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¡No es ciencia, es magia!

Chapter 17: Malentendidos

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

—¿Qué? —Tesla respondió la pregunta de su pareja con otra pregunta, estaba confundido por la petición del demonio, sabía que no se llevaban bien, pero pedirle eso era algo extraño. ¿Tanto así lo odiaba?

Y al ver el rostro extrañado de su humano, el señor de las moscas decidió proseguir con la explicación. No quería decirle a su amado los motivos porque sabía que aquello lo estresaría o simplemente lo dejaría pasar debido a que él no cree en nada de eso.

Y eso que fue fecundado por un demonio, debería comenzar a creer en ello.

—Nikola, solo siento que últimamente está muy pegado a ti. No me gusta eso. —habló serio, y es que también era una de las razones por las cuales no lo quería cerca de su chispita.

—¿Estás celoso? —con una sonrisita pícara, Tesla cuestionó llevándose una mano a la boca para reírse.

Por su lado, el demonio solo se avergonzó al escuchar a su amado preguntarle si estaba celoso, sí, estaba celoso, pero eso ahora no era lo importante, lo importante era evitar que el presagio de Satanás se hiciera real.

Y al notar que su pareja no decía nada, Tesla dio bocado a su comida estando feliz, que su amado estuviera celoso significaba que lo quería mucho ¿Verdad? Dejó los cubiertos de lado y tomó la mano de su pareja con una sonrisa que podía opacar a Apolo.

—Beelzebub, no tienes porqué sentirte inseguro respecto a Edison, él nunca me ha gustado más allá de una relación de compañerismo, solo somos colegas.

—Nikola... —aún con los colores en la cabeza, el señor de las moscas observó el bello rostro de su humano, por lo que sea, si su chispita no se estuviera recuperando de un aborto, lo hubiera hecho suyo en ese preciso instante.

—Pero haré lo que tú me dices si es eso te hace sentir mejor. —añadió el castaño cruzándose de brazos asintiendo con la cabeza.

—¿De verdad? —le regresó la mirada al humano con esperanza, solo esperaba que realmente funcionara mientras pensaba en algo.

—Sí, sabes muy bien que yo no sé mentir. —respondió parándose de la cama, debía vestirse y regresar al trabajo como de costumbre. —¿Qué harás hoy?

—Iré al inframundo a hablar con Hades, parece que está molesto conmigo. —habló ignorando por completo el hecho de que su amigo estuviera enfadado, más o menos se daba una idea del porqué, pero aprovecharía la oportunidad para explicarle la situación.

Aun así, el señor de las moscas se enfadó con su amigo por interrumpirlo, quería pasar todo el día con su humano ¿Y por qué no? darle un pequeño susto de muerte a Edison para que mantuviera su distancia con el serbio.

—Bueno, yo estaré en mi laboratorio, si cuando regresas no estoy aquí, ya sabes donde encontrarme. —Tesla habló como de costumbre, a decir verdad, quería ir al inframundo con él, aunque sabía que lo tenía prohibido. Desde que las hormonas se le alocaron, solo quería estar pegado al único que podía tranquilizarlo.

—De acuerdo, recuerda no cargar cosas pesadas ni exigirte nada, si te sientes mal, no dudes en llamarme o también puedes hablarle a tu valkyria. —el demonio comenzó a expresar su preocupación, dando recomendaciones como si su pareja tuviera la edad mental de un niño de kínder.

Al escucharlo, el hijo de la luz solo pudo parpadear en confusión, ¿De verdad creía que no podía cuidar de sí mismo? Aunque bueno, entendía lo preocupado que se encontraba su pareja.

—No te preocupes. —con una sonrisa abrazó al demonio para calmarlo y viceversa, aunque no lo demostrara, también estaba ansioso por su embarazo.

—Solo cuídate y mantente alejado de Edison, es lo único que te pido por ahora. —correspondió el abrazo para calmar sus nervios, respiró el aroma de su pareja y lo atrajo más a su cuerpo, solo quería sentirlo y asegurarse de que estuviera bien.

Después de aquella pesadilla, no quería quitarle los ojos de encima a su chispita y mucho menos dejarlo cerca del payaso de Edison.

