaenyra sería nombrada heredera de Viserys. Daemon sería desterrado. Alicent empezaría a ir a los aposentos de su esposo para brindarle "consuelo".

Aunque pudiera, Aemma no creía que fuera posible evitar por completo el segundo matrimonio de Viserys. Porque incluso si Alicent Hightower no fuera una verdadera opción, entonces otra dama ocuparía el lugar de reina. Así que Alicent como reina era la menor de sus preocupaciones.

Alicent Hightower podría llegar a casarse con Viserys y dar a luz a sus mestizos monstruosos. Pero nunca jamás sería la verdadera reina ni ostentaría el poder y el prestigio de la posición.

No si sus planes salían justamente como se los imaginaba. Habían tildado a su dulce hija como una reina puta, pero ahora ese título le sería otorgado a la chica Hightower que se atrevía a usurpar a su niña.

Y sabía que Amanda, Rhaenys y Daemon disfrutarían mucho destruyendo la reputación de la hija de Otto.

Pero quizás lo más importante que tenía que asegurar y que no podía quedar sin realizarse era el compromiso de su hija. Si Rhaenyra iba a ser la primera reina gobernante, necesitaría un consorte que supiera su lugar, un hombre honesto que la adorara, que pudiera darle hijos legítimos. Un caballero que no era ni Daemon Targaryen, ni Laenor Velaryon.

Harwin Strong. El padre de sangre de Jacaerys, Lucerys y Joffrey. El hombre que había adorado a su hija en secreto, pero que siempre la había tratado como la reina que estaba destinada a ser.

Esta vez, su hija sería amada como se merecía, y tendría a sus dulces nietos de cabello oscuro a su lado sin ningún rumor que pusiera en riesgo su legitimidad.

Solo faltaba escribir unas cartas, y tener unas conversaciones con las personas que esperaba la apoyarían a cumplir sus planes para el futuro de su hija y de la Casa Targaryen.

De lo contrario, Aemma Arryn Targaryen nunca podría descansar en paz.