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¡Yo definitivamente apoyo a Charlotte!

Chapter 2: 2. Charla

Notes:

Amo como en el capítulo anterior casi ni se notó que lo principal debió ser la noticia de la muerte del taburete, en cambio se centraron en Roz jajaja pero ya en este si

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

Rozemyne caminaba con paso decidido hacia los aposentos de Charlotte, su mente llena de las palabras adecuadas, o al menos de intentos de consuelo. Charlotte, su hermana, acababa de perder a su hermano mayor, a quien, a pesar de los problemas familiares, respetaba profundamente. Rozemyne ni siquiera podía imaginar el dolor que estaría sintiendo su dulce hermana y sabía que lo que iba a proponerle más tarde solo sería posible si primero lograba calmar sus emociones y brindarle el consuelo que tanto necesitaba.

Al llegar a las puertas de la habitación de Charlotte, Rihyarda, quien la acompañaba, le lanzó una mirada que decía todo lo que no se atrevía a decir en voz alta. Era consciente de lo delicado del momento y de lo inusual de la propuesta de Rozemyne. Tras asentir en silencio, la anciana abrió la puerta con cuidado.

Charlotte estaba de pie junto a una de las ventanas de su habitación, con la mirada perdida en el crepúsculo. Parecía pequeña, frágil, y los rastros de lágrimas aún marcaban su rostro. Al escuchar los pasos, se giró y esbozó una sonrisa débil, aunque la tristeza en sus ojos seguía siendo evidente.

"Rozemyne," susurró Charlotte, como si solo su presencia le diera algo de paz. Su voz era apenas un hilo, y los labios le temblaban, como si las palabras le costaran salir.

Rozemyne no esperó una invitación. Se acercó, rodeando con sus brazos a Charlotte en un abrazo suave pero firme, sintiendo cómo su hermana pequeña se desmoronaba en su pecho. Charlotte sollozó, sus manos aferrándose a las mangas de Rozemyne con desesperación, como si ella fuera la única cosa sólida en un mundo que de pronto se había vuelto incierto y doloroso.

"Está bien, Charlotte," murmuró Rozemyne, acariciándole el cabello con ternura. "Llora todo lo que necesites. Estoy aquí contigo."

Charlotte se aferró aún más fuerte, dejando escapar el dolor contenido en un torrente de lágrimas que llevaba demasiado tiempo conteniendo. "Hermana… no puedo creerlo. Wilfried… él… se ha ido."

Rozemyne apretó los labios, tratando de contener su propio dolor para poder ser la fortaleza que su hermana necesitaba en ese momento. "Lo sé, Charlotte. Todos lo estamos lamentando. Pero estoy aquí contigo, y estaré aquí el tiempo que necesites. No tienes que enfrentarlo sola."

Charlotte alzó el rostro, con los ojos enrojecidos y la voz temblorosa. "Rozemyne, él era mi hermano. A pesar de todo, siempre quise creer que podíamos superar nuestras diferencias, que él se convertiría en alguien fuerte, en alguien en quien podríamos confiar y apoyar. Pero ahora… ahora ni siquiera tendremos la oportunidad de verlo."

Rozemyne asintió, permitiendo que Charlotte se desahogara, y escuchó atentamente cada palabra. Entendía su dolor y también la lucha de Charlotte por encontrar un equilibrio entre su amor por su hermano y las responsabilidades que ahora le recaerían a ella. En ese momento, se dio cuenta de que su hermana no solo estaba lamentando la pérdida de un ser querido, sino también el fin de una promesa de un futuro que ambos habían compartido.

"Él siempre fue alguien que quiso hacerlo bien, aunque a veces sus acciones no fueran las mejores," dijo Rozemyne en voz baja, tomando las manos de Charlotte entre las suyas. "Pero tú, Charlotte… tú eres fuerte y tienes una gran bondad. Estoy segura de que él lo sabía y estaba orgulloso de ti, aunque no lo dijera. Y aunque ahora no esté aquí, quiero que sepas que tienes a alguien que te respalda, que no vas a enfrentar sola este camino."

Charlotte apretó los labios, respirando profundamente mientras trataba de calmarse. "Gracias, Rozemyne. No sabes cuánto necesitaba escucharlo. Todos están expectantes, como si esperaran que me transforme de inmediato en una figura fuerte y segura… pero ahora mismo, solo me siento vacía."