—Beel. —en un tono nervioso, el hijo de la luz llamó a su amado, desvió la mirada un poco mientras sus mejillas se sonrosaban.

"Ah, que hermosa vista." Pensó el señor de las moscas, si antes su chispita se ponía nervioso y se sonrojaba cuando pedía algo de cariño, ahora con el embarazo se ponía peor, y no es que le molestara, al contrario, le resultaba increíblemente satisfactorio y hermoso que su amado le mostrara esas facetas.

—Antes de que te vayas, ¿Podrías besarme? —pidió como si de una protagonista femenina en una novela romántica se tratara, él estaba consciente de que a veces exageraba, pero no podía evitarlo.

Una leve sonrisa salió de Beelzebub, le resultaba encantador verlo así. —No tienes que pedírmelo, solo hazlo.

Y con esa última oración, el demonio tomó el rostro de su chispita entre sus manos, lo sujetaba con tanto cuidado, como si en cualquier momento se le fuera a caer y romper.

Acercó su rostro y unió sus labios con los del hijo de la luz para besarlo con intensidad, expresándole todos esos sentimientos que sentía por él y viceversa.

Era feliz.

Solo esperaba que esa felicidad no se viera arruinada por nada del mundo.

⚡🪰

Tesla llegó a su laboratorio con el estómago lleno y con una sonrisa que nadie podía quitarle, se sentía completo y, ahora que por fin había arreglado sus problemas con Beelzebub no había nadie que pudiera ponerlo de malas.

O eso creía él.

Entró a su tan amado laboratorio y se encontró con sus colegas los cuales estaban trabajando en lo suyo como de costumbre, pero al notar su presencia en la entrada, todos miraron con asombro al hijo de la luz.

Estaban preocupados, no supieron nada de él desde hace dos días, pero Göndull les había explicado que no debían preocuparse, por ello, siguieron con sus actividades cotidianas.

—Mis estimados colegas, tengo una gran noticia que darles. —se llevó las manos a su cintura con una gran sonrisa, parecía que les iba a dar la noticia del siglo.

—Debe ser algo grandioso. —habló Einstein dejando sus herramientas a un lado.

—Tienes razón, solo míralo, parece que está desbordando felicidad. —añadió Galileo con curiosidad, quería saber que tipo de noticas les iba a dar el más nerd de todos.

Y así, el equipo científico se acercó al hijo de la luz expectantes de la situación.

—Espero que no te moleste que estemos trabajando en tu laboratorio, es solo que también te estábamos esperando. —comentó Marie Curie con una sonrisa amable.

—No hay problema, mi laboratorio siempre está abierto para todos ustedes. —respondió el serbio aun manteniendo sus manos en su cadera, asentía como si hubiera descubierto quien le robaba la ropa interior. —Es una gran noticia, y estoy seguro de que se sorprenderán.

—¿Descubriste quien se roba tus calzones? —cuestionó Newton con seriedad, aunque después de descubrir que Edison había besado a Tesla, pues... Era bastante obvio quien era el duende roba calzones.

—¡Newton! —regañó un avergonzado Edison. Quedaría como un depravado si todo el mundo supiera que anda robando la ropa de Tesla a escondidas. Todo empezó con una corbata y de ahí, simplemente ya no se pudo resistir a querer cada vez más y más.

Solo quería sentir el aroma de la persona que tenía prohibida, por ahora.

—¿Qué? —con unos ojos burlescos, Newton le respondió a Edison, retándolo a que dijera más y él solo se descubriera.

—Nada. —se cruzó de brazos y le dio la espalda a su gran y musculoso amigo.

Y antes de que Newton pudiera decir algo más, Tesla habló con curiosidad con su mano en su mentón y la cabeza levemente inclinada demostrando una gran duda.

—Todavía no descubro quien se roba mi ropa ni con qué intenciones lo haga.

—Debe ser alguna persona obsesionada contigo, Tesla, deberías tener cuidado. —comentó Nobel un poco preocupado, era verdad, siempre existían locos por ahí.

