Chapter 1: Tranquilidad
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Beelzebub se despertó con normalidad, si fuera por él, permanecería dormido, pero los rayos del sol no ayudaban mucho cuando chocaban contra su rostro sombrío. Se sentó sobre la cama y giró su mirada, ahí yacía dormido Tesla. El humano con el que mantenía una relación romántica desde hace bastante tiempo.
Dejó salir una sonrisa cuando observó las marcas rojizas y mordidas en el pecho de su humano. Era divertido verlo así, le encantaba dejarle señales que demostraban que ya tenía dueño.
Él era posesivo y no le daba vergüenza admitirlo, cualquiera diría que era porque se trataba de un demonio o por el simple hecho de ser el pecado de la gula. Al principio creyó que eso le molestaría o le incomodaría a su Nikola, pero no fue así.
A su humano, no le importaba lo posesivo que era, es más, juraría que eso le encantaba, por supuesto, siempre se medía respecto a sus acciones. Digamos que solo se metía con aquellos que pudieran representar un peligro en su relación o aquellos que pudieran lastimar a su chispita.
Era una lastima que eso fuera a cambiar en un futuro muy cercano.
Salió de sus pensamientos cuando escuchó un quejido del hijo de la luz dándole a entender que ya estaba por despertar.
—Duerme otro rato, todavía es temprano. —avisó el señor de las moscas levantándose de la cama.
—Pero ya salió el sol, además tú ya te estás despierto. —el castaño se sentó sintiendo un leve dolor agudo en su cadera.
Por su parte, el demonio solo se burló, no importaba cuantas veces tuvieran relaciones, Tesla siempre terminaba con dolor y aquello se debía a que no se contenía, pero como su humano nunca se oponía, él continuaba.
—A pesar de que ya te quité la virginidad, siempre terminas como si fuera tu primera vez. —el señor de las moscas solo veía con gracia mientras se vestía, le encantaba avergonzarlo.
Aquellas palabras solo provocaron que Nikola se apenara, no importaba que anoche estuviera pidiendo más o rogándole a su pareja que llegara más profundo, siempre se apenaba por cosas muy pequeñas.
—Dejando eso de lado. —Tesla decidió cambiar de tema, su educación estaba tan arraigada que muchas veces se le dificultaba hablar de esos temas como si nada. —¿Por qué te vas temprano?
—Hades me hizo prometerle que arreglaría a Adamas. —dejó salir un suspiro cansado. —Después de que se burló de mí por ser cariñoso contigo, lo arreglé un poco, aunque parece que no le gustó.
Dejando salir una risita cómica, el hijo de la luz habló recargando su mano en su mentón. —Bueno, yo también me hubiera enojado si me ponías las manos en los pies y los pies donde se suponen que deberían ir las manos.
—Se lo merecía. —desvió la mirada. Si algo que le realmente le molestaba era que no lo dejaran ser con su chispita.
Ya había sentido lo que era reprimirse y aislarse por culpa de Satanás, pero ahora que su maldición también tenía cierto enamoramiento y obsesión con su amado, entonces podía amar tanto como quisiera a su chispita sin temor a que Satanás lo lastimara.
—Disfruta tu trabajo. —se despidió Tesla la ver como su pareja se dirigía hacia la puerta.
—Nos vemos, chispitas. —y con esa última frase, el demonio salió rumbo al inframundo.
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Una vez solo, el hijo de la luz se dispuso a ducharse para después dirigirse hacia su laboratorio. Por algún motivo, llevaba días sintiéndose raro, pero al no sentirlo grave, no le daba la importancia adecuada puesto que creía que pronto pasaría.
Aun así, él conocía su cuerpo a la perfección por lo que sabía que algo andaba mal con él o tal vez solo era fatiga acumulada. Creía que, con un buen descanso, una buena alimentación y los remedios naturales que su madre le preparaba cuando era niño era más que suficiente.
—Bien. —salió de su habitación más limpio que el mismo jabón. —Es hora de seguir con la ciencia. —expresó con una sonrisa, no tenía tiempo que perder, había mucho por hacer.
A veces quería ir al inframundo con su amado y trabajar en su laboratorio, sin embargo, su pareja siempre se negaba con la excusa de que era muy peligroso para alguien como él y era verdad, a diferencia de Qin Shi Huang que iba al inframundo cada vez que quería puesto que era un luchador, luchador que había derrotado al Rey del Inframundo, y él solo era un simple humano con un gran intelecto e inventos
Pero lejos de sentirse mal, lo veía como una oportunidad. Algún día iría al inframundo a explorarlo, aunque lo tuviera prohibido, solamente esperaba que Beelzebub lo acompañara, o bien, si no se podía, su gran amigo Qin le haría el favor.
—Le pediré a Qin que me acompañe al inframundo, no creo que se niegue. —dijo sonriente dando pasos alargados para llegar velozmente a su área de trabajo.
Y como si lo estuvieran escuchando, la voz de un hombre estadounidense lo sacó de sus pensamientos.
—Ni siquiera lo pienses, Tesla. —comentó Edison acercándose al más alto con dos tazas de café super cargado. —No quiero tener que avisarle a Beelzebub que estás planeando fugarte al inframundo, sabes muy bien que no es un juego.
—Oh, Edison. —el croata negó con el dedo. —Es que no lo estoy pensando, lo voy a hacer muy pronto, pero ¿Por qué le dirías a Beelzebub? Pensé que no te llevabas bien con él.
El nombrado solo se afligió, era verdad, ese demonio y él no se llevaban para nada bien, de hecho, la única razón por la que iría con el chisme con el señor de las moscas era porque le había perdonado la vida.
Así es, al estadounidense se le había hecho fácil entrar a la habitación del octavo luchador sin tocar la puerta mientras Tesla le estaba haciendo una felación a su pareja.
El peor día de su vida.
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Edison caminaba velozmente hacia la habitación de su amigo científico, había descubierto cierta información valiosa de la era actual de la Tierra, aunque él sabía que existía una enorme posibilidad de que Tesla ya la supiera. A ese hombre no se le escapaba nada.
Al llegar, abrió la puerta con emoción sin siquiera detenerse a golpearla primero.
—¡Tesla, tienes que ver esto! —gritó con entusiasmo y una gran sonrisa.
Sin embargo, su sonrisa quedó hecha piedra y rápidamente se esfumó, no esperaba para nada encontrar una escena tan... ¿Lujuriosa?
De espaldas a la puerta, el hijo de la luz estaba arrodillado frente a la encarnación de Satanás, sus manos estaban recargadas en las piernas del contrario mientras las manos del demonio sostenían el cabello castaño. Incluso podía escuchar como Nikola soltaba gemidos ahogados.
Y era más que obvio que Beelzebub se había dado cuenta de inmediato puesto que sus ojos se encontraron justo cuando abrió la puerta.
Sin pensarlo mucho, Edison azotó la puerta con fuerza. —¡Yo no vi nada! —gritó sorprendido, por dios, hasta estaba sudando en frío. —¡Será mejor que me vaya!
Justo cuando estaba por salir corriendo, sintió como una mano llena de furia lo tomaba por la espalda y lo jalaba hacia atrás.
Todo el mundo lo sabía, si había algo que odiaba el señor de las moscas era que vieran a su amado cuando no debían.
—¡Lo siento, debí tocar la puerta! —estaba desesperado, si no hacía algo, moriría a manos del novio de su amigo científico.
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Edison sonrió chueco al recordar aquel momento tan vergonzoso y terrorífico que había vivido.
—Nos seguimos llevando mal, pero si quieres saber la razón, pregúntaselo tú mismo a tu noviecito. —exacto, no tenía porqué explicarle que lo había visto chupándosela a su pareja y por el calor del momento, Tesla no se había dado cuenta de que los había descubierto en plena cochinada.
No muy convencido, Nikola aceptó la respuesta de Thomas, después le preguntaría a su pareja si su convivencia con el estadounidense había mejorado o empeorado. —De acuerdo, mi estimado.
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—Por algún motivo me siento enojado. —expresó Beelzebub mientras conversaba con Hades.
—Lo mismo me pasa cuando Qin está haciendo cosas malas a escondidas. —expresó el Rey del Inframundo sentado en su trono.
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—De todos modos, toma. —Edison le entregó una taza de café al más alto. —No hay nada mejor que un café muy cargado por las mañanas para despertar.
—Gracias. —aceptó la bebida con una sonrisa, el aroma a café por las mañanas era refrescante, aunque él era más fanático del té. —Bien, es hora de trabajar.
—Ah, sí. —le regresó el gesto, y aunque no lo admitiera, era lindo ver a Tesla con una sonrisa, espera... ¿Qué rayos estaba pensando? —El día de hoy iré con Galileo para unos temas de astronomía, quiero investigar un poco más sobre eso. —después de tener tan semejante pensamiento acerca de su amigo el cual sabía que era extremadamente prohibido, decidió alejarse por un rato.
Si la encarnación de Satanás se diera cuenta de eso, no volvería a ver el sol nunca más. Aun no se le olvidaba cuando vio lo que no debía ver.
—No hay problema, Edison. —le dijo, y por un momento lo notó raro, pero no le dio importancia. —Que la ciencia te acompañe.
—Sí... —y sin más, Edison se marchó a toda velocidad tratando de pensar en otra cosa. Mentiría si dijera que no le interesa su amigo, pero vamos, aprecia más su vida que pelear por él.
Ya dentro de su laboratorio, Tesla tomó una mochila y comenzó a guardar cosas importantes, aquellas que sabía que le serían útiles para su investigación, no obstante, de un momento a otro sintió un leve mareo.
Se llevó una mano a su cabeza y tomó asiento cerca de su escritorio, esperaba que pasara rápido.
—¿Será porque no he comido? —se cuestionó un poco preocupado, no era normal en él marearse si no comía debido a que ya estaba acostumbrado.
Observó su paloma robótica por un instante y sonrió, verla revolotear en el aire le resultaba fascinante. —Creo que debería comer antes de llamar a Qin.
Porque sí, a pesar de las advertencias de Edison y de Beelzebub, él ansiaba conocer el Inframundo, quería ver y sentir con su propio ser aquel lugar el cual su amado consideraba un hogar.
Y para que nadie sospechara, iría ese mismo día esperando descubrir grandes cosas.
Se dispuso a comer la ensalada que Beelzebub le había preparado, porque, aunque no pareciera, el demonio procuraba que su amado comiera de todo. Si bien, Tesla podía cocinar, pero le gustaba cuando su demonio lo consentía de esa manera.
No dio ni cinco bocados cuando sintió un asco horrible, de inmediato tapó su boca con su mano y sintió arcadas, no lo pensó dos veces y salió corriendo al baño para vomitar.
Y así fue.
¿Qué estaba pasando? Era cierto, ya llevaba días sintiéndose extraño, pero nada que fuera de que preocuparse. Por un momento se sintió mal, pero al sacar lo poco que llevaba en el estómago se sintió aliviado.
Se levantó y se lavó la boca, observó su reflejo en el baño pensando qué estaba sucediendo, ¿Era una infección estomacal?, ¿Se iba a enfermar? Había muchas posibilidades.
—Dejaré la ensalada para después. —expresó serio, lo mejor era cancelar su viaje al inframundo... No, por supuesto que no, esa idea quedó descartada de inmediato. Tal vez solo estaba fatigado y mareado por intentar nuevas posiciones la noche anterior.
Sí, eso debía ser.
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—¿Pasa algo malo, Beelzebub? —Hades igual de elegante que siempre estaba sentado en su trono, esperando a que su hermanito llegara para que le acomodaran las extremidades, ah, si tan solo no fuera tan bocón.
Y es que, de un instante a otro, había notado como su amigo adoptado cambiaba de semblante a uno incómodo, como si lo estuvieran llamando por una mala situación.
—No lo sé... —con su mirada en sus manos y con voz seria, el señor de las moscas expresó, era la primera vez que se sentía así y no le gustaba.
Era como si alguien o algo no estuviera en su lugar, como si fuera distinto.
Incluso podía sentir como su maldición quería tomar posesión de su cuerpo lo cual era extremadamente extraño, puesto que desconocía la sensación antes de que su cuerpo cayera en manos de Satanás y ahora lo sentía a la perfección.
—Solo parece que algo no está bien, detesto este sentimiento. —apretó sus puños con fastidio, sabía que su chispita estaba bien, de lo contrario el mensaje al inframundo de que algo le pasó a su amado ya hubiera llegado.
—Si hablamos de eso, entiendo a qué te refieres. —Hades habló cruzando su pierna con porte, como hermano mayor y esposo que era, conocía a la perfección ese sentimiento. —También me sentí extraño cuando Poseidón casi mata a Adamas.
—¿Estás diciendo que Nikola está en peligro? —el demonio elevó la mirada para encontrarse con la del Rey del Inframundo, ¿Era por eso que su maldición estaba agitada?
—No precisamente debe ser eso, digo, puede ser cualquier otra cosa. —con total seguridad, el dios griego expresó, era verdad, a veces los presentimientos eran por tonterías o por otra cosa que no tenía nada que ver con lo que ellos pensaban.
—Supongo que tienes razón. —comentó con frialdad, lo único que esperaba era terminar con Adamas y salir a ver a su amado para calmar sus ansias, si él estaba bien, entonces no tenía por qué preocuparse.
Y como si fuera obra del destino, Adamas entró a la sala principal, aquella en donde se encontraba el trono de su hermano mayor y en las cuales iban las almas a verlo. Cuando quería privacidad o tenía trabajo por hacer, siempre iba a su oficina.
—Lamento la demora, pero por la culpa de "alguien" no podía abrir la puerta. —lleno de furia y con sarcasmo en su voz, Adamas expresó su descontento observando al demonio con descaro. Sabía que, mientras su hermano mayor estuviera ahí, podría desquitarse, aunque sea un poquito.
—Y a la próxima te cambiaré la cara por el trasero. —añadió con molestia el demonio.
—No de nuevo... —suspiró Hades llevándose una mano a la sien.
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—¡Niko! —entró un emocionado Qin Shi Huang. —¡Es hora de irnos al inframundo!
—Muy bien, entonces vamos. —con la misma intensidad, el hijo de la luz expresó su alegría, esperaba que todo saliera bien y por ahora, decidiría ignorar todos aquellos malestares que su cuerpo tenía.
Notes:
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Ambos humanos se dirigían hacia el inframundo en un carruaje que Qin había tomado prestado sin permiso de su esposo, solo esperaba que el nombrado no se diera cuenta, aunque bien, salir a explorar junto con su amigo le resultaba interesante y divertido.
Una vez que llegaron al inframundo y a una zona en la que no podía pasar su medio de transporte, los dos decidieron seguir a pie. Para Qin, era divertido ver como su amigo científico se emocionaba hasta por la más mínima piedrita en el camino.
Y aunque no pareciera, ambos se llevaban muy bien, de hecho, se podrían considerar mejores amigos, aunque no tuvieran mucho en común, hasta era divertido como sus parejas también tenían una relación amistosa.
Sus personalidades encajaban también que muchas veces causaban envidia.
Estuvieron un rato caminando y fue ahí donde el ex emperador de China notó que su amigo no estaba en buenas condiciones puesto que, cada paso que daba lo hacía con menos intensidad que al principio.
Tal vez su condición física no era la mejor, después de todo el conocía que los cerebritos carecían de buena resistencia, pero bueno, Nikola cuidaba muy bien su cuerpo como para que se cansara muy rápido, quizá solo estaba un poco enfermo.
Por ahora decidió ignorar todas las señales de cansancio que su amigo estaba dando, después de todo el más alto no parecía querer detenerse.
Pero lo admitía, era divertido verlo tan agotado y con la respiración a mil debido a la actividad física.
Y así, siguieron caminando un buen tramo adentrándose a la oscuridad del inframundo, afortunadamente nadie que conociera a Qin los atacaría, no estaban tan imbéciles como para atacar al humano que había derrotado al Rey del Inframundo y que, por azares del destino, había contraído matrimonio con Hades.
Exactamente, no les convenía meterse con el ex emperador de China.
Hubo un momento en donde el hijo de la luz tuvo que detenerse, ya no podía dar un paso más. Su respiración agitada y su cuerpo sudoroso le decían que debía parar a tomar un respiro.
"Ya no puedo más" pensó mientras veía a Qin caminar y saltar como si nada, por dios, no entendía por qué se había cansado tan rápido cuando él no era así, su condición física era lo suficientemente buena como para correr un maratón de 50 kilómetros de una sola.
—¿Nos detenemos, Niko? —al notar que su amigo ya no lo seguía se detuvo, quizá le faltaba descansar un poco para luego seguir, pero era raro verlo tan agotado, ni siquiera cuando vio su enfrentamiento contra Beelzebub lo vio así de cansado.
—Solo... —expresó tratando de respirar y buscando un lugar donde sentarse, seguía sin comprender qué estaba sucediendo con su cuerpo, sí, en definitiva, se enfermaría. —Necesito unos minutos...
Por el contrario, Qin solo comenzó a estirar sus músculos para no enfriarse ante una mirada confundida de Tesla. —¿Qué? —cuestionó dirigiéndole la mirada cuando se sintió observado.
—No lo entiendo. —el hijo de la luz se llevó una mano a su mentón. —¿Por qué tú te ves tan fresco y yo me veo como si fuera una persona de la tercera edad jugando a las carreritas?
—Mmm... —e imitando el acto de su amigo de llevarse una mano a su mentón, Qin decidió hablar como todo un experto en el ejercicio y en la buena salud. —Tal vez solo estás perdiendo resistencia física, deberías de bajarle al pan, Niko.
Y aquellas palabras dejaron avergonzado al científico, los colores se le subieron a la cabeza y lo recordó, era cierto, últimamente tenía ciertos antojos por el pan dulce, si fuera por él, se comería todo el pan de una panadería. Ahora entendía porque su pareja le preparaba ensaladas por las mañanas.
Había subido de peso.
Quizá por ese mismo motivo se agitaba más rápido, se cansaba tan rápido que incluso le costaba trabajo respirar. "Entonces por eso me he sentido mareado, tengo exceso de azúcar en la sangre." Pensó dándose un respiro. Pero el pan era tan delicioso que simplemente no podía dejarlo. Bueno, era hora de abandonarlo.
Y luego recordó las veces en qué Edison le regalaba pastel de chocolate, o las ocasiones donde Göndull le daba donas glaseadas para la merienda, o todas aquellas veces donde recibía como obsequio pan dulce.
En efecto, todos habían contribuido a que descuidara su cuerpo.
No obstante, había algo que no entendía, antes simplemente no era así, de un cierto tiempo hacia adelante que recibía postres de regalo.
Era interesante si se lo preguntaban.
Y hasta su amigo el cual le estaba diciendo que le bajara al pan, también le regalaba dulces cada vez que lo veía, y ni se diga de Beelzebub, él era el peor en darle comida dulce y luego lo regañaba por no alimentarse bien.
Dejó salir un suspiro, realmente no entendía que estaba pasando con los demás, pero había llegado a la conclusión de que estaba cargado por comer mucho dulce, por eso era que se mareaba o vomitaba.
Una simple afectación en el estómago.
O tal vez era diabetes, quien sabe, no era doctor.
—Solo sigamos nuestro camino, Qin. —se puso de pie un poco molesto, no era grato que te dijeran "gordo" ni directa ni indirectamente.
Por supuesto que el ex emperador de China había notado el enojo de su mejor amigo y por algún motivo, se sintió mal, sentía que no estaba bien hacerlo enojar, al contrario, una sensación de protección hacia Tesla crecía en él.
Por instinto, quería ver a Nikola con sus ojos sin usar la venda, tal vez sentiría si estaba pasando algo con él. Sin embargo, se detuvo.
Quizá solo estaba exagerando.
Aun así, se acercó hacia su amigo y le retiró la mochila. —Dame eso, yo la llevo, te cansarás más rápido si la cargas.
Por el contrario, Tesla solo se sorprendió para después sonreír con gratitud. —Muchas gracias, mi estimado.
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—¿Qué llevas ahí, Edison? —cuestionó Galileo observando con detenimiento como su amigo más joven llevaba consigo una cajita en forma de prisma triangular.
—¿Esto? —observó la cajita y la elevó un poco. —Nada en particular, solo una rebanada de pastel de tiramisú para Tesla.
—Oh, ¿Es así? —se burló, sabía de los sentimientos de Edison hacia el hijo de la luz, pero era más que obvio que no se arriesgaría a dar otro paso más debido a Beelzebub, en otras palabras, Edison estaría ahí para Tesla en caso de que éste rompiera con el demonio.
Al escuchar eso, el estadounidense se ruborizó, por dios, su colega científico sabía lo que intentaba hacer y el camino que quería trazar. —Ni siquiera lo digas, sabes perfectamente que, si ese demonio se entera de esto, estoy muerto.
—Todo puede pasar en esta vida. —finalizó Galileo acariciando su barba.
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Regresando con los dos humanos que exploraban el inframundo con gran entusiasmo y que, por desgracia para uno de ellos, estaba al borde del colapso por fatiga.
Qin, al notar que su amigo del alma ya no podía más decidió que era mejor dejar la exploración para después, habían recorrido caminos empedrados, subido caminos empinados y hasta tuvieron que trepar varias piedras con y sin saltos.
—Oye, Niko, creo que lo mejor es parar. —expresó preocupado en la oscuridad del inframundo. —Cuando te sientas mejor, regresamos de nuevo.
—¿Qué? Estoy bien, además esto me sirve de ejercicio. —Tesla respondió tosiendo un poco, creía que estaba llevando su cuerpo hasta el límite, por la ciencia, creía que se desmayaría en cualquier momento.
—El ejercicio es bueno, sin dudas, pero esto... —se detuvo al notar como a su amigo se le inflaban las mejillas y corría para posicionarse atrás de una gran roca. —¡Hasta estás vomitando!
Una vez que había sacado lo que su estomago tenía, se limpió la boca con el pañuelo que siempre cargaba en sus bolsillos. —Estoy bien, además no he podido explorar ni investigar nada, por eso... —y de nuevo sintió unas nauseas horribles que le causaron el vomito otra vez.
"¡Blegh!"
—Ay, no puede ser, ¿Niko, te estás muriendo? —llevándose una mano a su boca con una gran preocupación el ex emperador de China exclamó.
—¡Estoy bien! —Tesla trató de recomponer su porte, se limpiaba con su pañuelo y parpadeaba rápido tratando de eliminar las lágrimas por las arcadas que había dado. —Pero, te doy la razón, creo que lo mejor será regresar y descansar...
No sabía que estaba pasando con su cuerpo y aquello le preocupaba, por más teorías que creara, cada vez que tenía otro síntoma de enfermedad se inquietaba más, ¿Y si era grave? Bueno, esperaba que solo fuera por lo que ya había pensado con anterioridad, pero ya no podía pensar con claridad, no después de vomitar los jugos gástricos de su estómago.
—Bien. —Qin se acercó hacia el más alto y le dio la espalda, colocándose la mochila al frente. —¡Sube, yo te cargaré hasta llegar a casa! —con una gran sonrisa, exclamó.
Por su parte, Tesla lo vio confundido, ¿En serio Qin quería cargarlo? —No es necesario, mi estimado, si vamos a paso lento, entonces estaré bien.
—No, no puedo dejar que te me mueras a medio camino, será más fácil para los dos si te cargo, además sabes que soy fuerte. —era cierto, estaba preocupado de que su amigo se desmayara por el cansancio o de que algo malo le ocurriera en el transcurso del viaje.
No muy seguro de su decisión, el hijo de la luz aceptó, era verdad, sería grato para él si no se esforzaba mucho en llegar a casa. Una vez que estuviera en su lugar seguro, procuraría descansar adecuadamente y tomar un té de hierbabuena con menta para calmar sus mareos y su estómago.
Con tranquilidad, se subió a la espalda de su más pequeño amigo y éste lo sujetó por las piernas, sin mucho esfuerzo el ex emperador de China se puso de pie y comenzó a caminar hacia el recinto de los humanos.
—Gracias, Qin. —sonrió Tesla al ver como su amigo avanzaba sin problema alguno.
—No te preocupes, Niko, solo no me vayas a vomitar. —se burló Qin mientras reía.
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—Y con esto terminamos de reorganizar todo. —Beelzebub estaba en su laboratorio con su bata de doctor puesta, se quitó el cubrebocas y observó su creación. —Espero que no me vuelvas a provocar, Adamas.
—Sí, entiendo, ya no me burlaré de lo acaramelados que son tú y ese humano. —se quejó y analizó sus manos cerrando los puños varias veces con el objetivo de averiguar que todo estuviera bien, conociendo a su amigo depresivo lo más probable era que le hiciera una maldad.
—Bien, entonces ya puedes salir de mi laboratorio. —como si nada, el demonio despidió al dios, la verdad era que ya quería regresar con su pareja puesto que ese sentimiento de que algo no estaba bien seguía rondando por su cabeza. —Le informaré a Hades que ya estás listo.
En ese momento, la puerta del laboratorio se abrió dejando entrar al Rey del inframundo con una sonrisa al notar que su hermano ya estaba bien, ay, como le causaban problemas sus amados hermanitos.
—Veo que ya terminaste, Beelzebub, buen trabajo. —le dirigió la mirada al hombre más bajo en la habitación, además notaba como el área de trabajo de su amigo estaba un poco más animada que de costumbre, el poder del amor diría él.
—No fue nada. —el demonio lo miró a los ojos, esa típica mirada que le demostraba que solamente lo había hecho porque él se lo pidió, si del demonio se tratara, Adamas estaría en el cuerpo de un puerco.
Y justo en ese momento, uno de los fieles sirvientes del Rey del Inframundo entró en escena, se acercaba hacia su amo con un leve semblante de preocupación y aquello fue notado por los presentes.
A diferencia de muchos dioses, Hades no era lo suficientemente desquiciado como para desquitarse con sus sirvientes cuando algo malo pasaba o bien, cuando el insensato de su esposo cometía alguna locura. Nadie podía comprender que era lo que su amo le había visto a ese humano, pero como todo buen siervo, él estaría satisfecho si su señor estaba feliz.
—Mi señor. —lo llamó inclinándose un poco atrayendo la atención curiosa del demonio y del dios de la conquista. —Han llegado noticias de los vigilantes del norte del Inframundo.
Hades solo vio con ojos serios a su siervo, deseaba que fuera más un ataque que una locura de su esposo. —¿Qué sucede?
—Al parecer han observado al señor Qin Shi Huang destruyendo varias rocas.
—Ay, lo que me faltaba... —el peliblanco se llevó una mano a su cabeza en negación, no es que le molestara que su amado estuviera por ahí, pero no tenía porqué llamar la atención o causar estragos puesto que él sería quien se encargaría de todo el papeleo.
Por el contrario, Beelzebub solo sonrió levemente, le era divertido presenciar como su amigo sufría las consecuencias de casarse con quien lo había asesinado, además de que era una mala influencia para su chispita.
—Deberías controlar mejor a tu humano, Hades. —se burló el señor de las moscas.
Y para rematar, el sirviente soltó una bomba que no esperaba. —Me temo que el mago de la humanidad está acompañándolo.
En ese instante, la sonrisa del demonio quedó hecha piedra, si hubiera estado tomando agua, la habría escupido. Quedó paralizado al escuchar que su chispita estaba con el ex emperador de China en el inframundo cuando claramente se lo había prohibido. Mentiría si dijera que no se había molestado.
El laboratorio quedó en silencio por unos segundos, incluso solo se podía escuchar algunos burbujeos de los experimentos del demonio, sin embargo, esta mudez sepulcral y macabra fue rota por nada más y nada menos que el dios de la conquista.
Una carcajada burlesca retumbó por todo el castillo del inframundo ante una mirada sombría del señor de las moscas y unos ojos cansados de parte de su hermano mayor.
—¿No te mordiste la lengua, Beelzebub? —cuestionó con ironía, sosteniéndose el estómago de tanto reír, no había nada más divertido que ver a las únicas dos personas que lo soportaban por completo "sufrir" por aquellas personas que amaban con todo su corazón. —Desde aquí veo que te escurre la sangre de lo fuerte que te mordiste.
Y sí, Hades solo rio por lo bajo, era irónico que su amigo adoptado le dijera que no podía controlar a su humano cuando ni él mismo podía cuidar al hechicero de la humanidad.
El demonio rechinó un poco los dientes en clara molestia, no solo eso, hasta se había ruborizado un poco por la vergüenza que estaba pasando, no obstante, de inmediato retomó la compostura incluso antes de que notaran que su rostro estaba levemente rojizo.
—Será mejor que te calles antes de que cumpla con lo que te dije. —enojado, el señor de las moscas expresó, justo en ese momento quería cambiarle trasero por la cara y dejarlo así para siempre, ni siquiera Hades podría salvarlo si seguía burlándose de él.
—Es suficiente. —regañó el Rey del Inframundo poniendo orden en su lugar, tanto que hasta el sirviente tragó saliva en seco con temor. —¿Eso es todo?
El siervo de Hades levantó la mirada encontrándose con la de su amado Rey. —Por el camino que iban siguiendo, se dirigían de regreso al recinto que les fue otorgado por el Ragnarok.
Hades suspiró fastidiado, casi girando los ojos mientras tenía un tic en el ojo. —Al menos ya se fueron del inframundo, o eso quiero creer, cuando llegue Qin infórmale que quiero hablar con él.
—Entendido. —y con eso último, el sirviente se despidió con elegancia y respeto saliendo del laboratorio de aquel demonio que le ponía los pelos de punta.
—Como sea, yo me largo de aquí. —por supuesto que estaba enojado y Beelzebub lo dejaba notar, tal vez por eso se sentía extraño desde que había llegado al inframundo porque su humano estaba haciendo cosas que no debía.
—Buena suerte, Beelzebub. —añadió Hades percatándose de como el demonio salía por la puerta casi queriendo romper la pared para ahorrar tiempo, no obstante, no obtuvo respuesta de su amigo más que unos ojos desaprobatorios. Como si fuera su culpa que Qin sonsacara a su novio.
Lo cual era muy probable.
Pero Tesla no se quedaba atrás en algunas ocasiones.
—No te enojes mucho con ese humano. —y para aligerar el ambiente, Adamas expresó cruzado de brazos desviado un poco la mirada.
Con todo eso en mente, la encarnación de Satanás salió rumbo al recinto de los humanos.
Beelzebub no lo podía creer, su pareja había sido muy irresponsable al querer salir solo al inframundo junto con Qin Shi Huang, aunque bien, de todas las veces que su amado se lo pidió en todas se había negado. Tal vez tenía un poco de culpa.
Sin embargo, conocía los riesgos que existían en el inframundo y para alguien como Tesla que solo era fuerte con su armadura puesta, pues... Un simple humano que no tiene experiencias en combate solo sería un corderito en el hábitat de un lobo feroz.
Era por eso.
Por ese motivo su maldición golpeaba su pecho, porque quería salir y verificar que Nikola estuviera bien. Con justa razón se sentía ansioso desde que llegó al inframundo.
Por supuesto que se encargaría de regañar a su amado una vez que estuviera con él. Estaba enojado de que su chispita lo haya ignorado.
Era simple, después de perder a la gente que le importaba por culpa de Satanás o solo porque le tenían miedo, no quería perder a Tesla bajo ninguna circunstancia ya que era lo único que lo mantenía cuerdo.
Porque lo amaba más que a cualquier otra cosa que existiera.
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Una vez que los dos luchadores del Ragnarok habían llegado al laboratorio del hijo de la luz, Qin optó por bajar al suelo a su amigo.
Se sintió relajado cuando notó que Tesla ya se encontraba mejor, sonrió y se acercó a él para entregarle la mochila. Sin embargo, sintió algo extraño, una sensación de querer consentirlo hasta más no poder.
Como si fuera una mujer embarazada.
"Es extraño." Pensó el ex emperador de China, pero eso era imposible, ¿No? después de todo su amigo era un hombre... Hasta donde conocía.
Quizá solo era su imaginación y su sentido del deber respecto a sus súbditos y amigos.
Un rey siempre debe velar por sus amigos verdaderos.
Esas y más frases se sacaba del bolsillo con el objetivo de verse genial.
—¿Quieres que te traiga algo de comer, Niko? —cuestionó con una sonrisa.
Por el contrario, Tesla solo lo vio un poco molesto y decepcionado recordando aquellas palabras que lo hicieron sentir mal con su cuerpo:
"Deberías bajarle al pan, Niko".
Y por supuesto que el hombre de más baja estatura lo notó, sintió como su corazón era atravesado por una flecha de culpabilidad.
—Te puedo traer pastel, donas, pan dulce o alguna otra cosa que quieras. —sonrió de lado con nerviosismo.
—Yo... No tengo hambre. —respondió cansado el científico. Y era verdad, quería dejar de caer ante las tentaciones del pan dulce, además que estuviera vomitando mucho no le ayudaba a querer comida en ese momento.
Al igual que el hijo de luz, tampoco comprendía nada, ni porqué esos extraños sentimientos de protección y de querer consentirlo crecían cada vez que estaba junto a su amigo.
Era como si algo estuviera en el aire rondando a Tesla.
Ignorando todos aquellos pensamientos, decidió quitarse la venda y observar qué estaba pasando con su amigo del alma, sin embargo, fue interrumpido cuando la puerta del laboratorio fue abierta.
—Tesla. —llamó Edison con una sonrisa, venía sosteniendo una bolsa de papel con comida. —Te traje un paste de tiramisú para comer.
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Chapter 5: Arrepentido
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Justo cuando Tesla se había propuesto dejar los postres aparece su queridísimo amigo ofreciéndole pastel, una increíble tentación dulce que no estaba dispuesto a dejar pasar.
Parpadeó varias veces y su boca se hizo agua, por dios, ¿Es que acaso estaba teniendo antojos? Incluso había olvidado que había vomitado hace horas.
Sin pensarlo mucho, aceptó el obsequio de su amigo científico, aunque después sintiera la culpa por comer exceso de dulces.
—Espero que te guste. —el estadounidense infló el pecho con orgullo, solo él sabía que clase de cosas le gustaban a su "amigo".
—Gracias, Edison. —Respondió el más alto, no tenía mucho caso dejarse llevar por los comentarios de su amigo luchador, ya pensaría en algo después de comer.
—Pero. —interrumpió el pelinegro con una leve preocupación, no quería que su amigo del alma vomitara de nuevo, aunque bien, supuso que había sido debido al ejercicio. —¿Está bien que comas eso? Digo, vomitaste hace rato, deberías comer algo menos pesado.
—Esto está bien. —ignorando las palabras de Qin, Tesla dio el primer bocado a aquel delicioso pastel esperando que su estómago lo recibiera bien y, para su fortuna así fue. —Por la ciencia, esto está delicioso...
Justo en ese momento al ver como el hijo de la luz comía como si estuviera degustando lo más delicioso del mundo es que Edison se ruborizó, por dios, era tan encantador verlo así que nadie se lo podría negar. Si tan solo Beelzebub abandonara a Tesla, entonces el entraría.
—Luego te traeré más. —el gringo desvió la mirada apenado, sabía que estaba deseando lo prohibido y aquello le podía costar muy caro.
Por supuesto esa mirada de "deseo" que Edison le brindaba a Tesla no pasó desapercibida por el ex emperador de China que, lejos de alegrarse se molestó.
—Ni siquiera lo pienses. —le susurró al estadounidense aprovechando la oportunidad de que Tesla no los escuchara por estar atragantándose del pastel de tiramisú.
—¿Pensar qué? —era obvio que Edison había entendido lo que el amigo de su colega científico quería decirle, simplemente se hizo el desentendido.
—Oh, vamos, sabes a perfectamente a qué me refiero y... —debido a que la puerta del laboratorio fue abierta con brusquedad, no pudo terminar lo que iba a decir, pero Qin sabía que se avecinaban más problemas.
Los tres humanos dirigieron su vista hacia la puerta encontrándose con el señor de las moscas, el cual no se veía para nada contento, su aura sombría solo dejaba ver que mataría al primero que se le cruzara por enfrente.
Y como no podía matar a su amado ni al esposo de Hades, no le quedó más remedio que mirar a Thomas Alva Edison.
—Largo. —ordenó el demonio con una voz tan profunda que parecía que en cualquier instante explotaría en furia.
—Sí, Edison, lárgate. —añadió Qin con desdén cruzándose de brazos para demostrarle al estadounidense que él era mejor.
Por el contrario, el hijo de la luz mantenía su boca llena, ni siquiera había pasado el pedazo de pastel de su boca debido a la conmoción del momento, lo que sí sabía es que posiblemente estaba en problemas.