Rozemyne la observó con cariño, comprendiendo que los nobles y las familias esperaban mucho de Charlotte ahora que el sucesor al trono ya no estaba. Los susurros sobre la sucesión no habían hecho más que empezar, y Rozemyne sabía que su hermana sentía el peso de esas expectativas.

"Charlotte, tienes derecho a sentirte así. La responsabilidad de liderar no significa que tengas que dejar de ser humana. Yo estaré contigo, cada paso del camino," aseguró Rozemyne, apretando sus manos con suavidad para brindarle seguridad. "Y no tienes que convertirte en nadie más que tú misma. Tienes algo único, Charlotte, una fortaleza y una bondad que son tu esencia. Yo confío en ti, y sé que, cuando llegue el momento, también aprenderás a confiar en ti misma."

Charlotte se quedó en silencio, mirando a su hermana con una mezcla de agradecimiento y dolor. Poco a poco, una paz más profunda empezó a instalarse en su semblante, como si las palabras de Rozemyne le hubieran permitido reconectar con una parte de sí misma.

"Gracias, Rozemyne," susurró. "Sin ti, no sé cómo habría logrado enfrentar esto."

Rozemyne le sonrió, acariciándole suavemente la mejilla. "Siempre estaré aquí para ti. Y de hecho…" Se detuvo un instante, dudando si era el momento adecuado para lo que estaba a punto de decir. Pero finalmente, con un suspiro, decidió que Charlotte merecía saberlo.

"Estuve pensando en algo, Charlotte. Algo que podría ayudarnos a mantener a Ehrenfest unido y, al mismo tiempo, permitirnos estar juntas para enfrentarlo todo."

Charlotte levantó la vista, confusa. "¿De qué estás hablando, Rozemyne?"

Rozemyne tomó aire y continuó con la voz firme. "Quiero que seas la próxima Aub de Ehrenfest. Tú eres la persona adecuada para ese rol, y no quiero que nadie más te lo arrebate. Pero sé que, al mismo tiempo, quieres saber que tienes a alguien que te respalde, que esté a tu lado para protegerte y apoyarte…"

Rozemyne hizo una pausa, sus ojos reflejando una determinación inesperada. "Así que pensé en algo que tal vez nos podría ayudar a ambas y también a Ehrenfest. ¿Y si nos casamos, Charlotte? Sé que es una idea inusual, pero si nos casamos, podremos unir nuestras fuerzas y seguir adelante sin tener que dividir el ducado o enfrentarnos a las facciones. Yo puedo apoyarte como tu pareja, y podríamos consolidar nuestra posición juntas."

Los ojos de Charlotte se abrieron de par en par, claramente sorprendida. "Rozemyne… ¿de verdad me apoyas?"

Rozemyne asintió con firmeza. "Sí. Estoy dispuesta a hacerlo si tú también lo estás. Este es nuestro Geldudh, y yo no quiero irme ni verte marchar. Quiero estar aquí contigo, y si casarnos nos permite enfrentar este desafío juntas, entonces no dudaré en hacerlo."

Charlotte bajó la vista, claramente abrumada por la propuesta. Pero había una leve sonrisa en sus labios, una chispa de esperanza que no había tenido desde la muerte de Wilfried. Aunque todavía era una idea nueva y extraña, la noción de no enfrentar sola el futuro parecía traerle algo de consuelo.

"Rozemyne…" murmuró Charlotte, su voz apenas un susurro. "Tengo que pensarlo. Pero… gracias. Solo tú podrías pensar en algo tan alocado y, a la vez, tan lleno de bondad."

Rozemyne le sonrió. "Tómate el tiempo que necesites, Charlotte. Yo estaré aquí, apoyándote, sin importar lo que decidas."

Y en ese momento, en medio del dolor y la incertidumbre, ambas hermanas encontraron en la presencia de la otra un rayo de luz y esperanza para el futuro de Ehrenfest.

Notes:

Me di cuenta mientras escribía que Charlotte y Rozemyne son hermanas, y me dió cosita porque #incesto pero como solo son adoptivas fingiré demencia 🤣