—Bueno, dejemos eso de lado, ¿Qué era lo que nos querías decir? —evitando que siguieran investigando más, Thomas expresó nervioso.

—¡Cierto! —llevó su mano a su puño y, con una enorme sonrisa de mejilla en mejilla, Nikola expresó su gran felicidad. —¡Quiero decirles que estoy embarazado!

Al escuchar tan semejante noticia, los científicos quedaron en shock, ¿De verdad estaba diciendo eso?, ¿Era una broma de parte de Nikola?

¡¿Qué estaba pasando?!

—¿Qué estás tratando de decir? —con los ojos más que abiertos, Marie Curie cuestionó nerviosa, era imposible que un hombre se embarazara a menos que tuviera órganos femeninos, pero Tesla no los tenía, ¿O sí?

—¿Es un chiste? —añadió Galileo con pelos de su barba en su mano que, por la sorpresa de la noticia se arrancó varios de un jalón.

—¡No, non, nem, nein! —negó el hijo de la luz con el dedo, mantenía una sonrisa orgullosa, era más que evidente que no mentía. —Digo la verdad, así que les explicaré a detalle la situación.

⚡🪰

El señor de las moscas llegó a la oficina de su amigo con calma, se tomaba su tiempo en llegar mientras pensaba si de regreso compraba unos cuantos dulces para su amado.

De tan solo imaginarse a su chispita deleitando dulces, con las mejillas llenas, su boca manchada de crema pastelera y con un rostro feliz, se sentía satisfecho, por dios, hasta podía jurar que su "amiguito" se despertaba cada vez que pensaba en el rostro que su humano pondría.

Estaba obsesionado con Nikola y eso nadie se lo podía negar, él mismo era consciente de eso, pero no le interesaba lo que los demás dijeran. Mientras su amado estuviera con él, nada más le importaba.

Tocó la puerta de la oficina y, al escuchar la voz de su amigo para entrar, lo hizo, con una mirada seria y tranquila, el demonio observó que el Rey del Inframundo tenía un rostro entre molesto y curioso.

—¿Qué sucede? —preguntó sin chistar, entre más rápido terminara su conversación con Hades, más pronto podría regresar con su pareja.

—Buen día para ti también. —se quejó Hades cruzándose de brazos, se recargó en el respaldo de su silla y, en un tono firme siguió hablando. —¿Me puedes explicar para qué quieres tantos equipos médicos de los más costosos y de última tecnología para gestionar embarazos?

—Que gran detalle. —se encogió de hombros, que Hades le estuviera hablando muy minuciosamente era porque quería saber hasta el más mínimo dato. —Los necesito precisamente para eso, Hades.

—No me digas que... —se sorprendió el Rey del Inframundo, abrió su boca y, posteriormente se llevó una mano a su rostro como si estuviera decepcionado. —¿Le estás siendo infiel a Tesla?

Aquella pregunta provocó que el señor de las moscas abriera los ojos de par en par, ¿Cómo por qué motivo pensaría que le estaría haciendo semejante atrocidad a su chispita?

—Creo que estás sacando falsas conclusiones, verás... —y antes de que pudiera aclarar tan horrible chisme, Qin Shi Huang abrió la puerta de una patada lo que provocó que ambos dioses dirigieran su atención hacia el ex emperador de China.

—¡Eres un malnacido, Beelzebub! —gritó enojado, y aunque sus ojos no podían verse, era obvio que éstos irradiaban ira. —¡¿Cómo te atreves a hacerle eso a mi amigo?!

—Qin, cálmate. —fastidiado por la situación, el Rey del inframundo habló. —Todavía no nos explica nada.

—No quiero escuchar sus excusas, en este mismo momento iré con Niko y le diré que su noviecito le está siendo infiel. —y sin decir nada más, el ex emperador de China salió a toda velocidad de la oficina de Hades rumbo al recinto de los humanos.

—¡Oye! —gritó Hades levantándose de la silla elevando un poco la mano, como si quisiera alcanzarlo.

—¡Detente! —gritó Beelzebub con el corazón en la garganta, si Qin le decía algo así a su amado, los resultados serían horribles.

Notes:

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