Un tic en el ojo del demonio se hizo presente, sin deberle ni temerle, tomó a Edison por el cuello de su camisa y, con algo de fuerza lo lanzó fuera del laboratorio, ni siquiera le había dado tiempo de retirarse o de protestar.
—Uh... —Qin hizo una mueca de dolor fingido con un poco de burla. —Eso debió doler.
Y, aunque no se notara, para el ex emperador de China, Edison no era muy grato, después de todo muchas veces quiso robarle su lugar de amistad que tenía con Tesla, y, sobre todo, había algo que no le gustaba de ese hombre, pero admitía que le era divertido molestarlo.
En ese momento, los ojos del demonio se encontraron con los de su pareja, por Hades, su amado se veía tan adorable con las mejillas llenas y la boca cubierta de chocolate con canela que solo quería hacerlo suyo justo en ese lugar, juraría por Satanás que casi olvidaba que estaba molesto con él.
Sacudió su cabeza mentalmente y, nuevamente repitió otra vez. —Largo de aquí, Qin Shi Huang.
—¿Y cómo por qué te escucharía? —se posicionó delante del demonio sin temor, dirigía su rostro hacia el del señor de las moscas para que se diera cuenta de que no retrocedería.
¿Miedo? Por supuesto que no, de ninguna manera abandonaría a su amigo del alma, y mucho menos después de todo lo que él había hecho por él, como electrocutar a Adamas por querer obligarlo a que se divorcie de Hades, eso y muchas más anécdotas tenían.
La encarnación de Satanás chasqueó la lengua con suma molestia, la única razón por la que se detenía con el chino era porque era esposo de Hades y amigo de su chispita.
Aun así, no tenía la suficiente paciencia para aguantarlo, al menos no por el momento y mucho menos después de que se enteró de que llevó a Nikola al inframundo.
Y antes de que se organizara una guerra entre esos dos que no le temían a la muerte, el hijo de la luz intervino una vez que había terminado con el pastel.
Temía que, si ocasionaban un conflicto, dañarían o destruirían su laboratorio y eso era lo que menos quería.
—¡Alto! —se interpuso entre los dos hombres de cabello negro levantando levemente sus manos en ambas direcciones. —Es suficiente, Qin, ¿Podrías retirarte?
—Pero, Niko. —refutó el ex emperador de China, no tenía planeado dejarlo solo con ese loco.
Por el contrario, Beelzebub esperó en silencio, un silencio tan horrible que pareciera que en cualquier momento saldría Satanás a matar a medio mundo.
—No te preocupes, Qin, estoy seguro de que Hades también quiere hablar contigo. —expresó Tesla con una sonrisa calmada. Era obvio que esos dos dioses ya se habían dado cuenta de su exploración al inframundo.
—De acuerdo, por ahora me iré, pero que quede claro que no te tengo miedo. —con clara molestia, el séptimo peleador contestó señalando al demonio. —Solo lo hago porque Niko me lo pide, y que quede claro, me conocerás si lo lastimas.
"¿Lastimarlo?" pensó la encarnación de Satanás, ¿De verdad creía que sería capaz de golpear o de herir a su amado? Que bajo valor le había puesto el esposo de Hades.
—Qin, Beelzebub no sería capaz de herirme. —el científico trató de tranquilizarlo un poco más mientras lo empujaba hacia la salida, si esto continuaba, entonces el problema sería peor. —Nos vemos después. —se despidió.
Y así la puerta del laboratorio se cerró tras la salida del ex emperador de China dejando solos a los combatientes de la octava ronda del Ragnarok.
—Nikola. —llamó el señor de las moscas con gran seriedad en su voz, lo veía a los ojos esperando una respuesta del porqué lo había ignorado. —¿Por qué fuiste al Inframundo?
Por su parte, el nombrado desvió la mirada, sabía que hizo una mala acción, de hecho, tampoco esperaba que su pareja se enterara de que había ido con Qin al Inframundo.
Resopló vencido, no tenía caso ocultar la verdad y aunque lo hiciera, no sabía mentir en absoluto por eso evitaba las mentiras.
Levantó su mirada y se encontró con la de su amado. —Beelzebub, yo solo quería ir a explorar el inframundo, conocerlo.
—Sabes perfectamente que no me gusta que vayas a ese lugar, no está hecho para humanos. —el demonio frunció el ceño, no era característico de él molestarse con su pareja, pero si éste se ponía en peligro por supuesto que se enojaría.
—Pero no iba solo, Qin me estaba acompañando. —respondió con insistencia, sabía más que nadie que, sin su armadura en un lugar como el inframundo sería fácilmente derrotado. Si no fuera por su gran intelecto, sería un ser humano común y corriente.
—¿Y? —el señor de las moscas se cruzó de brazos aún con más molestia. —Sé que Qin Shi Huang es fuerte y que tiene como respaldo a Hades, pero es más que evidente que todavía hay seres que no les agrada ese humano por haber matado a su Rey, ¿Qué hubiera pasado si se encontraban con un enemigo?
Era cierto, Tesla no se puso a pensar en eso, solo se había dejado llevar por la emoción de conocer algo nuevo y por la maravillosa ciencia. Estaba en su naturaleza no medir los peligros a su alrededor, solo los veía como una oportunidad para la evolución de la humanidad.
—Bueno... —el hijo de la luz sintió como las palabras se atoraban en su garganta, no podía decir nada más porque sabía que su pareja tenía razón.
—¿Y si los emboscaban? —nuevamente el señor de las moscas atacó, si algo malo le hubiera pasado a su amado, se volvería loco. No quería sentir la pérdida otra vez y mucho menos de la persona que más amaba en esta vida.
Aunque bien, le fastidiaba un poco que su chispita muchas veces descuidara ese aspecto.
El hijo de la luz solo agachó la mirada, se sentía como un niño chiquito regañado, y por algún motivo, no podía hablar lo cual era raro en él puesto que siempre tenía argumentos para refutar cuando no estaba de acuerdo.
—Lo siento. —respondió Tesla, ya no le quedaba otra opción más que aceptar su error, se había equivocado, pero aprendería de ello.
Al escucharlo, el demonio se sorprendió, pero continuó, necesitaba sacar todo. —Nikola, ¿De verdad no pensaste en mí cuando fuiste al Inframundo? Me prometiste que no irías, al menos no sin mi compañía y, aún así, me engañaste, me mentiste.
El humano abrió los ojos con sorpresa, había sido egoísta, no se había puesto a pensar en los sentimientos de su pareja. Conocía a la perfección los temores de su amado y aún así... No le importó, solo le importó sus propias cosas cuando Beelzebub siempre pensaba en él y lo ponía primero ante todo.
Sabía que el mayor miedo de su amado demonio era perderlo para siempre, y Tesla había ignorado por completo ese sentimiento solo para satisfacer su curiosidad.
Por primera vez en mucho tiempo, se sintió mal emocionalmente.
Lastimó a su amado y estaba arrepentido.
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Beelzebub al notar que su pareja no decía nada, suspiró cansado, una parte de él quería ir y abrazarlo, y la otra seguía molesta, sin mencionar que sentía como su maldición quería salir y aquello no les gustaba.
Entonces era por eso que todo el día se había sentido extraño y ansioso.
—Lo siento, Beelzebub, cometí un error. —afligido, el humano respondió ante el regaño de su pareja. Era de sabios aceptar los errores.
—Me quedaré unos días en el inframundo. —sin decir nada más e ignorando a su humano, el demonio avisó antes de que dijera algo de lo cual pudiera arrepentirse.
Necesitaba tiempo para pensar y despejar su cabeza, más que nada quería hacerle saber a su pareja que lo que hizo estuvo mal.
Sentía que, si no lo sacaba de su vista, lo perdonaría tan rápido que su amado no tendría tiempo de reflexionar sobre sus acciones. Solo se iría por unos días, nada más y esperaba que con eso fuera más que suficiente para ambos.
—Beel... —y en un último llamado, Tesla lo nombró queriendo recibir un abrazo de su parte para sentirse tranquilo, sin embargo, bajó su mirada triste cuando notó que su pareja se daba media vuelta y se retiraba del laboratorio rumbo al inframundo.
Sus labios temblaron al oír que la puerta se cerraba una vez que el señor de las moscas salió del laboratorio. Se sentía fatal y quería llorar, pero no entendía porqué motivo estaba tan sensible. Normalmente hubiera ido detrás de su pareja con una sonrisa para abrazarlo con calidez y después de eso, todo volvería a la normalidad.
Pero esta vez no fue capaz de hacerlo.
Y ahí ya no pudo más, dejó caer unas lagrimas que velozmente fueron limpiadas con sus manos.
—Creo que debería ir a dormir a mi habitación. —dijo con rostro triste, tal vez si descansaba, podría pensar mejor.
⚡🪰
Había pasado un poco más de una semana desde que Tesla y Beelzebub tuvieron un problema en su relación, y durante todo ese periodo el demonio no contactó a su pareja ni viceversa.
Todos los días era lo mismo, el hijo de la luz iba a su laboratorio a trabajar, vomitaba cualquier cosa que comía a excepción del pan dulce que le regalaba Edison, se mareaba y tenía nauseas, además de sentirse muy sensible.
Por más que intentaba dormir bien para recuperar fuerzas, cada vez que recordaba a su amado no podía evitar sollozar con tristeza mientras lo llamaba en silencio en la oscuridad de su habitación.
Ni los remedios naturales que su madre solía prepararle surtían efecto, ni las veces que Edison le preparó algunos remedios caseros que solía conocer.
Simplemente no podía recuperarse y aquello ya le estaba preocupando de sobremanera.
A veces sus colegas iban a visitarlo tratando de animarlo con algunos trabajos científicos, pasando el rato con él o solo para hacerle compañía, pero no era igual.
Tesla se sentía solo.
Extrañaba a Beelzebub.
Necesitaba tenerlo a su lado.
Abrió los ojos una vez que sintió que su habitación estaba iluminada con la suficiente luz del sol, se levantó de la cama con las ojeras demasiado marcadas. Otra vez los vómitos no lo dejaron dormir.
Bostezó, tal vez hoy sería un gran día y por fin vería a Beelzebub, quería abrazarlo.
Una vez que se aseó y se dispuso a vestirse, notó algo raro al verse en el espejo de cuerpo completo. Abrió sus ojos con sorpresa cuando notó que su vientre y estómago sobresalían, se llevó sus manos a su torso desnudo esperando que solo fuera una ilusión porque todavía no despertaba bien, sin embargo, no fue así.
Tragó saliva en seco y sacudió su cabeza mentalmente con una sonrisa nerviosa. —Tal vez... ¿Siempre ha estado así?
E ignorando por completo aquello, decidió vestirse con normalidad, no obstante, al momento de querer abrocharse su pantalón se dio cuenta de que le apretaba y, lo peor de todo, es que su chaleco ya no le cerraba por un solo centímetro.
—¿Subí de peso? —sudó en frío, no es como si le importara mucho su apariencia física siempre y cuando estuviera sano, pero haber tenido extraños síntomas y que su ropa ya no le quedara como de costumbre encendió sus alertas. —¿O estoy reteniendo líquidos?
Pero por más que pensaba, no entendía qué sucedía. Había estado vomitando mucho durante la semana como para haber subido de peso. Simplemente no tenía sentido.
Estaba sumido en sus pensamientos con una mano en su mentón, tratando de analizar la situación con calma cuando los leves golpes a su puerta lo desconcertaron.
—Doctor Tesla. —llamó Göndull con amabilidad. Desde hace un poco de tiempo atrás había notado que su compañero se encontraba extraño, incluso un enorme sentimiento de protección hacia él creció, incluso más del que ya existía.
Para ella, el doctor Tesla era una persona que merecía ser amada y por supuesto que lo hacía, tal vez no de forma romántica, pero sí de la manera como una hermana mayor ama a sus hermanitos.
El Rey del Inframundo la entendía muy bien.
Esperó por unos segundos a que la puerta fuera abierta por el humano y cuando ocurrió, se preocupó al notar que el humano se veía un poco demacrado.
—¿Se encuentra bien, Doctor Tesla? —preguntó la mujer viendo al hombre, cargaba con el desayuno en una bolsa de papel y, no era nada nuevo, de vez en cuando le llevaba comida o cuidaba de él por gusto. Aunque también era su obligación en cierto punto.
—Señorita, pase por favor. —el hijo de la luz se hizo a un lado para que su compañera entrara y así fue y, con una mirada seria y preocupante se dirigió a la mujer que se veía elegante. —Necesito que me hagas un favor, señorita Göndull.
—Por supuesto, dígame ¿Qué necesita? —quizá solo era otro experimento del cual necesitaba su ayuda, así como con el traje del Autómata B. Con cuidado, dejó el almuerzo en la mesa de la habitación y se mantuvo de pie esperando la respuesta de aquel hombre que competía en brillo con el Dios Apolo.
—A tus ojos... ¿Crees que estoy engordando? —Tesla dudó en hablar, pero realmente quería escuchar otras opiniones, estaba seguro de que si le preguntaba a Edison, éste le mentiría por quién sabe qué motivos, si le decía a Qin lo más probable era que lastimaría su orgullo, y sus demás colegas no eran una opción debido a que no dejaban de “consentirlo”.
La mujer solo parpadeó varias veces confundida, estaba sorprendida y en realidad esperaba cualquier cosa menos ese tipo de preguntas, dejó salir un suspiro divertido mientras una leve sonrisa se formaba en su boca.
A decir verdad, sí se había percatado de que Nikola estaba un poco más “llenito” pero, lejos de molestarse o de preocuparse porque no era nada exagerado, le parecía enormemente lindo e incluso tierno. Le daban ganas de abrazarlo y apretar esa pancita que se le estaba formando.
—Diría que un poquito, Doctor Tesla. —habló con suavidad, tampoco quería mentirle porque era más que obvio que él ya lo había notado. —Casi imperceptible.
—Ya veo... —el hijo de la luz se dejó caer sobre la cama con los brazos extendidos, se sintió derrotado y más que nada, cansado. No tenía energías ni para su amada ciencia.
—Pero si la ropa le incomoda o le aprieta, le conseguiré ropa más amplia. —tratando de consolar al humano, la valkiria expresó, aunque bueno, no sabía si eso valdría como apoyo.
—Te lo agradecería bastante, señorita. —expresó Nikola con una sonrisa derrotada, observando el techo para que su cabeza sacara conclusiones por los cambios de su cuerpo.
—Perfecto, regreso en una hora, me aseguraré de traerle varios trajes de su mismo conjunto. —dicho esto, la mujer salió de la habitación.
⚡🪰
Mientras tanto en el inframundo, Beelzebub se encontraba sentado en su laboratorio analizando una bestia que recién estaba por despertar, era un mal hábito que tenía.
Cuando estaba molesto, triste o ansioso, solo se la pasaba creando bestias que fueran fuertes para después acabar con ellas. Necesitaba sacar toda su frustración con algo.
—Ya han pasado varios días... —le dijo a la bestia con una mirada sombría. —¿Debería ir a buscar a Nikola?
Nada, solo unos burbujeos de parte de aquella criatura con dientes afilados.
—Pero él tampoco me ha contactado. —expresó cansado, lo único que quería era regresar con su pareja. —Aunque conociéndolo, ni siquiera se atreve a llamarme.
Y así, el demonio escuchó otra voz muy bien conocida, a veces era molesto, pero en ocasiones le era de ayuda, y esta vez le ayudaría a averiguar cómo se encontraba su chispita.
No dejaba de sentirse ansioso, como si algo estuviera por ocurrir.
—¿Para qué me llamaste, Beelzebub? —en un tono un poco arrogante, el dios de la conquista cuestionó su descontento. Su hermano mayor le había pedido que se llevara mejor con el demonio, después de todo él era quien lo arreglaba cuando se destrozaba alguna parte.
Sin mencionar que le salvó la vida, aunque haya sido a petición de Hades.
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Había llegado al laboratorio de su loco amigo depresivo, cada paso que daba se la pasaba echando rayos y centellas, su ceño fruncido solo les decía a los demás que no lo molestaran en absoluto, y la única razón por la que había ido a ver al demonio era por su hermano mayor.
Sabía que sería algo sobre el hechicero de la humanidad, cada vez que esos dos tenían problemas, tenía que convertirse en la tercera ruedita de la bicicleta, y no solo de ellos dos, también lo hacía cuando el ex emperador de China y Hades tenían problemas.
A este paso, creía que nunca conocería el amor por estar ayudando a los dos seres más tortolitos de toda la existencia, nunca creyó ver a su hermano actuando como un tonto por un humano, así ocurría con Beelzebub, jamás lo imaginó derramando miel cada vez que estaba al lado de ese hechicero que se hacía llamar científico.
—¿Para qué me llamaste, Beelzebub? —preguntó cruzándose de brazos parándose justo al lado del demonio, y por supuesto, evitando aquella criatura que se veía pegostiosa. Aunque bien, ya se hacía una idea de lo que su depresivo amigo quería.
—¿Has visto a Nikola? —preguntó el señor de las moscas sin dirigirle la mirada, concentrándose en la tableta que tenía en sus manos.
¿Era en serio? Adamas chasqueó la lengua fastidiado, no entendía donde cabía en su cabeza para ir a ver al mago de la humanidad, ni siquiera tenía sentido que le cuestionara.
—¿Y como por qué lo vería? —expresó cansado, ir a ver a ese humano también significaba peligro para él ya que Beelzebub lo vería como un enemigo, sabía perfectamente que, todo ser, humano, demonio o dios que viera a Tesla con otros ojos no viviría para contarlo e incluso también de aquellos de los que sospechaba.
No solo eso, sino que vigilaba cada amistad de su pareja. Y era obvio que el dios de la conquista lo consideraba un posesivo maniático.
El demonio, al escuchar lo que Adamantino decía se quedó pensativo, tenía razón, no había ninguna razón por la que él iría a verlo y si lo hacía, por supuesto que se lo cuestionaría hasta más no poder.
—Tienes razón. —dijo calmado el de negro.
—Si eso es todo, entonces me largo, te ves muy depresivo el día de hoy. —se encogió de hombros, y justo cuando estaba por darse media vuelta, el demonio lo detuvo.
—Quiero que vayas y veas a Nikola, quiero que me digas cómo esta. —lo vio a los ojos con un rostro aterrador. No estaba para juegos.
—¿Y por qué no vas tú?
—Iré, pero quiero que me digas cómo está y así prepararme. —y no mentía, no sabía cómo reaccionaría su amado después de todo este tiempo que no estuvieron juntos, se sentía culpable debido a que nunca lo había dejado tanto tiempo solo.
Hasta su maldición se estaba volviendo loca, podía sentir como Satanás rasgaba su pecho con el objetivo de salir para ir con el hijo de la luz.
Era como si Satanás supiera algo que él no sabía, y aquello lo tenía un poco desconcertado.
Un poco afligido, Adamas respondió. —Está bien, solo iré a verlo, ni siquiera hablaré con él, lo veré y me iré de inmediato, no quiero problemas. —expresó recordando la última vez que lo vio.
Y es que ese día, en cuanto Tesla lo vio se le dejó ir como si fuera un cachorrito que estaban por alimentar, e incluso tocó su cuerpo robótico con los ojos más brillantes que el sol mismo. Se sintió un poco acosado y cerca de la muerte cuando descubrió la mirada furiosa que Beelzebub le dedicaba.
Como si al señor de las moscas le estuvieran robando a su pareja. Vamos, ni siquiera era su culpa que el humano fuera loco compulsivo de la ciencia.
—Te esperaré. —finalizó Beelzebub regresando a su tablet ignorando por completo el hecho de que Adamas ya se había ido.
⚡🪰
Regresando al recinto de los humanos, específicamente en la habitación del octavo luchador, la valkiria había llegado con más ropa para le humano que consideraba más brillante, aquel humano que podía iluminar una habitación con tan solo sonreír.
—Doctor Tesla. —la mujer le entregó la ropa con una leve sonrisa. —Si requiere más ropa, no dude en avisarme.
—Muchas gracias, señorita. —con una sonrisa llena de gratitud, Nikola expresó.
—Me tengo que retirar debido a unos asuntos que debo atender, pero lo veré después. —se despidió la mujer dejando al hombre en su habitación.
Por su parte, Nikola solo suspiró tratando de relajarse, era verdad, ya le había quitado mucho tiempo a su valkiria con este tipo de cosas, pero no podía simplemente ir por ahí mientras parecía un chile relleno.
Y con eso en mente, se cambió sin dar bocado a la comida que la mujer le había traído para evitar vomitar o sentir nauseas. Lo que quería en ese momento era distraerse para no pensar en Beelzebub.
Para evitar que se sentía más solo que cuando estaba vivo.
Al llegar a su laboratorio, se acercó a su pizarra con varias fórmulas y sonrió, era hermosa, la ciencia era tan hermosa que era lo único que lo mantenía tranquilo después de haber discutido con el señor de las moscas o bien, de ser regañado por el mencionado.
Después de un rato de escribir en la pizarra y de resolver varias fórmulas, decidió tomar un descanso y es que no podía concentrase con claridad, sabía que, de las fórmulas que había resuelto varias de ellas estarían mal solo porque no dejaba de pensar en su amado y en la culpa que sentía por haberlo herido.
Se sentó en el sofá esperando que su pareja entrara por la puerta, pero ésta simplemente no se abría.
Sin embargo, sonrió al escuchar la puerta de su laboratorio abrirse y sin pensarlo mucho se levantó esperando ver al demonio que tanto amaba, pero al ver quien había entrado solo le provocó una gran decepción.
—Hola, Edison. —y de nuevo, se sentó para descansar.
—Al ver tu rostro, parece que no era la persona que querías ver. —sin pedir permiso, se acomodó relativamente cerca del hijo de la luz, lo suficiente como para que no se diera cuenta de sus intenciones.
Y es que era verdad, no dejaría pasar la oportunidad que se había creado. Sabía que el demonio y Tesla habían tenido una discusión puesto que no lo había visto junto a Nikola en más de una semana, incluso podía notarlo en el rostro del más alto.
A kilómetros se veía su tristeza, pero por eso él estaba ahí, para llenar el vacío que ese monstruo había creado.
—Bueno, esperaba ver a Beelzebub. —comentó Nikola con la mirada baja.
—Entiendo, debe ser duro, ¿No? —levantó su brazo y lo recargó en el respaldo del sofá, como si estuviera a punto de abrazar al castaño por los hombros. "Un poco más" pensó el gringo.
—Lo es. —por su parte, el hijo de la luz no tenía ganas de hablar, se sentía tan agotado que poco a poco sus parpados se sentían pesados.
No había tenido la oportunidad de dormir bien debido a los fastidiosos malestares que ha tenido durante días, tampoco comprendía porqué se estaban haciendo cada vez más fuertes.
Quizá dormir por los menos unos cinco minutos le ayudarían a mejorar.
—Por cierto, Tesla, me he dado cuenta de que no has comido bien, puedo notarlo por tu cansancio y por tu semblante, puedo decir que te estás descompensando. —Edison seguía hablando sin parar creyendo que era escuchado por el castaño. —Por eso quería invitarte a comer, escuché por ahí que hay un restaurante cerca de aquí, lo investigué y no parece peligroso el lugar de hecho, se ve bastante agradable.
De un momento a otro, sintió como algo pesado se recargaba contra su hombro y, al voltear para ver de que se trataba se sonrojó hasta más no poder.
—¿T-tesla? —llamó a su colega en un leve tartamudeo, no lo podía creer, tenía tan cerca a ese hombre que tanto había deseado.
Al girarse un poco, pudo notar que el hijo de la luz se encontraba profundamente dormido, posiblemente había tenido noches difíciles debido al señor de las moscas.
Y por un momento se alegró, si Tesla se había quedado dormido junto a él, significaba que le tenía suficiente confianza como para mostrarse así de vulnerable.
Tragó saliva con mucho nerviosismo, nunca lo había tenido así de cerca y, cuando por fin se daba la oportunidad, siempre estaba Beelzebub a un lado para arruinarle el momento o bien, estaba alguna otra persona que le arruinaba la ocasión.
Sin pensarlo mucho, levantó su mano y acarició con suavidad la mejilla del hijo de la luz, lo hacía con tanto cuidado para evitar despertarlo que cualquiera notaría algo raro en eso. Cada vez que su piel rosaba contra la suya se sentía tan gratificante.
Y ahí lo decidió, le daría un beso al científico más joven que él por varios años, no dejaría pasar una oportunidad tan valiosa como esa.
Se giró hacia Tesla y, con cuidado de no despertarlo sujetó sus mejillas con ambas manos y lo miró fijamente, ah, era tan hermoso que no podía quitarle los ojos de encima.
Con lentitud, Edison acercó su rostro al más joven para unir sus labios.
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Thomas Alva Edison acercó lentamente su rostro al más joven para besarlo, algo que toda su vida había anhelado, sus ojos temblaban lentamente temiendo que alguien lo interrumpiera mientras tragaba saliva en seco.
—Solo... Por esta vez. —susurró para sí mismo, quizá sería la ultima oportunidad que tendría de hacer algo como eso.
Y así, unió sus labios con los del hijo de la luz.
No fue un beso corto, fue un beso que le demostraba muchas emociones, aunque el contrario estuviera en un sueño profundo. Poco a poco, Edison comenzó a profundizar más sin pensar que el castaño pudiera despertar, para este punto no le importaba que Tesla se diera cuenta.
De pronto, escuchó una voz que lo llamaba y aquello provocó que se sobresaltara, soltó al hijo de la luz y se puso de pie inmediatamente. —¡Nada!, ¡No está pasando nada! —gritó sudando en frío.
—¿Qué se supone que está pasando? —cuestionó cruzándose de brazos con un tono serio y preocupado. —Sabes perfectamente que, si Beelzebub se entera, estás más que muerto, ¿Verdad, Edison?
—¿Ne-newton? —el estadounidense suspiró aliviado, por la emoción del momento no se había percatado de quien realmente lo llamaba. —¿Por qué estás aquí?
—Vine a dejar la paloma de Tesla, debido a que últimamente no se ha sentido bien, él me pidió de favor que la cuidara. —el hombre más alto levantó la jaula donde se encontraba aquel animal volador. —Todos los días la traigo para que Tesla la vea y luego me la llevo después de un rato.
—Ya veo... —Edison desvió la mirada, el único que sabía de sus sentimientos hacia el hijo de la luz era Galileo, nadie más, y ahora... Newton también lo sabía, lo que no esperaba era que se diera cuenta de esa manera, no mientras le robaba un beso a su colega.
Dirigió de nuevo sus ojos a los del científico más alto cuando habló otra vez, y éste se mostraba molesto.
—¿Por qué lo besaste? —preguntó en voz baja, después de todo el hijo de la luz seguía dormido, todos sabían que no descansaba bien debido a los problemas que tenía con el señor de las moscas y, por ese motivo, no quería despertarlo.
—Bueno... —y por más que pensó en una excusa para darle a su colega no se le ocurrió una convincente y más porque el hombre de cabello largo no dejaba de verlo muy de cerca, presionándolo para que hablara.
—¿Y bien? —insistió.
—Me gusta Tesla, ¿De acuerdo? —habló fastidiado, por dios, ¿Acaso era tan difícil para los demás entenderlo?
—Comprendo, pero... —sin pensarlo mucho, dirigió su vista al hombre que estaba a punto de roncar, era grato verlo dormir después de que sus ojeras estuvieran más marcadas que las ganas de morir de Beelzebub. —¿Qué vas a hacer cuando él se entere?
—Ese demonio no tiene porqué enterarse. —Edison respondió con velocidad, si el señor de las moscas se enteraba de que había besado a su chispita, amanecería colgado como si fuera un suicidio.
El más alto y de buen cuerpo negó con la cabeza. —No, no me refiero a Beelzebub ni a Tesla, quiero decir, si Beelzebub quisiera matarte, entonces Tesla lo detendría. Él no te dejaría morir por eso.
Fue ahí donde el gringo comprendió exactamente a quién se refería su amigo. Abrió sus ojos de par en par y su corazón latió a mil. ¿Cómo podría olvidarse de algo tan importante como eso?
—Tesla nos dijo que Satanás está enamorado de él y debido a eso, no ha terminado sin corazón, literalmente hablando. —Newton habló como si nada, pero a su vez preocupado, solo esperaba no estar en el lugar y en el momento equivocado cuando Satanás se diera cuenta. —Él es incluso más posesivo que Beelzebub.
—Ya lo sé, solo hazme el favor de guardar el secreto, ¿Sí? —rogó el estadounidense.
Si satanás lo descubría, ni siquiera Tesla podría salvarlo.
Y todos eran conscientes de que Satanás podía tomar el cuerpo de Beelzebub, solo una vez tuvo la desgracia de toparse con la maldición cuando estaba con el hijo de la luz haciéndole compañía, nada más observándolo como si fuera una presa acorralada.
No quería ni recordarlo, pero solo le bastó unos cuantos segundos para salir corriendo de ahí con los pantalones mojados y no precisamente por agua o sudor.
Cada vez que lo recordaba, se avergonzaba de haber abandonado a su amigo, ni siquiera se tomó la molestia de entrar al laboratorio, simplemente se dio media vuelta y se fue.
Era un humano muy inteligente, pero era común y corriente, ¿Qué podría hacer él contra una entidad que podía matar dioses sin mucho problema? Porque sí, conocía su historia debido a que se había tomado la molestia de investigarlo a fondo.
Juraría que hasta sabía de que color era su ropa interior.
Por el contrario, Newton solo suspiró agotado, sabía que, si hablaba, solo se ocasionarían más problemas. —De acuerdo, solo por esta vez te ayudaré, pero tendrás que limpiar la arena de mis gatos por un año.
—Hecho.
Y con eso último, ambos hombres decidieron dejar que el hijo de la luz descansara temiendo que pudieran despertarlo.
Edison, al caminar por los pasillos con su amigo, podía sentir como su corazón latía a mil, su respiración estaba un poco agitada y no precisamente por el susto de ser descubierto, al contrario, si no lo hubieran interrumpido, no sabría qué hubiese sucedido.
Probablemente se hubiera aprovechado de Tesla hasta cierto punto.
Llevó su mano hasta sus labios y los tentó con suavidad, una sonrisa se formó en sus labios cuando recordó que por fin había probado aquella boca que por mucho tiempo había deseado.
—Valió la pena... —susurró en voz baja de manera imperceptible para Newton, solo esperaba que el chiste no le costara caro en un futuro.
⚡🪰
Abrió sus ojos con pesadez cuando sintió que una persona lo estaba moviendo o, mejor dicho, un dios. No recordaba que se había quedado dormido en una posición incómoda, pero supuso que simplemente había colapsado por el agotamiento que estaba cargando desde hace tiempo.
—¿Eh? —se levantó y dejó salir un leve bostezo, al parecer ese tiempo de sueño le cayó más que bien.
—Así que estás vivo. —Adamas habló con el ceño fruncido mientras retrocedía varios pasos, temía que en cualquier momento el hijo de la luz le tocaría sus partes robóticas para investigar. —Cuando entré a tu laboratorio, parecía que estabas muerto, no respondiste ni cuando te grité.
Y era verdad, en cuanto entró al laboratorio y encontrar al humano dormido en el sofá en una posición para nada cómoda se sorprendió, quiso dejarlo así como estaba, sin embargo, se detuvo.
Tenía que verificar que el novio de su amigo estuviera bien y como parecía no respirar, no le quedó de otra que moverlo hasta que despertara. Ni siquiera con gritos logró que el humano abriera los ojos.
Capaz y Beelzebub lo culpaba de una desgracia.
—¿Me quedé dormido? —se llevó una mano a su mentón tratando de recordar que había pasado antes de perderse en la oscuridad del sueño. —Soñé que un chango me besaba... Que asco.
Por el contrario, Adamas solo parpadeó varias veces, era extraño. Ese humano se veía distinto a como lo recordaba, podía sentir que el hechicero de la humanidad emanaba algo extraño, pero no podía identificar qué era.
"Lo mejor será que me vaya" pensó, y era verdad, ya había verificado el estado de salud del humano así que ya no tenía nada más qué hacer ahí. —Como sea, me voy.
—Oye, espera... —expresó Tesla viendo como el dios de la conquista se retiraba, ni siquiera se había detenido cuando lo llamó, no obstante, sonrió. Sabía que su pareja había mandado a Adamas para ver como se encontraba.
De pronto y como si fuera obra del destino, sintió un dolor fuerte y agudo en su abdomen provocando que se doblara hacia adelante, no comprendía que estaba sucediendo.
De inmediato, se puso de pie para buscar ayuda, el dolor era tan fuerte que apenas y podía moverse. Se llevó una de sus manos a su abdomen mientras que, con la otra buscaba de donde sujetarse.
El sentimiento de miedo y angustia era inevitable, sus ojos se hicieron acuosos y su boca se entreabrió tratando de llamar a alguien. Apretó sus ojos con fuerza llamando a su pareja, aunque él ni estuviera en su laboratorio.
—Beelzebub... —susurró entre jadeos de dolor, sentía que estaba por desmayarse.
Todo le daba vueltas y la angustia de nos saber nada lo carcomía por dentro. Se tardó demasiado en buscar un médico y ahora su cuerpo le estaba cobrando una enorme factura.
Dio unos cuantos pasos torpes y débiles acercándose a la puerta de su amado laboratorio, pero entre más avanzaba más lejos la veía.
Después de dejar salir una gran bocanada de aire, cayó al suelo de forma brusca y lastimándose en el proceso, pero eso poco le importaba, solo quería que el dolor que estaba sintiendo desapareciera.
Poco a poco su respiración agitada se fue desvaneciendo y toda su vista se fue tornando borrosa, fue ahí en donde por primera vez en su vida sintió miedo y era incapaz de explicarlo.
Desconocía qué estaba pasando con su cuerpo y aquello lo aterraba.
Y en un último suspiro, perdió la conciencia mientras abrazaba su abdomen.
Notes:
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Chapter Text
El dios de la conquista se había retirado del laboratorio mientras echaba rayos y centellas al aire, estaba molesto de tener que ayudar a su amigo depresivo con esas cosas, por ese motivo es que había ignorado al último mago de la humanidad, porque sabía que ese humano le pediría que transmitiera un mensaje al señor de las moscas.
Y él no era ningún mensajero de nadie.
Sin embargo, al alejarse varios metros del laboratorio del humano se detuvo en seco, pudo sentir que algo malo estaba pasando o bien, que estaba por venir. Era como si el ambiente se sintiera incómodo e incluso tenso.
¿Pero qué era?
Al principio creyó que se trataba de Tesla porque le incomodaba su presencia, pero la realidad no fue así, en cuanto lo vio pudo percatarse de que ese humano tenía algo y como si fuera una desdicha de su vida, un extraño sentimiento de protección creció en él.
Sentía que debía proteger al hijo de la luz.
Chasqueó la lengua con fastidio y se llevó una mano a la frente tratando de prensar que era lo que sucedía, si le decía a Beelzebub el raro sentimiento de protección que crecía en él, entonces terminaría con una remodelación de retrete de última generación.
¡No quería ser un excusado!
Por ese mismo motivo había decidido alejarse de Nikola, por su propia protección y para evitar malentendidos.
Si esa era la verdad, entonces... ¿Por qué rayos se sentía tan incómodo?
Carraspeó por unos momentos deteniendo su andar, maldición, tenía que regresar y verificar de nuevo a Tesla, algo dentro de su ser le decía que debía hacerlo o de lo contrario, se arrepentiría por el resto de su vida.
Y con eso en mente, se dio media vuelta y se encaminó hacia el laboratorio del científico. Cada paso que daba era más rápido queriendo llegar lo antes posible.
Sin cuidado alguno, abrió la puerta del laboratorio e ingresó llamando al humano con un rostro de preocupación por no obtener respuesta.
—¡Tesla! —dio unos cuantos pasos y se detuvo al instante al percatarse de que el hijo de la luz yacía inconsciente en el suelo.
"¡¿Qué rayos?!" pensó, ¿En qué momento había pasado eso? Si hace apenas unos segundos el inventor estaba quejándose de su extraño sueño de besar changos.
Se acercó velozmente hacia el castaño para revisar que todo estuviera bien, sin embargo, al agacharse para revisar su respiración se dio cuenta de estaba sangrando.
—¿Pero qué mierda? —expresó su sorpresa llena de angustia, ¿Por qué el hijo de la luz tenía los pantalones llenos de sangre?
Y al examinarlo un poco más, notó que la sangre provenía de su trasero. "Estos no está para nada bien" pensó y en un acto desesperado, cargó al humano para llevarlo al área de medicina, era más que obvio que el científico necesitaba un doctor.
Mientras se dirigía a la enfermería a toda velocidad, muchas cosas pasaron por su mente, ¿Un súcubo o un íncubo había entrado al laboratorio del mago de la humanidad?, ¿Se resbaló y se golpeó?, carajo, por más que pensaba en lo que pudo haber sucedido, ninguna lo convencía del todo.
No pasó ni 5 minutos desde que lo vio y estaba bien, no le notó nada raro, ¿Entonces qué sucedió?
¿Qué pudo haber pasado en tan poco tiempo?
Agradecía enormemente haber regresado y revisar que todo estuviera bien, de lo contrario, la pasaría muy mal a manos de Beelzebub o, en el peor de los casos, en la palma de las manos de Satanás, aunque ni tuviera la culpa.
—Afortunadamente todavía respiras. —le mencionó a un inconsciente Nikola.
⚡🪰
Por otro lado, en el inframundo se encontraba Beelzebub revisando algunas de sus investigaciones en su Tablet y, a decir verdad, no podía concentrase en absoluto. Cada vez que leía la primera línea de su escrito, su mente se desviaba y pensaba en su chispita.
No solo eso, sentía un nudo en su garganta y su diafragma se contraía, como si sintiera que algo malo estaba por pasar, y para colmo, podía sentir que su maldición quería salir a toda costa.
¿Es que había pasado algo?
Era el mismo sentimiento que tenía cuando algo malo iba a suceder, como si su propio cuerpo le avisara que se preparara para lo peor.
Simplemente no podía comprender qué sucedía.
Llegó a escuchar a Satanás varias veces, pero lo ignoró como de costumbre, aunque sabía que su maldición solo le hablaba cuando era realmente urgente.
Se recargó en el respaldo de su silla acolchonada y cerró los ojos con fuerza, respiraba hondo tratando de calmar aquella ansiedad que lo estaba volviendo loco.
Sin embargo, no podía calmarse. Tomando una gran bocanada de aire y dejando su Tablet en la mesa de al lado, se levantó con el objetivo de ir a ver a su amado, tal vez así podría tranquilizarse.
Durante todo ese tiempo en que no lo tenía cerca, pudo sentir que todo iba mal, no obstante, su molestia por haber sido engañado era un poco más fuerte,
—No puedo esperar más a Adamas. —expresó su descontento al pequeño monstruo que tenía en un frasco en una de las repisas, y era verdad, estaba molesto con todo mundo. Necesitaba una buena porción de su humano.
Tenía la necesidad de tenerlo en sus brazos.
Y justo cuando dio varios pasos para salir de su área de trabajo se detuvo puesto que escuchó con más fuerza una voz muy bien conocida. Una voz profunda y elegante, una voz que podría hipnotizar o aterrar a cualquiera.
"Eres un imbécil, Scintillae nos necesita".
Al escucharlo, sus ojos se abrieron en confusión, ¿Por qué Satanás estaba diciendo eso? Era más que evidente, su chispita estaba en peligro, por eso se sentía ansioso. Aun así, quiso creer lo contrario.
Quería creer que todo estaba bien y solo era una exageración de Satanás ya que no era la primera vez que sucedía.
Al instante en que dio un paso más, un sirviente de Hades tocó la puerta de su laboratorio con un tono apurado y aquello desconcertó demasiado al señor de las moscas.
—Señor Beelzebub, acaba de llegar un mensaje urgente. —golpeó con más fuerza la puerta, sabía a la perfección que, si no hacia todo lo posible por transmitirle el mensaje al demonio, no viviría para contarlo. Ni siquiera Hades podría salvarlo de las garras de aquel hombre que había sanado en cuanto a sus tendencias suicidas se refería.
—¿Qué sucede? —por fin el señor de las moscas abrió la puerta de su laboratorio, su mirada seria estaba combinada con una de preocupación y esperaba por lo que sea que no fuera lo que estaba pensando, quería creer que su maldición se había equivocado porque siempre exageraba todo.
Pero al notar que el sirviente estaba nervioso y lleno de sudor por haber corrido a buscarlo, solo encendió sus alertas.
—Acaba de llegar un mensaje urgente del señor Adamas. —habló con rapidez queriendo que su mensaje fuera recibido con velocidad.
—Solo dime qué pasa. —se desesperó el demonio, solo había una razón para que los sirvientes de su amigo fueran a buscarlo con tanta prisa y temor.
—Al parecer el mago de la humanidad ha colapsado en su laboratorio, además el señor Adamas también mencionó que existía una posibilidad que haya sido atacado. —dijo el sirviente sin siquiera mirar a los ojos a la encarnación de Satanás, no sabría cómo reaccionaría y aquello lo mantenía con zozobra.
Y sin siquiera decir ni una sola palabra, el señor de las moscas salió corriendo hacia el recinto de los humanos lamentándose por no haber estado ahí para su amado cuando lo necesitó.
Era por eso.
Por ese motivo es que se sentía ansioso, porque su pareja estaba en peligro. Se lamentaba no haber escuchado esa sensación y por supuesto, también haber ignorado a Satanás.
Como si fuera arte de magia, desapareció toda molestia que sentía hacia su pareja. Cualquiera que le pusiera un dedo encima a su chispita, no viviría para ver la luz del sol otra vez.
Y por segunda vez en la vida, Satanás y Beelzebub estaban de acuerdo. La primera vez que ambos llegaron a un acuerdo fue cuando los dos decidieron tomar a Nikola como suyo, hacerlo su pareja, enamorarse de él y protegerlo hasta el fin de los tiempos.
No le tomó mucho tiempo llegar a tan esperado lugar, no entendía qué había pasado ni quien se había atrevido a tocar lo que era suyo, pero en cuanto lo descubriera lo descuartizaría y se lo daría de comer a Cerbero sin el permiso de Hades.
A toda velocidad, llegó hacia donde creería estaría su pareja, exacto, en la enfermería.
Y justo cuando giró en la esquina, se encontró con Adamas quien lo estaba esperando con los brazos cruzados, recargado en la pared un semblante serio y desconcertado.
—Adamas. —llamó el demonio con inquietud y con cara de pocos amigos acercándose al dios de la conquista, necesitaba una explicación y la quería ya.
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Chapter 10: ¿Embarazado?
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El señor de las moscas se acercó con velocidad al dios de la conquista, su rostro lleno de preocupación y ojos sombríos expresaban que mataría al culpable que haya causado que su amado humano estuviera en esa situación, pero primero necesitaba respuestas.
—Adamas. —habló con una seriedad inigualable, incluso parecía que una segunda voz salía de su garganta y aquello dejó perplejo al dios mitad robot. —Será mejor que hables.
Por el contrario, el dios solo chasqueó la lengua molesto desviando la mirada, había hecho bien en regresarse y verificar al humano. —No lo sé, desconozco que le sucedió. —le regresó la mirada con la misma intensidad.
—¿Qué quieres decir?
—Cuando lo vi por primera vez, el humano estaba bien y luego me fui, pero regresé como a los dos minutos porque sentí que algo no estaba bien, y ahí estaba él. —dejó salir un suspiro preocupado llevándose una mano a su nunca la cual demostraba que no sabía qué había sucedido. —En el suelo y con el trasero lleno de sangre.
El demonio abrió los ojos con sorpresa y sintió como su pecho le dolía, si hubiera regresado antes y dejado su orgullo de lado, su amado no tendría que estar pasando una situación como esa.
De inmediato, su imaginación voló. De todos los lugares en donde podía sangrar o que lo lastimaran, ¿Tenía que ser exactamente ahí? Tragó saliva en seco de tan solo imaginarse que un malnacido había abusado de su chispita. Pero... Dos minutos era muy poco, pero si era lo suficiente para herirlo en esa zona.
"Te lo dije" escuchó la voz de Satanás reprochándole el haberlo dejado solo.
"Si algún desgraciado se atrevió a tocarlo, yo me haré cargo".
—¿Sangre? —habló con un leve tambaleo en su voz ignorando por completo la amenaza de su maldición, no tenía que decírselo, él se encargaría incluso antes que Satanás.
Nadie, absolutamente nadie puede tocar lo que es suyo.
Y Nikola Tesla era de él.
—Sí, sangre. —afirmó el dios. —Así que lo traje a la enfermería lo antes posible y amenacé al doctor en tu lugar, espero que no te moleste.
—No, está bien. —el señor de las moscas solo caminó hacia donde estaba su amigo y, con aura más siniestra que el mismo Odín cuando está enojado, expresó su molestia. —¿Viste algo que te llamara la atención?
No lo pensó dos veces, su instinto le decía que debía alejarse de Beelzebub o la pasaría muy mal, tragó saliva como si fuera lo último en su vida, y sin dejar que el de negro se diera cuenta de lo que estaba pasando dentro de sus pensamientos respondió al cuestionamiento.
—No sentí nada extraño, antes de llegar a su laboratorio vi que los mismos humanos de siempre salían de ahí, Comprendes, ¿No? el tipo que parece que trae vestido y tiene cara de acosador, y el otro hombre musculoso de cabello largo.
El demonio agudizó su mirada y de inmediato se dio cuenta de a quienes se refería, pero sabía muy bien que ellos dos no serían capaces de lastimar a su chispita. —Ah, Edison y Newton... —habló dejando salir un largo tono de curiosidad. —Newton es incapaz de ponerle un dedo encima a Nikola, y no creo que el payaso de Edison sea tan estúpido como para tocarlo, aunque sigo desconfiando de él.
—Bueno, ellos dos salieron del laboratorio y cuando entré, Tesla estaba dormido, pero se veía bien, no tenía ninguna señal de violencia o de que fue lastimado. —con total seguridad, Adamas expresó todo lo que había pasado en ese lapso de pocos minutos que estuvo ahí.
—Aun así, no estoy muy convencido. —se afligió el demonio, se sentía culpable, quería destrozar todo y regresar al pasado para evitar todo este maldito problema.
Y con eso último, ambos se quedaron en silencio esperando que el doctor saliera con noticias sobre el hijo de la luz, si por Beelzebub o Satanás fuera, ya abría irrumpido en la enfermería en busca de su chispita. Lo carcomía la angustia de no saber nada. Solo conocía los detalles que el dios de la conquista le había dado.
Pasaron unos cuantos minutos después de su conversación hasta que por fin la puerta de la enfermería fue abierta, de ahí salió un doctor más pálido que el mismo blanco.
El médico solo observó a los dos dioses que se encontraban de pie y al instante se dio cuenta de con quien debía tener más cuidado. Sin pensarlo mucho y con una cara más prudente que la del mismo Rey del Inframundo, habló para atraer la atención de los contrarios.
Sabía a la perfección que estaban esperando noticias del mago de la humanidad.
—Tengo noticias sobre Nikola Tesla.
Y antes de que pudiera procesar la información, el señor de las moscas se acercó al hombre de blanco, esperaba por lo que sea que no haya sido nada grave.
Por su parte, el doctor analizó de pies a cabeza al señor de las moscas y suspiró cansado, todo esto lo iba a llevar a tener problemas de estrés más adelante. Y aunque nunca trató al demonio personalmente, siempre le llegaban ciertos rumores del mencionado.
—¿Cómo está Nikola? —cuestionó Beelzebub sin siquiera saludar al médico, no tenía tiempo para tonterías.
Asimismo, Adamas solo se quedó atrás dejando que su amigo se encargara de todo, no quería involucrarse más de lo que ya estaba, aunque bien, podía escuchar muy bien lo que aquel médico estaba diciendo.
—Está fuera de peligro. —respondió el de blanco.
Y al escuchar aquello, el señor de las moscas no pudo evitar sonreír aliviado, sin embargo, se paralizó al escuchar un "pero" de parte del doctor.
—Pero estuvo a punto de sufrir un aborto, afortunadamente lo trajeron a tiempo y pudimos tratarlo antes de que perdiera al bebé que se está formando. —como si Beelzebub ya supiera toda la información, el doctor habló. —Sin embargo, necesita ciertos cuidados, sobre todo su...
"¿Aborto?" pensó el demonio, "¡¿Nikola está embarazado?!, ¡¿Cómo es eso posible?!"
—Espere. —interrumpió la encarnación de Satanás con un nudo en la garganta, estaba más que confundido y no entendía lo que pasaba. —¿Qué quiere decir con que Nikola casi sufría un aborto?
—Eso ni yo me lo esperaba... —expresó Adamas viendo toda la conmoción.
—Es exactamente lo que significa, el señor Tesla está embarazado y según la información que obtuvimos al revisarlo... Tiene 30 días de gestación. —fue ahí cuando el médico se dio cuenta de que nadie lo sabía, bueno, ahora Beelzebub ya era consciente de la situación, pero también se llegó a preguntar lo mismo con el hijo de la luz, "¿El señor Tesla es consciente de lo que sucede con su cuerpo?" pensó.
—Embarazado... ¿Embarazado? —habló más para sí mismo que para el doctor. No lo entendía, estaba más que confundido.
Conocía muy bien el cuerpo de su amado y era un hombre, no cabía dudas de que era un hombre y no una mujer, ¿Entonces cómo siquiera era eso posible? No sabía cómo reaccionar ni qué rostro poner más que uno lleno de desasosiego.
Eso significaba que él había embarazado a un hombre.
Ni siquiera Zeus que se acostaba con cualquiera había hecho algo como eso.
Nunca en sus más de 50, 000 mil años de vida había escuchado que un dios, demonio, ángel o lo que sea había embarazado a un hombre y mucho menos a un humano.
Nuevamente, el doctor sacó una gran bocanada de aire, sí, llevar el registro médico del mago de la humanidad le costaría muchísimo estrés y noches de desvelo, pero bueno, al igual que el demonio tampoco había escuchado de un caso similar.
—Así es, señor Beelzebub, he de suponer que usted es su pareja. —expresó sin cuidado, no existía ser que no conociera sobre la relación del señor de las moscas con el hijo de la luz, mentira, si los había.
—Lo soy. —afirmó el demonio.
—De acuerdo, entonces prosigo. —respiró hondo. —Al parecer casi perdía al futuro bebé debido a que su cuerpo se encuentra muy débil, según los análisis que hicimos, el señor Tesla se encuentra descompensado, he de imaginar que no estuvo comiendo de manera adecuada o bien, todo alimento que consumía lo vomitaba.
—Nikola no me dijo nada de eso. —estaba triste, ¿Por qué su amado nunca le dijo que no se sentía bien?, ¿Por qué no le cuestionó nada incluso sabiendo que su chispita "emanaba" algo extraño? Maldición, por eso todos comenzaron a actuar extraño con su pareja. Como si lo estuvieran consintiendo.
Por supuesto, se incluía hasta antes de dejarlo solo por varios días.
Y lo próximo que mencionó el doctor le cayó como agua helada en invierno. Abrió sus ojos con culpa mientras un nudo se formaba en su estómago.
—A todo lo que mencioné, también sumémosle el estrés y las noches de poco sueño, todo eso provocó que el señor Tesla estuviera a punto de abortar, no solo eso, también puso en peligro su vida.
—¿Él está bien ahora? —lo sabía, el había participado en eso al dejar solo a su amado, comprendía que su chispita había estado estresado por su culpa, y aquello le partió el alma. No quería llegar a tanto, solo deseaba que su pareja también pensara en él.
Cada vez que recordaba cuando no podía dejar de sentirse ansioso, se le estrujaba el corazón. Ese mismo sentimiento le estaba diciendo que no todo estaba bien, que debía correr con su amado.
—Está bien, solo está durmiendo en una habitación privada por indicaciones del señor Adamas. —dijo el médico. —Lo mantendremos en observación durante esta noche y analizaremos más a detalle el embarazo de su pareja puesto que es un embarazo nunca antes visto, así que espero poder explicarle más cosas antes de que lo demos de alta, necesito investigar.
—Comprendo. —habló Beelzebub, era obvio que él también investigaría por su parte una vez que su chispita estuviera fuera de peligro de lo contrario, no podría ni concentrarse en nada.
"No me quiero desvelar" pensó el médico con desgane, no se había hecho un excelente especialista en su ámbito solo para poder trasnocharse, sin embargo, sus pensamientos fueron interrumpidos.
—Pasaré a verlo. —sin siquiera pedir permiso, Beelzebub habló con preocupación y culpa, solo quería verificar el estado de salud de su pareja y permanecer a su lado.
—Adelante, solo sugiero que no le cause ningún tipo de estrés. —finalizó el médico retirándose del lugar, parecía que el señor de las moscas quería privacidad en ese momento.
Chapter 11: Es un avance
Notes:
(See the end of the chapter for notes.)
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El doctor terminó por retirarse del lugar dejando solo a los otros dos dioses. Adamas veía el rostro incrédulo de su amigo puesto que era una anormalidad enorme que un demonio haya embarazado a un humano varón.
Lo mejor que pudo pensar en ese momento fue alejarse y dejar que el demonio se encargue de todo, era más que evidente que el de negro quería privacidad.
—Bueno, me iré, no te preocupes porque no abriré la boca. No me corresponde a mi dar esa noticia. —dándose media vuelta y con un paso inseguro comenzó a alejarse hasta que escuchó unas palabras que jamás pensó oír.
—Gracias, Adamas. —expresó el demonio sin dirigirle la mirada para después entrar en busca de su amado.
Por supuesto que aquello dejó al dios de la conquista atónito, sí, había hecho lo correcto. —Ahora comprendo porqué quiero protegerlo. —y con eso último, el dios se retiró del lugar para darle espacio a su amigo.
⚡🪰
El señor de las moscas buscó habitación por habitación hasta que por fin pudo dar con su chispita, al abrir la puerta y verlo dormido le causó una extraña sensación, una sensación que no le desagradaba en absoluto.
Se acercó hacia su pareja con paso lento para no hacer ruido y así no despertarlo, después de todo el hijo de la luz necesitaba descansar bien.
Lo vio y su corazón se hizo chiquito, podía notarle las ojeras que tenía y su color de piel era incluso pálida.
Tomó una silla y sin mucho escándalo se acomodó al lado del castaño. —Lo siento... —susurró el demonio en voz baja acariciando una mejilla de su pareja.
Se sentía culpable.
Como sea, una vez que su chispita esté bien, él mismo se encargaría de revisarlo y entender qué estaba sucediendo, por supuesto dejaría que el médico también hiciera su trabajo, para este momento, era mejor tener dos puntos de vista.
Por inercia, observó el vientre de su pareja y en efecto, sobresalía levemente casi ni se notaba, una sonrisa se formó en su rostro, estaba feliz, pero a la vez preocupado de cómo se tomaría las cosas su amado, no solo eso, también se sentía ansioso ya que desconocía los riesgos que conllevarían el embarazo.
Y él mismo lo tenía en mente, escogería a Nikola sin duda alguna si el momento de decidir llegara.
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Sus ojos se abrieron con pesadez, observaba el techo color blanco, no recordaba muy bien qué había sucedido y lo único que recordaba era que un dolor muy agudo lo invadió en su laboratorio.
De tan solo recordar ese dolor sintió un escalofrío, no quería volverlo a sentir, pero no lo entendía, ¿Quién lo había traído a este lugar? Al ver todo de color blanco, supuso que estaba en la enfermería.
—Nikola. —escuchó como una voz que tanto quería oír lo llamaba, giró su cabeza para encontrase con el bello y preocupado rostro de su pareja.
—¿Beelzebub? —preguntó el hijo de la luz creyendo que a lo mejor era una ilusión, que su amado todavía seguía molesto con él.
—¿Cómo te sientes? —el demonio colocó su mano en la frente del contrario para revisar que no tuviera fiebre y aquello sobresaltó al humano. —¿Nikola?
Fue ahí donde los labios de Tesla temblaron y sus ojos se llenaron de lágrimas. No comprendía por qué estaba tan sensible, pero eso poco le importaba, solo quería sentir a su amado.
—Perdóname... —y fue ahí donde las lágrimas del hijo de la luz escurrieron por todo su rostro, sus hermosos ojos azules no dejaban de soltar gruesas lágrimas. —Yo debí pensar en ti, no quise ignorarte.
El señor de las moscas, al ver a su chispita llorando y disculpándose solo le causó que su corazón doliera. No quería verlo así.
Y en un acto de amor, sujetó con cariño la mano del humano demostrándole que todo estaba bien, que ya era suficiente. —Está todo bien, chispita. —le sonrió.
—¿De verdad? —Tesla cuestionó tratando de detener sus sollozos. —¿Ya no me dejarás solo?
—No, ya no lo haré. —expresó el demonio atrayendo hacia su cuerpo el humano que no dejaba de gimotear. Ahora lo entendía, su pareja estaba así porque ese era un síntoma del embarazo, aunque no le desagradaba en absoluto, al contrario, el encantaba que su pareja dependiera más de él y que lo necesitara, que le demostrara abiertamente cuanto lo amaba.
Lo que no comprendía del todo era porqué los síntomas del embarazo le estaban pegando fuerte, podría hasta jurar que lo estaba pasando el doble de mal que una mujer embarazada. Si no es que hasta más.
¿Entonces su amado no sabía lo que sucedía con su cuerpo?
—Nikola, ¿Recuerdas que fue lo qué pasó? —lo miró a los ojos expectante de la situación, quería verificar si su chispita estaba al tanto de todo.
—Solo recuerdo que sufrí un dolor muy agudo en mi vientre. —separándose de los brazos del señor de las moscas, el hijo de la luz se llevó una mano a su mentón tratando de recordar lo que había sucedido y al notar el rostro angustiado de su demonio, se puso ansioso. —¿Es algo malo?
—No lo sé. —respondió Beelzebub negando con la cabeza, tomó la mano otra vez su chispita y la apretó con fuerza. —Escucha, no sé como te lo vayas a tomar, pero necesito que respires.
Tesla tragó saliva en seco, ¿De verdad era tan malo? De tan solo notar el semblante de su pareja se preocupó de sobre manera. ¿Y si tenía una enfermedad rara?, ¿Y si se estaba muriendo otra vez? Su cabecita científica no dejaba de imaginar los peores escenarios.
Dejó salir una risa nerviosa mientras sudaba en frío. —¿Qué pasa, Beelzebub?
—Después de que el médico te hiciera varios estudios, se dio cuenta de que estás embarazado, tienes un mes de gestación. —apretó con más suavidad la mano de su humano demostrándole que no estaba solo y que aceptaría su decisión. —El dolor que sentiste ayer por la tarde fue debido a que casi sufrías un aborto.
El castaño quedó hecho piedra manteniendo una sonrisa tiesa, ¿Había escuchado bien? ¿Él embarazado? Por supuesto que era imposible, él era un hombre y nunca demostró tener órganos sexuales femeninos internos.
Conocía bien su cuerpo, era un hombre por completo. ¿Entonces por qué?
—Es una broma muy graciosa, Beelzebub. —el hijo de la luz rio nervioso, tal vez su amado estaba ocultado la verdad con un chiste. —Pero en serio, ¿Qué es lo que tengo?
—Nikola, me temo que no es un juego, dime, ¿Has experimentado síntomas extraños? —suavizó su mirada, era obvio que su pareja no le creería. —Como los de una mujer embarazada.
Fue ahí donde el hijo de la luz cayó en cuenta de todo, por ese motivo vomitaba todo lo que comía, por esa razón sentía mareos y nauseas, por eso se cansaba con facilidad al hacer cualquier actividad física, por esa causa es que estaba extremadamente sensible a tal punto de que quería llorar por cualquier cosa.
Como la vez que lloró solo porque no encontraba su destornillador.
Los colores se le subieron a la cabeza de tan solo recordar aquel momento tan bochornoso donde Albert Einstein tuvo que calmarlo para que dejara de llorar.
—¿Nikola? —insistió el demonio de ojos rojizos, y al ver la cara de su chispita se dio cuenta de que había dado en el blanco.
—Los he tenido... ¿Entonces estoy embarazado? —por reflejo Tesla se llevó una mano a su vientre, no sabía cómo reaccionar ante una situación que estaba en contra de toda la anatomía del ser humano.
—Así es, el doctor nos dará información sobre esto, y yo también investigaré sobre cómo es que esto ocurrió. —comentó la encarnación de Satanás.
Y de pronto, una sonrisa de mejilla a mejilla se presentó en el hijo de la luz, por dios, Beelzebub podría jurar que de la nada la habitación brillaba con más intensidad.
Esa hermosa sonrisa que lo volvía loco de amor.
—¡Esto es asombroso! —Tesla exclamó con unos ojos brillantes. —Es un gran avance para la ciencia, piénsalo, Beel, soy el primer humano varón que quedó embarazado por un demonio, y no uno cualquiera, sino tú al cual amo con todo mi corazón.
Dichas palabras provocaron que el señor de las moscas se ruborizara y desviara un poco la vista, era grato que no se lo haya tomado a mal, pero aun así estaba preocupado de que todo saliera mal en un futuro.
Dejó salir una sonrisa cuando escuchó su nombre acortado, cuando su chispita estaba irradiando felicidad o sus sentimientos llegaban a flote, siempre lo llama así.
“Beel”.
—Tendré que llevar un registro sobre esto e investigar, por si una persona pasa por esta situación más adelante, no tendrá de qué preocuparse porque ya habrá registros. —y nuevamente dejó salir una hermosa sonrisa, se acariciaba el vientre pensando en la vida que se estaba formando dentro de él, aunque no supiera muy bien cómo es que había pasado y por qué ahora y no antes.
—Me alegra que no te lo hayas tomado mal, chispita. —y en un acto de amor, Beelzebub besó la frente de su amado demostrándole que no lo abandonaría, que estaría ahí para él.
Y antes de que pudieran seguir con su conversación, el doctor que en un principio había atendido a Tesla entró a la habitación, analizaba la relación de esos dos para saber qué decir y no echarlo a perder. Después de todo no quería morir.
Luego de pasar toda su noche en desvelo, por fin pudo reunir la información que necesitaba con el objetivo de explicarles a la pareja de enamorados cómo es que el hechicero de la humanidad había quedado embarazado.
—¿Cómo se encuentra, señor Tesla?
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Chapter 12: Explicaciones
Notes:
(See the end of the chapter for notes.)
Chapter Text
La pareja de enamorados observó al doctor con expectativas, Tesla con una sonrisa igual de brillante que la del dios Apolo y Beelzebub con un rostro que demostraba que tenía ganas de hacerse bolita en su cama durante toda la noche.
Y ante la pregunta del médico, el hijo de la luz respondió con una naturalidad sorprendente, como si la noticia que le había dado su pareja fuera de lo más normal, como si estar embarazado fuera algo completamente cotidiano.
—¡Estoy perfecto!
—Es bueno escuchar eso. —el doctor se acercó hacia el humano y el dios manteniendo una corta y prudente distancia. —Supongo que el señor Beelzebub ya le informó sobre su embarazo, señor Tesla.
—En efecto, mi estimado doctor, esto es sorprendente, jamás imaginé que yo quedaría embarazado, debe de haber algo de ciencia en esto. —los ojos del hijo de la luz resplandecían con mucha ilusión y sin arrepentimientos
Al verlo tan feliz, el señor de las moscas dejó salir una leve sonrisa, para él ver a su amado tan contento, le aliviaba el corazón, por la ciencia, hasta podía sentir como Satanás se tranquilizaba.
“Que adorable”. Escuchó Beelzebub dentro de su cabeza, sabía que era su maldición, pero por esta vez lo dejaría pasar, después de todo era verdad, se veía tan adorable que quería hacerlo suyo en ese mismo lugar. Aunque bien, no era momento de pensar en la pasión.
—Estuve investigando toda la noche sobre tu caso, y pude llegar a varias conclusiones, aclaro, esto son solo especulaciones y teorías que formé junto con otros médicos especializados en el tema. —habló el médico acomodándose los lentes para vista cansada.
—Necesitaré ese informe más tarde. —sin siquiera pedírselo, el demonio hizo hincapié de que tomaría la documentación con o sin su permiso.
El médico solo parpadeó varias veces dejando salir un suspiro pesado, por supuesto que el demonio era igual al de los rumores, había escuchado que al señor de las moscas no le interesaba nada, ah, pero cuando se metían con el humano del cual estaba enamorado y obsesionado era otra historia.
Sintió un escalofrío cuando escuchó que la encarnación de Satanás había eliminado un súcubo solo porque se sintió atraído sexualmente hacia el mago de la humanidad.
En efecto, debía tener más que cuidado si quería salir de esto con todas sus extremidades, o al menos vivo.
—Le entregaré una copia más tarde. —respondió con seriedad el doctor lamentándose de que a él le tocara llevar un caso tan complicado, aunque bien, también estaba lleno de curiosidad por atender un caso tan único.
—¿Qué información nos tiene? —nuevamente con ese tono entusiasta el hijo de la luz preguntó esperando saciar su curiosidad científica. No solo eso, hasta ya había pensado en varios nombres.
—Bueno, primero que nada, cabe aclarar que es la primera vez que se ve algo como esto, que un demonio embarace a un humano no es nada común, de hecho, ni siquiera es normal. —pensó en varias formas de explicarles todo sin terminar con un problema.
Por otro lado, Beelzebub observaba al médico que llevaría el tratamiento de su chispita, estaba más que expectante por las noticias.
—Así que, vayamos por puntos. —enderezó su postura y firme de su trabajo observó directamente a aquellos dos hombres que parecían que derramaban miel en cualquier lugar, ¿Es que así era estar sumamente enamorado? Decir que la envidia lo carcomía era poco.
—De acuerdo. —comentó el demonio, comenzaba a cansarse de que esto tomara más tiempo de lo normal.
—Primeramente, al analizar los estudios con mucho detenimiento, me di cuenta de que el futuro bebé se está formando dentro de un útero hecho de magia. —explicó el doctor, la verdad es que no entendía cómo rayos era eso posible. —Y ese útero está posicionado en el vientre del señor Tesla.
—¿Magia? —fue ahí donde Nikola se desanimó un poco, esperaba que fuera una situación donde la ciencia tuviera que ver, pero bueno, él por su lado investigaría utilizando a su bendita ciencia.
—Así es. —continuó el médico. —No solo eso, al parecer sus espermatozoides se convirtieron en óvulos los cuales fueron fecundados por el señor Beelzebub, quiero aclarar que al revisarlo minuciosamente encontramos rastros de esto, pero no se preocupe, sus espermatozoides están de regreso y con total normalidad.
Tanto el demonio como el humano quedaron hechos piedra, ¿De verdad? En otras palabras, Beelzebub había fecundado un espermatozoide de Tesla.
No había otra respuesta que no fuera la magia.
—Bueno, esto se debe más que nada a que el señor Beelzebub también es el dios de la fertilidad, así que él se lleva la mayor parte del crédito.
—¿Pero por qué ahora? —cuestionó el demonio, era cierto, antes ya habían tenido relaciones y nunca había pasado algo como eso, ¿Entonces qué fue lo qué cambió?
—Beelzebub. —expresó Tesla al ver a su pareja exaltado, ¿Es que estaba decepcionado?
—Desconozco los motivos del porqué ahora y no antes. —suspiró el médico dándole a entender al demonio que él también estaba perdido en el tema, hizo un leve gesto con las manos para que ambos se tranquilizaran y poder seguir con su explicación.
—Está bien. —habló el señor de las moscas, sujetó la mano de su humano con cariño para demostrarle que no se preocupara por la situación, quería darle a entender que solo estaba asustado y confundido.
—Como segundo punto, señor Tesla, al estar embarazado del señor Beelzebub que también es conocido como el dios de la fertilidad, cabe destacar que los síntomas de su embrazado serán más fuertes que los de una mujer en gestación, digamos que puede llegar a ser hasta 20 veces más potente, y esto también se debe a que usted es un hombre y biológicamente hablando, un hombre no está preparado para gestar a un bebé. —añadió con seguridad el doctor.
—En otras palabras, quiere decir que debido a que soy un hombre que fue fecundado por el dios de la fertilidad, los síntomas serán peores. —comentó Nikola para sí mismo, trataba de acomodar sus pensamientos y de estar seguro de lo que estaba registrando en su cabecita científica.
—Exacto, hay grandes posibilidades de que la pase muy mal, de hecho, ya tuvo que darse cuenta.
—Entonces, debido a eso era que no podía comer nada. —suspiró el hijo de la luz, ahora ya entendía sus malestares por completo.
Al escucharlo, el señor de las moscas se sorprendió, ni siquiera lo escuchó molesto o fastidiado, al contrario, habló aliviado de la situación, cómo si Tesla hubiera encontrado algo que estuvo buscando por mucho tiempo.
—Eso parece. —añadió el de negro.
—Bien, ahora como tercer punto, quiero decir que es el más delicado. —dijo con un tono más serio del que ya se encontraba y aquello preocupó a la pareja de enamorados.
—¿De qué se trata? —insistió el señor de las moscas, tragó saliva en seco esperando que no fuera tan grave.
—Al parecer y según los estudios, el útero está conectado al intestino grueso, más específicamente hablando, al colon sigmoide, al recto y ano. —frunció el ceño, el doctor estaba más o menos preparado para lo que sucedería después de finalizar su explicación.
Y como si Beelzebub hubiera captado al inicio, habló lleno de temor mientras comenzaba a sudar en frío. No estaba dispuesto a dejar ir a Tesla. —Eso quiere decir que...
—¿Beelzebub? —Tesla observó el rostro pálido de su pareja y aquello le dio indicios de que era algo malo, de inmediato se puso ansioso y bajó la mirada hasta que escuchó otra vez al médico.
—Cuando llegue la hora del parto, las posibilidades de que el bebé destroce el intestino grueso son altas, diría que hay un 99.99 % de que eso suceda, lo cual provocaría la muerte del señor Tesla. —añadió el doctor un poco desganado, era triste, pero no tenía por qué mentir.
El cuarto quedó en silencio por varios segundos, tanto Tesla como Beelzebub analizaban la situación con sumo cuidado, el nerviosismo y la ansiedad que sentían justo en ese momento era tanta que el hijo de la luz quería vomitar. La incertidumbre los estaba carcomiendo por dentro y esa sensación no era del agrado de ambos.
—Entonces, tomando todo eso en cuenta. —prosiguió el médico con la misa seriedad y serenidad que lo caracterizaba. —¿Qué desean hacer?, ¿Quieren tener o abortar a ese futuro bebé?
Dicha pregunta sorprendió a los dos hombres, abrieron sus ojos con asombro sin saber qué responder. El demonio solo tensó su mandíbula dispuesto a hablar mientras que, el hijo de la luz sentía que su corazón latía a mil por hora y sudaba en frío.
—Abortarlo. —Beelzebub respondió con seguridad.
—Tenerlo. —Nikola afirmó seguro, pero con temor en su voz.
Ambos habían exclamado sus ideas al unísono y, cuando los dos se escucharon, solo se voltearon a ver con inseguridad, Beelzebub por miedo a perder a su amado, y Nikola con miedo de perderlos a ambos.
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Chapter 13: Lo tendré con o sin ti
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Tanto el dios como el humano dieron sus respuestas, y aunque eran completamente opuestas ambos se preocuparon temiendo que se empezara una pelea, después de todo, Beelzebub no le gustaba discutir con su pareja, y Tesla no era un hombre de conflictos
—Nikola... —el demonio llamó a su amado en un leve susurro temeroso, no creyó que su pareja escogería tener al bebé, no luego de escuchar que en el parto podría terminar con el intestino grueso destrozado.
Era simple, no quería perderlo.
Y ante el silencio incómodo que se había formado en la habitación, el médico tomó una gran bocana de aire y giró los ojos hacia arriba, se acomodó los lentes otra vez y habló con cautela.
—Creo que necesitan hablarlo entre ustedes, regresaré en 10 minutos. —y con eso, se retiró sintiendo que podría cortar el ambiente tenso con tan solo parpadear, no era la primera vez que pasaba por eso, pero siempre le causaba estrés.
Una vez que la pareja se quedó sola, ninguno de los dos se animaba a romper el silencio que se había formado, muchas veces guardaron silencio entre ellos, pero nunca había sido incómodo. No fue hasta que el hijo de la luz expresó su malestar con un toque de tristeza en su voz.
—¿De verdad quieres que abortemos a nuestro hijo, Beelzebub? —por reflejo se llevó su mano a su vientre acariciándolo con suavidad y lástima.
—Nikola. —respiró con profundidad y observó directo a los ojos azules de su amado, sin pensarlo mucho sujetó la mano contraria. —Tu vida está en riesgo, eso es más que suficiente para no quererlo.
El hijo de la luz abrió sus ojos con sorpresa y desvió levemente la mirada, no podía reprocharle nada porque lo entendía, conocía el miedo de su pareja de perderlo, y lo entendió por completo el día que le contó sobre como Satanás había asesinado a la gente que amaba usando su cuerpo sin siquiera recordarlo u objetar.
—Pero... —dejó salir una sonrisa herida y sus ojos se cristalizaron un poco, quiso dar ánimos esperando que su pareja cambiara de opinión. —Podemos intentarlo, además, debe haber una manera, no precisamente debe ser un parto natural, puede ser por cesárea.
—Lo sé, aun así, eso no quita el hecho de que tu vida esté en peligro, no estoy dispuesto a perderte. —insistió el señor de las moscas, lo detestaba, detestaba sentir la impotencia de no poder hacer nada, de que la situación no estuviera en sus manos.
—Beelzebub, por favor, no puedo hacer esto solo... —Tesla habló casi rogándole al demonio, parecía que en cualquier momento se desmoronaría.
Por su parte, el señor de las moscas vio el rostro de su amado y no pudo resistirse más, tenía una cara tan hermosa y su sonrisa herida solo le causó que su corazón le doliera.
Apretó sus ojos con fuerza y respiró hondo esperando no arrepentirse en un futuro, sabía perfectamente que no podría vivir sin Tesla. Ya no soportaría perder a alguien más, ya no quería sentirlo de nuevo y mucho menos si ahora podía evitar que la muerte lo acechara.
—Yo tampoco puedo hacer esto sin ti... —expresó, y es que había entendido a la perfección lo que su pareja había dicho entre líneas.
“Lo tendré con o sin ti”.
Aunque bien, también era de su conocimiento que el hijo de la luz daría cualquier cosa para que estuviera con él y mucho más durante un proceso tan delicado.
—Muy bien. —aceptó el de negro. —Pero, si llega el momento de decidir entre tu vida y la vida del bebé, escogeré la tuya sin pensarlo dos veces.
Bueno, eso era un logro para Tesla, que su pareja haya cedido antes una petición tan peligrosa era una gran victoria, aun así, estaba preocupado por el futuro de ambos.
Sabía que Beelzebub lo escogería y eso le preocupaba, ¿Y si todo salía mal en un futuro? A decir verdad, no quería morir, quería quedarse por toda la eternidad con Beelzebub, pero ahora podía comprender las palabras de su madre.
“Cuando tengas hijos, lo entenderás”.
Era cliché, pero era lo que siempre decía cuando se preocupaba mucho por sus hijos. Dejó salir una sonrisa ladina de tan solo pensar en ello, y aunque no pareciera, la extrañaba. “Tal vez les dé la noticia” pensó.
—De acuerdo. —aceptó el hijo de la luz, no podía pedirle más a su amado y esperaba por lo que sea que todo saliera bien para que su pareja no tuviera que tomar una decisión tan complicada.
—Una cosa más, Nikola. —añadió el señor de las moscas un poco más relajado, pero con ese tono que no solo demostraba preocupación, sino que también una gran incertidumbre.
—Dime.
—Solo... No hagas cosas sin consultármelo, ¿Sí? No quiero que te pongas tú solo en peligro. —y eso lo decía no solo por haber ido al inframundo con el descarado de Qin Shi Huang, sino por todos los locos experimento que realizaba si protección alguna.
—Muy bien. —nuevamente, el hijo de la luz hizo alusión a su nombre, puesto que su sonrisa regresó con la misma intensidad, estaba feliz de que su pareja lo acompañara durante todo el proceso y cuidara de él.
Si bien, el conflicto terminó sin discusiones o palabras hirientes, y eso se debía mucho a que el señor de las moscas no podía negarse a ese bello rostro suplicante, por supuesto que lo estaría monitoreando a cada rato. Y el hijo de la luz nunca fue conocido como un hombre que cediera o se enojara con los demás.
Aun así, la preocupación por su amada chispita no desaparecería. El miedo que sentía era inevitable, pero algo llamó su atención, y era que en ningún momento había escuchado las desagradables palabras de su maldición.
En ningún momento se había quejado o dicho algo.
Dejó salir un suspiro cansado, todo el estrés por su humano solo incrementaría con el tiempo, por lo menos hasta que por fin saliera del peligro del parto, pero si eso hacía que su amado fuera feliz, entonces estaría con él hasta el fin de los tiempos, aun si eso significaba deshacerse de la vida que ambos habían procreado con amor.
Pasaron unos cuantos minutos hasta que el médico regresó, se le veía con mejor cara y eso se debía a que ya se había tomado su tan amado café con leche.
Al entrar y ver a los enamorados con un buen rostro, supuso que ya habían elegido una decisión.
—¿Cuál es la decisión que tomarán?
—Lo tendremos. —habló Tesla con una sonrisa.
—Solamente que evitaremos el parto, será por cesárea. —añadió el demonio con seriedad.
—Mmm... —el médico estaba confundido mientras veía al humano con unos ojos extraños, pero al menos no habría problema. Le sorprendía lo rápido que resolvían los conflictos, normalmente la embarazada ya estaría llorando porque quiere al bebé o porque no lo desea. Aunque claro, en este caso era “él embarazado”.
—Doctor. —llamó con un tono más fuerte Beelzebub, no le agradaba para nada la idea de que el médico observara con esos ojos a su pareja, sabía que lo estaba analizando, pero la manera en que lo vio le desagradó. Como si lo estuviera desnudando con los ojos.
—Perdón. —se disculpó y es que se había dado cuenta de que sus pensamientos volaron más de lo que debía. —El peligro de la cesárea es menor, pero al ser un útero hecho de magia, no sabemos como reaccionará al momento de realizarla. Diría que hay un 25 % de probabilidades de que fallemos.
—Es demasiado. —añadió Beelzebub inseguro.
—Aun así, Beelzebub, la estadística está de nuestro lado. —habló Tesla dando ánimos.
—No hay razones para mentir. —el de blanco negó con la cabeza. —Entonces, cuando se encuentre en el octavo mes, programaremos la cesárea.
Fue ahí donde el médico comenzó a escribir en el portapapeles que llevaba consigo y aquello fue notado por la pareja.
—Ahora que han decidió continuar con el embarazo, deben tener en cuenta varias cosas, una de ellas es que el embarazo es de alto riesgo, señor Tesla, ya estuvo a punto de abortar, así que debe tener más cuidados.
—Sí. —asintió el más joven con una sonrisa emocionada, no podía esperar por contárselo a sus colegas.
—Primero, nada de esfuerzos físicos y mucho menos ejercicios pesados, evite el estrés, descanse de manera correcta y duerma bien, puede comer de todo, pero asegúrese de alimentarse bien y no saltarse las comidas, le recetaré algo para las náuseas, pero puede que no le surta efecto debido a que, pues, el padre de ese niño es el dios de la fertilidad y porque usted es un hombre.
Y así, el médico que llevaría el caso de Tesla siguió dando indicaciones sobre el cuidado del embarazo del hijo de la luz. Tanto Beelzebub como Nikola escuchaban atentamente las indicaciones, como si fueran niños pequeños en un salón de clases.
—Y una cosa más. —añadió el doctor acomodándose los lentes. —No lo mencioné al principio, pero se los digo ahora.
—¿Qué es? —se inquietó el demonio atrayendo la atención de su pareja.
—Es muy posible que los allegados al señor Tesla sientan que deben protegerlo y mimarlo como si no hubiera un mañana. —con una sonrisa chueca, el médico expuso la situación y es que la mirada que el señor de las moscas le estaba dedicando era de extremo peligro.
“¿Y cómo por qué dejaría que alguien más consintiera a mi Scintillae?” y por fin, Satanás había salido del silencio dentro de la cabeza de Beelzebub. Era más que evidente que a la maldición no le gustaba que vieran a su amado en esa etapa.
Por el contrario, el demonio solo giró los ojos, era verdad, a él tampoco le agradaba la idea de que alguien más le diera amor a su chispita porque para eso estaba él, sin embargo, tenía que dejarlo pasar solo para que ellos también cuidaran a su amado.
—¿Cuál sería el motivo? —cuestionó Tesla lleno de intriga ignorando por completo el rostro de su amado, sabía que en ese instante su pareja se estaba “divagando”.
—Eso se debe a lo que usted está emanando, algo así como hormonas combinadas con las del dios de la fertilidad. No se detectan al olerlas, pero actúan de manera inconsciente en los demás, así que actuarán más que nada por instinto, diría que es una característica única de su embarazo.
—Interesante... —añadió el hijo de la luz, toda la información que estaba recibiendo era tan intrigante que solo quería comenzar a escribir en su pizarra.
—Y una última cosa, es probable que se sienta más sensible y deseoso de tener relaciones sexuales, es libre de hacerlo siempre y cuando no se ponga en peligro.
Aquellas palabras solo provocaron que Nikola se avergonzara, por dios, cada vez que un tercero hablaba sobre su vida sexual, no podía evitar sentirse abochornado y eso que estaba embarazado.
—Con esto me retiro, lo daré de alta en una o dos horas. —finalizó el médico saliendo de la habitación.
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Chapter 14: Desconfianza
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Rato después de que el médico diera de alta a Tesla, Beelzebub decidió que lo mejor sería regresar a la habitación de su pareja para que éste pudiera descansar, necesitaba reposo, después de todo no habían pasado más de 24 horas desde que casi sufría un aborto como para que su amando estuviera realizando sus actividades cotidianas sin ningún problema.
Se quedaría en la habitación de su chispita, aunque él no quisiera o le reprochara de que estaba bien, y aunque lo hiciera, ya pasaba la mayoría de las noches durmiendo con él por lo que no habría problema.
Al llegar al cuarto del octavo luchador, Tesla sonrió y por fin pudo relajarse estirando su cuerpo.
—Por fin en mi cuarto. —abrió las ventanas dejando entrar la luz solar de la tarde, podía sentir ese calor en su cuerpo y le gustaba, y aunque su vida estuviera en peligro, estaba feliz.
—Deberías darte un baño y descansar. —Beelzebub habló abrazando por atrás a su amado, recargó su cabeza en la espalda de su pareja mientras inhalaba su aroma para relajarse. —Hueles a medicina.
Por su parte, el más alto solo parpadeo varias veces con confusión y por reflejo, olió las mangas de su camisa.
—Es cierto, huelo a hospital... —hizo una leve mueca de desagrado, pero a la vez en un tono lleno de gracia.
⚡🪰
Hades se encontraba en su oficina revisando varios papeles, lo básico para una buena gestión de su reino cuando de pronto uno de sus más fieles sirvientes, el cual era el secretario principal, entró con un semblante preocupado y ansioso. No sabía cómo iba a reaccionar su rey.
—Mi señor. —lo llamó sosteniendo varias hojas de papel, al parecer se trataba de documentos.
Por el contrario, el dios elevó la mirada con tranquilidad y dejó su bolígrafo a un lado. —¿Qué sucede?
—Pues... Llegó nueva maquinaria, específicamente al laboratorio del señor Beelzebub. —habló con nerviosismo, amaba su trabajo, pero no le gustaba dar malas noticias.
El Rey del Inframundo arqueó una ceja, el señor de las moscas ya lo había hecho antes así que no comprendía el problema, después de todo él se encargaba de patrocinarlo.
—¿Y cuál es el problema?
—Bueno... Se trata de equipo médico de última generación, diría que fue bastante costoso, me temo que tendríamos que hacer unos recortes este mes para que se pueda solventar sin problemas. —expresó entregándole la documentación al peliblanco.
—Veamos... —con total calma, Hades leyó en voz alta qué tipo de equipos médicos había solicitado su pequeño, depresivo, enamorado y obsesivo amigo. —Ultrasonido, Doppler fetal, Monitor fetal, Tensiómetro, Glucómetro...
—¿Señor? —llamó a su amo, y es que de un momento a otro se había quedado en silencio dejando la lista incompleta, así es, su rey tenía un rostro de pocos amigos, un rostro que parecía que quería explicaciones.
El Rey del Inframundo se quedó hecho piedra, ¿Por qué su amigo estaba pidiendo el mejor equipo médico para revisar mujeres embarazadas? De ninguna manera, sudó en frío de tan solo imaginar que Beelzebub le había sido infiel al mago de la humanidad.
Y no es que no quisiera la felicidad del señor de las moscas, era solo que... Él era un hombre de principios y valores, y que su amigo o, mejor dicho, hermano adoptado sea un infiel, solo le rompía el corazón. Sentía que había fallado como hermano mayor.
—Esto es equipo para monitorear el crecimiento sano de un bebé, ¿Cierto? —se llevó una mano al rostro con molestia, genial, no solo tendría que lidiar con el demonio, sino también con Qin cuando se entere de la noticia. Solo esperaba que estuviera malpensando las cosas.
—Sí, mi señor.
—Dime la verdad, ¿Beelzebub estuvo saliendo con mujeres? —con unos ojos más fríos que su mismo inframundo, Hades preguntó, tal vez no las había traído a su castillo, pero este tipo de chismes vuelan rápido y más si se trata de alguien como la encarnación de Satanás.
—La verdad no, señor, no hay rumores sobre eso, tal vez solo sea otro experimento del señor Beelzebub.
—Entonces no tiene sentido que haya ordenado el equipo más costoso. —un pequeño tic en el ojo del Rey del Inframundo se hizo presente. Sus hermanos si que podían causarle mucho estrés.
—Si gusta, puedo realizar el papeleo de devolución.
—No, déjalo, no quiero sacar falsas conclusiones antes de tiempo, envíale un mensaje a Beelzebub de que quiero hablar personalmente con él en mi oficina. —ordenó serio, era como si todo su buen humor se hubiera ido por el caño, y no es que le molestara gastar dinero en las investigaciones de su amigo, era solo que a veces necesitaba explicaciones.
—Entendido. —y con eso último, mostró una señal de respeto inclinándose un poco para después retirarse de la oficina de su rey.
—Solo espero que Qin no se entere antes de que sepa realmente qué está pasando. —suspiró a la nada, se cruzó de brazos y recargó su cabeza en el respaldo de la silla esperando que solo fuera una exageración suya.
⚡🪰
La noche ya había llegado y los peleadores de la octava ronda se encontraban descansado en la habitación el dijo de la luz, al parecer Tesla fue el primero en caer dormido y era normal, crear y mantener vivo a un embrión que le faltaba poco para ser un feto requería bastante energía.
Y la que le faltaba.
Se encontraba leyendo un libro en el sillón de la habitación y cada cierto tiempo dirigía su mirada a su amado para asegurarse de que se encontraba bien. Lo veía dormido con tanta tranquilidad que podía permanecer despierto toda la noche solo para verlo.
Le satisfacía verlo con calma, le era hermoso y solo era suyo.
Sin embargo, había algo que lo inquietaba y no solo a él, también a su maldición lo cual era molesto, ambos llegaron a la conclusión de que se debía a que su chispita estaba en riesgo de muerte.
Serían unos meses muy largos y estresantes.
—Ni se te ocurra morir, Nikola. —susurró Beelzebub en la poca oscuridad de la habitación, había dejado una pequeña lámpara encendida para leer y para no molestar el sueño de su amado. —Porque entonces me iré contigo...
La voz que había salido de su boca no solo era suya, Satanás también había hablado con total seriedad, enojo, preocupación y miedo. Ambos tenían miedo de perderlo, sin embargo, el único que lo aceptaba era el señor de las moscas.
Satanás era lo suficientemente orgulloso como para expresar su temor de perder el hijo de la luz, para él, era más fácil demostrarlo de manera negativa, siendo posesivo, y hasta cruel.
Por desgracia, así era él y no podía cambiarlo.
Y el día que escuchó a Tesla decir que amaba a Beelzebub junto con su maldición, juró protegerlo. Nunca antes se había sentido amado, era una lástima que a veces por su misma codicia y orgullo, terminara por lastimar al humano que tanto deseaba.
“Oye”. Llamó Satanás con una voz que no demostraba ninguna emoción y aquello atrajo la atención del señor de las moscas.
—¿Qué quieres? —suspiró cansado, a decir verdad, no quería tener que lidiar con su maldición en ese instante, no mientras veía al hijo de la luz dormir y balbucear palabras que no lograba entender. —Todo el día estuviste callado, así que no molestes.
“No confío en ese humano llamado Edison”. Expresó molesto, incluso el demonio pudo darse cuenta de eso.
—Estamos igual. —respondió el señor de las moscas.
“No” interrumpió de manera cortante, dándole a entender que guardara silencio. “A diferencia de ti, Beelzebub, yo puedo percatarme de varias cosas, y ese humano no es de fiar, no dejes a Scintillae solo con él, si fuera por mí, ya lo hubiera matado. Me desagrada y siento que debemos asesinarlo”.
—Lo entiendo, pero eso pondría triste a Nikola, y por ahora no puede estresarse. —cerró el libro que estaba leyendo y se levantó, ya no quería escuchar a su maldición decir tonterías, aunque estaba de acuerdo con él.
“Entonces te haré ver lo que presiento” con una voz llena de ira porque no se cumplió su capricho, Satanás expresó, haría que Beelzebub se percatara de lo que estaba percibiendo como algo que pasaría si no tenían cuidado.
—¿Qué quieres decir? —elevó una ceja sin temor a lo que su maldición fuera a hacer, le gustaba más cuando Satanás se quedaba callado o simplemente permanecía dormido.
Sin embargo, al no obtener respuesta, decidió ignorarlo, no sabía qué quería decir con eso, pero lo que sí sabía era que Satanás no haría nada para herir a Tesla, al menos no por ahora, no sabiendo que casi sufría un aborto.
Bostezó y por fin había optado por acostarse a dormir con su pareja.
—Buenas noches, chispita. —con una sonrisa besó la mejilla de su amado.
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Chapter 15: Te lo dije
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Beelzebub caminaba a toda velocidad hacia el laboratorio de su chispita, cada paso que daba era cada vez más rápido, sin embargo, el pasillo solo se hacía más y más largo. No importaba que tan rápido fuera, no podía acercarse y solo veía la puerta haciéndose más pequeña.
—¡Maldición! —lleno de furia, exclamó sintiéndose culpable. No lo entendía, no entendía qué estaba pasando, pero necesitaba tener a su humano entre sus brazos para poder sentirse tranquilo.
Requería comprobar que su pareja estuviera bien, pero... ¿Por qué presentía que todo iba de mal en peor?
¿Por qué sentía que, si no llegaba a tiempo, toda la vida se iba a arrepentir?
Lo sabía, sabía que algo malo estaba pasando, aun así, ¿En qué momento todo esto sucedió?
¿En qué momento se había descuidado?
Sacudió su cabeza mentalmente y apresuró su paso, corrió como nunca antes lo había hecho en su vida hasta que por fin alcanzó la entrada del laboratorio de Tesla.
Se detuvo con la respiración agitada, sentía que en cualquier momento se le saldría el corazón y, con su mano temblorosa empujó la puerta para abrirla.
Sin pensarlo mucho, se adentró al laboratorio de su amado mientras buscaba con la vista a Nikola, todo estaba oscuro y aquello solo le puso los pelos de punta, normalmente su pareja no era así, por algo su bella sonrisa podía iluminar en la oscuridad.
—¡Nikola! —gritó el nombre del humano que tanto amaba, pero no obtuvo respuesta. "¡¿Qué rayos está pasando?!" pensó moviéndose por toda la oscuridad de lugar.
No obstante, un pequeño murmullo casi imperceptible atrajo su atención, se giró y abrió sus ojos con asombro y temor.
—Beelzebub... —"¿Esa es la voz de Nikola?" pensó el demonio con desasosiego.
La voz provenía de un almacén que mantenía la puerta cerrada, tragó saliva esperando que fuera su imaginación y, con en el corazón en la garganta dio varios pasos para acercarse no fue hasta que escuchó como pisaba lo que parecía ser agua.
Se detuvo y miró hacia sus pies, "¿Eh?" se dijo lleno de incertidumbre y miedo, puesto que lo que estaba bajo sus zapatos era un gran charco de sangre que provenía del almacén abriéndose paso por debajo de la puerta.
Tembló, y en sus ojos podía verse la angustia que sentía en ese instante. Ignorando toda esa desagradable sensación, corrió hacia la puerta del almacén y, de un portazo la abrió, no le importaba romperla o arruinarla.
Y al ver de donde provenía la sangre, se derrumbó.
Sus ojos se abrieron por completo mientras las lágrimas se formaban en ellos, su rostro se convirtió en uno hecho de angustia y terror.
—¡Nikola! —gritó en pánico al ver como su amado estaba en el suelo y contra la pared, tenía los pantalones abajo mientras que la sangre burbujeaba queriendo salir de su vientre, su trasero no solo estaba cubierto de sangre, sino que también tenía cierto fluido blanquecino.
—¿Beel? —habló el hijo de la luz con su voz casi apagándose por completo.
Al borde de la desesperación, Beelzebub corrió hacia a su amado y lo sostuvo entre sus brazos. —Todo está bien, ¿Sí? Ya estoy aquí... —su voz tembló en una gran impotencia.
—¿Por qué?... —cuestionó mientras sus lágrimas comenzaban a escurrir por su bello rostro.
—¡No te muevas! —tenía que darse prisa y tratar la herida de su vientre, esa era la más peligrosa ya que no dejaba de sangrar. Se quitó su estola morada y con fuerza la presionó contra le lesión de su amado. —¡Todo va a estar bien!
Maldición, maldición, maldición... ¿Qué se supone que había pasado?, ¿Por qué no se dio cuenta de que su chispita estaba en peligro?, ¿Por qué lastimarían de esa manera a su amado?
—¡Deja de sangrar! —gritó en un alarido lleno de desesperación. De un momento a otro, sintió como la mano del hijo de la luz tocaba con cariño su mejilla manchándola de sangre. —¿Nikola? —tembló y, sin dejar de presionar contra la herida, colocó su mano con cariño contra la de su chispita provocando que ambos hicieran contacto visual.
—¿Dónde estabas? —Tesla preguntó con odio, su ceño fruncido y su rostro tenso demostraban que no estaba bromeando, no solo eso, aquello había provocado que el señor de las moscas se sorprendiera ya que era la primera vez que lo veía así. —Dijiste que me protegerías.
El demonio no sabía qué decir, un nudo se le formó en su garganta tratando de articular una palabra, pero por más que lo intentaba no podía.
—Me prometiste que estarías conmigo. —cada palabra que salía de la boca del hijo de la luz era lastimera y estaban llenas de coraje, como si quisieran culparlo por completo.
—¿Nikola? —nuevamente mencionó el nombre de su amado, no entendía qué sucedía, de lo que sí estaba seguro era de que su chispita jamás le hablaría así. Y aunque supiera eso, cada palabra lo atravesaba y le destruía el corazón.
Era una ilusión, estaba seguro de eso, pero entonces... ¿Por qué se sentía tan real?
¿O es que de verdad estaba en la realidad?
—Eres un mentiroso... —habló escupiendo sangre y esas gotas se estamparon contra el rostro tembloroso y desperado de Beelzebub.
—N-no... —tartamudeó, apenas y podía articular una palabra, y cuando por fin pudo hablar, no se resistió. —¡Cúlpame todo lo que quieras, pero no me dejes!, ¡No te mueras, no puedes hacerme esto!
—Es tu culpa, mentiroso... —y con esas últimas palabras, la mano que estaba sobre la mejilla del señor de las moscas perdió fuerza, si no fuera porque el demonio la sostenía caería al suelo cubierto de sangre. Sus ojos permanecieron abiertos, pero sin ese brillo que caracterizaba a la vida.
Había muerto en los brazos de Beelzebub.
—No, no, no, no, no, ¡No! —gritó sumido en una gran desesperación y terror. —¡Vamos, Nikola, despierta!
Sin embargo, su momento de angustia fue interrumpido por su maldición la cual se encontraba a sus espaldas con un rostro serio e intranquilo, para el señor de las moscas, era extremadamente raro puesto que siempre lo veía con una sonrisa burlesca.
Pero esta vez, Satanás estaba con un semblante que demostraba advertencia.
—Te lo dije... —su voz fría podía helar hasta el mismísimo inverno cubierto de hielo. —Beelzebub, yo no miento cuando se trata de la seguridad de Scintillae.
Y de un momento a otro, todo se volvió oscuro.
Abrió sus ojos de par en par respirando agitadamente, se llevó una mano a su pecho y pudo percatarse de que su corazón latía a todo lo que daba.
—¿Un sueño? —cuestionó Beelzebub recostado sobre la cama, veía el techo blanco todavía oscurecido por la noche.
No lo pensó mucho y se sentó sobre la cama para tranquilizarse mejor, se llevó una mano a su rostro y se dio cuenta de que estaba sudando en frío. Y fue ahí donde reaccionó por completo, ignorando la pesadilla que había tenido, se giró hacia a su amado para comprobar que estuviera bien.
—¡Nikola! —gritó en un sonido ahogado por el temor de no encontrarlo ahí, sin embargo, su respiración regresó cuando lo vio dormido plácidamente al lado suyo.
—No te acerques a mis inventos... —el hijo de la luz soltó aquella oración estando dormido, lo que provocó que el señor de las moscas sonriera un poco calmando así la ansiedad de la pesadilla que había tenido.
Quería sentirlo justo en ese momento por lo que acarició la cabeza de Tesla asegurándose de que no fuera una ilusión.
—Nikola... —expresó calmado, un poco más y se volvería loco dentro de su sueño.
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Chapter 16: Noche
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Después de sufrir una pesadilla, el señor de las moscas ya no pudo conciliar el sueño, al menos no de una manera rápida. Nuevamente se acostó y se acomodó de lado para observar el rostro dormido y tranquilo de su amado, dejaba salir sonrisas enamoradas cada vez que su humano balbuceaba.
Era adorable verlo así, le encantaba que su humano no tuviera ningún problema porque para él, Tesla era lo único que lo mantenía cuerdo.
Aun así, aquella pesadilla que casi lo vuelve loco pasó otra vez por sus oscuros pensamientos, era obvio que Satanás había sido el culpable de que tuviera un horrible sueño, pero entonces lo recordó.
Su maldición fue muy clara cuando le dijo que le haría ver lo que presentía, ¿Eso significaba que Edison le haría algo tan horrible a Tesla? No se lo podía ni imaginar, no después de todo lo que ese gringo ha hecho por él, aunque en vida haya sido un verdadero malnacido con el serbio.
No obstante, no podía matarlo solo porque sí, necesitaba pruebas o de lo contrario, su chispita se pondría triste después de todo podía notar que su amado no sospechaba en absoluto del estadounidense.
O tal vez aplicaría la del mundo humano la cual es una práctica bastante común en muchos países de la Tierra.
Así es, desaparecerlo.
Sin embargo, no podía hacerlo, no mientras su amado todavía confiara en él. "Maldición" pensó el demonio con el ceño fruncido, sabía que cualquier cosa podría llevarle un estrés a Nikola y el doctor fue muy claro cuando le dio las recomendaciones: nada de estrés ni ansiedad.
¿Qué tanto significaba Edison para Tesla?
Esa pregunta rondó por su cabeza por varios minutos hasta que una sombra al lado de su humano apareció, de inmediato se sentó para averiguar de quien se trataba y antes de que pudiera pararse de la cama la sombra habló.
—¿Y bien? —cuestionó con un semblante serio.
—Satanás. —respondió Beelzebub sin elevar la voz ya que su pareja seguía soñando que comía electricidad. —¿Por qué me mostraste un escenario tan horrible? —y aunque supiera la respuesta, necesitaba confirmarlo.
—Te lo dije, ¿No? Es un presagio que tengo y yo nunca me equivoco. —se cruzó de brazos esperando la respuesta de su recipiente.
—No tenías porqué mostrármelo como una experiencia tan real... Bastaba con que me lo dijeras. —se quejó y acto seguido, observó a Nikola dormir.
—Lo hice, pero nunca me escuchas, y para que quede claro, esa pesadilla no será la única, habrá más hasta que te deshagas de ese humano, es peligroso para Scintillae. —Satanás se inclinó hacia el rostro de Beelzebub para hacer contacto visual, ambos lo mantenían con seriedad aun sin notar que el humano estaba en medio de ellos.
—Ese es el problema, Nikola no desconfía de él. —añadió el señor de las moscas. —¿Cómo crees que se sentirá cuando se entere de que lo asesinamos solo por un presentimiento? Nikola no cree en eso.
—Entonces déjame esto a mí, puedes culparme. —recompuso su postura y con una de sus manos acarició el rostro del hijo de la luz. —Sabes perfectamente que mataría a cualquiera solo por mi Scintillae.
Y en un arranque de celos, Beelzebub le retiró la mano a la maldición con cuidado de no despertar a su pareja, agradecía demasiado que su humano estuviera muy cansando como para despertarse por lo que estaba ocurriendo dentro de su habitación.
Ante eso, Satanás solo sonrió con burla regresando al mismo rostro de siempre, aquel que veía a todos como inferiores. —Él es mío también.
—Cierra la boca. —respondió Beelzebub con odio, ya había pasado mucho tiempo desde la última vez que había discutido con su maldición y estaba tranquilo, y ahora venía a darle problemas.
—Como sea. —se encogió de hombros. —Advertido estás sobre ese humano, yo te mostré lo que vi y todavía te mostraré más cosas, pero no ahora, no es el momento.
—Eres un fastidio. —el señor de las moscas enfureció, y para ser honestos, no quería volver a sentir aquello. Se le revolvía el estomago de tan solo pensarlo.
—En fin, solo no dejes a Scintillae solo con el humano llamado Edison, como dije, yo no miento cuando se trata de él. —dijo serio, y más porque hablaba como si estuviera amenazando a cuanto ser vivo estuviera ahí, su voz sonó inquieta y preocupada a tal punto que sorprendió al señor de las moscas debido a que era la primera vez que lo escuchaba de esa forma. Normalmente siempre era altanero y sátiro.
Y ante los ojos cansados de Beelzebub, Satanás se desvaneció en la oscuridad de la habitación volviéndola silenciosa otra vez.
Que su maldición le estuviera advirtiendo de Edison era porque realmente había algo, y no solo eso, sino que era un tema serio y delicado como para que Satanás lo mencionara personalmente.
Aun así, le tomaría la palabra a su maldición, por el momento no podía matar a Edison porque no tenía pruebas y no quería que Nikola se llenara de ansiedad, así que por ahora procuraría no dejarlo solo con el payaso de Thomas.
Pero había un problema, por más que quisiera no podía estar pegado como un chicle a su chispita, necesitaba darle su privacidad o de lo contrario, éste se molestaría o quizás no.
Se recostó otra vez y observó la ventana, maldición, todavía estaba muy oscuro, y podía calcular aproximadamente que eran las 3:33 am.
Se acomodó otra vez de manera que quedó de frente a su novio. Al menos verlo dormir le tranquilizaba demasiado. Acarició su mejilla y en un último susurro antes de intentar conciliar el sueño, expresó como lo que era. Un demonio enamorado.
—No permitiré que nada te pase.
—Qin, suelta ese mercurio líquido... —habló un dormido Tesla mientras buscaba el calor de su pareja, acurrucándose más en el cuerpo del contrario.
⚡🪰
En otra habitación un poco lejana de la del hijo de la luz, un estadounidense de peinado raro se despertó después de sentir que alguien lo estaba mirando desde una de las esquinas de su cuarto.
Se sentó sobre la cama y ahí lo vio, una sombra que no dejaba de mirarlo y lo sabía porque podía sentirlo, podía sentir como esos ojos lo destrozaban por completo.
Tragó saliva en seco y talló sus ojos esperando que fuera un sueño, pero no fue así. No se animaba a hablarle por el temor que sentía ya que la sombra no hacía ningún otro movimiento, solo permanecía ahí, observando cada movimiento que realizaba.
Se sobresaltó al escuchar un golpe en su ventana, por dios, sentía que iba a sufrir in infarto en cualquier momento, dirigió su vista hacia la ventana y, cuando notó que solo había sido el crujir de la madera de la ventana, regresó sus ojos a la esquina de quien lo acechaba. Sin embargo, ya no había nadie ahí.
—Cálmate, Thomas Edison, tal vez fue solo tu imaginación... —se dijo a sí mismo con una sonrisa nerviosa.
⚡🪰
La luz del día por fin había llegado y con ello, un adormilado Tesla se levantó y estiró sus músculos con una sonrisa. Ah, era gratificante sentir el sol sobre su piel, no solo eso, después de haber pasado varios días sin su pareja, tenerlo en su habitación otra vez como de costumbre solo le causó que estuviera de buen humor.
—Buenos días, Beel. —saludó a su pareja con una sonrisa, no obstante, su rostro cambió a uno de confusión al notar el rostro cansado de su amado. —¿No dormiste bien?
Por el contrario, Beelzebub se había levantado temprano para realizar unas cosas y, sobre todo, para tenerle listo el desayuno a su chispita, pero eso no quitaba el hecho de que ya no pudo conciliar el sueño una vez que Satanás se había ido. En otras palabras, toda la noche se la pasó observando el rostro dormido de su amado y escuchando uno que otro balbuceo.
—Digamos que tuve malos sueños. —le dijo con una leve sonrisa, de ninguna manera dejaría que su amado supiera sobre el terror nocturno que había tenido.
—Me hubieras despertado, Beelzebub, te hubiese hecho compañía. —con preocupación, Tesla habló y era verdad, sabía que a veces su pareja no podía dormir bien y aquello le preocupaba.
—No, está bien así, necesitas descansar mucho y no desvelarte. —tomó la bandeja de comida y se acercó a la cama, no estaría mal consentir a su chispita de esta forma de vez en cuando.
—Por cierto. —mencionó el castaño una vez que vio la comida. —He decidido dejar de ser vegetariano, sé que hay suplementos, pero por el bien de nuestro hijo, he decidido comer carne otra vez.
El demonio abrió los ojos sorprendido, si Tesla estaba diciendo eso, significaba que iba en serio con lo de su embarazo.
—Bueno, lo tendré en cuenta para la próxima. —suspiró divertido y se acomodó junto a él para asegurarse de que se comiera todo, como si se tratara de un niño pequeño. Después de haber pasado por una pesadilla, lo que menos quería era separarse de su humano. —Pero primero, tómate la pastilla para las náuseas, no quiero que vomites la comida.
Y al ver ese rostro suplicante de su amado, Tesla solo pudo sonrojarse, por la ciencia, Beelzebub era tan atractivo que podía avergonzar a cualquiera y el hijo de la luz no era la excepción.
—Está bien. —desviando la mirada, se tomó la pastilla para después empezar a comer sintiendo los ojos de su demonio sobre su persona, cada movimiento que hacía, era movimiento que el señor de las moscas seguía. —¿Hay algo que quieras decirme? —cuestionó nervioso, no era la típica mirada que hacía cuando estaban juntos, solo era una que mostraba intranquilidad y aquello lo puso un poco ansioso.
—Nikola. —respiró hondo e hicieron contacto visual, no sabía cómo se lo tomaría su chispita, pero debía decírselo antes de que fuera demasiado tarde. —¿Podrías hacerme un favor?
Aquellas palabras confundieron al hijo de la luz y más por el tono que había utilizado su pareja, ¿Por qué se veía preocupado?, ¿Era por su embarazo?
—Claro, ¿Qué sucede? —habló tratando de tranquilizar a su pareja, para Tesla no había nada más importante que Beelzebub, si podía ayudarlo, entonces lo haría con gusto.
—¿Podrías evitar quedarte solo con Edison? —lanzó su petición casi rogándole, viendo directo a sus ojos para demostrarle que no era un juego, para explicarle que no confiaba en ese humano.
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Chapter 17: Malentendidos
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—¿Qué? —Tesla respondió la pregunta de su pareja con otra pregunta, estaba confundido por la petición del demonio, sabía que no se llevaban bien, pero pedirle eso era algo extraño. ¿Tanto así lo odiaba?
Y al ver el rostro extrañado de su humano, el señor de las moscas decidió proseguir con la explicación. No quería decirle a su amado los motivos porque sabía que aquello lo estresaría o simplemente lo dejaría pasar debido a que él no cree en nada de eso.
Y eso que fue fecundado por un demonio, debería comenzar a creer en ello.
—Nikola, solo siento que últimamente está muy pegado a ti. No me gusta eso. —habló serio, y es que también era una de las razones por las cuales no lo quería cerca de su chispita.
—¿Estás celoso? —con una sonrisita pícara, Tesla cuestionó llevándose una mano a la boca para reírse.
Por su lado, el demonio solo se avergonzó al escuchar a su amado preguntarle si estaba celoso, sí, estaba celoso, pero eso ahora no era lo importante, lo importante era evitar que el presagio de Satanás se hiciera real.
Y al notar que su pareja no decía nada, Tesla dio bocado a su comida estando feliz, que su amado estuviera celoso significaba que lo quería mucho ¿Verdad? Dejó los cubiertos de lado y tomó la mano de su pareja con una sonrisa que podía opacar a Apolo.
—Beelzebub, no tienes porqué sentirte inseguro respecto a Edison, él nunca me ha gustado más allá de una relación de compañerismo, solo somos colegas.
—Nikola... —aún con los colores en la cabeza, el señor de las moscas observó el bello rostro de su humano, por lo que sea, si su chispita no se estuviera recuperando de un aborto, lo hubiera hecho suyo en ese preciso instante.
—Pero haré lo que tú me dices si es eso te hace sentir mejor. —añadió el castaño cruzándose de brazos asintiendo con la cabeza.
—¿De verdad? —le regresó la mirada al humano con esperanza, solo esperaba que realmente funcionara mientras pensaba en algo.
—Sí, sabes muy bien que yo no sé mentir. —respondió parándose de la cama, debía vestirse y regresar al trabajo como de costumbre. —¿Qué harás hoy?
—Iré al inframundo a hablar con Hades, parece que está molesto conmigo. —habló ignorando por completo el hecho de que su amigo estuviera enfadado, más o menos se daba una idea del porqué, pero aprovecharía la oportunidad para explicarle la situación.
Aun así, el señor de las moscas se enfadó con su amigo por interrumpirlo, quería pasar todo el día con su humano ¿Y por qué no? darle un pequeño susto de muerte a Edison para que mantuviera su distancia con el serbio.
—Bueno, yo estaré en mi laboratorio, si cuando regresas no estoy aquí, ya sabes donde encontrarme. —Tesla habló como de costumbre, a decir verdad, quería ir al inframundo con él, aunque sabía que lo tenía prohibido. Desde que las hormonas se le alocaron, solo quería estar pegado al único que podía tranquilizarlo.
—De acuerdo, recuerda no cargar cosas pesadas ni exigirte nada, si te sientes mal, no dudes en llamarme o también puedes hablarle a tu valkyria. —el demonio comenzó a expresar su preocupación, dando recomendaciones como si su pareja tuviera la edad mental de un niño de kínder.
Al escucharlo, el hijo de la luz solo pudo parpadear en confusión, ¿De verdad creía que no podía cuidar de sí mismo? Aunque bueno, entendía lo preocupado que se encontraba su pareja.
—No te preocupes. —con una sonrisa abrazó al demonio para calmarlo y viceversa, aunque no lo demostrara, también estaba ansioso por su embarazo.
—Solo cuídate y mantente alejado de Edison, es lo único que te pido por ahora. —correspondió el abrazo para calmar sus nervios, respiró el aroma de su pareja y lo atrajo más a su cuerpo, solo quería sentirlo y asegurarse de que estuviera bien.
Después de aquella pesadilla, no quería quitarle los ojos de encima a su chispita y mucho menos dejarlo cerca del payaso de Edison.
—Beel. —en un tono nervioso, el hijo de la luz llamó a su amado, desvió la mirada un poco mientras sus mejillas se sonrosaban.
"Ah, que hermosa vista." Pensó el señor de las moscas, si antes su chispita se ponía nervioso y se sonrojaba cuando pedía algo de cariño, ahora con el embarazo se ponía peor, y no es que le molestara, al contrario, le resultaba increíblemente satisfactorio y hermoso que su amado le mostrara esas facetas.
—Antes de que te vayas, ¿Podrías besarme? —pidió como si de una protagonista femenina en una novela romántica se tratara, él estaba consciente de que a veces exageraba, pero no podía evitarlo.
Una leve sonrisa salió de Beelzebub, le resultaba encantador verlo así. —No tienes que pedírmelo, solo hazlo.
Y con esa última oración, el demonio tomó el rostro de su chispita entre sus manos, lo sujetaba con tanto cuidado, como si en cualquier momento se le fuera a caer y romper.
Acercó su rostro y unió sus labios con los del hijo de la luz para besarlo con intensidad, expresándole todos esos sentimientos que sentía por él y viceversa.
Era feliz.
Solo esperaba que esa felicidad no se viera arruinada por nada del mundo.
⚡🪰
Tesla llegó a su laboratorio con el estómago lleno y con una sonrisa que nadie podía quitarle, se sentía completo y, ahora que por fin había arreglado sus problemas con Beelzebub no había nadie que pudiera ponerlo de malas.
O eso creía él.
Entró a su tan amado laboratorio y se encontró con sus colegas los cuales estaban trabajando en lo suyo como de costumbre, pero al notar su presencia en la entrada, todos miraron con asombro al hijo de la luz.
Estaban preocupados, no supieron nada de él desde hace dos días, pero Göndull les había explicado que no debían preocuparse, por ello, siguieron con sus actividades cotidianas.
—Mis estimados colegas, tengo una gran noticia que darles. —se llevó las manos a su cintura con una gran sonrisa, parecía que les iba a dar la noticia del siglo.
—Debe ser algo grandioso. —habló Einstein dejando sus herramientas a un lado.
—Tienes razón, solo míralo, parece que está desbordando felicidad. —añadió Galileo con curiosidad, quería saber que tipo de noticas les iba a dar el más nerd de todos.
Y así, el equipo científico se acercó al hijo de la luz expectantes de la situación.
—Espero que no te moleste que estemos trabajando en tu laboratorio, es solo que también te estábamos esperando. —comentó Marie Curie con una sonrisa amable.
—No hay problema, mi laboratorio siempre está abierto para todos ustedes. —respondió el serbio aun manteniendo sus manos en su cadera, asentía como si hubiera descubierto quien le robaba la ropa interior. —Es una gran noticia, y estoy seguro de que se sorprenderán.
—¿Descubriste quien se roba tus calzones? —cuestionó Newton con seriedad, aunque después de descubrir que Edison había besado a Tesla, pues... Era bastante obvio quien era el duende roba calzones.
—¡Newton! —regañó un avergonzado Edison. Quedaría como un depravado si todo el mundo supiera que anda robando la ropa de Tesla a escondidas. Todo empezó con una corbata y de ahí, simplemente ya no se pudo resistir a querer cada vez más y más.
Solo quería sentir el aroma de la persona que tenía prohibida, por ahora.
—¿Qué? —con unos ojos burlescos, Newton le respondió a Edison, retándolo a que dijera más y él solo se descubriera.
—Nada. —se cruzó de brazos y le dio la espalda a su gran y musculoso amigo.
Y antes de que Newton pudiera decir algo más, Tesla habló con curiosidad con su mano en su mentón y la cabeza levemente inclinada demostrando una gran duda.
—Todavía no descubro quien se roba mi ropa ni con qué intenciones lo haga.
—Debe ser alguna persona obsesionada contigo, Tesla, deberías tener cuidado. —comentó Nobel un poco preocupado, era verdad, siempre existían locos por ahí.
—Bueno, dejemos eso de lado, ¿Qué era lo que nos querías decir? —evitando que siguieran investigando más, Thomas expresó nervioso.
—¡Cierto! —llevó su mano a su puño y, con una enorme sonrisa de mejilla en mejilla, Nikola expresó su gran felicidad. —¡Quiero decirles que estoy embarazado!
Al escuchar tan semejante noticia, los científicos quedaron en shock, ¿De verdad estaba diciendo eso?, ¿Era una broma de parte de Nikola?
¡¿Qué estaba pasando?!
—¿Qué estás tratando de decir? —con los ojos más que abiertos, Marie Curie cuestionó nerviosa, era imposible que un hombre se embarazara a menos que tuviera órganos femeninos, pero Tesla no los tenía, ¿O sí?
—¿Es un chiste? —añadió Galileo con pelos de su barba en su mano que, por la sorpresa de la noticia se arrancó varios de un jalón.
—¡No, non, nem, nein! —negó el hijo de la luz con el dedo, mantenía una sonrisa orgullosa, era más que evidente que no mentía. —Digo la verdad, así que les explicaré a detalle la situación.
⚡🪰
El señor de las moscas llegó a la oficina de su amigo con calma, se tomaba su tiempo en llegar mientras pensaba si de regreso compraba unos cuantos dulces para su amado.
De tan solo imaginarse a su chispita deleitando dulces, con las mejillas llenas, su boca manchada de crema pastelera y con un rostro feliz, se sentía satisfecho, por dios, hasta podía jurar que su "amiguito" se despertaba cada vez que pensaba en el rostro que su humano pondría.
Estaba obsesionado con Nikola y eso nadie se lo podía negar, él mismo era consciente de eso, pero no le interesaba lo que los demás dijeran. Mientras su amado estuviera con él, nada más le importaba.
Tocó la puerta de la oficina y, al escuchar la voz de su amigo para entrar, lo hizo, con una mirada seria y tranquila, el demonio observó que el Rey del Inframundo tenía un rostro entre molesto y curioso.
—¿Qué sucede? —preguntó sin chistar, entre más rápido terminara su conversación con Hades, más pronto podría regresar con su pareja.
—Buen día para ti también. —se quejó Hades cruzándose de brazos, se recargó en el respaldo de su silla y, en un tono firme siguió hablando. —¿Me puedes explicar para qué quieres tantos equipos médicos de los más costosos y de última tecnología para gestionar embarazos?
—Que gran detalle. —se encogió de hombros, que Hades le estuviera hablando muy minuciosamente era porque quería saber hasta el más mínimo dato. —Los necesito precisamente para eso, Hades.
—No me digas que... —se sorprendió el Rey del Inframundo, abrió su boca y, posteriormente se llevó una mano a su rostro como si estuviera decepcionado. —¿Le estás siendo infiel a Tesla?
Aquella pregunta provocó que el señor de las moscas abriera los ojos de par en par, ¿Cómo por qué motivo pensaría que le estaría haciendo semejante atrocidad a su chispita?
—Creo que estás sacando falsas conclusiones, verás... —y antes de que pudiera aclarar tan horrible chisme, Qin Shi Huang abrió la puerta de una patada lo que provocó que ambos dioses dirigieran su atención hacia el ex emperador de China.
—¡Eres un malnacido, Beelzebub! —gritó enojado, y aunque sus ojos no podían verse, era obvio que éstos irradiaban ira. —¡¿Cómo te atreves a hacerle eso a mi amigo?!
—Qin, cálmate. —fastidiado por la situación, el Rey del inframundo habló. —Todavía no nos explica nada.
—No quiero escuchar sus excusas, en este mismo momento iré con Niko y le diré que su noviecito le está siendo infiel. —y sin decir nada más, el ex emperador de China salió a toda velocidad de la oficina de Hades rumbo al recinto de los humanos.
—¡Oye! —gritó Hades levantándose de la silla elevando un poco la mano, como si quisiera alcanzarlo.
—¡Detente! —gritó Beelzebub con el corazón en la garganta, si Qin le decía algo así a su amado, los resultados serían horribles.
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Chapter 18: Leves explicaciones
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—¿Saben? No tenían porqué atarme a la silla con cadenas, fácilmente pude escuchar toda la explicación. —exclamó Qin Shi Huang sin poderse mover ya que ambos dioses habían decidido amarrarlo por seguridad.
Y es que al salir corriendo, sintió como una mano extraña lo jalaba por la espalda provocando que cayera por las escaleras, si bien, pudo salir ileso, pero eso no quitaba el hecho de que le había dolido en el orgullo que todos los sirvientes lo vieran rodar como una rueda de carreta por las escaleras principales.
Sin darse cuenta, ya tenía a Hades sujetándolo por la parte de atrás de su vestimenta y a un Beelzebub echando fuego por los ojos del coraje que tenía atorado.
Es cierto, exageró y lo admitía, pero vamos, él era leal a su amigo y no al demonio que lo asesinó sin descaro alguno.
Y así, Hades y Beelzebub regresaron a la oficina del primero, sentaron a Qin y sin piedad alguna, el Rey del inframundo optó por atarlo. No vaya a ser que quiera organizar otro escándalo.
Pero era raro, ¿Quién había provocado la caída del ex emperador de China? Hades lo pensó por varios segundos, pero al intentar alcanzarlo, no vio a nadie cerca de su esposo y dudaba que él se tropezara con sus pies. Su pequeño y problemático cónyuge no era del tipo que se le enredaran los pies.
—Saliste corriendo, Qin. —regañó el más alto con una mano en la frente, estaba cansado de la situación y mucho menos entendía cómo es que estaba enamorado de un humano que a cada rato lo sacaba de sus casillas. —Si yo no te detenía, Beelzebub lo haría y no de una bonita manera.
—¿Y tú crees fue bonito que todos me vieran caer por las escaleras? —respondió un poco molesto, y era verdad, eso fue lo peor.
—Es suficiente. —habló el señor de las moscas queriendo golpear al mejor amigo de su chispita, ahora entendía porqué se llevaban bien. Ambos eran igual de locos. —Yo no le soy infiel a Nikola.
—¿Entonces por qué compraste todo eso? —el dios se cruzó de brazos. —Carísimo, por cierto, está bien que tengo más dinero del que te puedas imaginar, pero no exageres, Beelzebub.
—Primero que nada y lo diré de nuevo, yo no le soy infiel a Nikola, jamás lo sería. —con una enorme seriedad y firmeza, el señor de las moscas habló dejando sorprendidos a los contrarios ya que en su voz no se le escuchaba ni una sola duda, no solo eso, incluso Qin pudo darse cuenta de ello, pudo sentirlo incluso atravesando la venda de sus ojos. —Que se muera Qin si estoy mintiendo.
—¡¿Y yo por qué?! —ofendido, respondió el chino.
—Vamos, tranquilicémonos un poco. —añadió Hades al borde un colapso mental. —Mejor explícanos qué sucede, Beelzebub.
—Primero desátenme, le creo a Beelzebub, así que no haré nada irresponsable, por ahora. —Qin expresó su molestia, está bien, creía en el demonio así que ya no tenía por qué estar amarrado.
—Solo... No hagas ni una tontería. —Hades desató a su humano ante la mirada suplicante que le hizo, maldición, era igual a su amigo adoptado. No podía contra esas miraditas de cachorrito regañado.
—Lo prometo, que se muera Beelzebub si miento. —con el ceño fruncido y con una leve molestia, Qin regreso el ataque que la encarnación de Satanás había hecho primero.
—Me temo que eso no se puede, Satanás no lo permitiría. —suspiró el señor de las moscas, ya había perdido mucho tiempo en cosas triviales como para que no lo dejaran explicar la situación.
—¡Basta! —gritó en clara molestia el Rey del Inframundo, parecía que estaba escuchando a sus hermanos pelear por una tontería.
—No tienes que gritarme, cariño. —el único humano presente se cruzó de brazos ofendido. —Pero está bien, te escuchamos, novio de mi amigo.
Y sin siquiera pensar mucho en las palabras que diría, el señor de las moscas habló directo al grano y sin una pizca de juego en su voz. —Embaracé a Nikola.
—Que buen chiste, Beelzebub. —sonrió Hades, no sabía que su amigo, el más deprimente que tenía sería capaz de lanzar tan semejantes bromas y antes de que pudiera reprochar el chiste del demonio, ambos escucharon un golpe seco estamparse contra el suelo. —¡¿Qin?!
—Ni siquiera yo me desmayé al enterarme. —el demonio solo observó con un poco de gracia como el ex emperador de China yacía en el suelo.
Así es, Qin Shi Huang se había desmayado de la impresión de escuchar que su amigo había quedado embarazado.
⚡🪰
Una vez que el hijo de la luz terminó de explicar la situación, todos los científicos presentes se quedaron atónitos, ¿Cómo si quiera era eso posible? Aunque, bueno, después de escuchar la tan detallada explicación del castaño, lo creyeron posible.
—¡Muchas felicidades! —añadieron los colegas, estaban felices por su amigo, pero más que nada confundidos.
Sin embargo, había alguien que no estaba para nada feliz con esa noticia.
Con el bastardo que se estaba formando dentro de Nikola.
—Entonces esto es ¿Magia? —con el dedo índice en su boca, como si estuviera formulando teorías, Marie Curie habló.
—Eso parece. —añadió Galileo. —Es sorprendente lo que la magia puede llegar a hacer.
—Lo estuve pensando mucho, y sí, por desgracia es magia, pero el proceso de formación y la mayoría de mis síntomas son ciencia. —con una sonrisa, el hijo de la luz habló, era verdad, tenía que ser magia, pero la ciencia iba de la mano con la susodicha hechicería.
—Vaya, sabía que Tesla era pareja de Beelzebub, pero no me lo puedo imaginar siendo sometido de esa forma por ese demonio. —Galileo expresó curioso de la situación, por más que lo intentaba, no podía crear una imagen mental de Tesla mordiendo la almohada.
—Por tú bien, no lo hagas. —añadió Newton con una sonrisa ladina. —Además es por ese tipo de pensamientos que la señorita Göndull te electrocutó.
—Está bien. —levanto las manos rindiéndose, era verdad, no valía la pena pensar más allá de lo que debía.
—Vamos, compañeros. —sin borrar su sonrisa, el castaño comentó atrayendo la atención de los demás. —Pueden acercarse y tocar mi vientre, se darán cuenta de que ya creció un poco.
—¿De verdad podemos? —Insegura, Marie Curie cuestionó, no quería que su amigo se incomodara, pero desde que escuchó todo a detalle, desde los síntomas hasta la explicación del médico, quería tocar el vientre de Tesla.
—¡Adelante! —Nikola estaba feliz, podía compartir su ciencia con los demás y, no solo eso, también podía sentirla hasta sus entrañas. Simplemente, no había quien pudiera robarle aquella felicidad que desbordaba.
Y así, la primera que se acercó a tocar el vientre del hijo de la luz fue Marie Curie que, más que nerviosa se sorprendió y, con una sonrisa exclamó.
—Es... ¡Es maravilloso! —comentó palpando con cuidado el vientre de su amigo. —Casi no se nota, pero hay un leve abultamiento de aproximadamente un centímetro.
Y lo sabía porque todo el mundo conocía que el serbio siempre cuidó muy bien su cuerpo, vamos, incluso vieron su torso desnudo cuando se desintegró al final de su pelea en el Ragnarok, y claramente ahí no había una panza.
—¡Yo también quiero tocar! —agregó Einstein acercándose y colocando sus manos en el cuerpo de su amigo. —¡Sorprendente!
No es como si pudieran sentirlo por completo, era solo que por algún motivo podían sentir que en el vientre del hijo de la luz se estaba formando vida. Para una persona común y corriente era difícil darse cuenta, pero para ellos era pan comido.
—Mi turno. —se acercó Galileo a tentar a su amigo. —Wow, es cierto, solo es como un centímetro, pero se nota bastante y eso que lo estamos sintiendo por encima de la ropa.
Por su parte, Nikola estaba más que feliz de poder compartir su alegría con los demás. Un avance para la humanidad, solo eso pasaba por su cabeza.
Y atrás de todos los científicos, Edison se encontraba con un rostro serio pero que, a su vez, demostraba que estaba hirviendo en ira.
Siempre pensó que algún día podría conquistar a Tesla después de todo, tenía todo el tiempo del universo que, en cualquier momento, el hijo de la luz se daría cuenta de sus sentimientos y solo lo observaría a él, ¿Entonces por qué?
¿Por qué por más que lo intentaba Tesla no lo miraba?
Y ahora, con un hijo de por medio sería incluso más difícil llegar a su corazón. Siempre tuvo fe que lo que tenía con el señor de las moscas no duraría mucho.
Aun pensando todo eso, Edison se acercó a Nikola con un rostro tenso y severo, con el ceño profundamente fruncido, sus ojos se endurecieron y se fijaron en el hijo de la luz un poco entrecerrados como si quisiera que aquel hombre prohibido lo notara. No tenía ni idea de como es que podía controlar el coraje que sentía en ese momento.
Dio varios pasos y levantó la mano en señal de que también quería tocar a Tesla, sin embargo, su mano fue sujetada con firmeza.
⚡🪰
—¿Beelzebub? —cuestionó Hades al notar como su deprimente amigo se tensaba, en ese instante, solo podía abanicarle un poco de aire a su desmayado esposo el cual permanecía en el suelo.
—Nada, solo tengo ganas de matar. —finalizó el señor de las moscas, reconocía a la perfección ese sentimiento y más porque para su sorpresa, también podía sentir como Satanás quería hacer lo mismo.
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Chapter 19: Boca de víbora
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Justo cuando Edison se acercó para tocar el tan anhelado vientre del hijo de la luz, sintió como una mano lo sujetaba con firmeza de inmediato, levantó su vista para toparse con el rostro severo de Newton.
—¿Vas a tocar a Tesla con esa cara? —y es que no le había gustado para nada el semblante que tenía el estadounidense, era como si le hubieran arrebatado algo que quería mucho.
—¿Eh? —en ese instante, Thomas reaccionó, por dios, ¿Se había dejado llevar por sus emociones? Sacudió su cabeza mentalmente y volvió a sonreír como si nada de la situación le molestara. —¿A qué cara te refieres?
—Te estás pasando, Edison. —soltó la mano de su amigo, los dos se habían quedado atrás de todo el escándalo y era por ese motivo que los demás no se habían dado cuenta de lo que sucedía entre ellos, a decir verdad, en cuanto se dio cuenta del rostro lleno de coraje que tenía el estadounidense, supo que tenía que detenerlo.
—No sé de qué estas hablando. —y así, dejó atrás a Isaac para acercarse al serbio, sabía que era seguido por los ojos de su amigo de buen y musculoso cuerpo.
Por un momento lo dudó, no sabía si acercarse a Tesla o dejarlo pasar, sobre todo porque Newton sospechaba de lo que realmente estaba pensando, chasqueó la lengua con fastidio y, cuando por fin tuvo al castaño delante suyo habló con una sonrisa falsa.
—Déjame tocar, Tesla. —sin siquiera esperar respuesta del hijo de la luz, colocó su mano en el vientre contrario y ahí lo confirmo, era cierto, había una asquerosidad formándose dentro del castaño. "Pequeño y asqueroso bastardo" pensó.
—¿Edison? —un poco confundido, Nikola llamó a su amigo puesto que de la nada el estadounidense se había quedado callado con su mano postrada en su vientre, lo admitía, en ese instante se sintió incomodo, como si algo le estuviera diciendo que no todo estaba bien.
—Es asombroso, Tesla. —retiró su mano y, con una vista aguda observó los ojos azules del contrario, aquellos que deseaba que brillaran solo para él. —Sin embargo, no deberías hacerte falsas ilusiones, podrías perderlo en cualquier momento. —su boca habló como si fuera la de una serpiente, no se midió en cuanto a sus palabras y aquello había herido al hijo de la luz.
Todo el laboratorio quedó en un silencio sepulcral, nadie sabía qué decir. No obstante, Edison tenía razón, era solo que no lo decían por respeto y porque no era lo correcto quererle arruinar las ilusiones de ser papá a alguien como a Nikola.
—¿Qué? —Edison se encogió de hombros, si el embarazo de su amigo era de alto riesgo, solo bastaba con un poco de estrés o malos ratos para que lo perdiera. —Oh, vamos, saben que tengo razón, más vale que no te encariñes mucho, Tesla, de lo contrario podrías pasarla mal.
Y antes de que pudiera seguir soltando veneno, Marie Curie golpeó a Edison en la cabeza con un cuaderno de pasta gruesa, ¿Qué rayos le pasaba? Ella podía entender a Tesla, como madre que es, tampoco le gustó recibir comentarios despectivos de su embarazo o peor, deseándole mala suerte.
Y eso era lo que Thomas estaba haciendo.
Ella podía comprender como se sentía Nikola al escuchar aquellas palabras tan desagradables y más si esperaba con amor a aquel bebé que apenas se estaba formando.
—¡¿Y ese golpe por qué fue?! —de inmediato, el estadounidense se llevó sus manos a su cabeza para sobarse, le había dolido ese golpe, pero vamos, tenía razón en todo lo que decía. —Yo solo estoy diciendo la verdad.
—Ya cállate, Edison. —respondió Marie Curie. —No digas nada de lo que te puedas arrepentir, porque entonces me vas a conocer. —así es, no solo apoyaba a su amigo, sino que lo que emanaba Tesla ya había hecho efecto en ella.
—Concuerdo. —y el siguiente que se unió fue Galileo, no lo comprendía, sabía de los sentimientos de Edison con respecto al hijo de la luz, ¿Entonces por qué se estaba esmerando tanto en lastimarlo? —Edison, estás siendo demasiado brusco.
—Yo solo. —el de los anillos en el pelo quiso excusarse, pero antes de que continuara hablando fue interrumpido.
—No estás siendo un buen amigo. —agregó Einstein. —Debemos apoyarlo.
—Edison, deberías tener cuidado, ya sabes como es Beelzebub, estás jugando con fuego. —añadió Nobel preocupado por la situación, por culpa de Thomas todo el buen ambiente se había ido por el caño.
—No. —ahora era turno de Nikola de hablar, era cierto, se sentía herido, pero el estadounidense tenía un punto. —Edison tiene razón, no debería tener altas expectativas en mi embarazo y más cuando es de alto riesgo. —como si estuviera protegiendo lo que todavía no se formaba por completo, llevó una mano a su vientre, por la ciencia, hasta su sonrisa se había esfumado.
Y al verlo tan afligido, todos sintieron que habían hecho mal, sentían la necesidad de alegrarlo con cualquier cosa, hasta irían al inframundo por Beelzebub si eso podía darle felicidad al hijo de la luz.
No querían verlo sin esa bella sonrisa.
Por su parte, Thomas tragó saliva, carajo, Nikola se veía tan hermoso que incluso podía arriesgar su vida en ese momento si con eso podía volver a besarlo, pero no era el momento, no ahora.
Desvió un poco la mirada, observando el suelo que tenía leves manchas de aceite que volvían loco al hijo de la luz por su obsesión con la limpieza. —Lo siento, Tesla, no debía haber hablado de más, es solo que me siento preocupado por ti.
Asimismo, Nikola analizó los gestos de su amigo, era verdad, hubo un momento en donde el señor de las moscas quiso decirle lo mismo que Edison, o al menos así lo sentía, pero por no lastimarlo simplemente no lo hizo.
Sabía que Beelzebub era muy considerado con él, todo lo que fuera a lastimarlo, su pareja lo omitía. Él solo quería que no sufriera en un futuro.
Y Edison se había encargado de echárselo en cara como si de agua helada se tratara. Sí, estaba herido y sentía que podía llorar en cualquier momento.
Que le hayan dicho que podría perder a su hijo, solo le causó una grieta en su tan amable y cálido corazón. Por primera vez, podía ponerse en los zapatos de todas aquellas mujeres que pasaron por algo similar.
—Está bien, Edison. —respondió Nikola con seriedad, ni siquiera su sonrisa estaba ahí, solo aquel sentimiento depresivo.
Y para aligerar el ambiente, Newton habló, todos ahí ya habían sido afectados por las hormonas que emanaba Tesla, aquellas que lograron que quisieran protegerlo y mimarlo de más.
—¿Por qué no realizamos un diario de embarazo? Podemos ayudar a Tesla a investigar sobre su embarazo y analizar cómo es que la magia hizo efecto en él.
—Me parece buena idea. —Marie Curie habló con una sonrisa nerviosa acercándose al hijo de la luz para tomarlo del brazo y llevarlo junto a ella, no había nada más qué decir. Simplemente lo entendía. —Vamos, Tesla, empecemos con un cuadro comparativo. —expresó, era algo sencillo, pero fue lo primero que se le vino a la mente.
Y una vez que Nikola se retiró lo suficiente para no escuchar, Newton se acercó a Edison y, con un rostro de pocos amigos le expresó. —Fue un placer conocerte, Edison.
—Espera. —confundido, el estadounidense cuestionó, ¿Por qué de la nada le decía eso? ¿Es que pensaba delatarlo? —¿Qué quieres decir?
—Cuando Beelzebub se entere de lo que le dijiste a Tesla, ¿Cómo crees que reaccionará? Después de todo él es el padre de ese niño. —lo admitía, estaba molesto con su amigo, desde que el hijo de la luz dio la noticia sobre su embarazo, Thomas solo se volvió muy insoportable. —Por tu bien, espero que no hagas más tonterías.
—En primer lugar, eso ni siquiera es un bebé todavía, es un embrión. —cruzado de brazos, respondió molesto, ¿Es que era el único cuerdo en el laboratorio?
—Tesla no lo ve de esa manera y lo sabes, solo míralo. —ese instante los dos observaron al hijo de la luz con su sonrisa de regreso. —Se ve que espera con ansias a ese niño.
—Lo sé. —bajó la mirada, maldición, solo provocaba que se sintiera culpable por desear a Tesla y querer que ese bastardito desapareciera.
—En fin, será mejor que pienses sobre eso. —y con eso último, Newton se alejó del gringo dejándolo solo con sus pensamientos. Si esto continuaba, entonces tendría que tomar medidas drásticas.
Y no es que Tesla no pudiera defenderse, simplemente que al estar embarazado y de uno de alto riesgo, lo convertía en una persona muy vulnerable. Por supuesto que debía protegerlo de todo aquello que se atreviera a lastimarlo.
⚡🪰
—¿Qué pasó? —un poco aturdido, Qin Shi Huang despertó, se sentó y se llevó una mano a su cabeza con un poco de dolor.
—Te desmayaste. —respondió Hades con alivio, de verdad que le había sacado un buen susto.
—¿Ya puedo explicar cómo es que pasó? —Beelzebub estaba fastidiado, no tenía tiempo que perder con los desmayos dramáticos del esposo de su amigo, tenía la necesidad de regresar con su pareja y, curiosamente lo mismo ocurría con Satanás.
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Chapter 20: Exagerado
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—¡¿Cómo rayos es que embarazaste a mi amigo?! —una vez que Qin recuperó su compostura, se exaltó de sobre manera, aun así, era algo que ya venía venir debido a que lo sentía. Sus ojos no mentían.
Era solo que no había dicho nada hasta que lo confirmara, sin embargo, al escuchar la noticia sintió como si Hades lo hubiera lanzado con Cerbero para que fuera su juguete.
—Hades, necesito que me hagas un favor. —un poco más calmado, el ex emperador de China dijo mientras observaba al demonio con auras deprimentes.
El Rey del Inframundo se confundió, pero dudando de lo que su esposo le iba a pedir aceptó por la seguridad de todos. —¿Qué cosa?
—¿Podrías sujetarme con fuerza?
—¿De acuerdo? —Hades agarró a su pequeño humano entre sus brazos esperando que no hiciera una locura.
—No tengo tiempo para esto. —añadió Beelzebub rodando los ojos, ¿Acaso así lo veían cuando estaba derramando miel con Nikola? A decir verdad, no cambiaría nada de eso, si querían criticarlo por amar a Tesla, entonces sus críticas se las pasaría por donde no le daba el sol.
—Bien, ahora no me vayas a soltar, ¿Sí? —le expresó con una sonrisa y antes de que los dioses pudieran reaccionar, intentó abalanzarse sobre el demonio, pero sus intentos eran nulos debido a que su esposo lo sujetaba. —¡Eres una maldita mosca!
—¡Por amor a todo lo bueno, Qin, no seas exagerado! —gritó molesto el hombre de blanco, y sí, se hacía la misma pregunta de siempre. —¡Contrólate!
—¡¿Cómo quieres que me controle si le hizo lo impensable a Niko?! —movió todo su cuerpo retorciéndose como gusano con sal queriendo zafarse de los fuertes brazos de su rey. —¡Suéltame que lo mato!
—¡Tú me dijiste que te sujetara! —un tic en el ojo de Hades exclamó, forcejeaba queriendo evitar que su amado sufriera otra vergüenza puesto que sabía de lo que era capaz el demonio.
—¿Ya les dije que no tengo tiempo para esto? Quiero regresar temprano a casa. —suspiró el señor de las moscas observando la escena con cansancio. Afortunadamente su pareja no era así.
Bueno, tal vez un poquito, todavía recordaba cuando se lo llevó a rastras de un bosque oscuro porque su chispita tenía la gran idea de teletransportar una bestia con el fin de comprobar si podía hacerlo con otra cosa que no fuera su persona. Pero Beelzebub no era tonto, sabía que eso terminaría en un enorme problema.
Tal vez era por ese motivo es que esos dos eran amigos inseparables. Como dicen en la Tierra:
"Dios los hace y el diablo los junta".
—¡Esto es peor que cuando le robaron los calzones a Niko! —gritó Qin con molestia, pero al instante se detuvo. Había prometido que no le diría a Beelzebub. —Ups...
Tanto Hades como Beelzebub quedaron como estatuas, el primero soltó a su humano sabiendo que ya se había calmado y llevándose una mano a su rostro por decima vez en el día por culpa de su esposo; y el segundo sintió su estómago arder en coraje, sus ojos se oscurecieron y sus ansias de matar crecieron todavía más.
¿Quién rayos le estaba robando la ropa interior a su humano? De seguro era algún estúpido pervertido degenerado que no tenía madre, así es, todo eso pasó por la cabecita demoniaca del señor de las moscas y ni se diga de Satanás, que en ese instante recitó todo un diccionario de malas palabras.
Qin al notar que el novio de su amigo estaba más que enojado, decidió seguir antes de que se organizara una guerra entre la encarnación de Satanás y el duende roba calzones.
—No te preocupes por eso, Beelzebub, ya estoy investigando quien es el cochino degenerado. —cruzado de brazos mientras asentía orgulloso por sus investigaciones, comentó, todavía no tenía mucha información, solo que la ropa de su amigo desaparecía cuando la dejaba en la lavandería del recinto.
—Bueno, si alguien se robara tu ropa, Qin, yo también me molestaría. —añadió Hades poniéndose del lado de su amigo, y era verdad, nadie tenía por qué codiciar a su esposo. Suponía que lo mismo aplicaba para el demonio.
—Pero no me cambien de tema, ahora quiero que me digas cómo es que te vas a hacer responsable, porque si se te ocurre abandonar a Niko, te juro que te buscaré y te haré pedazos. —y no mentía, no solo porque Tesla era muy buen amigo suyo, sino porque también, al haber pasado gran parte del tiempo con él, las hormonas de su amigo embarazado ya estaban surtiendo efecto en él.
Ni siquiera desaparecía esa sensación estando lejos de Tesla.
Curioso, pero en ningún momento le molestaba.
Fue en ese instante en donde el señor de las moscas perdió la paciencia, por culpa de ese humano no podía explicar cómo es que su chispita había quedado embarazado. Él solo quería terminar rápido y regresar, no quería que lo entretuvieran con tonterías.
No solo eso, también estaba fastidiado y enojado, podía sentir incluso como Satanás quería salir y golpear a Qin para que se cerrara la boca.
¡Maldición!
¿De verdad lo tenía catalogado como un ser despreciable que abandona a su pareja cuando está vulnerable?
Porque dudaba de que su chispita dijera cosas negativas sobre él.
—¡¿Por qué asumes que voy a lastimar a Nikola?! —justo en ese momento, la voz distorsionada de Beelzebub se hizo presente, como si dos seres estuvieran hablando al mismo tiempo. —Vuelves a decir tonterías y juro que te voy a destrozar la cara.
Los esposos se quedaron callados, por supuesto, Hades no permitiría que su amigo hiriera a su amado, pero tampoco lo iba a decir para evitar que Qin se explayara más. —Tiene razón, Qin, es suficiente, dejémoslo hablar, ya perdimos mucho tiempo en trivialidades, ten cuenta que Beelzebub quiere regresar con Tesla.
—Debiste decir "Yo te defenderé amado mío". —reprochó Qin cruzándose de brazos, respiró hondo y su semblante cambió a uno serio, la verdad es que solo estaba exagerando para ver si podía obtener información extra. No quería que su amigo sufriera, aunque bien, si se le salió cierta información que había prometido no contar. —Está bien, te escucho.
Ahora era el momento de que el señor de las moscas explicara a detalle la situación, por supuesto que evitaría las escenas donde él penetraba a Nikola como si no hubiera un mañana. Sí, nadie tenía por qué saber qué rostro ponía su pareja cuando golpeaba sus puntos más sensibles.
—Y eso es todo lo que pasó. —añadió Beelzebub dejando salir una gran bocanada de aire, estaba cansado, había sido un largo día.
—Ya veo, entonces es un alivio que Tesla esté bien, pero respecto a su embarazo... —Hades no pudo continuar debido a que el demonio lo interrumpió.
—Nikola quiere continuar, no quiere interrumpirlo. —si bien, ese bebé también significaba mucho para el demonio, pero para ser honestos, su chispita lo era más. —Si algo malo le pasa, no sé qué haré.
—Ni siquiera lo pienses. —añadió Qin con una sonrisa. —Niko no es débil, todo saldrá bien y no solo eso, pronto seré tío. —habló con orgullo tratando de aligerar el ambiente. Siempre era así.
—¿Y quién te dijo que podías a acercarte a mi hijo? —respondió la encarnación de Satanás con el ceño un poco fruncido. —Eres una mala influencia para Nikola, no me quiero ni imaginar que tipo de influencia serías para un niño.
—¿Perdón? —se ofendió el ex emperador de China.
—Ni como ayudarte, Qin, le doy la razón a Beelzebub. —Hades asintió con los brazos cruzados y los ojos cerrados. Sí, no había motivo por el cual negarlo cuando era la pura verdad.
—Como sea, ahora que saben esto, necesito pedirte un favor, Qin Shi Huang. —habló severo, era verdad, él era el único al cual podía pedirle ese favor, y tal vez Adamas, solo que este último le causaba ciertos celos.
—Dime. —respondió el más bajo, no aceptaría hasta saber qué era, capaz y la encarnación de Satanás quería usarlo de sacrificio.
—Yo no puedo estar pegado a Nikola todo el día, él necesita su espacio, y tú eres el único al cual se lo puedo pedir. —por primera vez había sido amable con el esposo de su amigo, no solo eso, sino que había dejado su orgullo de lado con tal de pedirle algo tan importante.
—No tengo problema, puedo hacerlo cuando tú no puedas. —se encogió de hombros.
—Eso significa también que nada de tonterías, ¿Entendiste? —añadió Hades, se dirigió hacia su humano quien lo veía indignado, ¿De verdad lo creían capaz de hacer bobadas solo porque sí?
Y sí, no necesitaba respuesta.
—Está bien, solo tengo una cosa más que agregar. —el humano levantó un poco la mano, como si quisiera pedir su turno para hablar. —Beelzebub, no me gusta la forma en que Edison observa a Nikola, me da escalofríos y para colmo, mi queridísimo amigo parece no darse cuenta, así que te aviso que tal vez, no sé, solo tal vez sí se da la oportunidad, pueda llegar a golpear a Edison.
—Qin. —llamó el Rey del Inframundo. Todavía ni lo cuidaba y ya estaba pensando en organizar problemas.
—Adelante, si lo quieres asesinar, por mí está bien. —respondió la encarnación de Satanás con una sonrisa maliciosa, si Qin se encargaba de destruir al gringo, entonces todo sería más fácil.
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Chapter 21: Conversaciones
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Por su parte, Hades solo pudo observar con carade póker a los dos hombres hablar como si planearan un asesinato, por dios, senotaba desde el inicio del universo que ambos detestaban a Thomas Alva Edison,no sabía muy bien cuál era el problema que tenían con él, pero bueno, tampocopodía confiar en su amigo con tendencias suicidas y mucho menos en su esposo,pues, porque es Qin.
Una vez que el señor de las moscas se retiró de la oficina de Hades, el Rey del Inframundo y el ex emperador de China quedaron solos, ambos con un rostro pensativo pero certero.
Hades se sentó en su escritorio y antes de que pudiera decir una palabra más, el humano habló curioso por la situación, a decir verdad, todo lo que estaba sucediendo era extraño, pero en ningún momento le molestaba ser tío, ya se imaginaba peleando con el niño por un triciclo.
—Hades, tú que tienes más conocimiento de esto, ¿Por qué crees que Niko quedó embarazado? Nunca he escuchado sobre eso, al menos no en humanos. —se sentó a un lado del escritorio, encima de él para atraer la atención de su esposo.
—La explicación que dio Beelzebub es creíble, no lo voy a negar, sin embargo, siento que Satanás tienes algo que ver con el embarazo de Tesla. —observó a los ojos de su pareja con seriedad llevándose su mano a su barbilla, pensando si realmente la maldición había hecho de las suyas.
—Creo que tienes razón. —respondió Qin, cambió su rostro serio a uno pícaro, como si le hubiera llegado una asombrosa idea. —Independientemente de que Satanás haya provocado el embarazado de Niko o bien, que haya sido porque Beelzebub es el dios de la fertilidad me dio una idea.
—O tal vez, tanto Satanás como Beelzebub tuvieron que ver en eso, puede que uno de ellos si estaba consciente de lo que quería y el otro no, y estoy seguro de que Beelzebub ya pensó en esa posibilidad, solo que quiere creer en las especulaciones del doctor. —dejó salir un suspiro cansado, al igual que su amigo, sabía que se venían días muy estresantes. —¿Cuál era tu idea? —cuestionó antes de que su pareja creyera que lo había ignorado.
—¿Crees que, si le pedimos a Beelzebub que use su poder en nosotros, uno de nosotros pueda quedar embarazado? —preguntó con una sonrisa de mejilla a mejilla mientras apretaba sus puños con emoción.
—Dudo que funcione igual, Qin. —tenía su rostro sin emoción, aquellas palabras solo le causaron que se le revolviera el estómago y más porque sabía que su amigo adoptado prefería matar a Qin primero antes que ayudarle a cumplir ese tipo de capricho. —Además Beelzebub no sabe ni cómo ocurrió, así que démosle tiempo.
⚡🪰
Antes de regresar con el hijo de la luz, el señor de las moscas decidió dar una vuelta por su laboratorio, para revisar que todos los equipos médicos estuvieran en buen estado y listos para usarse.
En cuanto su humano dejara de estar en peligro y se recuperara por completo, realizaría por su cuenta los estudios para gestionar su embarazo, después de todo no podía creer por completo en el doctor.
Tenía miedo de que el médico tuviera un error, por eso, él mismo se encargaría también de llevar los registros del desarrollo del embarazo de su chispita. Más que nada para poder estar tranquilo.
Beelzebub no podía confiar en nadie más que en sí mismo para proteger a su amado y haría cualquier cosa para evitar perder a su chispita.
—Parece que todo está bien. —dicho eso, salió de su laboratorio cerrando la puerta tras de sí con una gran incertidumbre. —De seguro Nikola ya me está esperando.
⚡🪰
Regresando al laboratorio del hijo de la luz, todos conversaban sobre algunas teorías sobre el embarazo del octavo luchador, estaban tan concentrados que no se percataron de que el único que no participaba en la charla científica era Thomas.
—He de suponer que estás produciendo la hormona gonadotropina coriónica humana, es interesante que un hombre pueda producirla de esa forma. —comentó Nobel anotando en la pizarra.
—Así es, en los resultados que me dio el médico menciona que se están estabilizando. —se cruzó de brazos con un poco de seriedad, se encontraba sentado en el sofá más cómodo y es que sus compañeros no le permitían permanecer mucho rato de pie. —Debo comer bien, afortunadamente no he vomitado el día de hoy.
—¿Cuándo es tu próximo chequeo? —preguntó curioso Einstein, y es que lo que todo el mundo quería ver pronto era la primera imagen del futuro bebé, estaban emocionados por ver su corazón latiendo.
—En dos semas, o bien, cuando ya estuviera cerca del segundo mes y que mi cuerpo ya estuviera estabilizado. —respondió el hijo de la luz llevándose una mano a su vientre, aquel que todavía estaba casi plano.
No podía imaginarse cómo se vería con 9 meses de embarazo, los que sí se lo imaginaban y hasta se sonrojaban de tan solo pensar en un Tesla con pancita de embarazo era su equipo científico.
Para ellos, no había nada más adorable que Nikola embarazado.
—¿Has pensado en un nombre? —con alegría, Marie Curie preguntó y es que eso era casi lo primero que pensaba una mujer que deseaba un hijo y, a decir verdad, todos querían involucrarse en eso.
¿Motivo? Había dos, uno de ellos era por acompañar a Tesla en su alegría, y el segundo era... Porque su colega científico no era nada bueno con los nombres.
Por su parte, el hijo de la luz se llevó su mano a su mentón y giró su mirada hacia arriba pensando en cuál sería el mejor nombre, de hecho, ya había pensado en varios nombres, solo que por el trago amargo que le había provocado Edison no mencionó nada.
—Sí, si es niña se llamará Beelzebuba. —con total seguridad, Nikola expresó con una gran sonrisa, por la ciencia, hasta su rostro se había sonrojado por la emoción del momento. —Y si es niño, me gustaría que Beel lo escogiera. —asintió orgulloso.
Todos los presentes quedaron en shock, no tenían palabras para explicar como se sentían en ese momento, solo confirmaron que, en efecto, su amigo era extremadamente malo con los nombres, no obstante, nadie se atrevió a decirle nada.
Ni siquiera Edison pudo escupir veneno de la sorpresa de que su amigo escogiera un nombre tan feo.
—¿Verdad que está bonito? —con una sonrisa adorable y sus ojos levemente entrecerrados, el hijo de la luz preguntó esperando una respuesta positiva.
—Bueno... Es particularmente llamativo. —Galileo habló nervioso, no se animaba a romperle el corazón a su amigo y más porque todos sabían que el cambio hormonal podría provocarle cambios de humor y entre ellos, llorar por cualquier cosa.
Vamos, si Einstein fue el primero en vivirlo de primera mano cuando se dio cuenta de que su amigo lloraba por su desarmador y para calmarlo, literalmente tuvo que bailar para hacerlo reír.
—O también puedes usar tu nombre en femenino, por ejemplo, Nicoll. —más que nerviosa, Marie Curie habló tratando de que su amigo cambiara de opinión, aunque bueno, todavía faltaba mucho para que llegara el momento de registrar al bebé.
Nadie quería que el hijo de Tesla y Beelzebub cargara con un nombre tan horrible toda su vida.
Y tampoco se imaginaban qué tipo de rostro pondría el señor de las moscas cuando escuchara el nombre que su chispita estaba planeando.
—¿Nicoll? —lo pensó por unos segundos con el ceño levemente fruncido, ese rostro que todo el mundo conocía, aquel rostro que reflejaba que estaba pensando en grande. —Me gusta.
Ante eso, todos los colegas científicos soltaron un leve "uf" en su mente, tal parecía que habían salvado al bebé de una desgracia.
La platica sobre los avances y registros del embarazo de Tesla siguieron hasta que anocheció, todos se tomarían la molestia de ayudar a su amigo con los registros y con las investigaciones. Era más que evidente que estaban emocionados y preocupados, lo que menos querían era una desgracia al final del camino.
—Es hora de retirarnos. —habló Newton observando a sus amigos, posteriormente vio al hijo de la luz con preocupación. —Tesla necesita descansar y cenar adecuadamente, desde que llegó aquí solo ha comido dulces.
—¡¿Cómo se nos pudo olvidar algo tan importante?! —con una gran sorpresa, Marie Curie expresó llevándose las manos al rostro.
Estaban tan acostumbrados a saltarse las comidas que nadie se había dado cuenta, ni siquiera el hijo de la luz que no dejaba de consumir galletas.
En ese instante, los colores se le subieron a la cabeza a Nikola, y es que se sintió levemente avergonzado y regañado por su amigo, sin embargo, lo agradecía. Para él, era grato que todos quisieran ayudarlo a sobre llevar su embarazo.
Porque, aunque no lo demostrara, estaba aterrado de que todo saliera mal.
Tenía miedo de morir y dejar a Beelzebub.
Le horrorizaba la idea de perder a su hijo.
Chapter 22: Espectáculo de colores
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Una vez que todos los científicos se despidieron, Tesla emprendió camino a su habitación, ya era tarde y por más que quisiera quedarse otro rato a seguir con sus investigaciones, no podía. El médico había sido muy claro cuando le advirtió sobre sus cuidados.
Y después de escuchar aquellas palabras de Edison, entendió que debía cuidarse más, no quería que todo terminara de mal en peor. Ya tenía suficiente con su propio estrés como para que todavía le cargaran más.
Tampoco quería decírselo a su pareja puesto que no quería que se preocupara demás, y así es, era lo suficientemente bueno actuando como para no demostrar que tenía miedo.
Podría jurar por su amada ciencia que ningún ser vivo lo ha visto con un rostro temeroso, ni siquiera cuando se despidió de la humanidad cuando fue asesinado por el que ahora era su pareja. Y quería que todo siguiera igual.
Simplemente no era de su agrado que lo vieran tan frágil.
Siguió caminando hasta que una voz que conocía muy bien lo detuvo llamándolo. Se dio media vuelta y ahí estaba el estadounidense con una sonrisa, como si lo que hubiera pasado con anterioridad no lo hubiese lastimado.
—¿Edison? —se confundió, no entendía por qué motivo su amigo lo había detenido ya que ambas habitaciones quedaban en direcciones opuestas.
—Tesla, que bueno que te alcanzo. —habló tratando de recuperar el aliento, había caminado lo más rápido que pudo una vez que notó que ya no había moros a la vista, no solo eso, evitó correr para no asustar al serbio, croata o lo que sea. —Necesito hablar contigo en privado.
—¿Qué sucede? —sus ojos se dirigieron al rostro de su amigo y por un momento, se sintió mal, asqueado, pero al durar tan poco aquella sensación decidió ignorarla. Tal vez estaba exagerando.
—Es importante, ¿Puede ser a solas? —insistió el gringo, y no es que el pasillo a esas horas de la noche estuviera vacío porque sí lo estaba, era solo que en cualquier momento podrían interrumpirlos y no quería eso. —Te invito a cenar, ¿Recuerdas el restaurante que te mencioné? Cierran tarde así que podemos ir justo ahora.
El hijo de la luz iba a responder afirmando querer salir con su amigo, no obstante, se detuvo. Había recordado la promesa que le hizo a su pareja de no quedarse solo con Thomas, por supuesto que no iba a romperla, además todavía se sentía herido por su culpa.
Sin darle mucha importancia a la invitación de su amigo, decidió declinar aquella invitación tan descabellada. Para Tesla, preferiría abandonar a Edison que mentirle otra vez a Beelzebub.
—Gracias, Edison. —fue amable con el tipo que no había tenido ni una pizca de delicadeza al hablarle de su embarazo. —Pero tal vez otro día, estoy cansado, de hecho, si gustas, podemos ir mañana.
Justo cuando había comenzado a molestarse debido a que su invitación fue rechazada, sonrió alegre de nuevo, el castaño le estaba diciendo que sí, no hoy, pero al final de cuentas podrían salir al día siguiente. No obstante, su sonrisa quedó tiesa y sin emoción alguna al escuchar lo que el hijo de la luz decía.
—Le diré a Beelzebub que nos acompañe, estoy seguro de que aceptará. —llevó sus manos a su cadera asintiendo con orgullo, la verdad era que quería aprovechar el momento para entender que sucedía con su pareja y con Thomas.
—Lo siento, Tesla, pero creo que ya eres consciente de que no soy del agrado de Beelzebub, así que me temo que él no puede ir. —habló con voz firme, maldición, ¿Por qué cada vez que intentaba hacer que el hijo de la luz lo viera, siempre la mosquita muerta terminaba por meterse en su camino?
Desde que se enamoró de Tesla, siempre fue despacio para no asustar a su amigo, desde pequeños regalos hasta apoyos cuando nadie más lograba entenderlo, creía que, si iba contando los pasos, algún día ese hombre que tanto deseaba lo notaría.
Todavía no lograba entender como es que ese demonio había logrado conquistarlo antes que él, ¿Qué había hecho mal a comparación de la mosca esa? O solo era que... ¿Tesla nunca lo miró con otros ojos que no fueran de amistad?
Claro que no, debe ser pasajero lo que tiene con Beelzebub.
Sí, eso debe ser.
Pero ahora... Se sentía sumamente desesperado, todos los esfuerzos que había hecho para mantener a su lado al hijo de la luz no eran más que esfuerzos estúpidos, ninguno logró dar en el clavo.
¿Qué había hecho mal?
Aun con eso, decidió dejar de seguir el camino amable, después de todo, si Beelzebub y Nikola tenían una discusión, entonces podría haber una ruptura. Lo único que tenía que hacer era crear un malentendido. No obstante, había algo más que se interponía en su camino... Un pequeño bastardito que se estaba formado.
"Que desagradable" pensó Edison. "Si Tesla no es mío, entonces no será de nadie".
—Lo entiendo, Edison, pero si Beelzebub no está invitado, entonces lo mejor será dejarlo para otra ocasión. —respondió ante lo que pidió su amigo, no solo eso, un pequeño rastro de incertidumbre e incomodidad comenzó a formarse en él y aquello le preocupó puesto que no era un hombre que se dejaba llevar por sus instintos.
Por su parte, Edison solo pudo mencionar un leve susurró imperceptible para el serbio, estaba enojado, pero a la vez feliz. No había nadie rondando el camino en ese instante, estaban absolutamente solos. Era su oportunidad.
Y antes de que pudiera reaccionar, escuchó la voz del hombre que esperaba hacer suyo en un futuro cercano.
—¿Edison? —llamó el hombre más alto al notar que su amigo se quedaba en silencio, con la mirada más fría que el mismo invierno helado y con un rostro que demostraba que estaba decepcionado.
—¿Sabes, Tesla? Solo quería disculparme contigo por ser cruel. —habló con una sonrisa sospechosa colocando una mano en el hombro ajeno.
—¿De verdad? —un poco ansioso respondió el castaño, algo de la situación no le gustaba. Sentía que se asfixiaba.
—Sí, de hecho, quería mostrarte una nueva investigación en la que he trabajado, tengo los informes en mi habitación, así que acompáñame para ir por ellos. —insistió incomodando aún más al hijo de la luz.
Estaba a punto de responder con negación, ni siquiera con la mejor investigación del mundo le mentiría a su pareja, ya lo había engañado una vez con lo de la visita al inframundo y todo resultó mal.
Se lo había prometido a su amado, no quería hacerlo sentir mal. No deseaba ver el rostro decepcionado del señor de las moscas otra vez.
—Es maravilloso, Edison, pero ya es tarde y Beelzebub me está esperando. —habló soltando una de las más grandes cartas a su favor, y es que poco a poco sentía que quería vomitar, era como si el aroma del estadounidense le estuviera provocando nauseas. Y lo comprendía ya que los sentidos de una persona embarazada se agudizan más. Entre ellos, el olfato.
—Una cosa más, Tesla. —no pudo continuar debido a que fue interrumpido por otra persona que recién iba llegando.
Se había sentido atraído desde que vio de lejos aquel espectáculo de colores y, curioso por saber de qué se trataba se acercó sin descaro alguno.
—Que hermoso color. —ignorando por completo a Thomas, Jack se acercó a Nikola para verlo con mayor detenimiento, acercó su rostro al del hijo de la luz y sonrió con placer. —Eres hermoso, sir Tesla. —dijo refiriéndose al hermoso color dorado y amarillo que envolvía la nombrado.
—¿Señor Jack? —con una sonrisa un poco incómoda, Nikola habló retrocediendo unos cuantos pasos, por la ciencia, podía jurar que hasta sintió el aliento de Jack cerca de él.
—Solo dígame, Jack, Sir Tesla. —percatándose del momento incómodo que le estaba haciendo pasar al más alto, retrocedió un poco. Sin embargo, algo llamó su atención de inmediato y era el color furioso del otro científico.
"Oh" pensó el hombre de cabello blanco. "Con que de eso se trata". Y aunque no supiera todavía del embarazo del octavo luchador, un extraño sentimiento de sobreprotección se creó en él, deseaba proteger tan precioso color y tan hermoso hombre.
No pasaron muchos segundos cuando entendió la situación por completo, se acomodó el sombrero y en un tono elegante decidió ayudar al hijo de la luz. Lo ayudaría en cualquier cosa, aunque no se lo pidiera.
—Sir Tesla, hace un minuto me encontré con el sir Beelzebub, parece que lo estaba buscando, le recomiendo que vaya antes de que se haga más tarde.
Nikola solo parpadeó un par de veces extrañado por la ayuda del inglés, casi no interactuaban, pero agradecía demasiado que le haya echado una mano con Edison. Dejó salir una sonrisa que no solo atontó a Edison, sino que también provocó que Jack sintiera un vuelco en su corazón por tan sublime color.
—Entonces, me retiro. —dicho eso, el hijo de la luz se dirigió hacia su habitación.
Chapter 23: ¿Por qué con él no?
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Cuando Jack se percató de que el hijo de la luz ya se había retirado lo suficiente como para que no escuchara, dejó salir un extraño suspiro dejando la típica sensación de aquellas personas que lo conocen o que sabían de él.
Edison tragó saliva en seco al notar que estaba al lado de un asesino como lo era el inglés puesto que, a diferencia de Beelzebub o de sus colegas científicos, éste no se detendría por nada del mundo. Su piel podía sentir el peligro que salía de aquel hombre con ojos de distintos colores.
Porque, aunque no pareciera, lo sabía, él era débil incluso más que Tesla. Pero ahora que el serbio tenía un embarazo de alto riesgo, era más que evidente que los papeles se habían invertido.
—Usted debe ser Sir Edison. —de inmediato, le dirigió una mirada un poco aterradora pero amable, advirtiéndole que se dejara de juegos. —Un gusto.
—El placer es mío. —ignorando aquella sensación, el estadounidense aceptó el apretón de manos del contrario evitando que se notara su nerviosismo, sin embargo, eso no servía contra el destripador. —Pero debo retirarme, es tarde.
Y una vez que comenzó a alejarse, sintió un escalofrío recorrer su cuerpo, por dios, podía sentir como el inglés lo acuchillaba con la mirada, antes de estar lo suficientemente lejos como para no escucharlo logró oír unas palabras que le helaron la sangre.
—Quiero desaparecer ese horrible color que tiene, Sir Edison. —quizá no fueron las palabras que utilizó para dirigirse, al contrario, sino el tono de voz que usó. Una voz grave y profunda, arrastrando cada palabra con una calma antinatural, como si supiera algo terrible y disfrutara decirlo despacio.
Como detestaba los colores de emociones negativas.
Por su parte, Thomas no se detuvo su andar, solo caminó más rápido como si su vida dependiera de ello, sudando en frío solo queriendo alejarse de la persona que claramente era un asesino, sus ojos extraños no solo lo demostraban, sino que advertían que en cualquier momento disfrutaría de un festín de sangre y colores emocionantes.
Y por supuesto que no se quedaría ahí para confirmarlo, pero, aun así, estaba molesto, ¿Por qué cada vez que podía tener a Tesla en soledad siempre venía alguien a interrumpirlo? Era como si el destino no lo quisiera para él.
Chasqueó la lengua fastidiado y acto seguido se mordió las uñas, esto no debería ser así, ¡Esto no debería estar pasando! Él debería ser quien esté con Tesla ayudándolo y no cualquiera que se le atravesara.
¿O es que acaso el hombre que tanto deseaba se había metido con cualquiera para que lo cuidaran de esa manera?
Si es así, ¿Por qué con él no?
Para este punto, la ira y los celos no dejaban pensar con claridad a Edison. Él solo quería que Tesla lo notara, que lo viera... Que le diera una oportunidad.
—¿Qué tiene Beelzebub que no tenga yo? —y ahí fue de nuevo, esa maldita pregunta que se hacía todos los días, su mirada se agudizó pensando en lo que tenía que hacer. —Tal vez me lleve algo de tiempo, pero ese bastardo no puede existir.
Así es, se juró a sí mismo que haría cualquier cosa para desaparecer al bastardo que se estaba formando dentro de Tesla. Y no es porque tuviera problemas con ese futuro bebé, era solo que ese mocoso era la prueba del amor que se tenían Beelzebub y Nikola.
Claramente eso no podía existir.
Tal vez si Tesla perdiera el bebé, él tendría una oportunidad con él.
Tenía muchas cosas en la cabeza, pero de lo que si estaba seguro era de quería probar otra vez los labios de Tesla. Quería llegar más lejos.
Y haría lo que fuera por lograrlo.
⚡🪰
Con el estómago hecho nudo por haberse tardado más de lo esperado por culpa del baboso de Qin, Beelzebub llegó a la habitación de su chispita un poco preocupado.
Cada vez que se sentía ansioso o se tensaba de la nada era porque sabía que su amado estaba en un potencial peligro, vamos, hasta Satanás también le advertía e incluso quería salir rumbo al hijo de la luz.
Todavía no entendía el motivo del por qué era capaz de sentir algo como eso, pero en sus investigaciones pasadas siempre era lo mismo y es que todas llegaban a la misma conclusión. Podía sentir que su amado estaba en peligro porque su conexión era muy fuerte y llena de amor.
Incluso Hades se lo confirmó, él también era capaz de sentir cuando su esposo estaba en peligro, o bien, cuando hacía travesuras que lo sacarían de sus casillas.
Si el Rey del Inframundo era capaz de sentir algo como eso, entonces no había peligro alguno. Pero bueno, se alegraba de poder percatarse de aquello porque de esa forma, podía cuidar mejor al amor de toda su infernal vida.
Abrió la puerta de la habitación y se encontró con las luces apagadas, se confundió un poco, pero se adentró y las encendió.
De inmediato, un ruido proveniente del baño prendió sus alertas, y no era el del agua correr o el de un tarareo por disfrutar asearse, no claro que no.
Se acercó hacia el baño y abrió la puerta observando con tristeza y preocupación a su amado el cual vomitaba en la taza del baño. No le gustaba verlo así, él quería verlo feliz y lleno de energía y no sacando del estómago lo poco que tenía dentro de él.
—¿Estás bien, Nikola? —preguntó acercándose y acariciando la espalda a su humano con cariño y suavidad, no podía ni imaginar cómo es que se estaba sintiendo su chispita.
"Scintillae..." no solo eso, sino que también escuchó la tan desagradable voz de su maldición, él también estaba inquieto por el hijo de la luz.
Y contra todo pronóstico, el humano levantó la vista con los ojos llorosos, pero con una leve sonrisa que daba a entender que vomitar no era nada, no importaba que por dentro se estuviera muriendo por no poder dejar de arrojar todos los alimentos que había consumido.
Pero no lo entendía, todo el día estuvo bien, ¿Por qué hasta la noche fue cuando otra vez ese desagradable sentimiento de expulsar los alimentos por la boca se hizo presente?
—Beelzebub. —no pudo continuar hablando porque otra vez comenzó a vomitar como si no hubiera un mañana.
"Blegh".
—No te preocupes, termina, estaré aquí esperándote. —con cariño, el señor de las moscas se acomodó al lado de su chispita y se colocó de cuclillas, dándole pequeños golpecitos suaves en su espalda. —Todo estará bien.
⚡🪰
No supo cuantos minutos pasaron desde que Nikola había dejado de vomitar, pero al verlo ya más tranquilo, pudo respirar con calma.
—¿Comiste? —recargado en el marco de la puerta del baño y con los brazos cruzados, el señor de las moscas preguntó esperando que la respuesta fuera positiva, y aunque sí lo fuera, su amado ya lo había sacado todo.
Observó con detenimiento como el hijo de la luz se enjuagaba la boca y luego el rostro dejando una leve mueca de asco y cansancio, por dios, se sentía culpable de verlo sufriendo de esa manera.
—No una comida completa, solo muchas galletas de mantequilla. —se secó el rostro con la toalla que había agarrado de los cajones del baño.
—Nikola. —habló llamando a su amado, estaba un poco enojado y sabía que tenía el deber de regañar a su pareja por no cuidarse.
Ese sería el mayor reto de todo el embarazo de su amado, mantenerlo vivo y sano.
Fue ahí donde el hijo de la luz desvió la mirada, por la ciencia, era cierto, había olvidado comer junto a sus compañeros por la emoción de la investigación de su embarazo, no solo eso, había ingerido tantas galletas que en cualquier momento podría jurar que se convertiría en un postre andante gigante.
—Lo siento, Beelzebub... —se acercó a su pareja y lo abrazó, pudo relajarse a gusto, la sensación de tener a su amado cerca lo apaciguaba como nadie tenía idea. —Es solo que me emocioné al contarles a mis colegas sobre mi embarazo que todos nos olvidamos de comer.
El demonio dejó salir un suspiro cansado y sin pensarlo dos veces, correspondió el abrazo de su chispita calmando todo el estrés que había sentido en el día. Después de escucharlo con ese rostro de cachorrito regañado, no podía simplemente enojarse con él o sermonearlo de una forma más severa.
—Traje la cena. —finalizó Beelzebub con una sonrisa.
Chapter 24: ¿Debo encariñarme con nuestro hijo?
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Tanto Beelzebub como Nikola decidieron cenar juntos, la habitación era lo suficientemente grande como para tener una mesa pequeña con dos sillas, perfecta para una comida que solo incluyera a dos.
—Nikola. —llamó el demonio dejando su comida de lado, a decir verdad, no tenía mucha hambre y eso era culpa de su amado, de tan solo verlo comer con tanta alegría se le llenaba el estómago. —¿Hay algo que quieras decirme?
Escuchar aquello solo provocó que el humano levantara la vista con curiosidad, tenía la boca llena y al pensar que su amado se había dado cuenta de que estuvo solo con Edison exactamente 3 minutos con 34 segundos lo paralizó.
Tragó el bocado que tenía y desvió la mirada con culpa, sentía que, si observaba el rostro de su pareja, éste le estaría dedicando unos ojos decepcionados. ¿Cómo es que se dio cuenta tan rápido?
—¿Nikola? —al notar que su chispita se paralizaba y no le dejaba ver el rostro, de inmediato pensó que había sucedido algo. —¿Está todo bien?
—Beelzebub, escucha, yo... Iba a decirte, pero no sabía por donde empezar. —su voz tembló, ah, estas hormonas sí que lo iban a volver loco.
—¿De verdad? —se recargó con los brazos cruzados en el respaldo de la silla, pero al ver que su humano comenzaba a temerle solo le causó incertidumbre, no iba a regañarlo, solo quería saber por qué no le había dicho.
—Sí...
—¿Cuándo ibas a decirme que te estaban robando la ropa interior? —arqueó una ceja con curiosidad.
Al instante, el hijo de la luz se sorprendió, abrió sus ojos con sorpresa y pudo respirar con tranquilidad, con que de eso se trataba, sí, exageró al instante. No había manera de que su amado lo supiera todo en un dos por tres.
—¡Ah, era eso!
—¿Hay algo más que deba saber? —agudizó su mirada como si estuviera a punto de regañar a su chispita por destruir por quinta vez el sistema eléctrico del recinto de los humanos.
—¿Deberías saber más? —añadió Nikola tratando de desviar el tema.
—Nikola. —con severidad, el demonio habló con voz profunda no con intenciones de regañarlo, pero sí con el objetivo de llamarle la atención.
—Está bien... Escucha, iba a decirte que mi ropa estaba siendo hurtada, no obstante, opté por no mencionarlo para no activar una reacción de estrés innecesaria. —lo dijo con tanta naturalidad que cualquiera podría observar que no había un rastro de inquietud en él. Levantó el dedo índice en señal de que sabía de lo hablaba.
Era más que obvio que quería saber quién era el pervertido degenerado que estaba robando su ropa interior sucia.
Era algo que no podía dejar pasar, le era antihigiénico una acción como hurtar calzones sin lavar.
—De todas maneras, debiste decirme antes que a Qin. —por supuesto que estaba decepcionado de que su humano lo haya dejado en segundo plano, se supone que su confianza era tanta que podía llegar a causar envida.
—¿Qin me delató? —dejó los cubiertos a un lado, ¿Con qué confianza ahora hablaría con su amigo?
—Digamos que se le salió por no medir sus palabras. —suspiró el señor de las moscas con seriedad.
—Perdón, solo no quería que te preocuparas. —el hijo de la luz bajó la mirada un poco triste, pero a su vez, con una sonrisa chueca. Todavía recordaba cuando su pareja había hecho pedacitos a un súcubo por proponerle acciones indebidas.
—De acuerdo, no me molestaré solo dime cualquier cosa que te pueda poner en peligro, ¿De acuerdo? —era verdad, debía tener cuidado si quería que su chispita se mantuviera saludable.
—Bueno... Por cierto, sé que te prometí no quedarme solo con Edison, pero no se pudo evitar. —habló esperando que su demonio no se decepcionara de él.
—¿Cómo?
—Sí, me preguntó si quería ir a cenar con él para disculparse conmigo. —tomó agua como si quisiera aclarar su garganta, como si fuera necesario el agua para que las palabras salieran con fluidez.
Al escucharlo, el señor de las moscas frunció el ceño con coraje. Nada en su rostro parecía fuera de lugar... Excepto un gesto que duró apenas un segundo y que fue notado por el hijo de la luz. Detestaba a ese humano con creces y solo estaba esperando el momento adecuado para desaparecerlo de la faz del universo.
Si tan solo su amado lo odiara, podría deshacerse de aquel científico que hacía "honor" a su nacionalidad. Sin embargo, no podía enojarse con su pequeña luz, estaba seguro de que hizo todo lo posible por cumplir su promesa.
Simplemente no puede controlar todo lo que pasa a su alrededor.
—¿Por qué te pediría perdón? —observó los hermosos ojos azules de su amado, aquellos que irradiaban electricidad con cada parpadeo, aunque no literalmente, bueno, solo una dos veces eso ocurrió.
—¿Beel, tú crees que no debo encariñarme con nuestro hijo? —y ahí, con una enorme incertidumbre y ansiedad que le pesaba en los hombros cuestionó a su amado. Ni siquiera podía ver a los ojos al contrario esperando con terror la respuesta que obtendría.
Incluso podría jurar que su respiración se detuvo antes de escuchar la respuesta y, era más claro que el agua que no sabía cómo reaccionar ante la resolución de la encarnación de satanás si ésta era negativa.
Al no obtener respuesta, tragó saliva con dificultad y con una lentitud temerosa elevó su rostro para encontrase con el del señor de las moscas. Su mandíbula se tensó ante el silencio que se había formado entre ellos dos. No un silencio cómodo, sino uno pesado y frío.
Por su parte, Beelzebub quedó momentáneamente paralizado, con una reacción emocional mixta entre sorpresa y enojo. Para ser honestos, era verdad, la pregunta en cuestión era cierta, ¡De verdad lo creía!
Era solo que no se lo diría a su pareja y mucho menos echárselo en cara como si fuera poca cosa, sabía cuánto significaba ese embarazo para su humano por lo que muchas veces prefería callar antes que herirlo de una forma tan cruel.
"Mátalo" resonó dentro de su cabeza la voz profunda y tensa de Satanás, de tan solo escucharlo se dio cuenta de que desbordaba en ira.
—¿Edison te dijo eso? —apretó sus puños hasta el punto de que sus nudillos se estaban haciendo blancos.
Tesla solo asintió con clara depresión.
—Escucha, Nikola, no debes preocuparte por lo que dijo el payaso de Edison, es nuestro hijo, es natural que nos encariñemos con él.
"También es mío" añadió Satanás entre un tono medio burlesco y molesto por no haberlo tomado en cuenta, y al oír aquellas palabras tan desagradables, Beelzebub solo pudo maldecirlo incontables veces usando sus pensamientos.
"Malnacido".
—Sin embargo. —continuó Tesla con voz baja pero lastimera. —Creo que en parte tiene razón.
—Nikola. —escuchar a su amado confesarle uno de sus temores le causó que su macabro y oscuro corazón se estrujara, le dolía el pecho como si se lo estuvieran atravesando. —Todo va a salir bien, yo me encargaré de eso... —habló, y aunque no lo prometiera, haría todo lo posible por alcanzar el siguiente nivel de felicidad para ambos.
—Gracias. —sonrió un poco más alegre el hijo de la luz. Se repetía a cada rato que las hormonas que estaba produciendo lo volverían loco. Muchas veces se comportaba como si fuera alguien más y eso de cierta manera le causaba estrés.
⚡🪰
Una vez que Tesla se quedó dormido, el demonio permaneció despierto meditando lo que su pareja le había dicho y por supuesto que quería ir con el estadounidense a hacerle una "cirugía estética", pero su amado había sido muy claro cuando le dijo que así lo dejara porque en parte, ese imbécil tenía razón.
Respiró profundo y se levantó del sofá donde solía leer, salió de su habitación con un solo objetivo. Asustar a Edison. Tal vez así dejaría de molestar a su humano.
⚡🪰
Edison se encontraba en su laboratorito personal haciendo unas leves investigaciones sobre la información actual de la Tierra, era interesante y podría despejar su mete un rato, quería dejar de pensar en el hombre que lo había convertido en un obsesionado.
Y no solo eso, no quería plasmar un plan muy elaborado para deshacerse del monstruo que se estaba formando dentro de Tesla, al menos no en un sitio que sería bastante obvio.
Pero ya había pensado qué hacer, solo eran varias opciones para por fin desparecer ese bastardo, y por supuesto, él entraría en el camino como el próximo propuesto romántico.
Pero para eso, necesitaba elaborarlo bien y sobre todo, no dejar sospechas de que él era el culpable, no obstante, temía que sus emociones le ganaran y lo echara todo por la borda.
Quería más que nada sentir al hijo de la luz con su piel desnuda, tocarlo y que le dijera que solo podría mirarlo a él y a nadie más, que Beelzebub solo era un entretenimiento temporal.
—Detesto lo cursis que son esos dos. —habló a la nada conteniendo su coraje de ser solo un espectador, un mero personaje secundario que no podía alcanzar lo que deseaba.
Su cabeza no comprendía como Tesla y Beelzebub podían derramar tanta miel sobre hojuelas a cada rato, como si no tuvieran ni un solo problema en su relación y, cuando lo tenían, lo resolvían más rápido que la misma teletransportación del hijo de la luz.
Cerró el libro y pensó por unos momentos, ¿Qué tipo de estrés sería tan grande como para que su colega tuviera un aborto?
No pudo soltar una de sus opciones cuando un fuerte estruendo provocó que se sobresaltara, de inmediato giró su cabeza mientras observaba todo el polvo que se había levantado por la pared que fue destrozada sin mucha dificultad.
Estaba consciente de lo que pasaría ahora, Newton fue muy claro antes de que cada uno se fuera del laboratorio de Tesla.
Chapter 25: Beelzebub vs Edison primer round
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Al escuchar ese estruendo que casi le reventaba los oídos, se levantó al instante mientras que con su mano esparcía el polvo para poder respirar bien. Tosía tratando de no inhalar la tierra levantada de su pared destruida.
Retrocedió unos pasos al percatarse de la silueta de quien conocía muy bien y chasqueó la lengua molesto al darse cuenta de lo débil que era, por las patentes robadas, ni siquiera le llegaba a los talones en cuestión de fuerza a Tesla, claro, uno que no estuviera en un embarazo peligroso y de alto riesgo.
—Edison. —escuchó la temida voz del señor de las moscas, y a kilómetros podía escucharse que no estaba para nada feliz.
—¡¿Beelzebub?! —asustado por confirmar de quien se trataba, lanzó una pregunta llena de terror, ¿Qué podía hacer un simple humano como él? Comenzó a sudar en frío al ver como el de negro se acercaba a paso firme hacia su persona.
—No lo diré dos veces. —se posicionó delante del hombre de vestimenta chistosa, levantó un poco la barbilla demostrando superioridad y, viéndolo desde arriba, habló como si fuera lo último que Thomas escucharía en su vida. Su voz tenía un tono que generaba inquietud incluso antes de comprender las palabras. —No te quiero cerca de Nikola.
—¿Qué? —entre asustado y confundido, el estadounidense preguntó.
—¿Estas sordo? Dije que no te quiero cerca de Nikola. —regañó.
Y fue ahí donde el gringo se armó de valor y es que se había dado cuenta desde un inicio. Beelzebub no es de los que se anda con juegos y ahora parecía que se estaba conteniendo, si era así, entonces podría hablar todo lo que quisiera, ¿Verdad?
—No, te escuché bien. —recompuso su postura. —Quieres que me aleje de Tesla, ¿Pero él realmente desea eso? Si hubieras querido matarme, ya lo hubieras hecho, pero no, estás aquí amenazándome con que no me acerque a él.
Al escucharlo, el demonio solo apretó con fuerza su bastón en el cual se recargaba, era cierto, si fuera por él, ya lo hubiera hecho comida para Cerbero, aunque bueno, dudaba si el perro se lo comería debido a que no ingiere porquerías.
El gringo sonrió, había dado en el blanco. Sabía que su amigo científico no era un hombre de pleitos y que todavía lo consideraba como una amistad, así que... ¿Por qué no aprovecharse de eso? Aunque sabía muy bien que estaba jugando con fuego.
—¿O es que tienes miedo de que me prefiera a mí? —preguntó con una sonrisa burlona y satisfactoria.
—... —el señor de las moscas se quedó callado analizando cada palabra que salía de la boca de su ahora enemigo.
—Verás, posiblemente ya te diste cuenta desde un inicio que me gusta Tesla y siempre quise ir lento con él, pero ahora... No creo que pueda contenerme. —respiró hondo y dirigió sus ojos directamente hacia el rostro ensombrecido del pecado de la gula.
—¿Es realmente así? —respondió el señor de las moscas elevando su energía demoníaca provocando que el estadounidense retrocediera unos pasos, casi al borde de un colapso por presión de toparse con alguien que podría terminar con una vida en un instante.
—Por supuesto. —resistiendo el impulso de salir corriendo, expresó. ¿Qué si valía la pena enfrentarse a Beelzebub por Tesla? Claro que sí, cada maldito intento lo valía.
—Tienes razón, no puedo matarte, no ahora. —Beelzebub dejó salir una sonrisa sin aviso, completamente fuera de lugar. Una sonrisa que prometía consecuencias y aquello causó que el humano tragara en seco. —¿Pero sabes que sí puedo hacer?
—... —se arrepintió, sabía que había hecho enojar a quien no debería, quizás no moriría, pero la pasaría mal.
—¿Ahora eres tú el que no quiere decir nada? —dio un paso hacia el científico de ropa poco agraciada. Sus ojos solo veían rojo de lo enojado que se encontraba. No esperaba en absoluto que ese miserable humano le hablara con un descaro inigualable, ¿Es que no le tenía miedo a la muerte?
—¿Tesla sabe que estás aquí? —con su voz llena de temor, preguntó esperando que el demonio retrocediera unos pasos y lo dejara por esta ocasión.
—¿Es necesario que mi Nikola lo sepa? —su sonrisa que ni siquiera alcanzaba sus ojos seguía ahí, inquebrantable y a punto de manchar el suelo con una sangre asquerosa. —Si te lastimo, ¿Qué crees que pasará? Es cierto, Nikola puede que se enoje conmigo, pero de entre tú y yo ¿A quién crees que elija?
—Eso es... —sabía que había perdido ante esa pregunta, era obvio que no lo escogería, después de todo nunca fue una opción.
—No me gusta que deseen y toquen lo que es mío, si me vuelvo a enterar que estas cerca de Nikola o bien, de que le dijiste palabras hirientes, entonces te haré cavar tu propia tumba y después, te mataré, aunque deberías rogar que sea yo el primero que te encuentre antes de que Satanás lo haga. —amenazó con una seriedad increíble en su voz.
—Comprendo. —bajó la mirada con horror, no sabía qué hacer en ese momento, pero sabía que su debilidad le daría la victoria en un futuro, solo tenía que saber utilizarla.
—Bien. —colocó su mano en el hombro del humano y sin previo aviso comenzó a aplicar fuerza.
—¡Espera, ¿Qué estás...?! —no pudo terminar de hablar cuando un crujido fuerte se escuchó por todo el laboratorio, sus huesos habían sido destrozados sin delicadeza alguna. —¡Ah!
Beelzebub soltó al estadounidense y, con aun aire de superioridad habló provocando un temblor lleno de terror en el humano. —Eres débil.
Y sin decir una palabra más, se dio media vuelta y se retiró del lugar dejando a un herido Edison con sus ojos con un poco de lágrimas por el dolor que estaba sintiendo.
—Esto no es justo... —susurró para sí mismo tratando de recuperarse, necesitaba un médico ya que sentía que su brazo se le caería.
⚡🪰
No dio ni 10 pasos fuera del laboratorio de Edison cuando se topó con Newton, el cual lo miraba serio y con un rostro de que entendía qué había pasado por completo.
—Newton. —con una intensidad agresiva en su mirada, el señor de las moscas llamó a la persona que tenía justo delante de él.
—Beelzebub. —respondió Newton observando detrás del demonio todo el desastre que el mencionado había hecho y, por supuesto, unos leves quejidos de dolor de su colega científico. —No te preocupes por mí, sea lo que sea que hayas hecho, se lo merecía.
Y sin decir una palabra, el señor de las moscas comenzó a caminar dejando de lado aquel humano de físico musculoso, sin embargo, se detuvo al escuchar que lo nombraba otra vez.
—Beelzebub, deberías tener cuidado con Edison, no lo digo por ti, sino por Tesla. —dudaba en decirle todo lo que había pasado: en el rostro que tuvo Thomas cuando se enteró del embarazo del hijo de la luz, cuando lo besó sin su permiso o de que él era el duende roba calzones.
El pecado de la gula solo le dirigió una mirada sospechosa al más alto, había cautela en sus ojos, mezclada con una intención difícil de descifrar para el humano.
Y así, sin dedicarle unas palabras a Isaac, el demonio simplemente se fue con su chispita, ya había cumplido su cometido de darle un buen susto y una advertencia al payaso de Edison y esperaba por lo que sea que funcionara.
Ya no lo quería cerca de su amado, no después de esa horrible pesadilla y de haber herido su tan brillante y amable corazón.
"Debiste matarlo, Scintillae ni lo notará".
—No tengo ganas de escucharte. —finalizó Beelzebub sin emoción en su voz.
⚡🪰
Al observar que el dios se alejaba perdiéndose en la oscuridad, Newton suspiró dejando salir todo el aire que tenía en sus pulmones y, aunque no lo demostrara estaba a punto de salir corriendo del miedo cuando vio por primera vez a la maldición de Satanás enojado.
Normalmente lo veía siempre sin emociones, con leves sonrisas cuando estaba con Tesla, o bien, dando muestras de cariño al hijo de la luz, hasta parecía que era otro cuando estaba con su amigo.
Se adentró al laboratorio de su compañero notando todo el desastre que el demonio había hecho sin ningún esfuerzo y, al acercarse a Thomas solo pudo verlo con seriedad dejando salir una mueca de "Te lo dije".
—¿Estás bien? —ayudó a su amigo a levantarse apoyándolo en su gran cuerpo fornido.
—Solo vamos a la enfermería. —se quejó Edison. —Esto me duele horrores.
—Seamos sinceros, Edison, te salió barato. —Newton avisó dándole a entender al más bajo que dejara de codiciar lo que claramente no es suyo.
—¿Crees que no lo sé? —frunció el ceño en clara molestia. —¿Y qué rayos estabas haciendo aquí?
—Salí a caminar y a verificar que no estuvieras robando los calzones de Tesla. —habló firme pero severo, para Newton su prioridad era el hijo de la luz.
—No digas tonterías... Ayúdame a llegar a la enfermería. —con una derrota tan marcada ante el señor de las moscas, Edison exclamó.
Esto no se quedaría así.
Le haría pagar con lágrimas de sangre a esa maldita mosca por haberlo humillado de esa forma.
Chapter 26: Batalla perdida
Notes:
Acabo de caer en cuenta que no puedo ver a Nikola como Top.
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Beelzebub regresó a su habitación un poco más calmado, después de vivir un rato amargo y desagradable, lo único que quería era dormir junto a su amado y esperaba por todos los cielos no tener otra pesadilla.
Solo quería descansar y recargar energías.
Al llegar, se encontró con su amado que yacía dormido ocupando toda la cama, con sus extremidades estiradas y su boca entreabierta la cual soltaba uno que otro sonido de entre sueños.
Dejó salir una sonrisa al darse cuenta de que su amado no se haya despertado por su ausencia, después de todo él necesitaba descansar y reunir energías.
—Debería acostarme yo también. —susurró con una sonrisa y, posteriormente, se colocó su ropa de dormir y se recostó a un lado de su amado. Verlo descansar con placidez le aliviaba el corazón. —Buenas noches, amado mío.
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—Te sientes tan bien, Tesla... —expresó con una voz llena de lujuria mientras penetraba al hijo de la luz, acomodado entre sus piernas sonrió al colocar sus manos en el pecho ajeno y, sin pudor alguno comenzó a apretarlo disfrutando los jadeos del serbio.
—Edison... —jadeó Nikola apretando las cobijas de la cama, echó su cabeza hacia atrás cuando sintió como el gringo apretaba sus pezones con fuerza, por dios, sentía que se moría.
—Te he dicho que me llames Thomas. —al decirlo, acercó su boca al cuello ajeno y comenzó a besarlo dirigiendo una de sus manos al miembro del hijo de la luz. —Lo haces a propósito, ¿No? Para que te toque más, eres un pervertido...
—Más rápido. —con su respiración entrecortada, Tesla pidió con su rostro sonrojado y con las lágrimas placenteras deslizándose por sus sienes.
—¿Ves como si eres un depravado? Pero no importa, así te deseo. —Edison soltó el órgano sexual de Nikola, sujetó sus piernas por detrás de las rodillas y, sin cuidado alguno comenzó a embestirlo ganándose los jadeos y gemidos de la persona que tenía sometida.
El médico salió de la habitación donde se encontraba aquel humano de peinado raro y, al caminar unos cuantos pasos se encontró con otro científico bastante apuesto.
—¿Cómo se encuentra mi compañero? —con los brazos cruzados y con la misma seriedad con la que se caracterizaba, Newton cuestionó observando al de blanco con un semblante cansado.
—Bueno, tuvimos que sedarlo debido a que no dejaba de moverse, tiene un umbral del dolor muy bajo, ¿Sabe? —dejó salir un suspiro cansado, estaba fastidiado de tener que atender a todos los raritos. Él solo quería trabajar en un caso como el del hijo de la luz, deseaba un caso que de verdad fuera un reto.
—Ya veo, entonces debería estar bien que me retire.
—Tal vez debería pasar a verlo, desde que lo sedé, no ha dejado de tener una sonrisa rara y de decir cosas subidas de tono. A decir verdad, creo que le falta sexo. —el médico se encogió de hombros. —Ha de estar soñando con eso.
—Ya veo. —y con mucha razón no pasaría a ver como se encontraba su colega científico, no quería escuchar su estúpida fantasía sexual dentro de su sueño, aunque esperaba de todo corazón que no fuera nada relacionado con Tesla ya que, si esas palabras llegaban a oídos chismosos, el problema que se organizaría sería catastrófico.
⚡🪰
La mañana siguiente había llegado y, con un paso alegre pero firme, el ex emperador de China se dirigía hacia la habitación del hijo de la luz, le tenía una gran sorpresa. Como rey que era, debía correr la noticia a sus allegados.
Al llegar y encontrarse con la puerta cerrada, se vio tentando a romperla de una patada, sin embargo, justo cuando levantó su pierna para cometer su desquiciado acto se detuvo.
Bajó su pierna y se replanteó si realmente era lo correcto hacerlo, había varias opciones y entre ellas, estaba la opción de asustar a su amigo y debido a su embarazo no podía sufrir emociones fuertes negativas, y la segunda la cual era la más peligrosa era que el demonio estuviera ahí y lo usara como sacrificio para sus actos macabros.
No quería terminar como Adamas. Aunque bien, se hubiera visto genial con cualquier forma que tuviera.
Tocó la puerta varias veces hasta que Beelzebub la abrió, su rostro de pocos amigos y con unos ojos de "¿Qué estás haciendo aquí?" se hicieron presentes, por lo que se notaba, el señor de las moscas quería pasar todo el día con su chispita.
Y ahora llegaba el esposo de su amigo a arruinarle el día.
¿Qué podría salir mal?
Exacto, jamás imaginó lo que pasaría.
—¿Qué haces aquí, Qin Shi Huang? —ni siquiera se tomó la molestia de abrir la puerta por completo.
—Hola, guapo, vengo por tu novio. —bromeó el ex emperador de China, quería ver qué tipo de cara ponía el amigo de su esposo.
Sin una pizca de remordimiento, el señor de las moscas cerró de un portazo la puerta en frente del humano ganándose varias quejas del afectado.
—¡Oye! —golpeó la puerta otra vez, si Beelzebub no le abría, entonces su amigo del alma lo haría. —¡Ábreme la puerta!
—Largo. —ordenó Beelzebub, afortunadamente su chispita se encontraba tomando un baño.
—¡Déjame entrar, está haciendo frío! —insistió sin dejar de tocar la puerta.
—Si tuvieras frío, traerías un abrigo puesto. —respondió sentándose en su sofá esperando que su amado desocupara el baño.
—...Bien, no puedo pelear contra esa lógica, pero hay una reunión de todos los peleadores del Ragnarok y es obligatoria la asistencia, y yo como buen amigo y guardaespaldas que soy, vine por Niko. —retrocedió un paso, se cruzó de brazos y esperó que la puerta se abriera.
Nada.
La puerta no se abrió.
Ni se escuchó palabra negativa del otro lado.
—De acuerdo, tú me abres la puerta y yo te doy un secreto de Niko, ¿Qué te parece este trueque? —y antes de que pudiera continuar hablando con su típico tono de alto mando, la puerta fue abierta por completo dejando ver a un expectante y curioso Beelzebub.
—Te escucho, pero debe ser algo que no conozca. —se cruzó de brazos y al ser más alto que el humano, lo vio como si fuera poca cosa.
—No te preocupes, Niko me lo dijo personalmente, pero para aclarar, no le vayas a decir nada o puede que se sienta culpable. —sonrió cómplice del hijo de la luz.
—Bien. —sin grandes expectativas, el demonio respondió.
—¿Sabías que Niko a veces no se siente satisfecho por completo en el sexo? —no solo habló como si fuera de lo más normal, sino que su amigo se lo había confesado porque no sabía cómo expresárselo a Beelzebub.
—¿Qué? —Su cuerpo se tensó, rígido, sin reaccionar, como una estatua recién tallada. Para el demonio escuchar eso fue un golpe realmente bajo.
"Eso no pasaría si me lo dejaras a mí" añadió Satanás con burla, casi al borde de un colapso por la risa que estaba teniendo en ese instante.
Por su parte, el chino amplió su sonrisa, estaba bien, le daría un empujoncito a su amigo ya que éste no se animaba a pedírselo a su pareja y no solo eso, sino que por fin lo dejarían pasar a la habitación.
En efecto, un trato muy bien hecho.
—Lo que quiero decir es que Niko siempre ha sido de tener el pecho sensible, pero le da vergüenza decirte que se lo toques más. —se encogió de hombros. —No entiendo como es que le da pena pedirte eso cuando ya hasta lo embarazaste.
Los colores al señor de las moscas se le subieron hasta más no poder, era cierto, había descuidado esa parte de su amado por concentrase en otras cosas del cuerpo de su chispita.
Una vez que su pareja pueda tener relaciones de nuevo, se encargaría de satisfacerlo hasta que su cerebro abra muchas pestañas y ninguna le cargue.
—Tú ganas, entra. —se hizo a un lado todavía rojo de la vergüenza.
—Yo siempre gano. —a paso digno, el ex emperador de China se adentró en la habitación a esperar a su amigo del alma, al cual justo acababa de balconear, y como tenía más secretos de él, los usaría en un futuro a su favor.
⚡🪰
Pasaron unos 10 minutos más cuando por fin el hijo de la luz salió del baño, y al encontrarse a su amigo y un extraño ambiente en la habitación solo pudo sonreír de lado, sabía que Qin era el responsable.
—¿Qué sucede? —cuestionó observando con detenimiento a su pareja y a su amigo el cual sonreía desde el sillón favorito de Beelzebub. Al parecer el ex emperador de China había ganado la batalla.
Chapter 27: Reunión de los einherjar
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—Tenemos una reunión urgente con los demás. —el ex emperador de China se puso de pie dándole a entender al más alto que lo siguiera. —Y será pronto, vamos.
—Está bien, pero ¿De qué se trata? No hemos tenido reuniones desde que todos fuimos revividos. —Tesla se llevó una mano a su mentón con curiosidad, ¿Es que se avecinaba otro conflicto?
—Yo iré. —añadió Beelzebub, tajante de la situación y es que poco le importaba sí era o no era bienvenido en la reunión.
—No hay problema. —Qin se encogió de hombros, la verdad es que sería divertido verlo en el club.
Y así, los tres hombres se encaminaron hacia una de las salas principales de todo el recinto, grande y espaciosa, sin ninguna mota de polvo. Perfecta para reuniones rápidas puesto que no había ni un solo asiento.
Al entrar, Qin gritó dando un enorme saludo digno de un rey que no poseía vergüenza, con una gran sonrisa y un estado de ánimo inquebrantable.
—¿Cómo están mis adorados compañeros? —expresó Qin acomodándose en el medio de la sala.
—Un gusto verlos. —a un lado del chino, el hijo de la luz comentó con educación.
Por su parte, el demonio solo permaneció atrás de su humano, no tenía ninguna intención de involucrarse en lo que sea que estuvieran planeando, simplemente esperaría a su amado o lo ayudaría cuando lo viera necesario, como evitar que hicieran locuras o que participara en una pelea.
—Sigue teniendo un hermoso color, sir Tesla. —a paso veloz y sin descaro alguno, Jack se acercó al hijo de la luz y se acomodó al lado suyo, quería ver más de cerca y por más tiempo el color de la eterna felicidad.
—¿Gracias? —no lo veía venir, solo giró su vista un poco esperando ayuda de su amigo el cual solo estaba con una sonrisa burlona como le era costumbre.
"¿Ese imbécil que se cree?" cuestionó Satanás con celos.
Al escucharlo, Beelzebub frunció un poco el ceño, no le había gustado en absoluto el tono y la manera en que el inglés se había acercado a su humano. Pero bueno, no era el momento de armar un escándalo.
A un paso tranquilo y sin ser notado por nadie, Simo apareció con una silla para el hijo de la luz. Él era conocido por ser amable e introvertido, pero era muy educado y se preocupaba por sus compañeros.
—Tome asiento, Nikola. —la acomodó en el suelo para que el nombrado la usara. —Se le hincharán los pies si permanece mucho tiempo de pie.
—Esta bien. —sin entender la situación, Tesla hizo caso de lo que el finlandés mencionó, sentía que todos sus compañeros no le quitaban la vista de encima y era verdad puesto que varios de ellos no lo disimulaban ni un poco.
—Bueno, ya les expliqué antes de qué se trataba esta reunión. —el ex emperador de China se promulgó con los brazos en la cintura, orgulloso de sí mismo. —Nuestro Nikola está esperando un hijo y como no entendí muy bien la explicación de su novio lo traje para que nos explique a detalle.
—¡Qin! —con los colores en la cabeza Tesla se avergonzó y, de inmediato miró a su pareja pidiendo explicaciones, él ni siquiera le había explicado al chino su situación así que solo había un culpable. Así es, el señor de las moscas.
Al hacer contacto visual con el demonio, éste solo desvió la mirada esperando que su amado humano no se molestara con él.
—¡Muchas felicidades! —Raiden exclamó con una enorme sonrisa acercándose al científico para darle unas fuertes palmadas en la espalda, pero justo cuando lo iba a hacer lo pensó dos veces, no, no convenía hacerlo y más porque para él, el hijo de la luz parecía una ramita que podría romperse hasta con el más mínimo toque suyo.
—¡Alto, Raiden! —Qin intervino exactamente en el momento en el que el sumo se detuvo. —Una palmada tuya es capaz de revivir a Niko o peor, de mandarlo al preescolar.
—Lo siento, Tesla. —se disculpó con una sonrisa. —Pero nunca creí que te gustaría que te la metieran, si un día quieres probar cosas nuevas, no dudes en pedírmelo, estaré dispuesto a complacerte. —y era verdad, no distinguía géneros en cuanto al sexo se refería.
Nikola solo se ruborizó hasta parecer una cereza andante y, Beelzebub solo tensó su mandíbula dispuesto a atacar al humano que estaba coqueteando con su chispita. La única razón por la que se detenía era porque no quería que su pareja viera cosas desagradables, aquello podría significarle un estrés muy grande.
—Te agradezco, señor Raiden, pero así estoy bien. —con incomodidad y una sonrisa chueca el hijo de la luz respondió.
—No necesariamente debe ser hoy. —dicho esto, le guiñó un ojo al octavo luchador.
—Entonces es por eso que su color es tan hermoso. —añadió Jack con un semblante alegre pero tranquilo. —Mis mejores deseos para usted.
—Nunca creí llegar a ver esto. —añadió Lü bu con brazos cruzados inclinado levemente su cabeza tratando de encontrar una respuesta a algo tan irracional. —Pero también le deseo lo mejor.
Por la ciencia, Nikola escuchaba todos los buenos deseos de sus compañeros, la verdad no esperaba decirles, al menos no ahora, por lo que mentalmente no estaba preparado para recibir tantos elogios de ese tipo. Sí, le daba un poco de vergüenza, pero se sentía feliz de saber que sus allegados le daban buenas intenciones.
—¿Y quién fue el bastardo que te embarazó? —aventando su puro por la ventana para que Tesla no respirara ese gas tóxico Leónidas cuestionó con un aura amenazante, sí, era el hermano mayor y, cuando se trataba de proteger a sus hermanitos de verdaderos peligros lo haría sin dudar, eso y que también lo que emanaba el hijo de la luz ya les había hecho efecto a todos.
—Leónidas, no seas tan grosero. —añadió Qin un poco molesto. —Lo dices como si mi Niko fuera una persona de la vida galante.
—¡Yo no quise decir eso! —arrepentido de que sus palabras fueran malinterpretadas el espartano trató de aclarar lo que había dicho. —¡Solo estoy preocupado por nuestro compañero!
—Entendemos. —asintiendo con los brazos cruzados, el chino dijo con un poco de seriedad. Ellos dos eran los más más viejos sin contar a Buda o Adam por lo que tenían que ver por sus hermanos y aunque no pareciera, les gustaba aplicar su papel de hermano mayor.
—Debería salir más, sir Leónidas. —continuó Jack con elegancia y pulcres digna de su nacionalidad. —Todo el mundo sabe que Sir Beelzebub y Sir Tesla son pareja desde hace tiempo.
—¡¿Un demonio?! —el espartano ahora sí estaba colérico, de todos lo malditos dioses que había, ¿Tenía que escoger a un maldito demonio?
En ese instante, el hijo de la luz se sintió regañado, como si varios de sus compañeros no aceptaran su relación, ¿De verdad era tan malo que Beelzebub fuera su pareja?
—Si me permiten decir algo, yo estoy bien con Beelzebub, de hecho, su presencia activa mis neurotransmisores: dopamina cuando lo pienso, oxitocina cuando lo siento cerca y serotonina cuando me hace sentir en calma. —Tesla habló con un leve rubor en su rostro y con una hermosa sonrisa que podía derretir a cualquiera.
Cuando escuchó a su chispita decir aquellas hermosas palabras, el señor de las moscas abrió los ojos con gran sorpresa, no esperaba que su amado fuera así de sincero con los demás, no esperaba que demostrara cuanto lo amaba sin pudor alguno delante de sus compañeros.
Sintió su corazón palpitar y lo único que quería hacer era abrazarlo y besarlo en ese instante, maldición, por eso todo el mundo les decía que vivían en un mundo color de rosa.
—¿El para que cosa de quién? —cuestionó Qin sin entender ni una sola palabra del hijo de la luz.
—¿Eh? —con la misma confusión que la del ex emperador de China, Leónidas expresó no haber entendido nada.
—¿Debería ofenderme? —añadió Raiden tratando de que sus neuronas funcionaran.
—Creo que me duele la cabeza. —agregó Sasaki imaginando que el hámster en su cabeza detenía su andar en su ruedita.
—Por eso es importante el estudio, compañeros. —con incredulidad porque los demás no entendieron lo que el hijo de la luz mencionó, Jack manifestó su molestia.
—Estoy de acuerdo, tomar un libro no les hará daño. —uniéndose al inglés, Simo comentó como si fuera lo más fácil del mundo.
—Me disculpo, debí ser más concreto con mis palabras. —con una sonrisa brillante, Tesla respondió. —Lo que quise decir es que lo amo.
—¿Y no era más fácil decirlo así? —con una vena pulsando en su frente por sentirse como un tonto, Leónidas cuestionó.
—Dejemos eso de lado, todavía no entiendo por qué Tesla se embarazó. —Sasaki preguntó aún más extrañado, era algo que nunca había visto en su vida, tenía muchas dudas y entre ellas estaba la típica:
¿Por dónde saldría el bebé?
—Eso es porque Beelzebub también es el dios de la fertilidad. —y con una presencia increíble, Adam entró a la sala para encontrase con sus hijos no directos. Sus amados hijos. Su decendencia.
Chapter 28: Primer Hombre
Notes:
Soy yo o de verdad voy lento?
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Al ver entrar al padre de la humanidad todos quedaron atónitos y es que nadie esperaba que realmente asistiera a la reunión.
—Padre Adam. —habló Qin con una sonrisa, sí, era el padre de la humanidad, pero no su padre por completo por lo que, como un acuerdo, decidieron llamarlo así, aunque también por respeto a aquellos padres y madres que habían sido buenos con sus hijos.
—¿Me equivoco, demonio? —y él había sido el primero en dirigir su vista al señor de las moscas el cual solo se había quedado en silencio desde que llegó, atrás de toda la multitud esperando cuando actuar.
—Me olvidé de que él estaba aquí. —Qin solo se dedicó a observar la escena un poco temeroso de lo que fuera a pasar y porque sabía que la única razón por la que Adam había aceptado su relación era porque Hades era un dios digno y respetable, y porque no era un demonio.
—No, no se equivoca. —retomando su postura de siempre y con su bastón de frente con sus dos manos en él, Beelzebub agudizó su mirada. Sabía a la perfección que el primer hombre no lo veía con buenos ojos y más porque también era la encarnación de Satanás.
"Y aquí está mi enemigo numero uno" habló Satanás distrayendo a su recipiente. "Déjame salir, lo mataré yo mismo".
"¿Quieres que Nikola que te odie?" respondió el señor de las moscas, ah, odiaba tener que lidiar con su maldición, le gustaba más cuando estaba callada, aunque después de saber sobre el embarazo del hijo de la luz simplemente se había hecho más activa.
"Cállate".
A paso limpio y certero, el humano que solo vestía una hoja para tapar sus partes íntimas se acercó al demonio, posicionándose justo delante de él sin temor alguno, observando con sus ojos divinos aquel monstruo que se había atrevido a tocar a uno de sus hijos.
Podía soportar que sus hijos estuvieran con cualquier otro dios, pero no con un demonio y mucho menos con aquel que tenía a Satanás en su interior. Y aunque pocos lo supieran, Adam y Satanás eran enemigos desde que abandonó el Edén junto con Eva.
Y que ahora esa bestia estuviera junto a uno de sus hijos le ponía los pelos de punta. Pero lo reconocía, el señor de las moscas a pesar de ser un demonio era bueno con Nikola, sin embargo, Satanás era otra historia.
Temía que en cualquier momento Satanás pudiera asesinar a uno de sus hijos y por supuesto, él no lo permitiría.
Le horrorizaba que Satanás se aburriera de Tesla y lo eliminara tal como lo hizo con aquellos ángeles que eran importantes para Beelzebub.
Y antes de que todos pudieran reaccionar, Adam cacheteó a Beelzebub con tal fuerza que su mano quedó marcada en el rostro del demonio. Éste solo giró su cabeza por la agresión aceptando el golpe, cerró sus ojos y respiró profundo para no devolver le golpe.
Ni siquiera lo había visto venir debido a que el primer hombre había utilizado sus ojos divinos, pero no importaba, aceptaría cualquier cosa para que no se opusieran a su relación con su chispita, para evitar lastimarlo.
—¡Beel! —con su estómago hecho un nudo y con la preocupación en la garganta, el hijo de la luz se levantó de la silla y, a toda velocidad quiso acercarse a su pareja, no obstante, su brazo fue sujetado por Leónidas.
—Te falta mucha experiencia en combate, por eso no puedes ver lo que esta pasando entre esos dos. —sin soltar al hijo de la luz, el más alto habló con seriedad. Estaba listo para llevarse a su "hermano menor" a la fuerza si es que la situación se salía de control.
—¿Qué se supone que debemos ver? —con la misma incertidumbre que Nikola, Qin Shi Huang cuestionó con una voz confusa.
—¿Es en serio, Qin? —rodó los ojos, el espartano no podía creer que a veces el enano no pudiera entender la situación.
—Bueno, no hay de qué preocuparse, padre Adam está probando a sir Beelzebub. —Jack confirmó las sospechas que tenía Leónidas y es que por lo que podía ver, el primer hombre quería comprobar que tanto podía resistir Beelzebub antes de que saliera Satanás.
Aunque en parte no tenía sentido porque la maldición podía salir cuando todos los requisitos estuvieran completos.
Simplemente quería probar al señor de las moscas.
—Incluso con eso en mente, no debió golpearlo. —con preocupación y culpa, Tesla habló sintiéndose mal de que su pareja haya sido herida. Si su novio no se preocupara mucho por él y su embarazo, entonces el hermoso rostro de su demonio no hubiera salido herido.
—¿No tienes nada que decir, Satanás? —todavía con sus ojos divinos, Adam esperó que la maldición le regresara el golpe puesto que siempre era muy fácil provocar.
En un pasado, ya se había enfrentado a él, no solo le ganó, sino que también lo humilló. Era más que obvio que Satanás quería vengarse por la arrastrada que le dieron.
"Te mataré" dentro de los pensamientos del pecado de la gula, Satanás se retorcía por querer salir y asesinar al humano que lo estaba retando.
—No tienes por qué preocuparte, Adam. —todavía sintiendo palpitar la herida por el manotazo en su rostro, el demonio habló con una gran seriedad. Estaba cansado de esto, siempre tenía que haber alguien que le arruinara el día. —Protegeré a Nikola de cualquier peligro. —por lo que sea, podía jurar que su maldición rasgaba su pecho con tal de salir y pelearse con el primer hombre.
"En cuanto tenga el control, te aniquilaré y luego mataré al inepto de Edison" nuevamente la maldición soltaba su boca dentro de la mente del señor de las moscas recitando todas las groserías que se le vinieran a la mente.
"Cierra la maldita boca" ahora sí, Beelzebub estaba enojado debido a que Satanás no se comportaba y es que no se daba cuenta de las consecuencias que sucederían si él tomaba el control.
"Bien, solo porque me pareció gracioso que te golpeara" finalizó Satanás con burla. Estaba fastidiado de siempre tener que lidiar con un tibio como lo era el señor de las moscas.
Al no obtener respuesta, Adam dejó salir un suspiro cansado, como si supiera que había perdido contra Beelzebub, está bien, por esta ocasión dejaría que su hijo se relacione con el demonio.
Dejaría que el hijo de la luz tuviera un hijo aun si eso le costaba la vida, aunque muy en sus adentros sabía que eso no ocurriría y, aunque no lo pareciera, confiaba en Beelzebub, pero Satanás era otra cosa.
—Te creeré por esta ocasión. —sin más qué decir, Adam decidió retirarse del lugar con la guardia en alto, esperando recibir un golpe por la espalda el cual nunca llegó.
Una vez que el primer hombre se fue, los demás peleadores pudieron respirar, por dios, la presencia de Adam era tan grande que incluso podía causarles cierto temor.
Bueno, no por nada era el padre de la humanidad.
Asimismo y dejando atrás a sus compañeros, Tesla se acercó hacia su pareja en clara preocupación, por la ciencia, al verlo con el rostro un poco hinchado solo le provocó que quisiera llorar.
—¿Estás bien, Beel? —llevó su mano a la mejilla golpeada del demonio. —Te pondré un poco de hielo.
Por su parte, el señor de las moscas puso su mano con suavidad encima de la de su humano, la apretaba ligeramente para que su rostro estuviera más en contacto con la de su chispita. Sonrió con amor demostrándole que ese golpe no le había dolido en absoluto.
—Estoy bien, más que eso, es bueno que Adam se preocupe por ti. Me hace sentir más seguro. —añadió Beelzebub ignorando por completo a los demás.
—¿Por qué siento que estamos estorbando? —cuestionó Sasaki un poco incómodo.
—Porque lo estamos haciendo. —añadió Simo.
—Ay, el amor. —agregó Raiden con una sonrisa.
—A todo esto, no creo que nos hayas llamado solo por el embarazo de sir Tesla. —con los brazos cruzados, Jack habló esperando la razón principal de la reunión.
—Lo que hizo nuestro padre Adam no estaba en mis planes. —afligido por la situación, Qin continuó hablando con seriedad. —Como sea, el verdadero objetivo es proteger a Niko, su embarazo es de alto riesgo y temo que haya personas que quieran herirlo, temo que esté exagerando, pero presiento que algo muy malo está por pasar.
—Haremos lo que se pueda. —observando la escena de los dos tortolitos, Leónidas comentó con voz firme y a la vez tranquila.
—No es una exageración, Qin. —continuó Raiden con calma y seriedad, como alguien que sabe exactamente lo que quiere decir. —Además, ojo de loca jamás se equivoca.
—Cállate. —se quejó el ex emperador de china.
⚡🪰
Mientras tanto en otra sala la cual sí tenía muebles se encontraba Sakata, Okita y Rasputín esperando a sus demás compañeros.
—¿Seguro que era en esta sala, Okita? —sin entender la ausencia de los demás, Sakata preguntó con incertidumbre.
—Sí, estoy seguro de que era esta. —mencionó sin chistar, aunque poco a poco se llenaba de duda. Tal vez se equivocaron y por eso se perderían de todo el chisme. Y tanto que quería saber sobre el embarazo del hijo de la luz.
—Nadie ha llegado. —habló como si nada Rasputín. —Última vez que los sigo.
Chapter 29: Segundo mes
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Durante el transcurso entre el primer y el segundo mes, Tesla no tuvo ninguna complicación, al contrario, Qin no dejaba de seguirlo cuando Beelzebub no podía, y cuando el ex emperador de China tenía asuntos que atender, siempre estaba alguien con él ya sea Göndull o cualquiera de sus compañeros del Ragnarok.
Al principio fue incómodo debido a que no le quitaban la vista de encima, pero al paso de los días se acostumbró a tenerlos cerca y aunque no pareciera, le relajaba tener a personas que realmente se preocuparan por él.
Cada uno de ellos era distinto y lo consentían de diferente manera, por ejemplo, Qin le regalaba dulces o pasteles a escondidas de Beelzebub ya que este último le había limitado la ingesta de azúcar; Lü bu iba acompañado de Thor ya que, al ser el dios del trueno, Nikola quedaba fascinado con sus habilidades; Sasaki procuraba hacerlo reír con cualquier tontería que se le ocurriera puesto que el hijo de la luz era susceptible a llorar por cualquier cosa debido a las hormonas; Jack al igual que Qin, le regalaba pasteles más sofisticados y caseros; Raiden le daba extraños consejos románticos y le traía flores como si lo estuviera cortejando; Leónidas lo cargaba cuando había mucho por caminar; Simo lo mantenía alejado de los problemas comunes y le preparaba comidas caseras; Okita le hacía extrañas preguntas sobre cualquier cosa y lo ayudaba en lo que pudiera; Sakata le regalaba los dulces más exóticos los cuales robaba de la bóveda de Buda y procuraba hacerlo reír; y Rasputín solo quería que el hijo de la luz tomara bebidas alcohólicas con el fin de que se pareciera a él, afortunadamente fue detenido incontables veces por los colegas científicos del embarazado.
Y Adam iba a visitarlo de vez en cuando para revisar que estuviera bien, para hacerle compañía o solo para verificar si las cosas iban bien con el demonio. En efecto, todo el mundo lo tenía muy bien vigilado.
No podía ir al baño por unos minutos sin que le estuvieran preguntando si todo estaba bien o, en su defecto, si tenía papel higiénico. Aunque admitía que muchas veces eso lo sacaba de sus casillas o lo avergonzaba hasta que el rojo fuera su nuevo color de piel.
⚡🪰
Una tarde llegó a su laboratorio para anotar en su pizarra y en su cuaderno que un nuevo síntoma había llegado, así es, nos referimos a los antojos y no solo eran por el pan dulce como de costumbre, sino que a veces tenía ciertas ganas de comer cosas que nunca se le pasaron por la cabeza.
Entró y al ver a sus compañeros se confundió, ya llevaba varios días en los que no veía a Edison y aquello le preocupó un poco. ¿Su amigo estaría bien?, ¿Le había pasado algo malo?
—Buenas tardes, mis estimados colegas, veo de nuevo que Edison no está con nosotros otra vez. —se acercó hacia su pizarra con extrañeza observando a sus alrededores.
—Ahora que lo mencionas, tienes razón, ya han pasado varios días desde que no viene. —Galileo acarició su larga y espesa barba acercándose hacia el hijo de la luz.
—No hay de qué preocuparse. —añadió Newton con una sonrisa chueca, por la ciencia, no pensaba decirles que Beelzebub le había hecho añicos el hombro, no solo por el bien del serbio, sino también por su propio bien. —Edison tuvo un pequeño accidente y se rompió el hombro, pero no es nada que no se pueda arreglar.
—¿Por qué Edison no nos dijo nada? —cuestionó Marie Curie con incertidumbre, sí, el gringo será lo que sea, pero al final de cuentas eran colegas como para que no se preocupara por él.
—Porque fue vergonzoso. —Newton habló con sátira, ¿Por qué no aprovecharse de su situación por todas las tonterías que ha hecho? —Solo diré que se atoró en el excusado, ¿Cómo pasó? Es un misterio.
—Vaya... Eso es un poco incómodo. —añadió Nobel. —Por cierto, Tesla, ¿Quién viene contigo hoy?
—Simo. —expresó anotando en la pizarra que últimamente tenía antojo por comer plátano con mostaza. —Llegó conmigo.
Todos los científicos voltearon hacia la puerta y ahí lo vieron, al finlandés cubriendo la entrada como todo un soldado, siguiendo con la vista a su compañero.
—Buenas tardes. —con seriedad y con un recipiente en sus manos que contenía la merienda del hijo de la luz saludó a todos.
—Yo no lo noté, ¿Alguien lo notó? —Galileo se puso nervioso, por sus telescopios, ese hombrecillo podía ocultar su presencia por completo. Tragó saliva en seco al recordar todas las "peladeces" que había dicho en voz alta cuando no vio a nadie cerca de Nikola.
—No. —añadió Newton.
Fue entonces que escucharon un crujido proveniente de Tesla, todos voltearon y se encontraron con la mitad del gis en el suelo y con la otra parte en su mano. Se había quedado quieto sin hacer un movimiento o algún sonido y, cuando éste se giró el grupo de científicos notó el rostro al borde de las lágrimas de aquel hombre que gestaba un bebé en su interior.
—¿Tesla? —Nobel no entendía que sucedía, posiblemente sea uno de sus arranques hormonales puesto que últimamente había tenido muchos. —¿Está todo bien?
—Se me rompió el gis... —sus lágrimas comenzaron a derramarse como si sus ojos fueran cascadas, para alguien como Nikola el cual era una persona de ciencia, no le era placentero dejarse llevar por sus instintos, por lo que de tan solo pensar en ello provocó que el llanto se intensificara más.
—¡¿Tesla?! —sin saber qué hacer, Einstein exclamó al borde de la desesperación.
—¡Traigan un nuevo gis! —gritó Galileo buscando entre todo el desastre del laboratorio una nueva tiza.
—No llores, ¿Sí? —Marie Curie de inmediato se acercó al hijo de la luz para consolarlo, lo atrajo hacia su cuerpo y lo abrazó como si de su nieto se tratara. —Se te van a hinchar los ojos si lloras mucho.
Y con paso decidido, Simo se acercó a su "hermano mayor", le extendió la mano y le entregó un nuevo gis. —Toma, también tengo dulces.
Por su parte, el serbio se limpió los ojos y sonrió todavía con el rostro rojizo, sin embargo, por dentro se moría de la vergüenza por tener esos arrebatos hormonales. Era solo que no podía controlarse.
El doctor había sido muy específico con eso, los síntomas de su embarazo serían peores que los de una mujer y apenas caía en cuenta de que no mentía.
Con su mano temblorosa por la pena que sentía, estiró su mano y sujetó con suavidad el gis que el finlandés le estaba entregando con un rostro sereno. Como si supiera que lo que estaba viviendo era algo completamente normal.
—Gracias...
⚡🪰
El segundo mes del embarazo por fin había llegado y con ello, la próxima cita con el médico estaba a la vuelta de la esquina, por lo que Beelzebub también estaba preparado para realizar las pruebas correspondientes.
Tanto la encarnación de Satanás como el hijo de la luz se encontraban en la habitación de este último preparándose para salir, ambos estaban ansiosos por saber cómo había avanzado el embarazo.
—Nikola. —llamó el de negro en un tono neutral, sin darle importancia de lo que iba a decir para no parecer sospechoso. —¿No te has encontrado con Edison?
Asimismo, Tesla lo meditó por unos segundos con su mano en su barbilla, acto que siempre hacía cuando pensaba detenidamente. —No, no desde que me quiso invitar al restaurante.
—Ya veo. —suspiró Beelzebub con tranquilidad, al menos el payaso de Edison no había hecho ningún movimiento además le tranquilizaba saber que su amado estaba siendo sobreprotegido. Le descansaba el "alma" saber que su chispita pasaba la mayor parte del tiempo acompañado.
—Aunque Newton mencionó que Edison tuvo un accidente con la taza del baño, intento pensar cómo es que ocurrió, pero no me imagino la situación. ¿Crees que esté bien? —Tesla expresó con su misma curiosidad de siempre, siendo ajeno por completo a la situación de que Edison planeaba deshacerse de su hijo no nato.
—Es mejor que ni siquiera pienses en él, Nikola, no me agrada la manera en la que te ve. —sin decir más, se puso de pie y abrazó a su pareja para recargar energías.
Quería olerlo porque, aunque nadie lo notara, el aroma de su amada chispita había cambiado, imperceptible para el olfato, pero el cerebro podía captarlo y sí que lo recibía con gusto.
—Es hora de ir con el médico, estoy pensando que en elaborar un álbum con las fotos que nos dé el doctor del ultrasonido, quiero ver cómo es que se va desarrollando. —habló el hijo de la luz con entusiasmo batiendo un poco sus manos que estaban hechas puño.
—Lo que quieras, chispita. —Beelzebub sonrió recargando más su cabeza en la espalda de su humano.
Amaba la tranquilidad que estaba sintiendo y esperaba que todo siguiera igual por toda la eternidad.
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Mientras tanto, Edison se encontraba dentro de su habitación pensando en qué debería hacer para eliminar al bastardo que Tesla tenía en su vientre. Tenía muchas opciones para lograrlo, pero había un problema y era que Nikola casi nunca estaba solo.
Tenía que jugar muy bien sus cartas si quería lograr su más grande acto.
Chapter 30: Revisión médica
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Ambos llegaron con el médico a la hora acordada y, al entrar al consultorio del mencionado observaron al doctor con un rostro de pocos amigos, estaba fastidiado, le faltaba un gran y enorme sueño reparador.
—¿Y ahora qué? —se recargó en la silla mirando hacia arriba sin siquiera prestarle atención a sus pacientes. —En este momento no puedo, quiero dormir...
Aquellas palabras provocaron un tic en el ojo del demonio, ¿Qué rayos le pasaba? Por esa misma razón era que él mismo también se encargaría de llevar un registro de todo el proceso de su amado.
No dejaría la vida de la persona que más ama en manos de un flojo que solo quiere dormir. No solo era eso, sino que parecía que ni siquiera sabía con quien estaba tratando aquel doctorcito de cuarta.
En ese instante, el ambiente del consultorio comenzó a oscurecerse en un profundo color negro, un negro demoniaco que no solo indicaba la presencia de Beelzebub, sino que también la de Satanás.
—¿Beel? —con un poco de confusión, el hijo de la luz llamó a su pareja en un tono preocupante.
Ese sentimiento de terror que el señor de las moscas quería inculcarle al médico no le provocaba ningún miedo a Tesla puesto que él confiaba en que su pareja no lo lastimaría, o bueno, tal vez el único lastimado sería aquel personal de salud.
De pronto, el médico sintió un escalofrío recorrer su cuerpo, bajó su mirada y ahí se topó con la luz y la oscuridad que representaban aquellos dos seres. Frunció levemente el ceño al preguntarse qué era lo que el castaño le había visto a alguien como Beelzebub. Un demonio depresivo que solo pensaba en tomarse una gran cantidad de veneno para ya no despertar nunca más.
Aunque bien, también se hacía la misma pregunta respecto al hijo de la luz, ¿Qué le había visto el demonio a ese humano que despilfarraba positivismo a diestra y siniestra? Jamás había visto a una persona así... Bueno, el dios Apolo competía con el serbio y a gran escala.
¡Que va! Si hubiera una competencia por quien es más brillante entre Apolo y Tesla, de seguro sería un empate y jamás existiría la noche.
—¿Terminó? —habló Beelzebub al notar que el de blanco comenzaba a divagarse observando la tan hermosa y confundida sonrisa de su chispita.
—Es una falta de respeto que nos haya citado a una hora en especifico y que no nos atienda como corresponde. —cruzado de brazos y asintiendo, Tesla habló con leve molestia.
—Lo siento, pero he tenido un largo día, y todo comenzó cuando un humano vino a pedir el informe del señor... —se detuvo, lo pensó dos veces y llegó a la conclusión de que no le convenía decirle a Beelzebub ni a Tesla que un hombre de apariencia "curiosa" había venido a solicitar el informe médico de Nikola. —Olvídenlo, todo es confidencial.
Por supuesto que aquello atrajo la atención del señor de las moscas, observó con detenimiento al médico analizando cada detalle ajeno, ¿Acaso se refería al informe de su chispita?
—Muy bien, señor Tesla, voy a pedirle que se recueste en la camilla y despeje la zona de su vientre. —ignorando que el pecado de la gula lo quemaba con la mirada, el hombre de blanco se levantó de su escritorio y caminó hacia el lugar que el mismo indicó. Encendió el equipo médico y suspiró cansado.
—De acuerdo. —Tesla obedeció al doctor.
Y, siguiéndolo como si se lo fueran a arrebatar, el demonio se posicionó al lado de su humano en la parte en la que sabía que no estorbaría pero que tenía todo a la vista. —¿Cómo te sientes?
—Nervioso, ¿Y si todo sale mal? —el serbio habló con un leve temblor en su voz.
—Todo va a estar bien, Nikola. —sujetó la mano de su chispita con cariño. Él también estaba nervioso por los resultados, sin embargo, debía mostrarse fuerte por su amado. —Además, saliendo de aquí te tengo una sorpresa.
Y como si fuera la gran cosa, el hijo de la luz abrió los ojos con emoción preguntándose qué tipo de sorpresa le daría su pareja. Ambos estaban en su burbuja color de rosa ignorando brutalmente al doctor que solo los veía con cara de póker.
"Estos dos son los más cursis que he visto". Pensó acercándose a la pareja que podría causarle diabetes a cualquiera.
—Le voy a colocar este gel en el vientre para el ultrasonido, tal vez se sienta incómodo, pero es normal. —acto seguido y con sus guantes puestos, el médico comenzó a untar aquella sustancia pegajosa en el humano.
Por la medicina, podía sentir que la mirada de Beelzebub le carbonizaba la cara, dejó salir una sonrisa chueca al sentirse en un enorme peligro. "No me pagan lo suficiente para esto" se dijo casi rezándole a un dios supremo con tal de salir con vida.
¿Es que la encarnación de Satanás era extremadamente posesivo? La respuesta es sí, la única razón por la que se detenía era porque su amada chispita estaba ahí, de lo contrario, ya hubiera terminado destrozado, hecho salsa en licuadora.
—Bien, ahora le colocaré el transductor. —y así lo hizo, con calma y con cuidado de que nada saliera mal. —De acuerdo... Vean la pantalla, por favor.
—Eso es... —una gran emoción de felicidad invadió el cuerpo de Nikola, su sonrisa se amplió y sus ojos brillaron con una gran emoción, por la ciencia, la alegría que lo habitaba era como una luz que lo iluminaba.
—Así es, podemos ver el corazón latiendo, todavía es pequeño y un poco difícil de ver, pero en definitiva es el corazón haciendo su trabajo.
—¿No es hermoso, Beel? —Tesla giró su cabeza para observar a su amado.
—Lo es, Nikola. —el señor de las moscas mantuvo un rostro alegre pero tranquilo, y al notar la cara de su amado solo se enamoró más.
Durante el tiempo que llevaban de relación nunca vio a su chispita con ese tipo de sonrisa, una sonrisa hermosa, radiante y llena de vida. Incluso sus ojos estaban llenos de vida.
"Las personas que siempre esperan hijos con amor siempre se les nota la alegría" pensó el medico observando la escena con envidia, como añoraba ese tipo de amor.
—Bueno, se ve que ha tenido un buen desarrollo hasta su segundo mes. —sin apartar la mirada del monitor comenzó a teclear en su tablet el registro del humano y, acto seguido abrió la carpeta con los resultados de las demás pruebas.
—¿Qué crees que sea? —Tesla miró los rojizos ojos de su pareja, aquellos ojos que estaban brillando con emoción contenida. —¿Niña o niño? Personalmente no me interesa, con que sea un bebé sano me doy por bien servido.
Escuchando todo lo que dijo su humano, el demonio suspiró divertido. —Vaya, Nikola, pareces toda una mamá.
—¡Pero es que es emocionante! —su voz era tan sincera y emocionada que no podía ocultar su felicidad, después de todo, el hijo de la luz no solo estaba alegre por lo que su embarazo le conllevaría a la ciencia, sino que también anhelaba tener en sus brazos y llenar de cariño al fruto del amor que sentía por Beelzebub.
—Tienes razón, es emocionante, aunque todavía es muy pronto para saber el sexo del bebé. —con calma, colocó su mano en el hombro de su chispita. Lo admitía, él también estaba ansioso por saber qué sería. Sin embargo, su decisión de elección si tuviera que elegir entre Nikola o el bebé era la misma.
Ni siquiera su hijo estaría en primer lugar.
No por nada era un pecado capital.
E interrumpiendo a los dos hombres enamorados, el médico tosió un poco su garganta para atraer la atención, todavía no terminaba y debía dar los resultados que Tesla se había hecho un día anterior.
—Continúo, sus exámenes de sangre salieron perfectos, parece que sí ha estado cuidando su salud. —suspiró tranquilo, al menos en esa parte no tendría de qué preocuparse. —Y su revisión médica también salió bien, subió dos kilogramos, pero es normal, incluso puede ser por retención de líquidos.
—¿Subí de peso? —como si se quebrara por dentro, Nikola quedó hecho piedra, esperaba muchas cosas menos subir de peso tan pronto. ¿Es que había comido mucho?
Y Beelzebub al notar que su amado se había paralizado con una mueca indescriptible, le dio una pequeña palmadita en la espalda para demostrarle su cariño. —No te preocupes por eso, el doctor dice que es normal, además te verías adorable si estuvieras llenito, y aunque peses 500 kg más no dejaré de amarte.
—Grosero. —indignado por el comentario de su pareja, Tesla respondió cruzándose de brazos y volteándose un poco dándole a entender a su pareja que se había molestado.
—¿Nikola? —sin entender la situación, el señor de las moscas cuestionó confundido.
"Que malo eres con Scintillae" se quejó Satanás, era una lástima que no pudiera golpearlo o de lo contrario, le daría la arrastrada de su vida por hacer sentir mal a su amado.
Chapter 31: Calma
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Cuando por fin terminaron el ultrasonido, los tres hombres regresaron al escritorio del médico por las indicaciones que normalmente se les dan a las mujeres embarazadas.
—Para finalizar esta consulta, ¿Señor Tesla, ha tenido algunos problemas? —preguntó como si nada, sostenía su bolígrafo para anotar lo que el hombre de ojos más brillantes que el mismo cielo dijera.
—La nauseas se redujeron considerablemente, lo que no comprendo es por qué a veces al estar cerca de ciertas personas me provoca asco y ganas de vomitar, pero cuando estoy con Beelzebub, todo eso desaparece, me tranquilizo y no quiero que se aleje de mí. Además, mi vientre creció más de lo normal, sin embargo, investigando y por mis propias conclusiones, me di cuenta de que es porque tengo un órgano extra el cual los cuerpos masculinos no tienen. —sin dejar de hablar y sin darle la oportunidad al médico de soltar palabra, Tesla expresó sus ideas y sus dudas.
—Nikola... —se le subieron los colores a la cabeza, para Beelzebub escuchar a su amado decir que no quería alejarse de él era como escuchar música para sus oídos demoniacos.
Incluso podía llegar a jurar que todo el mundo era capaz oír sus latidos del corazón resonando por todos lados.
—Bueno, respondiendo a lo que menciona. —el médico acomodó sus lentes y suspiró cansado, le gustaba más cuando sus pacientes no preguntaban mucho o bien, aquellos que no eran peligrosos ni muy inteligentes. —Es normal que quiera estar pegado a su pareja, diría que es como una conexión. Respecto al porqué varias personas o dioses le dan como una sensación de asco se debe al aroma que tienen. El olfato se agudiza cuando se gesta un bebé.
—¿Entonces el aroma de ciertas personas me causa nauseas? —se llevó una mano a su mentón analizando la situación, y luego lo recordó, ¿Es que anteriormente no le había dado asco Edison? Tal vez era su colonia de ese momento.
—Así es, y lo último, también es normal que su vientre crezca un poco más de lo usual, quiero decir, el cuerpo de un hombre no tiene útero, por lo que conforme se desarrolle su embarazo sentirá que sus órganos son presionados. Pero no se preocupe, las molestias serán leves.
—Ya veo. —el serbio asintió pensativo.
—Entonces, por ahora Nikola se encuentra bien, ¿Verdad, doctor? —queriendo que le afirmaran su pregunta, el demonio cuestionó con seriedad.
—Por el momento, está fuera de todo peligro, dicho esto y por el momento, no hay riesgo de sufrir un aborto, pero no deben confiarse. —finalizó el doctor anotando los últimos datos de su paciente. —Los espero aquí el próximo mes.
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Una vez fuera de la enfermería, la pareja por fin pudo respirar, estaban felices y relajados de que todo saliera bien. Dieron unos cuantos pasos hasta que el más alto de los dos se detuvo y, con un tono curioso y emocionado cuestionó:
—¿Cuál es mi sorpresa?
—Te llevaré al inframundo, específicamente al castillo de Hades. —habló tranquilo y esperaba por lo que sea que a su chispita no se le ocurriera la famosa idea de salir en busca de nuevas experiencias.
—¿De verdad? —se sorprendió Tesla. —Es mi primera vez en el castillo del Rey del Inframundo, hay mucho por ver en ese lugar, he escuchado de Qin que la infraestructura es bastante grande y espaciosa, quiero recorrerlo por completo.
—Nikola, prométeme que no saldrás del castillo sin mí. —su tono de voz fue áspero, casi al punto de querer obligar a su pareja a que lo prometiera, su rostro se tornó oscuro y su mirada se agudizó.
No lo decía por nada, el inframundo era un riesgo de muerte para muchos y no quería ni imaginarse que tan peligroso sería para su amado. Y ahora que estaba esperando su primogénito, pues la amenaza para el hijo de la luz sería incluso mayor.
—Por supuesto, Beelzebub, ahora que estamos esperando a nuestro hijo no puedo tomar decisiones precipitadas. —y era verdad lo que decía, no se arriesgaría a menos de que realmente fuera necesario.
Y con eso en mente, ambos tomaron rumbo al castillo del Rey del Inframundo, era hora de que el señor de las moscas tomara las pruebas por sí mismo.
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Con un brazo inmovilizado y dentro de su laboratorio, Thomas Alba Edison se encontraba haciendo leves anotaciones en su cuaderno. Afortunadamente estaba solo ya que todos estaban preocupados por el hijo de la luz, lo suficiente como para no notar su ausencia, ni siquiera Newton que era el más observador había ido a verle.
Pero así estaba bien, necesitaba mucho en qué pensar.
Cada vez que pensaba en Tesla no podía evitar maldecir al demonio que tenía como pareja, maldición, de todos los seres que existían tenía que ser esa maldita mosca el cual era uno de los dioses o demonio más fuertes.
¿Qué podía hacer él contra un demonio de tan semejante magnitud? Ni siquiera Tesla con el Automata B había logrado derrotarlo.
Por ello, sabía a la perfección que no debía ir contra Beelzebub, no, claro que no, debía atacar al más débil y en este caso, era nada más y nada menos que Nikola puesto que, con su embarazo no había mucho que pudiera hacer.
Se encargaría de eliminar al bastardo que crecía dentro de Tesla y con ello, lograría también que Beelzebub llorara lágrimas de sangre por haberlo humillado. Mataría dos pájaros de un tiro.
Pensó en varios planes, y el principal lo llevaría a cabo cuando el hijo de la luz estuviera en su octavo o noveno mes de embarazo, claro, esto si los demás no funcionaban.
No podía usar su as bajo la manga así como así, debía ser astuto y, afortunadamente, su plan tenía una de las más grandes debilidades de Tesla.
Estaba seguro de que funcionaría.
Se dejó caer en el sofá de su laboratorio mientras respiraba hondo, era difícil moverse para realizar sus planes cuando Tesla siempre tenía un guardaespaldas siguiéndole, ¿Es que acaso Nikola era muy importante para los demás miembros del Ragnarok?
Giró su vista y ahí estaba una de las camisas del hijo de la luz, una camisa que había tomado sin el permiso del dueño. La agarró con delicadeza y, en un acto depravado la llevó a su rostro para olerla.
—Todavía huele a ti, Tesla... —su voz lujuriosa y áspera junto con su rostro rojizo, solo demostraba que iba en serio.
Si en vida le había robado mucho al Nikola, ¿Qué le impedía seguir haciéndolo?
¿Qué le impedía tomar al hombre que tanto deseaba?
—Es una lástima que ese doctor no me haya querido dar esos informes... —habló para sí mismo y, aunque en esos documentos no hubiera nada que Tesla no haya dicho los necesitaba, tal vez en ellos hay información valiosa.
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—Entra, Nikola. —habló Beelzebub dándole la bienvenida a su habitación. —Mañana te llevaré a mi laboratorio, pero primero debes descansar.
Por su parte, el castaño entró con la curiosidad a tope, observaba cada rincón de aquella habitación simple, no había casi nada y era razonable teniendo en cuenta que el señor de las moscas dormía casi diario con él.
Pero, al escuchar que no iría al laboratorio de su demonio, de inmediato recompuso su postura, había esperado por mucho ver el área de trabajo del señor de las moscas. No podía esperar en absoluto.
—¿No podemos ir hoy? —casi rogándole al contrario, Tesla cuestionó con unos ojos de cachorrito abandonado. —Muero de ganas de ir.
—No, el recorrido fue largo y necesitas descansar. No cambiaré de opinión, mi amada chispita. —habló serio pero con una sonrisa en su rostro. Le encantaba cuando su amado ponía esa cara. —Así que toma un baño y descansa, yo iré por algo de comer.
—Por cierto, Beel... —habló el hijo de la luz un poco extrañado, como si sintiera que no todo estaba en su lugar. —¿No sientes como que algo no está bien?
El nombrado arqueó una ceja con curiosidad, no entendía a qué se refería con eso.
Y al ver el rostro desconcertado de su pareja, el hijo de la luz decidió continuar colocando sus manos en la cintura, pero con esa misma cara de extrañeza. —Sí, diría mi madre que es un como un sexto sentido, no creo mucho en eso, pero por algún motivo lo siento, tal vez sea solo mi imaginación.
—No está demás tomar en cuenta eso, Nikola. —suspiró acercándose a su pareja y recargando su cabeza en el pecho ajeno. —Yo me encargaré de que estés bien, por ahora, descansa.
—De acuerdo. —correspondiendo el acto de su amado, Tesla abrazó al demonio que se acurrucaba en él. Sonreía con una inmensa tranquilidad. —Sabes muy bien que confío en ti, Beelzebub, más que en cualquier otra persona.
Eran días bastantes tranquilos y llenos de paz para el hijo de la luz y esperaba que siempre fueran de esa manera.
Solo quería ser feliz junto con Beelzebub y con su hijo.
Chapter 32: Soy todo tuyo
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Las horas pasaron en la habitación de Beelzebub, ambos leían distintos libros de del gran librero que tenía el demonio, había de muchos temas interesantes, pero para alguien como Tesla que no se daba abasto con nada que tuviera que ver con adquirir nuevos conocimientos, solo leía y leía sin parar.
A veces el señor de las moscas dirigía su mirada al humano que leía con el ceño fruncido como si estuviera tratando de verificar por sí mismo lo que su gran cabecita científica adquiría. Sonreía como un tonto enamorado hasta que la voz de su amado interrumpió sus pensamientos.
—Beelzebub.
—¿Sí? —cerró el libro y dirigió toda la atención al humano que tenía levemente el rostro enrojecido. "Esos ojos" pensó "Debe tratarse de algo vergonzoso".
—Quédate quieto. —y, en un acto veloz se puso de pie y se acercó a su pareja, llevaba tiempo queriendo hacer el amor con Beelzebub, pero debido a su amenaza de aborto no podían hacerlo por lo que, por más de un mes estuvo reprimiendo sus deseos carnales.
Y no solo eso, esperaba que su sorpresa fuera una noche de pasión y no un viaje al inframundo, sí, estaba un poco decepcionado, pero también le gustó la idea de visitar un sitio que tenía prohibido.
Era solo que él quería tener relaciones una vez que el doctor le dijo que estaba fuera de peligro, sin embargo, sabía que su amado no se atrevía a tocarlo por temor a herirlo o bien, porque estaba preocupado por él. Así que... si el demonio no daba el primer paso, él lo daría.
Y aunque le daba vergüenza admitirlo, últimamente sentía mucho "calor", después de todo lo recordaba muy bien, el embarazo lo tenía exageradamente sensible.
—¿De qué se trata? —sonrió el señor de las moscas sin pararse, viéndolo a los ojos, creía que tal vez era un juego infantil de su amado o alguna acción que tuviera que ver con la ciencia.
Sin pensarlo dos veces, Nikola se arrodilló entre las piernas de la encarnación de Satanás y, en un acto lleno de perversión colocó su mano ahí mientras sonreía con pena. Por dios, siempre era su amado quien empezaba y ahora, tener que comenzar él le causaba una gran sensación de vergüenza.
Pero si no lo hacía, su pareja no lo tocaría hasta que el bebé ya estuviera en una cuna llena de peluches de palomas, claro, colocados en la parte de arriba para que no hubiera accidentes.
—¿Nikola? —sorprendido, el señor de las moscas exclamó un poco ruborizado. Por Satanás, su chispita se veía tan adorable que estaba a punto de caer ante la tentación de tomarlo en todas las posiciones posibles, pero no podía hacer eso, lo lastimaría.
—Hagámoslo... He esperado mucho por esto. —el serbio apretó el miembro de su pareja escuchando un leve jadeo de su parte.
—No quiero forzarte, Nikola. —por inercia, llevó sus manos a la cabeza de su humano atrayéndolo un poco a su entrepierna. —Puede que todavía haya peligro.
—El doctor dijo que todo estaba bien, así que... —comenzó a desabrochar torpemente el pantalón de su pareja. No quedaba de otra que presionarlo un poco más para que lo hiciera suyo. —Todo estará bien.
Al verlo con sus manos temblar por la vergüenza que sentía, Beelzebub sonrió con ternura y con lujuria, le encantaba eso de su pareja más que nada. Que fuera un hombre que se apenara por el sexo a pesar de que ya lo había tomado de mil formas posibles. Eso era una de las cosas que más amaba de su chispita.
Y solo él era el afortunado de verlo tan adorable, de verlo en esa faceta que nadie más podía observar.
Nikola Tesla era de él y de nadie más, ni siquiera era de Satanás que a cada rato decía que su chispita también le pertenecía.
De tan solo verlo con ese comportamiento, sintió como su pene sufría de una erección que no bajaría con una simple masturbación.
Y antes de que se diera cuenta, sintió como Tesla sujetaba su miembro y comenzaba a masturbarlo con torpeza, moviendo sus manos de arriba abajo palpando con cuidado su glande.
—Nikola... —jadeó el nombre de la persona que más amaba en toda su maldita existencia, seguía sujetando su cabello con fuerza, pero no la suficiente para herirlo.
—¿Está bien así? —Tesla sonrió al saber que Beelzebub estaba por ceder, ansiaba que lo tocara y que lo hiciera sentir el cielo. —¿O quieres que me detenga?
Acercó su rostro al pene de su pareja y lamió el falo con lentitud sin siquiera dejar observar el rostro de su amado, su rostro enrojecido y lleno de lujuria solo provocaron que el miembro de su pareja mantuviera su erección aún más fuerte.
—¿Hay alguien que te está enseñando a ser más atrevido? —preguntó con voz ronca debido a que esta vez la boca de su chispita estaba succionando con cuidado uno de sus testículos. "Debería matar al imbécil que me está corrompiendo a mi chispita" pensó apretando sus ojos con fuerza.
Sacó el testículo de su boca dejando un leve hilo de saliva y, todavía con el rostro rojizo sonrió. —¿Por qué?, ¿Lo estoy haciendo mal?
—No es eso... Pero, muy rara vez te veo así, no me quejo, sin embargo, me provocas, Nikola. —dijo intentando no arrojar a la cama a su amado para penetrarlo sin control.
—Entonces, puedo continuar. —habló con perversión en su voz, y acto seguido adentró el pene del señor de las moscas en su boca. Sorbía y movía su lengua con destreza, no era el mejor, pero al escuchar a Beelzebub jadear y sostenerle la cabeza con un poco de fuerza le garantizó que iba por buen camino.
—Nikola... —habló entrecortadamente el señor de las moscas, apretó con fuerza sus ojos y, dejándose llevar por uno de sus tantos nombres empujó a su pareja hacia adentro, le sostenía la cabeza con fuerza para evitar que su amado sacara su miembro de la boca.
No era la primera vez que lo hacía y, de hecho, era de las cosas que más le gustaba hacer, le fascinaba embestir la boca de su chispita y llegar lo más profundo que pudiera en esa garganta.
En ese instante, los jadeos ahogados de Tesla se hicieron más profundos y fuertes, cualquiera que pasara por el pasillo donde se encontraba la habitación de Beelzebub, se darían cuenta de lo que estaba ocurriendo. Afortunadamente, nadie lo hacía a menos que tuvieran órdenes de Hades. Le tenían miedo.
Por el contrario, Nikola cerró con fuerza sus ojos mientras las lágrimas comenzaban a formarse, sí, ya lo había olvidado, Beelzebub podía ser un considerado y a la vez no con él al momento de tener relaciones.
Pero eso no le importaba, le gustaba la amabilidad y la agresividad que su pareja tenía con él cuando llevaban a cabo el acto sexual. Aunque no pareciera, a veces le gustaba lo rudo.
—Nikola... —volvió a soltar el nombre de su amado mientras penetraba esa boca sin pudor alguno, su cuerpo se tensó y de inmediato supo lo que venía.
No quería terminar dentro de la boca de su amado por lo que sacó su pene dejando una tirita de saliva y líquido preseminal. Acomodó su miembro en el rostro de su pareja y ahí terminó por eyacular. Manchando la cara de su amado.
Respiró profundo tratando de calmar su agitación, pero al observar que su chispita mantenía ese rostro rojizo y "caliente" solo le provocaron que su miembro se mantuviera erecto.
—Está caliente... —habló el hijo de la luz tocando la sustancia blanquecina de su rostro, y antes de que pudiera decir algo más o de que pudiese limpiar su cara Beelzebub lo cargó con cuidado y lo acomodó en la cama.
—Bueno, ahora es mi turno de consentirte. —le susurró en el oído, lo que causó que el cuerpo del humano se estremeciera.
—Beel, soy todo tuyo. —exclamó Tesla viendo el cuerpo todavía vestido de su amado, quería hacerlo, ya no podía esperar y la pena que sentía por hacer algo que normalmente no haría seguía ahí.
—Exacto, chispita, eres mío y de nadie más, que eso te quede muy claro porque no toleraré lo contrario. —expresó con malicia, con una voz gruesa y profunda. Su sonrisa se amplió con perversión cuando empezó a desabrocharle la camisa para dejar al aire libre el pecho de su amado.
Lo admitía, las palabras de Qin de que a veces Nikola no quedaba satisfecho le resonaban en la cabeza diariamente. Esta vez se aseguraría de complacerlo hasta el punto de que su cabecita científica dejara de funcionar.
